mpr21

La web más censurada en internet

Archivos (página 523 de 1517)

Rusia suspende la atención hospitalaria para los niños

El gobierno ruso perdió la batalla de los pasaportes de vacunas pero no abandona la lucha por desmantelar la sanidad y demás servicios públicos. Por el contrario, la tensión resurge. Los colegios se cierran porque un niño tiene mocos y tres días de fiebre, a pesar de que sus compañeros no están enfermos. La dirección recurre entonces a los ordenadores y a eso que llaman “educación a distancia”.

San Petersburgo ha cerrado el zoo, los teatros, el cine y los museos a los niños, pero el golpe llego a finales de enero, cuando prohibió atender a los niños en los hospitales durante un mes, algo que ya existía para los adultos.

Hay dos excepciones: las emergencias y los diagnósticados de “covid”. Lo demás no interesa, aunque siempre hay una solución: conseguir que el niño sea positivo al “covid” y seguir inflando las cifras de la pandemia.

Varias regiones rusas han seguido a San Petersburgo decidido no hospitalizar a los niños ni darles acceso a una consulta médica, fuera de las emergencias y el “covid”. Entre ellas está Moscú, que también ha anunciado la suspensión de las hospitalizaciones de niños durante tres semanas y han pedido a los padres que pospongan las citas con el médico durante ese tiempo (*).

En Rusia los padres se resisten a vacunar a los niños por la fuerza y hay que hacerles pagar el precio de alguna manera.

El pretexto es ingenioso: lo hacen por el bien de los niños, para que no corran el riesgo de contagiarse. También recurren al argumento del colapso del sistema sanitario, que no se subsana con más inveresines en sanidad sino con menos enfermos.

Limitar el acceso a la asistencia sanitaria durante una pandemia es algo sobre lo que merece la pena reflexionar a fondo.

(*) https://yandex.ru/news/story/VMoskve_prekratili_planovuyu_gospitalizaciyu_detej_iz-zaCOVID-19–54f5196a57ea629e044cc8cc484d6f42

El terror policial se instala en Brasil

El terror policial se ha instalado en Brasil. Cada año mueren miles de personas, en su mayoría negras y pobres, a manos de policías que, en la mayor parte de los casos, evidencian también el racismo imperante en Brasil.

En 2019 la policía mató a más de 6.000 personas, una de las cifras más altas en el mundo. Casi el 80 por cien de las víctimas eran negras. Ya en la primera mitad de 2020 estos decesos aumentaron 6 por cien.

En Río de Janeiro, catalogado como uno de los estados más mortíferos del territorio brasileño en cuanto a terrorismo policial, el 75 por cien de todos los fallecidos en 2020 eran negros.

En 2019 el gobernador de Río de Janeiro, Wilson Witzel, admitió al periódico “O Globo” que la policía usaba francotiradores para asesinar a los sospechosos. “La orden es clara: si alguien lleva un rifle de asalto, debe ser neutralizado de manera letal de inmediato”.

Poco después, una niña de ocho años fue asesinada por la policía, que le disparó por la espalda, lo que levantó fuertes movilizaciones porque fue el quinto niño en morir aquel año como resultado del terror policíal.

Pero el terrorismo policial se desató con el pretexto de la pandemia. La policía del estado de São Paulo asesinó a 381 personas entre enero y abril de 2020, lo que supone cerca de una persona cada 7 horas.

A mediados del año pasado miles de ciudadanos volvieron a lanzarse a las calles en las principales ciudades en protesta por un operativo policial, que dejó 28 muertos en una favela de Río de Janeiro, donde es habitual la irrupción violenta de los represores en comunidades pobres, con población mayoritariamente negra.

El suceso que conmocionó a la sociedad brasileña tuvo lugar a pesar de que en junio de 2020 el Tribunal Supremo prohibió las operaciones policiales en los barrios pobres de Río de Janeiro durante la pandemia, porque podían contribuir a la propagación del coronavirus.

La misma noche en que se emitió dicha orden, varios policías dispararon en una de las favelas de Río, llamada Complexo do Alemao. Fue en ese mismo barrio donde la policía mató a tiros a 13 personas en el lapso de unas cuantas horas durante una sola operación en mayo.

En los últimos días el Tribunal Supremo se ha pronunciado nuevamente sobre el brutal comportamiento policial. El Tribunal ha dado un plazo de 90 días para que el gobierno de Río de Janeiro adopte medidas contra el terrorismo de sus policías.

La ONU ya había alertado sobre esa situación, pero Bolsonaro ha indultado a los policías condenados por asesinatos cometidos en el ejercicio de sus funciones o incluso estando fuera de servicio.

Se extienden a Europa las caravanas de protesta de los camioneros canadienses contra la vacunación obligatoria

Por primera vez la policía canadiense ha amenazado con reprimir a los camioneros contrarios a las restricciones sanitarias, una de las más imortantes luchas que se mantiene desde finales de enero.

La protesta de los camioneros se ha extendido a Nueva Zelanda, donde los vehículos bloquean los accesos al Parlamento de Wellington desde hace tres días. Esta madrugada se han producido enfrentamientos entre manifestantes y policías y más de 120 personas fueron detenidas.

También se ha extendido a Europa, donde se prepara una marcha hacia París que ha sido prohibida por la policía. Las caravanas tienen previsto llegar a la capital francesa el viernes por la noche y algunos piden una “convergencia europea” en Bruselas para el lunes de la semana que viene.

La policía canadiense ha detenido a 23 manifestantes desde el inicio del movimiento. El martes advirtió “que cualquiera que bloquee las calles o ayude a otros a bloquearlas puede ser perseguido” y “es susceptible de ser detenido”. También amenaza con incautar vehículos.

“Los bloqueos, las manifestaciones ilegales son inaceptables” y tienen “un impacto negativo en nuestras empresas, en nuestros fabricantes”, dijo el primer ministro, Justin Trudeau, a los diputados.

En Europa algunas caravanas partieron el miércoles de Niza (sureste), Bayona (suroeste) y Perpiñán (sur). “Se pondrá en marcha un dispositivo específico (…) para evitar los bloqueos de las carreteras y para acusar y detener a quienes infrinjan la prohibición”, advirtió la policía de París, que dijo haber dado “instrucciones firmes”.

En Nueva Zelanda la policía intervino para dispersar la manifestación y, en particular, para desmantelar el campamento improvisado instalado cerca del Parlamento. Cientos de autocaravanas y camiones bloqueaban los accesos al Parlamento; la mayoría se marchó al cabo de 24 horas, pero un grupo central se quedó, decidido a permanecer allí “todo el tiempo que sea necesario”.

El gobierno ha cerrado el Parlamento y sus accesos, algo insólito, para evitar que los manifestantes reciban refuerzos.

En las calles de Ottawa el ambiente sigue siendo de protesta y celebración. “No nos vamos a ninguna parte”, dijo John Deelstra, que ha estado allí desde el primer día de la movilización, al volante de su camión, envuelto en carteles.

Un poco más adelante, Lloyd Brubacher, un camionero de Ontario, dijo que “lucharía hasta el final, sin importar el resultado”. “Al menos sé que estoy haciendo mi parte, eso es todo lo que puedo hacer… no importa el tiempo que me lleve.

Unos 400 camiones pesados siguen estacionados en la colina del Parlamento y justo bajo el despacho de Trudeau, sin intención de irse.

Pero además de las calles de la capital, los camioneros quieren paralizar algunas rutas comerciales esenciales. El lunes el bloqueo del puente Ambassador, en la frontera con Estados Unidos, fue el paso decisivo que ha desatado la caja de los truenos.

El puente colgante, que une Ontario con Detroit en Estados Unidos, es crucial para la industria del automóvil, pero también para los hospitales estadounidenses que emplean a muchas enfermeras canadienses.

“El bloqueo pone en riesgo las cadenas de suministro, la industria del automóvil, porque este puente es un conducto clave”, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki. Casi 2,5 millones de camiones utilizan el puente Ambassador cada año. Más de la cuarta parte de las mercancías exportadas entre Estados Unidos y Canadá pasan por él.

Los manifestantes están “infringiendo la ley”, condenó el ministro de Seguridad Pública, Marco Mendicino, diciendo que estaba preparado para enviar refuerzos a la frontera en respuesta a la petición de ayuda del alcalde de Windsor, la ciudad canadiense fronteriza con Detroit.

Biden también quiere acabar con las ficciones y obtener los datos reales de la pandemia

Después de dos años de fraudes institucionalizados, todos empiezan a desmarcarse de la pandemia. El gobierno de Biden tampoco se fía de las cifras que le muestran los “expertos” y quiere volver a calcular el número de hospitalizaciones relacionadas con el coronavirus en Estados Unidos, para excluir a las personas que dieron positivo en las pruebas pero que, en realidad, están siendo tratados por otro motivo (*).

Las cifras alarmistas que han venido mostrando hasta ahora para justificar las medidas restrictivas que han aprobado son falsas, como en los demás paíes del mundo. Ayer la portavoz de la Casa Blanca, Jan Psaki, dijo que el gobierno de Biden nunca quiso imponer el confinamiento, una medida que heredaron de Trump.

Un equipo de trabajo formado por científicos y especialistas en datos del Departamento de Salud y Servicios Humanos y de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) está colaborando con los hospitales de todo el país para mejorar los informes. El equipo pide a los hospitales que informen sobre el número de pacientes que acuden al centro porque tienen el coronavirus y que los separen de las personas que acuden por otros motivos y que dan positivo tras el ingreso.

Es un giro en la propaganda que pronto llegará a España. Se trata de acabar con la “incidencia acumulada”, los casos, los brotes y los positivos, es decir, con los tests, para abandonar las ficciones y obtener un cuadro real de la pandemia.

En un momento en el que la mayoría de los estadounidenses piden que se eliminen todas las restricciones, parece que la Casa Blanca está repentinamente preocupada por saber si el virus causa realmente enfermedades graves, si la presión sobre los hospitales ha aumentado y los recursos sanitarios que necesitan.

Volver a calcular la tasa de hospitalización no es tarea fácil, dijo Eric Topol, profesor de medicina molecular en Scripps Research y antiguo miembro del consejo asesor del Proyecto de Seguimiento del Covid, un equipo que trabajó sobre los datos de la pandemia en el momento más álgido de la misma.

“Necesitamos un panel de expertos que revise los casos para determinar si una hospitalización es para alguien que vino por covid o con covid”, dijo Topol. “No es algo que esté codificado en el archivo. Mucha gente dirá que una persona llegó con covid, pero en realidad fue el covid el que exacerbó la enfermedad pulmonar o cardíaca”.

El gobierno de Trump intentó algo similar en 2020, pero aunque algunos sistemas hospitalarios han cambiado la forma de contabilizar los ingresos de “covid”, muchos siguen con el fraude. No obstante, el engaño está tan institucionalizado que conseguir que todos los hospitales del país informen con una mínima precisión llevará varios meses.

Los datos varían según el centro sanitario y los gobiernos acaban sumando manzanas y patatas.

Un reciente estudio del Hospital John Hopkins ha reconocido finalmente lo que er ya sabido de tiempo atrás: que los confinamiento no tuvieron ninguna incidencia en la transmisión del virus. Ayer el gobernador de Nueva Jersey, Phil Murphy, eliminó las mascarillas en las escuelas públicas, otra indicación de que la balanza se inclina rápidamente contra las restricciones.

Una vez confirmada su inutilidad absoluta, el siguiente paso será declarar que la responsabilidad recae en el adversario político, o quizá en la ineptitud de los “expertos”, que se equivocaron en el diagnóstico, en las estadísticas, en los remedios… en todo.

(*) https://www.politico.com/news/2022/02/07/biden-covid-hospitalization-data-recalculate-00006341

Johnson & Johnson suspende la producción de su vacuna contra el coronavirus

La farmacéutica Johnson & Johnson ha suspendido temporalmente la producción de su vacuna contra el coronavirus en la única planta que actualmente fabrica lotes comercializables en Holanda, según informó el martes el New York Times.

Según el periódico estadounidense, la planta de Leiden dejó de producir la vacuna a finales del año pasado para fabricar en su lugar una vacuna experimental contra otro virus.

Se espera que la producción de la vacuna contra el coronavirus se reanude allí “tras una pausa de unos meses”.

Sin confirmar ni desmentir la información, Johnson & Johnson subrayó que tenía millones de dosis almacenadas, por lo que la suspensión de la fabricación no afectará a sus envíos, , dijo la multinacional en un comunicado.

La farmacéutica “sigue cumpliendo todas sus obligaciones con el sistema Covax y con la Unión Africana” y dice que sigue suministrando ingredientes activos a los centros de embotellado y envasado, incluido Aspen, un socio en Sudáfrica.

Johnson & Johnson que, según asegura, ha estado vendiendo la mercancía a precio de coste desde el inicio de la pandemia, está distribuyendo mucho menos que Pfizer o Moderna. Espera vender entre 3.000 y 3.500 millones de dólares de la vacuna este año, mientras que Pfizer espera generar 32.000 millones de dólares de ingresos con su propio producto.

La vacuna de Johnson & Johnson puede administrarse en una sola dosis y no requiere temperaturas frías, lo que la hace especialmente atractiva en algunos países en desarrollo.

En su comunicado, Johnson & Johnson asegura que había aumentado la capacidad de su planta de Leiden el año pasado y que la fábrica “sigue desempeñando un papel en la elaboración de vacunas en 2022”.

Otras fábricas han sido seleccionadas para producir la vacuna, pero aún no están operativas o no han recibido la luz verde de las autoridades, dice el New York Times, refiriéndose en particular a la fábrica de un subcontratista en Baltimore que ha tenido problemas de calidad.

El New York Times afirma que el cese temporal de la producción en Leiden podría, sin embargo, reducir la producción de vacunas de Johnson & Johnson en unos cientos de millones de dosis.

Pfizer no podrá esconder los trapos sucios de su vacuna durante 75 años

La semana pasada un juez de Estados Unidos rechazó la solicitud de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y Pfizer para retrasar la publicación de casi 400.000 páginas de documentos relacionados con la aprobación de la vacuna de la multinacional contra el coronavirus (1).

En un auto emitido el 2 de febrero el juez federal Mark Pittman dictaminó que la FDA debe publicar los documentos con un calendario estricto de divulgación.

El pleito comenzó con una solicitud presentada en agosto del año pasado por Profesionales de la Salud Pública y Médicos por la Transparencia. Un mes después, un grupo de más de 30 profesionales de la medicina y la salud pública y científicos de instituciones como Harvard, Yale y UCLA, presentó una demanda contra la FDA después de que denegaran la solicitud inicial.

En ella pidieron a la FDA que publicara “todos los datos e información relacionados con la vacuna de Pfizer”, incluidos los datos de seguridad y eficacia, los informes de los efectos adversos y una lista de ingredientes activos e inactivos.

La FDA argumentó que no tenía suficiente personal para ocuparse de la redacción y divulgación de cientos de miles de páginas, alegando que sólo podía ocuparse de 500 páginas al mes. Eso significaba que los documentos no se revelarían por completo hasta dentro de unos 75 años.

En su auto de 6 de enero, el juez rechazó la petición de la FDA y exigió que revelara 12.000 páginas de documentos antes del 31 de enero y otras 55.000 páginas al mes a partir de entonces.

Pfizer respondió presentando un memorando en el que, según decía, apoyaba la divulgación de los documentos, pero pidió garantías de que la información no fuera divulgada “indebidamente”.

Esta petición habría supuesto un nuevo retraso en la publicación del siguiente tramo de documentos hasta el 1 de mayo.

Los abogados de los científicos demandantes, en un escrito presentado el 25 de enero, pidieron al juez que denegara la petición de la multinacional, pero han vuelto a fracasar en su empeño.

El primer lote de documentos presentado en noviembre de 2021, de tan sólo 500 páginas, revela que se habían producido más de 1.200 muertes relacionadas con la vacuna en los 90 días posteriores a su comercialización.

En la documentación destapada hasta ahora, también aparece que ninguna de las 270 mujeres embarazadas que participaron en los ensayos clínicos de Pfizer y de las que hay información, fue capaz de alumbrar un niño vivo (2). Todos los casos fueron catalogados como abortos espontáneos, prematuros o muertos al nacer.

Ahora bien, sólo hay información de 238 de las 270 mujeres embarazadas que fueron vacunadas. Del resto, la documentación no muestra nada, lo que es aún más ilustrativo de la manera en que se realizan los ensayos clínicos.

(1) https://phmpt.org/wp-content/uploads/2022/02/056-ORDER-GRANTING-IN-PART-THE-MOTION-TO-MODIFY-THE-PRODUCTION-SCHEDULE-AND-ADDOPTS-THE-JOINT-STATUS-REPORT-MODIFIED-AGREED-PRODUCTION-SCHEDULE.pdf
(2) https://drtrozzi.org/wp-content/uploads/2022/01/Pfizer-Cumulative-Analysis-of-Post-authorization-Adverse-Event-Reports.pdf

La pandemia le ha cambiado la vida y el bolsillo a Pfizer

El año pasado fue crucial para Pfizer, ha declarado el cabecilla de la multinacional, Albert Bourla, en un mensaje emitido con motivo de la presentación de los resultados económicos de la farmacéutica.

El holding ha vendido más de 3.000 millones de dosis de la vacuna que desarrolló en colaboración con la biotecnológica alemana BioNTech bajo el nombre de Comirnaty, recaudando un total de 36.800 millones de dólares el año pasado.

Su mercancía ha captado el 70 por cien de la cuota de mercado en Estados Unidos y la Unión Europea, según Bourla. Como resultado, las ventas de Pfizer aumentaron un 95 por cien, hasta los 81.300 millones de dólares. Su beneficio neto se duplicó con creces hasta alcanzar los 22.000 millones de dólares.

El negocio ha ido mejor de lo esperado. Pfizer, que a principios del año pasado tenía previsto vender 15.000 millones de dólares de su vacuna antes de elevar varias veces sus previsiones, espera producir 4.000 millones de dosis adicionales este año. La empresa espera vender 32.000 millones de dólares en vacunas de aquí a finales de año. Se espera que la fuerte demanda de mercaderías relacionados con la pandemia le ayude a alcanzar por primera vez unos 100.000 millones de dólares en ventas.

La empresa ha puesto en marcha un ensayo clínico para probar una versión específica para la variante ómicron. También ha solicitado recientemente la aprobación de emergencia en Estados Unidos de su vacuna para niños de seis meses a cuatro años, que sería la primera disponible para este grupo de edad.

En cuanto a su píldora contra el coronavirus, un tratamiento comercializado con el nombre de Paxlovid aprobado a finales de diciembre en Estados Unidos y en unos 40 países desde entonces, Pfizer ya ha vendido 72 millones de dólares en 2021 y espera producir 120 millones de dosis a lo largo del año. La empresa espera vender 22.000 millones de dólares de la píldora de aquí a 2022.

El manantial de los virus no puede secarse nunca. “Nuestros científicos siguen vigilando el virus del SRAS-CoV-2 y creen que es poco probable que se erradique por completo en un futuro próximo”, dijo Albert Bourla.

“Ahora tenemos las herramientas -en forma de vacunas y tratamientos- que creemos que nos ayudarán no sólo a gestionar mejor la pandemia, sino también a entrar en una fase endémica”, añadió.

Pfizer espera unas ventas totales de entre 98.000 y 102.000 millones de dólares para este año y un beneficio por acción ajustado de entre 6,35 y 6,55 dólares.

Solo en el cuarto trimestre del año pasado, los ingresos del holding farmacéutico se duplicaron con creces, hasta los 23.800 millones de dólares, pero sin las ventas de la vacuna (12.500 millones) y el tratamiento contra el coronavirus, cayeron un 2 por cien. Pfizer obtuvo un beneficio neto de 3.400 millones de dólares en este periodo.

CNN: auge y caída de uno de los grandes monopolios de la intoxicación mediática

Hace 42 años el multimillonario Ted Turner creó la CNN, una cadena de noticias que emitía las 24 horas al día, los 7 días de la semana. En su primera década hizo grandes progresos, pero no era capaz de competir con los grandes monopolios de la intoxicación: CBS, NBC y ABC.

Todo cambió en 1991 gracias a la agresión militar de Estados Unidos contra Irak. La primera noche de la guerra, la CNN fue la única cadena que emitió desde una Bagdad asediada porque los corresponsales de la CNN lograron convencer al gobierno irakí de que les concediera una línea fuera de la ciudad para emitir, que la competencia no consiguió.

“La CNN ganó la guerra” (*), tituló entonces el Washington Post. En el mundo la CNN se convirió en la referencia de las noticias. Pero apareció otra competencia distinta que antes no existía, principalmente Fox y, en menor medida, MSNBC. Entre ambas han acabado con 20 años de dominio de la CNN.

En 2013, mientras la audiencia caía, la cadena contrató al antiguo presidente de NBC Universal, Jeff Zucker, para que tomara las riendas. Debía cambiar radicalmente el formato de las emisiones.

Zucker quiso hacer programas de opinión, al insufrible estilo de La Sexta en España, y cuando Trump se postuló para la carrera presidencial, creyó encontrar la gran oportunidad que había estado esperando. Primero se convirtió en un fiel altavoz del magnate inmobiliario y luego en su más feroz opositor porque a una cadena como la CNN eso le importa un bledo.

Los cabecillas de la CNN nunca calcularon que Trump pudiera derrotar a Clinton en unas elecciones, y se equivocaron de plano. Apostaron al caballo perdedor. Cuando Zucker soltó a sus perros, era demasiado tarde.

Tras el recuento electoral, la cosa estaba clara para la CNN: Trump era el “candidato manchú”, puesto por Putin en la Casa Blanca. No había tomado posesión aún de su cargo, cuando la batalla contra Trump era el tema de portada de todos los noticiarios, una mezcla de mentiras y medias verdades a partes iguales.

Nada salvó a la CNN del naufragio. Ha perdido el 90 por ciento de su audiencia, lo que a llevado a Zucker a dimitir, aunque por un motivo diferente: una aventura sexual con una cabecilla de la cadena, Allison Gollust, algo que está muy mal visto en muchas empresas de Estados Unidos.

Había algo más. Gollust había sido directora de comunicación de Andrew Cuomo, gobernador de Nueva York y hermano mayor del entonces presentador de la CNN, Chris Cuomo. Al comienzo de la pandemia Zucker y Gollust asesoraron a Cuomo sobre lo que debía decir durante sus ruedas de prensa diarias sobre virus, confinamientos, mascarillas, restricciones y demás.

Aparte de Zucker, también se ha ido Chris Cuomo, el hermano del gobernador. Antes de finales de este año la CNN acabará en manos de Discovery Channel. Su futuro accionista principal, John Malone, de Liberty Media, quiere devolver a la CNN a su origen.

(*) https://www.washingtonpost.com/archive/entertainment/books/1992/01/12/how-cnn-won-the-war/132c4026-12ba-4edc-b6ae-8c32b5a0bc55/

Andalucía pone fin a las bajas laborales automáticas con un autodiagnóstico de ‘covid ’

Han sido unas buenas fiestas de fin de año. Muchos trabajadores han conseguido bajas laborales que les han permitido disfrutarlas en familia durante varios días, gracias a los millones de tests que se han realizado.

En diciembre no hubo ningún “repunte” de la fantasmagórica “incidencia acumulada”. Simplemente se hicieron muchos más tests y, como en la lotería, cuando compras muchos décimos, tiene más oportunidades de que te toque alguno y consigues la baja. A veces ni siquiera eso es necesaro porque basta con ser el “contacto estrecho” de un positivo.

Los empresarios se quejaron del absentismo laboral y tuvieron que reducir los días de baja médica a 7 días. Ahora el siguiente paso llega a Andalucía, donde ya no basta un test de autodiagnóstico positivo a través de la aplicación Salud Responde.

Ahora les llamarán para realizarles de una PCR en el centro de salud correspondiente. La “incidencia acumulada” bajará muy rápidamente.

La baja médica por test positivo ya no se concederá de manera automática, sin necesidad de ser examinado por ningún facultativo. Será el médico de cabecera quien, tras la realización de una prueba diagnóstica, firme la baja laboral.

Las estadísticas epidemiológicas se manejan a golpe de decreto de una forma muy sencilla. Suben y bajan con nuevas normas o derogando las anteriores.

Las pruebas autodiagnósticas de “covid” pusieron de manifiesto que los médicos cada vez desempeñan un papel más marginal en los sistemas de salud. Su papel -cuando desempeñan alguno- es puramente rutinario y mecánico. De ahí que las vacunas se puedan inocular en centros comerciales, farmacias o gasolineras. Da lo mismo.

Nestlé mata a un millón y medio de bebés cada año

Nestlé es la mayor empresa alimentaria del mundo, con mercancías que van desde el café hasta las pizzas congeladas y los helados. Es también el mayor vendedor de preparados para lactantes, con una cuota de mercado del 40 por cien. Para la multinacional el volumen anual de negocio del sector asciende a 1.300 millones.

La empresa suiza financia clínicas médicas en los países pobres que aceptan promover sus succedáneos de la leche. Distribuye muestras gratuitas en grandes cantidades y paga a figurantes que se visten de personal sanitario con bata blanca para que entreguen muestras de leche en polvo a las mujeres que acaban de dar a luz.

Un estudio británico calculó que, en Burkina Faso y Togo, un 15 por cien de los centros de salud reciben leche en polvo para su promoción comercial. Animan a las madres a seguir los estilos de vida occidentales y modernos. En muchos países del África subsahariana, todo lo que viene de occidente tiene cierto prestigio entre la población.

La agresiva campaña publicitaria llevada a cabo por el monopolio alimentario convenció a muchas madres de que utilizaran leche en polvo en lugar de la leche materna natural. Un estudio realizado en 1973 en Ibadan, Nigeria, demostró que el 67 por cien de las madres daban Nestlé Lactogen a sus hijos porque creían que “les aportaba energía y fuerza”.

En algunas maternidades africanas regalan un biberón gratis y dos cajas de leche en polvo de Nestlé antes de darles el alta. Es una buena técnica para crear nuevos clientes porque al dejar de producir leche, la madre ya no puede amamantar al bebé. El proceso es irreversible. Así es como Nestlé obliga a las mujeres africanas a comprar su leche en lugar de amamantar con la suya propia.

La falta de leche materna natural provoca un millón y medio de muertes entre los recién nacidos cada año. Es la alarmante cifra que ofrecen la OMS (Organización Mundial de la Salud) y Unicef. Se sabe desde hace décadas. En 1974 la ONG estadounidense “War on Want” publicó un estudio sobre la distribución de leche infantil en polvo en los países pobres, titulado “The Baby Killer” (*).

En África las condiciones materiales y económicas de la población no son las mismas que en Europa. A menudo los biberones están mal esterilizados. 900 millones de personas no tienen acceso al agua potable, por lo que las familias diluyen la leche en polvo con agua de río contaminada, lo que provoca diarreas que conducen a la muerte. Otras poblaciones empobrecidas diluyen demasiado el polvo para ahorrar dinero, lo que provoca la desnutrición de los recién nacidos.

La leche materna no se puede imitar porque no se trata sólo de un nutriente, sino de un aporte del sistema inmunitario que las madres transfieren a sus hijos en los primeros momentos de la lactancia. Los recien nacidos que se alimentan sólo de leche en polvo tienen un sistema inmune debilitado que les hará víctimas de ese tipo de enfermedades que se catalogan como “infecciosas” y se atribuyen a virus y bacterias para ocultar sus verdaderas raíces.

En 1981 la OMS prohibió la promoción de sucedáneos de la leche materna, así como la oferta de muestras gratuitas a las mujeres embarazadas. Sin embargo, Nestlé sigue promocionando abiertamente su leche artificial en los países pobres, lo que la ha convertido en la multinacional más boicoteada del mundo. En 1988 se lanzó en todo el mundo una campaña de boicot en su contra que tuvo una enorme repercusión.

(*) https://www.waronwant.org/sites/default/files/THE%20BABY%20KILLER%201974.pdf

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies