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Un hashtag paró al asesino de mi abuelo

En el último mes, hemos podido ver como un chico moría a golpes al grito de «maricón» en A Coruña, que el Tribunal Constitucional se niega a investigar el fusilamiento del poeta García Lorca o, como dos días antes de su aprobación, la Ley de Memoria Democrática era retirada por el Gobierno más progresista de la Historia.

El fascismo no se lava con jabón: es estructural

Más claro agua. El pueblo español está educado en la cultura establecida desde el 1 de abril de 1939. ¿Qué diferencia hay entre el pelotón de matones que fusiló a Lorca y los asesinos de A Coruña?, ¿qué diferencia hay entre aquellos jueces que llegaron al cargo a raíz de sus logros militares en guerra, y sus hijos que legislan en favor de los asesinos de sus padres?, ¿qué diferencia hay entre los tecnócratas del Opus Dei que pretendían dar un barniz democrático al franquismo y aquellos que se llaman del Gobierno más progresista de la Historia, que pretenden que el fascismo coexista con la democracia? Son los mismos que han echado para atrás la Ley de Memoria Democrática, dos días antes de su aprobación. Se llamen como se llamen y sean del color que sean, cumplen la misma función: blanquear a los fascistas.

El grado de protección en este entramado generado por el franquismo es total. Ninguno de los estamentos puede sobrevivir sin el otro. ¿Acaso las empresas del IBEX 35 o la CEOE podrían sobrevivir sin la intermediación en sus negocios de la monarquía? Y este grado de autoprotección, de tipo mafioso, llega a todos los estamentos y compartimentos. Los beneficios de los empresarios con la reforma laboral del gobierno Rajoy (que el actual gobierno prometió derogar), son enormes a pesar de las vanas promesas de su derogación: a los que hacen fortuna desde 1939 no se les toca ni un céntimo de su bolsillo.

«Nuestra cruzada es la única lucha en la que los ricos que fueron a la guerra salieron más ricos» F. Franco, Vigo (1942).

Catalunya quema a los fascistas

En el día de hoy, el colectivo independentista Acció per la Indepèndencia ha hecho público un comunicado en el que reclama una acción contra el monumento a los requetés (carlistas) que se ubica en la Abadía de Montserrat. Se trata de la quema de los banderines y símbolos que la Iglesia custodiaba del Tercio María de Montserrat, que fue galardonado por su participación en la toma de Catalunya.

Se trata de la única acción reivindicativa que se ha dado en todo el país. No hay mucha más información más que el vídeo públicado desde su cuenta de Twitter en el que aparecen las banderas de los tercios carlistas ardiendo.

En el resto del país…

Desde distintas asociaciones memorialistas del país y partidos políticos (ARMH, Foro por la Memoria, Podemos, PCE, ERC, EH- Bildu, Compromís, etc.) se ha lanzado la campaña #18JYoCondeno que consistió en un acto de recuerdo frente al Congreso de los Diputados y una campaña en redes sociales con el hashtag antes mencionado, donde se invitaba a realizarse una fotografía con un cartel que incluyera ese hashtag.

Póngase en situación: en el 85 aniversario del golpe de estado, cuando en menos de un mes han asesinado a golpes a un chico al grito de «maricón», cuando el Estado está tomando el pelo a las familias retrasando la aprobación de una Ley de Memoria Democrática a menos de dos días de su aprobación, cuando los jueces (hijos de los colocados por el franquismo) se niegan a investigar el asesinato de García Lorca, etc.; la respuesta de los colectivos memorialistas y los partidos denominados de izquierda es un hashtag y un acto de 20 personas frente al Congreso.

Twitter será la tumba del fascismo

Siga poniéndose en situación: aquella muchacha que fue violada y asesinada por una piara de salvajes es recordada, 85 años después, con un hashtag y una concentración de 20 personas. Aquel muchacho que salió una noche de su casa, atravesó el monte hasta unirse a las milicias y tres años después fue asesinado en una cuneta, es recordado con un hashtag y una concentración de 20 personas. A los asesinados en los Pozos de Caudé (Teruel), donde se los fusilaba y arrojaba a un pozo de más de 70 metros, son recordados con un hashtag y una concentración de 20 personas.

Es vergonzoso que quienes se hacen portavoces de la Memoria Histórica respondan así a la necesidad de miles y miles de familias que todavía no saben donde están sus familiares, cuyas casas fueron saqueadas, sus familias destrozadas, etc. Mientras tanto, los que se enriquecieron con el robo y el exterminio siguen disfrutando de su botín de guerra, sus apellidos siguen estando en los consejos de administración, siguen dirigiendo partes estratégicas del Estado, etc. Y la respuesta frente a esta calaña es una concentración de 20 personas y un hashtag. Nada de manifestarse. Nada de ir a la puerta de los genocidas, nada de señalarlos.

Igual que los derechos, la Memoria también se conquista. Villar-Mir no va a perder su fortuna por un retweet.

China se opone a la vacunación forzosa de su población

En China algunos gobernadores y alcaldes habían procedido de la manera habitual que conocemos en otros países más cercanos, tratando de impedir el acceso de los no vacunados a determinados lugares públicos.

El viernes de la semana pasada la Comisión Nacional de Salud, máxima autoridad sanitaria del país, ha tenido que reaccionar para impedirlo. La vacunación se debe llegar a cabo voluntariamente, sin recurrir a la coacción. El consentimiento debe ser libre e informado.

Una docena de provincias habían aprobado medidas coercitivas que han causando controversia en el país. La Comisión dijo que había intervenido para proporcionar asistencia y supervisión a los gobiernos que habían adoptado tales medidas.

En China la Ley de Prevención y Tratamiento de Enfermedades Infecciosas estipula que las personas sin contraindicaciones que tengan la edad suficiente para recibir la inyección deben ser vacunadas en la medida de lo posible, pero no menciona la obligatoriedad.

Sin embargo, los gobiernos locales han adoptado normas que prohíben a las personas no vacunadas la entrada en lugares públicos como hospitales, supermercados, restaurantes, lugares de ocio o instituciones públicas.

Algunas ciudades incluso habían regulado sus campus universitarios para exigir a los estudiantes y a los miembros de sus familias que se vacunaran lo antes posible, o de lo contrario no se les permitiría volver a la escuela en septiembre.

El gobierno del distrito de Tanghe, en la provincia central china de Henan, exigió a los funcionarios, incluidos los jubilados, que se vacunaran (a menos que tuvieran contraindicaciones) o no se les permitiría trabajar ni cobrar sus salarios. El gobierno del condado finalmente abandonó estas medidas.

En abril, la ciudad de Wanning, en la provincia de Hainan, restringió el acceso al transporte público a las personas vacunadas, antes de levantar la prohibición tras la intervención de la Comisión Nacional de Salud.

La Comisión central dice que no se puede socavar la confianza de la población. Sin embargo, algunos gobiernos locales pretenden continuar la campaña de vacunación a toda velocidad.

Hasta el viernes el país había administrado más de 1.400 millones de dosis de la vacuna contra el coronavirus, que cubren aproximadamente a la mitad de su población. China espera haber vacunado al 70 por ciento de la población para finales de año.

La derrota de los nazis en 1945 prohibió las vacunas experimentales, que ahora resurgen

Desde hace 2.500 años al menos la práctica de la medicina se basa en el juramento hipocrático: la tarea de un médico es curar al enfermo o, por lo menos, conseguir que su estado de salud no empeore. A partir de la Ilustración este principio fue desapareciendo. La medicina no tenía por objeto curar sino saber. El punto de gravedad comenzó a trasladarse del enfermo al médico. El sujeto es el médico y el enfermo es el objeto; por eso se le llama “paciente”.

El cambio se argumentó con una falsa concepción del “progreso científico” que encubría un problema de clase: los experimentos se llevaban a cabo con marginados, como pobres, presos, internados, esclavos, indígenas, prostitutas… Desde el siglo XVIII los médicos llevaron a cabo experimentos con esclavos negros en las colonias europeas, e incluso les inocularon enfermedades deliberadamente, como la viruela. En 1884 Pasteur escribió al emperador de Brasil para pedirle autorización para infectar de cólera a los condenados a muerte con el fin de probar tratamientos médicos en ellos.

En los campos de concentración el fascismo llevó la “nueva medicina” a su máxima expresión. La Unidad 731, creada por Japón en 1932, asesinó a más de 10.000 presos utilizados como cobayas humanas. En 1944 el jefe médico del ejército japonés, Nakamura Hirosato, provocó la muerte de 900 indonesios inyectándoles una vacuna experimental que contenía una toxina tetánica modificada químicamente. El III Reich también llevó a cabo experimentos a gran escala con los antifascistas que encerró en Auschwitz, Buchenwald, Dachau y Natzwzeiler. Los médicos nazis inocularon patógenos a los presos, como el tifus, la fiebre amarilla, la viruela, la fiebre tifoidea, el cólera y la difteria para buscar vacunas o desarrollar tratamientos médicos.

Tras la Segunda Guerra Mundial, veinte médicos y tres nazis fueron acusados de crímenes de guerra y de lesa humanidad y juzgados en Nuremberg. En su defensa, los nazis argumentaron que el juramento hipocrático no se aplica en tiempos de guerra, y que el Estado puede poner los intereses de la ciencia por encima de los del individuo en beneficio de la colectividad. Sin embargo, la sentencia del Tribunal Militar estableció diez criterios para evaluar los experimentos médicos, que hoy se conocen como “Código de Nuremberg”.

La regulación jurídica de los experimentos médicos es consecuencia, pues, de la derrota del fascismo en la Segunda Guerra Mundial. Es tanto interna como internacional y se ha construido históricamente sobre la base del consentimiento libre e informado del sujeto. El artículo 7 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, adoptado por la Asamblea General de la ONU el 16 de diciembre de 1966 establece que “nadie será sometido sin su libre consentimiento a experimentos médicos o científicos”.

La Asociación Médica Mundial, una organización no gubernamental de médicos creada en 1947, aprobó la Declaración de Helsinki en junio de 1964, que reitera el Código de Nuremberg y recuerda la necesidad de prestar un “consentimiento libre, informado y expreso”. Hay decenas de reglamentos parecidos en cada colegio profesional, en los repertorios legislativos de cada país, en las normas de la Unión Europea, como el Convenio de Ovideo, y en los organismos internacionales.

La conclusión es que el médico que realiza un experimento con seres humanos sin obtener su consentimiento previo comete un delito grave.

En 2002 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminó que la imposición de un tratamiento sin el consentimiento del paciente es “una violación de la integridad física de la persona afectada“ y que “las vacunaciones obligatorias como tratamiento médico no voluntario constituyen una injerencia en el derecho al respeto de la vida privada”.

Pero la experimentación médica no acabó en 1945, como ya hemos explicado aquí varias veces. En los años cuarenta y cincuenta el MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets) alimentó a niños que padecían problemas síquicos con cereales radiactivos. Hemos explicado el falso tratamiento de negros con sífilis en Tuskegee entre 1932 y 1972, la contaminación de niños discapacitados mentales con hepatitis por parte de dos médicos en la Wilowbrook State School de Nueva York entre 1956 y 1972. Lo mismo cabe decir de los experimentos en 20.000 estadounidenses con talidomida, un sedante responsable de graves malformaciones fetales, que se prolongaron hasta 1961, la inyección de células cancerosas en pacientes ancianos e indigentes en el Jewish Chronicle Disease Hospital de Brooklyn en 1963… La lista es terrorífica y sorprende la facilidad con la que se olvida.

El 8 de abril del año pasado, en plena pandemia, la sentencia Vavricka del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (1) cambió la jurisprudencia sobre este asunto al establecer que la administración de ciertas vacunas se puede hacer de manera obligatoria, que es la práctica ahora vigente. Lo mismo que el servicio militar, algunas vacunas vienen impuestas por las leyes, por lo que se inoculan de manera masiva e indiscriminadamente, incluso desde el nacimiento.

Ahora bien, la sentencia Vavricka se refiere a un caso de 2015 y a unas vacunas ya experimentadas previamente, no a las que están por experimentar, como es el caso de las que se están administrando en la actual pandemia, que sólo han obtenido una autorización “de emergencia” de la Agencia Europea del Medicamento gracias a la ola de histeria que han desatado en el mundo con la pandemia.

La propia Agencia reconoce que concedió la autorización apresuradamente “sobre la base de datos menos completos de lo que normalmente se requiere”, por lo que el fabricante se compromete a “proporcionar datos clínicos completos en el futuro”. Los informes europeos de evaluación emitidos en la Agencia añaden que las empresas farmacéuticas deben “proporcionar los resultados del ensayo principal” en el plazo de dos años.

Por lo tanto, no cabe ninguna duda de que estamos en presencia de un experimento masivo fuera de un laboratorio que no tiene precedentes en la historia de la medicina. Aparte de la incertidumbre relativa a la nueva técnica de ARNm, la Agencia reconoce que “no se han realizado estudios de carcinogenicidad” para la vacuna Moderna y “no se han realizado estudios de genotoxicidad o carcinogenicidad” para las vacunas de Pfizer, AstraZeneca y Johnson & Johnson.

En consecuencia, estas vacunas no se pueden imponer de forma obligatoria.

Ahora cualquiera que haya acudido a un centro de vacunación puede juzgar si el personal sanitario que atiende a los candidatos les pregunta algo, les pide el consentimiento, les informa del caracter experimental de la vacuna que le van a inocular, o si se trata de ganado que espera salir ileso del experimento.

Las empresas no contratan a trabajadores que no se hayan vacunado y pueden despedir a los que ya están en plantilla. Para ello les basta con introducir las vacunas en los planes de “riesgo laboral”. ¿A eso llaman “consentimiento libre” o es un delito de coacciones?

Pregunten a los que exigen la vacunación para matricularse en una escuela, para viajar, para entrar en una tienda o para acudir a un concierto. ¿Eso es consentir o es un chantaje permanente?

En febrero Galicia trató de imponer la vacunación obligatoria y El Confidencial tituló un reportaje: “Llega la Galicia hitleriana” (2). Afortundamente el Tribunal Constitucional lo impidió, al menos de momento.

En mayo Baleares, una comunidad autónoma presidida por Francina Armengol, farmacéutica y del PSOE, aprobó la vacunación obligatoria, aunque sólo para “ciertos colectivos” de trabajadores, que no definió. Otro gobierno “progre” que se lo vuelve a poner en bandeja a Vox, que recurrió el decreto ante el Tribunal Constitucional.

¡Las vueltas que da la vida! Los “progres” imponen normas nazis y los nazis se oponen a ellas. El enredo no es fácil de aclarar.

(1) https://www.boe.es/biblioteca_juridica/anuarios_derecho/articulo.php?id=ANU-L-2021-00000001259
(2) https://www.elconfidencial.com/espana/galicia/2021-02-06/feijoo-galicia-covid-19-antivacunas_2939036/

Estados Unidos claudica ante Alemania y el Nord Stream 2 traerá gas ruso a Europa

Los agoreros que denuncian el servilismo alemán ante Estados Unidos han vuelto a mostrar su error: tras la reunión del jueves en la Casa Blanca entre Biden y Merkel, el gasoducto Nord Stream 2 ha quedado fuera del bloqueo contra Rusia.

Alemania se ha salido con la suya y el proyecto Nord Stream 2, con un presupuesto de 11.000 millones de dólares, traerá el gas ruso a Europa a través de Alemania y del Mar Báltico, evitando a Ucrania, que queda privada de los derechos de tránsito.

Naturalmente, Estados Unidos ha tenido que tragar sapos y carretas. Al término de la reunión Biden dijo que él y la canciller alemana estaban de acuerdo en que “no se debe permitir que Rusia utilice la energía como un arma” contra sus vecinos. Parece que el gas también es una arma y que sólo Rusia hace uso de su armamento.

“Los buenos amigos pueden estar en desacuerdo […] cuando llegué a la presidencia [el oleoducto] estaba completado en un 90 por ciento. Y la imposición de sanciones no parecía tener sentido. Tenía más sentido trabajar con la Canciller para determinar cómo procedería en función de si Rusia estaba tratando de chantajear a Ucrania de alguna manera”, dijo Biden.

Estados Unidos y Alemania estudiarán las medidas prácticas a tomar conjuntamente si las acciones de Rusia suponían una amenaza, dijo Biden. El gas es un arma, las armas son una amenaza, luego Rusia no se limita a exportarnos su gas sino que nos amenaza.

El único que lleva años amenazando y oponiéndose al gasoducto es Estados Unidos. Las sanciones, primero a Rusia y luego a Alemania, no han sido suficientes. En un último y desesperado esfuerzo, Estados Unidos intentó que Alemania se comprometiera a cerrar automáticamente el suministro de gas “en caso de que Rusia violara los derechos humanos o el derecho internacional” (*).

Se espera que el gasoducto duplique la capacidad de Rusia para suministrar combustible bajo el Mar Báltico a Alemania, y también que aumente el suministro de GNL (gas natural licuado) a la Unión Europea a un coste inferior al de las importaciones de gas natural licuado de Estados Unidos y otros países que ya suministran al mercado común.

Ni siquiera bajando los precios, compensa importar gas procedente de Estados Unidos, aunque la oposicion al Nord Stream 2 no es sólo ni principalmente por motivos económicos. Alemania ha tenido que elegir entre Estados Unidos y Rusia y su decisión no debería causar sorpresa, aunque haya tenido que pasar por encima del Parlamento Europeo que, una vez más, ha mostrado repetidas su complicidad con Estados Unidos.

A partir de ahora quedan varios flecos interesantes encima de la mesa. Uno de ellos es la “cuestión ecológica”, los compromisos “decarbonizadores” y los planes de “lucha contra el cambio climático” que concuerdan muy poco con ningún tipo de gas. En este punto Los Verdes han sido los mejores aliados de Estados Unidos en la batalla interna contra el Nord Stream 2.

(*) https://www.spiegel.de/wirtschaft/unternehmen/nord-stream-2-soll-ab-naechster-woche-weitergebaut-werden-a-00000000-0002-0001-0000-000175304187

Churchill aplastó a la guerrilla antifascista en Grecia en 1945 con la ayuda de los colaboracionistas nazis

Cuando el 8 de mayo de 1945 los sucesores de Hitler firmaron la capitulación de Alemania, en Grecia se habían liberado de los nazis seis meses antes. Durante más de tres años, el pueblo griego había mantenido una guerra de guerrillas contra los ocupantes fascistas italianos, búlgaros y, sobre todo, alemanes.

La liberación no fue competa. Un nuevo terror comenzó a golpear el país, ya que mientras los colaboracionistas de los nazis conservaban sus puestos al frente del ejército, la policía y los organismos de poder del Estado, los guerrilleros fueran perseguidos de nuevo, deportados y asesinados. Durante muchos años, hasta 1974, la resistencia griega fue calificada de “criminal” por los sucesivos gobiernos. No fue reconocida hasta 1982 y hoy día su lucha heroica no se conmemora oficialmente, ni siquiera tras el gobierno de Syriza.

“Eres responsable de mantener el orden en Atenas y de neutralizar o destruir cualquier banda del EAM-ELAS [Frente de Liberación Nacional-Ejército de Liberación del Pueblo Griego] que se acerque a la ciudad. Podéis tomar las medidas que consideréis necesarias para el estricto control de las calles y para inutilizar a todos los grupos de alborotadores… Por supuesto, sería mejor que vuestro mando estuviera reforzado por la autoridad de un gobierno griego… Sin embargo, no dudéis en actuar como si estuvierais en una ciudad conquistada en la que se está produciendo una rebelión local… Debemos mantener y dominar Atenas. Sería bueno que lo hicieras sin derramamiento de sangre si es posible, pero no dudes en derramar sangre si es necesario”.

El hombre que escribió estas líneas no fue otro que el Primer Ministro británico Winston Churchill. Era diciembre de 1944. Las tropas nazis seguían resistiendo a los aliados, que avanzaban lentamente en Italia y eran empujados hacia las Ardenas ante la contraofensiva final de la Wehrmacht. Sin embargo, las “bandas” a las que se refería Churchill no eran los colaboracionistas, sino los antifascistas del Frente de Liberación Nacional (EAM), que llevaban tres años encabezando la resistencia armada contra los ocupantes nazis.

El imperalismo británico en el Mediterráneo oriental

A lo largo del siglo XIX, el Mediterráneo oriental fue el centro de la rivalidad imperialista entre Gran Bretaña y Rusia. En octubre de 1917 la revolución bolchevique puso fin a las ambiciones de estos últimos en la región, por lo que a principios de la década de los cuarenta Grecia estaba bajo la influencia británica. El país tenía una importancia estratégica.

En los años cuarenta, el desarrollo de la resistencia contra el fascismo que agrupaba a militantes comunistas con pequeños partidos socialistas, pronto hizo saltar las alarmas en el Ministerio de Asuntos Exteriores británico. Desprestigiada entre la población y asociada a la dictadura fascista del general Metaxas entre 1936 y 1941, la monarquía griega le parecía a Churchill la única forma de garantizar el mantenimiento del dominio británico.

En marzo de 1941, cuando se hizo evidente la amenaza alemana en los Balcanes, Churchill ordenó a su cuartel general de Oriente Medio que destinara 50.000 soldados a Grecia, una iniciativa que interrumpió la victoriosa ofensiva británica en Libia, pero no impidió la invasión de Grecia por parte de la Wehrmacht al mes siguiente.

El rey griego, Jorge II, se exilió en Londres con su gobierno, que era en gran medida el mismo que bajo la dictadura de Metaxas. Sus tropas se reagruparon en Egipto y lucharon junto a los británicos. Los soldados cuestionaban que la mayoría de los oficiales que dirigían el ejército fueran monárquicos.

En el interior de Grecia se desarrolló rápidamente un movimiento de resistencia antifascista. El Frente de Liberación Nacional, el EAM, nació en septiembre de 1941. Organizó grandes manifestaciones en las principales ciudades y en la primavera de 1942 empezó a crear las primeras unidades guerrilleras bajo la dirección de su ejército popular, el ELAS. Al mismo tiempo, los agentes del Special Operations Executive (SOE) británico -creado por Churchill en 1940 para llevar a cabo sabotajes tras las líneas enemigas en colaboración con los movimientos de resistencia en los países ocupados- desarrollaban sus propios combates con relativa autonomía.

Los británicos intentaron sin mucho éxito crear o fomentar organizaciones rivales del EAM. Pero los dirigentes de los demás partidos no querían resistir activamente. El EAM-ELAS siguió siendo, con mucho, la principal organización de la resistencia, indispensable desde el punto de vista militar. A cambio de su participación en las operaciones de los británicos, sus representantes fueron recibidos en El Cairo en agosto de 1943 para alcanzar un acuerdo con el gobierno griego en el exilio.

Los británicos se dieron cuenta de la importancia que había adquirido el EAM. En la Conferencia de Quebec, en agosto de 1943, Roosvelt no apoyó el plan británico para desembarcar en Grecia. Entonces Churchill bloqueó cualquier posibilidad de negociación con el gobierno griego, envió a los delegados del EAM a casa y redactó el Plan Manna: tras la retirada de las tropas alemanas de Grecia, el Imperio Británico las sustituiría con una fuerza expedicionaria.

A partir de entonces, los agentes británicos trataron de sabotear al ELAS por cualquier medio disponible. Intentaron comprar a sus partidarios, sobornándolos con soberanos de oro. Financiaron pequeñas organizaciones paralelas, incluidas las que se autodenominaban “nacionalistas” que, en realidad, eran cómplices de los nazis. Colocaron a sus propios hombres en el gobierno colaboracionista y en los “batallones de seguridad” creados por el gobierno de Atenas.

Esos batallones participaron en las operaciones de castigo de las tropas nazis, con su estela de masacres y pueblos quemados. En las ciudades, colaboraron en el bloqueo de barrios enteros, rodeándolos por la noche y localizando y asesinando a los guerrilleros con la ayuda de soplones enmascarados.

El doble juego de los británicos sembró la semilla de la guerra civil en el invierno de 1943-44. A pesar de ello, el EAM-ELAS consiguió liberar gran parte de Grecia. Estableció instituciones populares que formaron un poder paralelo. En marzo de 1944 la guerrilla creó un “gobierno de montaña” para organizar las elecciones.

El nuevo gobierno despertó el entusiasmo de las tropas griegas que seguían en Egipto, que exigieron que la guerrilla fuera incluida dentro del gobierno en el exilio. Churchill respondió con una implacable represión. Deportó a los soldados rebeldes a campos en África y creó una Guardia Pretoriana preparada para volver a Grecia con el rey y las tropas británicas tras la liberación.

Al no poder eliminar al EAM por la fuerza en el interior de Grecia, los británicos recurrieron a maniobras políticas a las que los dirigentes de la montaña -que carecían de experiencia- tuvieron dificultades para responder. Atrapados entre su estrategia de unidad nacional y el peligro de un golpe de los británicos y la reacción autóctona, cayeron en la trampa en una conferencia cuidadosamente preparada en Líbano en agosto de 1944.

Tras muchas dudas, aceptaron participar en un gobierno de unidad nacional encabezado por un peón de Churchill, Yorgos Papandreu. Al mes siguiente, los dirigentes del EAM llegaron a reconocer la autoridad del gobernador militar británico, Ronald Scobie, que llegaría a Grecia tras la liberación.

Guerra después de la guerra

La ofensiva del Ejército Rojo en Bulgaria en septiembre de 1944 obligó a la Wehrmacht a retirarse de Grecia, bajo los ataques de los guerrilleros del ELAS. Tras la retirada llegó la fuerza expedicionaria británica, acompañada de Papandreu y demás sicarios griegos. Se instalaron en Atenas el 18 de octubre y exigieron que el ELAS depusiera las armas, al tiempo que rechazaban el desarme de la Guardia Pretoriana que se había formado en Egipto y trasladado a Atenas a principios de noviembre.

No se celebraron juicios contra los colaboracionistas de los nazis y los milicianos de la reacción circularon armados impunemente por Atenas, persiguiendo a los combatientes de la resistencia. Tras intentar obtener garantías durante todo el mes de noviembre, los ministros del EAM dimitieron.

El 3 de diciembre de 1944 tuvo lugar una gran manifestación popular en la plaza Syntagma de Atenas para exigir la dimisión de Papandreu y la formación de un nuevo gobierno. La policía abrió fuego contra los iviles desarmados, matando a más de veinte e hiriendo a más de cien. La masacre desencadenó la insurrección del pueblo de Atenas. Era el pretexto que buscaba Churchill para acabar con la resistencia antifascista.

Churchill ordenó a su sicario Scobie que aplastara a los guerrilleros. En plena Guerra Mundial, hasta 75.000 soldados británicos fueron desviados del frente italiano a Grecia. Las propuestas de negociación de la EAM fueron rechazadas.

Mal armados, mal alimentados y en su mayoría muy jóvenes, los partidarios del EAM en Atenas y el Pireo resistieron durante 33 días un diluvio de fuego, enfrentándose tanto a las tropas británicas como a los batallones de seguridad sacados de sus cuarteles y rearmados. El propio Churchill viajó a Atenas a finales de diciembre y logró forzar que el rey Jorge II -que seguía en Londres- aceptara una regencia. Pero se mantuvo inflexible sobre las demás garantías exigidas por la EAM.

Mientras el ELAS seguía presente en el resto de Grecia, sus dirigentes temían imponer más penurias a una población agotada y hambrienta: 1.770 pueblos habían sido incendiados, más de un millón de personas no tenían vivienda y la producción de cereales había descendido un 40 por ciento. La ayuda de los aliados no les llegó a ellos. En el Acuerdo de Varkiza, firmado el 12 de febrero de 1945, el ELAS aceptó la renuncia a la lucha armada unilateralmente.

Pero el EAM no fue destruido y consiguió ganar las elecciones por amplia mayoría. Los imperialistas británicos tuvieron que reaccionar rápidamente. El gobierno laborista que sucedió a Churchill en julio de 1945, mantuvo a las fuerzas de ocupación y contó con la ayuda de los que habían colaborado con los nazis. Los británicos reorganizaron la policía y un ejército griegos. Los partidarios de EAM fueron detenidos, condenados y sometidos a un terror sin precedentes.

El ministro de Asuntos Exteriores británico, Ernest Bevin, ordenó la celebración de elecciones en marzo de 1946. La EAM y las organizaciones antifascistas se negaron a participar y tuvieron que pasar a la clandestinidad para escapar de la persecución.

El 12 de marzo de 1947 Truman pidió al Congreso los fondos necesarios para una nueva guerra en Grecia. Estados Unidos tomaba el relevo del imperialismo británico. La Guerra Mundial se convertía en guerra civil, que duraría -de forma abierta o latente- unos 30 años, con una breve pausa entre 1963 y 1965. Sólo terminó en 1974 con la caída de la dictadura de los coroneles.

El 99 por ciento de las muertes atribuidas al ‘covid’ oficialmente padecían afecciones previas

Debía ser algo ampliamente conocido, pero es bueno que lo admitan ahora los CDC, que son el ágora de esta pandemia, por encima incluso de la OMS: la abrumadora mayoría de los adultos hospitalizados en Estados Unidos porque los consideraban “infectados” con el coronavirus padecían una o más afecciones preexistentes.

Más del 99 por ciento de los pacientes registrados como “covid” que fallecieron tenían al menos una afección preexistente.

El estudio lo publicaron la semana pasada los CDC (*). Se basaron en los datos de la base de datos Premier Healthcare, que abarca casi 5.000.000 millones de hospitalizaciones totales en más de 800 hospitales de todo Estados Unidos desde marzo de 2020 hasta marzo de 2021.

De esos casi cinco millones de hospitalizaciones, el once por ciento (540.667) de los pacientes fueron diagnosticados de coronavirus.

La gran mayoría de los pacientes hospitalizados “con covid” tenían al menos dos condiciones médicas preexistentes y cerca de la mitad de todos ellos tenían al menos seis condiciones preexistentes.

Sólo el 5,1 por ciento de los pacientes hospitalizados “con covid” no tenía ninguna enfermedad preexistente, frente al 94,9 por ciento que tenía al menos una. Sólo el 7,4 por ciento tenía una única enfermedad preexistente, mientras que el 39,3 por ciento tenía de dos a seis enfermedades, el 31 por ciento de seis a diez y el 17,3 por ciento más de diez.

De los 540.667 pacientes hospitalizados por coronavirus incluidos en el estudio, 80.174 murieron durante el periodo de observación (de marzo de 2020 a marzo de 2021).

La friolera del 99,1 por ciento de los pacientes que murieron tenían al menos una afección preexistente y solo 740 no tenían ninguna afección previa registrada.

La mayoría de los pacientes cuya muerte atribuyeron al coronavirus tenían múltiples afecciones preexistentes, ya que solo el 2,6 por ciento sufría una sola afección, en comparación con el 32,3 por ciento que tenía de dos a cinco afecciones preexistentes, el 39,1 por ciento que tenía de seis a diez y el 25,1 por ciento que tenía más de diez afecciones preexistentes.

La edad media de los pacientes hospitalizados “con covid” era de 68 años, mientras que la edad media de los fallecidos “con covid” era de 74 años. Casi la mitad (49,8 por ciento) tenía más de 75 años.

Entre los pacientes más jóvenes (menores de 40 años) que fueron hospitalizados “con covid”, más de un tercio (36,9 por ciento) fueron diagnosticados como obesos, el 17,9 por ciento tenía diabetes y el 16,7 por ciento tenía hipertensión esencial (presión arterial alta).

El estudio analiza los factores de riesgo de muerte “con covid” y descubre que, después de la obesidad, el segundo factor de riesgo que más se ha correlacionado con la muerte de los “infectados” por el coronavirus es la ansiedad y los trastornos relacionados con el miedo. Literalmente: los enfermos se murieron de miedo.

Los pacientes obesos presentaban un ratio de riesgo de 1,30 en comparación con los pacientes sin afecciones preexistentes, lo que significa que un paciente diagnosticado de obesidad pero sin otras afecciones tenía un 30 por ciento más de probabilidades de morir por el virus que un paciente no obeso sin afecciones preexistentes.

Los trastornos relacionados con la ansiedad y el miedo quedaron en segundo lugar, con un cociente de riesgo de 1,28, lo que indica que los pacientes que sufrían ansiedad tenían un 28 por ciento más de probabilidades de morir de COVID que los que no sufrían ansiedad.

La diabetes tenía un cociente de riesgo ligeramente inferior al de la ansiedad, con 1,26, seguida de la enfermedad renal crónica, con 1,21, los trastornos neurocognitivos, con 1,18, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, con 1,18, y la anemia aplásica, con 1,17.

(*) https://www.cdc.gov/pcd/issues/2021/21_0123.htm

Los Estados y las multinacionales informáticas venden las armas de piratería al mejor postor

Como en el mundo real, en el virtual no hay ninguna diferencia entre un Estado y un delincuente. Quien fabrica las herramientas de piratería informática son los Estados más fuertes del mundo y las multinacionales del sector. Las utilizan y luego las venden al mejor postor. Es un comercio tan ilegal como el tráfico de armas convencionales.

El precio del programa Pegasus de piratería es de 20 millones de dólares. Sin embargo, por esa cantidad el comprador sólo puede rastrear 10 dispositivos al mismo tiempo y en un solo país. Se necesitan otros 1,8 millones de dólares para rastrear 15 más. Para rastrear 25 dispositivos en más de 5 países simultáneamente precio sube otros 6,5 millones (*).

Son como las piezas de repuesto de cualquier vehículo: primero te la venden y cuando se estropea, te la vuelven a vender otra vez, por un precio aún más elevado. Además de los Estados, en la piratería informática están involucrados los grandes monopolios tecnológicos, como Microsoft o Google.

Estas empresas se atacan a sí mismas. Por ejemplo, Citizen Lab, un departamento de la Universidad de Toronto, en Canadá, fue contratado por Microsoft para atacar su propio sistema operativo Windows en España y en otros países del mundo con un programa espía conocido por DevilsTongue que aprovechaba los agujeros de Windows, Google Chrome e Internet Explorer.

Los piratas de DevilsTongue identificaron 750 dominios para desplegar un programa espía con el que vigilaron a más de un centenar de colectivos populares, políticos y periodistas.

Pero Microsoft realiza ataques informáticos por el bien, no por el mal, como los delincuentes. Lo llaman “piratería ética”. No ataca sino que se defiende de un ataque: “Las armas que desactivamos se utilizaron en ataques de precisión que tuvieron como objetivo a más de 100 víctimas en todo el mundo”, escribe Cristin Goodwin, directora general de la Unidad de Seguridad Digital de Microsoft.

Como ocurre en el mundo del hampa, las empresas se ponen un apodo, que en este caso fue “Sourgum”, que no es otro que Candiru, que a su vez comercializa las herramientas de piratería informática del espionaje israelí.

Los dos agujeros fueron los puntos de partida de una cadena de ataques diseñados para desplegar el programa DevilsTongue, que permite robar archivos, robar identificadores (y cookies de sesión) para apoderarse de las cuentas de la víctima, o leer los mensajes recibidos en cualquier aplicación informática.

Es un mecanismo de espionaje construido para evitar las medidas de detección de Windows. Microsoft la describe como un “arma informática”, aunque sus víctimas son civiles, vigilados por sus propios gobiernos: militantes políticos y sociales, políticos, periodistas, académicos, funcionarios de las embajadas…

Candiru se creó en 2014, aunque ha cambiado de nombre varias veces. Recuerda a otro pirata, NSO Group, cuyo programa espía Pegasus fue utilizado para preparar el asesinato del periodista saudí Jamal Kashoggi. Los gobiernos afirman que recurren a la piratería en la “lucha antiterrorista” o a la captura de “delincuentes”, pero se ha demostrado una y otra vez que se utilizan principalmente para controlar a la población, para la represión y la censura.

(*) https://www.theregister.com/2021/07/16/microsoft_candiru_malware/

El musulmán que se alzó en armas para defender un Estado laico para Sudán

Hace ya más de 40 años que Abdelaziz Al-Hilu se alzó en armas para encabezar uno de los mayores movimientos rebeldes de Sudán. Hoy, cuando la paz parece posible, Abdelaziz Al-Hilu es el último obstáculo para la reunificación del país. El objetivo de su lucha es la desaparición de la shariá, que ha dividido a la población, según él.

Desde octubre del año pasado y los inicios del acuerdo de paz, es el hombre al que se dirigen todas las miradas. Pero su posición no cambió en las reuniones de junio que marcaron el final de la primera fase de las conversaciones entre el gobierno de transición sudanés y el Movimiento de Liberación Popular de Sudán-Norte (SPLM-N).

Para el dirigente sudanés, no es posible alcanzar la paz hasta que se adopte el laicismo en Sudán. Para este musulmán que tomó las armas para luchar contra la shariá cuando aún era un estudiante de secundaria, la ley islámica ha dividido al país.

Para Al-Hilu, imponer la ley de una religión a un Estado es una herejía y va en contra de los principios y valores adquiridos durante su infancia en una región donde conviven animistas, cristianos y musulmanes. “En 1983, el dictador Gaafar Nimeiry impuso la ley islámica, la shariá, en todo el país. A partir de entonces comenzó la discriminación por motivos religiosos”, explica en declaraciones a la prensa africana. Esto hizo que el joven de 18 años, que todavía estaba en el instituto, se levantara en armas.

“Debido a la naturaleza del régimen, no tuvimos más remedio que tomar las armas. Las tribus árabes fueron armadas por el gobierno, oficialmente para luchar contra la guerrilla, pero atacaron a los civiles, robaron ganado, quemaron casas y esclavizaron a mujeres y niños”, dice.

Cuando se fue a Jartum para ir a la universidad, hizo un curso de formación militar de seis meses en la frontera entre Etiopía y lo que ahora es Sudán del Sur, además de sus cursos de economía. Obtuvo el grado de capitán y terminó sus estudios en 1979.

Los combates entre los grupos étnicos marginados continuaron y debilitaron el régimen hasta el punto de que no pudo resistir el Golpe de Estado de Omar Al-Bashir en 1989. “Sus hombres iniciaron una yihad contra el pueblo Nuba. Así que luchamos para defendernos en nombre de la justicia, la igualdad, la libertad y, sobre todo, la libertad de religión”, explica Al-Hilu, que se convirtió, pocos años después, en general y dirigente del SPLM-N, el antiguo Movimiento Popular de Liberación de Sudán – Agar.

El movimiento rebelde consiguió hacerse con el control de toda la región sur de Sudán e imponer una cierta calma. Pero no por mucho tiempo. Bajo el mandato de Al-Bashir, la situación de las minorías étnicas no mejoró. Por el contrario, provocó largas luchas entre el gobierno y los rebeldes, que incluso llevaron a la secesión de Sudán del Sur en 2011.

Tras la partición del país, el SPLM-N pidió una reforma completa de la sociedad sudanesa para acabar con la marginación de ciertos grupos étnicos y religiones. “Entonces decidieron bombardear a sus propios civiles. Jartum también niega el acceso a los trabajadores humanitarios y a la comunidad internacional, a los que quieren ayudar a la gente necesitada en las montañas Nuba, donde nos refugiamos”, dijo Al-Hilu en 2012.

Al-Bashir fue depuesto en 2019 y Jartum inició los pasos hacia un acuerdo de paz con los rebeldes. Al-Hilu se negó a firmar el acuerdo, que fue firmado por todas las demás partes el 3 de octubre del año pasado.

El objetivo del SPLM-N nunca ha sido sólo pacificar Sudán. Lleva varios años exigiendo que el Estado sudanés deje de basarse en la shariá. Para él, la ciudadanía debe ser la base de la nación. Consciente de que Al-Hilu sólo acudirá a la mesa de negociaciones con esta condición, el 28 de marzo el gobierno de transición emitió una declaración de principios para separar el Estado de la religión.

Al-Hilu exige que el gobierno se comprometa a descentralizar el gobierno y garantizar la pluralidad territorial. “Esto permitirá a las personas afectadas, en caso de violación de estos principios, ejercer su derecho a la resistencia y exigir la autodeterminación”, explica. Sabe que será escuchado, ya que el gobierno de Jartum teme un intento de secesión de la región controlada por su movimiento.

“Sudán es único. Necesitamos soluciones excepcionales y poco convencionales para resolver nuestros problemas ante el deterioro de la situación económica”, afirma Al-Hilu.

La medicina moderna es la brujería de los ‘expertos’

Una de las revistas mejores y más interesantes que publica el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) es “Asclepio” y es lamentable que los científicos que forman parte de dicho organismo no le presten la atención que merece.

Asclepio, el Escolapio de los romanos, es el dios griego de la medicina. Su hija y ayudante se llamaba Higea porque desde tiempos inmemoriales la humanidad ha sabido que la higiene es uno de los dos pilares de la salud; el otro es la alimentación.

A lo largo de la historia los pobres, que viven en la imundicia y que padecen hambre, han sido el mejor caldo de cultivo de las plagas, eso que ahora llaman “enfermedades contagiosas”. El hambre es el reverso dialéctico de la alimentación y hasta hace muy pocos años las sociedades nunca diferenciaron entre la nutrición, los fármacos y las drogas.

Antes de que las farmacias pusieran una cruz verde en sus locales, su símbolo era la “Copa de Higea” que contenía una poción que el enfermo debía beber para restablecer la salud, lo mismo que en misa el pecador bebe la sangre de Cristo que le ofrece el sacerdote para expiar sus culpas.

En otros tiempos tampoco conocieron esa diferencia que hoy introducimos entre magia y farmacia.

En las farmacias la “Copa de Higea” aparecía rodeada por una serpiente que escupe en su interior. Las serpientes elaboran venenos, que los médicos usaban no sólo para matar, sino también para curar. Ambas prácticas van unidas. Lo mismo que te mata tambien te cura. Es cuestion de no pasarse, de tener cuidado con los excesos.

La serpiente simboliza la ciencia y la sabiduría. Al comienzo de la Torá, la Biblia y el Corán, la serpiente -o sea, los científicos- engaña a Eva para que coma el fruto del árbol prohibido, desobedeciendo el mandato de dios. Podía comer el fruto de cualquier árbol, excepto de aquel precisamente: era el árbol de la sabiduría, identificada con el mal. La ciencia es pecado porque basta la palabra de dios. La humanidad no debe pensar por sí misma.

En las estatuas antiguas, en el emblema de la Organización Mundial de la Salud y en la mayor parte de los colegios de médicos, Asclepio aparece con un bastón rodeado por dos serpientes. Se llama “caduceo” que, con el tiempo, evolucionó hacia la varita mágica y el símbolo de ETA, donde el bastón se ha trasformado en el mango de un hacha.

En las ceremonias oficiales, los alcaldes ostentan ese mismo bastón que recuerda a la sociedad perfecta de Platón, donde quienes mandan son los sabios. Los políticos se rodean de “expertos” y hombres de ciencia. Sus recomendaciones, como la de no comer carne en exceso, tienen el aval de las disciplinas nutricionales modernas, preocupadas por la salud pública.

El ministro de Consumo le ha dado una pirueta de 180 grados a la historia. Se podía haber interesado por el millón y medio de familias que pasan hambre en España, pero no ha sido así. La ciencia ha diagnosticado que el verdadero problema es que comemos carne con glotonería, y ya sabemos que los políticos van de la mano de la sabiduría y el conocimiento auténticos. ¿O es al revés?, ¿van los cientificos de la mano de los políticos?

Lo mismo que en la Torá, la Biblia y el Corán, hoy seguimos comiendo la fruta del árbol prohibido del conocimiento. ¿Nos engaña la serpiente como a Eva en el paraíso?, ¿escupirá una medicina o un veneno? Las vacunas ¿son un remedio que nos cura o un tóxico que nos mata?, ¿apoyamos a los provacunas o a los antivacunas?

Perseguimos respuestas simples a dilemas complejos. No nos gustan las explicaciones largas, y menos las que se sostienen sobre la historia y la experiencia. Las soluciones deben aparecer en blanco y negro; sin grises.

Recientemente tres científicas del CSIC falsificaban la historia de las vacunas, cuyo origen atribuían al británico Jenner. Pero ni Jenner inventó las vacunas, ni era médico, sino todo lo contrario: era un curandero de esos que hoy ellas mismas denostarían como “anticientífico”. Las vacunas son una práctica médica ancestral, cuando no había jeringuillas, y los primeros documentos escritos aparecen en China hace más de mil años.

En el griego antiguo la palabra farmacia (“pharmakeia”) se puede traducir como “magia”. En los akelarres las brujas utilizaban pociones y conjuros. Los participantes sanaban de sus enfermedades, como en Lourdes, y en el peor de los casos mitigaban su dolor con un buen colocón de setas venenosas y otras drogas.

Paracelso fue uno de aquellos magos, que antes también fue despreciado y ahora sus obras han sido traducidas y editadas por el CSIC, por lo que ha salido de las filas del ocultismo. La Wikipedia le define como “un médico moderno, adelantado a sus contemporáneos”. Ya podemos hablar de él como científico de primer nivel sin que nos insulten.

Fue pionero en la utilización de metales, como el mercurio, en las medicinas. Hasta su tiempo la botica era la botánica porque los únicos remedios era el herbolario, las plantas. Desde entonces y durante más de 300 años los médicos trataron enfermedades, como la sífilis, con mercurio, un metal que hoy está absolutamente prohibido, incluso en los termómetros por su toxicidad.

Los sifilíticos no morían por la enfermedad sino por el remedio que prescribían los médicos. En algunos idiomas al mercurio se le llama “plata viva”. En inglés se dice “quick silver”, de donde deriva “quack salber” que se puede traducir como matasanos, curandero o charlatán.

En el mundo moderno, donde la medicina quiere presumir de ser una ciencia, la situación no ha cambiado. Más de una tercera parte de las muertes son iatrogénicas, es decir, que los enfermos están muriendo a causa de los médicos, de los fármacos, las intervenciones quirúrgicas y los hospitales.

Es cosa de la magia (o sea de la farmacia).

Más información:
— La ideología del contagio
— Materialismo, idealismo y teoría del contagio en la medicina clásica

El confinamiento arruina a los campesinos malayos

A principios de junio el gobierno malayo impuso un nuevo confinamiento de todo el país, que ha tenido un fuerte impacto en el nivel de vida de la población campesina. Los comercios están cerrados y las actividades “no esenciales” se han paralizado.

Los cultivadores de hortalizas, fresas y flores de Cameron Highlands se quejan del colapso de las ventas, las subidas de precios y las dificultades para encontrar trabajadores.

Cameron Highlands es una “Hill Station”, una de las muchas “estaciones de montaña” que se crearon en la época del Imperio Británico para ofrecer a los colonos un refugio más fresco cuando el calor del verano agobiaba las llanuras.

Situada al norte de Kuala Lumpur, alberga muchas plantaciones de té, pero también cultivos que también prefieren el frescor de la altitud.

En la región los campesinos se han visto muy afectados por los confinamientos, que han creado una grave escasez de mano de obra y siguen manteniendo alejados a los turistas.

“Llevo 40 años trabajando y esta pandemia es la peor crisis que he vivido”, afirma Chai Kok Lim, presidente de la Organización de Productores de Hortalizas de Cameron Highlands.

El caso de la plantación Cameron Bharat -que gestiona 240 hectáreas de cultivos de té- es emblemático de las dificultades de toda la región.

El número de turistas que visitan la plantación es ahora casi nulo debido al cierre de fronteras. La plantación ha tenido que clausurar dos tiendas que normalmente acogen a los visitantes, lo que supone un importante ingreso adicional.

El gerente Francis Xavier dice que también le faltan trabajadores para estas ingratas tareas, que atraen a pocos malayos. Normalmente, la mayor parte de la fuerza de trabajo procede del extranjero. Pero el cierre de fronteras impide que estos trabajadores entren en Malasia.

“Si no tenemos suficientes trabajadores, no podremos mantener nuestro programa de producción y eso afectará a nuestro volumen de negocio”, explica.

Parveen Kumar Mohan cultiva crisantemos, una flor utilizada por la minoría india de Malasia en festivales y ceremonias religiosas. A él también le resulta difícil encontrar trabajo. Y de todos modos, dice: “No puedo vender porque no hay demanda. Los templos están cerrados y no hay turistas.

Chai Kok Lim está convencido de que al final la población campesina saldrá perdiendo. “Debido a la falta de mano de obra, estamos produciendo menos verduras y los precios subirán”, advierte.

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