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Mueren otros cuatro palestinos en la Franja de Gaza durante las protestas de ayer

Cuatro palestinos murieron ayer en la Franja de Gaza, dos en enfrentamientos a lo largo de la frontera con Israel y dos militantes de Hamás en una incursión israelí.
El ejército israelí ha informado que llevó a cabo la incursión en represalia después de que dos soldados israelíes resultaran heridos en actos de violencia en la frontera entre la Franja de Gaza e Israel.
Dijo que se había dirigido a un puesto militar de Hamas que gobierna en Gaza. El brazo armada de Hamás, las Brigadas de Al-Qassam, dijeron que los dos palestinos muertos en el ataque formaban parte de sus filas, y prometieron responder a la «agresión israelí».
Según el Ministerio de Salud de la Franja de Gaza, se trata de Abdallah Abu Mallouh, de 33 años, y Alaa al-Boubli, de 29. Otras dos personas resultaron gravemente heridas y no se especificó el lugar de la protesta.
Un palestino de 19 años, Raid Abou Teer, fue asesinado por fuego israelí al este de Jan Younès, en el sur de la Franja de Gaza, durante la violencia con el ejército israelí a lo largo de la frontera, dijo también el ministerio.
No se ha especificado la identidad de la segunda muerte. El Ministerio de Salud de Gaza informó de que 50 palestinos resultaron heridos por el fuego israelí durante los enfrentamientos del viernes. Según una portavoz del ejército israelí, 5.200 palestinos se reunieron para manifestarse.
Al menos 269 palestinos han muerto desde el comienzo del movimiento, bien durante manifestaciones o en ataques de represalia israelíes contra actos desde el enclave bloqueado.
Los soldados israelíes rara vez resultan heridos en enfrentamientos durante las manifestaciones que han tenido lugar a lo largo de la frontera durante más de un año para protestar por el bloqueo israelí del enclave palestino y por el regreso de los refugiados palestinos que fueron expulsados de sus tierras cuando se creó Israel en 1948.
Los organizadores de las manifestaciones y Hamás afirman que el movimiento «Gran Marcha del Retorno» es independiente. Israel, por otra parte, acusa a Hamas de organizar estas manifestaciones y sostiene que los soldados sólo protegen la frontera para evitar la infiltración de palestinos.

Cientos de medios denuncian la represión policial en Francia durante las manifestaciones

Amenazas, insultos, intentos de destrucción de equipos, golpes con porras, lanzamiento de gass voluntarios y selectivos, disparos LBD… En los últimos tres años, las condiciones de trabajo de los periodistas se han deteriorado en Francia. Según Reporteros sin Fronteras, cerca de 90 periodistas han sido víctimas de la violencia policial desde el inicio del movimiento de los “chalecos amarillos”. Un nuevo hito se alcanzó con la detención de periodistas por “participar en un grupo con el fin de cometer actos de violencia o degradación”. Más de 350 periodistas, fotógrafos y editores, entre ellos ¡Basta!, quisieron reaccionar publicando el siguiente documento conjunto:
Nosotros, periodistas sobre el terreno, periodistas independientes, que trabajamos como editores, con o sin carnet de prensa, decidimos hablar colectivamente para denunciar la múltiple violencia estatal a la que estamos sometidos.
Desde hace varios años y más particularmente desde el movimiento de los “chalecos amarillos”, cada uno a su manera, pero siempre en un proceso de información, hemos estado en el campo diariamente para documentar los acontecimientos actuales. Como periodistas, a menudo estamos en primera línea, en el centro de las luchas sociales y a veces de los enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas policiales. Estamos expuestos, lo sabemos y lo aceptamos.
Pero vemos que a medida que el movimiento social y su violencia se intensifican, nuestro trabajo se ha vuelto cada vez más arriesgado, difícil e incluso imposible. Nuestras condiciones de trabajo se están deteriorando. Observamos que esto no se debe principalmente a los manifestantes, sino en gran medida al comportamiento de la propia policía.
Desde hace tres años, somos testigos de un deseo deliberado de impedirnos trabajar, documentar y ser testigos de lo que está sucediendo durante las manifestaciones. Muchos periodistas nos quejamos de ello.
Por violencia entendemos: desprecio, uso casi sistemático del tuteo, intimidación, amenazas e insultos. Pero también: intentos de destrucción o incautación de equipos, borrado de tarjetas de memoria, golpes de porra, gaseado deliberado y selectivo, fuego intenso de gas lacrimógeno, fuego LBD, granadas de desembarco, etc. En vísperas de las manifestaciones, incluso se confiscan nuestros equipos de protección (máscara, casco, gafas) a pesar de que estamos perdiendo nuestra identidad profesional.
Más recientemente, se ha dado un paso represivo. Varios colegas fueron detenidos y puestos bajo custodia policial por “participar en un grupo con el fin de cometer actos de violencia o degradación”, a pesar de que afirmamos ser periodistas. Como resultado, la policía y el poder judicial nos dejan sólo dos opciones: venir y sufrir represión física y/o judicial; no venir más y así renunciar a la libertad de información.
En su informe de marzo de 2019, Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, llamó al orden a Francia. Denuncia el uso excesivo de la fuerza, en particular el uso de lanzadores LBD 40 durante las manifestaciones de los “chalecos amarillos”. Amnistía Internacional y Reporteros sin Fronteras (RSF) denuncian la violencia policial contra la prensa. David Dufresne cuenta con al menos 85 ataques dirigidos específicamente a periodistas entre los 698 informes que ha registrado desde el inicio del movimiento de los “chalecos amarillos”.
Recordamos que el papel del Estado en una democracia no es definir el marco de la libertad de prensa. No son ni el ejecutivo ni el legislativo los que deciden cómo trabajamos. Como nos recuerda la Carta Ética de los Periodistas, sólo aceptamos la jurisdicción de nuestros pares. La libertad de prensa es una e indivisible.
La gran mayoría de nosotros somos independientes y precarios. Dada la realidad económica de nuestra profesión, la obtención del carnet de prensa se ha vuelto extremadamente complicada, aunque regularmente publicamos en los principales medios de comunicación nacionales e internacionales. Nuestra rutina diaria es la competencia, el dumping, las horas de trabajo no aumentadas y los días parciales.
Sin embargo, la policía pide sistemáticamente un carnet de prensa para poder trabajar, aunque desconozcan parcial o totalmente la legislación que regula nuestra profesión. Como recordatorio, el periodismo no es una profesión regulada. No es el carnet de prensa lo que justifica o no nuestra profesión. El carnet de prensa es sólo una herramienta cuya adquisición está sujeta a una obligación fiscal.
Por eso exigimos que el gobierno tome las medidas necesarias para que la policía deje de acosarnos y nos deje trabajar libremente.
Francia, país de derechos humanos, ocupa el puesto 32 en el índice mundial de libertad de prensa de RSF. La reciente convocatoria de tres periodistas de Disclose y Radio France por parte de la DGSI [espionaje francés] tras sus revelaciones sobre la implicación de armas francesas en la guerra de Yemen refuerza nuestra preocupación.
Al hablar públicamente en este foro, reivindicamos nuestro derecho a la información y el respeto de la libertad de prensa. Es por ello que, además de la violencia que sufrimos en el ejercicio de nuestra profesión, pedimos a la Comisión la tarjeta de identidad de los periodistas profesionales (CCIJP) para que tenga en cuenta la evolución de nuestras profesiones. Al concedernos un carné de prensa, el CCJI mostraría su solidaridad con los más vulnerables de entre nosotros y haría un fuerte gesto político a favor de la libertad de prensa en Francia.
https://www.bastamag.net/Violences-policieres-des-centaines-de-journalistes-et-medias-denoncent-la

El chantaje de Trump a la OTAN

Pascal Boniface

Entre las constantes expresiones en la retórica de Donald Trump figura la acusación según la cual los países europeos no pagarían la parte que en justicia les corresponde en el esfuerzo defensivo del mundo occidental. El presidente Trump denuncia la falta de participación de los europeos a la hora de garantizar su seguridad, de modo que dejan a los estadounidenses la tarea de asumir esta carga.
A falta de un verdadero esfuerzo europeo para compartir la carga, arroja dudas sobre el futuro del compromiso de Estados Unidos con la OTAN. Trump ha hecho numerosas declaraciones en este sentido: “Quiero a la OTAN, la OTAN está bien. Sin embargo, ¿saben?, nosotros no deberíamos pagar casi todo el presupuesto de la OTAN para proteger a Europa. Además, se aprovechan de nosotros en el terreno comercial. No lo harán más”.
Todo esto comporta el efecto de inquietar a los países europeos, que temen no estar en condiciones de hacer frente a la amenaza rusa sin el apoyo estadounidense. “Quieren que los protejamos frente a Rusia y, sin embargo, pagan miles de millones a Rusia mientras nosotros somos los estúpidos que corremos con el peso de la carga”, según ha declarado también el presidente Trump.
Este chantaje ejercido por Trump ha dado resultado, porque los países europeos aumentan su gasto militar y se acercan al 2 por ciento fijado del PIB consagrado a la defensa, lo cual tendrá el efecto directo de aumentar las compras de armamento a Estados Unidos.
¿Cuál es la realidad de este gesto de compartir el peso de la carga? De hecho, Donald Trump va contra la verdad cuando presenta la cuestión como desfavorable para Estados Unidos. En efecto, Estados Unidos gasta mucho más que los europeos en su defensa: 720.000 millones de dólares contra 250.000 millones en el caso de los países europeos miembros de la OTAN, pero es Trump quien decidió, de forma unilateral, aumentar el gasto de defensa estadounidense en 120.000 millones de dólares en dos años. Este elevado nivel corresponde a la voluntad de hiper­potencia de los estadounidenses, que, desde el final de la guerra fría, sin embargo, han aumentado su presencia militar en el extranjero.
Decir que son los estadounidenses quienes financian la OTAN es, simplemente, una fake news, una noticia falsa. El presupuesto civil de la OTAN es de 250 millones de euros y el presupuesto militar, de 1.400 millones de euros. La aportación financiera de Estados Unidos es de 360 millones de euros, es decir, un 22 por ciento.
Pero la OTAN constituye ante todo para los estadounidenses la ocasión de extender su influencia sobre los países europeos. El chantaje de partida sirve, sobre todo, para cerrar filas tras su liderazgo.
Trump se queja habitualmente del déficit comercial –de 120.000 millones– de Estados Unidos con respecto a Europa. En materia militar, no es el caso. Las licencias de exportación concedidas por Estados Unidos a los países europeos representaron, en el 2018, 21.000 millones de dólares. Las concedidas por la Unión Europea a Estados Unidos significaron 2.400 millones. Son cifras equivalentes a las del 2017.
Puede apreciarse que Estados Unidos recupera ampliamente sus fondos apor­tados a la OTAN. En 1966 el senador Mansfield presentó una enmienda en el Senado estadounidense que amenazaba con ­retirar las tropas estadounidenses ­estacionadas en Europa si los países del ­Viejo Continente no aumentaban su gasto militar. El Ejecutivo estadounidense ha combatido cada año con éxito esta enmienda, explicando a los senadores que la presencia militar estadounidense no era un regalo hecho a los europeos, sino que correspondía al interés nacional estadounidense. En efecto, este es siempre el caso. No solamente en términos de influencia política sino también en términos eco­nómicos.
Para motivar su enmienda, Mansfield declaró que los países europeos habían recobrado su salud económica y militar y que estaban incluso en condiciones de resistir a una agresión soviética. Cabe pensar que hoy sería incluso más fácil resistir a una agresión de Rusia, cuyo presupuesto militar no es más que de 60.000 millones.
Por supuesto, si por una parte Donald Trump se refiere constantemente al reparto del peso de la carga, según él desfavorable para los estadounidenses, por otra parte no evoca nunca al reparto del poder en el seno de la OTAN. Los estadounidenses tienen, en última instancia, el monopolio. Su amenaza de retirarse de la OTAN no es más que un aviso en el aire cuya ejecución nunca permitirá el Pentágono. Se trata de un dispositivo demasiado importante, demasiado ventajoso para el complejo militar-industrial estadounidense.
https://www.lavanguardia.com/opinion/20190504/462013042649/el-chantaje-de-trump-a-la-otan.html

Siria no ha ganado la guerra, Putin la ha obligado a negociar un compromiso


Andrew Korybko

La afirmación de que Assad “ha ganado” la guerra es engañosa; ciertamente, sigue siendo el presidente de Siria en el poder, elegido democráticamente, y es el único dirigente legítimo de su país, pero Putin le ha obligado a hacer “concesiones” sobre varios temas importantes después de la liberación de Alepo, y a aceptar una realidad política que es lo contrario de lo que se podría llamar “una victoria”.
Está de moda en los medios alternativos escribir que Assad “ganó” la guerra: el hombre sigue siendo el presidente democráticamente elegido de la República Árabe y su único líder legítimo; y es cierto que esto es un gran logro si se tiene en cuenta que decenas de países estaban trabajando en la conspiración para derrocarlo por medio de la violencia, a través de la guerra terrorista híbrida que devastó a Siria.
Pero tal afirmación ignora la realidad política que se ha convertido en la de Siria hasta la fecha, y que es todo lo contrario de lo que podría describirse como una “victoria”. Para permanecer en el cargo como Presidente, Assad ha sido obligado por Putin a sellar “compromisos” sobre varios temas importantes después de la liberación de Alepo. De hecho, habría sido mucho más difícil para Assad permanecer en el poder si sus principales oponentes extranjeros no hubieran llegado a un acuerdo con Rusia sobre él; pero el resultado habría sido que cada uno de estos países opositores recibiría algún beneficio a cambio a expensas de Siria. Para bien o para mal, y ya sea que se trate de “necesidades pragmáticas” o de “concesiones inútiles”, esta es ahora la situación objetiva de Siria en la actualidad.
La liberación de Alepo fue un episodio importante en el conflicto sirio, y sólo fue posible gracias al apoyo de las fuerzas aéreas rusas. Estamos hablando de la liberación de la ciudad más poblada de Siria -antes del comienzo de la guerra- que es el regreso simbólico de una de las cunas de la llamada “revolución” bajo el control del gobierno. Fue este episodio el que constituyó el hito en el que el mundo esperaba ver al ejército árabe sirio, con la ayuda de sus aliados rusos, iraníes y de Hezbolah, barrer el resto del país y poner fin rápidamente a la guerra; las cosas no han sido así en absoluto. De hecho, casi inmediatamente después de la liberación de Alepo, Rusia convocó la primera ronda de las negociaciones de paz de Astana con Turquía e Irán e intentó congelar las líneas del frente, llegando incluso a presentar un “proyecto de constitución” escrito por Rusia para Siria para facilitar las conversaciones de paz en lugar de continuar la lucha. Como prueba de su intención de poner fin a la guerra a partir de ese momento, Rusia estableció “zonas de desescalada” en todo el territorio sirio para poner fin a la mayor parte de los combates.
El giro de los acontecimientos que siguió sorprendió a los dirigentes sirios, que antes habían creído (ingenua o incautamente) que Rusia extendería su mandato antiterrorista a la plena liberación del país de otros grupos armados de la “oposición” que Moscú no reconocía oficialmente como terroristas; Damasco difícilmente podría haber estado más equivocado. Lejos de ayudar a Assad a recuperar el control de su territorio después de Alepo, Putin puso fin rápidamente a la fase cinética del conflicto al concluir una serie de acuerdos con todas las potencias regionales. De esta manera, el dirigente ruso actúa en el marco de la estrategia general rusa del siglo XXI, para posicionarse como la fuerza suprema de “equilibrio” en Afroeurasia, y en particular en la zona clave de Oriente Medio, en las fronteras de los tres continentes. Nadie tenía los detalles de los acuerdos que se sellaron entonces, pero ahora aparecen a plena luz, dos años y medio después de la liberación de Alepo. No hay duda de que Assad se vio obligado, voluntaria o forzadamente, a recurrir a “compromisos” con los actores y en los términos que ahora revisaremos.
El Ministerio de Defensa ruso reconoció en septiembre de 2018, tras la conocida tragedia aérea, que había permitido a “Israel” utilizar ataques contra objetivos iraníes y de Hezbolah en más de 200 ocasiones sólo en los últimos 18 meses. Estos ataques continúan hasta el día de hoy, siendo los más recientes los de la semana pasada. Putin también anunció, al final de su penúltima reunión con Netanyahu, la creación de un “grupo de trabajo” con “Israel” para retirar a todos los ejércitos extranjeros de Siria, y el embajador ruso ante la ONU llegó incluso a declarar a los medios de comunicación saudíes que incluso Irán “tendrá que salir una vez que Siria se estabilice”. Y eso no es todo, en el verano de 2018, Rusia también definió una zona de amortiguación antiiraní de 140 kilómetros más allá de los Altos del Golán, a petición de Israel. Entonces Putin ayudó a Netanyahu a ser reelegido, a través de una campaña fotográfica de última hora, que mostraba el regreso de los restos de 20 soldados de las FDI [ejército israelí], pocos días antes de las elecciones. Desde entonces, han circulado rumores de que Rusia también ha entregado los restos de Eli Cohen, un famoso espía del Mossad, a Israel. Nadie con una mente racional puede negar la existencia del “Israel de Putinyahu” hasta el día de hoy.
Las fuerzas armadas, dirigidas por los kurdos y apoyadas por Estados Unidos, ocupan actualmente el tercio noreste de Siria, rico en recursos agrícolas y energéticos, a lo largo del río Éufrates, y no hay ningún indicio de que planeen entregar sus armas y abandonar su autoproclamada autonomía al Estado central sirio, sobre todo porque los soldados estadounidenses siguen en el terreno a pesar de la promesa de Trump de “retirada”. Las fuerzas norteamericanas actúan como “hilo conductor”, impidiendo que el ejército sirio cruce el río y restablezca la soberanía estatal sobre esta zona estratégica; el desastre de Deir Ezzor de febrero de 2018 demostró que Estados Unidos aplastaría por la fuerza a cualquier elemento hostil que se atreviera a cruzar la “línea de desactivación” que había establecido de acuerdo con Rusia. Contrariamente a lo que se dice a menudo en varios medios de comunicación alternativos, Rusia no muestra ninguna voluntad política de enfrentarse militarmente a Estados Unidos y arriesgarse a una Tercera Guerra Mundial. Por eso ha aceptado la puesta en marcha de esta “partición” informal de Siria, esperando que esta medida contribuya a legislar, a través del “proyecto de constitución” que ha redactado para su “aliado” sirio. Por lo tanto, se puede considerar que las negociaciones rusas llevaron a Siria a perder no sólo los Altos del Golán, sino también probablemente la parte nororiental del país.
Pero la lista de pérdidas que debe registrar Damasco como resultado del “equilibrio” de Rusia con Siria desde el lanzamiento de su intervención antiterrorista probablemente no se detiene ahí: la posibilidad de que el Estado sirio tome el control de Idlib y de otras partes del país es cada vez más dudosa. Seamos sinceros, sin los acuerdos de Rusia en este ámbito, probablemente sería igual de imposible que el ejército sirio recuperara el control de la zona. Pero el hecho es que las operaciones convencionales de Turquía en varias zonas fronterizas se han llevado a cabo con el acuerdo tácito de Rusia, no mediante algún “complot” contra Siria, sino -en gran medida como en el caso de Estados Unidos antes mencionado- porque Rusia no tenía la intención de entrar en otra escalada al estilo de la Tercera Guerra Mundial con un país miembro de la OTAN: a Rusia le ha parecido mucho más pragmático sellar una serie de acuerdos informales. Moscú entiende la importancia para Ankara de poder contrarrestar a los militantes kurdos y asegurar su propia zona de amortiguación en Siria, a los “israelíes“: por eso Rusia ha ayudado a Turquía a ampliar su “esfera de influencia” y a formalizar parte de ella a través de “zonas de desescalada”.
Damasco había comenzado a experimentar con la aplicación de programas de amnistía antes de la intervención rusa, pero éstos se aceleraron tras el lanzamiento de la campaña antiterrorista de Moscú, el principal socio militar de Siria que ofrece a todos los grupos armados del país la posibilidad de ser reconocidos como “rebeldes”, teóricamente capaces de participar en el incipiente proceso de paz, siempre que renieguen de los grupos terroristas reconocidos internacionalmente como el Califato Islámico; y muchos de estos grupos han aprovechado esta oportunidad. Varios de los grupos “no terroristas” más conocidos fueron invitados al proceso de paz de Astana, que finalmente llevó a la decisión de crear una “comisión constitucional” de 150 miembros en total, de los cuales sólo 1/3 (50) eran del gobierno, los 2/3 (50 + 50) restantes de la “oposición” y la “sociedad civil”. Está claro aquí que Damasco está lejos de ser tratada diplomáticamente como una “potencia victoriosa”, y en la práctica sólo tiene el mismo estatus que aquellas fuerzas de la sociedad civil que no han luchado en absoluto en esta guerra. El resultado, en opinión de Rusia, será la aprobación de casi todas las cláusulas de su “proyecto de constitución”, incluida la “descentralización” destinada a legitimar las “esferas de influencia” que ya ha negociado con las demás partes en Siria.
Todos los detalles de los acuerdos que acabamos de mencionar son fácticos, pero no nos gusta mencionarlos en absoluto en los medios de comunicación alternativos, especialmente entre los “putinistas” que practican los más entusiastas “deseos piadosos”, que se mantienen en contra de cualquier objetividad convencidos de que todo esto forma parte de una especie de “juego de ajedrez 5D”, algún “plan maestro” que, en última instancia, hará que el dirigente ruso suelte una lluvia de fuego y azufre contra todos los enemigos de Siria, liberando “gloriosamente” al país y asestando un “golpe fatal” al “Nuevo Orden Mundial” contra el que se supone que debe “luchar”. Estas personas son en realidad el peor tipo de “amigos” que Damasco puede contar, porque impiden que el mundo vea la realidad objetiva de la situación política actual del país. Sin duda, se encontrarán observadores que argumenten que Rusia es sólo un “amigo” venenoso de Siria; pero el hecho es que Damasco nunca se ha quejado hasta la fecha de que Moscú “supere” su posición, lo que sugiere que Assad (¿retrospectivamente?) está de acuerdo con el hecho de que Putin elige “la solución más pragmática” posible.
El lector que ha integrado adecuadamente los elementos revelados y analizados en este artículo habrá comprendido que afirmar que Assad “ganó” la guerra es, como mínimo, inexacto: aparte del hecho de que sigue en el poder, y sigue siendo el presidente democráticamente elegido y legítimo de Siria (lo que en sí mismo constituye un logro notable), Putin lo ha obligado a “comprometerse” en muchos frentes, y con cada uno de los enemigos jurados de su país. El papel “equilibrador” de Rusia da a Siria la “distancia diplomática” suficiente para “negar” y mantener un cierto grado de “ambigüedad estratégica”, que sus medios de comunicación pueden utilizar para presentar la situación desde tal o cual ángulo en tal o cual momento. Este estado de incertidumbre responde probablemente más a una “necesidad pragmática” por parte siria, siendo el país técnicamente incapaz de oponerse a Rusia si considera que su “aliado” ofrece “concesiones innecesarias” en nombre de Siria para reforzar su propio estatus diplomático. Esto refuerza aún más el primer argumento: Assad realmente no “ganó” la guerra, a pesar de las afirmaciones de sus “amigos” en los medios de comunicación alternativos.

https://eurasiafuture.com/2019/04/16/no-assad-didnt-win-the-war-he-was-compelled-by-putin-to-compromise/

Operación Libertad de Venezuela, o cómo el espionaje cubano desmanteló una trama similar ejecutada por el CNI español

Diego Herchhoren

Era el año 2009. Gobierno: Jose Luís Rodríguez Zapatero. Ministro de Exteriores: Miguel Ángel Moratinos. Director del CNI: Alberto Saiz y luego Félix Sanz (en el cargo actualmente).
El entonces vicepresidente cubano, Carlos Lage, y el ministro de Asuntos Exteriores, Felipe Pérez Roque, mantenían una estrechísima amistad con Conrado Hernández, un cubano con nacionalidad española, que dirigía la delegación en la isla de la Sociedad para la Promoción y Reconversión Industrial, dependiente del Gobierno vasco.
Lage y Pérez Roque eran vendidos a los círculos diplomáticos y extranjeros como la «renovación» de los cuadros que llevaban tiempo en los aledaños del poder y que confiaban que con la salida de Fidel Castro y la llegada de Raúl, las nuevas generaciones revolucionarias representadas por ellos tomaran las riendas del país. Incluso se les llegaba a promocionar entre diferentes empresas españolas como los futuros enlaces para una «apertura china» en Cuba.
El 14 de febrero de 2009, Conrado Hernández y su mujer fueron detenidos en el aeropuerto de La Habana cuando se disponían a viajar a Bilbao. El 2 de marzo fueron destituidos Lage y Pérez Roque, con el sambenito de haber operado en la sombra contra el gobierno cubano. Y en efecto, la Dirección de Inteligencia (equivalente al CNI español) detectó una reunión de Hernández con dos agentes españoles que, según el vídeo grabado, le pedían informes sobre la salud de Fidel Castro y de otros dirigentes cubanos, sobre el programa energético de Cuba y sobre las relaciones con Estados Unidos, Rusia y China.
Conrado se convirtió en objetivo prioritario de la seguridad del Estado
por sus vínculos con agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI)
de España, que lo captaron como informante por sus
buenas relaciones con miembros de la dirección cubana. En un vídeo difundido entre la militancia del Partido Comunista a modo de explicación de los ceses de Lage y
Pérez Roque, aparece Conrado en pantalla, ya arrestado, confesando
trabajar para los servicios secretos españoles. Los cubanos hicieron creer al espionaje español que podían contar con personas afines dentro del gobierno, pero les salió el tiro por la culata y el CNI quedó en ridículo.
El lector se preguntará qué tiene que ver esto con Venezuela. El enviado de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams, informó la pasada semana que los altos mandos del chavismo que negociaban con la oposición una supuesta «huída» del Presidente Nicolás Maduro, apagaron sus teléfonos móviles en las horas en las que el propio Maduro debía tomar el avión hacia Cuba o Rusia, según qué fuentes. El trabajo conjunto de la inteligencia cubana y venezolana funciona: EEUU ha hecho, como el CNI, el ridículo.

La resaca del Golpe de Estado deja ya cuatro muertos en Venezuela

Otras dos personas han fallecido en las manifestantes convocadas por los golpistas en Venezuela, por lo que desde el martes el número de muertos asciende a cuatro, según datos de los propios golpistas.
Los adolescentes Yoifre Hernández Vásquez, de 14 años, y Yosner Graterol, de 16, murieron ayer tras resultar heridos en las protestas golpistas de Venezuela, con lo que aumenta a cuatro el número de fallecidos desde que el martes fracasara el levantamiento militar.
Un familiar de Yoifre Hernández dijo que el joven había acudido a las manifestaciones de ayer en el barrio caraqueño de Altamira, donde grupos de manifestantes se enfrentaron a la policía cuando intentaban trasladarse al oeste de la capital, y fue herido en circunstancias poco claras. Yoifre falleció en la Clínica Ávila de Caracas.
Por su parte, Yosner Graterol murió después de ser herido de bala en una protesta en la ciudad de La Victoria, en el estado de Aragua (centro del país), según confirmó el Observatorio de Conflictividad Social (OVCS), un tinglado manejado por los golpistas.
Graterol fue herido de bala durante una manifestación en la Victoria, estado Aragua, el día del Golpe de Estado, según la ONG.
Ayer murió en Caracas Jurubith Rausseo García, de 27 años, mientras que el día que arrancaron las manifestaciones el pasado martes perdió la vida en el estado de Aragua Samuel Enrique Méndez, de 24 años.
Asimismo, cerca de 200 personas han resultado heridas en las manifestaciones convocadas por los golpistas, muchos de ellos adolescentes que no alcanzan la mayoría de edad.
El pacifismo del gobierno alienta el golpismo de la oposición. Con plena aquiescencia del gobierno, ayer Guaidog siguió con sus llamamientos a la desestabilización, e incluso a una “huelga general” a la que nadie ha respondido.
No obstante, a diferencia de otros golpes de Estado anteriores, parece que, por fin, la fiscalía se ha puesto en marcha para encarcelar a algunos personajes secundarios de esta trama dirigida desde Washington.

Ayer el golpista Leopoldo López asomó su hocico por las puertas de la embajada española en Caracas, donde el PSOE refugia a un delincuente y participa de la desestabilización lo mismo que el PP en tiempos de Aznar, porque la orquesta se dirige desde Washington (no el PP ni el PSOE).

A Leopoldo López la embajada española le sirve para arengar a favor del golpismo. Ante los periodistas agradeció el apoyo del gobierno del PSOE, que ya ha anunciado que no le entregará y que confía en que Venezuela respete la inviolabilidad de la embajada.

El PSOE brinda así a los golpistas la plataforma de impunidad que necesitaban para seguir con los planes marcados desde Washington.

El contraste con el asilo de Assange en la embajada ecuatoriana no puede ser más llamativo.

Operación Gaveta: un documental sobre la injerencia de la CIA en Bolivia en los años sesenta

Félix Rodriguez junto al Che
“Operación Gaveta” es un documental que revela la injerencia de la CIA en Bolivia en la década de los sesenta.
El documental, rodado el año pasado, contó con la experiencia de los investigadores cubanos Froilán González y Adys Cupull, lo que permitió a sus realizadores, Liván y Leandro González Cupull narrar en 40 minutos la historia del periodo en que el Che Guevara fue asesinado en tierras bolivianas.
Al cumplir 80 años el espía boliviano de la CIA Ricardo Aneyba Terrico, decidió dar a conocer lo que por tanto tiempo guardó para preservar su vida. Es el hilo conductor del relato.
A través de fotos, documentos y testimonios de académicos, investigadores, periodistas y dirigentes de la guerrilla, van saliendo a la luz detalles de la participación de la CIA en la historia de Bolivia, cómo llegó a Cuba el Diario del Che y la decisión de Fidel Castro de hacerlo público en 1968.
50 años después de la Operación, el documental sigue la ruta del Diario hasta Cuba. Antonio Arguedas, ministro del Interior de Bolivia en aquel momento, hizo llegar una copia del texto a manos amigas, en lo cual Aneyba desempeñó un papel fundamental.
En el Ministerio del Interior de Bolivia había un numeroso grupo de espías de la CIA de origen cubano infiltrados para aplastar la guerrilla y dirigir las acciones criminales contra las fuerzas revolucionarias.
Del asesinato del Che y sus compañeros fueron responsables, entre otros, los cubanos Gustavo Villoldo Sampera, Félix Ismael Rodríguez Mendigutía y Julio Gabriel García García, quienes recibieron entrenamiento militar en bases estadounidenses.
Los tres proceden de la mafia terrorista anticubana. Formaban parte de la nómina de la CIA que los preparó en técnicas de infiltración, interrogatorios, tortura, manejo de explosivos, intercepción de correspondencia, comunicaciones telefónicas y persecución de personas.
Uno de los bolivianos infiltrados en el Ministerio del Interior era Aneyba Terrico, jefe de los Servicios de Inteligencia y del Departamento Técnico de la CIA en La Paz, entre 1964 y 1968.
En el documental el espía afirma que “eran los gringos quienes mandaban en Bolivia, y todo el tercer piso del Ministerio de Gobierno estaba manejado por los cubanos de Miami, por la gusanera, oficiales y agentes de la CIA”.

Al menos un muerto en los disturbios convocados por los golpistas venezolanos tras su fracaso del martes

Jurubith Rausseo, la joven fallecida
La alegría bolivariana por haber solucionado el Golpe de Estado de manera pacífica no tiene ningún sentido. Los disturbios convocados por los golpistas venezolanos tras su fracaso del martes han derivado hoy en enfrentamientos que han dejado a una joven de 27 años muerta y 46 heridos en Caracas.
Jurubith Rausseo, de 27 años, ha fallecido esta noche en una clínica tras haber recibido un impacto de bala en la cabeza durante la manifestación convocada por los golpistas.
Rausseo fue herida en Altamira, en las proximidades de la base aérea militar de La Carlota, donde el martes un grupo de militares engañados se sublevaron contra el gobierno.
La manifestación la convocaron un día después de un fallido Golpe de Estado encabezado por Leopoldo López y su monaguillo Juan Guaidog.
Los servicios de salud de la alcaldía de Chacao han informado de que, además, hay 46 lesionados, dos de ellos por armas de fuego.
Los enfrentamientos de hoy comenzaron cuando una movilización convocada por los golpistas se desvió hacia la neurálgica autopista Francisco Fajardo. Decenas de encapuchados llegaron hasta el perímetro de la instalación militar.
Los disturbios se extendieron a los alrededores y en medio de esos desórdenes Rausseo fue alcanzada por un balazo.
Un manifestante disparó contra los militares que se resguardaban entre vehículos blindados en una avenida que comunica con La Carlota, y que había sido bloqueada con barricadas de alambres de púas, basura y escombros. Los militares respondieron con varias ráfagas de disparos, obligando a los golpistas a retroceder.
Además, los golpistas han denunciado el fallecimiento de otro joven, Samuel Enrique Méndez. La ONG Provea indica que ha fallecido en el estado de Arague en el contexto de protestas. Testigos responsabilizan a colectivos paramilitares de ser los responsables.

El imperio mediático Hearst

Salvador Capote

En la última década del siglo XIX la prensa estadounidense se dedicaba a describir atrocidades, algunas reales, la mayor parte inventadas, que se alegaba eran realizadas por los españoles en su colonia de Cuba. Se buscaba crear, con esta campaña de prensa, una opinión pública que obligase al gobierno de Estados Unidos a entrar en guerra con España. Protagonistas principales de este esfuerzo fueron William Randolph Hearst, propietario del New York Journal y miembro de la familia Hearst, fundadora de uno de los imperios mediáticos mayores del mundo, y su competidor Joseph Pulitzer, del New York World. Ambos competían por la circulación y veían en el conflicto bélico la oportunidad de aumentar la tirada de sus periódicos.
Los corresponsales en Cuba enviaban desde la isla noticias y reportajes sensacionalistas, práctica que llegó a conocerse como “periodismo amarillo”. Este periodismo amoral y oportunista ayudó a precipitar las acciones militares y sirvió de pretexto al gobierno de Estados Unidos para dar inicio a la primera guerra imperialista.
Hearst envió a Cuba en 1897 al artista Frederic Remington con la tarea de realizar dibujos que sirvieran para ilustrar los artículos efectistas y escandalosos que publicaba en sus periódicos. Pero estando en Cuba, Remington no vio que sucediera algo extraordinario y telegrafió a Hearst en enero de 1997: “Everything is quiet. There is no trouble. There will be no war. I wich to return” (Todo está tranquilo. No hay problemas. No habrá guerra. Deseo regresar). A lo que Hearst respondió con el famoso telegrama: “You furnish the pictures and I’ll furnish the war” (Ponga usted los dibujos y yo pondré la guerra).
Pero el aumento de la circulación de sus periódicos no era la única ventaja que obtenía Hearst, como lo prueba la campaña del “San Francisco Examiner” contra la “Southern Pacific Railroad” en la década de 1890, apoyando las protestas del pueblo de California contra las altas tarifas del ferrocarril. Después de un tiempo, los ataques periodísticos a la compañía cesaron de pronto y totalmente. Luego se supo que Hearst había firmado un contrato con la compañía ferroviaria que incluía el pago de 22.000 dólares a cambio del cese de la campaña mediática.
Algunos años más tarde, en Chicago, otro periódico de Hearst, el “Chicago American”, defendió la causa de los obreros contra la compañía de gas local. La circulación del periódico creció vertiginosamente. De nuevo aquí, los ataques a la compañía cesaron inesperadamente, mientras comenzaban a publicarse en el periódico grandes anuncios comerciales de la compañía de gas.
William Hearst, quien llegó a ser dueño de una enorme cadena de periódicos en Estados Unidos, era un fascista convencido que a través de los medios de su propiedad influyó muy negativamente sobre todo en los ciudadanos que integraban la clase media baja. Una de sus revistas, “American Weekly”, tenía una circulación de 5.5 millones de ejemplares. Era dueño, además, de “International News Service”, “Universal News Service”, y de “Kings Feature Syndicate”. Tenía también cinco estaciones de radio, controlaba la mayoría de las acciones de la “Warner Brothers Picture Corporation” y de otras dos compañías cinematográficas (Hearst Metrotone Newsreal y Cosmopolitan Productions). Con este dominio de la prensa, la radio y el cine, era capaz de moldear la opinión pública de una gran masa del pueblo norteamericano.
Hearst creía que la dictadura era la mejor forma de gobierno. Este criterio lo puso de manifiesto cuando personalmente elaboró el guión para la película “Gabriel Over the White House” (Gabriel sobre la Casa Blanca)(1933), con el actor canadiense Walter Huston en el papel de presidente de Estados Unidos, en la que expone una visión favorable del fascismo. En el film, un presidente de Estados Unidos sufre un accidente automovilístico, entra en coma y es visitado por el arcángel Gabriel. Cuando se recupera, siente un fervor religioso que lo convierte en el hombre escogido para hacer grande a su país. De inicio deja sin empleo a todo su gabinete. El Congreso inicia un “impeachment” contra el presidente, pero éste declara un estado de emergencia, disuelve el Congreso, asume un poder absoluto que le permite promulgar leyes y se convierte en dictador.
Ordena luego la formación de un “Army of Construction” (Ejército de Construcción) que sólo le responde a él, y gasta billones de dólares en programas tipo New Deal. Cuando la mafia se le opone, lleva a los gángsters a un tribunal militar y seguidamente los fusila a todos. Disfrutando poderes totalitarios, suspende los derechos civiles, revoca la Constitución y utiliza “camisas pardas” como “stormtroopers” (tropas de choque), con el nombre de “Federal Police”, para reprimir a la población. En política exterior, el presidente amenaza con la destrucción a cualquier nación que se le oponga o que no pague sus deudas con Estados Unidos. Al final, ya cumplida su misión divina, muere de un infarto y es proclamado como “el hombre que resolvió todos los problemas del mundo, que trajo la paz universal, y uno de los mejores presidentes que jamás haya existido”.
Lo más sorprendente de todo es que el entonces candidato a la presidencia por el Partido Demócrata, Franklin Delano Roosevelt, que obtuvo el triunfo en las primarias con el apoyo mediático y financiero de Hearst, leyó el guión y propuso varios cambios importantes que Hearst incorporó en este film netamente fascista. Recién instalado en la Casa Blanca, Roosevelt escribió a Hearst expresándole su agrado por los cambios realizados y expresándole que la película era “intensamente interesante” (“I want to send you this line to tell yo how pleased I am with the changes you made in Gabriel Over the White House. I think it is an intensely interesting picture and should do much to help”).
La influencia de Hearst sobre Roosevelt se demuestra también con los cambios de posición de este último con respecto a la Liga de las Naciones. En la década de 1920 Roosevelt apoyó una posición favorable a la participación en aquel organismo internacional; pero en 1932, cuando el aislacionismo había cobrado fuerza, Hearst, en carta abierta, exigió a Roosevelt que definiera su posición en contra y amenazó con utilizar sus poderosos medios para oponerse a cualquier internacionalismo. Roosevelt capituló y fue el primer candidato demócrata que explícitamente repudió a la Liga.
En 1935, el mogul de los medios se opuso visceralmente a la “Wagner Act”, que protegía, aunque tímidamente, el derecho de los obreros a sindicalizarse. Se pronunció sobre ella diciendo que era “uno de los peores ejemplos de legislación clasista que pueda concebirse, antiamericana hasta la médula. Para los oligarcas, las leyes promueven la lucha de clases cuando favorecen a los trabajadores, pero no cuando favorecen a los ricos.
Hearst estaba estrechamente vinculado con Wall Street, principalmente con los consorcios de Morgan y de Rockefeller, y en sus editoriales defendía los intereses de las grandes corporaciones. No sólo fue un publicista sino un poderoso empresario industrial, dueño de minas de carbón, de cobre, de oro y otros minerales. Teniendo en cuenta su posición económica y social, no es difícil entender su actuación como vocero principal del fascismo en los Estados Unidos ni que su interés en la guerra haya sido seguramente mucho más que el simple aumento de la tirada de sus periódicos.
Por otra parte, 1.600 diarios que no pertenecían a las publicaciones de Hearst, eran servidos por la Associated Press (AP) cuyo vicepresidente a partir de 1933, fue William Hearst, Jr.; al Consejo de Dirección de AP pertenecían representantes de los intereses de Rockefeller y Morgan. Estos mismos intereses estaban representados en la United Press (UP). Todos ellos eran favorable a la instauración de un régimen fascista.
En realidad, casi todos los periódicos de Estados Unidos, y muchos de otros países, estaban bajo la influencia de Hearst porque, aunque no fuesen de su propiedad, utilizaban los servicios de agencias de noticias controladas por la familia.
Desde 1934 Hearst estableció una propaganda permanente contra la Rusia soviética y su reconocimiento por Estados Unidos. Según él, la intranquilidad social que existía en el país no era debida a la crisis capitalista sino a las ideas comunistas sembradas en el movimiento obrero. En carta a los editores de noviembre 25 de 1934, Hearst señaló la necesidad del fascismo para combatir al comunismo y, por tanto, al ascenso al poder de los trabajadores. Hearst se refirió a la clase obrera como la menos capaz y menos confiable para gobernar el país (“the least capable and least creditable class from getting control of the country”). Sus denuncias delirantes contra una supuesta infiltración comunista del gobierno y de los círculos intelectuales presagiaban la cacería de brujas del macartismo que tendría lugar después de la Segunda Guerra Mundial.
Con el tiempo, Hearst rompió con Roosevelt y se transformó en su peor enemigo desde posiciones de ultraderecha. Se opuso radicalmente en particular a las medidas de regulación de los negocios que tomaba Roosevelt para salir de la depresión y las tachaba de comunistas. En septiembre de 1934 visitó Alemania y tuvo allí una serie de entrevistas con Alfred Rosenberg, vocero de Relaciones Exteriores de Hitler. Se intercambiaron cartas que fueron publicadas por Hearst. Por último, se reunió con Hitler y tuvo con él una larga conversación. Del entendimiento entre ambos da prueba el hecho de que a partir de entonces todos los periódicos alemanes se volvieron clientes de la entonces flamante International News Service (INS), propiedad de Hearst, lo cual le representó ingresos de un millón de marcos por año.
A su regreso a Estados Unidos, Hearst comenzó a enviar espías pagados como asistentes a las aulas universitarias. Cualquier pronunciamiento de los profesores que pudiera interpretarse como favorable al socialismo o al comunismo, era publicado en sus periódicos como prueba de la infiltración del comunismo ruso en las universidades. La “libertad académica” que reclamaban profesores y estudiantes, era para el magnate mediático “una frase utilizada por grupos radicales como camuflaje para la enseñanza de doctrinas extrañas”.
Hearst creó su propia organización fascista, llamada “Junior Birdsmen of America” (Jóvenes Aviadores de América). Esta organización tenía una rama llamada “Flight Squadron” (Escuadrilla Aérea). El líder de ambas era George Hearst, hijo de William, y contaba con el apoyo de todo el imperio mediático de los Hearst. Supuestamente, estas organizaciones tenían por objetivo promover en los jóvenes todo lo relacionado con la aviación, pero en realidad servían para adoctrinarlos con teorías hipernacionalistas y de odio a las que llamaban razas inferiores.
En la costa del Pacífico, en California, a mitad del camino entre Los Angeles y San Francisco, sobre una colina frente al mar, se alza un suntuoso castillo (“Hearst Castle”) con 165 habitaciones, construído por el magnate mediático estadounidense; más lujoso que cualquier palacio de los antiguos emperadores romanos, debiera servir como símbolo del sensacionalismo amarillo de una prensa creada no para servir al pueblo sino para desinformarlo y confundirlo, y de la arrogancia fascista que es hoy más peligrosa que nunca.
https://www.alainet.org/es/articulo/199622

El capitalismo empeora las condiciones de trabajo con el desarrollo de las fuerzas productivas

La OCDE acaba de publicar un informe (1) que no subraya otra cosa que lo que ya está en el ambiente: el capitalismo no sólo no ha mejorado la vida de las sociedades desarrolladas sino que tiene efectos perversos inevitables y destructivos como la caída de los salarios y la precarización de ls relaaciones laborales.
No obstante, la recomendación de la OCDE es muy simple: la resignación. No es posible luchar contra el capitalismo sino adaptar las sociedades al empobrecimiento crónico y la precariedad.
El informe analiza las perspectivas de empleo tras la llamada “revolución digital”: para 2020 la robotización acabará con muchos puestos de trabajo y el resto se transformará profundamente.
Las condiciones de trabajo y las profesiones siempre han cambiado con el desarrollo de las fuerzas productivas y los descubrimientos técnicos. En este sentido, nuestros tiempos no son una excepción. La historia no se detiene y las ideologías no han muerto.
Lo que cambia es el formato ideológico en el que nos presentan el fenómeno, como si fuera inevitable, una especie de maldición y como si “la culpa” fuera del progreso técnico, olvidando que sólo se descubre aquello que se busca. En otras palabras, en el capitalismo el desarrollo de las fuerzas productivas se encamina al incremento de la explotación de la fuerza de trabajo y no a la mejora de las condiciones de trabajo de la clase obrera.
Una parte del desarrollo de las fuerzas productivas es su internacionalización y el desarrollo de un mercado mundial, como ya explicó Marx en su época. Del mismo modo, la OCDE descubre la integración creciente de la economía mundial: la participación de las exportaciones en el PIB pasó del 23 por ciento en 1975 al 43 por ciento el pasado año.
Pero en el capitalismo todos los progresos se convierten en regresos en forma de desempleo, precariedad y liquidación de los derechos adquiridos. En palabras de la OCDE, “si el número de puestos de trabajo no está necesariamente destinado a disminuir, su calidad podría deteriorarse y las disparidades entre los trabajadores podrían aumentar”.
Un avance conduce a un retroceso. El auge de la industria digital deteriora las condiciones laborales de los trabajadores. La OCDE pone el ejemplo de los falsos autónomos. “Algunos autónomos que se encuentran en una zona gris […] Uno de los retos es limitar el uso abusivo de formas atípicas de empleo como el autoempleo, que no debería ser el autoempleo porque la gente tiene un solo empleador”.
Los trabajadores que -aparentemente- trabajan cuenta propia sólo tienen un cliente que es, de hecho, la empresa que los contrata. Estos trabajadores encuentran dificultades para negociar el precio de su servicio, que lo fija su único cliente. No negocian realmente sus horas de trabajo y pueden ser expulsados de las plataformas digitales en cualquier momento. “Se encuentran como empleados sin derecho al seguro de desempleo ni a la formación”, admite la OCDE.
El capitalismo ha vuelto a su punto de partida. Las nuevas condiciones de trabajo subyugan por completo al trabajador. Los puestos de trabajo son precarios, la protección social ha desaparecido, los salarios son de hambre y los obreos nunca podrán cobrar una pensión.
Las transformaciones de las condiciones de trabajo no son técnicas sino económicas, es decir, que conciernen también a las relaciones de producción que, en suma, son relaciones entre los obreros y los capitalistas.
La OCDE acaba proponiendo una mayor “formación” de la fuerza de trabajo, lo que significa un rediseño de todo el sistema escolar para fabricar a los verdaderos robots: una fuerza de trabajo dócil que obedezca mecánicamente y sin rechistar a unas condiciones laborales esclavistas.
En lo que a España se refiere, la OCDE vuelve a poner en el centro de las debilidades de las condiciones de trabajo la incapacidad para proporcionar unos ingresos mínimos a la fuerza de trabajo: una de cada seis personas en edad de trabajar (entre los 15 y los 74 años, según el estándar de la OCDE) vive con unos ingresos inferiores al 50 por ciento de la renta media (2).
(1) https://www.oecd-ilibrary.org/employment/oecd-employment-outlook-2019_9ee00155-en, https://doi.org/10.1787/9ee00155-en
(2) http://www.oecd.org/eco/outlook/oecd-economic-outlook-selected-texts-in-spanish.htm

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