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Las multinacionales destruyen la producción lechera africana

En 2009 el gobierno nigeriano entregó préstamos monetarios y mil hectáreas de tierra por cabeza a agricultores blancos de Zimbabwe para montar granjas lecheras en Shonga, un importante sector agrícola a 400 km de la capital, Lagos. Esto, con la esperanza de que a partir de la instalación de granjas “ultra modernas” con vacas Jersey importadas desde Sudáfrica, se lograra reducir el enorme gasto en importación de lácteos del país.

“Acá vi una oportunidad, y puedo decirte que, sin dudas, me quedo por un buen tiempo”, decía David Higgins, un sudafricano contratado para dirigir una planta de operaciones lecheras y que distribuye leche fresca para la Corporación Holandesa FrieslandCampina, la cual ha dominado el mercado nigeriano de leche por décadas.

Sin embargo, menos de diez años después, el proyecto está a punto de derrumbarse. La mayoría de los granjeros zimbabwenses se han ido y, tal como afirma un investigador nigeriano, aquellos que se quedaron están “pensando su plan de escape”.

Y es que importar granjeros blancos “modernos” y vacas de raza Jersey no solucionó los problemas de importación de lácteos en Nigeria. El problema, como bien saben todos los pastores nigerianos, es competir con la leche en polvo barata que, compañías como FrieslandCampina, importan al país. Al igual que los pastores locales, los granjeros zimbawenses y sus modernos métodos se mostraron indefensos frente a ello.

Alrededor del 98 por cien de los productos lácteos consumidos en Nigeria son importados, con un costo promedio anual de 1.300 millones de dólares. Nigeria es el mayor importador mundial de leche en polvo reconstituida con grasa vegetal desde Europa —un sucedáneo barato de leche que se hace a partir de mezclar leche en polvo con aceite de palma. A su vez, FrieslandCampina, compañía que importa enormes cantidades de leche en polvo producidas en plantas europeas con subsidios estatales, controla un 75 por cien del mercado lácteo en Nigeria, que está controlado en un 99 por cien por tan sólo cinco grandes compañías.

Sin embargo, Nigeria cuenta con uno de los hatos de ganado bovino de mayor tamaño a nivel mundial, y una producción local de lácteos de larga tradición. A partir de esto, uno podría pensar que en Nigeria las cosas debieran ser similares al caso keniano, donde los pequeños pastores y agricultores, con vacas de razas locales, suministran el 90 por cien del consumo total de leche en el país a través de una red de comerciantes a pequeña escala. La diferencia radica en que en Kenia existe una extensa protección a la producción local de lácteos a través de impuestos a las importaciones, mientras que en 1980 Nigeria abrió su mercado lechero como parte de los programas de ajuste estructural, no existiendo desde entonces ningún esfuerzo real por parte del gobierno por controlar las importaciones. FrieslandCampina culpa de esta situación a lo “precario de la cadena local de abastecimiento lechero”, y cada vez que el escenario político se caldea, promete invertir en el “desarrollo” del sector lechero. Esta corporación instaló su primera granja lechera a gran escala en Nigeria (bajo el nombre Lecherías Integradas) en Vom, Estado de Plateau, en 1984, que fue vendida una década más tarde a un político nigeriano.

Más recientemente, con financiamiento del gobierno holandés, y en conjunto con el gobierno nigeriano, la corporación lanzó el Programa de Desarrollo Lechero en el que se compromete (a través de una “integración retrospectiva o ascendente o” que va compactando los encadenamientos productivos y las empresas que los abastecen) a obtener el 10 por cien de su abastecimiento a partir de productores locales. A pesar de esto, y tras cinco años de lanzado el programa (2011-2016), las importaciones nigerianas de leche en polvo se han mantenido intactas, y la FrieslandCampina se abastece apenas en un 3 por cien de leche local.

En 2016, con los precios del petróleo desplomándose y las reservas de divisas mermadas, el gobierno nigeriano se propuso implementar restricciones a la importación de ciertos productos, entre los cuales se encontraba la leche, con el fin de fomentar la producción local. Sin embargo, tras una serie de reuniones con FrieslandCampina, en las que la compañía se comprometió a aumentar su abastecimiento a partir de leche local, el gobierno retrocedió en las medidas de protección.

Tres años después, con las importaciones lecheras en máximos históricos, y acusando a las corporaciones de tratar la “aspiración nacional [de aumentar el suministro local de leche] con desprecio imperial”, finalmente el gobierno incorporó la leche en la lista de productos con restricciones a las importaciones. Frente a estas medidas las corporaciones contraatacaron con fuerza, por lo que el gobierno, una vez más, retrocedió en sus medidas protectoras, concediéndole en febrero del 2020 a FrieslandCampina y a otras cinco corporaciones una excepción, bajo el argumento de que estaban comprometidas con la “integración ascendente”.

Este último episodio de asociación público-privada está estrechamente relacionado con una controvertida prohibición del libre pastoreo acordada por 17 gobernadores estatales de todo el sur de Nigeria en mayo de 2021, y la cual fue calificada de “satánica” por parte de los representantes de los pastores locales. Con el mismo fin, le fueron entregadas 10.000 hectáreas a FrieslandCampina y otras 4.000 hectáreas a Coca-Cola, al interior de la reserva Bobi Grazing en el Estado de Niger, para que monten granjas lecheras, y radiquen a pastores del pueblo fulani mediante producción bajo contrato. Caso similar es el de la asociación entre la multinacional lechera danesa Arla y el estado de Kaduna para construir granjas lecheras en terrenos agrícolas entregados por el gobierno, con la intención de radicar a mil pastores nómadas y contratar su producción. Estos proyectos cuentan con el financiamiento de los gobiernos holandés y danés, que además proporcionan a los pastores ganado “mejorado” y les capacitan en la producción lechera al estilo europeo. Por su parte la Fundación Bill y Melinda Gates también entrega financiamiento a través de un programa llamado Promoción Del Desarrollo Lechero Local en Nigeria.

El programa financiado por la Fundación Gates es un proyecto en cooperación con seis empresas lácteas en Nigeria y es coordinado por Sahel Consulting (anteriormente Sahel Capital). Una de las compañías, L&Z Integrated Farms Limited, es propiedad de un fondo de inversiones privado con sede en la República de Mauricio y que gestiona Sahel Consulting, y cuenta con fondos entregados por los bancos de desarrollo de Alemania, Holanda y Reino Unido, como también del fondo soberano de Nigeria. Otra de las empresas involucradas es Arla, y el resto son empresas lácteas nigerianas, en su mayoría propiedad de políticos locales o de sus familias.

Sahel afirma que están aplicando un enfoque de mercado liderado por el sector privado con el fin de resolver los problemas estructurales del sector lechero, pero ignorando por completo el verdadero problema: las importaciones de leche en polvo barata y subvencionadas. Por tanto, el esfuerzo por trasladar a los pastores a costosas granjas lecheras al estilo europeo está condenado al fracaso, tal como le sucedió los agricultores zimbabwenses en Shonga y tal como pasó con todos los esfuerzos anteriores por “modernizar” el sector lácteo de Nigeria. Después de todo, ésta es la razón principal por la que los pastores de Nigeria y de los países vecinos, que no han tenido problemas para satisfacer el consumo galopante de carne de vacuno de Nigeria durante las últimas décadas, han sido excluidos del mercado lácteo.

La mafia de la (mala) leche

Escenarios similares se multiplican por toda África. Y no es de extrañar. Con su rápido crecimiento, las poblaciones urbanas representan una mina de oro para las empresas lácteas. En 2019 FrieslandCampina obtuvo la extraordinaria suma de 48 millones de dólares en ganancias de sus operaciones en Nigeria. Ahora, expandiéndose a otros países como Costa de Marfil, donde su planta láctea recién adquirida depende exclusivamente de las importaciones, busca duplicar sus ingresos en África. Cuando se le preguntó sobre la falta de abastecimiento local, el director para África Occidental de FrieslandCampina, Roger Adou, afirmó que la compañía estaba en proceso de construir un “ecosistema” de productores locales de leche capacitados en métodos agrícolas holandeses. “No se puede culpar a las corporaciones multinacionales por la mala organización de las cadenas de suministro locales”, sentenció. Otro gran actor en el continente africano es el gigante francés Danone, quien unió fuerzas con el Grupo Abraaj, empresa de capital privado con sede en Dubai, para hacerse cargo de la empresa láctea ghanesa Fan Milk. En 2019, tras la quiebra de Abraaj, Danone tomó el control de toda la empresa, convirtiéndola en su base de expansión por el África Occidental, incluida Nigeria, en donde tiene un proyecto de “integración ascendente” en el estado de Ogun.

Todos estas operaciones llevadas a cabo por corporaciones extranjeras deben ser interpretadas como meras fachadas, proyectos diseñados para disimular las enormes cantidades de dinero que extraen de África por sus ventas de leche en polvo barata. Este sistema descansa sobre una sobreproducción fuertemente subvencionada en Europa, América del Norte, Australia y Nueva Zelanda, sobreproducción que luego es “derramada” sobre África principalmente en forma de leche en polvo con grasa vegetal añadida, que es procesada y vendida en sectores urbanos a precios tan bajos que destruyen la producción local de leche saludable. En 2019 África importó 100.000 toneladas de productos lácteos por un valor de unos 5.300 millones de dólares, frente al millón 460.000 toneladas de 2009, por un valor de 3.600 millones de dólares.

La crema

En África, la producción de lácteos tiene ribetes políticos, con intereses directos que se extienden hasta los niveles más altos de gobierno. Un ejemplo de esto es Kenia, donde la familia del presidente Uhuru Kenyatta es propietaria de Brookside Dairy, la procesadora de lácteos más grande de África Oriental. Brookside ha atraído a varios socios extranjeros, incluyendo el Grupo Abraaj de Dubai que tenía una participación del 10 por cien a través de un fondo de inversión propiedad de la Fundación Bill y Melinda Gates antes de su colapso en 2018, y el gigante lácteo francés Danone, que actualmente posee un 40 por cien de las acciones.

A partir de la adquisición de otras compañías lácteas con conexiones políticas en países vecinos, Brookside ha logrado expandirse más allá de sus fronteras. En 2016 Brookside se hizo cargo de la principal empresa de procesamiento de alimentos de Ruanda, Inyange, la cual está vinculada con el partido del presidente Paul Kagame. Además, el año anterior a esto, la compañía compró la antigua Ugandan Dairy Corporation, que había sido privatizada y adquirida por una familia cercana al presidente Yoweri Musevenila a través de un escandaloso y corrupto proceso de licitación, y de quien se rumorea que es uno de los principales proveedores de leche de Brookside.

Los donantes insisten en afirmar que la dependencia de África de las importaciones puede resolverse “modernizando” las granjas y las cadenas de suministro. En esta línea, la Fundación Gates respalda una serie de iniciativas para potenciar la producción local de leche en granjas a partir de reemplazar razas locales con razas de alto rendimiento e introduciendo piensos y forrajes comerciales y productos farmacéuticos, como es el caso del Proyecto de Desarrollo Lechero de África Oriental en Kenia, Ruanda y Uganda. El mismo tipo de programas es apoyado por los gobiernos de Holanda, Francia y Dinamarca los países donde se ubican las mayores empresas exportadoras de lácteos a África.

Mientras tanto, y siguiendo con el modelo descrito anteriormente, la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental ha lanzado una “ofensiva láctea” a cinco años ¡mientras sus estados miembros avanzan en acuerdos comerciales con Europa para reducir los aranceles sobre la leche en polvo de un insignificante 5 por cien a cero!

Los fondos privados de inversión también se están asentando masivamente en África, y gran parte de sus fondos provienen de bancos de desarrollo y fundaciones convencidas de que es posible ganar dinero a partir de esta estrategia modernizadora. Sin embargo, de las múltiples inversiones en producción local de lácteos realizadas por éstos, pocas están teniendo éxito. Un ejemplo de esto es Midcom, con sede en Dubai, quien en 2013 intentó invertir en la industria láctea de Uganda con el respaldo de la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial y The Rise Fund (un fondo privado de inversión con sede en EUA y administrado por TPG). Su subsidiaria, Pearl Dairies, afirmó que no sólo se convertiría en un actor importante en el mercado nacional, sino que además crearía un negocio de exportación a los países africanos vecinos. No obstante, una disputa comercial con Kenia, país donde la industria láctea local está controlada por la familia del presidente, terminó por hundir a la compañía. Como consecuencia de esto, en marzo de 2021, Pearl Dairies anunció que cerraría su planta de productos lácteos en Uganda, girando hacia la producción de miel orgánica para exportar a Europa.

Los bancos de desarrollo, los donantes y los gobiernos están desperdiciando dinero y recursos tratando de industrializar la producción local de lácteos en África, cuando existe un enorme potencial sin explotar en los sistemas tradicionales, pero que no ha podido desarrollarse plenamente debido a las importaciones. Los pastores de Burkina Faso, por ejemplo, alguna vez abastecieron de leche fresca a toda la nación. Pero las importaciones de leche barata con grasa vegetal adicionada de Europa han destruido prácticamente su producción durante la última década. “Intenté vender mi leche, pero la mayoría de las veces se vence y termina siendo botada”, dice Hamidou Bandé, presidente de la Unión Nacional de Pastores de Burkina Faso. Hamidou tiene 300 vacas, pero ahora sólo vende su carne porque no puede encontrar un mercado para su leche. “Duele. La leche que tiramos pudo haber sido para los terneros o para nuestros hijos”.

Comparemos esta situación con la de Uganda, donde un arancel del 60 por cien protege a los pequeños productores de leche de las importaciones de productos lácteos. Hoy en día, los pequeños productores de leche (ganaderos, pastores, vendedores y procesadores de lácteos de pequeña escala), suministran 80 por cien de la leche que se consume en Uganda. Con aranceles regionales que no permiten la entrada de importaciones de leche en polvo a África Oriental, estos pequeños productores de lácteos han podido suplir de manera efectiva un aumento en la demanda durante las últimas dos décadas, y lo han hecho con las razas de ganado autóctonas y sus prácticas agrícolas tradicionales. Si bien las pocas compañías de lácteos en el país han intentado en varias ocasiones utilizar sus conexiones políticas para conseguir la aprobación de leyes que debiliten lo que ellos llaman “sector informal”, los agricultores y los pequeños vendedores se han aliado y han logrado detenerlos. Tanto en 2007 como en 2014 protestas de agricultores y vendedores a nivel nacional obligaron al gobierno a echar marcha atrás a la prohibición de venta de leche cruda.

La rica diversidad ganadera de África

De los 222 millones de cabezas de ganado africano que dotan de productos lácteos y carne a su población, la mayoría está en manos de pequeños agricultores y pastores. Esta población ganadera es muy diversa. Se han identificado al menos 150 razas de ganado autóctonas en el continente africano, y muchas otras permanecen sin clasificar. En diversos países el pastoreo del ganado es realizado por tribus específicas, como los banyankole en Uganda, los masaai en Kenia y Tanzania, y los fulani en todo el Sahel y África occidental. Cada uno tiene sus propias razas locales, como el famoso ganado Ankole de cuernos largos que se encuentra en Uganda y sus alrededores o el ganado jorobado cebú que crían los pastores fulani, de los cuales existen una multiplicidad de variedades según las condiciones geográficas locales en donde pastan.

Muchas de estas tribus pastoras son nómadas, y se desplazan largas distancias y por periodos de tiempo prolongados en busca de alimento y agua para sus animales. Es por esto que sus razas de ganado se adaptan a las condiciones locales, como altas temperaturas, sequía, largas distancias entre fuentes de pasto y agua, diversas enfermedades endémicas, así como también a las necesidades y costumbres de quienes dependen de ellas.

Durante los últimos años los agricultores, e incluso los pastores, se han visto obligados a adoptar vacas de “alto rendimiento”, las cuáles por lo general son el resultado de cruces entre vacas utilizadas en las granjas lecheras industriales en Europa y las razas locales. Estas nuevas razas son ofrecidas a mujeres, particularmente a las viudas y madres solteras en las áreas rurales de los países donde operan organizaciones como Send A Cow y Heifer International. Debido a su naturaleza, estas razas extranjeras son costosas y vienen con costosas instrucciones de cuidado, salud y reproducción, por lo que los pastores tienen que endeudarse para financiar carísimos productos veterinarios, procesos de inseminación artificial y construcción de refugios.

A pesar de que las vacas dominan el sector lácteo en África, las ovejas, los camellos y las cabras también son importantes para su producción lechera, especialmente en determinadas zonas del continente. Es difícil obtener cifras exactas, pero se estima que África alberga el 27 por cien de las ovejas y el 32 por cien de la población mundial de cabras, y un 20 por cien del ganado bovino a nivel mundial.

Muchos pastores y agricultores en África prefieren los pequeños rumiantes ya que tienden a implicar menores costos y a ser más fáciles de manejar que las vacas. Esto es especialmente cierto con las cabras, conocidas como la “vaca de los pobres”, y que han sido criadas durante mucho tiempo en el continente africano.

La leche como elemento central de la independencia alimentaria

No existe justificación para los miles de millones de dólares que salen de África cada año debido a las importaciones de productos lácteos. Los productos lácteos pueden y deben producirse de manera local. Siguiendo el caso de Uganda y Kenia, existe una medida simple y efectiva y que puede ser tomada de manera inmediata: detener las importaciones de leche en polvo.

Si existiese voluntad política por parte de los gobiernos africanos, varias serían las medidas que de inmediato se podrían tomar para frenar las importaciones de leche en polvo. Lamentablemente, muchos gobiernos africanos van en la dirección opuesta. Por ejemplo, negociando con Europa acuerdos de asociación económica e incluso un Tratado de Libre Comercio Continental (AfCFTA), los cuales eliminan las posibilidades de los países para proteger su producción local de lácteos. Los gobiernos de países productores de leche de Europa, América del Norte, Australia y Nueva Zelanda presionan de manera incesante a los gobiernos africanos para que estos acepten una mayor cantidad de productos lácteos de sus corporaciones, incluso aunque esto sumerja a los productores locales en una crisis.

—https://grain.org/e/6778

Rusia sucumbe al pasaporte de vacunas

A finales de noviembre el gobierno ruso presentó dos proyectos de ley relativos a la generalización de los códigos QR, sobre todo en los transportes. Estos códigos ya existen de facto, sin ninguna base legal, en todos los territorios federados.

Como en otros países, la sanidad en Rusia es competencia de los órganos regionales y locales, que han fracasado en su intento por vacunar a la población voluntariamente. Hasta la fecha las declaraciones del gobierno federal se oponían a la vacunación obligatoria, como hemos expuesto en entradas anteriores.

El truco ha consistido en utilizar los transportes, que son competencia del gobierno central, exigiendo el pasaporte de vacunas para poder viajar.

Los proyectos de ley presentados al Parlamento no son otra cosa que la vacunación obligatoria, además de la vigilancia generalizada de la población. No cuentan con el apoyo de los médicos ni de la población.

Cuando el presidente de la Duma abrió un debate al respecto en su cuenta de Telegram y pidió opiniones, hubo casi 720.000 comentarios, casi todos negativos. El gobierno no esperaban un rechazo tan general.

La reacción fue tan agresiva que algunos llegaron a pedir que la policía controlara a los críticos por “extremismo” y por “difundir noticias falsas”.

El debate provocó un enfrentamiento y una nueva ola de descontento popular.

Los pasaportes de vacunas cuentan con el apoyo de menos del 20 por ciento de la población, según las encuestas. Los médicos también acaban de ser encuestados por la agencia de información económica RBK y el resultado es el mismo: sólo una cuarta parte apoya los pasaportes sanitarios y su posición sobre la vacunación obligatoria es parecida.

El director del Instituto Gamaleya, Alexander Gintsburg, que fabrica la vacuna Sputnik, no se cansa de propugnar la aprobación de las dos leyes. Es lógico porque, a pesar de su nombre, en el accionariado de Gamaleya han entrado varios fondos buitre occidentales y empresas de capital riesgo.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha anunciado que sólo hay que resolver algunos detalles técnicos para que se aprueben las leyes y que la votación se está alargando debido a algunas dificultades técnicas, sociales y digitales.

La primera lectura parlamentaria estaba prevista para el 16 de diciembre y el bloque seudoprogre es, como en otros países, su máximo defensor. Quieren que todo se resuelva antes de fin de año, para que puedan entrar en vigor el 1 de febrero, como estaba previsto.

¿Cómo es la vida de los reclusos en un campo de concentración sanitario?

Una australiana de 26 años de edad, Hayley Hodgson, que aparece en la foto de portada, ha relatado su encierro durante 14 días en el campo de internamiento de Howard Springs, donde el gobierno recluye a las personas que regresan del extranjero, así como a las que han contraído el “covid”, o son contactos, o simplemente sospechosos.

Hodgson dio negativo en las pruebas de coronavirus, pero eso es lo de menos; la recluyeron igual “por si acaso”.

En un vídeo que hizo público mientras estaba aislada en el campo, los guardias, disfrazados con trajes de astronautas, como si fueran sanitarios, le reprenden por salir al aire libre.

El vídeo muestra a los dos guardias gritándole. Acusan a la apestada de no llevar su mascarilla cuando fue a lavar su ropa, pero sobre todo de querer conversar con otra persona a unos pasos de su habitación, al aire libre.

“No tiene que tener sentido”, le dice uno de los guardias cuando la reclusa le explica que las normas son absurdas. También le indica que el resultado d su prueba de coronavirus era negativa. “El riesgo sigue siendo muy alto”, le responden los guardias.

En la posmodernidad a las personas se les puede encerrar con una acusación de “riesgo” sin que ninguna ONG defensora de los derechos humanos haya alzado la voz.

El vídeo muestra que los guardias vierten continuas amenazas. Le dicen a la reclusa que no puede transpasar una línes trazadas en el suelo y que si insiste puede ser multada con 5.000 dólares.

Al salir del campo de concentración Hodgson ha concedido varias entrevistas para narrar su pesadilla (*). “Te sientes como si estuvieras en la cárcel. Sientes que has hecho algo malo, es inhumano lo que están haciendo”, declaró.

Los guardias “llevan trajes de protección y todo. No quieren acercarse a ti porque creen que eres contagioso. Y te dejan literalmente en tu habitación. Y te dejan. No vienen a decir nada, no comprueban, no hacen nada”.

El centro de Howard Springs, en el Territorio del Norte de Australia, es uno de los campamentos dedicados a los repatriados. También se ha utilizado durante algún tiempo para aislar a las personas infectadas o simplemente a los contactos, incluso si dan negativo, como en el caso de Hodgson.

El 1 de diciembre la cadena de televisión pública australiana ABC informó de unas declaraciones del Ministro Principal del Territorio del Norte, Michael Gunner, diciendo que Howard Springs “no es una prisión, pero tampoco un patio de recreo”.

Los internados “están allí porque son positivos al covid o porque tienen un alto riesgo de ser positivos al covid“, añadió el ministro.

(*) https://www.news.com.au/lifestyle/health/health-problems/nt-hits-back-at-womans-viral-interview-about-howard-springs-internment-camp/news-story/43a56e8b349fef236d9fd79c3ee8a15c

Una directora de Pfizer llegó desde Facebook (los mismos perros con distintos collares)

La explicación de la censura sobre las opiniones críticas acerca de la pandemia o las vacunas son obvias: son los mismos perros con distintos collares o, como dicen por ahí, las “puertas giratorias”.

La doctora Susan Desmond-Hellmann, miembro del Consejo de Administración de Pfizer, fue anteriormente directora de Facebook. Es casi lógico que la red social censure cualquier mensaje relacionado con las vacunas.

Las multinacionales tecnológicas y farmacéuticas están unidas por una maraña de hilos, no sólo de intereses comerciales, sino personales. Los mismos caciques pasan de una empresa a otra sin solución de continuidad.

A Desmond-Hellmann la nombraron miembro del consejo de administración de la red social en marzo de 2013 y ocupó el cargo de directora principal desde 2015 hasta 2019, poco antes de que apareciera el primer caso oficial de la pandemia.

Desde el comienzo de la pandemia esta cabecilla se dedica a contabilizar los ingresos millonarios que obtiene Pfizer vendiendo vacunas, mientras mantiene sujeta la cuerda de la censura con sus viejos colegas de Facebook.

Los documentos internos de Facebook que se han filtrado en las últimas semanas demuestran que los algoritmos informáticos se han introducido, entre otras cosas, para que los usuarios de la red social no tengan material para pensar por sí mismos. Son millones de contenidos para transmitir lo mismo.

Un documento de 15 páginas titulado “Vaccine Hesitancy Comment Demotion” resume el objetivo de la red social de reducir la visibilidad de ciertos mensajes críticos a fin de eliminar las barreras a la vacunación entre los usuarios de Facebook.

Para que no falte de nada: Desmond-Hellmann también forma parte del Consejo de Asesores de Ciencia y Tecnología de Biden, es decir, del “único cuerpo de asesores externos encargado de hacer recomendaciones de política de ciencia, tecnología e innovación al Presidente”.

Para que no falte de nada: Desmond-Hellmann también fue directora de la Fundación Bill y Melinda Gates.

—https://thenationalpulse.com/exclusive/pfizer-board-member-is-former-facebook-director/

Wall Street expulsa a las empresas chinas de la bolsa (el final de una historia de amor)

La empresa china de transportes Didi Chuxing, una especie de Uber, ha tenido que abandonar Wall Street. Poco a poco los gigantes tecnológicos chinos se tienen que marchar de unos mercados a los que calificaron como “neoliberales” porque, según decían, la nacionalidad no importa; sólo el dinero.

La luna de miel sólo ha durado siete años. Alibaba llegó a la Bolsa de Nueva York en 2014 y veremos lo que tarda en marcharse.

Es otra demostración adicional del hundimiento de una teoría, la neoliberal, que ha soltado las lágrimas de los reformistas durante 30 años. Las empresas entran y salen de los mercados porque los Estados y los gobiernos ponen el pulgar hacia arriba… o hacia abajo.

Al principio los caciques de Washington ponían el pretexto del espionaje para sacudirse de encima a las empresas tecnológicas chinas. Ya no se preocupan de invocar ningún motivo: las empresas no pueden cotizar en Wall Street porque son chinas.

Las empresas como las personas, tienen su DNI, su pasaporte y su visado, que no siempre está en regla. Estados Unidos ha inventado las empresas “sin papeles”, capitales emigrantes que tienen que ser expulsados como los “espaldas mojadas” de Río Bravo.

Didi Chuxing está presente en varios países latinoamericanos como Brasil, México, Argentina, Colombia o Chile. Tiene más de 15 millones de conductores y casi 500 millones de usuarios. Ahora se prepara para emigrar de la bolsa de Nueva York a la de Hong Kong y, mientras hace la mudanza, ha perdido casi dos tercios de su capitalización.

Tras el anuncio, las grandes empresas chinas de comercio electrónico, Alibaba, JD.com y Pinduoduo, que cotizan en Wall Street, fueron rechazadas por los especuladores como si tuvieran el “covid”.

Las acciones de Alibaba han caído a su nivel más bajo en casi cinco años y se rumorea que es el próximo candidato a salir, después de Didi Chuxing.

El jueves de la semana pasada la SEC, la comisión que regula los mercados financieros en Estados Unidos, había anunciado que las cuentas de las empresas extranjeras que cotizan en Estados Unidos deberían poder ser auditadas. En caso contrario serían excluidas del mercado.

Como es natural, las empresas chinas no quieren ser auditadas, es decir, espiadas, por los estadounidenses.

Así es la hegemonía. Wall Street y el gobierno de Washington regulan, controlan, vigilan, supervisan e incluso sancionan a cualquier empresa mundial. Las que quieren escapar al control son los que no lo aceptan.

La vacuna de Pfizer es uno de los fármacos más lucrativos de la historia

Como condición para suministrar vacunas, Pfizer ha impuesto a los gobiernos del mundo entero una cláusula de confidencialidad que, por sí misma, ya es sospechosa, dada su “eficacia” y demás ventajas que se le atribuyen.

Pero hay algo aún más extraordinario que la confidencialidad: que el periódico británico The Guardian, bastión del periodismo mundial, empiece ahora a cargar contra ella, como si los contratos de suministro fueran recientes (*).

El periódico habla de “revelación”. Dice que Tom Frieden, que fue director de los CDC, acusa a Pfizer de “aprovecharse de la guerra” durante la pandemia.

Zain Rizvi, director de investigación de Public Citizen, una organización estadounidense de defensa del consumidor, dice que el gobierno británico debe explicar por qué ha aceptado un procedimiento de arbitraje secreto. “Es el único país de renta alta que hemos visto que ha aceptado esta disposición. Permite a las empresas farmacéuticas eludir los procesos legales nacionales”.

Las multinacionales farmacéuticas están por encima de la ley, descubren ahora. “¿Cómo hemos llegado a una situación en la que un puñado de empresas farmacéuticas puede ejercer tanto control sobre los gobiernos más poderosos del mundo? Esto apunta a un sistema roto”, añade Rizvi.

La vacuna de Pfizer será uno de los medicamentos más lucrativos de la historia farmacéutica. La fabricación de una dosis sólo cuesta 76 peniques y, según parece, se está vendiendo a 22 libras al gobierno británico.

Los costes de fabricación estimados no incluyen la investigación, la distribución y otros costes, pero Pfizer afirma que sus beneficios perdurarán durante unos 20 años más. La multinacional espera suministrar 2.300 millones de vacunas este año, con unos ingresos previstos de 36.000 millones de dólares.

A los beneficios privados se le suman las cantidades percibidas en concepto de subvenciones públicas, también millonarias. El socio de Pfizer, la empresa BioNTech, anunció en septiembre del año pasado que iba a recibir 375 millones de euros del gobierno alemán para financiar el desarrollo de vacunas.

(*) https://www.theguardian.com/uk-news/2021/dec/05/wall-of-secrecy-in-pfizer-contracts-as-company-accused-of-profiteering

Vietnam suspende la vacuna de Pfizer tras la muerte de tres niños recién inyectados

Al menos tres niños han muerto y 120 han sido hospitalizados después de que una escuela los vacunase con las dosis de Pfizer en varias provincias de Vietnam. El gobierno ha suspendido la vacunación en dichas provincias.

La prensa local reconoce que la causa de la muerte fue una “reacción exagerada a la vacuna” y los “expertos” locales de los CDC recurren a una artimañana que ya escuchamos antes en occidente: sólo se trata de un lote defectuoso.

El argumento sería aceptable si las muertes y los efectos adversos sólo se hubieran detectado en una única provincia, pero al aparecer en varias simultáneamente es una tomadura de pelo.

La provincia de Thanh Hoa lleva inoculando la vacuna a niños de entre 15 y 17 años desde el 30 de noviembre, pero hasta que los niños no han muerto no ha puesto fin al experimento. Se han detectado importantes reacciones adversas en niños de Bac Giang, una provincia cercana a Hanoi, y en Binh Phuoc, una provincia del sur. Los niños desarrollaron síntomas graves que iban desde náuseas hasta fiebre alta y dificultades respiratorias.

Como la culpa es de un lote en mal estado, los “expertos” quieren recurrir a otros lotes, porque tienen muchos almacenados, y lo que es peor: los lote defectuosos no los van a tirar a la basura sino que los quieren reutilizar para vacunar a los adultos. El experimento, pues, continúa.

El director del hospital general del distrito de Ha Trung, Vu Van Chinh, dijo que los efectos adversos eran normales y más probables en los niños que en los adultos. El director de salud señaló: “Los que tengan reacciones o se desmayen deben ser separados para evitar cualquier reacción en cadena”.

Hasta ahora, en la provincia de Thanh Hoa, los CDC han distribuido unas 117.000 dosis de la vacuna en 27 distritos y ciudades, con un total de 56.700 dosis administradas.

También en Vietnam, las muertes a causa de las vacunas están lejos de ser anecdóticas. La semana pasada cuatro trabajadores de una fábrica de calzado, Kim Viet Shoe, en la misma provincia de Thanh Hoa, murieron tras recibir la vacuna china Sinovac, también por una “reacción exagerada”.

—https://www.nst.com.my/world/region/2021/12/750928/vietnamese-province-suspends-use-pfizer-vaccine-batch

El ejército patrulla las calles de Holanda para imponer el estado de guerra

Este fin de semana en varias ciudades europeas se han celebrado manifestaciones contra la ley marcial, los confinamientos y el pasaporte de vacunas, sobre todo en Holanda y Austria, pero también en Barcelona, Belgrado, Belfast, Francia, Chipre, Rumanía y Eslovenia.

En Holanda tropas del ejército recorren las calles en auxilio de la policía para imponer el toque de queda y exigir el pasaporte de vacunas. Se han producido algunos enfrentamientos, tanto con la policía como con los soldados.

El gobierno dice que sólo era “un ejercicio militar”, es decir, que se entrenan para imponer el estado de guerra.

El viernes, Bélgica anunció el cierre de las escuelas infantiles y primarias durante las vacaciones de Navidad una semana antes de lo previsto. También ha impuesto las mascarillas en las aulas para los niños a partir de seis años.

Ayer los manifestantes se enfrentaron a la policía en la capital belga durante una manifestación contra el pasaporte de vacunas que contó con la asistencia de más de 25.000 personas.

La policía trató de disolver la manifestación lanzando gases lacrimógenos y chorros de agua. Los manifestantes respondieron con latas, petardos y fuegos artificiales, al grito de “libertad, libertad”. También quemaron papeleras y destruyeron varios vehículos policiales.

Cuatro manifestantes y dos policías resultaron heridos y fueron trasladados al hospital, y 20 personas fueron detenidas, dijo la policía.

Unidades de policía antidisturbios con escudos y cascos se desplegaron en los alrededores del barrio europeo, que alberga las instituciones de la Unión Europea. Varias carreteras estaban bloqueadas con barreras y alambre de espinos.

Además de los cañones de agua apostados en la ciudad, un helicóptero y drones sobrevolaban la zona.

Los manifestantes denunciaron las restricciones impuestas a la población desde el inicio de la pandemia, como la tarjeta sanitaria obligatoria para acceder a determinados lugares. También criticaron la cobertura de la crisis que han realizado los medios de comunicación.

Hace quince días, la policía se vio sorprendida por la magnitud de la movilización contra el pasaporte de vacunas, que reunió a 35.000 personas en la capital belga y provocó escenas de disturbios.

Vídeo de la batalla campal en Bruselas entre los antidisturbios y los manifestantes:

71 detenidos durante las manifestaciones en Francia contra el pasaporte de vacunas

71 personas fueron detenidas, 24 de ellas en París, durante las manifestaciones del sábado contra el pasaporte sanitario y la vacunación obligatoria.

Durante las manifestaciones, que reunieron a 161.000 personas, de las cuales 11.000 en la capital, resultaron heridos 29 miembros de la policía.

En París, 21 manifestantes fueron detenidos. “27 policías y dos gendarmes resultaron heridos. Ningún manifestante resultó herido”, afirma el Ministerio del Interior.

Estas manifestaciones, que se producen una semana después de las movilizaciones del pasado sábado, que reunieron a cerca de 114.000 personas, se vieron empañadas por incidentes entre la policía y los manifestantes en varias ciudades, como Lyon, Nantes, Toulouse y París.

El 12 de julio Macron anunció nuevas medidas restrictivas, entre ellas la obligación de vacunarse para los trabajadores en contacto con personas vulnerables bajo pena de sanciones a partir del 15 de septiembre y la ampliación del pasaporte sanitario a partir del 21 de julio para que todos los franceses mayores de 12 años puedan acceder en particular a los lugares de cultura y a los recintos deportivos.

Varios departamentos, especialmente en el sur del país, han restablecido la mascarilla exterior obligatoria, así como el toque de queda a partir de las 11 de la noche.

—https://www.2m.ma/fr/news/francecovid-71-interpellations-lors-des-manifestations-de-samedi-contre-le-pass-sanitaire-20210725/

Vuelve el doctor Mengele: la Unión Europea quiere derogar el Código de Nuremberg

El Código de Nuremberg es uno de los grandes símbolos de la derrota del fascismo en la Segunda Guerra Mundial y no es casualidad que tenga un contenido médico y sanitario, ni tampoco lo es que determinadas prácticas médicas estén vinculadas al fascismo, es decir, que el fascismo se vista ropajes de “salud pública”.

El Código se promulgó en 1947, inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, para prohibir las pruebas médicas en las personas sin su consentimiento, que hicieron famosos a matarifes como los doctores Josef Mengele o Hideki Tojo.

A pesar de ser algo tan claro y evidente, en España los oportunistas de “izquierda” le dan una vuelta de 180 grados y parece que los mayores defensores del Código de Nuremberg son la “ultraderecha”. Lo que está ocurriendo desde hace dos años es de verdadera vergüenza.

La pandemia ha vuelto a demostrar que en la época del imperialismo, los gobiernos burgueses entran en procesos de fascistización y adoptan las mismas políticas que Alemania en la época de Hitler. La obligatoriedad de una vacuna y el pasaporte de vacunas no son más que los últimos ejemplos de ello.

En Austria las personas mayores de 12 años que no están vacunadas tienen que permanecer encerradas casi por completo actualmente, y sólo se les permite salir para tareas absolutamente esenciales, como la comida o las citas médicas.

La Unión Europea en su conjunto va de cabeza hacia el fascismo y Ursula Van Der Leyen ha declarado públicamente que quiere derogar el Código de Nuremberg para imponer la vacunación obligatoria.

En una entrevista concedida a la BBC, la Presidenta de la Unión Europea dijo que era “apropiado” considerar las órdenes de vacunación, en particular debido a la nueva variante ómicron, que ya se ha detectado en 12 países de la Unión Europea.

El truco consiste en dar un giro de 180 grados a la legislación internacional sin que se note demasiado que el fascismo ya está aquí. “¿Cómo podemos imponer la vacunación obligatoria en la UE? Hay que discutirlo. Se necesita un enfoque común, pero es un debate que creo que hay que mantener”, comentó Van Der Leyen a la BBC.

En España los tertulianos quieren iniciar el mismo “debate” en el que -sin duda- van a participar los mismos que han participado hasta ahora. No han vacilado en proponer un cambio en la legislación sanitaria vigente y aprobar una nueva ley que imponga la vacunación “por lo civil o por lo militar”.

Aquí se olvidan de las recomendaciones de la OMS en cuanto no les conviene. La OMS se ha pronunciado en contra de los pasaportes de vacunas y ha tenido que reconocer, además, que la mayoría de los casos de ómicron no son graves.

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