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La web más censurada en internet

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Censura, listas negras y promoción de la ideología dominante en YouTube

El mes pasado, en una entrevista Susan Wojcicki, la directora general de YouTube, reconoció que manipula los algoritmos para suprimir los contenidos independientes y poner en primer plano a las grandes cadenas de comunicación.

En su intervención en la Cumbre Mundial de Dirección Tecnológica 2021 del Foro Económico Mundial, Wojcicki explicó que siguen permitiendo que los vídeos artísticos y de entretenimiento tengan las mismas posibilidades de hacerse virales y conseguir un gran número de visualizaciones. Sin embargo, en ámbitos importantes, como la información, premian artificialmente a las “fuentes autorizadas”.

“Hemos afinado nuestros algoritmos para asegurarnos de que siempre estamos dando a los nuevos creadores la oportunidad de ser encontrados cuando se trata de música o humor o algo divertido”, dijo Wojcicki. “Pero cuando se trata de zonas sensibles, tenemos que adoptar un enfoque diferente”.

Wojcicki dijo que, además de prohibir los contenidos considerados perjudiciales, YouTube también ha creado una categoría llamada “contenido límite” que tiene un tratamiento especial:

“Cuando se trata de información, queremos asegurarnos de que las fuentes que recomendamos son información fiable, ciencia médica, etc. También hemos creado una categoría de contenidos más al límite, donde a veces vemos que la gente ve contenidos de menor calidad, al límite. Así que queremos tener cuidado de no recomendar demasiado ese contenido. Así que este es un contenido que permanece en la plataforma pero que no recomendamos. Así que nuestros algoritmos han evolucionado definitivamente en términos de manejo de todos estos diferentes tipos de contenido”, reconoció (1).

Cuando los buscadores o las plataformas cambian los algoritmos, cambia automáticamente el número de visitas. La circulación de contenidos no aumenta o se reduce por sí mismos, por la calidad de información, sino por factores externos a ellos mismos.

Los usuarios acudieron a YouTube para escapar de los canales de televisión y YouTube se ha convertido en un canal de televisión.

Wojcicki es hermana Anne, fundadora de una empresa de pruebas genéticas 23andMe, que estuvo casada con Sergey Brin, el fundador de Google y el buscador también utiliza algoritmos para manipular la circulación de contenidos.

Desde 2017 los algoritmos de búsqueda de Google fueron manipulados para frenar la circulación de ciertos contenidos políticos independientes. En 2019 el Wall Street Journal dijo que “aunque niega públicamente que lo haga, Google mantiene listas negras para eliminar ciertos sitios o evitar que otros aparezcan en ciertos tipos de resultados” (2). En 2020 el consejero delegado de Alphabet, la empresa matriz de Google, admitió abiertamente la censura en una audiencia en el Senado.

Desde su creación Google mantiene una relación muy estrecha con la CIA, la NSA y otros centros de inteligencia de Estados Unidos, recibe dinero de ellos y siempre ha sido un proveedor de inteligencia militar.

Lo mismo cabe decir de Facebook, una plataforma que nunca ha ocultado que forma parte del movimiento sionista y que recurre al Atlantic Council, es decir, a la OTAN, para censurar unos contenidos y promover otros.

(1) https://www.youtube.com/watch?v=cF50hjiwRoM
(2) https://archive.is/w8vcQ

Más información:
— YouTube ha censurado 800.000 vídeos por sus contenidos críticos sobre el coronavirus

El confinamiento ha dejado sin trabajo a más de la mitad de los inmigrantes sin papeles de Nueva York

En Nueva York hay 476.000 inmigrantes sin papeles. Un 60 por ciento de ellos ha perdido su trabajo o está en riesgo de perderlo, en comparación con un 36 por ciento del resto de los trabajadores.

Con el confinamiento el desempleo entre los inmigrantes hispanos, sin tener en cuenta su estatus migratorio, se ha duplicado en Estados Unidos, pasando del 4,8 por ciento en enero del año pasado a 8,8 por ciento en febrero de este año.

Los inmigrantes sin papeles no pueden acceder a las ayudas económicas públicas, se quedan sin vivienda y tienen que sobrevivir en las calles. Sin embargo, algunas ciudades y estados, han aprobado paquetes de asistencia para ellos.

“He visto un aumento de campamentos de inmigrantes sin techo en Queens. Cada uno tiene cinco o seis carpas”, dijo Yessenia Benítez, una trabajadora social de 30 años que ayuda a estos grupos.

En Los Ángeles, el grupo de ayuda The Coalition for Humane Immigrant Rights ha percibido en los últimos seis meses un “significativo aumento” de llamadas a un número de asistencia a inmigrantes, dijo Jorge-Mario Cabrera, portavoz de la organización.

“Hemos visto un aumento de llamadas de individuos que viven en la calle, que viven en autos, que viven en garajes o que a menudo viven con amigos en condiciones de hacinamiento,” dijo Cabrera. “Ni tienen dinero para pagar sus facturas del celular”, añade.

Uno de los efectos secundarios del confinamiento ha sido la completa destrucción de la red de seguridad de los inmigrantes indocumentados. “Mientras otras comunidades reciben asistencia (financiera), los inmigrantes no reciben nada, la mayor parte del tiempo”.

La tasa de pobreza de los inmigrantes sin papeles en Nueva York es del 29,2 por ciento, por encima del 27 por ciento de los inmigrantes con tarjetas de residencia u otros estatus. La tasa de pobreza de los nacidos en Estados Unidos en Nueva York es del 20 por ciento.

California dio efectivo a los inmigrantes no autorizados el año pasado y legisladores en Nueva York crearon recientemente un fondo de 2.100 millones de dólares para ayudar a trabajadores que perdieron sus empleos durante la pandemia y fueron excluidos de otros programas de asistencia del gobierno debido a su estatus migratorio. El programa es el mayor de este tipo en Estados Unidos.

Portavoces del Departamento de Vivienda y Desarrollo Humano de Estados Unidos dijeron que no tenían datos aún sobre el impacto del confinamiento entre los sin techo. Según un informe de la agencia, la indigencia aumentó un 2 por ciento entre 2019 y 2020, el cuarto aumento anual consecutivo. Casi un cuarto de las personas sin techo
en el país eran hispanos.

—https://www.msn.com/es-us/noticias/mundo/eeuu-pandemia-deja-sin-techo-a-algunos-inmigrantes/ar-BB1glRvj

Las farmacéuticas venden antivirales a India, entre ellos el remdesivir, un fármaco desaconsejado por la OMS

Las grandes empresas farmacéuticas han aprovechado la histeria pandémica en India para vender antivirales, entre ellos el remdesivir, un fármaco desaconsejado por la OMS.

En India el remdesivir se vende en el mercado negro a un precio 10 veces superior al de referencia, lo que alimenta el temor al acaparamiento, ya que la gente hace cola ante las clínicas y millones lo compran por internet.

“El fármaco antiviral remdesivir no se recomienda para los pacientes ingresados en el hospital con Covid-19, independientemente de la gravedad de su enfermedad, ya que actualmente no hay evidencia de que mejore la supervivencia o evite la colocación de ventilación artificial”, dijo la OMS en noviembre del año pasado. No obstante, India siguió utilizándolo.

Gilead vende remdesivir bajo la marca comercial Veklury. La multinacional dijo que daría a la India al menos 450.000 viales de remdesivir, mientras que Merck se está asociando con cinco fabricantes indios de medicamentos genéricos para aumentar la producción y el acceso al molnupiravir, un medicamento experimental contra el coronavirus.

El lunes Gilead dijo que impulsaría la producción de remdesivir en la India, donde el medicamento está aprobado para un uso de emergencia limitado para tratar casos graves de coronavirus, al tiempo que ofrece asistencia técnica a sus fabricantes.

Siete empresas indias han obtenido la licencia del medicamento de Gilead, con una capacidad de unos 3,9 millones de unidades al mes. Gilead dijo que las empresas aumentarían el tamaño de sus lotes y añadirían nuevas unidades de fabricación.

A principios de abril, India prohibió la exportación del medicamento y de los principios farmacéuticos activos utilizados para su fabricación.

—https://www.reuters.com/business/healthcare-pharmaceuticals/gilead-help-india-increase-production-remdesivir-2021-04-26/

Sobre el arte

Siempre que se trata de cuestiones relativas al arte, la literatura o la estética en general, no se sabe -o por lo menos no sabe uno- por dónde empezar. Las preguntas que surgen, sobre todo desde que el capitalismo se impuso como modo de producción e imponiendo el dominio de su ideología alienadora, son casi siempre las mismas y es hasta la fecha de hoy que todavía se discuten y dilucidan con distintas palabras pero con la misma gramática. Las preguntas sobre estas cuestiones tienen mucho de bizantinas y de ganas de enredar.

No sé si fue Nietzsche quién dijo que no existen los hechos (históricos), sino las interpretaciones de los mismos, una suerte de hermenéutica (que eso es, a todo esto, el posmodernismo del que ya casi nadie se acuerda). En arte no habría “obra”, propiamente dicha, sino crítica de la misma. Pero la “crítica” es también un fenómeno del capitalismo (como las “naciones” de raíz romántica) desde que el “artesano” pasó a ser “artista”. Antes, en el Medievo, lo que había, como mucho, era eso que llamaremos “gusto” (pero también el carnaval). También en la actualidad se habla de “gusto” (artístico) pero, desde que existe el mercado capitalista, lo que privan son las “firmas”, no se compra un cuadro porque te guste, sino que se adquiere un “Picasso” o un “Van Gogh” o, en el paroxismo de la estiptiquez, un “Miquel Barceló” que ni siquiera pasó por la bohemia de cenar latas de sardinas (como los soldados de la I Guerra Mundial) como los anteriores, quienes, y es un mérito, tenían sus ideas y preocupaciones sociales aunque les faltara el mercado -y los marchantes- que luego los “descubrieron” y encumbraron.

Dentro de los parámetros burgueses, la madre de todas las preguntas (en temas que conciernen al arte) y que encierra las demás es, a nuestro juicio, la siguiente: ¿Debe el arte o, por ser más precisos, el artista, ser autónomo o heterónomo? En otras palabras: ¿libertad absoluta para el artista (“genial”, otro vocablo romántico) o pautarlo según la ideología que impere en un momento (histórico) dado? A mi modo de ver, el resto de las preguntas que han surgido se remiten a ésta.

No vamos ahora a analizar las cuestiones sino a exponerlas. Entre muchas que se nos ocurren está la del arte como comunicación. Para el dramaturgo y teórico -entre otras facetas artísticas- Alfonso Sastre, por ejemplo, la incomunicación estética es la más atroz de las incomunicaciones. Para él, no es que sea una pasión inútil (como el hombre para los existencialistas), pero entiende que el campo del arte no es un territorio autónomo pero tampoco una simple provincia o dominio de la (con mayúscula) Política, sino un predio relativamente autónomo.

Para Lenin no puede ser que el Partido (Comunista) vaya por un lado y los intelectuales y artistas por otro. Lenin era consciente de que los terrenos del arte son resbaladizos y semovientes y se prestan a polémicas interminables, sobre todo cuando no se tiene en cuenta la lucha de clases. Cuando Lenin escribió que “la literatura es lo que menos se presta a una igualación mecánica, a un nivelamiento, a un dominio de la mayoría sobre la minoría”, ¿qué quiso decir? ¿Quizá que Lenin viera en ellos, en los intelectuales, una “resistencia” -de clase siempre y el última instancia- a apostar claramente por las consignas de un partido -encima comunista- en menoscabo de su “libertad creativa“? ¿O que Lenin quería “someter” a la intelligentsia a la línea política del Partido? Ni una cosa ni otra. Lenin sabía del carácter pequeñoburgués y vacilante de los intelectuales -el propio Gorki o Lunacharski tuvieron dudas cuando las cosas “no iban bien”-, pero siempre tuvo claro que jamás cambiaría ni una coma de su línea y programa político para satisfacer ningún capricho o derecho burgués intelectual, léase la libertad de expresión entendida como algo absoluto y superior y por encima, no ya de las masas, sino de su vanguardia.

Más “simpático” y más “abierto”, o sea, menos “ortodoxo” y “monolítico”, según la jerga del revisionismo, ha pasado a la historia Trotsky, que algo y no poco escribiera sobre arte y revolución. Trotsky, en el “Manifiesto por un arte independiente” (escrito junto con el padre del surrealismo André Breton), aún admitiendo el establecimiento, en algún momento, de determinadas “medidas necesarias, temporales, de autodefensa revolucionaria”, una especie de diktat estético eventual y pasajero, afirmó que “todo está permitido en el arte”, que no se tiene que “ejercitar una dirección sobre la creación intelectual de la sociedad” en la cual, si bien las fuerzas productivas deben desarrollarse según un “régimen socialista de planificación centralizada”, para la creación intelectual, la revolución “debe, desde el principio, establecer y asegurar un régimen anárquico de libertad individual” (suponemos aquí la mano de Breton). Podría resumirse su postura de este modo: en economía, socialismo; en arte, burgués.

Contra la corriente ultraizquierdista de Bogdanov. coincidían Lenin y Trotsky en pensar que era absurda la empresa de “inventar una cultura proletaria” ex nihilo, o sea, desde la nada o que pudiera crearse en un laboratorio. Mientras Lenin consideraba el arte como un arma del Partido, Trotsky abogaría por la pretenciosa y pretendida autonomía del arte. Aquí está el debate y la contradicción imponiéndose en los terrenos de la izquierda clásica, socialdemócrata, revisionista o posmoderna, yo creo, las tesis trotskistas de carácter liberal-burgués. Podría decirse que existe, o existió, un antiintelectualismo muy propio de los países anglosajones, en especial los Estados Unidos con su filosofía pragmática -el pragmatismo- que desprecia “lo intelectual”, y otro de izquierda más consecuente que
“desconfía”, y no sin razón muchas veces, de los intelectuales y artistas en quienes ven mucho ego pequeñoburgués. . Del gran cartelista Josep Renau se decía que era un “pintor comunista” y él daba la vuelta a la frase alegando que no, que él era “un comunista que pinta”.

Para una concepción liberal del arte, éste supone una categoría suprema. El artista considera, en esta concepción, como primeros y últimos problemas las cuestiones formales del arte. Esto llevaría a la pintura abstracta (o a la poesía “pura“). Se considera la belleza como causa final del arte consistiendo la tarea del artista, simplemente, en crear -o producir- objetos bellos, es decir, consiste en decorar la existencia humana (léase burguesa). Y si de “firmas” hablamos, se trata de coleccionarlas o museizarlas.

Óscar Wilde, por ejemplo, quien propugnara una especie de “socialismo estético”, dirá que, para él, no hay obras morales o inmorales, sino obras bellas y no bellas. El escritor norteamericano, hoy olvidado, Upton Sinclair, diría a los que pensaban que el arte no tiene nada que ver con la moral, que el arte trata de cuestiones éticas, “puesto que no hay otras”. Para U. Sinclair el arte por el arte es una mentira: es la noción de que el fin del arte está en la obra de arte y de que la única tarea del artista es la perfección de la forma. Otra falacia para U. Sinclair sería el esnobismo artístico, la idea de que el arte es algo esotérico, mágico, reservado a la élite y fuera de la comprensión de las masas. En poesía hubo incluso movimientos, ciertamente minoritarios, que se jactaban de no ser entendidos por la gente y si, por algún albur, alguien les entendía, pensaban que algo habían hecho mal. Escribían para ellos mismos y sus cenáculos como diletantes, como una diversión casi deportiva. Hoy también se hace esto, sólo que sin perder de vista el mercado y las promociones de ventas, es decir, creando un “público” como algo “disponible” (available), que está ahí para ser moldeado y masajeado. Un público “líquido”.

Volviendo al tema de la autonomía del arte y la literatura, hay quien ve la obra de arte como una “nueva realidad” altamente autónoma en relación a la, digamos, realidad a secas. La autonomía de la obra de arte sería lo específico de una relación entre el artista y el mundo a través de su obra. Según esto, podría darse el caso de que un artista sea un profundo convencido del materialismo dialéctico y, sin embargo, no adoptar una “postura realista” en el arte. Se trataría del llamado “aguijón kantiano” que cita Sastre: “estamos de acuerdo en todo menos en el arte”.

Se llega a situar el arte como una provincia -ya lo hemos dicho- del conocimiento que es un criterio, como se decía en los años sesenta del siglo pasado, “contenidista”, ideológico, según el cual el juicio de una obra ha de establecerse en razón de la concepción del mundo “subyacente”. Desde este punto de vista -que es el de Lukács- del “contenido”, el problema del realismo en el arte y la literatura queda reducido al problema de determinar la “posición” de la obra en el debate ideológico. De modo que la legalidad propia del arte se dictaba en términos heterónomos (políticos, ideológicos). Luego estaría la posición “liberalizadora” de Roger Garaudy donde toda determinación del concepto poético de realismo desaparece para dar paso a la más cruda indeterminación. Para Garaudy, todo arte es realista porque trata de la realidad en definitiva, incluido un cuento de hadas, Kafka, lo fantástico o lo maravilloso de El Mago de Oz. Hay quien se sitúa -o eleva- fuera de estas dos posturas que se ven como “dogmáticas”, sobre todo la primera. En el fondo, a mi parecer, se trata de entender el marxismo -del que hasta puede reclamarse el artista o el crítico- como un corsé y casi una asfixiante camisa de fuerza que oprime la imaginación y la libertad creadora del artista. No se quiere ningún “ismo”.

El artista -se pretende como algo que nos recuerda los postulados de Trotsky aunque no se le cite- no es un médium ni trae ningún recado y no hay, en el arte, un “mensaje” previo. Las cosas no serían tan sencillas como parecen, sino aleatorias e incluso valdría invocar el principio de incertidumbre de Heisenberg según el cual el acto mismo de observar afecta a la estructura del objeto observado. A la tesis del “arte como conocimiento” se opondría la antítesis dialéctica de que el arte es-y-no-es conocimiento. Es “otra cosa”. ¿Qué cosa? No lo sabemos.

Cézanne -hacemos aquí una pequeña digresión- había rechazado la “impresión” (el impresionismo) -invadida de luz envolvente- a favor de una comprensión más profunda de la realidad. En su opinión, un cuadro debe vivir sólo por la fuerza de la pintura sin ayudarse de narraciones extraartísticas. Pero esto no quiere decir renunciar a captar por medio de la pintura el sentido de lo real. El cuadro es el resultado del conocimiento y la emoción al mismo tiempo, organizados por el artista en la imagen. Ya está aquí planteado el problema moderno de la autonomía del arte: el cuadro es un ente en sí con leyes absolutamente propias. Una metafísica.

II

La historia del arte sólo puede considerarse ciencia -seguimos aquí a José Fernández Arenas- desde el momento en que se establecen unos criterios estrictos y unos métodos para estudiar el objeto artístico, lo que no se da hasta el siglo XIX.

Es necesario prescindir de ideas abstractas y de cánones estéticos -como en la época de Wincklemann en pleno siglo XVIII, que inicia la posibilidad de una ciencia del arte, más objetiva, pero permanece prisionero del clasicismo griego- para prestar más atención al dato histórico artístico de la obra en sí misma. El historicismo del siglo XIX, el positivismo y el determinismo conducirán hacia el estudio del medio ambiente, de la técnica, de las formas que permitirían clasificar, ordenar y catalogar las obras de arte como se ordenan las especies vegetales porque, en el fondo, lo que primaba es la clasificación de las colecciones y los museos.

Tal vez haya que afirmar, con las reservas que sean pertinentes, que la historia del arte no puede ser una verdadera ciencia objetiva, sino que lo que hay es una crítica de arte simplemente interpretativa detentada por los capillismos, siempre discutibles y pendientes de verificación o del criterio de falsabilidad (o falibilidad) del más nihilista que escéptico K. Popper.

Aquí cabría preguntarse si el arte progresa. ¿Cuál es el “progreso” o el nexo que va de Velázquez a Mondrian, de los bisontes rupestres al “Guernica” de Picasso? Hay progresos técnicos y estilísticos (romper la perspectiva renacentista), pero ¿artísticos? Incluso se podría hablar de un “regreso” cuando se observan los garabatos de Miró. Los dibujos primitivos de bisontes, los ídolos, los murales bizantinos, se crearon para la magia o el culto. Los vitrales góticos o los murales de Giotto -que sería el primer pintor “burgués”-, tuvieron un origen extraartístico. El “Guernica” no es un cuadro “bello” ni Picasso lo quiso así. Alzaprimaba más el significado que, digamos, el valor estético o el goce de la pintura-pintura. Siempre decía que no se puede pintar lo que no hay frente a onirismos metafísicos. Picasso era un pintor realista (y francés de escuela).

Pero la cosa se complica si nos vamos a la autorreferencialidad que supone la tendencia hacia la abstracción desmaterializada donde, como en Malévich y su “Cuadrado negro sobre fondo blanco” (1913) “no se pintaba nada”. Ante tanta arbitrariedad, sólo parece quedar el criterio del gusto -como se ve, volvemos a lo mismo en lo que parece ser un círculo cerrado e irresuelto o vicioso- como una variable personal que, además, estaría condicionado por la moda, las circunstancias históricas, los prejuicios (“¿pero esto es una mujer?”, le preguntó una dama al Mattisse más fauvista, a lo que respondió: “no, señora, esto es un cuadro“), la educación artística o la carencia de ella.

El lábel aristocrático de Ortega y Gasset dividiría al público entre los que entienden de arte y los que no, o sea, entre la minoría elitista (incluido él, claro) y la mayoría mostrenca. Para Hegel, probablemente, el ideal del arte (que para él se había muerto con el final de la historia (burguesa)) sería la nada absoluta que se aproximaría a su entelequia quimérica (y platónica). Malévich sería hegeliano. Tampoco serviría el “consenso social”. Ni el relativismo ni el dogmatismo resistirían un examen en materia tan subjetiva y hasta arbitraria como es un juicio estético. Según Arthur C. Danto, un crítico estadounidense, “los museos, las galerías, pueden elevar un objeto cualquiera a la categoría de obra de arte”. El famoso mingitorio de Duchamp parece avalar este aserto.

Para los griegos la belleza corporal era un don divino. Las esculturas debían ser bellas como los dioses representados. De ahí se pasa -saltándonos siglos- al feísmo de una máscara africana o un grotesco goyesco. Para Danto, todo empezó con la actitud de los dadaístas que rechazaron la idea de la belleza por no someter su trabajo al gusto de una clase dominante que había llevado a la terrible y traumática carnicería de la I Guerra Mundial. Goya, que era un afrancesado, pinta escenas contra el invasor napoleónico y la barbarie de la guerra. Y, sin embargo, la contemplación de las ruinas griegas nos siguen admirando -nos dice Marx- a pesar de pertenecer a un modo de producción superado.

Una historia del arte como ciencia fija -volvemos a Fernández Arenas-, con unos principios, unos métodos propios y unos medios, que permitan llegar a conclusiones determinadas, no ha existido nunca. Y tal vez no llegue nunca a existir.

Las patentes no son el problema de las vacunas

El problema de la informática no es que los sistemas operativos sean privativos, porque los hay públicos y gratuitos, como los derivados de Linux, y sólo los utilizan una ínfima minoría. ¿Por qué todos pagan cuando pueden obtener algo gratuitamente? Es una de las preguntas que habría que responder.

El problema de las vacunas tampoco son las patentes, como pretenden hacer creer los reformistas, que recitan el cuento de la lechera: eliminando las patentes, bajarían los precios, lo que las haría más accesibles para “todo el mundo”, dando por sentado que durante una pandemia, cuantas más personas se vacunen, mejor.

Es absurdo. Una vacuna tiene que reunir tres exigencias: debe ser necesaria, segura y eficaz. La pregunta es si las vacunas contra el coronavirus que se están inyectando reúnen esos requisitos. Sería muy sorprendente que en unos pocos meses se hubiera podido fabricar una vacuna en tan pocos meses.

Si así fuera, desde mayo del año pasado existe una vacuna fabricada en Finlandia que carece de patente, pero el gobierno se puso del lado de las grandes farmacéuticas y guardó la vacuna en el cajón del olvido, en contra de la opinión de los investigadores que la fabricaron.

No es ninguna sorpresa. En 2003 un ministro de Salud socialdemócrata finlandés suspendió el programa nacional de desarrollo de vacunas después de 100 años de funcionamiento, abriendo el camino a las multinacionales farmacéuticas, es decir, privatizó lo que hasta entonces era de dominio público.

Nada de lo que venimos viendo en esta pandemia se escapa a las leyes del capitalismo monopolista de Estado, y mucho menos las vacunas. Lo que se hace o deja de hacer no lo deciden los médicos, ni los virólogos, sino los grandes capitalistas y las grandes potencias mundiales. Sólo es bueno para la salud del mundo lo que engorda los bolsillos de las multinacionales farmacéuticas.

Las vacunas son una mercancía como cualquier otra, que se compra y se vende en el mercado mundial, y ni las patentes ni la eliminación de las mismas puede cambiar esa situación.

No obstante, las patentes añaden un factor adicional que corrompe la investigación médica y científica. Se puede decir que son anticientíficas porque impiden la difusión del conocimiento, a costa de la salud pública.

Las ruedas giratorias, la fusión del capital privado con el Estado burgués, cierran el círculo. El 97 por ciento de la inversión necesaria para desarrollar la vacuna de AstraZeneca procedió de fondos públicos. La empresa sólo puso el 3 por ciento restante. ¿Por qué la vacuna está patentada y por qué el titular de la patente es la farmacéutica y no el Estado que ha entregado el dinero? El Estado está pagando dos veces por la vacuna: primero cuando la financia y luego cuando compra el producto final.

Pero podría haber incluso el pago de un tercer precio, ya que los gobiernos han acordado asumir la responsabilidad de los posibles efectos secundarios de las vacunas contra el coronavirus. Los beneficios son privados y los riesgos se socializan.

El jefe del Comando Sur imparte órdenes a sus sicarios latinoamericanos

La reciente visita del general Craig Faller y los pronunciamientos de funcionarios de la embajada de Estados Unidos en Santo Domingo, llaman la atención acerca de la utilización del territorio como centro de apoyo para operaciones de inteligencia y de las nuevas tareas asignadas al Estado dominicano en el proyecto imperialista de reposicionar a la reacción en América Latina.

Un evento internacional y una donación constituyeron el marco de la visita a República Dominicana del jefe del Comando Sur en abril, apenas unos días antes del 56 aniversario de la más grosera ocupación estadounidense del siglo pasado.

Las corporaciones que dominan los medios de comunicación en República Dominicana, intentando generar simpatía hacia los militares yanquis, utilizaron el histrionismo de un antiguo jugador de béisbol. Asumieron el montaje del espectáculo como una tarea específica dentro del compromiso con la política imperialista.

En las entrevistas publicadas, el oficial sonrió, pronunció frases en español, manifestó gusto por la comida criolla y elogió el talento de los beisbolistas dominicanos en el equipo Piratas de Pittsburg. ¿Desde cuándo es dulce y simpática la personificación de la bota yanqui?

Quienes lo entrevistaron, directivos de medios o empleados privilegiados (el acceso a él es señal de ello), no pusieron en tela de juicio su condición de representante de la fuerza y mucho menos su potestad para dirigir acciones militares y políticas en el continente y en el resto del mundo.

Los medios no cuestionaron la prepotencia exhibida por el funcionario, y menos destacaron que esa actitud que le viene dada por el papel que desempeña en el poder estadounidense y en el poder imperialista a nivel mundial.

No cuestionaron tampoco el papel que asigna a la República Dominicana como parte del conjunto de las naciones latinoamericanas y las asignaciones que impone a las autoridades civiles y militares del país.

Se empeñaron en presentar como normal que el jefe del Comando Sur dirija a sus amigos y aliados, entre los cuales el mismo funcionario menciona a Carlos Luciano Díaz Morfa, ministro de Defensa (cuidándose de mencionar al presidente Luis Abinader y a la vicepresidenta Raquel Peña).

Apañar el entreguismo y disfrazar de habilidad para el manejo del Estado la prosternación ante el poderío imperialista, son acciones que descalifican a la prensa dominicana.

Sin duda, tenemos una prensa arrodillada cuyos principales exponentes solo se ocupan de defender los privilegios que han logrado al convertirse en servidores orgánicos de la clase dominante.

En el reciente recorrido por países de Suramérica, su comportamiento fue similar. El jefe del Comando Sur se está manifestando para presentar como ente de paz y colaboración al Ejército de Estados Unidos y como normales sus reuniones con funcionarios latinoamericanos.

Sobre las relaciones entre los dos Estados que componen la isla de Santo Domingo también se pronunció Faller en los términos ya conocidos: “Es una situación muy compleja y sé personalmente que les impacta a ustedes y también al ministro (de Defensa) Díaz (Morfa) y sí, vamos a tener discusiones a profundidad sobre este tema. Entiendo que cada nación merece fronteras seguras”.

El tema de la seguridad fronteriza es uno de los marcos para los acuerdos entreguistas.

En el año 2003 Hipólito Mejía dijo que había firmado acuerdos con Estados Unidos cuyo contenido no revelaría. Ninguno de los presidentes posteriores reveló el contenido de esos acuerdos, y tampoco el canciller Roberto Álvarez, la vicepresidenta Raquel Peña o el presidente Luis Abinader revelarían hoy cuáles órdenes han recibido y cuáles imposiciones han acatado.

Entre acuerdos de aposento, donaciones dirigidas a convertir en empleados de las agencias yanquis a funcionarios y comisionados y el chantaje a los sustentadores del sistema político para que sigan brindando información y haciendo delaciones a cambio de privilegios e inserción en los esquemas de poder, se desenvuelve la acción de los funcionarios yanquis en el país.

Hay que destacarlo ahora, al despedir un abril en el cual los medios de comunicación y los periodistas comprometidos con el sistema, lejos de denunciar la dependencia y destacar la ofensa a la soberanía que constituye la injerencia imperialista, la presentan como señal de modernización y signo de nuevos tiempos.

Cuando la prensa se arrodilla, los pueblos deben permanecer de pie, y destacar su decisión de no reconocer amos.

—Lilliam Oviedo https://suramericapress.com/la-bota-yanqui-y-el-poder/

Camboya recurre al ejército para vacunar la población

Camboya ha puesto al ejército al frente a la campaña de vacunación contra el coronavirus. El sábado el gobierno inició una amplia operación de vacunación dirigida a medio millón de personas que viven en las zonas más afectadas de la capital, Phnom Penh.

Ni las vacunas ni la intervención del ejército se justifican con la pandemia. Con 106 muertos (*), en el país no ha habido ninguna pandemia, así que han tenido que recurrir al manido aumento de “casos” para llevar a la población a los centros de vacunación.

La ola artificial de histeria se intensificó el 15 de abril con la imposición del confinamiento en la capital y en la provincia vecina de Kandal, algo de lo que el país se había librado hasta la fecha.

Durante el confinamiento, que duró dos semanas, estaba prohibido salir de casa, excepto para los recados imprescindibles. Los viajes se limitaron a tres veces por semana y sólo se permitieron para dos miembros del mismo hogar.

En los barrios declarados “zona roja” y confinados de Phnom Penh casi medio millón de personas serán inoculadas con las vacunas chinas Sinopharm y Sinovac durante un mes, según un alto funcionario militar.

Un comunicado del Ministerio de Defensa asegura que el país de unos 16 millones de habitantes había recibido más de 4 millones de dosis de la vacuna, incluyendo 1,7 millones de dosis de Sinopharm donadas por China.

Hasta la fecha han vacunado a más de 1,3 millones de camboyanos, incluidos extranjeros, diplomáticos y trabajadores de la sociedad civil en Camboya. El sábado decenas de personas coordinadas por militares en traje de camuflaje hacían cola en una escuela primaria de la capital para recibir la vacuna.

(*) https://www.worldometers.info/coronavirus/country/cambodia

El espionaje alemán vigilará a los negacionistas

La doctrina del covid se ha transformado en un dogma y el espionaje alemán ha anunciado la creación de un departamento especial encargado de vigilar a los negacionistas, porque ponen en peligro la seguridad interior del Estado (*).

Los críticos suponen un riesgo de orden público. Quedan bajo vigilancia quienes objeten el confinamiento, las mascarillas, la distancia social y demás medidas sanitarias. Para justificar la represión, el movimiento negacionista queda calificado de “conspiranoico” y “agresivo”.

Las instituciones públicas han sido objeto de numerosos ataques desde el comienzo de la pandemia, dice el Ministro del Interior: “Nuestro orden democrático fundamental, así como las instituciones del Estado, como los parlamentos y los gobiernos, se han enfrentado a múltiples ataques desde el inicio de las medidas de contención de la pandemia de Covid-19”.

No se puede cuestionar la política sanitaria que ha seguido el gobierno alemán, que ha consistido en combatir a la población y no en tratar a los enfermos. Progresivamente, el carácter represivo de dicha política ha quedado en evidencia, cada vez más claramente.

El control y la vigilancia de las poblaciones se han convertido en una rutina que nadie se preocupa ya por disimular.

Los que insisten en denunciar la anulación de libertades fundamentales parecen anticuados porque “la salud está por encima de todo”, no sólo de la economía, sino de 200 años de solemnes declaraciones de derechos.

A muchos incluso les parece de lo más normal que a quienes protestan se les pueda insultar como ultraderechistas, conspiranoicos… La construcción de una sociedad de pesadilla no ha hecho más que empezar.

(*) https://www.nytimes.com/2021/04/28/world/europe/germany-coronavirus-deniers-surveillance.html

Los ayuntamientos británicos cambian la iluminación de las calles para mantener la distancia social

Los ayuntamientos de Westminster y Wiltshire han cambiado la iluminación de las calles para alejar a los vecinos de las zonas más concurridas, a medida que se levantan las restricciones sanitarias.

El Ayuntamiento de Westminster dijo que había estado probando el uso de “proyecciones” alrededor de Bond Street para animar a los peatones a alejarse de la entrada de la estación, pero se negó a compartir más información sobre la prueba, que todavía está en sus primeras etapas.

En un reciente informe de la Comisión Europea sobre “ciudades inteligentes”, Dean Wendelborn, del Ayuntamiento de Westminster, dijo que quería reducir el número de personas que permanecen fuera de las estaciones de metro mirando sus teléfonos.

“Si podemos utilizar nuestras luces para alejarlos de la entrada y permitir que otros viajeros se sientan cómodos acercándose a las entradas, o utilizar las luces para decir ‘oye, ¿qué es eso de ahí? Por favor, muévete al otro lado de la zona y mírame’, eso ayudaría al control de las multitudes en un mundo potencial o socialmente distante».

En la estación de Chippenham también se utiliza un sistema similar, en el que las escaleras se iluminan con lucecs LED de colores rojos y verdes para animar a los pasajeros a caminar hacia un lado y evitar el otro.

La ciudad de Wiltshire también ha instalado luces pulsantes en los pasamanos de la estación para animar a la gente a caminar más rápido o más despacio, según la congestión.

A medida que los ayuntamientos de todo el país empezaron a actualizar sus farolas a una iluminación LED, muchos instalaron simultáneamente “sistemas inteligentes”, lo que significa que cada farola puede controlarse a distancia desde una estación central de control.

Originalmente, estos sistemas permitían que las farolas enviaran alertas cuando estaban defectuosas y necesitaban ser reparadas. La tecnología también permite a los ayuntamientos atenuar las luces para ahorrar energía en los momentos en que circula poca gente.

En la actualidad, los ayuntamientos utilizan los nuevos sistemas de iluminación para cambiar el comportamiento de los vecinos en la calle, sin necesidad de imponer nuevas y costosas restricciones.

Esta técnica se basa en un área de la ciencia del comportamiento llamada “teoría del empujón”, que recomienda utilizar el refuerzo positivo o las sugerencias sutiles para influir en el comportamiento de las personas sin decirles explícitamente lo que tienen que hacer.

Aunque no todos los ayuntamientos del Reino Unido utilizan los nuevos sistemas de “alumbrado inteligente” para controlar las multitudes, es un área de investigación actual para muchas ciudades, según Brian McGuigan, director de “ciudades inteligentes” de EMEA, una empresa que proporciona esta tecnología de iluminación callejera.

“Los estudios han demostrado, por ejemplo, que se puede utilizar la iluminación para guiar a la gente por sus rutas preferidas”, dijo.

“Esto es algo que se hace después de los conciertos. Cuando termina un concierto y quieres que la gente siga una ruta determinada hasta la estación de metro, [las investigaciones han demostrado] que si mantienes la iluminación de la ruta principal al máximo y atenúas la de las calles laterales, la gente seguirá de forma natural las calles más iluminadas”.

—https://www.telegraph.co.uk/technology/2021/05/01/councils-use-smart-lighting-reduce-crowds-fight-against-covid/

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