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El periódico con más tirada de Europa se disculpa por desatar una campaña de pánico durante la pandemia

El redactor jefe del periódico con más tirada de Europa, Bild, se ha disculpado públicamente por una cobertura mediática de la pandemia basada en el miedo, especialmente dirigido a los niños, a los que dijeron que “iban a matar a su abuela”.

En una alocución ante las cámaras (1), Julian Reichelt reconoció que las noticias fueron “como un veneno” que hicieron sentir a los lectores como sii fueran “un peligro mortal para la sociedad”.

Reichelt se dirigió especialmente a los niños aterrorizados por un alarmismo informativo que ha provocado una explosión de depresión y suicidios infantiles en todo el mundo.

“A los millones de niños de este país [Alemania] de los que nuestra sociedad es responsable, quiero expresar aquí lo que ni nuestro gobierno ni nuestro canciller se atreven a decirles. Les pedimos que nos perdonen”, dijo Reichelt.

“Perdonadnos por esta política que, durante el último año y medio, os ha hecho víctimas de la violencia, el abandono, el aislamiento y la soledad.

“Hemos persuadido a nuestros hijos de que asesinarán a su abuela si se atreven a ser lo que son, niños. O si se encuentran con sus amigos. Nada de esto se ha demostrado científicamente.

“Cuando un Estado roba los derechos de un niño, debe demostrar que con ello lo protege de un peligro concreto e inminente. Esta prueba nunca se ha aportado. Se ha sustituido por la propaganda que presenta al niño como vector de la pandemia”.

El redactor destaca que quienes intentaron ofrecer perspectivas más tranquilizadoras sobre la pandemia “nunca fueron invitadas a la mesa de debate” e instó a los lectores a “no creer en la mentira” cuando se enfrentan a las proclamas alarmistas del gobierno.

Reichelt pide al gobierno que abra los colegios y polideportivos, advirtiendo que quienes imponen brutales medidas de confinamiento “tendrán sobre su conciencia y dejarán en los libros de historia una multitud de almas inocentes”.

El periódico Bild tiene una tirada diaria de 1,24 millones de ejemplares, lo que le convierte en el más vendido de Europa.

Los confinamientos, pasaportes sanitarios y la represión de las manifestaciones en la calle, en general, han metido al gobierno alemán en una seria crisis política. El espionaje alemán vigila de cerca a los manifestantes contra las restricciones sanitarias y el pasaporte de vacunas porque están implicados en una conspiración para subvertir el gobierno (2).

Los alemanes protestaban contra los planes de hacer la vida imposible a los no vacunados, prohibiéndoles la entrada a lugares públicos, como restaurantes, cines y estadios.

Como ya hemos informado en otra entrada, el Relator Especial de la ONU sobre la Tortura va a abrir una investigación por la muerte de un manifestante y una redada masiva de detenidos que carece de precedentes.

(1) https://www.brighteon.com/a1e21534-3c8f-4a2a-b345-0646ec351ee4
(2) https://summit.news/2021/04/29/germanys-domestic-spy-agency-is-monitoring-anti-lockdown-protesters/

En el mundo hay 40 nuevos milmillonarios gracias al gran negocio de las vacunas

El mercado mundial de las vacunas contra el coronavirus asciende a decenas de miles de millones de dólares en ventas anuales para algunos monopolios farmacéuticos (1). El negocio es aún mayor teniendo en cuenta que el mercado está cerrado por las patentes y que las empresas no arriesgan nada, porque juegan con dinero publico.

Solo este año, el botín en disputa es de aproximadamente 53.000 millones de dólares y de 51.000 millones el año que viene. Pero la ola de histeria logrará que el gasto mundial en vacunas alcance los 157.000 millones de dólares hasta 2025. Antes de que comenzara la pandemia, el mundo fabricaba alrededor de 5.000 millones de dosis al año que cubrían todas las patologías. Hoy se estima que para saciar la demanda se deberán producir unos 11.000 millones anuales.

La cotización de las acciones de las multinacionales farmacéuticas se ha disparado. Los principales accionistas institucionales de Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson son los mismos: fondos buitres como BlackRock, Vanguard Group y State Street. En el mundo hay 40 nuevos milmillonarios gracias al gran negocio de las vacunas, según la revista Forbes (2).

Los millones de euros aportados por los Estados de distintos países, encabezados por Estados Unidos y Alemania, y destinados al desarrollo de vacunas contra el coronavirus, fueron absorbidos y traducidos en beneficios, en su mayoría, por solo cinco multinacionales: Pfizer, Moderna, Janssen, CureVac y AstraZeneca. En el caso de esta última, fue una de las más rápidas en desarrollarse gracias a los ensayos clínicos con otro coronavirus que ya se habían realizado previamente en la Universidad de Oxford.

Todo son beneficios. Pfizer y Moderna “están cobrando a los gobiernos 41.000 millones de dólares de más sobre el coste estimado de producción”. La Unión Europea habría pagado un sobrecosto “que equivaldría al 19 por ciento del presupuesto total de la UE para 2021”, según una investigación llevada a cabo por la organización “People’s Vaccine”.

Según el Imperial College de Londres, las vacunas se fabrican por un precio que oscila entre los 60 céntimos de euro y dos euros, mientras que Covax, el fondo mundial que compra y distribuye una parte de las vacunas, está pagando, en promedio, casi cinco veces más. En Estados es mucho peor: el gobierno las ha adquirido por un precio de entre 12 y 25 euros, según Unicef.

Las vacunas de Pfizer y Moderna fueron desarrolladas únicamente gracias a los 8.300 millones de dólares provenientes de fondos públicos. Los estudios que han dado lugar a estas vacunas comenzaron mucho antes de la pandemia y también gracias al dinero público.

Beatriz Novales, directora de Oxfam, afirma que “mientras las multinacionales farmacéuticas sigan monopolizando, seguirán priorizando los contratos que puedan brindarles los beneficios más excesivos […] es el momento de dejar de subvencionar a los multimillonarios”.

Por una única dosis de la vacuna de Moderna, Colombia paga el doble de lo que paga Estados Unidos (3).

Este año la facturación mundial de Pfizer llegará a los 21.500 millones de dólares.

Las ventas de Moderna se pueden clacular en 19.600 millones de dólares.

Johnson & Johnson aspira a alcanzar unas cifras de ventas de 10.000 millones de dólares sólo con esta vacuna.

AstraZeneca alcanzaría unas ventas de 1.900 millones de dólares este año y 3.000 millones el que viene.

La china Sinovac sostuvo que puede producir más de mil millones de dosis este año. La vacuna tiene un precio de 60 dólares por dos inyecciones en algunas ciudades chinas. El socio indonesio de Sinovac, Bio Farma, que ha pedido al menos 40 millones de dosis, dijo que costaría 27.20 dólares por dos dosis a nivel local.

RDIF, un fondo soberano de Rusia, dijo el mes pasado al Financial Times que el Instituto Gamaleya, responsable de la vacuna Sputnik, había firmado contratos con 15 fabricantes en 10 países para producir 1.400 millones de vacunas, de las cuales los desarrolladores han dicho que cobrarían 20 dólares por las dos dosis requeridas a nivel internacional, si bien la están proporcionando gratis en Rusia.

Novavax ha acordado suministrar 300 millones de dosis, incluido Reino Unido (60 millones), Unión Europea, Canadá y Australia. Espera producir 150 millones de dosis al mes, que serán más baratas que las de la competencia. La empresa acordó cobrar 3 por inyección en África. Se espera que esto aumente, ya que Novavax espera poder fabricar 2.000 millones de dosis al año a partir de mediados de este año, gracias a su asociación con el Serum Institute de India.

(1) https://www.theguardian.com/business/2021/mar/06/from-pfizer-to-moderna-whos-making-billions-from-covid-vaccines
(2) https://www.forbes.com/sites/giacomotognini/2021/04/06/meet-the-40-new-billionaires-who-got-rich-fighting-covid-19/
(3) https://www.radiomambi.icrt.cu/mundo/ong-denuncian-especulacion-y-precios-exorbitantes-en-mercado-de-vacunas-anticovid/

Hay que seguir las instrucciones de los CDC ‘porque lo dicen los expertos’

El tiempo juega en su contra. La inútil prolongación de la represión durante casi un año y medio sigue descubriendo las costuras de la pandemia y todos y cada uno de sus elementos constituyentes, empezando por el confinamiento y acabando por las variantes y las vacunas.

Tras el anuncio oficial de que las personas vacunadas pueden contraer y transmitir la llamada “variante delta”, Emerald Robinson, una periodista de Newsmax, preguntó el viernes a la vicesecretaria principal de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, si los CDC habían sido capaces de analizar dicha variante.

Como no sabe de lo que está hablando, Jean-Pierre le responde que los estadounidenses deben seguir las instrucciones de los CDC “porque lo dicen los expertos”.

Las personas que aún conservan la capacidad de pensar por sí mismas se hacen muchas preguntas, cada vez más, pero la respuesta es siepre la misma: “Haz lo que decimos porque lo decimos nosotros”.

Volvemos a la Edad Media y a los argumentos basados sólo en la autoridad. Si decimos que las mascarillas no son necesarias, no te la pongas, y si decimos lo contrario entonces puedes hacerlo. Cuando los “expertos” cambian de parecer, todos debemos cambiar.

Las “variantes” del virus están dando mucho juego para estirar el estado de guerra más allá de lo que tenían previsto porque las nuevas vacunas no han cumplido ninguna de las expectativas que tenían puestas en ellas. Más bien al contrario.

Tras fallar la segunda dosis, llega la tercera, y con el fracaso de las vacunas el discurso vuelve a cambiar por enésima vez: las vacunas fallan porque han aparecido nuevas “variantes”, que son siempre peores que las precedentes. Pero si desde 1964 no han sido capaces de secuenciar el genoma de los coronavirus, no hay variantes que valga.

Seguimos como al principio, o peor.

Comunicado de las juventudes comunistas de Marsella contra el pasaporte sanitario

Las juventudes comunistas participaron el 24 de julio en la manifestación contra el pasaporte sanitario en Marsella y han publicado una declaración en la que califican a la actual República francesa como una dictadura.

“Contra la propaganda de la burguesía y sus títeres, estas manifestaciones no son de ‘antivacunas’ y ‘fascistas’, sino ante todo un movimiento popular contra el continuo ascenso autoritario del gobierno, contra la destrucción de nuestras condiciones de vida bajo la coartada de la pandemia. Y si también pudimos ver a la extrema derecha en estas manifestaciones, también es deber de todas las organizaciones portadoras del proyecto socialista-comunista enfrentarse a ella allí donde se encuentre. No podemos dejar a nuestra clase en manos de fascistas que desvían la auténtica ira popular hacia un agravamiento de la dictadura de los monopolios financieros más reaccionarios”.

Los comunistas marselleses afirman también que la lucha contra el pasaporte sanitario, contra el paro y por la defensa de las pensiones forman parte de un mismo combate por la libertad.

La manifestación masiva de Marsella reunió a miles de personas, entre ellas chalecos amarillos, sindicalistas y trabajadores, especialmente de la sanidad, que corren el riesgo de ser despedidos si se niegan a vacunarse.

Desde el principio de la pandemia, la sanidad -dicen los jóvenes comunistas- se ha visto sometida a la falta de medios y al desmantelamiento de los hospitales públicos.

Antes de emprender cualquier debate serio sobre la política sanitaria, las juventudes comunistas de Marsella exigen la eliminación de las patentes sobre las vacunas, la socialización de los monopolios y la eliminación de los secretos de Estado.

Con el pasaporte sanitario, añaden, el gobierno y la burguesía quieren poner sobre nuestras espaldas su gestión, regida por los beneficios monopolistas.

“Por eso participaremos en las próximas manifestaciones contra el pasaporte sanitario y llevaremos nuestras consignas de clase”, concluyendo el comunicado con su enumeración:

¡Pasaporte sanitario, pensiones, seguro de desempleo: la misma lucha!
¡No hay confianza ni cooperación con el gobierno!
¡Formemos un bloque en torno a nuestros intereses de clase!
¡Nuestros derechos no son negociables, rechacemos cualquier regresión!

—https://www.facebook.com/jeunescommunistes13/

Un manifestante muerto y casi 600 detenidos en las protestas contra las restricciones sanitarias en Alemania

Un manifestante ha fallecido y cientos de personas han sido detenidas tras las protestas no autorizadas contra las nuevas restricciones sanitarias del domingo en Berlín, Alemania.

Un hombre de 49 años se quejó de una sensación de hormigueo en el brazo y en el pecho mientras era identificado por la policía. Instantes después, se derrumbó y falleció poco después de ingresar en un hospital.

La policía actuó sistemáticamente contra los participantes en las protestas por no respetar la distancia mínima entre personas y negarse a utilizar mascarillas, lo que dio lugar a cargas y enfrentamientos en las calles de Berlín.

Más de 2.200 policías están desplegados por las calles de Berlín. El gobierno quiere evitar a toda costa que se repitan escenas como las de ayer. Los incidentes acabaron con varios policías heridos, cerca de 600 detenidos y su primera víctima mortal.

Preocupa también el aumento de las agresiones contra la prensa. El jefe de la asociación de la prensa local, Jörg Reichel, se encuentra hospitalizado tras recibir una brutal paliza. Reichel fue atacado, derribado de su bicicleta y pateado y golpeado cuando circulaba por el barrio de Kreuzberg. Solo la intervención de varias personas evitó que los agresores causaran mayores heridas al periodistas, que se encuentra hospitalizado en estado grave.

Esta mañana había otras tres convocatorias no autorizadas, y por la tarde hay una manifestación permitida. La situación esta jornada, sin embargo, es de calma, al menos de momento.

Youtube censura a la cadena de televisión Sky por sus críticas a los confinamientos

Nunca se había conocido una campaña tan intensa de censura. Los promotores de las medidas políticas contra la pandemia en YouTube no lo deben tener muy claro cuando han llegado al punto de censurar a la cadena de televisión Sky News, una de las que convoca más audiencia en Australia: casi dos millones de espectadores.

La cadena ha sido castigada con la prohibción de emitir nuevos contenidos en YouTube durante una semana porque no respeta suficientemente el canon médico sobre el coronavirus y sus secuelas de mascarillas, cuarentena, hidrogel, toque de queda o ley marcial.

La censura en YouTube está sujeta a una política de “tres golpes”: el primero da lugar a la suspensión durante una semana, el segundo en un plazo de 90 días da lugar a una prohibición de dos semanas y el tercero a la eliminación permanente del sitio.

Sky News Australia, propiedad del magnate Rupert Murdoch. El canal dice que la censura se debe a los vídeos que discuten la eficacia de las mascarillas y el confinamiento.

Según el editor digital de Sky News, la prohibición es un ataque preocupante a la libertad de expresión. En un comunicado, el editor digital de Sky News Australia, Jack Houghton, di”jo:

“La libertad de participar en el debate y desafiar el pensamiento y el saber convencionales no siempre ha sido aceptada como un derecho humano. Desde el punto de vista filosófico, la noción existe desde hace milenios, y las interpretaciones más modernas tienen su origen en las cámaras de debate griegas. A menudo ha cambiado de forma e incluso ha sido suprimida por dirigentes más totalitarios”.

Houghton se refiere a YouTube, un medio “totalitario” para una situación “totalitaria”, como la que viene imponiendo el gobierno australiano desde el año pasado, que carece de toda clase de precedentes.

La industria de las vacunas: un ejemplo de capitalismo monopolista de Estado

Hace ya casi dos años publicamos una entrada explicando quién es Macron, quiénes son sus jefes y a qué intereses sirve. En suma, Macron no es otra cosa que un peón de la banca Rothschild y durante sus años de lacayo solo concluyó un contrato importante: la adquisición por parte de Nestlé de la división de nutrición infantil de Pfizer.

La operación ascendió a 12.000 millones de euros y Macron pilló una buena mordida, de esas que te solucionan la vida para siempre. Además, fue el inicio de una estrecha amistad entre Pfizer y un político al que estaban cocinando a fuego lento.

La operación fue auditada por KPMG, una multinacional anglo-holandesa de contabilidad y asesoramiento financiero. Emplea a más 200.000 personas, genera unos ingresos de 29.000 millones de dólares y opera en 150 países, algunos de los cuales son paraísos fiscales.

Por lo tanto, Macron conocía sobradamente a KPMG. En el periodo en el que ambos hicieron de intermediarios entre las multinacionales, es decir, entre 2008 y 2014, Pfizer mantuvo escondidos en Panamá más de 74.000 millones de dólares. El dinero negro y la evasión fiscal es el mundo en el que se mueve Macron como pez en el agua.

El gobierno francés recurrió a tres grandes monopolios internacionales para preparar la campaña de vacunación: KPMG, McKinsey y Price, es decir, empresas que poco tienen que con la sanidad, ya que su especialidad es la auditoría, la contabilidad y la asesoría fiscal.

Macron nunca rompió sus lazos son Pfizer y la pandemia los ha estrechado mucho más, en particular, con Frédéric Thomas, responsable del negocio de Salud y Ciencias de la Vida en KMPG Francia.

Thomas es uno de esos lacayos que se pueden sentar en los dos lados de la mesa, porque también estuvo 7 años a sueldo de Pfizer. En total ha estado 18 años como consultor estratégico en empresas de sanidad. Asesoró a IK Investment Partners en la adquisición a Carlyle de una participación mayoritaria en el fabricante francés de prótesis ortopédicas Marle, una empresa con 150 millones de euros de facturación.

La adquisición se llevó a cabo a finales de 2019 por el fondo de inversión Dentressangle, que prosperó tras la venta de Dentressangle Transport, comprada cuatro años antes por el gigante del transporte estadounidense XPO Logistics. Dentressangle Transport era una de las mayores empresas de transporte y logística de Francia.

Fue un pelotazo de 1.450 millones de euros. En enero de este año, cuatro años después de comprar Dentressangle, el grupo estadounidense XPO Logistics revendió la empresa. Era el segundo pelotazo a la misma pelota.

El capital del holding francés se multiplicó por 10 y la operación fue refrendada por Macron, entonces ministro de Economía, que 6 meses antes había dado luz verde a la adquisición de parte de Alstom por General Electric. Importe del cambalache: 12.000 millones de euros.

Por supuesto, Alstom es un buen cliente de KPMG.

En 2016, unos meses después de la venta de Dentressangle Transport, el holding Dentressangle adquirió la mayoría del capital de IFOP, un instituto de sondeos. Aún faltaba un año para las elecciones presidenciales.

Aquel mismo año Thomas supervisó la cuarta edición del Observatorio de inversiones productivas farmacéuticas y biotecnológicas realizado por KPMG para Polepharma y Leem, que reúne a los fabricantes de mercancías farmacéuticas. Las empresas del gremio empezaban a preparar la campaña electoral de Macron. Se puede leer en un documento del Ministerio, elaborado en 2016, titulado “La nueva Francia industrial”.

En los últimos seis años, Dentressangle Investissement’s ha crecido a pasos agigantados. En 2018 el holding realizó su primera inversión y adquirió una participación mayoritaria en Acteon, un grupo cabecero en el suministro de equipos de ultrasonidos, cirugía dental y farmacéutica. Desde el año pasado el gobierno de Macron sufraga los gastos dentales, oftalmológicos y auditivos de los franceses, y a buen entendedor…

Otro lacayo de KPMG con estrechos vínculos con Pfizer es John A. Morris. Es uno de esos sujetos característicos, a medio camino entre la ciencia y el capitalismo. Es doctor en química, socio principal de KPMG y con un pie la multinacional suiza Novartis. Era muy raro que Novartis no se lanzara a fabricar su propia vacuna contra el coronavirus y que dejara pasar la oportunidad, hasta que en enero de este año firmó un acuerdo con Pfizer para envasar las dosis de su vacuna.

La sanidad no está, pues, en manos de la OMS ni de ningún médico, sino de una pequeña camarilla de grandes capitalistas. Por ejemplo, Morris ha dirigido equipos de KPMG en Nestlé, Roche, Pfizer, Alliance Boots, AstraZeneca, Eli Lilly y Merck. No falta casi ningún monopolio internacional de sanidad. Los demás, los “expertos”, los periodistas y los inquisidores no son más que sicarios de esos grandes intereses capitalistas.

El 13 de marzo del año pasado, cuando estaba a punto de declararse oficialmente la pandemia en Francia, apareció un artículo en el priódico económico Les Echos en el que Jay Nirsimloo, presidente de KPMG Francia, dijo sobre la inminente pandemia:

“Todos los directivos saben que habrá un antes y un después, y las empresas que no han completado su migración tecnológica están en desventaja. KPMG International, presente en 150 países, nos permite anticiparnos y actuar. KPMG Francia ha creado una unidad de seguimiento y acción de 24 horas. Se trata de una verdadera torre de control, porque en este contexto es importante informar y encontrar soluciones. Nuestros 10.000 empleados de nuestras 220 oficinas están conectados y pueden teletrabajar simultáneamente en toda Francia”.

Al jefe de KPMG Francia se le hacía la boca agua. “Nuestras inversiones están dando sus frutos”, se felicitaba cuando aún no se había declarado la emergencia sanitaria.

—https://collectif-feignasse.over-blog.com/2021/03/le-jour-ou-pfizer-a-rendu-macron-millionnaire.html

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