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La propaganda imperialista ya ha impartido sus consignas sobre ‘el virus de Wuhan’ a todas las cadenas del mundo

Estados Unidos ha lanzado un programa de intoxicación coordinado por la Casa Blanca y varias instituciones federales para acusar a China de expandir el coronavirus por el mundo y manipular los datos sobre la epidemia (1).

El plan se ha remitido al Departamento de Estado para que, a través de las embajadas, circule por las grandes cadenas de intoxicación.

Se trata de una guía sobre la manera de responder a las preguntas acerca del coronavirus, donde los funcionarios siempre deben mencionar su relación con China.

El programa parece haberse elaborado en el Consejo de Seguridad Nacional porque así figura en un apartado de manera explícita.

En Estados Unidos los principales medios de comunicación ya han comenzado a difundir las nuevas consignas. Una búsqueda en inglés del término “Encubrimiento de China” (China cover-up) arrojaba 2.190.000 resultados a las 13:12 horas de esta mañana.

El 1 de abril los encargados de la intoxicación llamaron a la agencia Bloomberg para reforzar la campaña con un fraude paralelo: un informe secreto de los servicios de inteligencia de Estados Unidos demostraría que, en efecto, China está encubriendo la cifra real de muertos (2).

Dicho informe no existe porque, según el New York Times, aún se está elaborando. La CIA trabaja activamente para desmentir las cifras oficiales del gobierno de Pekín. “Hasta ahora, para su gran frustración, la Casa Blanca y la comunidad de inteligencia no han podido reunir cifras más precisas a pesar de sus esfuerzos”, concluía el periódico de Nueva York (3).

A medida que pasa el tiempo, la campaña contra China se vuelve contra sus patrocinadores. El 3 de abril The Economist comentó que todos los gobiernos del mundo mienten sobre este tipo de cifras, incluido el de Estados Unidos: “Cuando el huracán María azotó a Puerto Rico en 2017, América informó de sólo 64 muertes. Un estudio reveló más tarde que el número total de muertes fue cercano a 3.000. Muchas ocurrieron en hospitales que no tenían electricidad“ (4).

Otra característica de la intoxicación es que resulta muy difícil ponerle freno, por lo que incurren en el ridículo. Por ejemplo, el Washington Post recurre a la epidemia para atacar a Irán y asegura que las filas de tumbas recién excavadas en Qom eran “visibles desde el espacio”:

“En Qom, el epicentro espiritual del clero chiíta gobernante en Irán, más de 846 personas han contraído el virus, según las autoridades. Sin embargo, el gobierno iraní no ha publicado el número oficial de muertos en Qom, donde se estima que viven 1,2 millones de personas. Pero los vídeos, las imágenes satelitales y otros datos disponibles del cementerio -un gran complejo a seis millas al norte del centro de la ciudad- sugieren que el número de personas afectadas por el virus allí es significativamente mayor que la cifra oficial” (5).

(1) https://www.thedailybeast.com/white-house-pushes-us-officials-to-criticize-china-for-coronavirus-cover-up
(2) https://www.bloomberg.com/news/articles/2020-04-01/china-concealed-extent-of-virus-outbreak-u-s-intelligence-says
(3) https://www.nytimes.com/2020/04/02/us/politics/cia-coronavirus-china.html
(4) https://www.economist.com/graphic-detail/2020/04/03/covid-19s-death-toll-appears-higher-than-official-figures-suggest
(5) https://www.washingtonpost.com/graphics/2020/world/iran-coronavirus-outbreak-graves/

Las crisis capitalistas de superproducción se saldan con la destrucción de capital: el caso Lufthansa

La aerolínea Lufthansa, un monopolio que comprende también a Austrian Airlines, Swiss, Eurowings y Brussels Airlines, ha admitido que nunca volverá a ser la misma, algo que se puede decir también de las demás empresas del sector. Una parte importante de la aviación comercial jamás volverá a alzar el vuelo. Los aviones se quedarán en tierra para la chatarra.

El monopolio fue el primero en Europa en aparcar una parte de su flota. Hoy casi todas las aerolíneas europeas han suprimido casi todos sus vuelos y piden ser rescatadas por sus gobiernos respectivos. Originariamente las aerolíneas fueron públicas y ahora quieren volver a serlo. Las pérdidas suman millones de euros y ya no interesan al capital privado… excepto si hay rescate.

Pero no hay rescate para todos porque antes los ricos (Alemania) rescataban a los pobres (Grecia) y ahora se tienen que recatar a sí mismos, y no hay tanto dinero.

Lufthansa “no espera que el sector del transporte aéreo vuelva rápidamente a los niveles anteriores a la crisis”, dijo el monopolio en un comunicado. La semana pasada la empresa reconoció que no esperaba que la demanda volviera a los niveles de 2019 en cuatro o cinco años.

Los documentos internos de la aerolínea calculan que quizá en diciembre alcancen entre el 25 y el 75 por ciento (en el mejor de los casos) de su capacidad. Lufthansa “se va a hacer más pequeña”, dijo Carsten Spohr, el presidente del monopolio porque las crisis capitalistas de superproducción se saldan siempre con la destrucción de capital.

Lufthansa se va a imponerse una drástica cura de adelgazamiento. Con 763 aviones en la actualidad, reducirá el tamaño de su flota mediante la venta de 42 aviones, incluidos numerosos aviones de gran capacidad. Los suizos y austriacos también reducirán la envergadura de sus flotas.

Que Germanwings cierre no es noticia porque la marca comercial no existe desde 2015. Sus operaciones se integrarán en Eurowings, cuyos desplazamientos a larga distancia se reducirán.

Los trabajadores irán a la calle. La otra parte de las crisis capitalistas es la destrucción de la fuerza de trabajo. Los sindicatos difundieron un comunicado el lunes en el que hablaban de un “peligro existencial”. Con 87.000 trabajadores, más del 60 por ciento de la fuerza de trabajo de Lufthansa trabajará a tiempo parcial durante una temporada, 62.000 de ellos en Alemania.

La salud no puede quedar en manos de empresas privadas cuyo objetivo es el lucro

El lunes la EMA (Agencia Europea del Medicamento) denunció la escasez de fármacos y la causa la pueden dar por sabida. “Riesgo de escasez de fármacos por la epidemia de coronavirus”, titulaba El Español el 18 de febrero (1). Diez días después la FDA, la institución competente en Estados Unidos en alimentación y medicamentos, anunció la “primera escasez” de fármacos “por el brote de coronavirus que se originó en China” (2). La pandemia está causando tal cantidad de enfermos que las medicinas se agotan, lo que antes no sucedía.

La intoxicación mediática oculta detalles que, por sí mismos, son ilustrativos: el año pasado los veterinarios ya denunciaron la carestía de medicamentos para los animales. donde no hubo ni puede haber ningún pretexto de pandemia (3).

En plena crisis capitalista de superproducción, cuando todos los silos de petróleo del mundo están a tope de su capacidad, hay escasez de remedios, por lo que los precios suben y las grandes multinacionales farmacéuticas se llenan los bolsillos. Hay más enfermos que nunca y no llega para todos. Sobra de todo excepto medicamentos, porque vivimos en una sociedad enferma y hay que seguir produciendo fármacos sin parar.

Pero si no hay una “vacuna” para el coronavirus hay que preguntar por qué están medicando a los “enfermos del virus” y qué les están administrando. Ya se lo decimos nosotros: están sedando, tanto a los hospitalizados como a los recluidos en los geriátricos. La Sociedad Española de Medicina Intensiva ha pedido a los médicos que reduzcan la administración de sedantes. Los tienen anestesiados las 24 horas del día por la tensión a la que les han sometido. Los sedantes son, pues, el fármaco de moda y uno de los que más escasea. Vivimos en una sociedad anestesiada y dormida.

Ahora bien, todo lo que concierne al mercado sanitario tiene su trampa, lo mismo que la política sanitaria, porque la escasez de remedios ya se denunció antes de la histeria, aunque ya casi nadie se acuerda tampoco de aquello.

La carestía de fármacos es lo mismo que el colapso hospitalario. El Colegio de Farmacéuticos elabora listados semanales con los medicamentos que tienen problemas de abastecimiento al menos desde junio de 2017, pero entonces aquello no pareció importar a casi nadie (4).

La escasez no sólo concierne a la Unión Europea, sino al mundo entero. Es un problema “complejo”, decía el Boletín de la Organización Mundial de la Salud en 2012 (5).

En 2014 la AARP denunció la carestía en Estados Unidos, y merece la pena reproducir ahora algún fragmento a fin de que tomen buena nota de los extremos a los que está llegando la sanidad: “En algunas partes del país, equipos de atención médica han tenido que utilizar fármacos pasada la fecha de caducidad especificada por el fabricante. Para evitar que algunos medicamentos para tratar enfermedades que ponen en riesgo la vida desaparezcan por completo, la FDA ha permitido que fármacos que se conoce están contaminados permanezcan en el mercado. Desde que en 2009 la agencia encontró partículas de metal en medicamentos usados para tratar un grupo de enfermedades congénitas, por ejemplo, se permitió a la compañía seguir vendiéndolos, con una advertencia para los médicos para que inspeccionaran la solución y estuvieran al tanto de reacciones adversas. Cuando en el 2011 se encontraron partículas de vidrio en muestras de otra medicina —el fosfato de potasio inyectable— los médicos recibieron instrucciones para filtrar el medicamento con una aguja especial antes de agregarlo a la jeringa” (6).

En el 2011 la Associated Press documentó 15 muertes vinculadas a la escasez de medicamentos en Estados Unidos. Nadie sabe cuántas más ha habido, pero se iniciaron varias demandas exigiendo indemnizaciones por las muertes causadas.

Por lo tanto, la carestía de medicamentos es muy anterior a la histeria del coronavirus. Hasta el año pasado el desabastecimiento era puntual, pero a partir de entonces “se convirtió en un problema estatal de calado que afectó tanto a las farmacias como a los hospitales” (7). El año pasado la carestía se había duplicado en comparación con 2015 y el gobierno implementó un plan de choque.

La causa de la carestía es que la sanidad ya es privada desde hace mucho tiempo porque le llega impuesta al mundo por las grandes multinacionales farmacéuticas y sus tentáculos. No se puede hablar de defensa de la sanidad pública sin expropiar la farmacia, es decir, a las grandes empresas farmacéuticas. No hay salud pública sin socialismo. La salud no se puede dejar en manos de empresas privadas cuyo objetivo es el lucro, única y exclusivamente.

(1) https://espanol.medscape.com/verarticulo/5905022
(2) https://www.fda.gov/news-events/press-announcements/coronavirus-covid-19-supply-chain-update
(3) http://www.diarioveterinario.com/texto-diario/mostrar/1523675/cambia-forma-comunicar-escasez-farmacos-veterinarios
(4) https://www.portalfarma.com/Profesionales/medicamentos/CISMED/Paginas/Listados-de-Medicamentos-con-problemas-de-suministro-Historico.aspx
(5) https://www.who.int/bulletin/volumes/90/3/11-101303/es/
(6) https://www.aarp.org/espanol/salud/farmacos-y-suplementos/info-2014/enfrentar-escasez-medicamentos.html
(7) https://www.eleconomista.es/sanidad/noticias/10362604/02/20/La-falta-de-farmacos-se-duplica-desde-2015-y-el-7-no-tienen-alternativas.html

Estados Unidos y la Unión Europea planearon el secuestro de Maduro

La Casa Blanca y la Unión Europea planearon destituir a Maduro y Diosdado Cabello, y luego liquidar las instituciones constitucionales de Venezuela, excepto el ejército.

El 26 de marzo el Fiscal General William Barr emitió una orden de búsqueda y captura contra ambos, acusándoles de narcotráfico, y prometió una recompensa a quien ayudara a llevarlos ante los tribunales de Estados Unidos (1).

La Armada de Estados Unidos y la DEA debían secuestrar a los dos dirigentes venezolanos y encarcelarlos en Estados Unidos. Varios buques de guerra, incluyendo un destructor, ya estaban listos para ayudar al SouthCom, el mando operativo de Estados Unidos para el Cono Sur.

El 31 de marzo, el Secretario de Estado Mike Pompeo emitió un plan de “transición democrática” para Venezuela, una copia de la “Operación Causa Justa” que permitió a Washington recuperar el control de Panamá en 1989, según la Red Voltaire (2).

Inesperadamente, el Pentágono se opuso a la operación con el pretexto de que era “inapropiada”, por el avance del coronavirus en Estados Unidos.

En realidad, los altos jefes militares se han alineado con la oposición a Trump. El Mando Norte del Pentágono ha planeado destituirle con el pretexto de la gestión de la epidemia, según la Red Voltaire (3).

Un grupo de la inteligencia militar ha intentado bloquear el plan golpista, amenazando con detener a varios generales a los que acusaría de delitos sexuales.

El golpe de Estado en Estados Unidos ha salvado el golpe de Estado en Venezuela. Para llevar adelante sus planes, los golpistas necesitan que la epidemia se extienda por Estados Unidos para denunciar la incompetencia de Trump y apoderarse del poder “por motivos de salud pública”.

(1) https://www.justice.gov/opa/pr/nicol-s-maduro-moros-and-14-current-and-former-venezuelan-officials-charged-narco-terrorism
(2) https://www.voltairenet.org/article209609.html
(3) https://www.voltairenet.org/article209570.html

Más información:
– Fracasa un intento de secuestrar a Maduro por parte de antiguos boinas verdes y mercenarios
 

La falsificación de los certificados de defunción para inflar el alcance de la pandemia

Es algo nunca visto antes. Son muchos los gobiernos del mundo que están cambiando sobre la marcha, de manera apresurada incluso, los recuentos de mortalidad con el fin de inflar el alcance de la pandemia. Es una falsificación en toda regla de los registros oficiales.

En Estados Unidos, el 3 de abril una orden del Servicio de Estadística de los CDC dice: “Es importante señalar que la enfermedad del coronavirus 19, o Covid-19, debe notificarse para todas las muertes en las que la enfermedad haya causado o se sospeche que haya causado o contribuido a la muerte” (1).

Pero eso no es todo. La orden añade también que “en los casos en que no se pueda hacer un diagnóstico definitivo de Covid-19, pero se sospeche o sea probable (por ejemplo, porque las circunstancias sean convincentes con un grado razonable de certeza), es aceptable declarar Covid-19 en un certificado de defunción como ‘probable’ o ‘presunto’. En esos casos, los funcionarios certificantes deben utilizar su mejor juicio clínico para determinar si la infección por Covid-19 era probable”.

Más claro, agua: para inflar las cifras de pandemia, Estados Unidos ha incluido las sospechas de coronavirus como causas efectivas del fallecimiento de un enfermo.

La sanidad británica está haciendo lo mismo. El HSC de Irlanda del norte publica boletines semanales de vigilancia epidemiológica en los que define como “muerte por Covid-19” a los que mueran dentro de los 28 días siguientes al primer resultado positivo, independientemente de que haya sido o no la causa de la muerte (2).

La Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS) del NHS de Inglaterra también publica semanalmente informes nacionales de mortalidad. El informe correspondiente a la semana 12 (del 14 al 20 de marzo) hace mención especial al cambio en la forma de contabilizar las cifras en el futuro (3).

El truco consiste en incluir cifras “provisionales” que se podrán ajustar en fechas futuras según las necesidades..

Hasta ahora la ONS ha informado de las estadísticas sobre el coronavirus recogidas por el Departamento de Salud y Bienestar Social, que sólo registraba como coronavirus las muertes de aquellos fallecidos en el hospital que dieron positivo en los tests.

Pero de ahora en adelante también incluirá en sus estadísticas las muertes por coronavirus “en la comunidad”, lo que incluye a las personas que no han sido diagnosticadas de coronavirus, pero sobre las cuales se sospecha que hayan podido tenerlo o que haya sido un “factor coadyuvante” en el fallecimiento.

Las directrices oficiales del NHS dirigidas a los médicos que cumplimentan los certificados de defunción son deliberadamente imprecisas: “Si antes de la muerte el paciente tenía síntomas típicos de la infección por Covid-19, pero no se recibió el resultado de la prueba, es correcto indicar ‘Covid-19’ como causa de la muerte, y luego informar del resultado de la prueba cuando esté disponible. En ausencia de muestras, basta con aplicar el juicio clínico”.

Son las consecuencias de la burocratización de la sanidad: una decisión política habilita a los médicos para indicar al coronavirus como causa de la muerte cuando no hay literalmente ningún indicio de que el fallecido tuviera siquiera el coronavirus.

Por lo tanto, en Inglaterra hay un buen número de muertes imputadas al coronavirus sin coronavirus.

Si todo eso conduce a cometer “errores”, no se podrán corregir jamás porque así lo imponen órdenes políticas que nada tienen que ver ni con la sanidad ni con la ciencia.

Veamos algo sobre lo que en España llamamos “enfermedades de declaración obligatoria”, en la que se incluye el coronavirus. En Inglaterra cuando una muerte se atribuye a una de esas enfermedades, el médico forense debe hacer la autopsia para confirmar que el diagnóstico es correcto (4).

Pues bien, también esa norma se va a modificar para sostener la patraña. El nuevo proyecto de ley sobre coronavirus modifica específicamente una ley de 2009 (5) para sacar a las muertes por coronavirus de una investigación con jurado (6). Es más, dicho proyecto de ley eximirá a las muertes por coronavirus de ser sometidas a una revisión médico forense.

Por si no fuera bastante este chanchullo, los médicos pueden certificar la causa de la muerte de un cadáver que nunca han analizado: “Todo médico autorizado puede firmar un CMCD [certificado de defunción] aunque el fallecido no haya sido tratado durante su última enfermedad y no haya sido visto después de la muerte, siempre que pueda establecer la causa de la muerte según su leal saber y entender” (7).

En la jerga jurídica, el “leal saber y entender” es sinónimo de “a ojo de buen cubero”, que es lo más opuesto que uno puede encontrar a la ciencia.

El truco ha causado sorpresa incluso en medio como la BBC, que la semana pasada le dedicó un artículo:

“Las cifras de mortalidad que se comunican diariamente son casos de hospitalización en los que una persona muere a causa de una infección de coronavirus en su cuerpo porque es una enfermedad de declaración obligatoria.


“Pero lo que los números no nos dicen es hasta qué punto el virus causó la muerte.


“Puede ser la causa principal, un factor contribuyente, o simplemente presente cuando la persona muere de otra cosa”.

La falsificación no es una hipótesis sino que ya ha ocurrido con un caso muy mencionado en la prensa británica porque se trataba de la “víctima más joven del coronavirus”, un adolescente de 18 años de Coventry que dio positivo el día antes de morir. No obstante, el hospital emitió una declaración diciendo que su muerte se debió a un problema de salud “significativo” que no tenía nada que ver con el virus (9).

Como el morbo estaba servido, todos se olvidaron de la declaración del hospital. Según la nueva normativa jurídica, aunque el hospital declare oficialmente que el coronavirus no fue la causa de su muerte, el joven está incluido en las estadísticas de muertes por dicho motivo.

El fraude está legalizado y las nuevas normas jurídicas han puesto a la ciencia de rodillas.

(1) https://www.cdc.gov/nchs/data/nvss/coronavirus/Alert-1-Guidance-for-Certifying-COVID-19-Deaths.pdf
(2) https://www.hiddensyria.com/wp-content/uploads/2020/04/COVID-19-Survellance-Bulletin-02.04.20.pdf
(3) https://www.ons.gov.uk/peoplepopulationandcommunity/birthsdeathsandmarriages/deaths/bulletins/deathsregisteredweeklyinenglandandwalesprovisional/weekending20march2020
(4) https://en.wikipedia.org/wiki/Notifiable_diseases_in_the_United_Kingdom
(5) http://www.legislation.gov.uk/ukpga/2009/25/section/7
(6) http://www.legislation.gov.uk/ukpga/2020/7/section/30#section-30-1
(7) https://www.judiciary.uk/wp-content/uploads/2020/03/Chief-Coroners-Office-Summary-of-the-Coronavirus-Act-2020-30.03.20.pdf
(8) https://www.bbc.co.uk/news/health-51979654
(9) https://www.dailymail.co.uk/news/article-8171223/Britains-young-coronavirus-victims-Teen-18-youngest-casualty-RSPCA-worker-26-dies.html

Durante décadas el coronavirus se ha propagado entre los seres humanos y nadie cayó enfermo nunca

Típica imagen falsa de un virus de colorines
La pregunta sobre “origen” del coronavirus carece de significado científico y conduce, además, a emprender tareas igualmente absurdas, como el “paciente cero”, el “foco” y el “contagio” o expansión del mismo.

Si un virus se expande, como dicen, reeditamos el mito bíblico de Adán y Eva, el Génesis, y vamos a otro mito, el del “paciente cero” que no se pudo “contagiar” de nadie, por lo que hay que empezar a partir de un animal, lo cual es un fenómeno médico extraordinario que a lo largo de las últimas pandemias se esfuerzan en presentarnos como “normal”.

Esta mañana el periódico South China Morning Post ha vuelto a abordar este asunto en un reportaje, que a pesar de sus muchas limitaciones, es interesante reproducir porque rompe el mito que han difundido durante esta pandemia, a saber, que el coronavirus es nuevo y nos ha pillado por sorpresa, por lo que carecemos de “defensas” frente a él (a diferencia del virus de la gripe).

Apoyándose en un artículo publicado en la revista científica “Nature Medicine” el 17 de marzo, el periódico afirma que el virus “saltó” de los animales a los humanos mucho antes de que se detectara el primer caso en Wuhan. Además, un artículo de Francis Collins, director de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, les permite añadir que el virus no se ha creado en un laboratorio.

Claro que Collins, un funcionario de la Casa Blanca, no es un fuente fiable para hacer una afirmación de esa naturaleza.

Si el coronavirus se ha estado propagado entre los seres humanos durante décadas, la pregunta es por qué entonces no causó ningún tipo de enfermedad, sino tampoco ningún síntoma médico, es decir, por qué se propagó “silenciosamente”, como dice el periódico.

La explicación de los científicos que acoge el periódico es otro tópico: porque contiene una mutación única que no se encontró en los animales anfitriones sospechosos, pero que “probablemente apareció durante infecciones repetidas en pequeños grupos en los seres humanos”.

Esta explicación es un circunloquio que conduce de un mito (“pacientes asintomáticos”, o sea, sanos a los que se pretende hacer pasar por enfermos), a otro: el de las mutaciones virales, las famosas “cepas” o variedades diferentes de un mismo virus.

Pero si un virus es capaz de mutar, entonces nos vamos a la madre del cordero de la virología: ¿son seres vivos los virus?, ¿cómo mutan y por qué?

Cuando a falta de hechos probados, se sustituye una hipótesis por otra, la cadena argumental se transforma en magia, como le ocurre a Collins, para quien el coronavirus pasó de los animales a los humanos “antes de que pudiera enfermar a la gente”. Con el transcurso del tiempo, un virus que no causaba ninguna enfermedad, se convirtió en mortífero, aunque sepamos ni cómo ni por qué.

Según Collins los virus “evolucionan” exactamente igual que cualquier otro ser vivo. “A través de cambios evolutivos graduales a lo largo de años o quizás décadas, el virus finalmente adquirió la capacidad de propagarse de un humano a otro causando una enfermedad grave, a menudo mortal”, dijo en un artículo publicado el jueves pasado en la página oficial de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

https://www.scmp.com/news/china/science/article/3077442/coronavirus-pathogen-could-have-been-spreading-humans-decades

El ‘escudo social’ del gobierno es en realidad un plan de rescate de las grandes empresas

Otro engaño más del gobierno PSOE-UP. El Ministerio de Economía ha anunciado que permitirá a las empresas que cotizan en el IBEX 35 que reciban parte de los 10.000 millones repartidos por el ICO entre la banca para aminorar el impacto de coronavirus en su negocio podrán repartir dividendos.

El Consejo de Ministros ha aprobado desde el 24 de marzo las condiciones para acceder al primer tramo de avales otorgado por Economía, que asciende en su primera parte a 20.000 millones de euros (de un total de 100.000 millones).

El tramo de los 20.000 millones se divide en uno de 10.000 millones para renovaciones y nuevos préstamos concedidos a autónomos y pymes, y en otro por la misma cantidad pero para grandes empresas.

De acuerdo a la información proporcionada en la web del ICO, se desprende que no se han impuesto restricciones a las grandes empresas que reciban este tipo de préstamos, algo que en otras circunstancias sería lo normal y que en el argot financiero se llaman “covenants” (condiciones que el prestamista impone al deudor: imposibilidad de repartir dividendos hasta el pago de un porcentaje del préstamo, reservas de ganancias, etc).

En el caso de la línea de avales ICO a estas grandes empresas, las imposiciones son 0, y prácticamente se delega en las entidades financieras la absoluta y completa gestión de los mismos. Este mecanismo fue el que en los años dorados de las Cajas de Ahorro resultó un completo desastre, ya que las entidades -que tenían obligación de evaluar la solvencia de sus futuros deudores- terminaron dando crédito a los amigos.

Si bien las circunstancias no son las mismas, esta metodología de “rescate” permite a los bancos otorgar crédito sin que sea necesario evaluar solvencia, porque en caso de impago «paga la casa» (es decir, el Estado).

Superproducción + caídas de precios = deflación (el peor escenario que cabía imaginar)

La crisis económica está provocando una caída de los precios a escala mundial. A pesar de que la histeria colectiva ha vaciado algunos supermercados, elevando los precios, la perspectiva es la contraria, deflación, es decir, superproducción y caída de los precios.

La caída del precio del petróleo y de las materias primas es premonitoria. La cotización del petróleo ha caído en el último mes un 52 por ciento, el platino un 39 por ciento, la plata un 34 por ciento, el algodón un 21 por ciento, el azúcar un 20 por ciento, el cobre un 16 por ciento…

Tras décadas acostumbrados a presiones inflacionistas, resulta chocante comprobar que la parálisis económica va a provocar uno de los pocos episodios mundiales de deflación que se recuerdan. De hecho, la última vez que los precios cayeron en todo el mundo de forma generalizada fue durante la Gran Depresión que se produjo en 1929.

Desde entonces, varios países han sufrido episodios de deflación, como la que experimentaron las principales economías asiáticas a finales del siglo pasado o la que sufrieron Irlanda y Japón durante la pasada crisis económica, en la que los principales países desarrollados consiguieron evitar mayoritariamente el desplome de la inflación.

El capitalismo no podrá evitar la deflación este mismo año. El índice de precios de consumo caerá por debajo de su nivel de hace un año, lo que supondrá el primer periodo de deflación en décadas.

Los precios están cayendo de forma generalizada, tanto por países como por categorías de gasto, con depreciaciones tanto en combustibles como en reservas hoteleras y comida para llevar.

Si continúa esta tendencia, será cada vez más difícil que los países más endeudados, como Italia, Japón o España, puedan pagar sus cuantiosas deudas, por lo que tendrán que venir los rescates o el abandono de la Unión Europea.

Además, la deflación puede provocar reducciones de salarios, la paralización de la inversión empresarial y una caída del consumo, que a su vez podrían resultar en la quiebra o cierre de miles de empresas y el consiguiente repunte del paro.

Las principales economías mundiales ya entraron en la crisis con su inflación por los suelos. En China los precios cayeron un 0,4 por ciento en febrero, en Reino Unido llevan 2 meses consecutivos a la baja y en España el IPC se ha reducido 3 décimas en marzo respecto al mes anterior.

Caen por los suelos las previsiones del gobierno israelí sobre la epidemia de coronavirus

El ritmo de propagación del coronavirus en Israel ha disminuido, según un informe preparado esta misma semana por un equipo de 30 expertos nombrados por el Consejo de Seguridad Nacional para analizar el brote.

Según los documentos que publica TheMarker, el número diario de personas con coronavirus en Israel disminuyó en un 33 por ciento desde un máximo el 26 de marzo.


La tasa diaria de “infección” se redujo de 1,25 a 1,15 por paciente, lo que significa que el número de “personas infectadas” se duplica cada cinco en lugar de cada tres días.

Como venimos repitiendo, el equipo admite que los datos podrían estar sesgados según el número de pruebas realizadas, entre otras cosas porque, de manera absurda, el gobierno de Tel Aviv no realiza pruebas a la población árabe, sino sólo a los judíos.

No obstante, el informe confirma sus previsiones utilizando otro tipo de cifras “más fiables”. El número de nuevos casos en estado serio y el número de muertes predicen que será de 100 por día, muy por debajo de los 270 que han estado pronosticando hasta ahora.

Las medidas de emergencia del gobierno israelí se basaban en una previsión de más de 1.100 nuevos casos confirmados cada día. Esta semana, el número diario real de nuevos pacientes confirmados fue entre 500 y 700.

Incluso con una tasa de infección tan baja, 1,2 personas por paciente, el modelo original predijo 22.000 pacientes con coronavirus en estado crítico y 8.600 muertes al final de el brote. Una alta tasa de infección, dos personas por paciente, elevaría el número de casos críticos a 54.000 y el número de muertes a 21.600.

No es ninguna sorpresa que las previsiones se desinflen. Según el escenario más pesimista del nuevo informe, en los dos años que llevaría desarrollar una vacuna, “enfermarían“ 100 personas al día. Incluso entonces, el número de pacientes sería pequeño en comparación con el tamaño de la población de Israel: “Menos de 100.000 personas infectadas y menos de 1.000 muertes al final del período”.

https://www.haaretz.com/israel-news/coronavirus-in-israel-38-dead-ultra-orthodox-city-under-closure-1.8737999

Los exámenes clínicos de los fallecidos por causas imputadas al coronavirus en Hamburgo reducen a la mitad el número de muertes

En otras entradas hemos aportado estadísticas del Centro Europeo de Vigilancia de los Excesos de Mortalidad para la Acción Sanitaria (EuroMomo), una asociación internacional de organismos de 24 países europeos.

Cada semana EuroMomo recopila estadísticas para preparar las emergencias de salud pública de los Estados que forman parte de la asociación (1).

Como su propio nombre indica, hacen un seguimiento del “exceso de mortalidad”, es decir, del número de muertes registradas oficialmente en comparación con la tasa media de mortalidad.

Podríamos seguir aportando más cifras de EuroMomo, que siguen indicando una letalidad inferior este año de pandemia con respecto a los anteriores. Sin embargo, las páginas europeas realmente alternativas nos advierten que dichas cifras tampoco son correctas, por lo que ellos han dejado de publicarlas.

Por lo tanto, advertimos que se tomen con mucha precaución dichas referencias, tanto las pasadas como las que se puedan aportar en el futuro, por más que no podamos imputar a EroMomo un intento de engañar. Simplemente a fecha de hoy las cifras no se conocen. Es muy posible que tampoco se puedan conocer fehacientemente en el futuro y, en todo caso, van a engendrar muchas polémicas y una enorme confusión.

El mejor ejemplo de los problemas estadísticos es Hamburgo, donde la oficina de salud ha encargado a los forenses que examinen las muertes de personas que hayan dado positivo en las pruebas de coronavirus porque los certificados médicos no son fiables (2).

El resultado es el que esperábamos: el número de muertes se ha reducido casi a la mitad en comparación con las cifras oficiales del Instituto Robert Koch. En otras palabras: el número de muertos depende de la manera de hacer el recuento.

El miércoles el Instituto contaba 14 muertos en Hamburgo, mientras el Ayuntamiento sólo reconocía 8.

Los expertos del Instituto Robert Koch han quedado en evidencia, no sólo por el recuento sino porque Hamburgo y su puerto son el Wuhan alemán, el “foco infeccioso”.

El motivo es el que ya hemos explicado en otras entradas: el Instituto cuenta todos los muertos en los que aparece el coronavirus, mientras el Ayuntamiento sólo cuenta los casos en los que las personas murieron como consecuencia suya.

La diferencia es sutil. El Instituto no reconoce que las muertes que está contabilizando en sus bases de datos se deban a un coronavirus sino que están “relacionadas con la enfermedad de Covid-19”. El jefe del RKI, Lothar Wieler, fue aún más claro en una rueda de prensa: “En nuestro país, una muerte por coronavirus es una persona en la que se ha probado una infección por coronavirus”.

El Ministerio de Salud de Schleswig-Holstein admitió abiertamente esta semana: “Todavía no se sabe si los nueve fallecidos hasta ahora también habían enfermado de Covid-19 o si habían mostrado síntomas. Todos habían sufrido de condiciones preexistentes”.

El Ayuntamiento de Hamburgo está presionando al gobierno de Merkel para que el método de recuento se revise a escala federal.

(1) https://www.euromomo.eu/outputs/number.html
(2) https://www.t-online.de/nachrichten/deutschland/id_87636856/coronavirus-hamburg-will-nur-echte-covid-19-tote-zaehlen.html

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