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Durante la pandemia murieron más personas por el confinamiento que por el coronavirus en Canadá

Durante la pandemia en Canadá murieron más personas por lo que empiezan a llamar “efectos secundarios no deseados” que por el coronavirus, especialmente entre los jóvenes.

Los datos más recientes de Statistics Canada, publicados el lunes (*) muestran que hubo 5.535 muertes entre personas menores de 65 años de enero de 2020 a abril de este año. En este mismo grupo de edad se produjeron 1.380 muertes relacionadas oficialmente con el coronavirus, es decir, cuatro veces menos.

El informe oficial indica que “el exceso de mortalidad está relacionado en gran medida con otros factores, como el aumento del número de muertes atribuidas a causas asociadas con el uso y el abuso de sustancias, incluidas las intoxicaciones no intencionadas (accidentales) y las enfermedades y afecciones relacionadas con el alcohol”.

Al menos de momento, el organismo no ofrece datos suficientes para calcular el aumento de las intoxicaciones no intencionadas o accidentales, que pueden provenir de sobredosis accidentales de narcóticos, opioides y alucinógenos o incluso de medicamentos de venta libre, así como de intoxicaciones por alcohol y disolventes y pesticidas.

Lo que sí reconoce es que la interrupción de la “disponibilidad y el acceso a los programas de reducción del consumo, los servicios supervisados de consumo de sustancias y los servicios presenciales de apoyo al abuso de sustancias” puede haber influido. En consecuecia, aunque no se trate de suicidios deliberados, las intoxicaciones no se pudieron tratar por la imposibilidad de acceder a los servicios socio-sanitarios correspondientes debido al confinamiento.

En el caso de los menores de 44 años, el número de sobredosis con resultado de muerte aumentó de 1605 en 2019 a 2125 en 2020.

El número de muertes relacionadas con el alcohol aumentó en el grupo de edad de 45 a 64 años (1.790 en 2020 frente a 1.525 en 2019) y en el grupo de edad de 0 a 44 años (480 en 2020; 325 en 2019), aunque StatCan añade que algunas de las muertes podrían ser atribuibles a otras enfermedades y afecciones, pero se atribuyeron principalmente a enfermedades hepáticas y a trastornos mentales o del comportamiento.

(*) https://www150.statcan.gc.ca/n1/daily-quotidien/210712/dq210712b-eng.htm

Los confinamientos han dejado al 23 por ciento de los catalanes en la miseria

Los confinamientos son sinónimo de miseria y han dejado al 23 por ciento de los catalanes en la pobreza, según el Instituto Nacional de Estadística (*). El 9 por ciento de la población tiene problemas severos para llegar a fin de mes.

En España el retroceso del nivel de vida es aún más acusado. El porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión social aumentó hasta el 26,4 por ciento (25,3 por ciento en 2019) y el 7 por ciento de los españoles estaban en una situación de carencia material severa.

Catalunya cerró 2020 con el 23 por ciento de su población con una situación de riesgo de pobreza o de exclusión social, mientras que el año anterior el porcentaje fue del 19 por ciento.

En el ejercicio en curso y los sucesivos la miseria va a ir a más. Los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo con condiciones especiales que aún están vigentes y las carencias en la devolución de los créditos ICO que se activaron en marzo del año pasado, al comienzo de la pandemia, frenan que la miseria absoluta ya haya aparecido.

El salvavidas se activó para capear los primeros efectos económicos del confinamiento y están llegando a su fin. La fórmula que se elija marcará en gran medida el futuro económico de todo el país.

El 17 por ciento de la población catalana está ya en una situación de pobreza si se comparan sus ingresos con los del años precedentes, el 6,2 por ciento sufre carencias materiales severas y el 9,8 por ciento vive en familias “con baja intensidad del trabajo”.

Otro 9,2 por ciento tiene problemas para llegar a finales de mes y el 14,3 por ciento se retrasan de forma habitual con los pagos relacionados con la vivienda principal o en las compras a plazos. El 30,6 por ciento de los catalanes no se puede sufragar irse de vacaciones fuera de casa al menos una semana al año y otro 33,4 por ciento está en una situación económica que le impide hacer frente a gastos imprevistos.

El Instituto Nacional de Estadística fija en 14.170 euros los ingresos medios de cada uno de los catalanes. Se trata de una cifra baja que hace insostenible el nivel de vida en ciudades como Barcelona.

(*) https://www.ine.es/dyngs/INEbase/operacion.htm?c=Estadistica_C&cid=1254736176807&menu=resultados&secc=1254736194793&idp=1254735976608

Francia legaliza las bandas parapoliciales para que controlen los barrios

En tiempos de Sarkozy el Ministerio de Interior legalizó a las bandas de “vecinos vigilantes” para controlar los barrios y municipios de Francia con una policía paralela. Incluso lo llamaron “participación ciudadana” (1).

En 2019 el Ministerio de Interior publicó una nueva circular, en la que se definía con mayor precisión el plan, que ya ha sido adoptado por 5.600 municipios (2).

Las pandillas de “vecinos vigilantes” las promueven el Estado y los ayuntamientos porque fortalecen los vínculos entre la policía y la población, aseguraba el Ministerio del Interior en 2015. Se trata de un “enfoque asociativo y solidario que implica a los cargos electos y a la población de un barrio o municipio en la protección de su entorno”, en colaboración con la policía local. “El dispositivo está estrictamente supervisado por la gendarmería, lo que garantiza que el compromiso de los ciudadanos no conduzca a la adquisición de prerrogativas que son responsabilidad exclusiva de la policía”, dice el folleto participación ciudadana (3).

Pero no es exactamente un proyecto exclusivamente público, ya que también participa una empresa de seguridad privada llamada VVS (Vecinos Vigilantes y Solidarios). La empresa VVS se inspiró en los “Neighbourhood Watch” anglosajones, que también son iniciativas púbicas y privadas a la vez. Ofrece a los ayuntamientos y vecinos la posibilidad de unirse a su red social para organizar la policia paralela.

Como en cualquier otra red social es posible crear un perfil personal, establecer una policía propia, publicar información o alertas en un diario, una especie de fuente de noticias, e intercambiar mensajes con otros miembros de la red. Cuando un ayuntamiento se adhiere, y se convierte en un “ayuntamiento vigilante”, puede informar a los vecinos de los posibles peligros. Para ello, contrata con la empresa un número predefinido de mensajes SMS que se envian a través de la red.

La empresa también ofrece a los particulares o a los ayuntamientos la posibilidad de comprar una señalización “disuasoria” con carteles o pegatinas que amenza a los transeúntes de que están caminando por una zona “vigilada”. Un documento indica que los “vecinos vigilantes” pretenden sensibilizar a los habitantes implicándolos en la protección de su propio entorno” (4).

En un informe VVS explica su objetivo: “Atentos a su barrio, los vecinos vigilantes y solidarios detectan acontecimientos inusuales […] Los comunican a todos sus vecinos mediante una alerta. La plataforma de comunicación “también permite a los vecinos intercambiar opiniones sobre temas distintos a la seguridad. Gracias a las herramientas puestas en marcha, pueden, por ejemplo, ocuparse de la vida del barrio” (5).

Cada red opera dentro una determinada zona geográfica y está dirigida por referente o persona de contacto. Son los vigilantes de los vigilantes. Puede ser nombrados por un ayuntamiento que sea un miembro de la red, aunque cualquiera puede convertirse automáticamente en referente al crear una red. Se encarga de transmitir la información al ayuntamiento o a la policía y de reclutar nuevos miembros para la banda.

Los miembros de “participación ciudadana” están bajo a supervisión de la policía o la gendarmería y el ayuntamiento.

Según la empresa, en 2017 la red cuenta ya con 500 municipios y 25.804 comunidades, que incluiyen a 250.000 viviendas, por lo que se trata de un fenómeno de masas, explica el sociólogo Matthjis Gardenier en un estudio (6).

El procedimiento de registro para convertirse en un vigilante solicita una gran cantidad de datos: nombre, número de teléfono, dirección postal y correo electrónico. Para certificar que la dirección es la correcta, lo cual imprescindible para integrar una “red” en un territorio determinado, el socio debe geolocalizarse o facilitar a la empresa un certificado de residencia.

La recopilación de datos sobre una población paranoica de la seguridad es una importante fuente de beneficios. Las empresas de seguridad privada comercializan sus mercancías, puertas blindadas, sistemas de alarma y videovigilancia.

Una empresa francesa, Mitrust, especializada en el intercambio de datos y alojada por Microsoft, certifica los datos, que la empresa VVS almacenan en los servidores de Scaleway, una filial del grupo Iliad. Al abandonar la red, los datos recogidos se conservan durante cinco años.

Las policías vecinales paralelas son otra muestra de un nuevo tipo de represión, típicamente fascista, caracterizada por el consenso. Es una represión participativa. Al Estado le interesa que los ciudadanos participen en la represión de sí mismos.

(1) https://www.senat.fr/questions/base/2014/qSEQ141013406.html
(2) https://www.legifrance.gouv.fr/download/pdf/circ?id=44631
(3) https://www.interieur.gouv.fr/content/download/84435/618923/file/brochure_particpation_citoyenne.pdf
(4) https://www.voisinsvigilants.org/download/index/doc/projet_de_protocole_voisins_vigilants
(5) https://www.voisinsvigilants.org/download/index/doc/dossier_presse
(6) Matthijs Gardenier, La communauté au service de la surveillance: capital social, lien social et figure de l’ennemi. Essai de typologie des ‘Voisins vigilants’, Revue Européenne des Sciences Sociales, 2020/2(58-2), pg. 189-216.

¡ Vivan las caenas !

El Tribunal Constitucional ha dictaminado una obviedad: que el estado de alarma vulnera las garantías y libertades fundamentales. Cualquier demanda que se interponga en un organismo judicial europeo ante los múltiples atropellos propiciados con la excusa de la pandemia, dictaminará lo mismo, porque estamos ante un Golpe de Estado como nunca se había conocido a lo largo de la historia.

Como en España dicho Golpe de Estado lo ha propiciado un gobierno del PSOE y Podemos, y como el demandante ha sido la organización fascista Vox, el jueguecito de los reformistas está servido. Les ha faltado tiempo para mostrarse agarrados al cargo para defender lo indefendible con uñas y dientes, como vienen haciendo desde hace un año.

Han matado a 80.000 personas a lo largo del estado de alarma y gentuza como Ione Belarra no tienen empacho en decir que lo hicieron para “salvar vidas”.

Ahora ya no respetan las decisiones judiciales como antes. Se han dado cuenta de que los magistrados del Tribunal Constitucional son fascistas, mientras que los del Tribunal Supremo que condenaron a los encausados del “procès” por sedición, no lo eran; y los de la Audiencia Nacional, tampoco.

Hemos llegado a tal punto de confusión que, por fin, hemos empezado a hablar de fascismo, pero ya no sabemos quiénes son fascistas y quiénes no. Hace 200 años los revolucionarios salían a calle gritando “¡Libertad!”, mientras a la clerigalla le gustaban las cadenas y grilletes. Ahora la situación ha dado una vuelta de 180 grados.

A los “progres” de pacotilla les ha entusiasmado ver encerrados a 200 jóvenes en un hotel de Mallorca por orden administrativa, que es como el ejército israelí encierra a los palestinos sin cometer ningún delito.

La demagogia reformista consiste en decir que los fascistas son los de Vox. Los del PP sólo son conservadores. Pero todos participan en la misma farsa institucional. Al comienzo Vox criticó al gobierno del PSOE y Podemos porque no había impuesto el estado de alarma y, después de la primera prórroga, en la que votaron a favor, lo siguió criticando por lo contrario.

Suele ocurrir muy a menudo entre los bocazas. Vale todo.

Lo realmente preocupante es que España ha vivido más de un año bajo una ley marcial impuesta por un gobierno reformista, algo que no tiene precedentes. Durante el franquismo los estados de excepción, normalmente, eran de sólo un mes y jamas pusieron un bozal en el hocico de las personas de manera masiva, ni las mantuvieron semanas encerradas en sus casas.

Este gobierno de farsantes, que sacó votos con el engaño de la derogación de la ley mordaza, la aplicó masivamente, imponiendo 1.400.000 multas, lo que tampoco tiene ninguna clase de precedentes históricos.

De esta manera los reformistas son quienes han impuesto el terrorismo de Estado y han dejado la calle para los fascistas, ostentando la bandera de la “Libertad”. Luego se extrañan de que en los barrios populares no les votan y del “auge de la ultraderecha”. Se lo han servido en bandeja.

La sentencia del Tribunal Constitucional es otro fracaso del montaje orquestado en torno a la pandemia y cada día seguirán llegando más, de todos los tipos diferentes, no sólo en forma de papeles, de sentencias judiciales o de artículos científicos, sino de movilizaciones en la calle.

En todo el mundo los estados de emergencia han profundizado una crisis económica anterior que ya no se refleja sólo en despidos masivos, sino en hambre y en familias arrojadas de sus viviendas. Los que han permanecido confinados en sus casas junto a la estufa y al ordenador, deberían pensar en cojer la pancarta y salir a calle de nuevo, como ayer en París.

¿O seguirán con la tontería de que los que salen a calle a protestar contra los pasaportes sanitarios y la vacunación obligatoria son la famosa “ultraderecha”?, ¿seguirán aferrados a las cadenas y quieren que todos hagan como ellos?

Estados Unidos podría llevar tropas a Haití para sostener al gobierno local

Estados Unidos podría llevar tropas a Haití para ayudar al gobierno local a controlar la situación del país tras el asesinato del Presidente Moise Jovenel. El gobierno haitiano ha pedido que le ayuden a asegurar el aeropuerto y otras infraestructuras sensibles.

La petición haitiana “sigue en estudio” y no está excluida, declaró Jen Psaki, secretaria de prensa de la Casa Blanca, durante una sesión informativa celebrada el lunes. Biden dijo a los periodistas que su gobierno estaba siguiendo de cerca los acontecimientos en el país caribeño.

Como consecuencia de los vínculos entre Estado Unidos y los asesinos del Presidente haitiano, Maria Zajarova, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso Rusia, preguntó: “¿Dónde están las sanciones, dónde están las declaraciones del G7, por qué los activistas de derechos humanos estadounidenses no se han vuelto locos todavía?”

En 1915 el presidente estadounidense de la época, Woodrow Wilson, envió tropas a la isla para “restablecer el orden” y “mantener la estabilidad política y económica en el Caribe”. Esta ocupación militar duró 19 años, hasta 1934, en una isla considerada por la Marina estadounidense como un relevo naval estratégico en la zona.

En 1957 llegó al gobierno François “Papa Doc” Duvalier, al que en 1971 sucedió su hijo “Baby Doc”, una dinastía que reinó durante casi tres décadas y que dejó un Estado clientelar dominado por las bandas parapoliciales, los Tonton Macoutes, y el saqueo organizado desde arriba.

Haití se convirtió en una especie de fusión del Estado con la mafia. “Baby Doc” les cambió el nombre para lavar su imagen de forajidos. Los llamó “Voluntarios de la Seguridad Nacional” y en los ochenta creó otra banda paralela, “Los Leopardos” para que se enfrentaran a los anteriores, que eran ya ingobernables.

En 1986 “Baby Doc” huyó en un avión que la Fuerza Aérea de Estados Unidos puso a su disposición y comenzó un quiquenio de peleas callejeras, hasta que Jean Bertrand Aristide, un advenedizo, fue elegido presidente por aclamación y declaró la “segunda independencia” de Haití en 1991, que Washington no podía permitir.

Entre 1990 y 2006 se produjeron dos golpes de Estado y otras tantas ocupaciones militares extranjeras, gestionadas por la ONU. El terremoto de 2010 fue el mejor pretexto que tuvieron los imperialistas, que acabaron tomando el control del gobierno y pusieron al frente a uno de sus peones, Michel Martelly, un sicario de la vieja escuela duvalierista, al que siete años después relevó otro protegido suyo, Jovenel Moise, después del correspondiente pucherazo electoral que tanto la ONU como la OEA convalidaron, a pesar de que sólo votó el 18 por ciento del censo.

Moise llegó a la presidencia con un proyecto de desarrollo de zonas francas agrícolas orientadas a la exportación con sede en el noroeste del país, particularmente a través de su empresa Agritrans S.A., construida sobre el despojo de miles de hectáreas de propiedades comunitarias y campesinas.

El Presidente asesinado se enfrentó a la inmensa mayoría de la población, incluida una parte de la burguesía local, lo que se intensificó al seguir las “recomendaciones” del FMI de eliminar las subvenciones a los combustibles y meterse las ayudas internacionales en el bolsillo. Los cálculos estiman que Moise y sus seguidores se apoderaron de una cuarta parte del PIB.

La respuesta de Moise fue sacar a la policía a calle, imponer el toque de queda, masacrar a los barrios populares, suspender las elecciones, cerrar el Parlamento, asesinar a los opositores más destacados y crear una polícía política con el nombre de “Agencia Nacional de Inteligencia”. El crimen organizado y las bandas armadas crecieron exponencialmente con Moise. Unas fueron creadas por el propio Moise y las otras se oponían a él.

El franquismo también exhumaba antifascistas

Se cumplen 50 años de la primera exhumación realizada en España (1971), en el pueblo soriano de Bayubas de Abajo, autorizada por el gobierno franquista. Sí, lo están leyendo bien: el franquismo también exhumaba antifascistas.

Eran vecinos de El Burgo de Osma y fueron asesinados en el verano de 1936 por un grupo de falangistas y guardias civiles. Habían sido detenidos y llevados al cuartel de la Guardia Civil, que hacía las veces de cárcel y juzgado también.

Soria no tuvo frente de guerra en ningún momento. Las fuerzas reaccionarias controlaron rápidamente la provincia eliminando a líderes sindicales, dirigentes políticos, etc. Los que pudieron salvar el pellejo, lo hicieron porque pudieron escapar en dirección a Guadalajara y Madrid, convirtiendo la provincia de Soria en un gran matadero.

Si uno busca en portales web, páginas de archivos de prensa, la hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional… No encontrará nada. Las únicas referencias son artículos actuales que dan constancia de aquella exhumación. Nada más.

Bayubas de Abajo y la actualidad

En Bayubas de Abajo, los familiares fueron los que se encargaron de los gastos de la exhumación: autorización del Servicio Provincial de Sanidad, autorizacion del Ayuntamiento, tasas del Cementerio e, inclusive, una indemnización al Obispado por las actuaciones en el cementerio.

Pero como se indica más arriba, no se ha podido encontrar documentación en periódicos de época que muestren estos hechos. Sólo se encuentran trabajos de investigación y algún periódico digital que cita el acontecimiento. Es decir, en aquella época ya hubo un total bloqueo informativo sobre estos hechos que no fueron recogidos por periódicos. El silencio fue total.

Años después, muerto ya Franco, se iniciaron las exhumaciones en Cáceres donde la revista Interviú envió al joven periodista Alfredo Grimaldos: «La barra estaba a la derecha y había un hueco en ella hacia la mitad del local, pero no me dio tiempo a llegar hasta allí. Nada más entrar, alguien me puso una pistola en la cabeza: -Vete de aquí, hijo de puta, ya sabemos quién eres. ¿Qué coño vienes a hacer?”

¿Hubieran tenido la misma reacción esos falangistas si ningún medio hubiera cubierto la noticia? Pareció molestarles que el mundo se enterara de los crímenes que ellos mismos habían cometido. Les molestó que se les señalara.

En la actualidad, las exhumaciones corren a cargo de asociaciones memorialistas formadas por voluntarios: arqueólogos, antropólogos, etc. Es decir, son estas asociaciones las que sufragan las exhumaciones a través de las donaciones que hacen familiares y personas cercanas: una colecta para desenterrar a los nuestros. Mientras tanto, en todo este proceso: el Estado está completamente ausente, no aparece por ningún lado. Y, al igual que en Bayubas de Abajo, la trascendencia en medios de comunicación sobre las exhumaciones es nula.

¿Qué coste tiene para el Estado la recuperación de la Memoria Histórica?

¿Qué coste tuvo para el franquismo la exhumación de Bayubas de Abajo? A posteriori, se puede ver que no supuso ningún problema al franquismo exhumar a los contendientes políticos que sus hordas asesinaron 40 años antes. Realmente asumió los costes políticos y sociales que ello podía tener, los comprimió y los silenció. Y un hecho histórico como podía ser éste pasó sin trascendencia. Asumió la crítica y continuó su línea. 

Cincuenta años después la situación no ha mejorado. Realmente siguen siendo las familias las que sufragan los gastos de la exhumación de sus familiares, sigue habiendo un silencio total en medios de comunicación y prensa nacional y el Estado sigue asumiendo esa «crítica» y sigue continuando su línea. Por ejemplo: permite que se continúen las exhumaciones (sufragadas por los familiares) pero frena la Ley de Memoria Democrática dos días antes de su aprobación.

¿Qué papel cumplen las asociaciones memorialistas? Son intermediarios de la Memoria. Es decir, las asociaciones memorialistas se colocan como un intermediario entre el Estado y los familiares, donde dichas asociaciones buscan cumplir el papel que le corresponde al Estado. Donde debería haber un juez ordenando el levantamiento del cadáver y un equipo de la Policía Científica, hay un equipo de voluntarios que exhimen de toda responsabilidad al Estado.

¿Ha cambiado algo en este tiempo? Las exhumaciones y la recuperación de la Memoria Histórica, mientras no repercuta al Estado, se pueden realizar. Mientras las exhumaciones las sigan sufragando familiares, mientras se sigan realizando con personal voluntario (arqueólogos, antropólogos, etc.) y no con un equipo de criminología (recordemos que nuestros familiares fueron asesinados, no son dinosaurios a los que desenterrar); mientras no se señale a los que asesinaron y se enriquecieron, mientras no se escrache en la puerta de su casa a los que forjaron sus fortunas en base al robo y al expolio: al Estado le hace cosquillas esta manera de recuperar la Memoria Histórica.

El hecho de que el franquismo haya sido «precursor» en la exhumación de antifascistas nos tiene que hacer pensar si, realmente, exhumar es un acto de reparación política y social. Nos tiene que hacer pensar si, a este Estado (heredero del franquismo), le supone un coste exhumar a aquellos que sus hordas asesinaron.

Exhumar a nuestros muertos no es transformador. Transformador es perseguir a los que los asesinaron.

 

 

https://www.elsaltodiario.com/memoria-historica/fosas-transicion-pioneros-extremenos-memoria-historica-

https://www.todoslosnombres.org/content/noticias/50-anos-la-exhumacion-los-diez-el-burgo-osma

https://www.eldiasoria.es/noticia/Z3C813C2A-AA5E-74D1-62E7BD9655DEB087/202107/recuerdos-de-la-primera-exhumacion-permitida-en-soria

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los tribunales españoles aprueban una ley de punto final cada día

El Tribunal Constitucional le ha dado el carpetazo final a cualquier clase de investigacion sobre García Lorca y los que fueron asesinados junto a él. Previamente todos los órganos judiciales ya habían rechazado que se investigara dónde están los restos del poeta, de dos banderilleros y de un maestro de la Republica. El pretexto no puede ser más ridículo: los culpables están muertos. Ahora bien, si nadie ha investigado nada, ¿por qué saben la identidad de los asesinos y, además, que están muertos?

Lo mismo ocurre con los crímenes del rey emérito, que no sólo son económicos, sino más de lo mismo. Cuando alguien inicia acciones judiciales en su contra, a los jueces y fiscales les falta tiempo: el rey ha sido y es “irresponsable”. Le declaran así incluso cuando un hijo inicia una declaración de paternidad, por lo que en este “Estado de Desecho” las personas no pueden averiguar si el rey es su padre.

Una persona es “irresponsable” cuando no puede ser condenada, una cuestión muy diferente de que pueda ser investigada. Es más, cuando el rey comete un delito, como la muerte de su hermano, los jueces y fiscales están obligados a investigar quién lo mató y sólo entonces podrán declararlo “irresponsable”, porque hasta el más inepto de ellos debe saber -supongo- que sólo a un asesino se le puede calificar de “irresponsable”.

La Constitución declara “irresponsable” al rey porque sus actos deben ir referendados por otra persona. En tal caso la responsabilidad es de esa otra persona. Ahora bien, se supone que esos actos son de tipo político o público, no los privados, porque ninguna otra persona puede refrendar un atraco, o un asesinato, o una paternidad. En tales casos, la obligación de un juez y un fiscal debe ser investigar y una vez que sepa que el autor es el rey, entonces podrá decidir posteriormente que es “irresposable”.

Pero no se trata sólo del rey. España es un Estado lleno de “irresponsables”. Por lo menos hay tantos como fosas comunes repartidas por los más oscuros recónditos de la geografía. Los jueces suelen decir que los crímenes han prescrito, o que los autores han muerto. Pero para decir eso primero hay que investigar: localizar las fosas, inhumar los cadáveres, averiguar la fecha del asesinato e identificar a los criminales.

Lo que constituye una vergüenza absoluta, que descalifica a cualquier Estado, es que tengan que ser personas y organizaciones privadas los que emprendan la tarea de investigar algo que corresponde a la policía, a la fiscalía y a los jueces, y que más de 80 años después no se haya constituido una comisión parlamentaria para hacerlo.

También en eso, España es un Estado muy diferente de otros y cada día que pasa tanto los diputados como los jueces, los fiscales y otros funcionarios públicos se están definiendo a sí mismos como lo que realmente son.

Los crímenes que se cometen en masa, lo que hoy se califica como “terrorismo de Estado”, no están sometido a las normas internas, sino a las internacionales y, en tal, caso no sólo se pueden sino que se deben investigar, por más tiempo que haya transcurrido, porque los crímenes de guerra y demás delitos atroces contra la humanidad no prescriben jamás.

Los jueces y ficales no conocen las normas jurídicas y, lo que es peor, no conocen la historia. García Lorca, los dos banderilleros y el maestro republicano no han muerto; a fecha de hoy siguen desaparecidos, y ese es un crimen que se sigue cometiendo cada día y que se debe investigar cada día.

La guerra contra el fascismo no acabó en 1939 porque sus efectos siguen presentes. El Pazo de Meirás ha recordado que los republicanos no sólo fueron asesinados sino que sus bienes fueron expoliados y saqueados, una situación que también sigue vigente, y aunque los chorizos hayan muerto, sus herederos siguen disfrutanto del saqueo y los republicanos siguen privados de sus legítimas propiedades.

Lo mismo que el Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo tampoco ha sido capaz de anular los juicios que, como el de Grimau, no respetaron ni siquiera la propia legislación fascista.

Esto está ocurriendo cada día por una razón elemental: porque no hay un “Régimen de 1978”, como se dice ahora, porque este Estado y todo su entramado jurídico e institucional es idéntico al de 1939 y no se va a suicidar a sí mismo, no se va condenar a sí mismo y no se va a investigar a sí mismo.

En ocasiones, los jueces y fiscales se acogen a la ley de amnistía de 1977 para garantizar la superviviencia del fascismo, y lo que es peor: han insistido tanto que algunos creen que, en efecto, dicha ley fue un “punto final”, por lo que volvemos a olvidar la historia, incluso la más reciente.

No vale lamentarse ahora: los que aprobaron dicha ley no fueron sólo los viejos franquistas, sino ellos y todos los oportunistas que se subieron al carro de la transición, participando en las elecciones de junio de aquel año. Partidos políticos como el PSOE, el PCE o el PNV no se pueden lamentar por ello, ni por haber mantenido la boca cerrada desde 1977 y las fosas cerradas desde 1939.

La ley de amnistía de 1977, lo mismo que otras anteriores, no sacó a todos los presos políticos a la calle por lo que no es una ley de punto final. Pero sacó a muchos a regañadientes y en esa medida fue una gigantesca conquista de la lucha en la calle, lograda a costa de numerosos muertos, detenidos y torturados.

Que los fascistas aprovecharan el momento para amnistiarse a sí mismos y que los oportunistas que he mencionado -y otros que se podrían añadir- mantuvieran la boca cerrada, es el signo diferencial del país en el que vivimos, o sea, más de lo mismo. El fascismo no hubiera podido perpeturarse hasta hoy sin ese apoyo.

Cuba se resiste a ser ‘libre’

Ya es una constante la periodización de los intentos contrarrevolucionarios por devolver a Cuba al «mundo libre» y sus excelencias. Cada cierto tiempo se fomentan, auspician y financian intentonas gusanas socolor de «revoluciones naranjas» con soporte en firmas de la «intelectualidad» más vendida y rastrera nativa y occidental. Dejan pasar un intervalo y vuelven, sin desmayo, a las andadas apoyados por la reacción internacional, léase europea y latinoamericana. Si a ello se añaden firmas de renombrados «izquierdistas», incluso que se llaman a sí mismos «marxistas», miel sobre hojuelas. Cuando un «intelectual liberal» denuncia la presunta falta de libertad de expresión en la isla, en realidad está preguntando hasta qué punto y límite se puede ser contrarrevolucionario y tocapelotas sin que se le falte a uno, por supuesto, al respeto, que sería atentar contra los «derechos humanos» (concepto hace tiempo manoseado nauseabundamente por la reacción internacional). Reclamándose, esto sí, y ante todo, «demócrata» de terciopelo, otrosí: contra las dictaduras, sobre todo de «izquierdas», como la cubana. Antes, en otro tiempo, era contra las dictaduras sin adjetivos y se daba por hecho que eran fascistas tipo Pinochet. La sociología norteamericana «descubrió» que también existían las «dictaduras de izquierdas», por ejemplo, la cubana, la de Fidel Castro. Había que admitir que, por lo menos, el gobierno de Castro era de izquierdas, comunista, totalitario, una satrapía (sin saber siquiera qué es una «satrapía» y menos un «sátrapa»). Ya tenemos, pues, metidos en el mismo saco, insaculados, dos clases de dictaduras: la fascista y la comunista. Y en medio, nuestros lindos e inmaculados intelectuales y artistas ergo: demócratas por definición y ex nihilo.

El modelo de democracia que se pide para Cuba es el occidental, o sea, lo que entraña lo formal: elecciones, un Parlamento, separación de poderes y para de contar. Sabemos lo que da de sí este sistema en la realidad de los países que vivimos, pero hay una libertad que está debajo de estas supuestas libertades formales que se exigen para Cuba (o Corea del Norte), y es la sacrosanta libertad no ya de propiedad, que se da por sagrada, sino la libertad de corrupción. Un país será verdaderamente libre cuando se pueda corromper y ser corrompido por quien pueda hacerlo. Y ese país será plenamente democrático si hay unos tribunales que condenen a los corruptos pillados en sus agios y chanchullos y, en el colmo de las libertades, sean condenados a penas de cárcel. Que eso es la quintaesencia de la democracia: que haya corrupción y se pague por ella. Y eso es lo que diferencia una oscura dictadura de una democracia transparente. No queremos ser irónicos, pero en una dictadura se tapaban las corruptelas, y en una democracia la «prensa libre» puede destaparlas para que el juez «independiente» proceda a limpiar los establos de Augías. No es cierto porque, bajo Franco, surgió el llamado «caso Matesa», un ajuste de cuentas político entre «familias» del régimen franquista (entre tecnócratas y opusdeístas), o Reace (con muertos) o Sofico, aunque es cierto que la mayoría de las corruptelas se tapaban… igual que se hace ahora pues hay cientos de casos que duermen en los cajones de las redacciones de periódicos que se sacan a la luz por razones políticas y no por afanes de limpieza democrática. Esto es como las vacunas: se sacan al mercado de prisa y corriendo, experimentalmente, sin probaturas previas, no por razones sanitarias, sino comerciales. Así pues, cuanto mayor sea el grado de corrupción, más alto será el gálibo de la democracia que el pueblo -como gustan decir en España con humor fúnebre- «se ha dado a sí mismo».

No diremos aquí, aunque nunca sobra, que las mentiras que se dicen de Cuba (o Venezuela) se calla de Colombia o Ecuador porque, primero, se da por supuesto que lo que se dice de Cuba es cierto, y segundo, porque se equipara y se pone al mismo nivel países de regímenes distintos e incomparables salvo en rubros específicos como el desarrollo de sus sociedades en materias sensibles para el pueblo como la educación, sanidad, etc. Son conceptos heterogéneos. Es locución popular oír decir, por ejemplo, «¡no vas a comparar (esto o Fulano) con… (lo otro o Mengano)!», queriéndose decir que son magnitudes incomparables. A Bolsonaro no se le puede comparar, políticamente, con Díaz-Canel, presidente cubano, sino con, por ejemplo, Pedro Sánchez, donde ambos países tienen un sistema capitalista y, por tanto, son cantidades homogéneas. En Cuba se sale de eso, son otros los parámetros. Resulta un tanto pueril, y hasta infantil, contestar, cuando se oye difamar sobre Cuba, «joer, pues mira lo que pasa en Brasil…» porque se mide con el mismo rasero. Y no, aunque supongo que es inevitable…

El Pentágono trabaja con Moderna para fabricar vacunas a la carta que se puedan vender en la próxima pandemia

Uno de los motivos para prolongar esta pandemia indecentemente ha sido la rehabilitación del buen nombre de la terapia génica, que fue repudiada hace 20 años por su letalidad. No es causualidad que la mayor parte de las vacunas que se han puesto en marcha en occidente, sean de esa misma factura, porque tienen el apoyo financiero del ejército de Estados Unidos, lo mismo que Moderna, una empresa creada ex novo con ese mismo fin.

Hablar de Moderna es lo mismo que hablar del Pentágono. Ahora ambos se han embarcado en el Proyecto Dart o Tecnología de ARN Acelerada Desplegable. Un equipo de 15 científicos del centro de investigación de Moderna en Norwood, Massachusetts, lleva unos meses trabajando con el Pentágono para miniaturizar la producción de vacunas de ARNm.

En el mercado actual los remedios van por delante de las enfermedades. No conocemos la próxima pandemia, pero ya están trabajando para adelantarse a los acontecimientos. Habrá pandemia y tendremos una vacuna preparada.

Seguirá el modelo de la comida rápida: tenemos un amplio menú de fámacos contra cualquier enfermedad que a Usted le diagnostiquen y se lo servimos a domicilio por mensajería casi instantánea. El propio trabajador de reparto le pondrá la inyección intravenosa, sin coste adicional.

Las unidades experimentales Dart se están diseñando para que el proceso de fabricación quepa en un cubo de dos metros y produzca 500 dosis de una vacuna contra prácticamente cualquier virus. Solo hay que introducir el código genético del bicho que se quiere aniquilar, y si aún no se conoce el código genético, no se preocupe: se lo inventan con un ordenador y una base de datos que nadie de dónde ha salido.

Antes una vacuna tardaba ocho años en fabricarse; con el coronavirus hemos pasado ya a ocho meses, según dicen, porque parece que ya estaban preparadas de antemano. La comida rápida no espera a que Usted tenga hambre. El repartidor ya tiene la pizza de aceitunas en su bicicleta antes de que Usted llame por teléfono.

Las fábricas de vacunas serían muy simples y se podrían dispersar por todo el mundo para llevar vacunas en cuanto un “experto” detecte un virus en las aguas fecales de una alcantarilla, o una depuradora, o en los retretes de un bar. Los rastreadores de virus serán un nuevo y prometedor oficio para hurgar en los excrementos y las meadas, en busca de los malvados virus que dejan los usuarios de los inodoros.

Moderna anunció el proyecto en octubre y cuenta con una financiación del Pentágono de 47 millones de euros. La máquina Dart es un robot que genera una plantilla de ADN de longitud completa en un proceso sin células. El ARN mensajero, que constituye la columna vertebral de la vacuna, se fabrica a partir de este ADN.

Esta farmacia militar es capaz de fabricar vacunas en cadena, como quien fabrica zapatos, pero el ejército de Estados Unidos no está solo porque la competencia capitalista es descarnada. El desarrollador de vacunas alemán CureVac trabaja con una filial de Tesla para desarrollar lo que Elon Musk ha llamado “microfábricas de ARN”.

SQZ Biotech también está trabajando en cápsulas de producción de vacunas miniaturizadas.

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