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Los vehículos eléctricos chinos pasan de las baterías de litio a las de sodio

En el mercado de los vehículos eléctricos, que evoluciona rápidamente, está surgiendo un progreso significativo en China, donde BYD, un gigante del automóvil, se ha embarcado en una operación ambiciosa para superar a Tesla. Se centra en un cambio importante en la tecnología de baterías del litio tradicional al sodio. Este avance de las fuerzas productivas no sólo va a remodelar la industria de los vehículos eléctricos sino también ofrecer alternativas más económicas.

El monopolio BYD, que se posiciona justo detrás de Tesla como protagonista mundial en vehículos eléctricos, anunció una asociación estratégica para la construcción de una fábrica dedicada a la producción de baterías de sodio. Con una impresionante capacidad de producción, esta fábrica es un hito importante dentro del programa de BYD de dominar el mercado de vehículos eléctricos con tecnologías de vanguardia.

El BYD Seagull está en el centro de esta revolución tecnológica. El modelo es uno de los primeros en beneficiarse de la nueva tecnología de baterías de sodio, lo que ilustra el compromiso de BYD de ofrecer vehículos eléctricos más asequibles y, por lo tanto, con un mercado más amplio.

La tendencia hacia la innovación también es evidente en otros fabricantes chinos, que buscan alternativas al litio, mucho más caras. Las baterías de sodio ofrecen varias ventajas, incluido el costo, la seguridad y el rendimiento en condiciones de baja temperatura, superando algunos de los desafíos que plantean las baterías de litio.

Sin embargo, también tienen limitaciones, incluida una menor densidad de energía y velocidades de carga más lentas. A pesar de estos desafíos, son particularmente adecuados para los automóviles eléctricos pequeños, un segmento de mercado que hasta ahora ha sido poco explorado.

Paralelamente a este avance de las fuerzas productivas, BYD está diversificando activamente su gama de vehículos eléctricos. La marca intenta destacar en un mercado competitivo inspirándose en los océanos y las dinastías chinas para nombrar sus modelos. Esta diversidad, aunque innovadora, plantea desafíos para el principal competidor, Tesla, que sólo tiene un número muy reducido de modelos.

La incursión de BYD en las baterías de sodio y la diversificación de productos marca un importante punto de inflexión en la industria de los vehículos eléctricos. Al alejarse de las tecnologías tradicionales de baterías y explorar otras nuevas, BYD no sólo sigue las tendencias, sino que se establece como un actor importante en innovación, ofreciendo alternativas más accesibles a los mercados de todo el mundo.

Rusia está dispuesta a negociar directamente con el jefe del ejército ucraniano

Rusia acoge con satisfacción el enfrentamiento entre Zelensky y el jefe del ejército ucraniano Valeri Zaluzhny. El domingo el vicepresidente de la comisión de asuntos internacionales de la Duma rusa, Alexei Chepa, sugirió que el Kremlin estaría dispuesto a negociar directamente con el general ucraniano.

Rusia está “dispuesta a negociar” con Zaluzhny, en quien ve al próximo presidente de Ucrania. “Si Estados Unidos se pone del lado de Zaluzhny, no envidio el destino de Volodymyr Zelensky”, añadió Chepa, en una entrevista con el periódico ruso Lenta (*).

El parlamentario ruso asegura que la clase política estadounidense entiende que Ucrania está perdiendo la guerra y quiere anticiparse a los acontecimientos e iniciar negociaciones con Moscú.

En este escenario, Zelensky se convertiría en un “chivo expiatorio ideal” de los fracasos ucranianos, e incluso podría “terminar trágicamente”, dice Chepa.

El general Zaluzhny, de 49 años de edad, fue nombrado comandante en jefe del ejército ucraniano en julio del año pasado. Su nombramiento, impulsado personalmente por Zelensky, fue una sorpresa ya que su ascenso implicaba subir varios escalones en la jerarquía militar.

Zaluzhny nació en la familia de oficiales soviéticos. Cuando fue a la academia militar, a mediados de la década de los noventa, Ucrania ya era un estado independiente.

Tras el Golpe de Estado fascista de 2014, fue nombrado subcomandante en una zona del este de Ucrania, donde se estaba desarrollando la guerra del Donbas.

(*) https://lenta.ru/news/2023/11/12/rus_ukr_peregovori/

África es el epicentro del yihadismo internacional

Tras los atentados a las Torres Gemelas de 2001 Bush anunció su “guerra” contra el terrorismo. “Los talibanes deben actuar, y hacerlo de inmediato”, dijo. “Entregarán a los terroristas o compartirán su destino”, amenazó. La única manera de derrotar al terrorismo, afirmó Bush, era “eliminarlo y destruirlo donde crece”.

Han pasado 22 años y hoy los talibanes imperan en Afganistán y, además de Al Qaeda, han aparecido otros grupos terroristas que han extendido sus tentáculos por otros continentes, como África.

Bush advirtió que los terroristas tenían planes para “vastas regiones” de África. Pero al mismo tiempo “confiaba en las victorias venideras” y aseguró a los estadounidenses que “no nos cansaremos, no flaquearemos y no fracasaremos”.

Sin embargo, en un país tras otro de ese Continente, Estados Unidos lo que ha hecho es crear, promocionar y extender el yihadismo.

A principios de este año, el general Michael Langley, actual comandante del Africom, el mando del ejército estadounidense en el Continente, dijo que “ahora es el epicentro del terrorismo internacional” (*).

Cuando Estados Unidos comenzó su “guerra contra el terrorismo”, el Departamento de Estado contabilizó un total de nueve ataques terroristas en África. Este año los yihadistas ya han realizado 6.756 ataques, según el Pentágono. El terrorismo en África ha aumentado un 75.000 por cien.

En 2002 y 2003 los yihadistas causaron 23 víctimas en África. Este año los ataques terroristas sólo en la región del Sahel han provocado 9.818 muertes, un aumento del 42.500 por cien, según datos del Pentágono.

Las acciones violentas vinculadas a grupos yihadistas en África se han multiplicado por cuatro durante la última década. Casi la mitad de ese aumento ha ocurrido en los últimos tres años.

En África la “guerra” contra el terrorismo de Estados Unidos ha puesto al terrorismo en la cresta de la ola.

(*) https://www.armed-services.senate.gov/imo/media/doc/AFRICOM%20cleared%20FY24%20SASC%20Posture%20Hearing%2016%20Mar%202023.pdf

60 periodistas han sido asesinados en Gaza desde el 7 de octubre

El gobierno de Gaza anunció el domingo que 60 periodistas habían sido asesinados desde el inicio de los bombardeos israelíes el 7 de octubre.

En un comunicado la oficina de medios de comunicación del gobierno precisa que “60 periodistas fueron atacados directamente por los misiles de ocupación, mientras que otros murieron junto con sus familias durante los ataques dirigidos contra sus hogares”.

“El gobierno de Gaza extiende sus más sinceras condolencias a los medios palestinos, a todos los compañeros periodistas, así como a sus familias y seres queridos”, dice el comunicado.

“La serie de crímenes sistemáticos contra periodistas durante la guerra en la Franja de Gaza desde el 7 de octubre confirma que son el principal objetivo del ejército israelí, que ha matado a 60 de ellos, incluidos los últimos mártires: Sari Mansur y Hassuna Islam”.

El ejército israelí quiere “silenciar la voz de la verdad que denuncia las atrocidades de la ocupación y sus incesantes masacres en la Franja de Gaza”, añade.

“Me despierto todos los días preguntándome si será el último”, escribe la periodista palestina Plestia Alaqad en su cuenta de Instagram. “Es imposible informar desde Gaza”, decía el Washington Post después de la muerte de sus dos corresponsales.

El 10 de octubre tres periodistas, Said al-Taweel, Mohammed Sobboh y Hisham Nawajhah, se apostaron a varias decenas de metros de un edificio cercano al puerto pesquero de Gaza, con la esperanza de filmar su destrucción, anunciada por el ejército israelí a uno de los residentes. El ataque finalmente alcanzó otro edificio y les costó la vida a ellos.

Cientos de periodistas palestinos cubren la guerra, poniendo en riesgo sus vidas, para que el mundo conozca la barbarie sionista. Algunos trabajan para los medios locales, otros para la prensa internacional, pero todos viven el mismo calvario que el resto de la población.

Las condiciones de trabajo son espantosas. Sus salas de redacción son tiendas de campaña en el patio de los hospitales.

El número de funcionarios de la ONU asesinados es aún mayor: más de cien de ellos han perdido la vida a causa de los bombardeos. Es la mayor pérdida de la organización internacional en sus 78 años de historia. En las delegaciones diplomáticas repartidas por el mundo, como la de Beirut que muestra la fotografía de portada, su bandera ondea a media asta permanentemente.

Las madrigueras de Faluya son el modelo para los túneles de Gaza

La guerra de guerrillas tiene una serie de características muy singulares. Es una guerra asimétrica en la que una fuerza pequeña se enfrenta a otra mayor e intenta vencerla apoyándose en la población civil.

También se caracteriza por una estrategia defensiva, que se combina con una táctica ofensiva basada en la sorpresa y la emboscada. Los guerrilleros atacan y huyen del escenario inmediatamente después. Es un combate de infantería en su más pura expresión, cercano y directo: cuerpo a cuerpo.

En Oriente Medio el escenario es una ciudad, e incluso un pequeño barrio capaz de igualar la mayor potencia de fuego del adversario. Pero la ciudad no es un territorio a defender sino, más bien, un arma destinada a aniquilar a las tropas enemigas. Las madrigueras de Faluya son el modelo para los túneles de Gaza, donde la transformación de la ciudad en una trampa se puede implementar a gran escala.

A finales de octubre el general estadounidense James Glynn, que luchó en Faluya en 2004, viajó a Israel para aportar su experiencia. La batalla de Faluya fue una lección para los ejércitos convencionales sometidos a una guerra de guerrillas urbana, como lo demuestra la creación del campo de entrenamiento de combate urbano israelí en Badalia, una réplica perfecta de una ciudad árabe diseñada en 2005 en medio del desierto de Negev con la ayuda del ejército estadounidense.

El manual de guerrilla urbana incautado por los israelíes a Hamas en 2014 en Gaza durante la Operación Muro Protector, incluye tácticas aprendidas por los palestinos en Irak. Faluya sigue siendo el laboratorio que ha permitido renovar las estrategias de los grupos guerrilleros en las zonas urbanas, lo que influirá en las tácticas que utilizarán los palestinos contra las tropas israelíes.

El paralelo entre Gaza y Faluya es obvio ya que los dos enfrentamientos presentan a un ejército convencional moderno enfrentado al desafío de ocupar un entorno urbano controlado por una fuerza insurgente.

El combate casa por casa

El coronel James Rainey, comandante de una de las unidades que participaron el ataque contra Faluya, ha explicado así su experiencia: “La estrategia básica del enemigo era establecer bolsas de tres o cuatro hombres en los edificios y esperar a que entremos en ellos para privarnos de cualquier ventaja que tuviéramos sobre ellos”.

El abandono de las vías de circulación y de los espacios abiertos de la ciudad al ejército estadounidense se explica por la necesidad de los irakíes de reducir la diferencia entre su limitado poder de fuego y el de su oponente, que es muy superior. Al mantener la lucha en un área pequeña, los insurgentes impiden el apoyo blindado de las tropas estadounidenses.

La reducción del campo de batalla también protege al insurgente contra la aviación (cazas y helicópteros) e impide a los estadounidenses observar al enemigo a través de sus satélites y drones (“omnisciencia cenital”). La ofensiva sobre Faluya en noviembre siguió a un asedio aéreo que comenzó tras la retirada de las tropas estadounidenses de la ciudad en abril.

Es lo que está ocurriendo ahora en Gaza, donde los bombardeos aéreos son incesantes. Durante el asedio aéreo de Faluya, los aviones estadounidenses atacaron sistemáticamente las posiciones insurgentes visibles desde el cielo aprovechando las calles principales de la ciudad. Igual que ahora, la campaña de bombardeos estuvo acompañada de un éxodo masivo de la población civil. Tanto las calles como las viviendas quedan desiertas.

La vigilancia cenital del ejército estadounidense, la regularidad de los ataques aéreos y la potencia del apoyo blindado persuadieron a los insurgentes irakíes a abandonar sus posiciones fortificadas pero expuestas situadas al noreste de la ciudad, en particular en el distrito de Askari, para retirarse al interior. No podían luchar en las principales arterias de la ciudad y además, perdieron su movilidad. Los irakíes se vieron obligados a combatir en espacios muy reducidos.

También en Gaza el ejército israelí avanza en los espacios más abiertos, como ya explicamos en otra entrada. Incluso es capaz de penetrar en ciertas zonas urbanas con el apoyo de los blindados que se desplazan por las principales arterias, en particular a lo largo de la carretera Salaheddin y la N10. Los palestinos se retiran en esas áreas para concentrarse en las zonas más cerradas de la ciudad.

En Faluya, la mayoría de las zonas de exterminio establecidas por los defensores estaban ubicadas en el barrio de Jolan, que presentaba varias ventajas para los insurgentes: aislamiento, una mayor densidad de edificios y calles extremadamente estrechas.

Al igual que en Faluya en 2004, los combates urbanos en Gaza podrían limitarse a los callejones y los barrios más hacinados, donde los blindados no pueden entrar y los tiros indirectos (artillería, aviones) son casi imposibles.

Las ratoneras de Faluya

Los irakíes transformaron las viviendas en verdaderas ratoneras. Primero, taparon puertas y ventanas secundarias para obligar a las tropas estadounidenses a entrar a la casa por el acceso principal. Luego perforaron aberturas para crear ángulos de disparo dentro de la casa, a menudo enfocados hacia la entrada del edificio y el salón principal.

Las ratoneras se abrian y luego se cerraban para aislar completamente a los soldados estadounidenses, sin posibilidad de escapar ni de conseguir refuerzos. En la emboscada quedaban expuestos al fuego cercano y directo de la resistencia.

Además de ratoneras, los insurgentes contaban con las redes de túneles que les permitían pasar de una vivienda a otra. Una vez que el ejército estadounidense “limpiaba” el edificio y lo abandonaba, los insurgentes volvían a él o se posicionaban a su espalda.

‘Producir hidrógeno verde a escala industrial no es económicamente viable’

Primero Alemania cerró las centrales nucleares, luego acabó con el gas procedente de Rusia y ahora las energías “limpias” se hunden, una tras otra. Las empresas de la transición ecológica son un pozo sin fondo de subvenciones públicas que el Tribunal Constitucional no va a permitir en lo sucesivo.

La industria “verde” está al borde del colapso y arrastra con ella a las políticas de un gobierno que tenía a la transición ecológica en su foco. Tres empresas, Raffinerie Heide, Ørsted Alemania y Hynamics Alemania, no construirán los talleres necesarios para fabricar hidrógeno.

Hace más de tres años las tres empresas unieron fuerzas y fundaron H2 Westend GmbH para levantar una fábrica en el lugar de unas viejas instalaciones industriales en Dithmarschen.

“Producir hidrógeno verde no tiene sentido, sobre todo debido a los elevados costes de inversión y los riesgos económicos asociados. A pesar de la financiación gubernamental, el funcionamiento a largo plazo de una planta de producción de hidrógeno verde a escala industrial no es económicamente viable”, afirman los consejos de administración de las tres empresas.

El proyecto estaba financiado por el Ministerio Federal de Economía desde 2020 en el marco del programa de transición energética por un importe total de 36 millones de euros. Según un representante de H2 Westend GmbH, del importe total se gastó alrededor de un millón. El proyecto fue considerado uno de los proyectos emblemáticos de las políticas verdes alemanas.

Como ya explicamos en otra entrada, la energía eólica tampoco marcha y la empresa Siemens Gamesa pierde dinero en abundancia. Este año el agujero subirá a los 4.500 millones de euros.

Siemens Energy no logró comprar la empresa española Gamesa, especializada en aerogeneradores rurales. Últimamente han surgido serios problemas con la calidad de sus turbinas.

El gigante alemán, al igual que otros productores europeos de energía limpia, ha celebrado contratos de suministro a largo plazo a precios fijos y ahora se enfrenta a un fuerte aumento de los precios del acero y el litio.

Además, los constructores de centrales eléctricas están perdiendo la competencia por las turbinas cada vez más grandes y potentes que fabrican las empresas chinas.

Siemens Energy se encuentra en una profunda crisis, a pesar de una cartera de pedidos por valor de alrededor de 110.000 millones de euros que no ha podido suministrar. Su solvencia se ha deteriorado considerablemente últimamente. Los bancos ya no están dispuestos a seguir concediendo más préstamos.

Hace unas semanas los directivos recurrieron al gobierno, que hasta ahora ha sido la tabla de salvación de las industrias verdes. Se trataba de que el dinero público avalara los préstamos privados. Al presupuesto alemán le costaría 15.000 millones de euros.

El Tribunal Constitucional también ha cerrado ese grifo. El gobierno ya no puede retirar dinero de fondos extrapresupuestarios para seguir financiando de manera indirecta a las empresas verdes.

La guerra es la continuación de la pandemia por otros medios

El Califato Islámico ha reparecido. Daba la impresión de que se había acabado y que la “guerra contra el terrorismo” había dado paso a la “guerra contra el covid”. Pero no ha sido así; vuelven las noticias sobre los atentados yihadistas, que mutan lo mismo que las infinitas cepas del mortífero virus.

La última vez que los cortadores de cabezas de bandera negra hablaron recomendaban a sus muchachos que se mantuvieran alejados de una Europa azotada por el coronavirus. Según un estudio de la Universidad de Yale, los confinamientos fueron positivos porque redujeron los “atentados terroristas violentos” (1).

Tres años después, un yihadista mata a un sacristán en Algeciras y hiere a un sacerdote. Meses después otro mata con un fusil a dos personas en pleno centro de Bruselas. En España se ha promulgado una “alerta terrorista” y ya han detenido a 14 yihadistas en lo que va de año. Los Mossos d’Esquadra han llevado a cabo un simulacro de atentado yihadista en la Estación de Sants, en Barcelona.

Desde el otro lado del Atlántico los políticos estadounidenses advierten de que la guerra contra el terrorismo no ha terminado. El Califato Islámico es un “polvorín de mecha lenta”. Estados Unidos ha comenzado a atacar de nuevo a sus dirigentes. En abril mató a dos y en julio al tercero. Siria también ha intervenido eliminando a otro. No hay organización que tenga más dirigentes que el Califato Islámico, cuyos cadáveres llenan los cementerios.

A lo largo del verano el Califato Islámico se atribuyó la autoría de varios ataques en Afganistán, Pakistán y Uganda, pero en los últimos días las actividades han empezado a multiplicarse.

El 11 de agosto la CBS informó de que la organización yihadista había tendido una emboscada en Siria, en la que había matado a 20 soldados del ejército regular.

Al día siguiente el Washington Post informó que una filial del Califato Islámico en el Congo, llamada ADF, se estaba volviendo “cada vez más mortífera”.

Al día siguiente siguieron apareciendo noticias de que la organización estaba recurriendo a las criptomonedas para “continuar su reinado de terror”.

Al día siguiente el gobierno iraní culpó oficialmente al Califato Islámico por un presunto ataque terrorista contra un santuario en Shiraz, y TimesNow informó que un experto en fabricación de bombas del Califato Islámico planeaba un ataque en India.

El sábado el Daily Mirror advirtió de que Al Qaeda y el Califato Islámico estaban de regreso en Afganistán. Mientras tanto, la policía indonesia había registrado la vivienda de un sospechoso de terrorismo, donde encontró una bandera del Califato Islámico.

Al mismo tiempo la ONU publica un informe advirtiendo de que el Califato Islámico todavía representa una amenaza grave porque tiene entre 5.000 y 7.000 combatientes en Siria e Irak (2).

La falta de actividad de la organización yihadista en los últimos años no fue porque en el mundo se desatara una horrible pandemia, sino que sólo se trataba de una pausa para facilitar el reclutamiento y la reorganización.

Pero el Califato Islámico, lo mismo que los virus, nunca había hecho pausas hasta ahora. Han seguido sacando de contrabando de Siria cientos de toneladas de petróleo diariamente en convoyes de varios kilómetros y, según algunos, a lomos de mulas. Los cargamentos, que sirven para su financiación, son imposibles de detectar ni de detener.

Sus cuentas bancarias nunca se cerraron y sus cuentas en las redes sociales tampoco.

Todo está como al principio. El yihadismo es otra cortina de humo que hay que mantener, sobre todo desde el 7 de octubre, para vincular con él a los palestinos. Las posibles repercusiones de esta segunda ola preocupan a los Mossos d’Esquadra, que han cuadruplicado las horas de protección de los intereses israelíes en Catalunya y se precupan por la “desinformación”. Los catalanes deberían estar más atentos a lo que digan las instituciones públicas que a las redes sociales (3).

Tienen razón los sesudos investigadores de la Universidad de Yale. Con la pandemia descubrimos que lo mejor para acabar con las olas de terrorismo son los confinamientos.

(1) https://news.yale.edu/2023/01/30/terror-under-lockdown-pandemic-restrictions-reduce-isis-violence
(2) https://www.thenationalnews.com/mena/2023/08/15/isis-still-poses-serious-threat-with-thousands-of-fighters-in-middle-east-un-says/
(3) https://www.telecinco.es/noticias/catalunya/20231020/mossos-cuadruplican-proteccion-sinagogas-preparan-mayor-simulacro-historia-estacion-sants_18_010759623.html

62 soldados israelíes han muerto en Gaza desde el inicio de la guerra

Tres soldados israelíes murieron ayer en los combates con las milicias palestinas que defienden la Franja de Gaza, dijo el ejército israelí en un comunicado, elevando a 62 el número de soldados muertos desde el inicio de la guerra.

Las tres últimas bajas eran reservistas y murieron en el norte de la Franja de Gaza, afirmó el ejército, que bombardea brutalmente el territorio palestino y ha lanzado allí una ofensiva terrestre para forzar la evacuación de los palestinos hacia el sur.

Ayer circularon filtraciones en Oriente Medio sobre un posible acuerdo para la liberación de los rehenes capturados el 7 de octubre. Las negociaciones se llevan a cabo en Qatar, que Estados Unidos designó desde el inicio de la guerra como centro de las conversaciones, porque es donde tiene su sede Hamas.

El 7 de octubre los palestinos atacaron a Israel con el fin de tomar rehenes e ntercambiarlos por los miles de presos que Israel retiene en sus cárceles.

En el ataque murieron unas 800 personas, en su mayoría civiles por la respuesta del ejército israelí, que pretende impedir que los palestinos capturen rehenes y fuercen al gobierno de Tel Aviv a negociar.

Recientemente Israel ha renido que rectificar sus propias cifras sobre las muertes causadas en el ataque del 7 de octubre, que han reducido de 1.400 a 1.200. Eso no ha obligado a su ejército a reducir la magnitud de los bombardeos contra Gaza desde aire, mar y tierra, donde más de 11.000 civiles palestinos han muerto.

Los israelíes dispararon indiscriminadamente contra los participantes en el festival de música

En el ataque del 7 de octubre, el objetivo de los palestinos no fueron los participantes en el festival de música. Ni siquiera sabían que se estaba celebrando un concierto. Lo que pretendían era capturar rehenes en el kibutz de Reim, cercano al lugar donde se celebraba el festival.

Decidieron capturar a algunos de los participantes sobre la marcha, asegura el diario Haaretz (*). En el vídeo grabado por la cámara corporal de uno de los palestinos, se le escucha preguntarle a uno de los rehenes cómo llegar hasta Reim.

Según la policía israelí, 364 personas fueron asesinadas durante el festival. Un helicóptero artillado del ejército llegó al lugar y comenzó a disparar, tanto contra los palestinos, como contra los israelíes que participaban en el festival.

Según fuentes israelíes, los primeros palestinos llegaron al lugar por la Ruta 232, no desde la frontera.

La fiesta estaba inicialmente prevista para el jueves y viernes. Luego añadieron un día extra, el sábado, el martes de esa semana, a petición de los organizadores. El cambio de última hora refuerza la hipótesis de que los palestinos desconocían la celebración, dice Haaretz.

En el festival participaron unas 4.400 personas, la gran mayoría de las cuales logró escapar después de que se tomara la decisión de dispersión cuatro minutos después del ataque con cohetes, según una fuente de la policía israelí.

Muchos de los que participaron en el festival lograron huir porque se decidió terminar la fiesta media hora antes de que se escucharan los primeros disparos.

(*) https://www.haaretz.com/israel-news/2023-11-18/ty-article/.premium/israeli-security-establishment-hamas-likely-didnt-have-prior-knowledge-of-nova-festival/0000018b-e2ee-d168-a3ef-f7fe8ca20000

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