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Los mercenarios enviados por Turquía a Libia procedentes de Siria desertan y se trasladan a Europa

Al menos 17 mercenarios de uno de los grupos pro-turcos que fueron trasladados de Siria a Libia, han abandonado sus uniformes y han huido a Italia, según el canal Al Hadath.

Otro grupo se ha dirigido a Argelia, desde donde también pretenden llegar a Europa.

Según el canal, desde finales de diciembre del año pasado Turquía ha enviado 2.400 mercenarios a Libia para apoyar a las milicias armadas que luchan del lado del gobierno de Fayez el-Sarraj. Todos ellos habían participado anteriormente en actividades militares. Casi 1.700 reclutas adicionales están siendo entrenados en los campos de refugiados.

Ae han formado cuatro centros de reclutamiento en zonas del norte de Siria controladas por Turquía y los grupos yihadistas. En total, según Al Hadath, podrían enviar casi 6.000 mercenarios a Libia.

Erdogan prometió que su gobierno proporcionaría asistencia militar a Sarraj mediante un acuerdo firmado entre ambas partes. Con el fin de ayudar a las unidades que luchan junto al gobierno de Trípoli, Turquía ya ha enviado asesores militares a Libia y ha proporcionado equipamiento. A principios de enero, Ankara comenzó a enviar mercenarios desde Siria.

El domingo pasado se celebró una conferencia internacional sobre Libia en Berlín. La canciller alemana Angela Merkel dijo que los participantes acordaron un plan para normalizar la situación y establecer un comité de supervisión, al tiempo que pidieron el desarme de los grupos militarizados.

Esta semana, Erdogan anunció que Turquía todavía no había enviado tropas a Libia, que sólo había asesores militares.

El ejército regular sirio está a punto de capturar uno de los bastiones más importantes de la provincia de Idlib

Esta mañana las tropas del gobierno sirio penetraron hacia Maaret Al-Noomane, la segunda ciudad más grande de la provincia noroccidental de Idlib, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

El ejército regular ha capturado siete pueblos y ciudades en el sur de la provincia de Idlib en las últimas 24 horas y se encuentran ahora a unos pocos cientos de metros de Maaret Al-Noomane, en poder de los yihadistas.

La provincia de Idlib y partes de las provincias vecinas de Alepo, Hamah y Latakia constituyen el último gran bastión fuera del control del gobierno, que ha expresado repetidamente su intención de recuperarlo.

La región está dominada por los yihadistas de Hayat Tahrir Al-Sham (HTS), la rama siria de Al-Qaeda, aunque también hay otros grupos yihadistas.

La ciudad de Maarat Al-Noomane es estratégica porque está situada en la carretera que une Alepo con Damasco (M5).

Las fuerzas del régimen están ahora en las afueras de la ciudad, dijo el director de la OSDH, Rami Abdel Rahman.

El diario Al-Watan, también ha confirmado que el ejército sirio está ahora a las puertas de Maaret Al-Noomane, “cuyas «puertas están ahora abiertas de par en par”, asegura.

El ejército regular, apoyado por la fuerza aérea rusa, han intensificado sus ataques a la provincia meridional de Idlib desde diciembre. Desde entonces, 358.000 personas han sido desplazadas, la gran mayoría de ellas mujeres y niños, según la ONU.

La escalada coincide con un reciente aumento de los ataques del ejército regular en la parte occidental de la provincia de Alepo, controlada por los yihadistas, que limita con la provincia de Idlib.

Citando una fuente militar, la agencia oficial de Sana ha dicho que la actual ofensiva en el oeste de Alepo y el sur de Idlib “incluirá extensas operaciones sobre el terreno que no se detendrán hasta que el terrorismo sea erradicado”.

El alto el fuego anunciado este mes por Moscú, aliado de Siria, ha quedado en letra muerta.

Los dirigentes sirios, que ahora controlan más del 70 por ciento del país, han expresado repetidamente su determinación de recuperar el control de la región, donde viven unos tres millones de personas.

La Guerra de Siria, que comenzó en marzo de 2011 con los ataques terroristas dirigidos por las potencias imperalistas, ha provocado más de 380.000 muertes, entre ellas más de 115.000 civiles, y millones de personas desplazadas y refugiadas.

Facebook censura de Instagram los mensajes favorables al general Soleimani

Por órdenes de la Casa Blanca, Facebook ha suprimido los mensajes positivos sobre el general Soleimani en Instagram. Las nuevas “sanciones económicas” ilegalizan los mensajes de apoyo a personas o grupos calificados como “terroristas”

“Operamos bajo las normas de sanciones de Estados Unidos, incluyendo aquellas relacionadas con la denuncia del gobierno de Estados Unidos al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) y sus dirigentes”, dijo un portavoz de la red (1). Instagram ya había cerrado la cuenta de Soleimani en abril del año pasado, después de que Trump designara al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní como grupo terrorista.

Después de esta noticia, Twitter suspendió la cuenta del ayatolah Jamenei, por “actividad inusual”. Posteriormente la volvió a a abrir.

La semana pasada Trump amenazó con provocar el caos y la destrucción en el Irán, prometiendo destruir docenas de importantes sitios culturales iraníes, lo que fue denunciado como un crimen de guerra y un crimen de lesa humanidad. El Presidente renunció a su guerra abierta, pero también anunció nuevas sanciones punitivas contra Teherán.

Las grandes empresas estadounidenses siguen estas órdenes al pie de la letra. Paypal ha comenzado a bloquear las donaciones al sitio The Grayzone porque menciona “Irán” en un título o texto. Este medio ha sido uno de los pocos que se han opuesto a los planes de guerra de Trump en la región.

El año pasado un enviado de Mint Press visitó Irán para evaluar los efectos de las sanciones existentes. Describió una población de 80 millones de personas que han visto sus economías arrasadas por la caída del valor del rial. “Las sanciones están sofocando las opciones de vida de las personas”, dijo Mint Press, al reunirse con mujeres que ya no podían asistir a universidades extranjeras y hombres que no podían permitirse el lujo de casarse (2).

Las sanciones también han aumentado drásticamente la pobreza y la falta de vivienda y han hecho mucho más difícil el acceso a tratamientos médicos que salvan vidas, ya que es casi imposible obtener medicamentos extranjeros. Sin embargo, los iraníes son capaces de distinguir entre los estadounidenses y su gobierno; el mensaje abrumador es que “los americanos son buenos, Trump es malo” (3).

Un sondeo realizado en 2019 por la Universidad de Maryland mostró que el general Soleimani sigue siendo la figura pública iraní más conocida. El 59 por ciento de los iraníes le consideraban “muy favorablemente” y más de cuatro de cada cinco personas en su país tienen una opinión positiva de él. Instagram es extremadamente popular en Irán, con al menos 24 millones de usuarios a principios de 2018, alrededor de un tercio de la población total (4). Por eso la prohibición de descripciones positivas de Soleimani es un tema tan problemático. Aunque la eliminación de los mensajes de apoyo al gobierno o la suspensión de la cuenta de Jamenei puede parecer una represalia mezquina e infantil por oponerse a la Casa Blanca, en realidad tiene profundas ramificaciones para la libertad de acceso a la información.

Los países extranjeros dependen de los gigantes de las redes sociales para las noticias y la opinión tanto como los estadounidenses. Miles de millones de personas reciben sus noticias en Facebook, por lo que la censura significa que una parte del debate nunca se divulgará.

Además, las redes son uno de los pocos lugares donde los estadounidenses pueden encontrar una opinión iraní, que es uno de los motivos para censurar ese canal de información y comunicación. Tendrán la impresión de que el mundo y los propios iraníes odian al gobierno de Teherán. La semana pasada en Twitter pusieron en circulación la etiqueta #IraniansDetestSoleimani (los iraníes detestan a Soleimani), impulsado por seguidores de Trump que se hacían pasar por iraníes.

Irán no es el único enemigo del gobierno de Estados Unidos al que apuntan los medios sociales. Cientos de cuentas que apoyaban al gobierno venezolano, incluyendo la del propio Maduro, han sido censuradas y borradas por Facebook y Twitter. La primera también eliminó las páginas de los medios independientes Venezuelananalysis y la red internacional Telesur en inglés.

Las acciones de Facebook están coordinadas con el gobierno. Desde 2018 ha subcontratado parcialmente el control editorial de las noticias al Consejo Atlántico, un equipo de análisis de la OTAN, en cuya dirección hay altos funcionarios del gobierno como Henry Kissinger, Condoleezza Rice y Colin Powell, ex generales como Wesley Clark y David Petraeus, y jefes de la CIA como Leon Panetta, Michael Hayden y Robert Gates.

En respuesta a la decisión de Facebook, el portavoz del gobierno iraní, Ali Rabiei, calificó la decisión como “una acción antidemocrática y desvergonzada”, añadiendo que proporciona un canal de expresión para los verdaderos terroristas: “En una acción desvergonzada y antidemocrática, Instagram ha bloqueado la voz de una nación inocente que protestaba por el asesinato del general Soleimani, mientras que los verdaderos terroristas se pueden expresar abiertamente”.

El gobierno iraní está considerando su respuesta y algunos medios de comunicación aseguran que podría llegar a bloquear completamente a Instagram. Pero, al igual que con el asesinato de Soleimani, debido al desequilibrio de poder entre Irán y Estados Unidos, su respuesta será de alcance limitado, ya que los grandes gigantes de la tecnología como Facebook son demasiado poderosos.

(1) https://edition.cnn.com/2020/01/10/tech/instagram-iran-soleimani-posts/index.html
(2) https://www.mintpressnews.com/us-sanctions-hurting-iran-firsthand-report/256177/
(3) https://www.mintpressnews.com/us-sanctions-hurting-iran-firsthand-report/256177/
(4) https://cissm.umd.edu/sites/default/files/2019-10/Iranian%20PO%20under%20Maximum%20Pressure_101819_full.pdf

Los imperialistas amenazan con nuevas acciones desestabilizadoras contra Venezuela

El lunes el secretario de Estado Mike Pompeo pidió a las grandes potencias que sigan apoyando los esfuerzos emprendidos por Estados Unidos para acabar con “la tiranía de Maduro” y amenazó con nuevas acciones desestabilizadoras.

En su visita a Bogotá, primera parada de su gira por América Latina y el Caribe, Pompeo reiteró el apoyo de Washington a los golpistas, entre ellos Guaidó, con quien se entrevistó.

“Espero que Estados Unidos tome medidas continuas para seguir apoyando al Presidente Guaidó y al pueblo venezolano”, dijo. “El mundo debe seguir apoyando los esfuerzos del pueblo venezolano para volver a la democracia y acabar con la tiranía de Maduro, que está teniendo un impacto en Colombia y en toda la región”, añadió.

Pompeo participó en la Tercera Conferencia Ministerial Hemisférica de Lucha contra el Terrorismo, que se inauguró en Bogotá con la presencia de representantes de 25 países de la región.

Haciendo frente a una prohibición de salida del territorio venezolano, Guaidó, reconocido por Estados Unidos, Colombia y unos 50 países más como presidente en funciones de Venezuela, también asistió a la conferencia.

Luego viajó a Europa, donde se reunió en Bruselas con Josep Borrell, el jefe de la diplomacia de la Unión Europea, antes de dirigirse a Suiza para asistir al Foro Económico Mundial de Davos al día siguiente.

Estados Unidos considera fraudulenta la reelección de Maduro en 2018 y continuará trabajando “para restaurar la democracia en Venezuela”, concluyó Pompeo.

Según el Instituto Datanalisis, la popularidad de  Guaido ha caído del 63 por ciento en enero del año pasado al 38,9 por ciento en diciembre.

Pompeo también hizo un llamamiento a sus compinches para que actúen con más energía contra Hezbollah, que Washington ha incluido en la lista de organizaciones terroristas, y consideró inaceptable que sus miembros hayan encontrado “refugio en Venezuela”.

“Colombia, nuestro amigo y aliado, ha declarado a Hezbollah una organización terrorista. Espero que otros países tomen medidas similares contra este grupo y otros movimientos terroristas”, dijo.

Como en la Guerra Fría, el imperialismo quiere matar dos pájaros de un tiro. Demoniza a las organizaciones antimperialistas tanto como a determinados países para justificar las agresiones contra ellos asegurando que son refugios de los anteriores.

Pero Hezobllah no es suficiente y en el mismo paquete introducen a los guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y a los disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Para eso utilizan a sus sicarios, como el gobierno de Duque en Colombia o al propio Guaidó, quien ha recordado otro mito del franquismo: el oro de Moscú en versión caribeña. Según Guaidó la “dictadura venezolana” financia al ELN “con oro venezolano que hoy puede ser descrito como oro de sangre”.

En medio de este diluvio de declaraciones del amo y sus caniches, el Comando Sur de Estados Unidos anunció un ejercicio militar conjunto de tropas estadounidenses y colombianas que empezó ayer y se prolongará hasta el miércoles de la semana que viene.

La cultura del fuego en Australia: los colonos no quieren aprender de los colonizados

Durante el incendio de Año Nuevo, un aborigen australiano evacuado de Lakes Entrance, cerca de Bairnsdale se unió a otros para inscribirse en la ayuda de emergencia. Sin embargo, un miembro del personal del Centro de Ayuda a los Desfavorecidos de San Vicente de Paul le dijo que por hoy la institución ya había ayudado a “bastantes de los suyos”. Le dio un vale de 20 dólares para gasolina y le dijo que no se lo comentara a otros aborígenes. El anciano salió, humillado, y le pidió a su sobrina que devolviera el vale.

El incidente racista apareció por primera vez en un mensaje de Facebook de un joven aborigen, Philip Stewart (1). Otros nativos han informado de otras experiencias de racismo por parte de los organismos de integración social. Luego San Vicente de Paúl se disculpó con la familia del anciano.

Los incendios forestales que han asolado Australia quemaron al menos 8,4 millones de hectáreas y muchos siguen ardiendo sin control. Las comunidades oprimidas y marginadas sufren estos desastres de una manera desproporcionada. Han sido duramente afectadas, perdiendo sus casas y centros de servicios colectivos. No sólo tienen que soportar el racismo al buscar ayuda de emergencia, sino que disponen de menos recursos para recuperarse.

Pero también tienen un papel importante en la lucha contra los incendios y las actividades de socorro (2). La brigada del Servicio de Bomberos Rurales (RFS) en la comunidad aborigen de la bahía de Wreck Bay es un ejemplo. Todos los miembros de su brigada de 28 personas, excepto dos, son nativos, según Kaylene McLeod, la funcionaria de brigada (3).

Los bomberos nativos han participado activamente en los frentes de fuego en Blue Mountains, al oeste de Sidney, y la RFS de Nueva Gales del Sur ha creado recientemente dos nuevas brigadas de bomberos totalmente nativas (4).

En Victoria, una brigada de la Asociación de Bomberos Rurales, compuesta en su totalidad por mujeres indígenas, ha defendido la península de Tyers Lake. La brigada está dirigida por Charmaine Sellings, una abuela de 52 años con tres hijos. Las mujeres son la columna vertebral del Lake Tyers Aboriginal Trust, una comunidad indígena autónoma.

Otro bombero voluntario indígena que lleva semanas combatiendo incendios, es el escritor Bruce Pascoe, que aparece en la foto de portada. Su libro más vendido, “Dark Emu” (5), muestra que los colonos racistas enterraron la información sobre las técnicas indígenas para la gestión de la tierra, la agricultura y la pesca, lo que ha alterado la comprensión de las sociedades indígenas precoloniales.

La crisis de los incendios ha llevado a más personas a recurrir a las prácticas tradicionales de gestión de la tierra, incluida la práctica tradicional de la quema, para mejorar las futuras emergencias de incendios.

Las tradiciones de los pueblos nativos indican el camino a seguir. Los expertos nativos en la lucha contra los incendios se han agrupado en la Alianza Firesticks. Defienden la quema tradicional, que supone el incendio preventivo de tierras para la preservación de la flora y la fauna. Las parcelas arden para crear intervalos de fuego en un área o se utilizan para reducir la acumulación de combustible en el suelo y los riesgos asociados.

El bombero indígena Victor Steffensen dijo en noviembre del año pasado que había estado advirtiendo de una crisis de incendios forestales durante años, y que se debía a una mala gestión de la tierra a largo plazo.

Oliver Costello, director gerente de la Alianza Firesticks, ha dicho a los medios australianos que la gestión tradicional de incendios de los aborígenes implica encender fuegos a intervalos regulares y quemar áreas pequeñas con temperaturas controladas que juegan el papel de cortafuegos, así como otras prácticas agrarias olvidadas y despreciadas.

“Los nuevos métodos de reducción de riesgos implican quemas planificadas que eliminan la mayor cantidad de vegetación posible. Sin embargo, aunque este método recuerda a la práctica indígena del fuego, a diferencia de los incendios de reducción de riesgos, las quemas tradicionales son menos intensas (quemas más frías) y se mueven más lentamente, generalmente no más altas que la altura de la rodilla. Las copas de los árboles se dejan intactas y los animales tienen tiempo de huir de las llamas” (6).

La quema tradicional requiere que los practicantes aprendan de los aborígenes sobre el terreno, por medio de la observación, para saber el mejor momento para iniciar un incendio controlado. No sólo deben tener en cuenta la meteorología, sino también las estaciones de cría de animales y los ciclos de las plantas.

Los incendios también tienen relación con el colonialismo, el racismo y el régimen de propiedad de la tierra. El suelo no es sólo un ecosistema, sino también una mercancía y un medio de producción del que se extraen beneficios. “La expropiación de los obreros con respecto a sus condiciones en la agricultura presupone la expropiación de los obreros agrícolas con respecto a la tierra y su supeditación a un capitalista que explota la agricultura para obtener de ella una ganancia”, escribió Marx (7).

En Australia se dan todas las condiciones de las que hablaba Marx. Por eso allá los incedios representan muchas cosas y, en especial, una cultura despreciada y marginada porque los colonos se niegan a que los colonizados les den lecciones.

(1) https://www.facebook.com/photo.php?fbid=721320464941579&set=a.114837838923181
(2) https://www.gofundme.com/f/fire-relief-fund-for-first-nations-communities
(3) https://soundcloud.com/kelfuller/wreck-bay-village-rfs
(4) https://www.abc.net.au/news/2020-01-13/nsw-launches-first-all-indigenous-firefighting-crews/11794392
(5) https://www.booktopia.com.au/dark-emu-bruce-pascoe/book/9781921248016.html
(6) https://www.yahoo.com/news/good-fire-breeds-good-fire-120150585.html
(7) Marx, El Capital, tomo III, pg.573.

Más información:
— Fuego contra el fuego: el gran incendio de Australia
— El incendio en Australia no tiene nada que ver con el clima
— Los incendios forestales son un nutriente importante en los cultivos de África, la Amazonia, los trópicos y los océanos
— Los mitos de la seudoecología que provocan pánico: los acontecimientos meteorológicos extremos

Los refugiados centroamericanos denuncian torturas en los centros de internamiento de Estados Unidos

Centro Juvenil de Shenandoah, en Virginia
Muchos adolescentes de México y Centroamérica que en años recientes han llegado como refugiados a Estados Unidos han sido víctimas de castigos y torturas en los reformatorios en los que suelen internar a algunos de los menores no acompañados que son detenidos en la frontera, quienes en lugar de ser protegidos son encarcelados debido a las políticas impuestas por Trump.

En espera de que los casos de asilo de los menores no acompañados sean resueltos por los tribunales, la policía de inmigración entrega la custodia de muchos de ellos a la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR), una institución del gobierno federal que depende del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS).

Los menores transferidos a la ORR son internados en albergues o casas de crianza “foster care”, pero algunos otros en la etapa de la adolescencia son enviados a cárceles juveniles con las que el gobierno acuerda su encierro.

Uno de esos reformatorios es el Centro Juvenil del Valle de Shenandoah, ubicado en Virginia, donde han denunciado el maltrato físico y psicológico que sufrieron varios adolescentes citados en una demanda judicial.

Los testimonios inscritos en los documentos del tribunal describen el castigo al que eran sometidos y refieren los insultos que constantemente recibían los jóvenes inmigrantes, tanto de los otros internos estadounidenses como del propio personal del centro carcelario.

Uno de los adolescentes refugiados relata que en una ocasión se agarró a trompadas con un muchacho estadounidense porque ya estaba cansado de que lo llamaran “pendejo” y “onion head”. Los guardias del lugar lo amarraron a una silla, le cubrieron la cabeza con una bolsa y empezaron a golpearlo.

El castigo aplicado al estilo de la mafia lo recibió en cinco ocasiones, según cuenta el joven, además de que también eran sancionados con encierro en solitario y desnudos cuando no participaban en las clases o por golpear las paredes con el balón cuando jugaban al futbol o si se quejaban de alguna dolencia o malestar físico.

Los relatos de varios jóvenes refugiados citados en la demanda describen escenarios similares sobre el castigo que padecían cuando eran inmovilizados en una silla y con una bolsa en la cabeza que por momentos los asfixiaba.

La acusación por uso excesivo de la fuerza en contra del reformatorio juvenil fue presentada en 2017 pero, después de un largo proceso judicial en el que se escucharon los testimonios y se presentaron las pruebas, la demanda fue desestimada en julio de 2019.


Los abogados que representan a los demandantes han recurrido la resolución en apelación para tratar de evitar que más adolescentes que llegan al país en busca de protección como refugiados sigan siendo encarcelados en correccionales para delincuentes juveniles y expuestos al abuso.

La petición de los demandantes tuvo la semana pasada el apoyo de grandes aliados cuando un grupo de más de 50 fiscales y reconocidos abogados de todo el país enviaron una opinión a los magistrados para que las acusaciones sean llevadas a juicio, al considerar que los jóvenes inmigrantes no habían cometido delito alguno para ser enviados al reformatorio.

“El propósito de la detención es para protegerlos, no para castigarlos“, señalan los fiscales en el documento enviado al tribunal de apelaciones para expresar su preocupación por el trato que reciben los inmigrantes que buscan asilo, que en este caso incluye abuso físico y confinamiento en soledad.

https://cronio.sv/internacionales/adolescentes-centroamericanos-y-mexicanos-revelan-abuso-de-torturas-en-refugios-de-ee-uu/

Las comisarías de policía se equipan con dispositivos para extraer todos los datos de los móviles

Dispositivo UFED de extracción de datos de los móviles
Las comisarías de policía han comenzado a equiparse con dispositivos capaces de succionar todos los datos de un teléfono móvil en menos de diez minutos. Basta con enchufar el móvil para extraer todos los datos durante una detención: contactos, mensajes, fotos, vídeos, textos, claves, geolocalización, historial de navegación…

La policía puede husmear en los móviles aunque una persona se niegue a dar su clave o código PIN. Da igual que estén cifrados o no. Da igual que sean relevantes para la investigación de un delito o no. Es como si en el rgistro de un domiclio la policía se lo llevara absolutamente todo.

A estos aparatos los llaman Ufed (Universal Forensic Extraction Device), dispositivos de extracción para la investigación digital. Están equipados con programas de copiado de datos telefónicos, desarrollados por una empresa israelí que los comercializa: Cellebrite.

Fundada en 1999 en Israel, Cellebrite pertenece desde 2007 a un grupo japonés: Sun Corporation. La empresa es una de las cabezas del mercado mundial, junto con los suecos de la MSAB y se ha hecho un nombre en todo el mundo al ayudar al FBI a descifrar el teléfono de uno de los dos terroristas de San Bernardino. Hay 35.000 copias de Ufed israelíes en el mundo, que son utilizadas en más de 100 países por empresas, ejércitos, policías, aduanas, prisiones y también por organizaciones gubernamentales e internacionales como la Interpol.

Los Ufed utilizan los agujeros de seguridad de los teléfonos móviles para hacer una copia de los datos. Pueden descifrar más de 17.000 modelos de teléfonos, tabletas o GPS en pocos minutos.

En Francia Cellebrite se estableció en 2009. En ese momento, fue su competidor MSAB el que tenía el favor de la policía con el X-RY, un programa similar que enumera las llamadas entrantes y salientes, los textos y las fotos.

No hay nada nuevo en la realidad. Todos estos dispositivos ya existían antriormente. La única diferencia es que ahora los israelíes los entregan “llave en mano”.

Lo explicaron el año pasado los propios representantes de la empresa israelí en Marruecos: el 77 por ciento de los refugiados llegan sin documentos de identidad mientras que el 80 por ciento tiene móvil. En lugar del documento de identidad la policía puede utilizar el teléfono para averiguarlo todo sobre ellos: quiénes es, de dónde viene, dónde ha estado, qué ha hecho y por qué solicita refugio.

Un refugiado tiene que presentar su solicitud en el primer país donde ha sido controlado. Si se revisa su teléfono y aparece que ha estado en Italia durante unos días, se le puede deportar allá.

Naturalmente, esta tecnología se está utilizado para la represión política. En Bahrein se ha utilizado para procesar al disidente Mohammed Al-Singace, que fue torturado por la policía, según The Intercept (*).

Se probaron en Biarritz durante la convocatoria contra el G7 con el fin de piratear los teléfonos de los detenidos.

La nueva tecnología favorece la represión, ya que para la policía la mejor manera de saberlo todo de alguien es detenerle y extraer sus datos del móvil. Es mejor que un interrogatorio farragoso, mejor que registrar la vivienda, mejor que pincharle el teléfono… Hoy todo está en el móvil de cada cual.

(*) https://theintercept.com/2016/12/08/phone-cracking-cellebrite-software-used-to-prosecute-tortured-dissident/

Más de 190.000 cadáveres: una de las mayores matanzas de la historia se está produciendo en Colombia

Por primera vez, esta semana los tribunales colombianos han acreditado al Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric) y a la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (Acin) como víctimas colectivas del terrorisno de Estado.

Los pueblos del Cauca han cargado con una parte importante de la brutalidad del Estado: 124.785 cadáveres, según los datos oficiales. El número corresponde a miembros de 31 Resguardos y Cabildos Indígenas del Pueblo Nasa que han sido golpeados por el terror.

El caso, que en la Justicia Especial de Paz se conoce como el 005, lo dirigen los magistrados Raúl Eduardo Sánchez Sánchez y Belkis Izquierdo Torreses. Es tan gigantesco que jamás se podrá obtener una resolución individual de cada uno de los crímenes.

Los campesinos han soportado tomas, masacres, asesinatos selectivos y violaciones por parte de la Tercera División del Ejército y el Bloque Calima de las Autodefensas.

El Caso 005 investiga 2.308 crímenes de desplazamiento forzado, conductas que afectan la libertad, violencia sexual, muertes productos del terror, confinamiento y siembra de minas antipersonas, reclutamiento ilícito, desaparición, ataques a la población y amenazas.

Se han acreditado 20.205 víctimas pertenecientes a 47 Consejos Comunitarios Afrodescendientes agrupados en la Asociación de Consejos Comunitarios del Norte del Cauca y otras organizaciones Afro del Sur del Valle.

Los tribunales han reconocido más de 190.000 víctimas del terror, aunque en el listado se incluyen, como no podía ser de otra forma, las acciones guerrilleras, en el mismo plano que las del Estado.

Dentro de los siete casos priorizados por la JEP se han presentado miles de colombianos para ser acreditados como víctimas: 9.264 en el caso 001 (Retención ilegal de personas por parte de las Farc-EP, 48712) en el caso 002 (graves violaciones a los derechos humanos y al DIH en los municipios de Tumaco, Ricaurte y Barbacoas), 885 en el caso 003 (Muertes ilegítimamente presentadas como bajas en combate por agentes del Estado), 15 en el caso 004 (Urabá), 124.785 en el caso 005 (situación territorial del Norte del Cauca y el Sur del Valle), 6.226 en el caso 006 (genocidio de la Unión Patriótica) y 451 en el caso 007 (Reclutamiento y utilización de niñas y niños en el conflicto armado). En total la JEP ha reconocido más de 190.000 víctimas del conflicto armado que ya están teniendo una participación muy activa en todas las audiencias.

El terrorismo de Estado y de las bandas parapoliciales no ha parado en ningún momento. El 15 de enero el comunero Jaiber Alexander Quitumbo, de 30 años, murió tiroteado.

Cinco días antes hubo un doble asesinato en el corregimiento El Palo, sobre la vía que comunica a los municipios Caloto y Corinto. Ahí fueron atacados con arma de fuego los campesinos Juan Pablo Dicué Guejía, de 18 años, y Amparo Guejía Mestizo, de 41 años.

Una empresa pone miles de millones de fotos al servicio de la policía

Clearview es una empresa tecnológica que ha creado una aplicación de reconocimiento facial a partir de miles de millones de imágenes capturadas en las redes sociales.

Es ilegal, pero ha sido un chollo para más de 600 cuerpos de policía, FBI, servicios secretos y espías. Los propios usuarios facilitan la labor policial, aunque dentro de poco cualquiera podrá utilizarla: le tomas una foto en la calle al primero que pasa y averiguas su nombre; luego no tienes más que introducirlo en un buscador para saberlo todo sobre ella.

Fundada en 2016, Clearview ha construido una gigantesca base de datos de miles de millones de imágenes tomadas de Facebook, Twitter y YouTube. Cada imagen está vinculada a su fuente: la red social de la que procede.

De momento la empresa sólo vende su técnica (“smartcheckr”) a la policía, pero no descarta ponerlo a disposición de un mercado más amplio en el futuro.

La aplicación puede identificar a una persona aunque lleve sombrero o gafas, independientemente del ángulo desde el que sea fotografiada. La base de datos se ha formado con fotos en formato de retrato policial, de frente, con fines de identificación o durante una detención.

Pero la empresa también recopila imágenes de personas sin ninguna clase de antecedentes penales.

Desde luego que ni la policía ni la empresa pidieron permiso a los interesados para que utilizaran su imagen. Desde luego que aquí los jueces tampoco pintan absolutamente nada.

Para evitar las críticas, Clearview ha estado funcionado en secreto. Su sitio en internet, que es deliberadamente pobre en información, sólo fue lanzado en 2020, cuando su negocio ya estaba bien establecido. A pesar de ello, se han empezado a levantar voces que se oponen a esta manipulación.

https://www.nytimes.com/2020/01/18/technology/clearview-privacy-facial-recognition.html

Operación Cóndor: el terrorismo de Estado en Latinoamérica se conoce gracias a la participación de Estados Unidos

Más de 7.000 registros secretos de Estados Unidos sobre la guerra gucia en Argentina fueron desclasificados en abril pasado. Por primera vez aparecieron documentos que vinculan directamente a Augusto Pinochet y Manuel Contreras con asesinatos selectivos planificados y ejecutados por la Red Cóndor, creada y dirigida por Contreras para coordinar la represión de los servicios de inteligencia de las dictaduras del Cono Sur. En julio de 1976 un informe de la CIA informó que una de las operaciones de Cóndor era “liquidar individuos seleccionados” y que Chile tenía “muchos objetivos en Europa”. Otro cable secreto de la CIA indicó que Contreras y Pinochet coordinaban las “listas de objetivos”. También incluyen revelaciones sobre los crímenes de Letelier-Moffitt y el general Prats y su esposa, ejecutados por la DINA en Washington y Buenos Aires.

Entre julio y principios de agosto de 1976, pocas semanas después de que el régimen de Pinochet fuera anfitrión de una reunión clave de la Operación Cóndor en Santiago, la CIA obtuvo información que vinculó al general Pinochet directamente con las operaciones de asesinatos que planificó y ejecutó la Red Cóndor. Una fuente de la CIA informó que entre los planes de Cóndor (coordinación de los servicios secretos de las dictaduras del Cono Sur) estaba el “liquidar individuos seleccionados” en el extranjero. “Chile tiene ‘muchos objetivos’ (no son identificados) en Europa”, le informó una fuente a la CIA a fines de julio de 1976.

En otro cable secreto de inteligencia de la CIA, la misma fuente entregó información adicional sobre los complots para ejecutar asesinatos: “Juan Manuel Contreras, el hombre que originó todo el concepto de Cóndor y ha sido el catalizador en su creación, coordinará los detalles y las listas de objetivos con el presidente chileno Augusto Pinochet Ugarte”.

Por esta precisa razón, la CIA estimaba que mientras algunos líderes de los países que integraban la Operación Cóndor “no serían informados de estos planes de operaciones de asesinatos en Europa”, era poco probable que esa situación se repitiera en Chile.

Estos reveladores reportes de inteligencia sobre la Operación Cóndor fueron desclasificados en abril pasado, junto con cerca de 47.000 páginas de archivos secretos de la inteligencia estadounidense sobre la guerra sucia en Argentina. Más de 7.000 registros de la CIA, el FBI, el Pentágono y el Consejo de Seguridad Nacional (NSC) arrojan nueva y cuantiosa luz sobre el estado de terror que existía en Argentina entre 1976 y 1983, cuando los militares estaban en el poder.

Los detallados documentos, desclasificados por el gobierno de Donald Trump, entregan nueva y extensa evidencia de la infraestructura de la represión, el destino de cientos de desaparecidos que fueron secuestrados, torturados y asesinados. Además, detallan el rol de Argentina en la campaña de terrorismo internacional conocida como Operación Cóndor.

Algunos de esos documentos -hasta ahora desconocidos- revelan también importante información sobre el rol de la dictadura chilena en la coordinación de la represión criminal que se ejecutó a través de la Operación Cóndor.

El “Proyecto de Desclasificación de Argentina”, como es conocido oficialmente en los círculos del gobierno estadounidense, es uno de los raros casos en que el presidente Donald Trump no revirtió una política iniciada por su predecesor (Barack Obama), sino que la completó. Fue durante la preparación de la visita de Estado que realizaría el presidente de Argentina Mauricio Macri a Estados Unidos, en abril de 2017, cuando Fernando Cutz, director senior del Consejo Nacional de Seguridad para Asuntos del Hemisferio Occidental, informó a Donald Trump que Macri le había pedido personalmente a Obama esa desclasificación especial cuando este visitó Buenos Aires un año antes.

Trump tenía antiguos vínculos personales con Macri. Décadas antes, habían salido juntos de bar en bar en Nueva York mientras sus padres hacían negocios inmobiliarios. Años más tarde, la Organización Trump buscó la ayuda de Macri para concretar su plan de construir una Torre Trump en Buenos Aires. Esa relación, “ayudó a poder presentar el proyecto como una solicitud de Macri en lugar de una iniciativa de Obama”, recordó Cutz.

Aunque hay que decir que la verdadera génesis del “Proyecto de Desclasificación de Argentina” comenzó con un error de programación presidencial. En efecto, todo se originó en la primavera de 2016, cuando la administración Obama organizó un viaje histórico de dos días para el presidente a La Habana y luego un viaje de tres días a Argentina. Las fechas de las visitas de Estado de alto perfil fueron determinadas, en parte, por el hecho de que eran las vacaciones de primavera de las dos hijas de Obama y ​​él quería que ellas pudieran disfrutar de unas cortas vacaciones en Cuba y en la Patagonia, en el sur de Argentina.

Pero el anuncio de la Casa Blanca de que el presidente de Estados Unidos estaría en Buenos Aires el 24 de marzo de 2016, coincidiendo con el 40 aniversario de la sangrienta toma de control militar, provocó una protesta de las agrupaciones de derechos humanos en Argentina. Estados Unidos era percibido, en palabras del Premio Nobel de la Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel, como “un cómplice de golpes de Estado en esta región”. Las protestas masivas, con pancartas que decían “El Día de la Memoria: Fuera Obama”, fueron vistos como una amenaza.

Fue entonces que, en una reunión con el presidente Mauricio Macri, activistas de derechos humanos, liderados por las famosas Abuelas de Plaza de Mayo, le exigieron que le pidiera a Obama que desclasificara los registros de inteligencia que podrían ayudarlas a localizar a sus hijos e hijas desaparecidos. También a los nietos que habían nacido en centros de detención secretos y luego adoptados por familias militares después de que sus madres fueron ejecutadas.

Para corregir esta grave afrenta a las familias de las víctimas, la Casa Blanca y el gobierno de Macri organizaron una ronda de “diplomacia de la desclasificación”: el uso de documentos secretos de Estados Unidos para avanzar en las relaciones bilaterales. Así, en la mañana del 24 de marzo de 2016, Obama y Macri visitaron el Parque de la Memoria en Buenos Aires para presentar sus respetos a las víctimas de la guerra sucia.

“Hoy, en respuesta a una solicitud del presidente Macri, y para continuar ayudando a las familias de las víctimas a encontrar algo de la verdad y la justicia que merecen, puedo anunciar que el gobierno de los Estados Unidos desclasificará aún más documentos de ese período, incluyendo, por primera vez, registros militares y de inteligencia. Creo que tenemos la responsabilidad de enfrentar el pasado con honestidad y transparencia”, declaró Obama en un discurso conmovedor.

Solo tres meses más tarde, en junio de 2016, la Casa Blanca emitió una “tarea” para todas las agencias de seguridad nacional de Estados Unidos, titulada “Proyecto de Desclasificación de Argentina”: ordenó una búsqueda de archivos durante 18 meses y una revisión de los registros relevantes. “La Administración continúa apoyando los esfuerzos para aclarar los hechos que rodean las violaciones de derechos humanos, los actos de terrorismo y la violencia política en Argentina durante el período de la Guerra Sucia de 1975 a 1984”, se lee en la directiva, en la que, además, se pidió a las agencias “que prioricen el apoyo para este esfuerzo”.

Según John Fitzpatrick, quien dirige la Oficina de Administración de Registros de la NSC, casi 400 archiveros, analistas, oficiales de FOIA (Ley de Libertad de Información) y administradores de registros provenientes de 16 agencias gubernamentales diferentes participaron en la búsqueda y el procesamiento de los documentos, usando aproximadamente 30.000 horas de trabajo para completar el proyecto.

Antes de que Barack Obama dejara la presidencia de su país, su administración publicó las dos primeras partes de los registros. Luego, en abril de 2017, durante su propia reunión cumbre con Mauricio Macri, el presidente Trump le entregó personalmente un pendrive que contenía la tercera parte. Como era de esperar, Donald Trump marcó el lanzamiento final de estos documentos proclamándolo como el más grande de la historia.

“La publicación de los registros constituye la mayor desclasificación en la historia de los registros del gobierno de los Estados Unidos directamente a un gobierno extranjero”, escribió Trump en una carta enviada a Macri el 11 de abril de 2019.

Cuando los documentos de inteligencia se desclasifican, generalmente están repletos de párrafos tachados: franjas de información ocultas en virtud de la seguridad nacional o para proteger “fuentes y métodos” encubiertos. Pero debido al meticuloso control de calidad ejercido por un administrador de registros NSC llamado John Powers, los últimos registros publicados por la CIA, el FBI y la Agencia de Inteligencia de Defensa en Argentina están mucho menos censurados que las desclasificaciones especiales anteriores. Esta transparencia excepcional los ha convertido en documentos mucho más valiosos para los historiadores, así como para los investigadores legales que continúan persiguiendo estos crímenes contra la humanidad.

Como colección, los documentos constituyen un catálogo del sadismo que caracterizó el terrorismo de Estado en Argentina. Por ejemplo, un cable de la CIA informó que varios meses después del golpe de Estado de 1976, la policía federal detuvo y asesinó en masa a 30 militantes y luego dispersó partes de sus cuerpos -utilizando dinamita- en un campo abierto “como una advertencia a los extremistas de izquierda”.

Otro informe del FBI proporcionó detalles sobre cómo las fuerzas de seguridad interceptaron y robaron una carroza fúnebre con los restos de Marcos Osatinsky, líder del grupo guerrillero Montoneros, “para evitar que el cuerpo fuera sometido a una autopsia, la que habría demostrado que había sido torturado”.

Al menos media docena de cables del FBI y la CIA registran una operación del SIDE (Servicio de Inteligencia del Estado que tuvo en Argentina una función similar a la DINA en Chile), para secuestrar, torturar y ejecutar a dos oficiales de la embajada cubana sospechosos de ayudar a militantes de izquierda en Argentina. Después de que los cubanos fueron asesinados, según un informe del FBI marcado como “Secreto / solo para sus ojos”, “sus cuerpos fueron arrojados con cemento en un gran tambor de almacenamiento y arrojado al río Luján”, cerca de Buenos Aires.

Otro cable del Departamento de Estado describió cómo los agentes de seguridad argentinos detuvieron y torturaron a una psicóloga en silla de ruedas para obtener información sobre uno de sus pacientes.

La tortura fue rutina, afirmó Patricia Derian, subsecretaria de Estado para los Derechos Humanos durante la administración del presidente estadounidense James Carter, después de un viaje de investigación a Argentina.

“La picana eléctrica, algo así como una picana de ganado sobrecargada, sigue siendo aparentemente una herramienta favorita de tortura, como lo es el tratamiento del ‘submarino’ (inmersión de la cabeza en una tina de agua, orina, excremento, sangre o una combinación de estos)”, según el resumen de abusos que surgen de los documentos desclasificado que hizo Derian. “Ya no hay ninguna duda de que Argentina tiene el peor historial de derechos humanos en América del Sur”, concluyó.

Muchos de los documentos recientemente desclasificados van más allá de una descripción de las violaciones de los derechos humanos e identifican a los infractores. “Estos documentos entregan nombres. Identifican a los perpetradores y a sus víctimas”, observa mi colega Carlos Osorio, analista senior del Archivo de Seguridad Nacional, quien proporcionó una amplia experiencia y apoyo al “Proyecto de Desclasificación de Argentina”.

Debido a que entregan esos nombres, proporcionan un nivel de verdad y responsabilidad que muchos otros proyectos de desclasificación no han logrado, afirma Osorio.

Por ejemplo, un informe de la CIA sobre una reunión de los participantes de la Operación Cóndor en diciembre de 1976, realizada en Buenos Aires, “para discutir operaciones de guerra psicológica”, proporciona los nombres de los dos oficiales de la DINA que asistieron: el teniente coronel Enrique Cowell Mansilla, quien se desempeñó como subdirector de Operaciones Psicológicas de la DINA; y el teniente Arturo Mejías, del mismo departamento de la DINA chilena.

Además, cientos de cables del agente del FBI Robert Scherrer, quien constantemente proporcionó la información más detallada sobre las operaciones y los abusos de las fuerzas de seguridad argentinas, contienen las identidades no censuradas de sus fuentes confidenciales, proporcionando así una lista maestra de las personas que presenciaron, tuvieron conocimiento o estuvieron directamente involucrados en el aparato de represión. Aunque muchas de sus fuentes han fallecido, los registros sin censura permitirán a los investigadores de derechos humanos determinar quién dentro del Ejército, los Servicios de Inteligencia y la policía argentinos tenían conocimiento en detalle sobre atrocidades específicas. Esa información ayudará ahora a avanzar en una serie de investigaciones en curso sobre derechos humanos.

No obstante tener su sede del FBI con asiento en Buenos Aires, Robert Scherrer se convirtió en el investigador principal del asesinato con un coche bomba del ex embajador chileno Orlando Letelier y su colega en el Instituto de Estudios de Política, Ronni Moffitt, de tan solo 25 años. El atentado terrorista tuvo lugar en Washington el 21 de septiembre de 1976.

El famoso informe de “Chilbom” [bombardeo de Chile] de Scherrer fue el primer –y durante años el único– documento parcialmente desclasificado que mencionaba la participación de la Operación Cóndor, identificándola como una “organización [recientemente establecida] entre los servicios de inteligencia cooperantes en América del Sur”. La inteligencia que Scherrer reunió sugería que el asesinato de Letelier y Moffitt era una posible misión de “fase tres” de Cóndor, encabezada por el general Augusto Pinochet de Chile y su policía secreta, la DINA.

El cable “Chilbom” de Scherrer ahora ha sido desclasificado por completo, y la identidad de su fuente revelada: un agente de Inteligencia del Ejército argentino involucrado en los esfuerzos de los escuadrones de la muerte en Europa. “La fuente es el Dr. Arturo Horacio Poire, quien es miembro del grupo especial argentino que posiblemente participará en la tercera fase de la ‘Operación Cóndor’”, se lee en el informe de Sherrer. La identificación de Poire ha abierto la puerta a una nueva investigación sobre los esfuerzos de Cóndor para extender su represión al exterior.

Pero la versión no editada del cable de Scherrer es solo uno de las docenas de registros excepcionalmente detallados del FBI y la CIA sobre la Operación Cóndor que se encuentran en la colección de Argentina. Proporcionan una historia mucho más completa de la infraestructura y la capacidad operativa de Cóndor de lo que se conocía anteriormente.

Argentina -y no el Chile de Pinochet, país que ideó por primera vez el concepto de colaboración de las policías secretas de las dictaduras del Cono Sur-, fue designado “Cóndor 1”. Los registros desclasificados de la CIA dejan en claro que los “distintivos de llamada” numéricos para los países miembros eran en realidad alfabéticos: Argentina fue Condor-1; Bolivia, Cóndor-2; Chile, Cóndor-3; Paraguay, Cóndor-4; Uruguay, Cóndor-5. Estas designaciones se usaron en comunicaciones encriptadas entre los países miembros de Cóndor.

Luego del asesinato de Orlando Letelier y Ronnie Moffit en Washington, altos oficiales de las Fuerzas Armadas argentinas se preocuparon porque la investigación en Estados Unidos renovara la atención en otro asesinato similar y el rol de militares argentinos en ese hecho: el atentado con un carro bomba que acabó con la vida del general Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert en Argentina, en septiembre de 1974.

La CIA supo que el comandante en jefe de la Armada argentina, almirante Emilio Massera, recibió varios reportes sobre el asesinato de Letelier que discutían “el probable curso de la investigación, cómo esta afectaría al régimen chileno, y la posible aparición de información sobre el asesinato de Prats”. De acuerdo a fuentes de la CIA en Argentina, las Fuerzas Armadas estaban preocupadas de que el gobierno del entonces presidente de EEUU, Jimmy Carter, “va a intentar crear un escándalo por el caso Prats en Argentina” y decidieron que “deben adoptarse medidas para ocultar cualquier responsabilidad de Argentina” en el asesinato del ex comandante en jefe chileno y su señora.

La “oficina central de archivos” de la Operación Cóndor se estableció en Santiago, según fuentes de la CIA. Pero Argentina fue la sede operativa de un programa especial de Cóndor llamado “Teseo” (el mítico rey griego que mató al temible Minotauro y otros enemigos del orden social), cuya misión era “liquidar individuos seleccionados” en el extranjero. Los cables secretos de la CIA describen a “Teseo” como “una unidad establecida por la organización cooperativa Cóndor de servicios de inteligencia sudamericanos para realizar ataques físicos contra objetivos subversivos”, primero en París y luego en otras ciudades europeas.

En septiembre de 1976, las naciones de Cóndor firmaron un acuerdo titulado “Regulación de Teseo, Centro de Operaciones”, para ratificar su cooperación en planificación, financiamiento, logística, comunicaciones y “selección de objetivos”. La CIA obtuvo una copia del acuerdo que describe, con detalles banales, cómo cada servicio de inteligencia contribuiría al programa internacional de asesinatos. El Centro de Operaciones estaría compuesto por “representantes permanentes de cada servicio participante”. Su horario de trabajo sería de 9:30 a.m. a 12:30 p.m. y de 2:30 p.m. a 7:30 p.m. Cada país haría una contribución de US$10.000 para gastos operativos, con cuotas mensuales de US$200 pagadas “antes del 30 de cada mes”.

Los equipos para ejecutar asesinatos enviados a Europa estarían compuestos por cuatro individuos, “eventualmente con una mujer incluida” presumiblemente para ayudar a proporcionar cobertura para la misión. “Los costos operativos en el extranjero se estimaron en US$3.500 por persona durante diez días”, describió el acuerdo, “con US$1.000 adicionales para la primera vez, para asignación de ropa”. En la sección clave titulada “Ejecución del objetivo”, el acuerdo establece que los equipos operativos “a) interceptarán el objetivo, b) llevarán a cabo la operación y c) escaparán”.

Los funcionarios de la CIA vieron estos complots de Cóndor para asesinar en Europa como un posible escándalo para la agencia y se movieron proactivamente para frustrarlos. “Los planes de estos países para emprender acciones ofensivas fuera de sus propias jurisdicciones plantean nuevos problemas a la Agencia”, escribió Ray Warren, entonces jefe de la División de América Latina. A fines de julio de 1976, Warren activó la alarma del subdirector de la CIA: “Se deben tomar todas las precauciones para garantizar que la Agencia no sea acusada injustamente de ser parte de este tipo de actividad”.

Un mes después, Warren volvió a advertir a sus superiores de las “ramificaciones políticas adversas para la Agencia en caso de que Cóndor participe en asesinatos y otras violaciones flagrantes de los derechos humanos”. Pero también informó sobre la “acción” que los agentes de la CIA estaban realizando para “evitar” esas ramificaciones “en caso de que los países de Cóndor procedan con el aspecto europeo de sus planes”.

Si bien esa sección del memorándum de Warren todavía está censurada, otro documento desclasificado basado en el memorándum de Warren y otros registros de la CIA -un informe del Senado sobre Cóndor calificado como de alto secreto-, fue publicado sin modificaciones. “La CIA advirtió a los gobiernos de los países en los que es probable que ocurran los asesinatos, Francia y Portugal, que a su vez advirtió los posibles objetivos”, se lee en el informe sin censura. “La trama fue frustrada”, concluye.

Estos registros revelan la habilidad de la CIA para contrarrestar las misiones asesinas de Cóndor en Europa, y revive las preguntas sobre por qué y cómo fracasó en detectar y disuadir una misión similar en el centro de Washington, DC: el atentado con coche bomba de septiembre de 1976 que cobró la vida de Letelier y Moffitt.

Hasta ahora, “la Operación Cóndor ha sido un misterio mortal”, dice el periodista de investigación John Dinges, que está utilizando los registros desclasificados para reeditar su libro pionero “Los años del cóndor”. “Durante décadas, tanto la CIA como el FBI nos mantuvieron en la oscuridad sobre lo que sabían y cuándo lo supieron”. Pero con los documentos recientemente publicados, “esa pregunta central puede ser respondida, y es vergonzoso para el gobierno de los Estados Unidos”, afirma Dinges.

Hubo un enlace íntimo de la CIA con los funcionarios de Cóndor, y una amplia inteligencia temprana de los planes de Cóndor que pudieron haber evitado el asesinato en Washington, concluyó.

Como muchos registros, en el “Proyecto de Desclasificación de Argentina”, los documentos sobre la Operación Cóndor entregan nombres, fechas, lugares de reunión y descripciones vívidas de los programas clandestinos llevados a cabo por los servicios de inteligencia y seguridad de las dictaduras del Cono Sur.

Este tesoro de nuevas evidencias ayudará a los investigadores de derechos humanos en Chile, Argentina y los otros países de Cóndor que continúan persiguiendo los delitos de terrorismo patrocinados por el Estado en la era de los regímenes militares.

De hecho, desde que se publicaron los documentos en abril de 2019, equipos de funcionarios argentinos los han evaluado por su valor probatorio en los enjuiciamientos de derechos humanos. A mediados de septiembre, según funcionarios de la embajada argentina, el Ministerio de Justicia de ese país transmitió un conjunto de consultas y solicitudes de aclaración a Washington. Los funcionarios estadounidenses que trabajaron en el proyecto de desclasificación están ahora examinando esas preguntas.

Los documentos “ya fueron aportados en causas en curso tanto en etapa de investigación como de juicio”, según un comunicado del Ministerio Público Fiscal en Argentina. Han revelado “nuevos datos sobre el funcionamiento de las instituciones durante la última dictadura“, así como “datos sobre la responsabilidad de funcionarios que participaron en violaciones masivas a los derechos humanos”.

Las organizaciones de derechos humanos, así como las familias de las víctimas, para quienes los documentos pueden proporcionar un cierre triste pero conmovedor, también están revisando este material. Y con mucho interés y expectativa ya que gran parte de los propios archivos de la represión de Argentina también han desaparecido: fueron quemados, enterrados o tal vez arrojados al océano, al igual que muchas víctimas.

Como dijo Carlos Osorio en la audiencia con motivo de la publicación de los registros, el 12 de abril pasado: “En varios casos estos documentos proporcionarán a esas familias la única evidencia que hayan tenido sobre el destino de sus seres queridos”.

https://ciperchile.cl/2020/01/09/operacion-condor-los-asesinatos-selectivos-que-implican-a-pinochet-y-a-manuel-contreras/

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