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Salen a la luz los planes imperialistas para desestabilizar Siria

La tesis oficial de los intoxicadores sobre el origen de la Guerra de Siria se sustenta sobre dos pilares fundamentales: que se produjo un levantamiento “espontáneo” de la población, es decir, que era una lucha interna que, además, estaba dirigida por una coalición de elementos “moderados”, agrupados en el Ejército Sirio Libre.

En realidad ni había “moderados” en Siria, ni tampoco se produjo ningún levantamiento “espontáneo”. La revuelta fue encabezada por la sucursal siria de Al-Qaeda, el Frente Al Nosra. Al frente no había sirios sino extranjeros y fue planeada muchos años antes.

En 2006 el embajador estadounidense en Damasco, William Roebuck, informó a Washington de las debilidades del gobierno de Bashar Al Assad, que presentó como “vulnerabilidades” que debían ser aprovechadas para desestabilizar el país con la colaboración de Arabia saudí.

El programa de cambio de régimen, iniciado en 2005, incluyó 12 millones de dólares en financiación del Departamento de Estado para la oposición siria a través de un programa conocido como Iniciativa de Asociación para Oriente Medio (MEPI).

El plan se inició en tiempos de Bush y continuó con Obama, demostrando que la política exterior de Estados Unidos no cambia por las elecciones, ya sean demócratas o republicanos los que ocupen la Casa Blanca.

Los primeros planes se elaboraron en 1957

La desestabilización de Siria seguía un antiguo plan de 1957, decidido en la época de Eisenhower y el primer ministro británico Harold Macmillan, que habían lanzado el primer programa coordinado (CIA/MI6) destinado a organizar incidentes de “bandera falsa” en el país para justificar la intervención militar.

El plan de desestabilización fue revelado en septiembre de 2003, cuando salieron a la luz los documentos privados de Lord Duncan Sandys, secretario de Defensa del gobierno de Macmillan. Los imperialistas estaban dispuestos a asesinar a políticos sirios y a incitar disturbios internos activando a la Hermandad Musulmana, que ya eran muy poderosos en ese momento. Se trató, por tanto, de una operación de “bandera falsa”, porque en realidad las acciones fueron llevadas a cabo por la CIA y el MI6.

El documento de 1957 decía: “Para facilitar las acciones de las fuerzas de liberación y reducir la capacidad de organización del régimen sirio, se debe realizar un esfuerzo especial para eliminar a ciertos individuos clave […] Una vez que se tome la decisión política de llevar a cabo disturbios en Siria, la CIA estará lista para ejecutar sabotajes e incidentes dentro del país, operando a través de contactos con individuos […] Los incidentes no deberían concentrarse en Damasco […] Los incidentes y enfrentamientos fronterizos pronto servirán de pretexto para la intervención […] La CIA y el MI6 utilizarán sus respectivas habilidades en acciones psicológicas y operativas para aumentar la tensión […] Siria aparecerá como fuente de complots, sabotajes y violencia contra los países vecinos” (1).

La Primavera Árabe de 2011

En su momento, el plan de cambio de régimen fue rechazado por los países vecinos y pospuesto. Pero fue sólo un aplazamiento porque durante la Primavera Árabe de 2011 los gobiernos seculares y los dirigentes políticos y religiosos iban a ser reemplazados por la Hermandad Musulmana, que debía incendiar el país explotando un descontento inicial y genuino de la población, para luego reprimir las manifestaciones o aprovechar el descontento llamando a la “yihad”.

En 2011 Yossef Bodansky ya denunció: “En realidad, lo que el régimen de Assad enfrenta es una insurgencia islámica y yihadista bien organizada y bien financiada destinada a destruir el equilibrio del país […] Decenas de civiles alauitas fueron secuestrados, asesinados bárbaramente y mutilados […] A mediados de julio de 2011, después de algunos meses de ‘revuelta’, ya habían sido asesinados 1.600 civiles y miembros de las fuerzas de seguridad y de las fuerzas armadas gubernamentales” (2).

A principios de 2012 Human Rights Watch denunció los crímenes cometidos por los llamados “rebeldes moderados” del Ejército Libre Sirio. Los documentos occidentales no habrían ignorado tales atrocidades si no hubieran sido cometidas en el contexto de una operación para desestabilizar Siria por parte de los servicios secretos de Estados Unidos y Reino Unido. El apoyo imperialista fue confirmado por el agente de la CIA Philip Giraldi en 2011: “Los instructores de las fuerzas especiales operaban sobre el terreno con los rebeldes sirios, mientras que la CIA y las fuerzas especiales estadounidenses proporcionaban inteligencia e interferencias en las comunicaciones […] Aviones no identificados de la OTAN aterrizaron en la base militar turca cerca de Iskenderun, en la frontera con Siria […] transportando armas del arsenal libio y voluntarios” (3).

Los aviones C-130 de la Fuerza Aérea saudí aterrizaron en el aeropuerto de Esenboga, cerca de Ankara, donde se encontraron con buques de carga jordanos procedentes de Ammán y Zagreb, cargados con armas y municiones del arsenal saudita destinadas a Siria. También estaban los C-17 procedentes de Al-Udeid, la base aérea militar de Qatar y cuartel general avanzado del Comando Central Americano (Centcom), donde también estaba alojada la Royal Air Force.

En Siria la Primavera Árabe fue un proyecto de ingeniería geopolítica destinado a “balcanizar” la región, fragmentándola según líneas étnicas y religiosas.

La creación de un califato islámico en Oriente Medio

La creación de un califato islámico en el corazón de Oriente Medio ya era, en última instancia, la estrategia recomendada por Zbigniew Brzezinski en los años ochenta. En aquel momento, el apoyo estadounidense se dirigía a los muyahidines afganos. En 2011, en Siria, tuvo lugar en beneficio de Al Qaeda y el Califato Islámico. Gracias a ello, en junio de 2014, Abu Bakr Al Baghdadi anunció al mundo la creación del Califato Islámico, logrado mediante la anexión de territorios del noroeste de Irak con los del este de Siria.

El Califato Islámico fue una catástrofe para las comunidades alauitas, kurdas, yazidíes, drusas, sufíes e incluso para los sunitas laicos. Los cristianos orientales, que ya habían huido de Irak y encontrado refugio en Siria, el último bastión del multiculturalismo y la tolerancia religiosa en Medio Oriente, corrían el riesgo de extinción en el mismo lugar de la cuna de su civilización. Ante la furia asesina del Califato Islámico, volvieron a huir, secuestrados, reducidos a la esclavitud, decapitados, crucificados. Sus iglesias, santuarios y monasterios (algunos de los cuales han sobrevivido durante más de mil años) fueron destruidos y profanados. Banderas negras ondearon sobre sus ruinas y Occidente permaneció sorprendentemente en silencio.

Para que tal escenario se hiciera realidad, el apoyo turco era esencial, como le reveló un oficial de inteligencia estadounidense a Seymour Hersh: “La inteligencia estadounidense había acumulado suficientes interceptaciones e inteligencia para demostrar que el gobierno de Erdogan había apoyado al Frente Al Nosra durante años, y ahora estaba haciendo lo mismo con el Califato Islámico” (4).

Gran parte de las armas que alimentaron la “yihad” procedían de Turquía. Se transportaron a Siria a través de una red de intermediarios oscuros, incluida la Hermandad Musulmana. Durante años, Erdogan había planeado invadir el norte de Siria, crear una zona de amortiguamiento en su frontera hasta Alepo, una zona libre para el entrenamiento de combatientes. El objetivo era fortalecer y apoyar la revuelta yihadista.

La guerra de los gasoductos

Qatar también jugó un papel importante en el escenario sirio. En 2000 Doha propuso a Bashar Al Assad un acuerdo para la construcción de un gasoducto destinado a transportar gas desde North Dome, un depósito situado en territorio qatarí, hasta Europa. Su ruta estaba prevista para pasar por Arabia saudí, Jordania, Siria y Turquía (corredor sunita) y contaba con el apoyo de Washington.

Rusia e Irán tenían otro proyecto. En 2009 ambos países ofrecieron a Assad una alternativa para transportar gas al Mediterráneo desde South Pars, un yacimiento iraní cuyas reservas se estiman en 16 billones de metros cúbicos. Su ruta de 1.500 kilómetros comenzaba en Port Assalouyeh y debía llegar a Damasco a través de Irán e Irak, extendiéndose luego al Líbano y posiblemente a Grecia. Se trataba de un “corredor chiita” con capacidad para transportar 110 millones de metros cúbicos de gas natural al día.

Los dos corredores debían pasar necesariamente por Siria, elemento común entre las dos rutas propuestas. En 2009 Bashar optó por el gasoducto ruso-iraní, un acuerdo valorado en 10.000 millones de dólares. De ahí la necesidad de eliminar a Assad y sustituirlo por un gobierno títere favorable a los intereses de Occidente y sus aliados, para imponer la solución del “corredor sunita”.

(1) https://www.theguardian.com/politics/2003/sep/27/uk.syria1
(2) https://www.files.ethz.ch/isn/140926/186_Bodansky.pdf
(3) https://www.theamericanconservative.com/nato-vs-syria/
(4) https://www.lrb.co.uk/the-paper/v38/n01/seymour-m.-hersh/military-to-military

La ola de frío impide a un ministro alemán acudir a la cumbre sobre el calentamiento

El ministro de Economía alemán, Robert Habeck, máximo dirigente de Los Verdes, no ha podido asistir a la cumbre sobre el calentamiento de Dubai a causa de la ola de frío polar que sacude a Europa. Varios aeropuertos están cerrados por la nieve.

Debido a las nevadas, los vuelos desde Múnich no pueden despegar. Los servicios aeroportuarios de la capital bávara admitieron haber retirado desde el 1 de diciembre tanta nieve como la que suelen retirar durante todo el invierno. El domingo, el aeropuerto reanudó parcialmente sus operaciones y, a pesar de ello, 560 de los 880 vuelos fueron cancelados.

Pero toda esta situación no estuvo exenta de ironía. El avión, que debía volar a Dubai para la conferencia sobre cambio climático COP28, se quedó pegado a la pista debido a la helada.

Además, el gobierno alemán no tiene dinero para pagar la “transición ecológica”. En realidad, no puede pagar casi nada, como ya hemos explicado en entradas anteriores. Está atrapado en una crisis presupuestaria desde que el Tribunal Constitucional prohibiera el uso de préstamos que ayudaban a disimular el aumento de la deuda pública.

De golpe la sentencia ha creado un déficit de unos 24.000 millones de euros en el presupuesto. Habeck no podrá subsidiar sus faraónicos proyectos “ecológicos” sin arruinar completamente a los alemanes.

Las políticas medioambientales del ministro de Economía ya han dañado el medio ambiente. Sus turbinas eólicas están secando la tierra y se están cerrando plantas de energía nuclear y reemplazándolas por las viejas centrales de carbón.

Inteligencia artificial para causar el mayor número posible de víctimas civiles en Gaza

En 2021 el Jerusalem Post ya comunicó que el ejército israelí había librado la primera “guerra de inteligencia artificial” de la historia, mencionando varias herramientas algorítmicas (1).

Ahora en Gaza asistimos a los primeros bombardeos diseñados expresamente por inteligencia artificial para causar el mayor número posible de víctimas civiles, según una investigación conjunta de los medios israelíes Local Call y +972 (2).

Entre los algoritmos destacan “Gospel” y “Fire Factory”, destinados a optimizar las operaciones militares. Mientras que “Godspel” apunta a las zonas más relevantes para un ataque dentro de un perímetro determinado, “Fire Factory” optimiza los planes de ataque de aviones y drones en tiempo real, calculando la cantidad de munición necesaria, asignando objetivos y determinando el orden óptimo de los ataques.

Aclaración: en inglés “Gospel” (Godspel, “Habsora”) significa “palabra de dios”. Si el algoritmo ordena bombardear es siguiendo un mandato divino.

El uso de estas tecnologías explica el intenso ritmo de los bombardeos. El ejército israelí afirma haber atacado 15.000 objetivos en los primeros 35 días de bombardeos. El algoritmo “Godspel” habría sido particularmente eficaz, generando objetivos automáticamente a un ritmo rápido, como reconoció el propio ejército sionista en un comunicado difundido a principios de noviembre.

Los propios miembros de los servicios de inteligencia israelíes indican una intención deliberada de causar el máximo de víctimas civiles. Con carácter previo la inteligencia calcula el número de víctimas civiles y luego el mando militar aprueba unos ataques que han masacrado a 16.000 civiles palestinos.

En un artículo publicado a finales de junio en el medio israelí YNet, el antiguo jefe de estado mayor del ejército israelí, Aviv Kochavi, explicó que, durante las operaciones militares de 2021, la mitad de los objetivos sugeridos por los algoritmos informáticos habían sido atacados. Debido a la frecuencia con la que el algoritmo sugiere nuevos objetivos para los bombardeos, los oficiales de inteligencia comparan el proceso con “una fábrica que genera operaciones de bombardeo” (3).

“Nada sucede por casualidad. Cuando una niña de 3 años es asesinada en una casa en Gaza, es porque alguien en el ejército decidió que no era gran cosa que la mataran, que era un precio que valía la pena pagar para golpear [a otro] objetivo. No somos Hamas. Estos no son misiles aleatorios. Todo es intencional. Sabemos exactamente cuántos daños colaterales hay en cada casa”, explica una fuente de la inteligencia israelí a los periodistas.

Varias fuentes han confirmado un enfoque deliberadamente dirigido a causar el mayor número posible de víctimas civiles. Su número es calculado y conocido de antemano por los servicios de inteligencia. Así saben exactamente, incluso antes de realizar un ataque, cuántos civiles morirán.

(1) https://www.jpost.com/arab-israeli-conflict/gaza-news/guardian-of-the-walls-the-first-ai-war-669371
(2) https://www.972mag.com/mass-assassination-factory-israel-calculated-bombing-gaza/
(3) https://www.ynetnews.com/magazine/article/ry0uzlhu3

Las tropas israelíes violaron a un niño palestino que mantenían detenido

Josh Paul es un funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos que dimitió en octubre para protestar por la venta de armas a Israel. El lunes mantuvo una entrevista con la CNN para denunciar la violación de un niño palestino de 15 años por parte de las tropas israelíes.

El crimen fue aireado en 2021 por la ONG palestina DCIP (Defensa de los Niños Internacional / Palestina), que ahora ha sido prohibida en Israel, acusada de terrorismo. El ejército israelí ha asaltado sus oficinas y confiscado sus ordenadores.

La DCIP es la única organización palestina de derechos humanos centrada específicamente en los niños.

La violación se produjo en enero de 2021 en el centro de detención de Al Mascobiyya en Jerusalén Occidental. El niño fue violado con un objeto por su interrogador y obligado a ponerse contra la pared, donde le infligió fuertes dolores en los genitales.

La ONG denunció el ataque al Departamento de Estado después de que cientos de quejas quedaran sin respuesta ante los organismos israelíes.

Tras la denuncia, el ejército israelí allanó las oficinas de DCIP dos veces, el 19 de julio de 2021 y luego el 18 de agosto de 2022. Las dependencias fueron precintadas, al igual que las de otras siete ONG palestinas, como parte de lo que Amnistía Internacional ha calificado de “campaña de represión de la sociedad civil palestina”.

La organización ya había sido atacada por las tropas israelíes durante varios años antes de los registros. Querían paralizar la organización e impedir que revelaran las violaciones de derechos humanos cometidas por Israel contra los niños palestinos.

En octubre de 2021, la DCIP fue calificada como “organización terrorista” por Israel, junto con otras cinco ONG palestinas. La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos condenó la medida como “un ataque frontal al movimiento palestino de derechos humanos y a los derechos humanos en todo el mundo”.

Desde la Segunda Intifada en 2000, cuando la DCIP comenzó a rastrear las detenciones de niños palestinos por parte del ejército israelí, han detenido, interrogado, procesado y encarcelado a aproximadamente 13.000 niños palestinos.

Cada año, el ejército israelí detiene a entre 500 y 700 niños palestinos.

Entre 2016 y 2022 la DCIP recopiló declaraciones juradas de 766 niños palestinos detenidos por el ejército israelí y procesados ​​en tribunales militares israelíes para documentar los malos tratos y torturas que sufrieron a manos de las tropas israelíes.

Estados Unidos prepara el siguiente incendio en el Cáucaso

El 15 de noviembre el Senado de Estados Unidos aprobó la Ley de Protección de Armenia. Parece que los imperialistas han decidido recompensar la nueva política del país caucásico de distanciarse de Moscú. El 23 de noviembre el primer ministro armenio, Nikol Pashinian, se negó a participar en la cumbre de la OTSC.

Acercarse a Armenia significa alejarse de Azerbaiyán. Hace sólo seis meses la situación era la contraria. El secretario de Estado, Blinken, declaró que era Azerbaiyán el que necesitaba ayuda militar. El papel de Azerbayán consistía en presionar a Irán.

El programa de apoyo a Azerbaiyán superó incluso la ayuda financiera y militar a Georgia. En 2018 y 2019, antes de la guerra con Armenia, Azerbaiyán recibió más de 100 millones de dólares en ayuda militar de Estados Unidos.

Sin embargo, Irán y Azerbaiyán lograron resolver sus diferencias con la mediación de Rusia y Turquía, que no quieren que se avive el conflicto en el sur del Cáucaso.

Entonces Estados Unidos, buscando sembrar inestabilidad en la región, encontró un eslabón débil en Armenia.

La situación en el Cáucaso se ha discutido en el Congreso de Estados Unidos, con la participación de James O’Brien, subsecretario de Estado para Asuntos Europeos y Euroasiáticos.

O’Brien propuso retirar las fuerzas rusas de paz de Karabaj cuando finalice el mandato de cinco años y reforzar la presencia militar de Estados Unidos en la región. Para ello había que destruir las garantías de seguridad ofrecidas por las potencias regionales: Rusia, Irán y Turquía.

También dijo que Estados Unidos estaba desarrollando un plan para apoyar a Armenia y obligar a Azerbaiyán a firmar el tratado de paz que Estados Unidos necesita, que comprende la construcción de una carretera entre Azerbaiyán y Najichevan a través de Armenia. Es el llamado corredor Zangezur, que permitiría a Occidente controlar el transporte que pasa por la región en el territorio de Armenia.

El presidente azerí Ilham Aliyev no se fía de ninguna potencia occidental y prefiere dejar las cosas como están: si Azerbaiyán no solicita la retirada de las fuerzas de paz rusas una vez finalizado el primer mandato, su estancia se prorrogará automáticamente sin necesidad del acuerdo con Armenia, ya que esta última se marchó de Karabaj.

Por lo tanto, a Bakú no le interesa que las tropas de paz rusas salgan de la región, y mucho menos que sean sustituidas por las de cualquier país occidental.

El corredor Zangezur

Corredor Zangezur

El transporte desde Azerbaiyán a Najichevan a través de la región de Syunik está controlado por el Servicio de Fronteras de Rusia. Tras la apertura del corredor Zangezur los guardias fronterizos rusos continuaran desempeñando las mismas funciones, ya que protegen las fronteras exteriores de Armenia de acuerdo con el gobierno armenio y no bajo un mandato internacional.

En consecuencia, el gobierno armenio se opuso a la apertura del corredor Zangezur, considerándolo una violación de su integridad territorial. Sin embargo, bajo la presión de los imperialistas, volvió a cambiar de postura. El 26 de octubre, en el foro de la Ruta de la Seda celebrado en Tbilisi, Pashinian dijo que Armenia quería convertirse en la “encrucijada de la paz” en el Cáucaso.

Ahora bien, ahora los armenios quieren que en lugar de los guardias fronterizos rusos, el futuro corredor de Zangezur a través de la región de Syunik sea protegido por los propios soldados armenios, porque el control ruso sobre ese importante eje de transporte para Occidente no les conviene.

En el diseño de la Unión Europea el corredor Zanguezour forma parte de un proyecto integral, el Corredor Medio, cuya función principal es la exportación de bienes y recursos energéticos asiáticos desde la región del Mar Caspio a Europa. Para la Unión Europea, una ruta desde China que pase por alto a Rusia es de fundamental importancia.

La correlación de fuerzas bascula

Este giro aparentemente repentino de Estados Unidos a favor de Armenia estaba planeado desde hacía mucho tiempo. Habiendo llegado al poder tras una revolución de color orquestada por los imperialistas, Pashinian y los suyos estaban claramente esperando el momento adecuado para comenzar a alejarse de Rusia. Para sus tutores ese momento ha llegado.

La escalada de la retórica antirrusa de Pashinian es reveladora. Elige específicamente plataformas o medios de comunicación de países hostiles a Rusia para expresar sus quejas. El armenio comenzó a sabotear las reuniones en el marco de la OTSC y de las organizaciones económicas. Washington decidió que Ereván había superado el punto de no retorno en sus relaciones negativas con Moscú y podía confiarle la función de presionar simultáneamente a Rusia, Irán e incluso a Turquía.

La confrontación con Moscú está adoptando formas cada vez más hostiles. Así, en las últimas semanas, para acabar con las ambigüedades, Pashinian se ha reunido con Zelensky. El secretario del Consejo de Seguridad de Armenia, Armen Grigorian, visitó Malta para discutir una “fórmula de paz ucraniana” que prevé la creación de un tribunal militar contra la alta autoridad militar y política de Rusia.

A medida que Estados Unidos se acercaba a Armenia, se alejaba de Azerbaiyán, y lo mismo cabe decir de la Unión Europea. A Azerbaiyán le ocurre lo contrario. No es que no acepte firmar un tratado de paz con Armenia. Lo que no quiere es que los garantes del mismo sean Estados Unidos y la Unión Europea, que es como carecer de garantías: papel mojado.

Lo que Bakú tiene en cuenta es la experiencia de los Acuerdos de Minsk de 2014. Las tomaduras de pelo de Estados Unidos y la Unión Europea ya no cuelan. Por lo tanto, un tratado de paz en el Cáucaso no es posible con unas firmas que no valen para nada. Pero mientras no se fume la pipa de la paz, lo que se prepara es la guerra.

Níger nacionaliza la gestión del agua en detrimento de una empresa francesa

Ya hemos informado anteriormente sobre la expulsión de Sylvain Itté, el embajador francés en Níger, una especie de virrey posmoderno que aconsejó a la población africana, a que dejaran de beber agua, que en realidad era agua “europea”.

Más tarde se disculpó públicamente, diciendo que “evidentemente” el agua de Níger pertenece a los nigerinos y que sus palabras habían sido tergiversadas. Lo que quiso decir, en realidad, es que los europeos trabajan con sus “socios” africanos al servicio de la población.

Tampoco era verdad. La gestión del agua potable de Níger estaba en manos de Veolia, un monopolio francés.

Ahora el gobierno de Níger ha roto aquel contrato y ha nacionalizado la gestión del agua potable. Nada más lógico en un país desértico que recuperar el control de un recurso vital.

Nigerien Waters, una empresa pública, se hará cargo ahora de la gestión del agua. Es un símbolo contundente de que el nuevo gobierno de Níger marcha camino de una segunda descolonización, que pasa por diversificar sus asociaciones estratégicas.

La nacionalización del agua forma parte de una serie de medidas que afirman la autonomía de Níger. El nuevo gobierno también ha anunciado el fin de dos misiones de seguridad y defensa con la Unión Europea: la misión civil europea EUCAP Sahel Niger y la misión de asociación militar EUMPM.

También ha derogado una ley que penalizaba el tráfico de migrantes, lo que ha desatado las iras dentro de la Unión Europea.

Los vínculos históricos de dependencia se están rompiendo. El gobierno de Níger parece decidido a definir su propio camino y su posición en el escenario internacional.

La fiscalía de Texas se querella contra Pfizer porque su vacuna empeoró la pandemia

El fiscal general de Texas, Ken Paxton, persigue en los tribunales al gigante farmacéutico Pfizer por mentir sobre la vacuna contra el “covid”. Acusa a la multinacional de utilizar estadísticas falsas para promocionar la vacuna y de intentar intimidar a cualquiera que cuestione su eficacia.

Exige que la farmacéutica sea condenada a pagar una multa de 10 millones de dólares y se le prohíba hacer declaraciones públicas sobre la eficacia de sus propias vacunas.

La fiscalía ha publicado un comunicado oficial en el que asegura que la pandemia empeoró después de que la población empezó a ser vacunada masivamente. Paxton también critica la gestión de la pandemia por parte del gobierno de Biden, diciendo que quería “buscar justicia para el pueblo de Texas, muchos de los cuales se vieron obligados por mandatos tiránicos de vacunas a aceptar un producto defectuoso vendido sobre la base de mentiras”.

Otra de las acusaciones contra Pfizer es la de “conspirar para censurar la libertad de expresión pública”, es decir, por recurrir amenazas para impedir cualquier crítica. “Pfizer incurrió en actos falaces y engañosos al hacer afirmaciones sin fundamento sobre la vacuna ‘covid’, en violación de la Ley de Prácticas de Marketing Engañosas”.

A pesar de las advertencias de la FDA, organismo estadounidense encargado de regular los medicamentos, Pfizer “ocultó al público información que cuestionaba sus afirmaciones sobre la duración de la protección” contra el “covid”, señala el fiscal estadounidense. “A pesar de que su ensayo clínico no logró medir si la vacuna protegía contra la transmisión, Pfizer se embarcó en una campaña para intimidar al público para que se vacunara como medida necesaria para proteger a sus seres queridos”, señala Paxton.

“La vacuna de Pfizer no estuvo a la altura de las declaraciones de la empresa. Los casos de ‘covid’ aumentaron tras la administración generalizada de la vacuna y algunas regiones registraron un mayor porcentaje de muertes por ‘covid’ entre la población vacunada que entre la no vacunada”, sostiene la fiscalía.

“Cuando el fracaso de su producto se hizo evidente, Pfizer decidió silenciar a quienes decían la verdad”, afirma Paxton, quien dice que la farmacéutica llegó a tachar de “criminales” a quienes advertían contra la vacuna y obligó a las plataformas de las redes sociales a silenciar a cualquiera que revelara la verdad sobre las amenazas que la vacuna de la empresa suponía para millones de personas.

“Si bien el gobierno de Biden utilizó la pandemia como arma para imponer órdenes ilegales de salud pública a los ciudadanos y enriquecer a las empresas farmacéuticas, yo utilizaré todas las herramientas a mi disposición para proteger a quienes han sido engañados y perjudicados por las acciones de Pfizer”, declaró el fiscal, que ha iniciado una investigación sobre la farmacéutica y otros fabricantes de vacunas.

—https://www.reuters.com/legal/pfizer-is-sued-by-texas-over-covid-19-vaccine-claims-2023-11-30/

Espartaco: la rebelión de los esclavos que acabó con las listas negras de Hollywood

La película Epartaco, estrenada en 1960, cuenta la historia de una revuelta de esclavos en la antigua Roma. Fue escrita por dos comunistas incluidos en las listas negras de Hollywood. Su llegada a los cines fue una burla a la caza de brujas macartista.

El Primero de Mayo de 1946 no tuvo precedentes en Estados Unidos. Los veteranos de guerra, recien licenciados, se unieron a maestros, escritores, artistas, abogados y otros trabajadores para marchar triunfalmente por Manhattan. “El número de manifestantes, según los contamos, superó los 150.000 y mientras llenaban Union Square, vitoreando a dirigentes y oradores comunistas y de izquierda”, escribió el escritor comunista Howard Fast en sus memorias, Being Red. “Uno podría haber declarado que el futuro de la izquierda en Estados Unidos era extremadamente brillante y, por supuesto, se habría equivocado”.

El Primero de Mayo de 1948 esos mismos comunistas celebrados sólo dos años antes se convirtieron en el blanco de violentas multitudes reaccionarias que gritaban “¡Maten a los comunistas por Jesucristo!”. Fast encabezó el bloque cultural del Partido Comunista de miles de académicos, artistas y escritores que pronto se vieron envueltos en una pelea callejera con estudiantes anticomunistas de una escuela parroquial cercana.

La segunda manifestación fue un mal augurio. Con el advenimiento de la Guerra Fría, los comunistas se convirtieron rápidamente en enemigos nacionales. Ya no eran vistos como progresistas luchadores por la libertad, sino más bien como subversivos peligrosos. El propio Fast fue citado ante el Comité de Actividades Antiamericanas de la Cámara de Representantes y encarcelado tras negarse a confesar nombres.

Fast fue incluido en las listas negras de la industria editorial. Él era sólo uno de una generación de artistas que fueron expulsados ​​de la corriente principal estadounidense. Las listas negras arruinaron sus carreras, condenándolos a la oscuridad y, a menudo, a la pobreza. Muchos libros de esta época aún permanecen inéditos y los guiones no se han realizado; figuras culturales que alguna vez fueron famosas han sido en gran medida borradas de la historia estadounidense.

Pero dentro del terror inquebrantable del período McCarthy se encuentran historias de resistencia. La experiencia de Fast en prisión, por ejemplo, lo llevó a escribir la novela Espartaco, que luego fue adaptada al guión por el escritor comunista Dalton Trumbo. Cuando la película se proyectó en 1960, después de una década en la clandestinidad, los nombres de dos comunistas iluminaron el comienzo de la película, un gran desafío para los reaccionarios de la época.

Esta es la historia de Espartaco, o cómo los comunistas lograron por primera vez acabar con las listas negras.

‘Las cárceles de hoy serán la victoria del mañana’

Howard Fast es una de esas figuras olvidadas en la memoria irregular del canon literario estadounidense. Publicó su primera novela a los dieciocho años y pasó varias décadas construyendo su carrera en el mundo editorial, convirtiéndose en un novelista popular. También fue un miembro activo del Partido Comunista. Antes de ser incluido en la lista negra, se involucró apasionadamente en el apoyo a los combatientes republicanos españoles; en 1945 se incorporó a la dirección del Comité Conjunto Antifascista para los Refugiados. El grupo no era nada subversivo y atrajo donaciones de figuras como Eleanor Roosevelt y Edith Lehman, esposa del gobernador de Nueva York, Herbert Lehman. Pero las mareas políticas cambiaron y en 1946 Fast recibió una citación ante el Comité de Actividades Antiamericanas para entregar la lista de donantes.

Fast se negó a dar nombres, pues sus abogados le aseguraron que el desacato al Congreso no daría lugar a ninguna pena de prisión. Pero ese mismo año fue citado nuevamente, esta vez por un libro que había escrito sobre el dirigente yugoslavo, El Increíble Tito, y su futuro se volvió incierto. En 1947, él y otros diez miembros del Comité de Refugiados fueron condenados a prisión.

Fast y sus camaradas confiaban en su atractivo, pero poco se podía hacer por su reputación y su carrera. “Mi nuevo libro, The American” –un retrato de John Atgeld, el gobernador progresista de Illinois– “fue destrozado sin piedad”, recuerda Fast. Ahora también estaba bajo vigilancia constante. “Mi teléfono fue intervenido. Agentes estúpidos del FBI se colaban en mi apartamento [durante las actividades de recaudación de fondos] y otros agentes me seguían por las calles”, recuerda.

En 1949 las escuelas de Nueva York recibieron instrucciones de retirar de sus estanterías todos los ejemplares de su libro de ficción histórica, Ciudadano Tom Paine. Hoover envió a sus policías para ordenar a los bibliotecarios de la Biblioteca Pública de Nueva York que destruyeran los libros de Fast. El FBI impidió a los editores imprimir sus nuevas obras, incluidas aquellas que había escrito bajo seudónimo.

En 1950 el anticomunismo se había extendido y las esperanzas de Fast de que se anulara su sentencia de prisión se perdieron. Fast fue encarcelado, una experiencia que describió como claramente deshumanizante:

“Allí, en largos bancos, estaban sentados cien hombres, blancos y negros, todos desnudos. Estaban sentados abatidos, encorvados y con la cabeza gacha, evocando imágenes de los campos de exterminio de la Segunda Guerra Mundial. Ahora nos están arrebatando la dignidad a la que nos aferrábamos tan desesperadamente”.

Lo colocaron en una celda de cinco por dos metros con una asustada muchacha de dieciocho años que había entrado y salido de prisión desde que él tenía doce y, según Fast, había sido violada por otros prisioneros más de cien veces. Afortunadamente para Fast, fue trasladado a Mill Point, una prisión de mínima seguridad en Virginia Occidental.

Para algunas personas que vivían fuera de Estados Unidos, Fast y sus camaradas encarcelados eran mártires. Se llevaron a cabo manifestaciones y eventos para recaudar fondos en apoyo de los prisioneros mientras la solidaridad internacional llegaba a raudales. El poeta chileno Pablo Neruda escribió el poema “A Howard Fast”, alabando los escritos de Fast sobre “héroes negros, capitanes de las carreteras, los pobres y las ciudades”, y lamentando lo que Neruda llamó el “renacimiento de la Gestapo”.

El encarcelamiento de Fast fue una calamidad para la libertad de expresión, pero también tuvo su lado positivo. Pasó gran parte de la última parte de su condena con el novelista comunista Albert Maltz y encontró consuelo en su trabajo diario construyendo estructuras para la prisión. Su obra maestra fue una réplica funcional de la famosa estatua del Manneken Pis. El director de la prisión fue extrañamente amable y le regaló una máquina de escribir para que pudiera escribir después de sus obligaciones diarias.

Fast, que esperaba utilizar su tiempo para escribir, no se atrevió a poner una sola palabra en el papel. En cambio, comenzó a investigar. Estaba particularmente interesado en un movimiento alemán fundado en 1914 por Clara Zetkin, Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg que más tarde se fusionó con el Partido Comunista Alemán. El nombre de su grupo era Liga Epartaco. Fue su experiencia en Mill Point, con todas las ansiedades y temores que a menudo conlleva la prisión, la que lo inspiró a escribir su novela Espartaco.

“Nunca me arrepiento del pasado”, escribió, “y si mi terrible experiencia ayudó a escribir Espartaco, creo que valió la pena”. Después de todo, fue mientras estuvo encarcelado cuando “comenzó a comprender más profundamente que nunca toda la agonía y la desesperación de la clase baja”. Como escribe Neruda en su poema dedicado al Ayuno: “Las cárceles de hoy serán la victoria de mañana”.

En busca de un editor

Después de sus meses en prisión, fue liberado a un mundo donde el terror estaba en pleno apogeo. “El país estaba más cerca que nunca de un estado policial”, escribió en su introducción a Espartaco en 1996. “Hoover, el jefe del FBI, asumió el papel de un dictador menor. El miedo a Hoover y sus expedientes sobre miles de liberales impregnó el país”. En ese entorno, Fast comenzó a escribir un manuscrito que narra la crónica de Espartaco, el esclavo que se entrenó como gladiador y encabezó una revuelta de esclavos en la antigua Roma.

Pero al escribir un libro también viene la búsqueda de un editor que, en el caso de los escritores incluidos en la lista negra, eran tan accesibles para ellos como lo son los yates para los pobres, es decir, nada. Al antiguo editor de Fast, Angus Cameron de Little, Brown and Company, le gustaba Espartaco y accedió a publicarlo rápidamente y con orgullo. Pero Hoover envió entonces a un agente federal a Boston, donde se reunió con el presidente de la editorial y le dio instrucciones directas de no publicar otro libro de Fast. La editorial abandonó el libro, lo que provocó que Cameron dimitiera en protesta.

Después de varios intentos fallidos de conseguir otros editores convencionales, Fast recurrió a la autoedición. Su nombre y su notoriedad fueron suficientes para despertar el interés incluso sin editor. El libro se vendió bastante bien. Su familia vendió más de cuarenta mil copias del libro.

Pasarían años antes de que las principales editoriales recogieran el libro. Al final, vendió millones de copias y tuvo más de cien ediciones en más de cincuenta y seis idiomas. También se convertiría en una famosa película del mismo nombre. Pero primero, Fast y sus colaboradores deberían romper el control del anticomunismo sobre Hollywood.

El campo de concentración estadounidense

En 1947 Hollywood estaba cada vez más dividido en dos facciones polarizadoras: los miembros del Partido Comunista y sus simpatizantes, y los anticomunistas que se dedicaban a expulsarlos de la industria. Fue la reaccionaria Motion Picture Alliance la que empujó a la industria hacia estos campos opuestos, sin dejar prácticamente ningún espacio para la neutralidad.

Los comunistas de Hollywood se oponían abiertamente al antisemitismo, el fascismo, el racismo y la explotación laboral, y colaboraban con sus nombres reales en publicaciones “peligrosas” como People’s World, New Masses y el Daily Worker. “Vieron el peligro -el peligro real- para la gente de la industria que representaban las prácticas laborales de la época”, dijo el abogado Carey McWilliams, más tarde editor de Nation, en una entrevista con Bruce Cook, biógrafo de Trumbo. “Y sabían que los nazis no estaban fingiendo”.

Después de que el Comité de Actividades Antiamericanas de la Cámara de Representantes citara a los “diecinueve hostiles” de Hollywood, más de siete mil personas se reunieron en el Shrine Auditorium de Los Ángeles antes de la partida del grupo hacia la capital. Aprovecharon su viaje a Washington para organizar mítines en Chicago y Nueva York antes de llegar a las audiencias. De los diecinueve originales, los once individuos que se negaron a cooperar con el comité pasaron a ser conocidos como los Diez de Hollywood. El undécimo era el dramaturgo comunista alemán Bertolt Brecht, que vivió en Estados Unidos tras huir de la Alemania nazi y luego, tras su audiencia, huyó de Estados Unidos hacia Alemania Oriental.

Entre ellos se encontraba el guionista mejor pagado del grupo y también el testigo más hostil del comité: Dalton Trumbo. “Su trabajo”, dijo Trumbo al investigador jefe Robert E. Stripling después de pedirle que respondiera “Sí” o “No”, “es hacer preguntas y el mío es responderlas. Responderé con mis propias palabras. Muchas preguntas sólo pueden ser respondidas “sí” o “no” por un idiota o un esclavo”. Al salir, gritó: “¡Este es el comienzo de un campo de concentración estadounidense!” A finales de octubre de 1947, los Diez de Hollywood fueron citados por desacato al Congreso. Todos fueron condenados a prisión, Trumbo a un año.

El Comité de Actividades Antiamericanas y el Acuerdo Waldorf de 1947, el pacto entre estudios y ejecutivos que impuso las listas negras, devastaron a muchos en la industria del entretenimiento. “La gente estaba asombrada por los suicidios de esa época y las cosas increíbles que estaban sucediendo en ese momento”, recuerda McWilliams. “El uso de la libertad”, escribió Trumbo en 1949 en The Time of the Toad, “la misma invocación de la Declaración de Derechos es un procedimiento extremadamente peligroso”. Trumbo dirigió su indignación moral no sólo contra los conservadores, sino también contra los colaboradores liberales en la caza de brujas anticomunista y contra aquellos que permanecieron pasivos.

La hora del sapo

Pero lejos de purgar completamente la industria de comunistas, las listas negras los empujaron a las sombras. Las listas negras han creado un nuevo mercado en Hollywood: el mercado negro. Los guiones de las personas incluidas en la lista negra se vendieron con nombres falsos o con el nombre de otros escritores. Mientras esperaba que se escuchara su apelación, Trumbo se ganó la vida modestamente escribiendo guiones de bajo presupuesto para los hermanos King, una productora de películas de serie B. Entre la audiencia de 1947 y su entrada en el sistema penal estadounidense en 1950, Trumbo, bajo nombres falsos, produjo dieciocho guiones. “Ninguno”, insistió, “fue muy bueno”.

Para Trumbo, el Instituto Correccional Federal en Ashland, Kentucky, fue similar a la experiencia de Fast en Mill Point; es decir, afortunadamente, sin incidentes. Trumbo no estaba completamente solo en prisión. De hecho, estaba a poca distancia, veinticuatro pulgadas para ser exactos, de otro miembro de Hollywood Ten, John Howard Lawson. Más tarde se les unió Adrian Scott.

Agotado por las manifestaciones y los escenarios incesantes, Trumbo casi saludó ciertos aspectos de la vida carcelaria. En prisión se encontró con contrabandistas y falsificadores, muchos de los cuales eran analfabetos. Leyó y escribió cartas para un licorero llamado Cecil, cuya esposa cuidaba sola de cinco niños enfermos, luchando por mantenerlos calientes y alimentados. Esos once meses en Ashland cambiaron a Trumbo en muchos sentidos. Anteriormente un escritor nocturno, ahora sólo escribía durante el día. Una vez inmune al sonido de un silbato, se detuvo instantáneamente para formar fila. Pero nunca abandonó sus principios.

En 1956 Trumbo había regresado a Hollywood y dominaba el arte del mercado negro.

Después de cumplir sus condenas, John Wexley, Albert Maltz, Ring Lardner, Ian Hunter, Dalton Trumbo y muchos otros en la lista negra vivieron exiliados en la Ciudad de México, buscando trabajo y refugio del acoso persistente del FBI. Un día, el guionista canadiense Hugo Butler, incluido en la lista negra, arrastró a Dalton y Cleo Trumbo a ver una corrida de toros. Una corrida de toros termina con un indulto, o perdón del toro, que se concede después de que la multitud agita pañuelos en apoyo a la demostración de valentía de un toro. El evento inspiró la película de Trumbo The Brave One (1956), un drama que sigue a un niño y su toro. La película ganó un Oscar bajo el seudónimo de Trumbo, Robert Rich. Fue la primera grieta en el muro de las listas negras.

La prensa escuchó rumores de que Trumbo era Robert Rich. En lugar de confirmarlos, expuso el alcance del mercado negro de Hollywood al señalar a la prensa otros escritores incluidos en la lista negra que podrían haberlo escrito. En 1956 Trumbo había regresado a Hollywood y dominaba el arte del mercado negro. Tenía muchos seudónimos y escritores que ofrecían sus nombres para ayudarlos a iniciarse en la industria. John Abbott, Sam Jackson, CF Demaine y Peter Finch fueron sólo algunos de sus “alter ego”. Lo que demostró en su naturaleza estratégica y elusiva fue que cualquier guión podía ser escrito por un comunista usando un nombre falso o por un guionista fachada. La lista negra sólo era efectiva en la medida en que los empresarios estuvieran dispuestos a hacerla cumplir, y la marea estaba cambiando.

Espartaco soborna al gobierno franquista

El primer borrador del guión de Espartaco fue escrito por Fast, pero no fue lo suficientemente rápido como para completar el trabajo a tiempo. Los Gladiadores de Arthur Koestler, un libro con un tema similar, estaba en camino a la producción, y la productora de Kirk Douglas, Bryna Productions, que produjo Espartaco, estaba lista para llevarlo a la pantalla. Así que Douglas recurrió al bolígrafo más rápido de Occidente, Dalton Trumbo, firmado bajo el seudónimo de Sam Jackson.

Rápidamente comenzaron a filmar, pero el director original, Anthony Mann, chocó con Douglas. Al parecer, olvidando que Douglas no sólo era la estrella de la película sino también el jefe, Mann fue despedido. Douglas lo reemplazó con Stanley Kubrick, a quien llamó “un niño arrogante del Bronx”. Muchos problemas surgieron a lo largo del rodaje de la película. Desde los censores que restringieron cualquier contenido vagamente sexual u homosexual, hasta sobornar al gobierno español de Franco para que usara soldados en una escena. La película fue una tarea vasta y compleja.

En el momento del rodaje, no estaba claro si Trumbo y Fast podrían aparecer en los créditos en la pantalla. La década de 1950 estaba llegando a su fin y no estaba claro si las listas negras eran efectivas en ese momento. El debate se acaloró cuando Mann anunció que Trumbo, no Sam Jackson, había escrito la película. Las columnas de chismes recogieron la noticia y, por primera vez en una década, se reveló la portada de Trumbo.

El público acudió en masa para ver una película cuya pantalla de título mostraba los nombres de dos subversivos comunistas convictos, Howard Fast y Dalton Trumbo. Luego se publicó la edición del New York Times del 19 de enero de 1960, proclamando en la portada que Trumbo sería acreditado como guionista de la siguiente producción de Otto Preminger, Exodus.

Hollywood se estaba sumergiendo en la ola de las listas negras. ¿Habría una respuesta represiva? En caso contrario, ¿significaría el fin del macartismo? ¿El público boicotearía la película o la celebraría? Cuando se estrenó Spartacus, los cines de todo el país señalaron con el dedo medio a la represión anticomunista de la época. El público acudió en masa para ver una película cuya pantalla de título mostraba los nombres de dos subversivos comunistas convictos, Howard Fast y Dalton Trumbo.

Siguieron piquetes, pero eran relativamente reservados. Un grupo llamado Veteranos Católicos fue el más ruidoso. Sin embargo, apoyaron plenamente la película inglesa estrenada a principios de ese año, llamada Conspiracy of Hearts, sobre monjas católicas que protegen a niños judíos de los nazis. El guión había sido acreditado a Robert Presnell Jr, pero en realidad fue escrito por Dalton Trumbo.

Las listas negras, a todos los efectos, se habían acabado. En 1960 Kennedy fue elegido presidente y poco después fue al cine con su hermano. Ante una serie de películas que podrían haber visto, los hermanos católicos eligieron nada menos que Espartaco, cruzando el piquete de los veteranos católicos para asestar un golpe mortal a las listas negras. Cuando Kennedy salió del cine y le preguntaron qué pensaba de la película, simplemente respondió: era una buena película.

“El terrible castigo de la crucifixión ha sido anulado con la única condición de que se identifique el cuerpo o la persona viva del esclavo llamado Espartaco”, grita un soldado romano en una famosa escena final de Espartaco. Kirk Douglas se pone de pie, pero sus dos vecinos lo siguen al unísono y gritan “Soy Espartaco”, mientras otros mil esclavos se levantan detrás de ellos. Espartaco se convirtió en un seudónimo de resistencia, de libertad.

Howard Fast y Dalton Trumbo estuvieron entre los miles de comunistas en Estados Unidos que lucharon contra el macartismo. Era una época en la que, como dijo Trumbo, “los demonios nos estaban persuadiendo de que la mejor defensa de la libertad era abandonarla por completo”.

Taylor Dorrell https://jacobin.com/2023/09/trumbo-fast-spartacus-hollywood-blacklists-red-scare

No hay que matar tanto y, sobre todo, que las imágenes no aparezcan en televisión

En 1982, durante la invasión de Líbano, Biden, que entonces era senador, se reunió en Washington con el Primer Ministro israelí, Menachem Begin, para mostrar su apoyo al baño de sangre.

Según los informes propios, el ejército israelí mató entonces a a casi 500 civiles y dejó a otros 20.000 sin hogar. Las fuentes palestinas cifran la masacre en 10.000 civiles muertos y otros 60.000 sin hogar.

Los recuerdos de Begin sobre la reunión fueron publicados entonces en el periódico israelí Yedioth Aharonot. Biden le puso un ejemplo al asesino sionista: Estados Unidos estaría legitimado para bombardear las ciudades de Canadá en represalia por un ataque de militar canadiense. “No nos importa si todos los civiles mueren”, le dijo Biden.

Begin se sintió ofendido por el desafío de Biden. “No soy un judío al que le tiemblan las rodillas”, ni siquiera en pleno baño de sangre. Los judíos tenían derecho a establecerse en una región que llamó “Judea y Samaria”.

Con las matanzas sionistas ocurrió lo de siempre: no hay que matar tanto y, sobre todo, que las imágenes no se vean en la televisión. El tiempo acaba por olvidarlo todo, sobre todo si los medios de comunicación siguen tan sometidos como siempre. En Australia el Sydney Morning Herald concluyó que Washington había absuelto a Begin de sus pecados porque la “crisis libanesa” había sido aprobada de antemano por Reagan.

El senador Biden no criticó la operación en el Líbano, ni las matanzas, pero “dijo que Israel debería poner fin a su política de establecer nuevos asentamientos judíos en Cisjordania”. Las muertes en Líbano era irrelevantes para Biden.

Las opiniones de un terrorista profesional como Begin son mucho más interesantes que las de un senador de Delaware, que no le importaban a nadie. Durante toda su vida, Biden no fue más un charlatán. Begin era un pistolero que desde joven desenfundó su arma cada vez que tuvo ocasión.

El aeropuerto internacional de Tel Aviv cierra por los ataques de la resistencia palestina

El aeropuerto internacional Ben Gurion de Tel Aviv tuvo que cerrar después de que Hamas lanzara múltiples misiles hacia la capital israelí, informó un corresponsal de Al Arabiya el sábado por la noche.

Las Brigadas Izz Al-Din Al Qassam, el brazo armado del movimiento de resistencia islámica Hamas, anunciaron que se habían enfrentado con soldados israelíes, eliminando a varios, y habían destruido tres vehículos israelíes al este de Deir Al Balah con bombas y proyectiles Al-Yassin 105.

También informaron de la voladura de la entrada a uno de sus túneles delante de una unidad de soldados israelíes al este de Beit Lahia. “Los muyahidines de Al Qassam lograron volar un túnel que daba a un grupo de soldados enemigos al este de Beit Lahia, después de atraparlos con artefactos explosivos y atraer al enemigo a la boca del túnel”.

Luego detonaron un campo minado israelí en Khan Younis, matando a 8 soldados. Los que sobrevivieron fueron rematados poco tiempo después, según un comunicado difundido el domingo por la noche.

La resistencia palestina informó sobre enfrentamientos con las tropas israelíes en varios frentes, así como ataques con misiles contra Tel Aviv, Ashdod y partes de la Franja de Gaza controladas por Israel.

“Nuestros combatientes bombardearon con éxito una reunión de soldados de ocupación al este de Jan Yunis con granadas de mortero, al este de Deir al-Balah con granadas de mortero de gran calibre y al este del asentamiento de Magin con una andanada de misiles”, publicaron en un comunicado.

Tres artefactos explosivos fueron activados por una fuerza de 60 soldados israelíes en su punto de reunión al este del área de Juhr Al Dik, en el centro de Gaza.

El Ministerio de Salud palestino dijo el domingo que desde que comenzó la guerra el 7 de octubre, el ejército israelí ha matado a 15.523 personas, el 70 por ciento de ellas mujeres y niños. Más de 40.000 personas han resultado heridas en los ataques sionistas.

Los bombardeos israelíes también han dejado sin hogar a más del 75 por ciento de los 2,3 millones de residentes de Gaza.

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