mpr21

La web más censurada en internet

Archivos (página 788 de 1512)

32 millones de trabajadores mexicanos no alcanzan a pagar la canasta básica de subsistencia

En México la preocupación no es tanto la pandemia sino la situación de desempleo, la de quienes trabajan en negro y no tienen la opción de “quedarse en casa”.

La precariedad laboral no es una sorpresa en México, pero ahora se está manifestando de una manera dramática.

Casi 32 millones de trabajadores no ganan lo suficiente para adquirir la canasta básica para dos personas; difícilmente pueden quedarse en casa si no reciben apoyo económico para subsistir, de acuerdo con los datos del Observatorio de Trabajo Digno.

Además, cerca de 18 millones de trabajadores tienen empleo sin contratos estables, en riesgo de despido sin indemnización y sin defensa en caso de reducción salarial o de prestaciones.

Coneval, el Consejo Nacional de Evaluacion de la Politica de Desarrollo Social, ve venir más desempleo e informalidad, y alzas de precios. Los apoyos no alcanzarán, dicen. “¿Cómo llamar a quedarse en casa cuando es un llamado a que no coma un trabajador. No sólo son los empleos del IMSS, necesitamos los otros datos, los de los informales […] No hay alternativa entre morir de hambre y morir de Covid”, concluye.

En México 34 millones de obreros trabajan sin acceso a servicios de salud de la seguridad social y de éstos, son 15 millones a quienes no se les cumple la afiliación obligatoria, pese a que tienen un trabajo asalariado.

7,7 millones de trabajadores están en el paro y muy difícilmente podrán conseguir trabajo pronto. Hay otros 19,3 millones ocupados sin ingresos laborales.

El problema también tiene género: las mujeres presentan condiciones de mayor precariedad y desigualdad respecto a los hombres. Tienen menor participación laboral, más del doble de desempleo y las que trabajan padecen una brecha salarial y tienen una carga de trabajo no remunerado en labores de cuidado y domésticas de otra jornada completa.

https://www.msn.com/es-mx/noticias/mexico/el-covid-19-exhibe-la-precariedad-laboral-en-m%c3%a9xico-32-millones-no-pueden-pagar-la-canasta-b%c3%a1sica/ar-BB12Kmxs

Venenos de Estado: el fascismo español e italiano y el virus como arma de guerra (II)

“Que este crimen contra la Humanidad no se olvide”

Décadas después hay quien sigue removiendo la historia para que este “crimen impune contra la Humanidad” no caiga en el olvido porque las consecuencias, según dice De Feo, aún se advierten en Africa. Son dos los supervivientes cuyas vivencias recoge el documental ‘Arrash’ (Veneno), dirigido por el español Javier Rada y el marroquí Tarik el Idrissi, los que han revivido esa memoria histórica. Sus obras están agotados.

”Nuestro objetivo es evitar que con la muerte de los pocos que sobrevivieron aquello se esfume y el recuerdo de un crimen que cometimos nosotros y que siempre ha silenciado la historia y los libros de texto se borre. Mientras, por otro lado, nos explayamos en contar otros conflictos en que hubo amplio empleo de supuestas armas químicas tales como la Gran Guerra, Abisinia ¿y las otras?”, se lamentaba Rada.

Desde 2001, el centro bautizado como «Instituto Tecnológico”, sigue desarrollando labores en el campo de las armas químicas, biológicas y nucleares, mientras grupos de veteranos y de pacifistas luchan por su desaparición.

El historiador Juan Pando -que asegura que el uso de la iperita fue muy común y que también se dio en Libia (contra los senusíes) por parte de la aviación italiana y el Rif, gaseado por Francia, España y hasta por Hassan II, que se adueñó del Sahara occidental cuando se retiraron las tropas españolas, esclavizando a su población sin que Naciones Unidas logre arreglar el problema. Argelia ha brindado refugio a parte de la auténtica poblacion sahariana.

Sobre la relación causa-efecto de las armas químicas y el cáncer en el norte de Marruecos no existen demasiados datos fiables, pero se habla. Juan Pando asegura que la iperita no es radioactiva, por lo que sus graves secuelas no pueden transmitirse de padres a hijos. Por el contrario, Sebastián Balfour afirma que, según cifras del único hospital de cáncer infantil en Marruecos, “donde van sólo los niños cuyos padres puede sufragar los gastos del tratamiento”, la incidencia de esta enfermedad en el norte es mucho más alta que en cualquier otra parte del país.

España cometió crímenes contra la humanidad

El problema es que, según la Asociación de Víctimas de Gas Tóxico en el Rif, el estado marroquí impide la recolección de datos. Su presidente, Ilias el Omani, se pregunta si no será porque a su Gobierno “le preocupan más las sardinas que nosotros” en relación con los posibles problemas diplomáticos sin resolver con España.

“España cometió un crimen en el Rif. Nos colonizó, nos lanzó gas, y después reclutó a nuestro pueblo para su guerra civil”, se lamenta Abdelsalam Bouteyeb, del Foro Hispano Marroquí para la Memoria Común y el Porvenir. Según sus datos, “la mayoría de marroquíes que padecen cáncer de pulmón proceden del Rif”.

Hace unos años, durante la presentación del libro ‘Abrazo mortal’, de Balfour, el ex ministro español de la Defensa, Narcís Serra, dijo que “el Gobierno español (durante la guerra del Rif) creó una idea sintética de un Marruecos demonizando al enemigo y esto nos da claves para entender la situación actual”.

“Venenos de Estado” de Giancana de Feo es casi providencial porque permite seguir los primeros rastros documentales y testimonios que prueban que el régimen fascista (1922-1942) experimentó y produjo además armas todavía más infames y monstruosas: las bacteriológicas.

Virus y bacterias transformadas en bombas

Un grupo selecto de científicos fascistas, dirigidos por un veterinario famoso llamado Giuseppe Morselli y apodado El Doctor Germen, incubó decenas de virus raros y de altísima eficacia en un laboratorio militar romano secreto. Un horror concebido con una única misión, explica De Feo: “Diezmar las poblaciones de las ciudades enemigas con pestilencias de todo tipo, ántrax, tifus, peste amarilla, aviaria y otras enfermedades que todavía hoy siguen en el centro de los secretos inconfesables de las grandes potencias”.

Morten Heiberg ha reconstruído con detalle la tentativas del empleo de armas químicas italianas usadas por el bando franquista y los fascistas, durante la guerra civil española. Los italianos y los españoles las conocían de sobra por haberlas empleado profusamente en sus guerras coloniales de Libia y Abisinia y Marruecos que Franco y Mussolini, respectivamente, usaron, más de diez años antes. Ellos valoraron seriamente a fines de 1936, al terminar el Duce el 4 de julio de ese año su victoriosa la campaña de Abisinia, y aliarse para una próxima guerra contra el bolchevismo en tierras de España y la posibilidad de usarlas contra la República española.

Entre los documentos hallados por Gianluca De Feo, hay varios muy novedosos que se refieren a España. Se trata de varios escritos a máquina fechados el 3 de agosto de 1944, que muestran que Mussolini durante la guerra civil española no se conformó con hacer experimentos teóricos, sino que probó sus armas bacteriológicas en varios frentes de la Guerra Civil en ayuda de sus 50.000 voluntarios y ejército regular que luchaban al lado de Franco junto a cientos de aviones Fiat, Arado, Savoia, tanques ligeros, ametralladoras y morteros, bajo el mando del general Mancini.

En la guerra civil española, en la zona republicana, el tétanos llegó a representar una verdadera emergencia, tambien hubo difteria. Los documentos hallados apuntan a lo que podría ser único sobre la guerra bacteriológica registrado en Europa después de la guerra europea- 1914-18.

Guerra química contra los antifascistas

Ya en marzo de 1934, Antonio Goicoechea y Emilio Barrera, se habían entrevistado con Mussolini e Italo Balbo en Roma. El comunicado de la entrevista decía: “Después de recibir detallada informacion de la triste situacion politica en España y los deseos del Ejército y la Marina, así como de los monárquicos, Mussolini declara estar dispuesto a ayudar por todos les medios para hacer caer el régimen bolchevique actual español y sustituirlo por una regencia que prepare el camino para la restauración de la monarquia”.

Esta declaración fue ratificada solemnemente dos veces por Mussolini y fue recibida con signos de gratitud por los que preparaban un complot contra la república española. Como demostración practica de sus intenciones, el Duce afirmó estar preparado para mandarles de inmediato 25.000 fusiles, 20.000 granadas de mano, 250 ametralladoras y millón y medio de pesetas en papel moneda.

Esto -dijo- sería solo un acto preliminar, seguido de envíos más importantes si el trabajo llevado a cabo y la circunstancias lo requieren. Las personas presentes se pusieron de acuerdo en la forma de pago y la distribución del material entre diversas organizaciones de derecha. Agradecido Franco después de los envíos, se dirigió a Mussolini por medio de los jefes monárquicos para decirle si sería posible “el envío de algo más contundente contra esa barbarie”.

“Franco y su patrocinador de Roma concebían la guerra química como la solución más barata y factible para sus ambiciosos planes inmediatos”, dice Morten Heiberg. Y desde el principio de la guerra civil civil Franco la incluyó en una estrategia en todo lo que pudo. Así para responder a un supuesto ataque químico republicano en la lucha por la posesión de Zaragoza en octubre de 1936, Franco le pidió al Duce “algo”, para animarle a dar el primer paso antes que Mussolini.

A las 5 de a mañana del 18 de julio de 1936, el general Franco que se encontraba en las Palmas, lanzó un manifesto radiado por todas las radios canarias y del protectorado marroqui, dirigido al “honrado pueblo” español en que que proclamaba el triunfo seguro de su alzamiento y saludaba al gorioso Ejército de Africa que él encabezaba por muerte accidental del general Sanjurjo que era el jefe nato del complot. Franco decía que “la sublevación estaba en marcha y hacía referencia al lema de “la fraternidad, la libertad y la igualdad” que él venía a preservar.

Al mismo tiempo remitía un telegrama a los cuarteles generales de la ocho Divisiones y centros militares de la península bajo los términos ”Gloria al Ejército salvador, España por encima de todo. Fe ciega en nuestro triunfo.!Viva España con honor¡”.

Al enterarse del comienzo de la sublevación, el dictador italiano envió de urgencia gas tóxico a España, pero este se quedó custodiado por el general Mario Roatta, jefe del SIM. Su falta de uso inmediato obedeció a varias razones, ninguna humanitaria, esencialmente la falta de datos sobre las reservas republicanas por si había represalias rojas y, además, la repentina y eventual escalada bélica de Franco, que vulneraba los protocolos de Ginebra que prohibían el uso de armas químicas y hubieran disgustado al Comité de Control de la No-Intervencion. Además había la complejidad de cómo hacer la entrega y el control del gas tóxico de Mussolini a Franco.

El apoyo italiano

La investigación de periodistas italianos revela que el fascismo tenía la experiencia reciente de guerra química a base de gases letales no sólo de Abisinia. Los periodistas antifascistas tenían que guardar silencio o escribirlo desde fuera de Italia, cosa que ya habían hecho tanto el escritor sudafricano George L.Steer como el Dr Junod, de la Cruz Roja. Al primero en su documentada “Caesar in Abissinia”, se le calificaba en Roma como “un vulgar criminal inglés”, era corresponsal en la guerra de Etiopía del The Times de Londres y estaba condenado en Roma por el fascismo italiano por “haber difamado a los supervivientes y a los caídos en Africa Oriental” y el periódico ” Il Reduce d´Africa” (El Veterano de Africa) le dedicó un editorial con el título “Vientos locos de Antipatria” condenando juntos a Steer y Junod.

Ya antes el periodista Herbert L. Matthews, del New York Times, había pronosticado lo que le podía pasar a Italia si se metía en la Guerra Civil al lado de Franco. Eran los tres autores muy amigos de los vascos y los tres compartieron sus simpatías por la guerra desesperada de los gudaris en los montes de Euskadi y en Asturias como antes Steer lo había hecho en Abisinia y Etiopía.

Jon Melly, conductor de ambulancia en Etiopía, les había servido de testigo, en cuanto a las heridas de armas químicas y gases de los bombardeos de la aviación legionaria italiana. Llevaba un detallado récord de las víctimas, la cura dispensada, el número de muertos, y su testimonio fue útil para periodistas e historiadores de aquella guerra.

El secreto de la existencia de documentos publicados por Gianluca Feo fue revelado mucho después por un célebre médico y científico, Dr Ugo Cassini, a un pequeño grupo de investigadores norteamericanos enviados a Roma en 1944 para interrogar a médicos militares italianos que presuntamente habían colaborado con el III Reich alemán en la invención de armas letales de Hitler, en el curso de la guerra total. Los virus para el frente se probaban antes sobre cobayas humanos- prisioneros rojos- en la guerra de España o gitanos y judíos en Alemania, Polonia y Austria.

El hombre moderno necesita vacunarse contra las locuras de nuevas armas toadas de libros de química de ayer y de mañana.

Primera parte, Tercera parte

Miles de trabajadores violan el toque de queda y salen a las calles de Bangladesh para exigir el pago de sus salarios

Miles de trabajadores han salido a las calles de la capital de Bangladesh, Daca y de otras ciudades para protestar por los impagos de las empresas textiles para las que trabajan, y cuyas prendas abarrotan las tiendas que varias marcas de moda tienen diseminadas por todo el mundo, después de que el gobierno haya decretado el confinamiento.

Violando las restricciones de movimientos, trabajadores de hasta 40 fábricas han protestado en la capital, así como en otras ciudades como Ashulia, Gazipur o Narayanganj, para exigir el pago de sus salarios tal y como se les había prometido antes del 16 de abril.

Los trabajadores han bloqueado algunas calles y han cortado el tráfico. Han denunciado la imposibilidad de llegar a fin de mes y cumplir con sus obligaciones si no reciben cuanto antes los salarios que se les adeudan.

Los trabajadores aseveran que van a continuar con sus protestas hasta que se hagan efectivos todos los pagos, a pesar del toque de queda, según asegura el diario local “New Age”.

El gobierno de Bangladesh ha instado a los capitalistas a que paguen los salarios cuanto antes, ya que la mayoría de las casi 4.000 fábricas que hay por todo el país están cerradas.

El sector de la confección en Bangladesh emplea a más de cuatro millones de personas en el país asiático, en su mayoría mujeres, uno de los colectivos con mayor riesgo de exclusión social en el país y que, al igual que el resto de trabajadores textiles tienen, que hacer frente al cierre de empresas en medio de una pronunciada precariedad laboral y social.

https://www.europapress.es/internacional/noticia-miles-trabajadores-textiles-salen-calles-bangladesh-exigir-pago-salarios-20200417040257.html

Medio millón de trabajadores catalanes son pobres

Un total de 493.900 trabajadores en Catalunya son pobres y la tasa se sitúa en un 14,4 por ciento, según los datos más recientes, que son de 2018.

Así se desprende del informe “Una aproximación a la pobreza en el trabajo”, de Comisiones Obreras de Catalunya que lo ha elaborado analizando el periodo entre la crisis de 2008 y la actual.

La tasa de pobreza laboral se redujo ligeramente de 2013 a 2015, cuando se situó en el 11,2 por ciento y 343.500 trabajadores en estado de pobreza oficial, si bien en 2016 presentó un punto de inflexión con un crecimiento constante hasta alcanzar las cifras de 2018.

Por sexos, mientras los hombres cerraron 2018 con una tasa de pobreza en el trabajo del 13,9 por ciento, las mujeres alcanzaron un 15 por ciento.

Este año la precariedad laboral no sólo se mantiene, sino que se ha intensificado, ya que se arrastra un paro crónico, trabajo precario e inestable e insuficiencia de horas trabajadas, entre otros motivos.

En cuanto a la tasa de paro, el análisis durante este periodo muestra el incremento de la incidencia de la falta de empleo entre la población trabajadora, y mientras en 2008 la tasa se situaba en el 7,5 por ciento, en 2018 creció hasta el 11,2 por ciento.

El año pasado un estudio del Instituto Regional y Metropolitano de Barcelona ya indicó que la pobreza se había cronificado entre los trabajadores de Barcelona, donde los trabajadores viven en eso que llaman “riesgo de exclusión social”.

Cada vez son más los obreros que tienen un empleo pero son “técnicamente pobres”, porque sus salarios son inferiores al 60 por ciento de la media de la fuerza de trabajo.

Los trabajadores  ocupados en riesgo de pobreza ya son el 16,4 por ciento, cuando hace dos años eran el 15 por ciento.

Las causas de la pobreza no radican sólo en los bajos salarios sino en el perio exorbitante de los alquileres.

https://www.cope.es/emisoras/cataluna/barcelona-provincia/noticias/cerca-494000-trabajadores-catalanes-estan-riesgo-pobreza-20200417_684947

Los ‘delatores’ inundan a la policía francesa con denuncias telefónicas contra sus vecinos

‘Nos quedamos en casa, haz tú lo mismo’
El sindicato de policía “Alternative” asegura que el 70 por ciento de las llamadas a la policía en las ciudades grandes proceden de “delatores” que vigilan si sus vecinos cumplen el toque de queda.

La palabra ‘delatores’ es una traducción literal del comunicado del sindicato policial, fechado el 14 de abril (1).

Las centralitas de la policía están desbordadas por las denuncias de quienes vigilan del comportamiento de sus vecinos durante la cuarentena. Hay quien remite la denuncia ya prácticamente acabada, con fotos y vídeos incluidos para demostrar que el vecino viola el toque de queda.

La propia Prefectura de París ha pedido a los soplones que dejen de llamar por teléfono a la policía para chivarse. Las delaciones obligan a la policía a intervenir, produciéndose una hipertrofia de denuncias relacionadas con el coronavirus que alejan a la policía de intervenir en los delitos más graves.

El alcalde del distrito 20, Frédérique Calandra, ha dicho lo mismo: que los vecinos se olviden su celo inquisidor.

El alcalde de Saverne ha hecho la misma petición porque los vecinos “denuncian a los niños que juegan en la calle, a un vecino que ha sacado el perro cinco veces a lo largo del día, a los que hacen un barbacoa…”

El diario 20 Minutos habla de una “caza de brujas” que va desde los domicilios a las redes sociales, donde también hay protestas por los mensajes que no respetan el canon doctrinal (2).

Son las secuelas de la histeria, dice la siquiatra Anne Raynaud.

“Alternative” señala que, sin embargo, hay una disparidad según cada región. El porcentaje de llamadas cae al 50 por ciento en Nueva Aquitania, con una tendencia “a la baja”, pero en Burdeos las “delaciones” alcanzan hasta el 90 por ciento de las llamadas recibidas después de las 16 horas.

“En nuestra zona los residentes pasan todo el tiempo en casa y, por lo tanto, también mucho más tiempo en la ventana. Los barrios de narcotráfico son más visibles que de costumbre debido al confinamiento del resto de la población, por lo que todos se sienten justificados para llamarnos. También tienen menos miedo a las represalias que de costumbre. Así que, sí, tenemos un gran aumento en las llamadas de informes. Pero eso tampoco es catastrófico”, dice un alto dirigente de la policía asignado a una comisaría de los suburbios de París.

No será catastrófico para la policía, pero sí lo es para la sociedad, incluso para pequeñas comunidades de vecinos. Este tipo de delaciones permiten saldar viejos ajustes de cuentas, pequeñas venganzas, pequeñas mentiras que pueden amargar la vida a cualquiera. El chivateo destruye para siempre la convivencia entre los vecinos.

En otros casos, los vecinos llaman a la policía para matar el aburrimiento. La tele cansa, la siesta cansa, la ventana cansa… Incluso cansa escuchar el “Resistiré” todas las tardes.

(1) https://www.francetvinfo.fr/sante/maladie/coronavirus/confinement-la-delation-represente-jusqu-a-70-des-appels-dans-certaines-grandes-agglomerations-selon-le-syndicat-
(2) https://www.20minutes.fr/societe/2762167-20200417-coronavirus-pourquoi-denonciations-non-respect-confinement-pullulent-elles

Crece la estrella de Soljenitsin en la Rusia oficial

En 2009 el ayuntamiento Moscú cambió el nombre de su Gran Avenida del Comunismo por el de Avenida Alexander Soljenitsin. Ocurrió un año después de la muerte del Premio Nobel, lo que violaba las ordenanzas municipales de la capital rusa, que exige esperar 20 años después de la muerte de alguien antes de darle el nombre de una calle.

La figura del Premio Nobel asciende en Rusia a marchas forzadas. En las escuelas casi está a la altura de Pushkin, Dostoievksi o Tolstoi. Casi parece un escritor. En 2018 se declaró el Año Soljenitsin en Rusia y en diciembre del año pasado Putin inauguró una estatua suya en la calle que lleva su nombre.

En un mundo que no quiere diferenciar la ficción de la realidad, la invocación de obras como “Un día en la vida de Iván Denísovich” se toman como una descripción sociológica de los campos de trabajo en la URSS: “Un extraordinario reflejo de la vida en los campos correccionales en el tiempo de Stalin”, dice Letras Libres.

Al principio Soljenitsin fue considerado como un crítico de eso que antes llamaron “stalinismo”, luego como un crítico de la URSS y finalmente como un enemigo acérrimo de Rusia, de su amada Rusia, la que nunca podrá volver porque el zarismo acabó para siempre.

Soljenitsin sólo es una gloria fuera de Rusia y en los círculos oficiales del Kremlin, que están empeñados en convertirle en algo que no es, en lo que les hubiera gustado que fuera, porque de esa manera se podrían definir a sí mismos. Soljenitsin no es Balzac, ni mucho menos (perdón por la comparación que sólo tiene un carácter nacional, no literaria). Soljenitsin no es un espejo de Rusia en ningún sentido.

Su figura y su obra no gustan ni siquiera a lo más furibundos anticomunistas. Por ejemplo, los antiguos “zeks” (*), como Varlam Chalamov, autor de los Cuentos de Kolyma, le acusan de explotar el gulag en beneficio propio, de inflarlo para venderlo y venderse al mejor postor.

No les gusta a esos rusos que hoy dicen que “en la URSS también hubo cosas que se hicieron bien” porque la tarea que llevó a cabo de la mano del imperialismo no fue antisoviética sino antirrusa.

Quizá sea posible entender lo que significa Soljenitsin en Rusia con un ejemplo castizo. El autor de “Archipiélado Gulag” creía tener la patente del nacionalismo ruso del mismo modo que los fascistas españoles se identifican con España, o creen ser la encarnación de la Patria (con mayúsculas), de manera tal que la auténtica cultura española es el fascismo, los toros, la Semana Santa…

Por ejemplo, para Soljenitsin la Revolución de Octubre no fue impulsada por los obreros y campesinos. Ni siquiera por los rusos sino por los… judíos. De mismo modo, no encontraba diferencias entre la vieja URSS y la nueva Federación Rusa de Yeltsin y Putin.

Frente al planteamiento oficial que emana del Kremlin, en Rusia el movimiento en su contra crece y se organiza a cada paso. Su reivindicación inicial es exigir que “Archipiélago Gulag” desaparezca de los programas escolares y que se no se construyan más monumentos en su memoria.

En 2008, tras su muerte, los estudiantes organizaron en Rostov una manifestación contra el cambio de nombre de la Universidad del Sur por el de Alexander Soljenitsin.

Lo más interesante del movimiento es que empieza a poner por escrito lo que todo el mundo sabe en Rusia sobre él desde los tiempos de la URSS. No sólo destruye la figura de Soljenitsin, sino también el mito construido a su alrededor, empezando por su condición de “escritor”.

Soljenitsin era un modelo acabado contrarrevolucionario. No sólo despotricó contra la revolución bolchevique, sino también contra la revolución francesa porque lo que le gustaba era el absolutismo feudal, no la “liberté”, la “égalité”, ni la “fraternité”.

Nunca fue un escritor represaliado. No fue a la cárcel por escribir ni por criticar a Stalin, como asegura la Wikipedia, o a la URSS sino por dirigir “una guerra después de la guerra”, en referencia al final de la guerra mundial. Quería lograr en 1945 lo que los nazis no habían logrado. Siendo oficial de artillería en el Ejército Rojo, había creado una red armada con un plan de guerra definido escrito de su puño y letra.

Sólo le cayeron ocho años de reclusión en un batallón disciplinario. La mitad de ellos los cumplió en una “charachka”, una especie de aula o biblioteca en la que podía estudiar su especialidad, que era la matemática.

Un amigo de la escuela del Premio Nobel, Kirill Semenovitch Simonian, dijo de él: “Soljenitsin no es un artista y nunca será un verdadero artista. No tiene el don de la imaginación y la autodisciplina. Desprecia los detalles. Su trabajo es un amasijo de materia prima. Si Soljenitsin no hubiera sido tan narcisista, si no se hubiera deleitado en cada línea que escribía, tal vez se hubiera convertido en escritor. Pero no fue capaz de eso».

Los más veteranos de la transición recordarán la entrevista de Jose María Íñigo a Soljenitsin en una programa de máxima audiencia, que entonces era de audiencia única. Habían pasado cuatro meses de la muerte del criminal Franco y fue entonces cuando la palabra “gulag” se incorporó a los idiomas del “mundo libre”. El Premio Nobel no tuvo empacho en sostener que, a diferencia de la URSS, en España no había ninguna dictadura.

(*) En la Unión Soviética llamaban “zeks” a quienes habían sido recluidos en campos de trabajo a causa de una condena penal. El término procede de las siglas z/k (zakliutchonny kanaloarmeets) que inicialmente se refería a los presos que habían trabajado en la construcción del Canal del Báltico.

Más información:
– Regreso al ‘gulag’: el tiempo para decir la verdad ha llegado y ha pasado de largo

Facebook da otra vuelta de tuerca a la censura

Facebook (y WhatsApp que es uno de sus tentáculos) se han convertido en un repugnante panóptico, una red para vigilar y castigar. No sólo eliminará las cuentas que difundan contenidos heterodoxos sobre el coronavirus sino que, además, amenaza a todos aquellos que pulsen “Me gusta” sobre ellos (*).

Los censores de la red, un papel que en España ejercen los inquisores de Newtral y Maldita, intimidarán a quienes comparten o interactúan con los alternativos que difunden herejías peligrosas para rebajar un poco la histeria.

Newtral es un sitio dirigido por la conocida cazafantasmas Ana Pastor, que se ha concedido a sí misma el papel de Torquemada, convirtiendo a la censura en un nuevo negocio.

La censura borra los mensajes heréticos y conduce a los usuarios a donde no quieren ir: a un nuevo “índice de obras prohibidas” que ha elaborado la Organización Mundial de la Salud, donde explica todo lo que necesitan saber sobre los virus y las pandemias.

Los monopolios digitales se han lazado decididamente a la caza de brujas. Han vuelto a modificar los algoritmos para convertir internet en una reedición de las Sagradas Escrituras, la palabra de dios que nadie puede enmendar ni corregir.

A Newtral y Maldita se les ha unido France Press, que hace tiempo dejó de ser una agencia de noticias para convertirse en una agencia de publicidad que cobra de los grandes monopolios del mundo y los gobiernos para mejorar su imagen pública.

Lo mismo que Facebook, France Press no informa sino que vende una imagen, vende mercancías, vende silencio y vende lo que sea a cambio de dinero. El tinglado de Zuckerberg ha reconocido que ha repartido un millón de dólares entre trece equipos censores del tipo Newtral y Maldita en varios países del mundo, entre ellos España.

El objetivo de los cazafantasmas no son, sin embargo, los medios pequeños e independientes. Su creación forma parte de la competencia capitalista. Se trata de desacreditar a los medios que no pagan el canon de la “verificación de contenidos”. Es un chantaje mafioso en toda regla.

Por ejemplo, Facebook ha retirado mensajes en los que se criticaba a los censores. Está prohibido destapar a la mafia Newtral y Maldita.

El periodismo moderno es para vendidos. Lo otro, el periodismo de verdad, el periodismo de investigación, lo llaman de otra manera: conspiracionismo, negacionismo y bla bla bla bla bla bla…

Los vendidos son los que se autocalifican como “independientes” y los que dicen dedicarse a cazar bulos son quienes los divulgan.

(*) https://apnews.com/348d772c8a5e305fb8006aae0a8cab84

Una empresa vinculada a Donald Rumsfeld tiene ya la ‘vacuna’ contra el coronavirus, igual que con la Gripe A

Las acciones de la empresa farmacéutica Gilead Sciences se han disparado tras la publicación de un supuesto estudio de la Universidad de Medicina de Chicago que mostraba ua rápida recuperación en 125 pacientes infectados con el Covid-19 que han sido tratados con Remdesevir, un antiviral cuya patente ostenta el propio laboratorio.

La noticia ha corrido como la pólvora y los medios de comunicación de todo el mundo están repitiendo como loros la esperanza en esta vacuna. Sin embargo, esta historia parece repetir el guion que en su día se desarrolló con la Gripe A, ya que uno de los principales accionistas de esta empresa es el ex Secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, y que fue en su día su Director General.

Gilead Science, uno de los principales proveedores de tecnología química del Pentágono, es además el laboratorio responsable de la muerte de 73 ciudadanos georgianos víctimas de los experimentos que esta empresa realizó en el período 2007-2018, y que según denunciaron en su día portavoces del gobierno de la Federación Rusa, responden a experimentos de guerra bacteriológica.

En el caso de la declarada “epidemia” de Gripe A del año 2009 fue el Tamiflú, también inventado por Gilead Sciences y que forma parte del catálogo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el medicamento galardonado como “eficaz” para curar la gripe causada por el virus mutado H1N1, causante de los brotes de la llamada influenza porcina en México y Estados Unidos.

El consejero de la malograda OMS, Marion Koopmans, declaró en marzo de 2018 al diario The Telegraph advirtiendo del peligro que suponía una enfermedad a la que se bautizó como X, siendo la primera vez en la historia de la medicina mundial en la que se hacía un llamamiento para prevenirse de una enfermedad inexistente. Les aseguramos que no es una broma.

El comunicado en su día difundido decía que “La enfermedad X representa el conocimiento de que una epidemia internacional grave podría ser causada por un patógeno que actualmente se desconoce”, algo así como el hombre del saco.

Quien afirmó esta estupidez fue John-Arne Rottingen, director ejecutivo del Consejo de Investigación de Noruega y asesor científico del comité de la OMS.

También dijo que la enfermedad X podría ser provocada por una enfermedad zoonótica, una que salta de animales a humanos, y luego propagarse para convertirse en una epidemia o pandemia de la misma manera que el virus de la gripe A.

No hace falta reducir estos datos a “teorías de la conspiración”, pues básicamente lo que hizo la OMS es dar un cheque en blanco para la creación de supuestas enfermedades, para luego fabricar los remedios. Sería algo parecido a provocar una guerra para luego vender hospitales.

Noticias relacionadas:

— El coronavirus se ensayó mediante un simulacro de pandemia en septiembre de 2019 en un hotel de Nueva York
— Esas epidemias que se ensayan previamente para que luego nada sea una sorpresa: el caso del ántrax

Venenos de Estado: el fascismo español e italiano y el virus como arma de guerra (I)

Italianos y españoles conocían las armas químicas por haberlas empleado en sus guerras coloniales (Abisinia y Marruecos). Franco y Mussolini consideraron seriamente a fines de 1936 la posibilidad de usarlas contra los republicanos españoles como una gran solución para sus ambiciosos planes militares porque la República estorbaba y había que terminar con ella.

En su libro “Veleni di Stato” (Los venenos de Estado) de Gianluca de Feo recuerda que por varias generaciones de políticos, historiadores y militares de las grandes potencias, esos venenos han sido olvidados o casi. Entre 1935 y 1945, el laboratorio microbiológico romano de Celio, situado en unos sótanos amplios de apariencia inocente a dos pasos del Coliseo, se experimentó y produjo a gran escala armas químicas y bacteriológicas de efectos letales. De Feo revela que Benito Mussolini puso en marcha un plan para construir 46 plantas químicas capaces de destilar hasta 30.000 toneladas de gas anuales.

Cotejando decenas de documentos casi todos inéditos hallados en el National Archive de Londres -informes de inteligencia, papeles diplomáticos, actas de reuniones de gobiernos, intervenciones privadas de Winston Churchill en los Comunes, e incluso cartas nostálgicas de Mussolini-, el escritor ha calculado que el régimen fascista produjo anualmente entre 12.500 y 23.500 toneladas de gas letal desde la década de los 30 hasta la II Guerra Mundial

Italia en Abisinia y España en el Rif utilizaron armas químicas como el fosgeno y difosgeno, la clorociprina y, sobre todo, el gas mostaz a, contra la población civil en el norte de Marruecos en la llamada Guerra del Rif (1921-1927) e Italia en Abisinia contra Haile Selassie.

Lo afirman numerosos historiadores, nietos de actores de aquellas guerras y los sucesivos gobiernos nunca lo han negado, aunque tampoco han incluido esas armas como las usadas en sus hazañas bélicas.

Las bombas cargadas con gases tóxicos “que habían sido prohibidas en el Tratado de Versalles de 1919” y luego en sucesivas convenciones de Ginebra estaban identificadas con la letra ‘C’. Eran el recuerdo de la primera guerra de gases de la guerra europea (1914-1918).

La inasumible derrota y la lucha contra los bárbaros

En 1912, España estableció un Protectorado en el norte de Marruecos, con capital en Tetuán, gracias a un acuerdo con Francia, que meses antes había conseguido la soberanía de su zona del país de manos del sultán Abdelhafid.

La reacción rifeña, encabezada por Abdelkrim el Jattabi, creció a partir de 1919, y tras el “desastre de Annual” en julio de 1921, las tropas españolas sufrieron una grave derrota militar a manos de los rifeños. El Rey Alfonso XIII necesitaba medios para aplacar rápido al enemigo y tranquilizar a la población. A los rifeños los consideraban salvajes y contra ellos España puso en linea hasta 50.000 soldados no voluntarios.

En la segunda mitad de los años 20, Mussolini, con la nostalgia de la Marcha sobre Roma, comenzó a imaginar la creación de un imperio africano que otorgase a Italia el papel de gran potencia colonial. La propaganda fascista alentaba el deseo de dominio total del Mediterráneo a la manera en que lo había hecho la Antigua Roma.

Italia ya había conquistado parte de Libia, Eritrea y Somalia, pero lo que hacía especialmente apetecible era Abisinia (Etiopía), por no estar cubierta por zonas desérticas y era susceptible de una intensa explotación económica con grandes asentamientos humanos y de material.

El papel de Alemania

El 3 de octubre de 1935, sin previa declaración de guerra, el ejército italiano penetró en Abisinia, contando con la total oposición del Reino Unido, la tibieza de Francia y el apoyo incondicional de Alemania. El emperador Haile Selassie intentó infructuosamente oponerse a los invasores sin más armas que lanzas, sin víveres, agua, ni medicinas y hombres cubiertos por una débil túnica blanca.

La Sociedad de Naciones impuso sanciones a Italia en noviembre 1935. Mussolini respondió con la salida de la delegación italiana de dicho organismo. Las sanciones, sin embargo, no llegaron a tener efecto y, de hecho, fueron retiradas el 4 de julio de 1936.

La débil reacción de las potencias democráticas y el apoyo de Alemania animaron al dictador italiano a consumar la conquista del territorio. El moderno ejército motorizado del general Pietro Badoglio destruyó completamente al ejército abisinio. Haile Selassie se vio obligado a abandonar la capital Addis Abeba, que cayó en manos italianas el 5 de mayo de 1936. Londres dio asilo al Negus, el emperador.

Los alemanes aconsejaron a las autoridades italianas y españolas utilizar gas mostaza para bombardear los enclaves, las casas, los mercados de Addis Abeba y poblados del Rif que sustentaban la guerrilla de Hale Selassie y Abdelkrim. El Duce tenía la expericia de Etiopia. Según los investigadores Rudibert Kunz y Rolf Dieter Müller, Berlín primero vendió municiones al rey Alfonso XIII y luego le asesoró sobre cómo hacerlas, labor que asumió la fábrica de La Marañosa.

Veleni di Stato (Venenos de Estado), del periodista Gianluca de Feo, redactor jefe de la revista italiana L’Espresso, siempre consideró una obligacion moral contar esa historia terrible y sistemáticamente silenciada.

Segunda parte, Tercera parte

Esas epidemias que se ensayan previamente para que luego nada sea una sorpresa: el caso del ántrax

La empresa farmacéutica BioPort fue un chanchullo desde el mismo momento de su constitución. Su único propósito era apoderarse de una empresa pública de Michigan que tenía la licencia exclusiva para fabricar la única vacuna contra el carbunco, llamado ántrax en los países anglosajones, que había sido aprobada por la FDA (Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos).

Aquí lo llamaríamos amiguismo, puertas giratorias y enchufes, pero el caso es que una vez logrado su propósito en 1996, BioPort quiso expandir el negocio que tenía con el ejército de la mano del almirante William Crowe, antiguo Jefe del Estado Mayor Conjunto, y otros oficiales del ejército que funcionaban como cabilderos.

El chollo duró muy poco tiempo. En el verano de 2001 la empresa estaba al borde de la quiebra por una serie de escándalos de corrupción y porque la vacuna había causado graves problemas de salud a los soldados, algunos de ellos muy graves. Pidió un un rescate de 24 millones de dólares y el Pentágono lo apoyó aduciendo “preocupaciones de seguridad nacional”.

Una auditoría interna descubrió que gran parte del dinero concedido a BioPort no estaba contabilizado. Los problemas de salud causados por la vacuna no se habían resuelto. La empresa no había renovado sus instalaciones de producción y había perdido su licencia.

Estaba al borde de la disolución, cuando el 11 de setiembre de 2001 dios obró otro de sus milagros en forma de atentados a las Torres Gemelas, al Pentágono y… envíos de ántrax por correo.

¿Aún no había una vacuna para aquella plaga? Había que devolver la licencia a BioPort y el Pentágono debía renovar el contrato. Así lo exigieron las grandes cadenas de comunicación, que se encargaron de difundir la correspondiente alarma. Había que dejar al margen los viejos problemillas de los laboratorios de BioPort porque se había producido una situación de emergencia.

Pero a la empresa no le bastaba con volver al punto de partida; quería más. Quería asegurarse una venta masiva de vacunas al Pentágono para que las almacenaran, no sólo para los militares, sino también para los civiles, los trabajadores de correos, la policía y muchos otros que podrían correr peligro si se repitieran los ataques con ántrax.

Uno de los principales promotores de la ampliación de los contratos de BioPort, Jerome Hauer, trabajaba entonces para el el servicio de salud pública. Era un hombre con muchas caras, además de la sanitaria. Por ejemplo, era miembro de la inteligencia antiterrorista. No sólo sabía de antemano que se iban a producir los ataques con ántrax, sino que había participado en la simulación Dark Winter (Invierno Oscuro) que había pronosticado esos mismos ataques tres meses antes.

¿No les suenan familiares esos ensayos previos de “epidemias” que luego se cumplen como si fueran una profecía? La Universidad John Hopkins escribió todo un manual sobre la simulación que se llevó a cabo en la base aérea de Andrews (1). ¿Es sólo pura coincidencia?, ¿qué papel desempeñaba una universidad en un ensayo militar?

Junto Hauer, también participaron en la simulación James Woolsey, antiguo director de la CIA, y una periodista del New York Times, Judith Miller, que fue quien desató en los medios el bulo de las armas de destrucción masiva en Irak.

Unos meses más tarde de todo aquello, Hauer fue nombrado para un puesto de reciente creación dentro del sistema público de salud, supervisando la nueva reserva de guerra bioquímica de la que BioPort se beneficiaría considerablemente.

Pero era necesario maquillarse un poco y en 2004 BioPort cambia el nombre por Emergent Biosolutions, que siguió contratando sicarios dentro de los servicios públicos de salud, ente ellos el propio Hauer, que hoy es uno de los cabecillas de la empresa.

La farmacéutica forma parte del holding CEPI (Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante Epidemias), es decir, que cuenta con el apoyo de Bill Gates y trabaja en la fabricación de una vacuna contra el coronavirus.

La nueva Emergent Biosolutions se ha beneficiado de la fuerte adicción a los opiáceos que causó “la mayor crisis sanitaria de la Historia reciente de Estados Unidos”, según El Mundo (2). La empresa tiene la patente del único medicamento aprobado para el tratamiento de las sobredosis y está llevando ante los tribunales a quienes producen genéricos porque el beneficio capitalista no está en curar ni en salvar vidas, sino en la patente.

(1) http://www.centerforhealthsecurity.org/our-work/events-archive/2001_dark-winter/Dark%20Winter%20Script.pdf
(2) https://www.elmundo.es/internacional/2019/01/06/5c30e18121efa0d70f8b466a.html

https://www.mintpressnews.com/how-emergent-solutions-plans-corner-covid-19-cure-market/266615/

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies