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Un proyecto de ley quiere imponer un pasaporte sanitario para viajar por Argentina

No es una teoría de la conspiración: esta semana la diputada Lorena Matzen presentó un proyecto de ley para obligar a los argentinos a documentarse con un “pasaporte sanitario” para circular dentro de su propio país.

Sin papeles no somos nada ni nadie. Primero fueron las cédulas de identificación, luego los pasaportes, luego los visados, los certificados profesionales, los permisos para conducir, para llevar armas… para cada aspecto de la vida hay un certificado, un documento oficial o una acreditación que debemos portar con nosotros mismos.

El nuevo mecanismo de control sanitario de la población no será de carácter transitorio sino permanente y podrá actualizarse con la información que el Ministerio de Salud defina, tales como vacunas recibidas y nuevas enfermedades: “Se propone como una medida permanente de control de la salud de las personas en el territorio; mientras que la subdivisión de tipologías de enfermedades, debe entenderse como una calificación temporal que podrá cambiar según las características de la enfermedad y la existencia o no de mecanismos de control, tales como una vacuna. En ese sentido se establece para el Covid19, una solución transitoria entre el aislamiento y la elaboración, distribución y colocación de la vacuna, que será la salida definitiva y permanente de la actual situación”, sostiene la diputada.

El pasaporte incluirá el compromiso explícito de cumplir con el protocolo del lugar al que se dirige.

Según el proyecto de ley, para poder circular, el pasaporte deberá dar cuenta de una certificación impresa o digital de un hisopado con resultado negativo de las últimas 48 horas. Debiendo acreditar además con un certificado de salud emitido por un médico clínico que la persona que se traslada no tuvo síntomas vinculados con el Covid19 en las últimas 24 horas.

El pasaporte incluirá una declaración jurada del pasajero en la que deberá informar su recorrido y su ubicación en el lugar de destino y aceptar expresamente someterse a la realización de un test rápido al ingresar a las jurisdicciones que lo demanden, el que, en caso de dar positivo, dispondrá el aislamiento en el destino.

“Estamos proponiendo un testeo en origen y otro en el destino. El primero debe realizarse con 48 hs. de anticipación, y que en ese lapso la persona esté aislada, para que no se contagie hasta emprender el viaje. Si da negativo viaja, desde ya. Cuando llega a destino, se realiza otro testeo rápido, y si da negativo, se podrán hacer las actividades previstas siguiendo las medidas de prevención. Siempre presentando ambos hisopados se podrá circular sin problemas. Si da positivo en el lugar de destino, se aislará ahí mismo”, explicó la diputada.

El hisopado en origen, al viajar entre ciudades, tendría según Matzen un costo entre 5.000 y 7000 pesos, que debería ser asumido por cada pasajero o por el Estado si es por motivos turísticos, bajo la ley de sostenimiento a la actividad turística, dejando en este caso a las provincias el costo de los tests rápidos de destino, cuyo precio ronda entre los 900 y 1.200 pesos.

Finalmente se establece también la creación de un Registro de Laboratorios Químicos públicos y privados, que deberá elaborar el Ministerio de Salud de la Nación y estarán habilitados para llevar adelante los testeos y que serán, junto a los fabricantes de los tests, los grandes beneficiados económicos de esta nueva medida de control.

La lista de fabricantes habilitados en Argentina es amplia y va desde el gigante farmacéutico estadounidense Roche al británico PrimerDesign.

Se publican documentos confidenciales sobre el apoyo del imperialismo británico a los yihadistas sirios

Desde noviembre de 2018, bajo el nombre de “Iniciativa Integridad”, alguien está publicando anónimamente una serie de documentos confidenciales sobre la intervención de los imperialistas británicos en la Guerra de Siria y en Oriente Medio, en general.

Otros documentos ya se han publicado y tratan sobre el falso envenenamiento de los Skripal con novichok.

Con el mismo nombre, ayer siguieron las filtraciones de docenas de documentos sobre una campaña de “comunicaciones estratégicas” dirigida por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña.

Dichos documentos destapan una serie de misiones de entrenamiento y asistencia a los “rebeldes moderados” en Siria, así como operaciones de propaganda llevadas a cabo en todo el mundo en nombre del gobierno británico.

Los que se publicaron ayer llevan el nombre “OP HMG Caballo de Troya, Iniciativa de Integridad y operaciones encubiertas en todo el mundo”, con el subtítulo “Someter a Siria”, dividido en dos partes, una primera (1), una segunda (2) y luego una descarga completa en un archivo comprimido (3).

La mayoría de los documentos son las respuestas de las empresas a los numerosos requerimientos del Ministerio británico de Asuntos Exteriores para que se realicen campañas mundiales y locales de apoyo a los “rebeldes moderados” que luchan contra Siria.

Los documentos describen las ofensivas realizadas con los sicarios que operan en Siria sobre el terreno, el entrenamiento con armas en los países vecinos, los puestos de mando y control en Jordania, Turquía e Irak, así como las campañas mundiales de propaganda a gran escala.

Las ofertas comerciales detalladas para apoyar al yihadismo en Siria involucran a grandes y conocidos monopolios.

La mayoría de los documentos datan de 2016 a 2019. Detallan la organización de estas operaciones y también proporcionan un retrato de los mercenarios involucrados en los proyectos. A menudo se refieren a campañas anteriores que se llevaron a cabo a partir de 2011-2012. Aquí es donde los documentos son probablemente más interesantes. Revelan el inmenso esfuerzo que ha hecho y sigue haciendo el imperialismo para rellenar los noticiarios de propaganda yihadista.

Los documentos no mencionan a los “Cascos Blancos”, que fueron una de las campañas de propaganda estratégica dirigida por los británicos y financiada por diferentes gobiernos. Si bien las operaciones descritas en los nuevos documentos se coordinaron con las de Estados Unidos, no hacen referencia a las campañas dirigidas por la CIA en Siria que, a un costo de 1.000 millones de dólares anuales, mantuvieron un esfuerzo paralelo.

(1) https://freenet.space/read-blog/275_op-hmg-trojan-horse-from-integrity-initiative-to-covert-ops-around-the-globe-par.html
(2) https://freenet.space/read-blog/276_op-hmg-trojan-horse-from-integrity-initiative-to-covert-ops-around-the-globe-par.html
(3) https://anonfiles.com/z9B2AeRbob/Complete_FCO_rar

Silencio y censura sobre la guerra biológica de Estados Unidos contra Corea del norte y China

A principios de la década de los cincuenta, durante la guerra de agresión contra Corea, Estados Unidos utilizó armas biológicas, tanto en la península como en China. Llenaron las bombas diseñadas para distribuir folletos con ratas infectadas con plagas y las lanzaron contra la población civil. También liberaron insectos infecciosos en el aire. Los folletos se contaminaron con viruela y se distribuyeron. Los ataques causaron graves epidemias.

El programa fue una continuación del desarrollado por una unidad especial del Ejército Imperial Japonés durante la Segunda Guerra Mundial. La Unidad 731 y sus cabecillas no fueron acusados de crímenes de guerra sino que en 1945 se integraron en el programa de guerra biológica de Estados Unidos.

La Unión Soviética y China denunciaron a viva voz el uso de armas biológicas pero, en plena Guerra Fría, nadie hizo caso. Estados Unidos negó haber utilizado nunca tales armas. Los pilotos estadounidenses, derribados y encarcelados por el ejército norcoreano, admitieron haber lanzado tales bombas (1). Entonces Estados Unidos alegó que habían sido torturados y que sus confesiones habían sido arrancadas a la fuerza.

Entrenaron a los pilotos para resistir la tortura. Los llamaron cursos SERE (Entrenamiento, Supervivencia, Evasión y Resistencia). Durante los cursos simulaban interrogatorios.

Décadas más tarde, durante la guerra contra Irak, la CIA contrató a dos psicólogos del personal de entrenamiento de los SERE como «consultores de ciencias del comportamiento” para darle la vuelta al asunto, es decir, para adiestrar a sus espías en la aplicación de la tortura a los presos en Abu Ghraib, Guantánamo y otros campos de concentración (2).

Durante la Guerra de Corea, la URSS y China patrocinaron la creación de una Comisión Científica Internacional dirigida por uno de los más eminentes científicos británicos de entonces, Joseph Needham, para investigar el uso de armas biológicas en Corea.

Durante la caza de brujas de McCarthy, a Needham le incluyeron en la lista negra y el informe de la Comisión Científica, las declaraciones de los testigos y sus anexos fueron censurados. Los ataques biológicos de Estados Unidos contra Corea y China eran una de esas “teorías de la conspiración” sin fundamento. No estaban probados porque los que tenían las pruebas en sus manos no las mostraban.

La diferencia es que antes a los conspiranoicos los llamaban comunistas y, afortunadamente, a pesar de las persecuciones, nunca se callaron. Siguieron buscando. Un sicólogo de California, Jefferey Kay, encontró las pruebas y en 2017 las publicó en internet por vez primera (3), acompañados del informe de la Comisión Científica (4) y dos apéndices relativos a las denuncias de ataques aéreos a varias aldeas del noreste de China en la primavera de 1952 (5).

Desde entonces las investigaciones de los conspiranoicos han sido confirmadas por otros investigadores (6) y los documentos proceden de la propia CIA. El material consta de un total de 1.300 notas que fueron desclasificadas y publicadas 60 años después del cese del fuego de 1953 que puso fin a la Guerra de Corea. Incluyen un análisis de las comunicaciones COMINT, interceptadas por Estados Unidos entre varias entidades militares y políticas de Corea del norte y China.

Los cables de la COMINT y otros informes de inteligencia, publicados por la CIA en 2013 bajo el título “Bautismo de Fuego” (7), demuestran que los ataques de guerra biológica por vía aérea comenzaron en enero de 1952 y continuaron casi hasta el armisticio de julio de 1953.

La información publicada de los datos de la COMINT apoya las acusaciones de que Corea del norte y China fueron víctimas de ataques bacteriológicos en 1952 y que la URSS, China y Corea del norte decían la verdad al denunciarlo.

Además, Key tiene razón. Existe un vínculo directo entre los ataques biológicos contra Corea del norte y China y los métodos de tortura de la CIA en Abu Ghraib y otros campos de concentración. Corea del norte también tiene razón. La guerra bacteriológica es una de las principales razones por las que siguen desarrollando armas nucleares. Los imperialistas no entienden otro lenguaje que el de la fuerza.

Los conspiranoicos tienen razón. Hace dos años los científicos alemanes y franceses advirtieron públicamente de los peligros de un nuevo proyecto de DARPA, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada del Pentágono, que quiere usar insectos para propagar virus capaces de alterar el genoma de las plantas (8).

(1) https://valtinsblog.blogspot.com/2016/06/exclusive-us-airmans-confession-on-use.html
(2) https://www.amazon.com/Cover-up-Guantanamo-Investigation-Suicides-Mohammed/dp/1520587090/
(3) https://valtinsblog.blogspot.de/2017/04/revealed-suppressed-report-on-1952-us.html
(4) https://www.documentcloud.org/documents/3678910-ISC-Executive-Report.html
(5) https://www.documentcloud.org/documents/3678863-ISC-Anthrax-Attack-Appendices.html
(6) http://www.yorku.ca/sendicot/ReplytoColCrane.htm
(7) https://web.archive.org/web/20130712233257/http://www.foia.cia.gov/collection/baptism-fire-cia-analysis-korean-war-overview
(8) http://science.sciencemag.org/content/362/6410/35

Más información:
– Estados Unidos empleó armamento bacteriológico durante la Guerra de Corea

Un millar de manifestantes en Madrid contra un confinamiento clasista y segregador

Ayer cerca de un millar de manifestantes se concentraron en la Puerta del Sol, frente a la sede de la Comunidad de Madrid, después del anuncio del nuevo confinamiento, que los manifestantes consideran “clasista” y “segregador”.

La concentración había sido convocada a las 20:00 horas por asociaciones vecinales, después del anuncio del confinamiento en 37 áreas sanitarias, la mayoría del sur obrero, que sólo podrán desplazarse a otros lugares para ir a trabajar.

“Ayuso fascista, eres una clasista”, “No es confinamiento, es segregación” o “No queremos pizza, queremos sanidad” han sido algunos de los lemas que han coreado los manifestantes.

La manifestación fue convocada a través de redes sociales bajo el lema de “Si confináis el sur, pararemos Madrid” y “No es cuarentena, es segregación”. Además, han exigido que se refuerce la sanidad pública.

“Decenas de medidas durísimas de segregación selectiva, y ni una maldita medida de inversión pública en Sanidad, Educación, vivienda o transporte. Por nuestra dignidad”, comentaba una de las cuentas que promovieron esta manifestación en las redes.

El confinamiento en Madrid no sólo esconde su verdadera naturaleza bajo el nombre de “restricciones a la movilidad”. Basta mirar los mapas para darse cuenta de que impone un verdadero apartheid, algo característico de todas las pandemias que ha habido en la historia, fueran reales o ficticias.

Los virus sí han entendido la lucha de clases. ¿Por qué los seudorrevolucionarios aún no lo pillan?

La Comunidad de Madrid (PP, Ciudadanos) ha vuelto a imponer el confinamiento, de común acuerdo con el gobierno central (PSOE, Podemos) en una nueva edición del consenso y los pactos de Estado de la Transición.

No lo llaman “estado de alarma”, como en la primavera, porque, ante la inacción de los seudorrevolucionarios, ya no tienen que disimular: no es una medida general sino selectiva y dirigida contra la clase obrera de los barrios populares de la capital.

Además de Madrid, ahora mismo hay más de 40 municipios confinados.

Es cada vez más descarado, pero la medida no cambia nada el estado de alarma anterior, ¿o hay alguien se haya creído que la burguesía quedó confinada en su casa durante el confinamiento generalizado de la primavera?

No, ni la burguesía se confinó ni los trabajadores tampoco, porque la rueda de la explotación capitalista no se puede detener, ni con una pandemia de verdad, ni mucho menos con una de metirijillas. Caiga quien caiga, hay que seguir yendo al tajo cada día y por eso los accidentes de trabajo se han multiplicado en los seis primeros meses de este año.

¿Qué es lo que necesitan los seudorrevolucionarios para entender lo que es una pandemia, lo que es un toque de queda, la ley marcial y el confinamiento?

Con el primer confinamiento, el gobierno “progre” sacó al ejército a la calle y a los platós de televisión en la Operación Balmis. También sacó a la policía y a la Guardia Civil a poner controles en todos los puntos estratégicos e infraestructuras del país, exactamente igual que si hubiera estallado la guerra.

Como ha advertido el ejército varias veces, la Operación Balmis llevaba el número 1 y cuando se suspendió ya tenían preparada la número 2, en la que los rastreadores militares han asumido las competencias sanitarias para hacer seguimientos de la población bajo la dirección de sus propios mandos y no de los médicos, porque aquí no hay ningún problema de salud, sino una crisis económica, social y política del capitalismo.

Blanco y en botella: esta crisis capitalista es de tal envergadura que no se puede aliviar sólo con medidas de política económica, sino que requiere una intervención sobre la sociedad; es decir, que desde la primavera está en marcha un plan contrainsurgente para impedir cualquier clase de protesta social, e incluso las reuniones de todo tipo de colectivos, sindicatos, partidos y movimientos.

“El que avisa no es traidor”. Por nuestra parte, ya anunciamos hace más de un mes, en una entrada publicada el 9 de agosto, que esto iba a ocurrir y recibimos toda clase de insultos, como viene ocurriendo desde que se inició esta ola de histeria y represión política.

Incluso los inquisidores de “Maldita” dijeron que la información era un bulo. ¡Cuánto sinvergüenza y mercenario anda suelto por ahí!

Más información:
– El gobierno del PSOE y Podemos volverá a imponer el confinamiento el 18 de septiembre
– El ejército moviliza el mayor despliegue en tiempos de paz con el pretexto de la segunda ola
– El ejército amenaza con volver a salir a la calle con el pretexto de un rebrote de coronavirus
– El ejército ha ejecutado 20.000 actuaciones con el pretexto del estado de alarma
– El gobierno del PSOE y Podemos envía tropas del ejército para imponer el confinamiento a los temporeros de Huesca
– Dossier coronavirus

Cuatro consultoras privadas ejercerán de «hombres de negro» de cara al rescate de la Unión Europea a España

El diseño del rescate que el gobierno de Pedro Sánchez enviará a Bruselas el 15 de octubre tendrá la firma de las cuatro grandes firmas de consultoría del mercado (las conocidas como Big Four), es decir, Deloitte, PricewaterhouseCoopers, Ernst & Young y KPMG, según publica hoy “El Confidencial”. Estas son las cuatro consultoras preferidas por la Comisión Europea, que están unidas por unas descaradas puertas giratorias. Leer más

También en África lo que ha causado estragos en la población ha sido el confinamiento y no el coronavirus

En África la pandemia ha funcionado de manera parecida a otros lugares. Ha habido muchos más histéricos que enfermos. Las previsiones también eran aterradoras para unos sistemas de salud inexistentes o en manos de “benefactores” extranjeros, es decir, del colonialismo sanitario. Los cadáveres se iban a amontonar en las calles.

Los augurios más optimistas del Imperial College de Londres predijeron “sólo” 300.000 muertes. Los “expertos” de la Organización Mundial de la Salud volvieron a hacer el ridículo: 10 millones de “casos” en seis meses (1).

Muchos países africanos adoptaron medidas draconianas para ganarse el favor de las instituciones financieras internacionales, como el Banco Mundial. Si no confinaban no había más dinero. También debían agradar a las multinacionales farmacéuticas y las ONG para que el dinero y los equipos sigan llegando.

Otros lo hicieron por imitar lo que hacían sus amos, e incluso trataron de apretar aún más la soga. Cerraron las fronteras, las escuelas, los negocios y los barrios populares. Impusieron toques de queda y prohibieron las reuniones y celebraciones colectivas.

En Uganda paralizaron hasta el funcionamiento del transporte público. El gobierno de Kampala realizó más de 350.000 pruebas de coronavirus. Las previsiones eran de 68.000 muertes si no tomaban ninguna medida y el balance real es de… 60 muertes (2) para una población del tamaño de España.

Un continente con una población de 1.300 millones de habitantes ha tenido menos muertes atribuidas al virus que Reino Unido. No es posible hablar en serio de epidemia con cifras de esa escala, por lo que hay que volver a analizar el reverso, los estragos de las medidas represivas aprobadas, con la advertencia de que el impacto del confinamiento en cualquier africano es considerablemente peor que en un país europeo.

En África se ha vuelto a cumplir el viejo principio sanitario de que es peor el remedio que la enfermedad.

El confinamiento ha multiplicado exponencialmente el hambre, las muertes por hambre y las enfermedades asociadas al hambre, que son fácilmente olvidables cuando sólo se habla de una única enfermedad.

En Uganda, donde no hay ninguna epidemia, las fronteras siguen cerradas, lo mismo que el toque de queda. El presupuesto de salud se consumió en sólo tres meses.

Como en el resto de África, la atención exclusiva al coronavirus impide la detección y tratamiento de otras enfermedades, como la malaria o la tuberculosis. En Angola contabilizan 126 muertes atribuidas al coronavirus, lo que contrasta con las 2.500 muertes por paludismo en el primer trimestre de este año.

La mortalidad maternal se ha disparado instantáneamente, pasando de 92 muertes en enero a 167 en marzo.

El temor es que más personas mueran por otras enfermedades diferentes del monotema pandémico de la OMS.

Lo mismo que en los demás países histerizados, los suicidios se han disparado. En países como Angola, Kenia y Uganda, la policía ha matado a las personas para imponer el toque de queda y otras han sido golpeadas y tiroteadas. La policía es más peligrosa que cualquier pandemia.

En Malawi la pandemia llegó en pleno periodo electoral y el gobierno quiso utilizar el confinamiento para impedir su celebración. Las protestas lograron que se pudieron celebrar mítines multitudinarios.

Los modelos de los “expertos” de pacotilla auguraban que sin confinamiento habría a 16 millones de infecciones, 483.000 hospitalizaciones y 50.000 muertes. Hasta la fecha sólo se han contabilizado 176 defunciones.

También han tenido la fortuna de realizar pocos tests, por lo que se han producido muy pocos ingresos hospitalarios.

En Malawi también han descubierto que el coronavirus no nada nuevo, como dijeron al principio los “expertos”, porque la población ya estaba inmunizada de manera natural por una exposición previa a resfriados y gripes comunes.

En África ocho de cada diez personas trabajan por cuenta propia, sobreviven con ingresos marginales como vendedores ambulantes o jornaleros. Si los estragos del confinamiento no han sido mayores es porque muchos de ellos se lo han saltado y han seguido trabajando clandestinamente.

Los efectos a largo plazo de los toques de queda se harán sentir próximamente. Una organización benéfica estadounidense predice 2,3 millones de muertes infantiles debido al hambre y a la interrupción de los servicios durante el confinamiento. En las clínicas de Zimbabwe han disminuido los nacimientos en más de una quinta parte, lo que podría dar lugar a 12.200 muertes maternas adicionales (3), ya que las mujeres tienen más probabilidades de morir en el parto por complicaciones si no están en un entorno médico.

La OMS augura que este año se producirán 200.000 muertes adicionales por tuberculosis.

El paludismo (y no el coronavirus) es la principal causa de muerte en el África subsahariana. Un artículo de Nature Medicine, escrito por los fantoches del Imperial College de Londres, predice que este año se duplicarán las muertes por paludismo: “Sólo en Nigeria, la reducción de la gestión de casos durante seis meses y el aplazamiento de las campañas de utilización de mosquiteros tratados con insecticidas de larga duración podrían provocar otras 81.000 muertes”.

El confinamiento es una medida brutal, y no sólo para África. Sus consecuencias se seguirán padeciendo a largo plazo, incluso cuando al mundo se le haya pasado la histeria y quiera olvidarse de ello.

(1) https://www.aljazeera.com/news/2020/04/africa-coronavirus-cases-hit-10-million-months-200417055006127.html
(2) https://www.worldometers.info/coronavirus/country/uganda/
(3) https://www.thelancet.com/journals/langlo/article/PIIS2214-109X(20)30229-1/fulltext

El metilfenidato no es suficiente (la continua invención de nuevas enfermedades)

Distopía: Del lat. mod. dystopia, y este del gr. δυσ- dys- “dis-2” y utopia “utopía”. 1. f. Representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana (Dicccionario de la Real Academia Española)

Jörg Blech, licenciado en Biología y Bioquímica, escribió en el 2003 un interesante libro llamado “Los inventores de enfermedades, cómo nos convierten en pacientes”.

Para que de entrada, a los amantes distópicos pandémicos no les salga la bilis por la boca, vale la pena citar unas palabras que el autor inserta en el prólogo: “No estoy en absoluto en contra de la medicina moderna. Me vacuno contra la gripe y cumplo las pautas de prevención contra el cáncer. El dilema radica en que la medicina ha ampliado su radio de acción de tal forma que se hace cada vez más difícil identificar la propia salud. Lo escribí porqué quiero seguir siendo una persona sana”.

Entre las variadas invenciones de enfermedades, en su análisis centrado básicamente en Alemania, establece con meridiana claridad los intereses económicos de las multinacionales farmacéuticas con los acuerdos que se toman en distintos congresos aparentemente “científicos” en los cuales, de un día para otro, como en el caso de la hipertensión arterial que la Asociación Alemana de la Hipertensión compuesta por médicos y empleados de empresas farmacéuticas pasó los valores históricos de 160–100, a 140-90, y de este modo en un solo día se triplicaron los “enfermos” sujetos a medicación.

Del mismo modo, siguiendo los mismos pasos amparados en diversos “congresos científicos” se han ido inventando miles de enfermedades o, en algún caso se han “desinventado” como la homosexualidad que a partir del año 1974 en la Asociación Americana de Psiquiatría se decidió, mediante votación, que no era una enfermedad y de este modo de un día para otro se “curaron” millones de personas. Podríamos seguir con las aberraciones de las sociedades de pediatría que en los años 50 y 60 aseguraban “científicamente pagados por las multinacionales” (Nestlé en primer lugar) que la leche materna era transmisora de enfermedades y lo mejor era la leche en polvo para los recién nacidos.

Podríamos seguir con la patologización de los ciclos naturales en las mujeres y recientemente con la invención de la andropausia para los hombres.

De todo ello, si hay algo que clama justicia es el invento del SHDA o, en español, Trastornos por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

José Ramón Ubieto, psicoanalista y profesor de la Universitat Oberta de Catalunya, y Marino Pérez, catedrático de Psicología de la Universidad de Oviedo, escribieron en 2018 el libro Niñ@s hiper, en el cual denunciaron que “poniendo una etiqueta de TDAH en todo el movimiento infantil hemos hecho del TDAH una epidemia”. Epidemia de la cual son víctimas más de 250.000 menores en España, y la cifra va en constante aumento, según el Instituto Nacional de la Seguridad Social.

La situación en Estados Unidos en la última década los casos han aumentado un 53 por ciento y el TDAH se sitúa como el segundo diagnóstico más frecuente en menores, donde el 20 por ciento de los estudiantes de secundaria están diagnosticados como a tales. Este aumento de diagnósticos ha puesto en alerta a psiquiatras y psicólogos de este país, que consideran que “las cifras de diagnóstico son un desastre nacional de proporciones peligrosas” (1).

José Ramón Ubieto, en el citado libro, argumenta que “la prescripción médica depende en muy buena medida de los servicios de orientación y salud mental, quienes normalmente reciben un informe de la escuela en el que se describe un posible caso de TDAH… Hay alternativas a la medicación para el TDAH”, que se debería abordar desde la Psicología para reconducir conductas y “analizando el contexto escolar específico”, ya que la prevalencia actual del TDAH “disminuiría sólo modificando las estrategias educativas, como que no se pida a los niños que estén 50 minutos sentados en una silla y concentrados”.

Asimismo afirma que la medicación para el TDAH “tiene efectos secundarios en la salud como problemas en las arterias, riesgo cardiovascular, dificultad para ganar peso y retraso del crecimiento, además de una percepción de pérdida de responsabilidad de la persona ante dificultades”.

Con anterioridad, en 2014, Marino Pérez, Catedrático de Psicopatología, Héctor González Pardo, Doctor en Biología, ambos de la Universidad de Oviedo, y el psicólogo Fernando García de Vinuesa editaron un interesante libro: “Volviendo a la normalidad”, en el cual desmitificaron de forma contundente el Trastorno por Déficit de Atención con y sin hiperactividad y el Trastorno Bipolar infantil. Lo que sí que existe, y es a su juicio muy preocupante, es el fenómeno de la “patologización de problemas normales de la infancia, convertidos en supuestos diagnósticos a medicar” , concluyendo que el TDAH es un diagnóstico que carece de entidad clínica, y la medicación, lejos de ser propiamente un tratamiento es, en realidad, un dopaje.

Pero las estructuras corporativas como la Sociedad Asturiana de Psiquiatría, ya en el año 2007, cuando publicaron “La intervención de los trastornos mentales” acusó a dichos científicos de “inmorales” por contradecir las versiones oficiales ordenadas por la industria químico-farmacéutica. Industria que alarga sus tentáculos a miembros de comités científicos de asociaciones como la FEAADAH algunos de los cuales han estado financiados por de AstraZeneca, Lilly, Esteve, Bristol-Myers Squibb, Janssen-Cilag, Pfizer, GlaxoSmithKline, Janssen-Cilag, Novartis y Solvay.

En 2013 en el I Encuentro de Investigación Traslacional en Enfermedades Mentales y Neurodegenerativas en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, los principales ponentes, eran tanto representantes de la industria farmacéutica como de la sanidad. Concluye la información sobre el citado evento: “Para todos los asistentes, este congreso les permitirá actualizarse en materia de innovación terapéutica, aprender qué se está haciendo, cómo y dónde se está desarrollando y cuándo estará disponible en el mercado” (2).

Volviendo al TDAH, el milagro que según los educadores que prefieren a los niños y niñas quietecitos y sin rechistar sentaditos en su silla, es una droga cuyo principio activo es el metilfenidato, droga que sin el más mínimo pudor “aconsejan” y así lo plasman en un informe escolar que luego irá a parar a manos de cualquier médico del servicio nacional de salud o de una consulta privada, los cuales expenderán la correspondiente receta junto a las instrucciones para la drogadicción de los menores, sin el más mínimo escrúpulo.

Aunque, si tuvieran aunque solo fuera la curiosidad de leer atentamente las 17 páginas de la Ficha Técnica sobre el metilfenidato elaborada por el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad en su última revisión de 14 de mayo de 2018, encontrarían que: “… Se desconoce la etiología específica de este síndrome (TDAH), y no existe una única prueba diagnóstica… Para un diagnóstico adecuado es necesario recurrir a la psicología clínica y especializada, y a los recursos sociales y educativos… La seguridad y eficacia del uso de metilfenidato a largo plazo no se ha evaluado de forma sistemática en estudios controlados… Se desconocen las consecuencias clínicas a corto y largo plazo de estos efectos cardiovasculares en niños y adolescentes, pero, por los efectos observados en los datos de ensayos clínicos, no se puede descartar la posibilidad de complicaciones clínicas… Efectos hematológicos. La seguridad del tratamiento con metilfenidato a largo plazo no se conoce totalmente…”

En la misma Ficha Técnica, podemos leer las reacciones adversas de la citada droga, entre las cuales consideradas como muy frecuentes está la cefalea y como frecuentes están: mareo, taquicardia, arritmia, dolor faringolaríngeo, diarrea, boca seca, artralgia, hipertensión, tos, nasofaringitis, pérdida de apetito, reducción moderada de aumento de peso y altura… y en cuanto al tratamiento para posibles intoxicaciones se remarca “el mantenimiento de una circulación y un intercambio respiratorio adecuados”.

A pesar de estas aseveraciones, la presión de los laboratorios farmacéuticos y sus acólitos continúan la campaña de intoxicación en la cual, al parecer, se sienten “liberados” maestros y padres. Podríamos llegar a la conclusión que el metilfenidato es un bálsamo para estos docentes y padres descerebrados, a costa de la salud de sus pupilos e hijos.

Dicho esto, al parecer, no es suficiente para adiestrar a los niños y niñas, ya no basta con que estén quietecitos y adormilados, sino que además ahora, la pandemia coronavírica, con una total semejanza a las manipulaciones sobre el TDAH, les ha impuesto, además de la pastillita blanca, bozal, equidistancia, aislamiento y, el sometimiento cognitivo de que son pequeñas personas extremadamente peligrosas. Ya no es suficiente estarse quietecito, no se pueden intercambiar cromos, lapiceros, cuentos… so pena de convertirse en pequeño delincuente y castigado por ello.

Están fabricando nuevas generaciones humanas deshumanizadas, mediante la medicación y los diagnósticos diabólicos los cuales, según Marino Pérez, “más que nada, el diagnóstico es tautológico. Si un padre preguntara al clínico por qué su hijo es tan desatento e inquieto, probablemente le respondería porque tiene TDAH, y si le preguntara ahora cómo sabe que tiene TDAH, le diría porque es desatento e inquieto. Por lo demás, insisto, no existe ninguna condición identificada neurobiológica ni genética, y sí muchas familias donde no se asume que la educación de los niños es más difícil de lo que se pensaba”.

La explicación que alude a un problema con raíces neurobiológicas, asociado a un desequilibrio de neurotransmisores con un componente genético, es la más extendida en la actualidad sobre el TDAH impulsada por la industria bio-farmacéutica a pesar de que la hipótesis biológica del TDAH carece de pruebas. A día de hoy aún no se ha identificado ningún marcador fiable de TDAH (3).

Pero, como en todo lo que acontece últimamente con la pandemia y los famosos tests del coronavirus, puestos constantemente en entredicho respecto a su fiabilidad, pero con gran entusiasmo de la industria químico-farmacèutica, así también la invención de un “test” para medir el TDAH recibió el premio WITSA Emerging Digital Solutions por su proyecto Analyzing human behavior using immersive technologies, otorgado por la Alianza Mundial de Servicios y Tecnologías (WITSA) propuesto por la Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información, Telecomunicaciones y Contenidos Digitales (AMETIC). La industria electrónica también quiere sacar tajada y convertirse en diagnosticadora de enfermedades. Todo a mayor gloria del capital aunque mayormente se trate de lo que en lenguaje jurídico se denominaría “falsedad documental”.

Esta nueva inclusión de la realidad virtual como medio terapéutico para el TDAH responde claramente más a la necesidad económica del sistema social actual que a la necesidad de las personas etiquetadas con un diagnóstico quimérico y configurado socialmente de forma política y económicamente interesada (4).

Por la década de 1920 Karl Kraus, como augur escrutando el futuro, escribía: “En cuanto los adversarios se hayan superado mutuamente sin tregua, los carros de combate y los gases dejarán su puesto a las bacterias y nadie se resistirá ya a la genial idea de utilizar las plagas como instrumentos bélicos, en vez de considerarlas como secuelas de la guerra. Pero como ni así podrán los hombres prescindir de ciertos pretextos románticos para justificar su maldad, el general en jefe, cuyos planes serán puestos en práctica por el bacteriólogo, como hoy en día lo hace el químico, seguirá vistiendo uniforme”.

Debemos seguir luchando para conseguir que los maestros sean pedagogos, los médicos sean acompañantes durante la enfermedad, los científicos sean contribuyentes al equilibrio bio-lógico y eco-lógico del mundo, los padres sean amigos y confidentes de sus hijos/as, los hombres y mujeres de la clase obrera sean de nuevo camaradas, y que los niños y niñas puedan volver a jugar, reir, correr, saltar sin bozal, collar y correas para que sean capaces más adelante de enfrentarse a la distopía.

(1) https://www.redaccionmedica.com/secciones/psiquiatria/los-casos-de-tdah
(2) https://www.farmanews.com/
(3) Singh I, Wessely S. Childhood: a suitable case for treatment? Lancet Psychiatry 2015;2(7):661-6
(4) http://collections.plos.org/disease-mongering

La Comunidad de Madrid va a confinar a un millón de personas de tres municipios y tres barrios obreros

El gobierno autonómico de Madrid va a confinar selectivamente a la población de tres municipios (Leganés, Parla y Fuenlabrada) y en tres de los 21 barrios de la capital (Puente de Vallecas, Usera y Ciudad Lineal).

En total, en las seis zonas viven cerca de 1,1 millones de personas, en su mayor parte trabajadores. En un claro ensayo contrainsurgente, los movimientos serán restringidos, lo mismo que las reuniones sociales y la policía controlará las entradas y salidas a esas poblaciones.

De lo que no podrán liberarse los trabajadores será de ir todas las mañanas al tajo a cumplir con su jornada. En la nueva normalidad impera del principio “de casa al trabajo y del trabajo a casa”.

Los tres barrios de Madrid forman parte del cinturón sur-este de la capital, que se divide administrativamente en 21 distritos.

El gobierno autonómico anunciará oficialmente el confinamiento el viernes, aunque lo hará recurriendo a eufemismos típicos porque es una medida que sólo puede tomar el gobierno central con el estado de alarma.

Lo llamarán “limitaciones a la movilidad”, lo mismo que en Cataluña o en Castilla y León, aunque es una prohibición de las relaciones sociales con familiares, amigos y vecinos y los centros donde las personas se socializan.

Seguirá como hasta ahora la furia inquisidora contra cualquier clase de diversión, fiesta, botellones, bodas, cumpleaños y demás. Hasta la jornada de ayer se habían notificado 90 requerimientos por parte de policías municipales a personas que habían incumplido aislamientos o cuarentenas.

La calle es sólo para la policía o, como dijo Fraga, “la calle es mía”. El franquismo está cumpliendo uno de sus más preciados sueños.

13 manifestantes muertos en Colombia después de una semana de movilizaciones contra el terror policial

Bogotá, la capital colombiana, se ha visto sacudida por enfrentamientos diarios en la calle desde que la policía asesinara el pasado miércoles a Javier Ordóñez.

Trece manifestantes ya han perdido la vida y cientos han resultado heridos en los enfrentamientos con la policía. Algunas de las víctimas fueron asesinadas a tiros, lo que aumentó la furia de los manifestantes.

El viernes la policía colombiana asumió su responsabilidad en la represión a través de un mensaje en su cuenta oficial de Twitter.

El lunes una manifestación se volvió a transformar en una batalla campal entre manifestantes y antidisturbios, que dispersaron a la multitud con granadas de aturdimiento y gases lacrimógenos.

Los jueces investigan a 65 policías por abuso de autoridad y se han incautado alrededor de 40 armas para comprobar si fueron la causa de los disparos mortales contra los manifestantes.

Las principales movilizaciones se han producido en Bosa, Kennedy, Teusaquillo, Suba y Engativá, con incendios de vehículos y contenedores de basura a manos de los CAI (Comandos de Acción Inmediata).

Las protestas de Colombia, que se iniciaron en octubre del pasado, habían cesado por completo gracias a las órdenes de confinamiento y ahora se reanudan,

El detonante ha sido la detención la semana pasada de Javier Ordóñez, un padre de 46 años, que fue filmado por un testigo. Fue apaleado, recibió diez descargas eléctricas con pistolas táser y murió poco después.

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