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La reestructuración de las fuerzas productivas aprovechando la pandemia

“Este año hemos vivido el mayor experimento de cambio de comportamiento global en la historia de la humanidad”, dice el diario económico Expansión (1). La burguesía lo tiene muy claro: la pandemia ha sido pura ingeniería social, pero la intoxicación mediática ha logrado que el mundo mire hacia otro lado.

En septiembre el gobierno del PSOE y Podemos reguló el teletrabajo o “trabajo a distancia”, como lo llama el real decreto-ley 28/20. Como es algo que tiene que ver con internet y la informática, parece posmoderno o, como diría uno de esos “marxistas” de pacotilla, “un desarrollo de las fuerzas productivas”. Los más despistados hablan de la “cuarta revolución industrial”.

Los fondos que la Unión Europea habilitó -también en setiembre- con el pretexto de la pandemia, no son a fondo perdido, sino que tienen destinos muy concretos, entre ellos el teletrabajo, el incremento de la precariedad laboral y la reducción de las pensiones (2).

El teletrabajo es un retorno a los orígenes del capitalismo del siglo XIX, a la producción doméstica, que se está generalizando, sobre todo en el trabajo de oficina, administrativo, en lo que llaman “sector terciario”, publicidad, comunicación, servicios y otros parecidos.

El capitalismo convierte el hogar en un centro de producción, un microtaller donde acaba trabajando toda una familia las 24 horas del día, como en los viejos gremios.

En los siglos XVII y XVIII la producción se llevaba a cabo en la casa, sobre todo en el textil. Este “régimen de producción”, como lo llamaba Marx, fue predominante en su época y complementaba la actividad agrícola.

El trabajo a domicilio también fue característico de las mujeres, que compraban máquinas para coser en sus propias viviendas hasta hace bien poco tiempo. Ahora el ordenador ha sustituido a las viejas máquinas de coser “Singer”. Ahora la crisis vuelve a poner el trabajo a domicilio en el primer plano con el fin de destruir el modelo industrial clásico, el régimen de relaciones laborales y, en definitiva, todas y cada una de las conquistas de la clase obrera.

Como en la época de los talleres del capitalismo primitivo, el patrón vigila a distancia, beneficiándose de los nuevos mecanismos informáticos. Los asalariados quedan reducidos a trabajar aislados unos de otros, cada uno encerrado en su nicho doméstico.

Los toques de queda han introducido esta nueva forma de producción de una manera brutal. En Francia más de 8 millones de trabajadores, es decir, el 30 por ciento de la población activa, ya tiene su puesto de trabajo en casa, pegado a la pantalla del ordenador.

No es más que un primer paso. El siguiente es el modelo de plataforma, al estilo de los trabajadores de reparto, es decir, el autónomo, la ruptura de la relación laboral y la constelación de “miniempresarios” que, además de trabajar, cumplen la función de extender el modelo.

Dentro de poco la intoxicación comenzará a presentar el teletrabajo como sinónimo de “libertad”, de horarios flexibles, de ahorro de tiempo de desplazamiento, ropa, gastos de guardería, etc.

El teletrabajo reduce los gastos de capital constantes (edificio, oficinas, salas, internet, ordenadores, dispositivos de comunicación, equipos de reprografía, papelería, servicios de secretaría, servicios de conserjería, etc.) y la reducción de los gastos de servicios para los trabajadores (transporte, vales de comida, seguros en el trabajo, etc.).

También retorna el trabajo a destajo, los salarios por unidad de servicio y los contratos de duración determinada o, en definitiva, la consagración de la precariedad como canon laboral.

El trabajo alcanza su máxima flexibilidad. No hay jornada, no hay horarios, no hay descansos, ni se pagan las horas extras o, mejor dicho, todo son horas extras. Se reduce el capital variable y aumenta la plusvalía.

El patrono no tiene cargas sociales, no hay seguro de desempleo, no hay pensiones, no hay vacaciones… Todo el día y toda la vida es tiempo de trabajo a explotar.

Aunque el trabajador parece autónomo, sigue bajo el control de la empresa que, mediante tecnologías de rastreo, pueden vigilar, incluyendo la obligación de compartir la pantalla, el registro de las páginas visitadas y las pulsaciones de cada tecla por minuto, e incluso la activación de las cámaras web a lo largo del día. Es un control total. El empresario vigila al trabajador, vigila su vivienda y cada una de las actividades que en ella desarrolla en compañís de sus familia, sus amigos o sus vecinos.

La burguesía lo ha entendido a la primera. Hay sectores, como la banca, en los que el teletrabajo se viene imponiendo desde hace tiempo. Una parte del comercio al por menor se lleva a cabo a través de plataformas digitales y lo mismo se ha comenzado a hacer ya con la atención sanitaria, para desmantelar los centros de atención primaria.

El teletrabajo lleva la deslocalización de las unidades productivas al paroxismo. Ha creado un mercado laboral internacional, donde los salarios se unificarán “por abajo”, en función de las remuneraciones que cobran los países del Tercer Mundo, que harán la competencia los de las metrópolis.

(1) https://www.expansion.com/blogs/quemada/2020/11/06/el-covid-dejara-10-cambios-que-te.html
(2) https://www.elboletin.com/espana-no-empezara-a-recibir-las-cantidades-del-fondo-de-recuperacion-hasta-el-verano/

Más información:
– Teletrabajo: al servicio de la acumulación, la explotación y la exclusión

Una gigantesca prisión: Estados Unidos encarcela a más de dos millones de personas

Estados Unidos encarcela un porcentaje de población mayor que el de cualquier otro país. Somos la prisión más grande del mundo. Tenemos una población reclusa –2,1 millones de personas– significativamente mayor que la de China, país cuya población que triplica la nuestra.

¿Por qué Estados Unidos encarcela a tanta gente, más que toda la población de Nuevo México? ¿Cuál es el origen de este enorme, masivo encarcelamiento de personas? Retrocedamos unas décadas. A partir de 1960, con el fin de recortar costos, muchas empresas trasladaron su producción fuera de las grandes ciudades –Detroit, Milwuakee. Cleveland…– o automatizaron gran parte de su fuerza laboral. La mano de obra fue eliminada de las grandes ciudades, antes sinónimo de industria, y sus empleados se quedaron sin trabajo.

En 1970, el desempleo de personas sin formación universitaria se disparó, especialmente de la gente morena que acababan de ingresar en la clase media. Quienes podían salir de las ciudades, en su mayoría blancos de clase media, huyeron a los suburbios, fenómeno que denominamos “vuelo de blancos”. Esto llevó a una espiral viciosa. Las ciudades perdieron ingresos fiscales, las escuelas perdieron fondos, las casas perdieron valor, las economías locales colapsaron, las oportunidades laborales desaparecieron. A medida que aumentaba la pobreza urbana, aumentaba la delincuencia, y la llegada del crack y la cocaína en los 80, propiciada por la política exterior estadounidense en Centroamérica, agravó aún más el problema.

En las décadas de 1970 y 1980, hubo una crisis social en las urbes estadounidenses, crisis que originó un aumento exponencial de la delincuencia. Los políticos podrían haber respondido enfrentándose a las causas esenciales del crimen, invirtiendo en las ciudades vaciadas, construyendo una sociedad más sana y próspera. Pero no lo hicieron. Por el contrario, desataron un tsunami de encarcelamientos, eligieron encerrar a millones de personas, en vez de redistribuir la riqueza, el trabajo y el poder, que es lo que exigía una solución real.

El encarcelamiento masivo es caro, pero para los ricos resulta mucho más barato que resolver el problema. Así pues, el gobierno de Estados Unidos decidió combinar el estado penal más severo del mundo con el más tacaño “estado de bienestar”. Este enfoque penal también tuvo oportunistas motivaciones políticas. Con los votantes blancos aterrorizados por el aumento de la delincuencia en ciudades cada vez menos blancas, tanto Republicanos como Demócratas vieron la oportunidad de explotar los temores racistas y así obtener votos con facilidad.

Todo comenzó en 1968 con la promesa de Richard Nixon de imponer “ley y orden”. Después, en los años 80, Ronald Regan prometió ser “duro con el crimen”, y en 1996, la Demócrata Hillary Clinton alertó de los jóvenes “superdepredadores”, “sin conciencia”, “sin empatía”, que debían ser “internados para su curación”.

Durante esas décadas, políticos de ambos partidos y de todos los niveles, aprobaron leyes cada vez más duras, de las que hoy se nutre el sistema penitenciario. La guerra contra las drogas comenzó en 1971 y en los años ochenta se impusieron drásticas leyes. En los 90 llegó la ley de “las 3 infracciones”, cualquiera podía ser condenado a cadena perpetua y sin libertad condicional por robar un par de calcetines si era su tercera infracción.

Fiscales y jueces “duros con el crimen” ocuparon cargos en todo el país. Se invirtieron enormes sumas de dinero en la construcción de nuevas cárceles capaces de albergar a millones de personas. Resultado, la población reclusa aumentó dramáticamente. En 1968, en Estados Unidos, dicha población era de 102 por cada 100.000 habitantes, semejante a la de otros países desarrollados. En 2005, se había multiplicado por siete, hasta 737 por 100.000, el más alto del mundo.

A pesar de la disminución de la delincuencia (los asesinatos en Nueva York cayendo un 90% en los años 90) el encarcelamiento masivo siguió aumentando. ¿Por qué no disminuyó la población reclusa, toda vez que el crimen comenzó a disminuir? Pues porque en lo tocante al sistema penitenciario no se trata de evitar la delincuencia, sino de “mantener a raya” a la población más desfavorecida.

La prisión se ha convertido en el lugar de almacenamiento de personas con enfermedades mentales, sin hogar y con adicciones, personas a las que el sistema no ayuda porque no está diseñado para ello. En lugar de resolver estos problemas, usamos la prisión para hacerlos desaparecer.

Con este aumento de la población reclusa y su hacinamiento, las cárceles se tornan violentas. Desposeídas de su humanidad, regularmente torturadas por los carceleros y sin rehabilitación real o auténticas opciones para su reinserción social, las personas se convierten de verdad en los duros criminales que el sistema prejuzga que son. Por eso, la evidencia científica advierte de que las prisiones hacen a las personas más propensas a delinquir, no menos.

No puedes erradicar el crimen sin eliminar las causas que están en su raíz, incluyendo la prisión. Fueron las comunidades pobres y no blancas las que sufrieron el mayor impacto debido a la desindustrialización, siendo después criminalizadas por el Estado. Los negros y morenos nacidos entre 1965 y 1969, han tenido más probabilidades de ir a prisión que de graduarse en la universidad. Una persona blanca sin un título de secundaria tiene un 25% de probabilidad de ser encarcelado a lo largo de su vida. Una persona negra o morena sin estudios tiene una probabilidad del 70%.

El encarcelamiento masivo ha causado cuantiosos daños a nuestras comunidades, a nuestras familias, a nuestros niños y a los millones de personas atrapadas en él. El encarcelamiento masivo no puede existir en una sociedad sana, es un desastre humanitario intencionado, una guerra de la clase dominante contra los pobres y marginados. El encarcelamiento masivo es una opción, pero es la opción de la clase dominante, no la nuestra.

https://arrezafe.blogspot.com/2021/02/estados-unidos-la-mayor-prision-del.html

Varios hospitales franceses y suecos suspenden la vacunación de los trabajadores sanitarios

Varios hospitales, tanto en Francia (Brest, Morlaix, recientemente también Saint-Lô), como en algunos condados suecos, han suspendido las campañas de vacunación de sus trabajadores sanitarios debido a los excesivos efectos secundarios.

Gävleborg se ha visto obligado a suspender la vacunación contra el coronavirus para el personal médico después de que muchos enfermaran a causa de la vacuna, informa SVT (1). De las 400 personas vacunadas hasta ahora, 100 han enfermado.

Durante la semana, 400 miembros del personal médico de Gävleborg se vacunaron contra el coronavirus y ahora han interrumpido la vacunación ya que muchos han enfermado con la primera inyección.

“Como nos han enseñado a quedarnos en casa si tienes síntomas, tenemos un elevado absentismo laboral. Por motivos de personal, hemos suspendido la vacunación”, explica a TV4 Tina Mansson Söderlund, coordinadora de la vacuna en el condado de Gävleborg (2).

La provincia de Sörmland también ha suspendido la vacunación, después de que un centenar de trabajadores del hospital sufrieran los efectos secundarios de la vacuna. 400 personas fueron vacunadas masivamente el jueves con una primera dosis. Al día siguiente, un centenar de ellos estaban enfermos con efectos secundarios.

Esto afecta al sistema sanitario, ya que el personal no puede trabajar. Por lo tanto, han tenido que interrumpir la vacunación. “Dejamos de hacerlo en parte porque estamos investigando, pero también para no presionar demasiado al personal”, explica a SVT Magnus Johansson, jefe de medicina de la región de Sörmland.

La provincia de Jönköping también se ha visto afectada. 500 personas, la mayoría de ellas del sector sanitario, han sido vacunadas en masa, y un número considerable de ellas ha enfermado. Tienen dolores de cabeza, fiebre y fatiga. Los cuidados siguen funcionando, pero David Edenvik, médico de control de infecciones, se sorprende de que tantos hayan enfermado, dice a P4 Jönköping (3).

En una entrevista con TT, el directivo de Astra Zeneca explica que le sorprende que los efectos secundarios sean tan amplios. “No, eso no es bueno. Parece que ha habido una mayor proporción de efectos secundarios de lo esperado. En los estudios hemos visto que alrededor del 10 por ciento de las personas vacunadas se espera que tengan este tipo de efectos secundarios”, dice Andreas Heddini, director médico de AstraZeneca en Escandinavia, a TT (4).

Sin embargo, Heddini no puede explicar el gran número de vacundos que experimentan efectos secundarios.

En Francia se están produciendo los mismos síndromes gripales con dolores de cabeza y fiebre alta que, según la información del portal francés MPI, han provocado que entre el 20 y el 25 por ciento de los trabajadores vacunados tengan que ausentarse del trabajo (5).

Como también informa MPI, en el caso del hospital de Saint-Lô, alrededor de la mitad del medio centenar de empleados que han sido vacunados están experimentando síntomas como fiebre alta (algunos se acercan a los 40 grados) y otros efectos secundarios.

(1) https://www.svt.se/nyheter/lokalt/gavleborg/100-tal-vardpersonal-sjuka-efter-vaccinering-regionen-stoppar
(2) https://www.tv4.se/artikel/2hkfIVwHTqpKvGVuXhAZgw/gaevleborg-stoppar-vaccinering-personal-blir-sjuka
(3) https://sverigesradio.se/artikel/efter-massvaccinationen-vardpersonal-hemma-med-biverkningar
(4) https://www.svt.se/nyheter/inrikes/astra-zeneca-om-biverkningarna-inte-forvantat
(5) https://www.medias-presse.info/les-hopitaux-de-brest-et-morlaix-suspendent-la-vaccination-astrazeneca-des-soignants/139895/

Un ejemplo de sindicalismo traidor: el caso del sindicato mexicano de maestros

Los maestros que ingresamos al servicio las tres últimas décadas del siglo XX pasamos a formar parte del SNTE el mismo día que nos convertimos en empleados de la Secretaría de Educación Pública, en automático y sin pedirnos opinión entramos por la puerta grande al “Sindicato más grande de América Latina”.

Sin conocer las escuelas donde íbamos a trabajar, sin recibir indicaciones sobre las responsabilidades inherentes al trabajo o información acerca de los misterios del campo profesional, se nos explicaban nuestras obligaciones gremiales en voz de connotados dirigentes: disciplina, fidelidad y obediencia, eran en aquel tiempo los atributos del buen maestro según los mandamientos que recitaban los catequistas sindicales.

La lealtad al SNTE tuvo más valor que las capacidades profesionales, los saberes sobre el trabajo docente ocuparon una importancia subalterna al lado de los compromisos políticos; un maestro podía alcanzar ascensos en la carrera laboral acatando ciegamente las disposiciones de sus líderes, los aportes a la educación eran lo de menos, resultaba común ver a maestros altamente competentes y responsables acosados como reprimenda por lo que las burocracias consideraban desacatos.

Eran tiempos dorados para el sindicalismo corporativo, aquellos en que el Estado Bonapartista usaba las organizaciones creadas bajo su tutela como correas transmisoras de políticas públicas. El SNTE fue paradigmático por su articulación simbiótica con los gobiernos, desde su fundación fueron confusos los linderos entre ambos; las autoridades metían la mano en las decisiones sindicales y los caudillos del gremio se apoltronan en infinidad de instancias gubernamentales, ese matrimonio es moralmente insostenible, pero como unión de conveniencia ha sobrevivido a lo largo de casi ochenta años.

El Estado mexicano cuenta con variados dispositivos de sujeción y el SNTE ha sido pieza clave de la maquinaria de control social porque los maestros despliegan su actividad en un ámbito estratégico para la reproducción: el campo educativo. Los aparatos de control contribuyen al mantenimiento de la hegemonía usando la violencia o generando consenso, los dirigentes del sindicato de maestros fueron útiles para aglutinanar clientelas, lo hicieron convenciendo o recurriendo a la violencia en sus más variadas formas.

En aquel tiempo el trabajo de bandas sindicaleras mercenarias, el aparato ideológico, la industria cultural y las campañas propagandísticas profusamente difundidas reducían los resquicios para la libertad de pensamiento en el SNTE, además, cuando los mecanismos de sumisión sufrían amenazas, los gobiernos en contuberno con las representaciones, echaban mano del aparato político-jurídico o del poder policiaco; esos estuvieron disponibles para sofocar reclamos libertarios, en los años 40’s del pasado siglo, durante la gesta magisterial de 1959, en todas las coyunturas de insurgencia enseñaron los colmillos a los profesores que desafiaron el control.

El amasiato sindicato-gobiernos auspició grupos de dirigentes poseedores de enorme poder, el sostenimiento de la quietud fue el precio a pagar. Cada gobernante procreó sus preferidos y bajo la protección del régimen se engendraron gavillas autoritarias; la presencia de caciques y caudillos hicieron del sindicato de profesores una organización peculiar, sin cortapisas los líderes se dedicaron a negociar y pactar a espaldas de las bases sus demandas y expectativas a negociar y pactar a espaldas de las bases, actuar como cómplices de los patrones y del gobierno y de sus políticas, comprar canonjías o dejarse seducir por el poder y los cargos, vender o regalar plazas y traicionar a sus representados

“Vanguardia Revolucionaria” fue un grupo mafioso memorable que se apoderó violentamente de la dirección del SNTE al principio de los años 70’s, su hegemonía se mantuvo hasta 1989. Entonces la voluntad de Carlos Jongitud Barrios, el “líder vitalicio” de todos los maestros fue incontrovertible. Jongitud fue el gran timonel del charrismo en el SNTE pero nunca gobernó solo, como los virreyes novohispanos encomendaba la protección, la educación e ideologización de grupos de maestros a sus seguidores fanáticos. En muchos estados emergieron caudillos inamovibles como Liberato Montenegro en Nayarit, Juan Nicolás Calleja en Veracruz, Antonio Jaimes Aguilar en Michoacán.

“Vanguardia“ tuvo a su disposición un ejército de agentes diseminados por el país que trabajaban como vigilantes de la paz sindical. Los vanguardistas en posesión de puestos estratégicos de la Secretaría de Educación Pública sin ningún obstáculo manosearon las promociones laborales, cambios de zona, de escuela, de estado. Plazas, Direcciones, Supervisiones, Jefaturas de Sector fueron asignadas discrecionalmente, utilizadas como premios a la disciplina, como pagos por servicios políticos y obviamente decididos al margen de la antigüedad, la formación, la experiencia o la capacidad de los trabajadores.

Autoridades sindicales y oficiales actuaban en contubernio. Mantener quieta la base trabajadora fue su función, para eso los primeros olvidaron la defensa de los derechos, los segundos el cuidado de la educación; el aparato administrativo de la Secretaría de Educación Pública operaba como soporte del charrismo, ante su cuerpo de vigilantes todo viso de desobediencia fue razón suficiente para negar derechos y para dejar a los maestros expuestos a todo tipo de vejaciones y arbitrariedades.

Los trabajadores estaban obligados a cuidarse de la mínima expresión de indisciplina, el sistema persecutorio era eficaz, toda desviación conllevaba el riesgo de perder el trabajo, el destierro a “zonas de castigo” o el veto para cambios y promociones; las humillaciones y el despojo de lo que a cada quien correspondía, todos esos actos deleznables fueron práctica común en aquellas circunstancias vergonzantes.

Las cúpulas sindicales fueron funcionales a los gobiernos autoritarios a lo largo del período en que el Partido de Estado dominó la escena política nacional. Se podía vivir con tranquilidad mostrando el carnet de afiliación “al Partido de la Revolución”, recibiendo candidatos en escuelas inundadas de niños al borde de la insolación, entregando peticiones, cooperando para los comelitones, lanzando cohetes y recitando discursos; por temor, conveniencia o ausencia de principios muchos maestros asumieron con felicidad real o aparente la ignominia. El miedo a convertirse en objetos de la represión los mantuvo alejados de los esfuerzos democratizadores, sabían que el aparato de control era despiadado, para evadirlo a muchos les sirvió la indigencia moral.

El grueso del magisterio se mantuvo inmóvil, pero la cobija del clientelismo no alcanzaba para todos, la base se alimentaba de amenazas y esperanzas mientras que los artífices de la tranquilidad recibían buen pago por sus servicios. Estar en el lado correcto siempre tuvo ventajas, los fieles al statu quo podían alcanzar ascensos vertiginosos en la pirámide laboral, asemás, los vínculos con los depositarios del poder ponían a su alcance posiciones políticas, todo eso agudizó las tensiones en el SNTE e hizo odiosas a las dirigencias ante los ojos de gran parte de la base trabajadora.

Los jefes se quedaban con los mejores créditos, con viviendas, con los más cotizados espacios de trabajo. Recurriendo a infinidad de artimañas como el cobro por la realización de trámites, por asignación de plazas, cambios, promociones, se expoliaba sin recato a los maestros. De esa forma la crema y nata de la casta sindical amasó fortunas insultantes frente la humilde vida de la inmensa mayoría de los profesores.

Trocados todos los derechos, la movilidad laboral y la dignificación de la vida resultaban imposibles sin influencias. Se hacía pensar que tenía trabajo gracias al sindicato, que se ascendía gracias a las palancas, que una casa de interés social no podía tenerse sin el favor de los del sindicato. Los favores se pagaban con fidelidad, así que los caciques contaron con bandas de incondicionales que los defendían con gritos irracionales en asambleas, con porras, cánticos y golpes en los Congresos Seccionales, las huestes estaban disponibles para promover jefes cuando eran postulados a puestos de elección popular.

Por supuesto que en aquel modelo de sindicalismo había jerarquías, niveles, grados y clases. El arribismo lo último que puede generar es equidad, si nace y se nutre del mundo de las desigualdades sólo puede engendrar más disparidad. El charrismo de bajo perfil cosechaba minucias, los peces gordos sacaban mejores tajadas al Estado corporativo.

A lo largo de toda la belle époque el sindicato de maestros era invitado al festival del pasteleo del poder. Siempre tenía sus cuotas en el gobierno, entonces los profesores tuvimos el “honroso privilego” de que buena cantidad de compañeros accedieran a una presidencia municipal, una diputación, una senaduría, una gubernatura, a Secretarías de Estado y otras canonjías entregadas a cambio del sostenimiento de la paz en el magisterio.

Pero el “mundo feliz” no tuvo lugar para tantos, ahí estaban los notables. La vida cotidiana de los maestros era de humildad, de estrecheces, de tribulaciones laborales y humillación profesional. La defensa del salario, la mejora laboral, el reconocimiento de los saberes y el desarrollo de los maestros quedaron en el olvido, a expensas de la voluntad de los gobiernos. Las dádivas de cada quince de mayo se festinaban como logros y conquistas, pero se recibía lo que el poder determinaba porque no se conoce en la historia del SNTE una pelea colectiva para defender derechos, se sabe -eso sí-, de acciones de contención y esquirolaje a los esfuerzos combativos construidos contra la voluntad de los liderazgos.

Siendo el proceso de acumulación capitalista dinámico y cambiante, llegó un momento en el que para sus necesidades el Estado de Bienestar se convirtió en lastre. Fueron apareciendo entonces nuevas formas de gobernanza y se impusieron doctrinas económicas que consideraron pecaminosas las dádivas, se cerró la llave del huachicleo sindical y se inciaron las turbulencias que a la postre mandarían al basurero de la historia al modelo clientelar.

El advenimiento del neoliberalismo trajo nuevas ideas, modificó la envoltura de las relaciones políticas y en el plano de la cultura se planteó transformar a los sujetos en un capital humano que debe darse valor compitiendo contra todo. La nueva religión tuvo un fuerte reflejo en el campo educativo y fracturó los principios que nutrían la relación corporativa, la supervivencia del charrismo implicó su adaptación a las exigencias neoliberales.

En el capitalismo de última generación del SNTE solo queda el nombre, por la vía de los hechos ha sido desplazado como protagonista en la relación capital-trabajo. Pero las mafias siguen ahí, expoliando cuotas, medrando con recursos públicos, negociando canonjías, corrompiendo y coptando politiqueros ambiciosos que nunca faltan; el charrismo persiste, ahora como rémora que parasita las cuotas sindicales y los recursos públicos.

El Estado neoliberal le negó la intromisión en las relaciones laborales pero le ha puesto nuevo antifaz para que siga sirviendo de muro de contención contra los esfuerzos organizativos de la base trabajadora, el charrismo absolutamente inútil al magisterio en sus reivindicaciones frente al patrón, pero sigue ahí traicionero y corrupto.

Ya intentaremos caracterizar el SNTE reciclado, mientras nos toca a los profesores impedir que la flama de la libertad se extinga porque de eso depende la preservación de derechos y la transformación del mundo del trabajo.

https://ljz.mx/2021/01/09/bosquejo-para-un-cuadro-del-sindicalismo-traidor/

Se cumplen 30 años de la gran huelga ferroviaria argentina

Cuando aquel 1 de febrero de 1991 nos reunimos unos pocos compañeros en la Seccional Kilómetro 1 del Roca, no sabíamos que comenzábamos a escribir una de las heroicas y memorables páginas de la historia del movimiento obrero ferroviario.

Allí estábamos el anfitrión Kilo 1 (Plaza Constitución), Remedios de Escalada, Temperley, en mi caso por Tolosa, todos del Roca; Haedo y Castelar del Sarmiento, San Martín Vapor del Mitre, y compañeros de algunas seccionales más, todos de La Fraternidad.

El clima era una rara mezcla de bronca y euforia. La bronca estaba motivada por los bajos salarios, las luchas malogradas y traicionadas por la Comisión Directiva del gremio.

Desde hacía catorce meses veníamos luchando por el salario con paros arrancados desde la base, pero dirigidos por los burócratas que los convertían en día de descanso y no les daban continuidad. Dilataban las negociaciones con el gobierno a pesar de la permanente movilización y presión de los compañeros. Siempre había una excusa para no profundizar las medidas, primero la inminente convocatoria a la Asamblea General de Delegados, luego mientras esta transcurría, la cuasi prohibición de realizar medidas de fuerza por la reciente puesta en vigencia del decreto del reglamento del derecho de huelga.

El 5 de febrero fue el primer peldaño de la escalera que tendría su cima tras 45 días de huelga, votada, convocada, sostenida y dirigida por los compañeros de base.

El Plan de Lucha comenzaba con un paro de 24 horas el 5 de febrero.

Las seccionales de La Fraternidad producto del recambio generacional tenían en su mayoría direcciones ejecutivas jóvenes. Nuestra experiencia era escasa en el tiempo, pero rica en lo que generamos en los últimos años. Muchos de nosotros teníamos militancia política y éramos la generación que la dictadura postergó, maniató nuestros ideales y desapareció. El comienzo del Plan de Lucha, aquel 5 de febrero, superó nuestras expectativas: 17 seccionales de La Fraternidad, 2 de Señaleros. El Roca y el Sarmiento se paralizaron y el paro fue parcial en el Mitre.

El 11 de febrero nos volvimos a reunir en Plenario, nuevamente en Kilo 1. Esta vez éramos muchos más dispuestos a la lucha. Contentos con el balance de la primera jornada y con mandatos de asambleas de profundizar las medidas. Se vota paro por 48 horas para el 13 y 14 de febrero, si hay despidos el paro será por tiempo indeterminado.

El miércoles 13 de febrero comienza el paro de 48 horas. Ahora son 27 seccionales de La Fraternidad, 4 de Señaleros y 2 de la Unión Ferroviaria incluyendo la poderosa Rosario. Se producen los primeros 32 despidos y proclamamos el paro por tiempo indeterminado hasta la reincorporación de los de los compañeros.

El jueves 14 ya éramos treinta y nueve las seccionales en lucha y se suman dos seccionales de la Unión Ferroviaria: Rosario y Victoria del Mitre.

Ante estas circunstancias había que organizarse, en todas las seccionales se constituyeron comisiones de fondo de huelga, alimentos, salud, prensa, fiestas, de mujeres, limpieza y mantenimiento del local, piquetes de convencimiento y visitas a compañeros, y de cada necesidad que surgía.

Todas estas actividades demandaban dedicación y sacrificios, el local se había convertido para muchos de nosotros literalmente en nuestra casa. Allí comíamos, dormíamos y prácticamente vivíamos.

Esta organización y la solidaridad que nos rodeó nos permitió sostenernos dignamente durante 45 días.

El gobierno con la complicidad de la directiva nacional de La Fraternidad nos quería quebrar a cualquier precio, no nos pagaron los sueldos, nos perseguían con patotas, apelaron a servicios y a la represión policial deteniendo a algunos compañeros cuando iban a hacer tareas para la huelga.

Nuestro ejemplo de lucha no podía cundir, todo era válido para acabarnos, nos llamaban rebeldes y llevamos con orgullo esta condición. Cuando vieron que no éramos fáciles de vencer, Menem decidió cerrar los ramales. Esto provocó sumar un nuevo punto a nuestro reclamo. La defensa inclaudicable de los ferrocarriles al servicio del pueblo.

El paro se fue extendiendo hasta alcanzar al 80 por ciento de los afiliados a La Fraternidad; a varias seccionales del gremio de señaleros y también algunas de la Unión Ferroviaria. Cuatro de las cinco líneas ferroviarias estaban paradas.

Necesitábamos darnos formas democráticas de funcionamiento. Todas las decisiones eran discutidas y votadas en asambleas seccionales de base, no había ninguna restricción, una persona un voto. De allí surgían los mandatos a los delegados a un plenario de seccionales, este organismo estaba compuesto por delegados de cada una de las secciónales en lucha, se discutía y votaba democráticamente las medidas que conducirían la huelga.

El plenario de seccionales estaba presidido por un órgano colegiado denominado Mesa de Enlace, que lo componían representantes de las distintas líneas ferroviarias y de los tres gremios en lucha, la mayoría pertenecía a La Fraternidad.

Estas herramientas de funcionamiento que nos dimos y las formas rigurosamente democráticas jugaron un papel fundamental, porque los compañeros sentían que la consigna que titulaba nuestros boletines de huelga era una realidad, “Esta vez no habrá traición, esta vez dirigen las bases”.

La fuerza de la lucha pudo con todo obstáculo, ni la ley fue un impedimento para llevarla adelante. El Ministerio de Trabajo decía que no podía negociar con nosotros porque no teníamos la representación legal, que debían hacerlo con la Directiva Nacional del gremio, obviamente que jamás aceptaríamos que los burócratas carneros y traidores, por todos repudiados asuman nuestra representación, así que ante la contundencia de la huelga al Gobierno no le quedó más remedio que sentarnos en la mesa de negociación.

Por esos días un grupo numeroso de compañeros realizaba una huelga de hambre en Plaza de Mayo y era rodeada de la solidaridad del pueblo, una de las primeras noches la policía federal intentó reprimir y desalojar, rápidamente se acercaron diputados y personalidades del campo popular y lo impidieron.

Un grupo de personalidades notables (Augusto Comte; Ernesto Sábato; Federico Storani; Simón Lázara; Carlos Raimundi y Ricardo Alfonsín que estuvo representado por Raúl Alconada Sempé), ofició de testigos garantes de la oferta gubernamental: reconocimiento de la mesa de enlace; reincorporación de todos los despedidos; aumento de sueldos de aproximadamente el 100 por ciento; y reapertura de los ramales. ¡Un triunfazo de los trabajadores!

Esa gran huelga fue invisibilizada por los grandes medios y principalmente por la burocracia sindical, que siempre la ha ocultado y callado porque los trabajadores en su conjunto nunca deben saber que son poseedores de un poder que arrasará con la anquilosada burocracia y sus negociados.

Los trabajadores ferroviarios escribimos estas páginas / días en la historia del movimiento obrero, para que otros no tengan que empezar de cero hoy es nuestro deber, dar a conocer esa gesta y sus enseñanzas, mantener viva la memoria de una lucha que conmovió los cimientos de un neoliberalismo que daba sus primeros pasos y que posteriormente, ya recompuesto, arrasaría con la Patria.

Comisión de prensa, ferroviarios 1991, ‘Una lucha por la dignidad de los trabajadores’
https://contrahegemoniaweb.com.ar/2021/02/14/a-30-anos-de-la-gran-huelga-ferroviaria-esta-vez-no-habra-traicion-esta-vez-dirigen-las-bases/

Las farmacéuticas han comenzado sus experimentos de vacunación con niños

La vacuna de Johnson & Johnson se probará en Italia en niños de 2 meses a 18 años, a pesar de que aún no ha sido aprobado por la institución europea que autoriza los medicamentos.

El experimento se llebvará a cabo en el Hospital Buzzi de Milán con dos dosis. “Espero que podamos ponernos en marcha en un par de meses», ha dicho Zuccotti, jefe de pediatría del hospital.

El matarife está entusiasmado porque su hospital haya sido selecciondo para llevar a cabo el experimento. “Recientemente hemos sabido que hemos sido seleccionados entre los centros que desarrollarán este estudio. Espero que podamos empezar en un par de meses” (1).

El hospital sólo está dispuesto a probar la vacuna en niños de un año en adelante porque a los recién nacidos los intoxican en exceso con tantas vacunas, confiesa el pediatra. “Es importante salvaguardar el primer año, en el que los niños ya reciben varias vacunas. Si hay una buena campaña de vacunación en general, creo que será suficiente para empezar a vacunar a los niños a partir de un año”.

No es la primera vez que Italia realiza experimentos de vacunación con niños. En 1933, en la época fascista, se produjo la masacre de Gruaro en la que mataron a 28 niños cerca de Venecia en un ensayo de vacunas contra la difteria (2).

La Universidad de Oxford también ha comenzado a experimentar la vacuna de AstraZeneca en cientos de niños británicos y esperan seguir haciéndolo en Estados Unidos con miles de ellos (3).

Las pruebas se llevarán a cabo en  menores de 6 a 17 años, en lo que se consideran los primeros ensayos del mundo en menores de esa franja de edad.

Según la universidad de Oxford, se trata de los primeros ensayos con niños pequeños de una vacuna contra el coronavirus, pues hasta ahora no se ha autorizado ningún preparado para uso público.

El experimento se desarrollará en centros de las ciudades de Oxford, Londres, Southampton y Bristol.

(1) https://tg24.sky.it/milano/2021/02/12/covid-vaccino-johnson-e-johnson-test-bambini-buzzi-milano
(2) https://viaggiatoricheignorano.blogspot.it/2017/06/la-tragedia-dimenticata-dei-28-bambini.html
(3) https://www.bloomberg.com/news/articles/2021-02-13/oxford-starts-child-vaccine-trials-in-next-step-to-end-pandemic

‘Nuestros niños tratados como conejillos de indias humanos’. El mundo olvida pronto porque hay a quien la memoria no le interesa

 

A Estados Unidos no le gustan las conclusiones de la OMS sobre el origen del coronavirus

El Consejero de Seguridad Nacional de Biden, Jake Sullivan, ha expresado la preocupación de Estados Unidos por las conclusiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el origen del coronavirus.

Estados Unidos está preocupado por las primeras conclusiones de la OMS sobre el origen del coronavirus, que se dieron a conocer después de que los expertos de la OMS viajaran a China, dijo Sullivan.

“Estamos profundamente preocupados por la forma en que se comunicaron las conclusiones iniciales de la investigación de coronavirus y cuestionamos el proceso utilizado para ello. Es importante que este informe sea independiente y que las conclusiones de los expertos estén libres de interferencias o cambios por parte del gobierno chino”, dijo Sullivan en una declaración.

Es la política de Estados Unidos: como los hechos no confirman las doctrinas que tenían preparadas de antemano, hay una “mano negra” en Pekín. “China debe poner a disposición sus datos desde los primeros días del brote”, dijo.

El Wall Street Journal le preparó el terreno a Sullivan asegurando que los chinos se negaron a poner a disposición de los expertos de la OMS los datos sobre los primeros casos de coronavirus.

Un equipo internacional de especialistas de la OMS llegó a China el 14 de enero y pasó allí casi un mes realizando una investigación en colaboración con colegas chinos. Los expertos visitaron el Instituto de Virología de Wuhan, incluido el llamado laboratorio P4 que ha sido objeto de rumores sobre una posible filtración del coronavirus o su posible origen artificial. También visitaron el hospital local, el mercado mayorista de marisco de Huanan y el Centro de Control y Prevención de Enfermedades.

El 9 de febrero, los expertos afirmaron que la teoría de que el coronavirus se había filtrado desde un laboratorio antes de propagarse entre la población era “altamente improbable”.

Los expertos de la OMS calificaron como “probable” la transmisión del coronavirus a partir de un animal, anunciando su intención de estudiar esta hipótesis en profundidad, a pesar de que en epidemias anteriores, como la del Sida, se demostró hace 35 años que es absurda.

Recomiendan instalar equipos de entubación en los centros de vacunación para paliar la anafilaxis

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recomiendan instalar equipos de entubación en los centros de vacunación para paliar los efectos adversos de la administración de vacunas (1).

La base de datos Vaers registra cada vez más choques anafilácticos después de la vacunación que han requirido entubación y ventilación asistida y el sitio web de los CDC ha cambiado los protocolos, aconsejando “que en los lugares de vacunación haya en todo momento personal capacitado para reconocer y tratar los síntomas de la anafilaxia” y que los suministros incluyan equipos para entubar a los afectados (2).

A uno de los que recibió la vacuna de Moderna se le nubló la vista a los dos minutos de la inyección. Tuvo urticaria facial e hinchazón de lengua y labios. Fue traladado urgentemente al hospital, le administraron múltiples inyecciones de epinefrina, que resultaron inadecuadas (3) y, finalmente, tuvo que permanecer entubado durante dos días.

El choque anafiláctico requirió una «intubación», que es un procedimiento utilizado cuando un paciente no puede respirar por sí mismo. Consiste en que un profesional médico competente introduzca un tubo por la garganta del paciente hasta su tráquea. El tubo se conecta a un ventilador con el fin de ayudar al paciente a respirar.

Una búsqueda en la base de datos Vaers revela un total de 12.640 efectos adversos, 1.374 hospitalizaciones, 602 muertes y 267 reacciones anafilácticas.

Las vacunas de Pfizer contienen PEG (polietilenglicol) y el 70 por ciento de las personas desarrollan anticuerpos contra esta sustancia, lo que significa que muchas personas pueden desarrollar reacciones alérgicas, potencialmente mortales, a la vacunación.

(1) https://twitter.com/AlexBerenson/status/1359896467171930113
(2) https://www.cdc.gov/vaccines/covid-19/clinical-considerations/managing-anaphylaxis.html
(3) Las inyecciones de epinefrina son un símbolo de la corrupción de las empresas farmacéuticas https://elpais.com/economia/2016/08/31/actualidad/1472639074_735055.html

Las guerras imperialistas siempre se inician con engaños, mentiras y fraudes

Hace 8 años los africanos dijeron que Francia había inventado un pretexto para intervenir militarmente en el Sahel, la Operación Barjan, y tenían razón. La versión oficial es falsa. Fue un montaje parecido a la “armas de destrucción masiva” en poder de Saddam Hussein.

Pero lo que digan o piensen los africanos no interesa a nadie y tuvo que ser un investigador francés, Jean-Christophe Notin, el que lo confirmara en un libro titulado “La guerra de Francia en Mali” (1).

Sin embargo, la versiones oficiales no cambiaron de puertas afuera, aunque tomando copas de calvados en un bar, los espías de la DGSE tampoco se prepocupaban en exceso por mantener la patraña del yihadismo.

En las facultades de intoxicación, los engaños periódísticos ya tienen una asignatura propia: “storytelling”. Son relatos poco o nada documentados que se cuentan para consumo de los telediarios y para convencer al público.

La versión oficial que llevó al ejército francés al Sahel es la siguiente: en enero de 2013 “columnas de yihadistas” machaban hacia la capital de Mali, Bamako, y el ejército francés llegó para frenarlos en seco. Luego ya no se quiso marchar.

“Ni los aviones de reconocimiento, ni los satélites franceses o estadounidenses han captado nunca movimientos masivos de forma flagrante. Nunca un consejero ha puesto los tópicos fatídicos sobre la mesa del Presidente de la República”, dice Notin.

La realidad es la siguiente: la operación militar llevaba varios años preparándose y se ha convertido en la más importante desde la guerra de Argelia.

En este clima el lunes comienza en Yamena, la capital de Chad, una cumbre entre Francia y los países del Sahel en la que participarán Emmanuel Macron y los jefes de Estado de Mauritania, Malí, Níger, Chad y Burkina Faso. La cumbre sigue a la de Pau, celebrada en enero del año pasado.

“Francia no ha dicho la verdad sobre la Guerra de Libia”, dice Notin en una entrevista en la cadena TV5 (2). Cuando leamos otra cosa, será toda una sorpresa. Cada vez las intervenciones imperialistas son más mediáticas y junto a los estados mayores viajan los periodistas encargados de crear realidades paralelas.

(1) https://www.tallandier.com/livre/la-guerre-de-la-france-au-mali
(2) https://www.youtube.com/watch?v=f7fVYa0FFiM

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