Ayer las acciones de Moderna se revalorizaron más de un 10 por ciento en Wall Street, después de que la empresa anunciara que su vacuna contra el coronavirus era “eficaz” al 94,5 por ciento. Leer más
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Ayer las acciones de Moderna se revalorizaron más de un 10 por ciento en Wall Street, después de que la empresa anunciara que su vacuna contra el coronavirus era “eficaz” al 94,5 por ciento. Leer más
Como ocurriera con la primera ola del coronavirus, la inseguridad económica ha provocado que cientos de familias en Madrid se vean obligadas a pedir comida creando largas colas frente a los bancos de alimentos. «Son los grandes olvidados, de los que nadie se acuerda». Leer más
La mayor multinacional farmacéutica, la estadounidense Pfizer, negoció en abril de 2009 con el Gobierno de Nigeria un acuerdo para evitar un juicio por la muerte de 11 niños en el país africano y las secuelas causadas en decenas de ellos en el ensayo clínico de un medicamento llamado Trovan. Leer más
El 13 de enero de 1919, el entonces gobernador del territorio de Alaska, Thomas Riggs, compareció ante el Congreso de Estados Unidos solicitando fondos federales para combatir la influenza o gripe. Alaska era un territorio recién incorporado en el que residían cerca de 20.000 ciudadanos blancos y aproximadamente 30.000 indígenas. Leer más
Un grito de dolor le despierta en medio de la noche. En este tranquilo suburbio de Lilongwe, la capital de Malawi, Paul Kaonga se viste de prisa y corre a la casa vecina para ofrecer su ayuda. La familia, estremecida por las lágrimas, cuenta que Kondwani Botha, de 31 años y padre de una niña de 2 años, se ha suicidado con veneno para ratas. Luchaba por salvar su empresa de construcción después de endeudarse durante el coonfinamiento. “Tenía problemas financieros y hacía lo mejor que podía. Todos en el funeral estuvieron de acuerdo en que debería haber aguantado, porque la crisis nos afecta a todos”, dijo el pastor Kaonga a su regreso del funeral.
Es el tercer suicidio en su vecindario en dos semanas. Unos días más tarde, otro vecino, lleno de deudas, se suicidó. Para Paul Kaonga, la crisis económica, agravada por el confinamiento, es la verdadera parca. “La gente está utilizando a los usureros para arreglárselas y pagar a sus empleados”, dice. “Deben más dinero del que pueden devolver”, añade.
Malawi ha registrado oficialmente 185 muertes atribuidas al coronavirus. Ya era uno de los países más pobres del mundo cuando el confinamiento golpeó al país, debilitando aún más su economía. La mitad de sus 19 millones de habitantes viven por debajo del umbral de pobreza y 1,1 millones de malawianos cayeron por debajo del umbral de pobreza sólo este año. La mayoría de sus habitantes sin litoral del África meridional viven del comercio informal y de trabajos ocasionales que requieren viajar. El confinamiento ha obstaculizado la forma habitual de hacer negocios, dice el economista Betchani Tchereni, estimando que cerca de 3 millones de malawianos han perdido parte de sus ingresos este año.
Esto ha dado lugar a un creciente número de suicidios, según la policía. Entre enero y agosto, aumentaron un 57 por ciento en comparación con el año pasado. La gran mayoría eran hombres. Disputas familiares, enfermedades crónicas, depresión y grandes deudas son los principales factores, dijo el portavoz de la policía Peter Kalaya.
Los médicos y los cuidadores también están alarmados por esta oleada de depresión. La psicóloga Beatrice Chiphwanya, que tiene un consultorio privado en Blantyre, la capital económica, está alarmada por el número de pacientes a los que ha ayudado a ahuyentar los pensamientos oscuros este año, claramente relacionados con las consecuencias de la pandemia. “La ansiedad y la incertidumbre en varios frentes… He tenido más gente con pensamientos suicidas. Lamentablemente en Malawi, pocos tienen acceso a asesoramiento psicosocial. No es asequible, y demasiada gente está actuando”, dice.
Los centros públicos de salud mental carecen de personal y fondos suficientes para atender debidamente a quienes lo necesitan, tendencia que se ha visto exacerbada por la epidemia. El personal psiquiátrico de los hospitales públicos suele estar “en préstamo” en departamentos superpoblados, especialmente los de maternidad y pediatría, dice Immaculate Chamangwana, una responsable del Ministerio de Salud.
La ola de histeria ha aumentado el sufrimiento de las personas psicológicamente frágiles que son discriminadas o estigmatizadas, dice Gerald Namwaza, investigador de la ONG MentalCare: “En Malawi, y probablemente más ampliamente en África, a menudo se ríen de ellas y las marginan. Son vulnerables. Así que cuando se les pide que se aíslen debido a la epidemia, el riesgo de suicidio aumenta: es el doble castigo”.
La economía de guerra ha tomado un nuevo giro desde la llegada de las redes 5G al mundo de las telecomunicaciones. Es una guerra tecnológica donde Estados Unidos intimida a China y se muestra dispuesto a cualquier cosa para detener el ascenso de empresas punteras como Huawei.
África ha quedado en medio del fuego cruzado. Hace años que China es un protagonista de primer orden en el Continente Negro y Huawei también. La empresa está presente en los 63 países en los que ofrece una amplia gama de servicios: venta de móviles, formación universitaria, servicios en la nube, red de Internet, sistemas de vigilancia, ciudades inteligentes…
Huawei vende terminales y servicios que son un 15 por ciento más baratos que Nokia y Ercisson, por lo que se ha apoderado del mercado africano. Cubre más del 60 por ciento de las instalaciones de 3G-4G y quiere desarrollar las redes 5G, que son el escaparate del choque tecnológico entre ambas potencias.
Esto explica las sanciones impuestas por Estados Unidos en mayo del año pasado, tanto a Huawei como a ZTE, otra empresa china de telecomunicaciones.
El año pasado Washington puso encima de la mesa 60.000 millones de dólares para ayudar al desarrollo de los países africanos que renuncien colaborar con Huawei.
Como en el resto del mundo, también en Estados Unidos ha puesto en marcha la maquinaria de propaganda mediática para acusar a la empresa china de espionaje y vigilancia masiva. El periódico francés Le Monde asegura que el Partido Comunista de China ordenó a Huawei espiar las reuniones de la Unión Africana.
Estados Unidos también ha recurrido al chantaje para impedir que Huawei acceda a los microprocesadores y China ha respondido amenazando con cortar el suministro de las tierras raras necesarias para fabricarlos.
Los grandes monopolios tecnológicos (Google, Facebook, Amazon, Microsoft) han salido al rescate. El año pasado Google eliminó las aplicaciones de los móviles de Huawei y los chinos reaccionaron prometiendo un nuevo sistema operativo y aplicaciones de reemplazo para sus usuarios.
Estados Unidos ha logrado que sus secuaces también le respalden. Australia, Canadá, Reino Unido, Japón, Singapur y Nueva Zelanda han adoptado medidas contra la empresa china.
Pero Estados Unidos no es inmune a las acusaciones de vigilancia y espionaje por medio de las nuevas tecnologías de la información, como se demostró tras las revelaciones de Edward Snowden en 2013.
La primera vacuna contra el coronavirus que la Agencia Europea de Medicamentos ha mencionado para su posible inoculación a mediados de enero, la de Pfizer, “no es adecuada para una vacunación en masa”, según Anne Senequier, codirectora del observatorio de la salud Iris.
La doctora fue entrevistada ayer por CNews, donde dijo que dicha vacuna “es una técnica muy innovadora que utilizará ARN mensajero, una copia transitoria y efímera de material genético. Vamos a inyectar este ARNm, que dictará la producción de antígenos”.
Eso permitirá al sistema inmunológico “crear anticuerpos por sí mismos”. En las demás vacunas, esa fase de generación de anticuerpos es algo que ocurre en el laboratorio, añadió Senequier.
Sin embargo, hay dos razones principales por las que la vacuna de Pfizer “no es realmente adecuada para la vacunación masiva”. En primer lugar, porque el proceso es muy caro, lo que crearía problemas para la distribución de la vacuna, ya que fabrica de manera deslocalizada, en países periféricos, para que las farmacéuticas puedan obtener los máximos beneficios posibles.
La otra razón es que el ARN mensajero es muy inestable y requiere ser mantenido en frío continuo, lo que a su vez puede también sería un obstáculo para su transporte y distribución masiva.
Recientemente la Agencia Europea de Medicamentos declaró que estaba lista para dar luz verde a la primera vacuna contra el coronavirus a finales de este año, pero la Comisión Europea aún no la ha aprobado.
El director de la Agencia, Guido Rossi, ha anunciado que “más de la mitad” de la población europea necesita ser vacunada para amortiguar la pandemia, lo que supone 500 millones de dosis en Europa por lo menos.
Recientemente el Banco Central Europeo organizó un panel de discusión en el Foro Virtual de Bancos Centrales. “Esta crisis sanitaria ha acelerado una serie de cambios tecnológicos ya en marcha. En general, los cambios tecnológicos están causando una aumento de la productividad. A largo plazo, los beneficios se reparten a gran escala. Sin embargo, puede que no sea así a corto plazo. Nos estamos moviendo hacia una economía diferente; una que será más dependiente del cambio tecnológico”, dijo el Presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos.
Es una opinión que coincide con la de los expertos que anticipan que los nuevos comportamientos inducidos en gran partel del mundo, que impactarán en las relaciones personales, el ambiente de trabajo, la economía e incluso la política y el gobierno. Las nuevas herramientas son el teletrabajo, la telemedicina, la gobernanza electrónica, el voto electrónico, la realidad aumentada y la adopción de monedas virtuales.
Las empresas van a intentar imponer el teletrabajo de forma masiva. La pregunta es si este objetivo se puede alcanzar si no es vinculante, es decir, hasta qué punto tienen que mantener la ola de histeria para imponerlo, de una manera más o menos forzosa, e incluso mistificada: no sólo no es una imposición sino un “derecho” de los trabajadores.
El Ministerio de Trabajo alemán ya lo ha puesto en marcha. Desde abril los trabajadores tienen “derecho” a trabajar desde casa. El gobierno alemán ya trabaja en un proyecto de ley que se publicará en las próximas semanas. Un 88 por ciento de las empresas e instituciones animan o fuerzan a sus trabajadores a trabajar desde casa, según una encuesta.
La ola de histeria podría tener repercusiones aún más profundas, en particular en el sector financiero y, más concretamente en términos monetarios. En Estados Unidos el partido demócrata presentó en marzo un proyecto de ley de dólar digital al Congreso. El objetivo es otro misticismo: apoyar económicamente a las personas que atraviesan dificultades económicas como consecuencia del confinamiento.
La iniciativa tiene por objeto estimular la economía, que está en recesión debido a la crisis económica. Es otro catalizador para extender el acceso de la banca a las personas que hasta ahora estaban fuera de ella, que suman unos 63 millones.
El Servicio Postal les proporcionará una cuenta digital en dólares, así como cajeros automáticos para que puedan acceder a sus fondos. Se espera que el proyecto atraiga a cientos de miles de estadounidenses a un mundo de dinero virtual de miles de millones de dólares inyectados por la Reserva Federal.
El Banco de Inglaterra también ha iniciado una ronda de consultas para emitir libras digitales. El Banco Central Europeo, por su parte, se prepara para el euro virtual como complemento de los billetes fiduciarios. Por supuesto, China encabeza los planes para lanzar su propio moneda digital.
Estos son cuatro ejemplos y hay muchos más. La manipulación de videos e imágenes es rutinaria. En algunos casos, estas manipulaciones son reveladas por lectores, medios independientes y redes sociales. En la mayoría de los casos pasan desapercibidos. Y cuando se revelen, los medios dirán «lo siento», nos disculpamos: luego señalarán errores técnicos. “Tenemos el video equivocado”. Leer más
El dirigente del grupo parlamentario cristiano más grande de Líbano, el Movimiento Patriótico Libre, Gebran Bassil, dijo el domingo pasado en una entrevista televisada que la guerra civil en Líbano y el éxodo de los cristianos de Oriente Medio “es lo que Israel desea ver, un deseo expresado abiertamente por los funcionarios de Estados Unidos durante las reuniones privadas”.
Al día siguiente de las elecciones presidenciales, el 4 de noviembre, Estados Unidos anunció que sancionaba a Bassil. La embajadora de Estados Unidos en Beirut, Dorothy Shea, visitó Bassil para amenzarle con imponerle sanciones si no terminaba con la alianza entre su partido y Hezbollah. Bassil rechazó la amenaza y Estados Unidos le ha sancionado por “corrupción” (*).
El diputado cristiano quiere lograr un equilibrio entre Hezbollah y los imperialistas. El objetivo de Hezbollah es liberar a Palestina y los cristianos libanes no lo comparten. Por el contrario, creen que la relación con Estados Unidos es esencial y tampoco quieren acabar con Israel.
Bassil se pronunció a favor del retorno de los Altos del Golán a la soberanía de Siria, la salida de las tropas israelíes de Líbano y el retorno de los refugiados palestinos a su propio Estado, a cambio de la normalización de relaciones con Israel.
Es una propuesta que se ha puesto varias veces encima de la mesa. Tanto la Autoridad Palestina (OLP) como Hamas tienen planteamientos parecidos. En 2000 la aprobaron el difunto presidente Hafez Al-Assad y el primer ministro Ehud Barak. Su hijo Bashar Al-Assad y el Presidente libanés Emil Lahoud, ambos aliados cercanos de Hezbollah, volvieron a aprobarlo en 2002.
Ha pasado el tiempo suficiente como para darse cuenta de que si la paz no es posible es porque en Oriente Medio la guerra es el interesa predominante, tanto si se trata de guerra entre países, como de guerras civiles o entre confesiones religiosas. Es de eso de lo que hablaba Bassil en la televisión.
Para ganar una guerra en Líbano hay que destruir a Hezbollah y el primer paso para ello es aislar a dicho movimiento de sus aliados cristianos.
(*) https://www.aljazeera.com/news/2020/11/6/us-sanctions-lebanons-gebran-bassil-citing-corruption