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Rusia fabrica más equipo militar del que utiliza en el frente

Casi cuatro años después del inicio de la guerra, la industria rusa no se ha derrumbado, como esperaban en occidente. El complejo militar-industrial se asienta sbre una extensa base fabril, heredada de la era soviética y aún robusta.

La defensa sigue siendo la columna vertebral de la industria rusa hoy en día. A pesar de las sanciones occidentales desde 2022, la industria rusa no ha parado, incluso sin repuestos. Europa y Estados Unidos intentaron frenar las exportaciones de máquinas herramienta a Moscú.

Los vacíos fueron colmados por China. Entre principios de 2023 y el verano de 2024, Rusia importó más de 22.000 máquinas herramienta CNC, así como componentes y consumibles, por unos 18.000 millones de dólares (1).

La empresa turca Jacbac Technology ha enviado al menos 24 cargamentos de máquinas herramienta CNC producidas en la Unión Europea a clientes rusos entre 2022 y 2023, burlando las sanciones occidentales (2).

Las máquinas CNC son fundamentales para la producción militar: proyectiles, piezas de tanques y componentes de misiles. Pueden cortar, fresar, taladrar y conformar con extrema precisión.

El complejo militar-industrial ruso es el mismo que se formó en la era soviética. Por ello puede producir tanques, proyectiles y equipo pesado a gran escala a pesar de las sanciones. Le basta sustituir los componentes por repuestos chinos (3).

Esta base industrial ha estado operando a plena capacidad desde el inicio de la guerra en Ucrania. Este año Rusia ha producido tres veces más proyectiles de artillería que antes de la guerra, duplicado su producción de tanques y empleado a 4,5 millones de trabajadores en defensa, casi el 20 popr cien de la fuerza de trabajo manufacturera.

Un ejemplo es la planta de Uralvagonzavod, construida en los años treinta del siglo pasado, durante los planes quinquenales, que sigue siendo el núcleo de la producción rusa de tanques casi 90 años después. Dedicada durante mucho tiempo a la fabricación de vagones de mercancías y posteriormente a los tanques soviéticos T-34, se ha modernizado, pero aún depende en gran medida de una infraestructura industrial heredada de la era soviética, complementada con maquinaria de alta precisión más reciente.

También hay instalaciones completamente nuevas, como la fábrica de Yelabuga en la República de Tartaristán. Es la planta de producción de drones más grande del mundo. Allí produce una copia del formidable dron Shahed, diseñado por los iraníes. Al aumentar su volumen de producción, Moscú espera reducir diez veces el coste unitario del dron, de 200.000 a 20.000 dólares por unidad. La fábrica se ha convertido en un motivo de orgullo, con imágenes de las líneas de producción transmitidas por el canal de televisión pública Zvezda.

En septiembre, según Rosstat, las industrias directamente vinculadas a la industria militar se habían estancado tras dos años de expansión continua (4). Hoy en día Rusia produce más equipo militar del que utiliza en el frente.

Es evidente que Rusia está acumulando un arsenal de guerra, y mientras sus fábricas, ya sean antiguas o modernizadas, sigan funcionando, las sanciones occidentales no servirán para nada.

¿Una estafa china?

Los bancos occidentales están preocupados por el alto precio que paga Rusia por las importaciones de componentes militares procedentes de China. Les cuestan un ojo de la cara, dice un estudio del Instituto del Banco de Finlandia para Economías Emergentes (Bofit). Entre 2021 y 2024, el precio de los componentes exportados de China a Rusia aumentó un 87 por cien, dice el estudio (5).

Desde la primavera de 2022 “la invasión rusa [de Ucrania] y las sanciones que siguieron han causado un choque significativo en el comercio internacional”. El valor de las exportaciones mundiales a Rusia ha caído drásticamente, con productos sancionados que sufren una disminución más marcada que los no controlados.

A escala internacional, los precios de las mercancías sujetas a sanciones internacionales importadas por Rusia se han disparado mucho más (75 por cien) que otros bienes (0,2 por cien). En China explotaron aún más, un 87 por cien), en comparación con el 9 por cien de las mercancías no incluidas en la lista negra.

En Turquía, otro proveedor de Moscú, las mercancías sujetas a controles de exportación vieron aumentar sus precios de un 25 a un 55 por cien por cien.

Un alto dirigente que controla las sanciones de Occidente dio una explicación pintoresca al Financial Times: que las empresas chinas estén “estafando” a Rusia es un “resultado bastante positivo” porque al aumentar el precio en un 80 por cien, se está reduciendo a la mitad la capacidad de compra de Rusia (6).

Por ejemplo, los rodamientos de bolas han sido blanco de las sanciones europeas. En 2021 sus exportaciones de China a Rusia alcanzaron los 26 millones de dólares. Para 2024, su valor había aumentado a 45,8 millones de dólares (+76 por cien), pero su volumen había disminuido en un 13 por cien. Eso significa que el precio unitario de los rodamientos de bolas se ha duplicado entre 2021 y 2024. Es aún mayor para los rodamientos de bolas cónicas, cuyo costo unitario se ha cuadruplicado en tres años, dicen los “expertos”.

Por lo tanto, concluyen, las sanciones funcionan. “Hemos demostrado que los precios unitarios de las importaciones rusas han aumentado, a veces dramáticamente, desde la introducción de sanciones económicas en respuesta a la invasión de Ucrania”, dice el informe del Bofit.

No sabemos en qué universidad han estudiado estos economistas de pacotilla. En una guerra los precios no se rigen por la oferta y la demanda. Aunque suban, el volumen de ventas no cambia, por mucho que haya que pagar más dinero por ellas. Lo que funcionan son las leyes de la guerra, donde el precio más elevado lo pagan los que la pierden.

(1) https://reb.org.ua/en/news/ponad-18-milyardiv-de-rosiya-zakupila-verstati-yaki-vikoristovuje-dlya-virobnictva-zbroyi-ym8832
(2) https://c4ads.org/commentary/putting-the-pieces-together/
(3) https://www.chathamhouse.org/2025/07/russias-struggle-modernize-its-military-industry/identifying-weaknesses-russias-military
(4) https://www.themoscowtimes.com/2025/10/24/russias-defense-industry-shows-signs-of-slowdown-after-years-of-wartime-growth-a90925
(5) https://publications.bof.fi/bitstream/handle/10024/54283/BOFIT_DP_2508.pdf
(6) https://www.ft.com/content/8f48960d-8d6a-4064-9d32-b456d516a4cc

Se publican los archivos del ‘Escuadrón Rojo’ de la policía de Nueva York

A primera vista, las fotografías de Martin Luther King y su séquito frente al Ayuntamiento de Nueva York no sugieren otra cosa que una alegre celebración pública. Tomadas el 17 de diciembre de 1964, apenas una semana después de que el dirigente de los derechos civiles recibiera el Premio Nobel de la Paz en Noruega, se ve al alcalde Robert F. Wagner recibiendo formalmente a King como si fuera un jefe de estado de visita. Más tarde ese mismo día, Wagner le entregó la Medalla de Honor de la ciudad a King, elogiándolo como “un gran estadounidense que ha regresado a casa tras un gran triunfo en el extranjero”.

Pero algunos detalles de las fotografías dejan claro que la persona detrás de la cámara albergaba una impresión mucho menos halagadora de King. Esto se debe a que las imágenes se conservan en los Archivos Municipales de la Ciudad de Nueva York de la Oficina de Servicios Especiales e Investigaciones, la antigua unidad de inteligencia política de la policía de Nueva York.

A simple vista, las imágenes son mundanas. King sale de un coche, recibido por dos hombres trajeados. En otra toma, King aparece con familiares y confidentes, entre ellos su esposa, la activista Coretta Scott King; su madre, Alberta Williams King; y su amigo y asesor Bayard Rustin, organizador de la Marcha sobre Washington. En una tercera toma, Coretta estrecha la mano de Wagner.

Ninguna de las 14 personas que aparecen de cerca muestra el más mínimo indicio de que se les está tomando una foto; nadie mira directamente a la cámara. Su falta de reconocimiento sugiere que quizá no se dieron cuenta de que estaban siendo fotografiados, y mucho menos por la policía. Pero su inclusión en los archivos del “Escuadrón Rojo” de la Oficina de Servicios Especiales deja clara la opinión de la policía de Nueva York.

Los archivos fueron descubiertos por primera vez en un almacén de Queens en 2016, más de tres décadas después del histórico acuerdo judicial Handschu que ordenó su puesta a disposición de los militantes sujetos de vigilancia por la policía de Nueva York, y dos años después de que una demanda interpuesta por la historiadora Johanna Fernández exigiera su divulgación. Hoy en día, los archivos del “Escuadrón Rojo” de la policía de Nueva York representan la colección más significativa de registros de inteligencia policial de acceso público en Estados Unidos.

‘El mentiroso más notorio de Estados Unidos’

Para la policía de Nueva York, los halagos públicos de Wagner a King importaron mucho menos que los comentarios desfavorables que hizo apenas un mes antes el principal funcionario policial del país, el director del FBI, J. Edgar Hoover. En noviembre de 1964, ante un grupo de periodistas, Hoover condenó a Martin Luther King como “el mentiroso más notorio del país”, criticando duramente al dirigente de los derechos civiles por su sugerencia de que el FBI solo investigaba con renuencia los ataques segregacionistas contra activistas de derechos civiles.

Los comentarios de Hoover pueden parecer pintorescos en nuestra época actual —en la que los políticos lanzan fusilerías repletas de blasfemias contra sus oponentes y el presidente de Estados Unidos publica vídeos generados por inteligencia artificial que lo muestran como un piloto de combate bombardeando con aguas residuales a manifestantes de No Kings—, pero ese insulto logró deslegitimar aún más a King y al movimiento por los derechos civiles ante las fuerzas del orden. Wagner pudo haber elogiado abiertamente a King, pero la policía de Nueva York lo vigiló encubiertamente. Les importaba un bledo lo que pensara su alcalde, porque veneraban al director del FBI como el principal policía del país.

Así como Trump demoniza hoy a los organizadores de izquierdas como “terroristas locales”, tanto los funcionarios federales como policías locales del sur y del norte condenaron a los militantes por los derechos civiles como alborotadores e insurrectos. Así como Trump desacreditó falsamente a Zohran Mamdani tachándolo de “comunista” en los últimos meses (antes de optar por no repetir las acusaciones en una reunión sorprendentemente amistosa con el alcalde electo en el Despacho Oval), los funcionarios difamaron a King tachándolo de “comunista”. Cuando el Departamento de Justicia de Trump acusa a sus enemigos políticos por cargos de fraude, funcionarios públicos de Alabama acusaron sin éxito a King de delitos graves por perjurio en la declaración de impuestos sobre la renta de 1960.

Pero ni la policía de Nueva York ni ningún otra policía local tuvieron que esperar a que los federales los animaran a espiar a King y sus aliados. Una percepción errónea común es que la policía local se conformaba con agredir físicamente a los manifestantes, dejando la sofisticada labor de vigilancia y difamación al FBI de Hoover. Sin embargo, la policía tenía mucha más experiencia en espiar y sabotear a activistas de lo que hemos reconocido, tanto que el infame programa Cointelpro del FBI contra los “extremistas negros”, iniciado en agosto de 1967, debería ser reconocido por federalizar los esfuerzos que los departamentos de policía locales ya habían emprendido para desmantelar el movimiento por los derechos civiles.

Mucho antes de que Hoover denunciara a King como mentiroso, la policía de Nueva York emitió un informe de vigilancia sobre la visita del dirigente de los derechos civiles a Harlem en 1958, al que le siguieron otros informes a principios de la década de los sesenta. Los organizadores de base que apoyaban a King también recibieron una atención no deseada. Mientras se preparaban para la Marcha sobre Washington —ahora ampliamente celebrada en todos los espectros políticos como un momento brillante para la democracia gracias al discurso “Tengo un sueño”—, los asistentes fueron vigilados por la policía.

La policía no se limitó a vigilar a los militantes por los derechos civiles. También desplegaron el engaño y la disrupción con la esperanza de paralizar el movimiento. Cuando Herb Callender, dirigente de una sección del Congreso de Igualdad Racial, se enfrentó a la violencia policial con protestas callejeras en Nueva York en 1964, Boss envió al espía encubierto Ray Wood para infiltrarse en el círculo íntimo del organizador del Bronx. Wood finalmente convenció a sus nuevos amigos para que participaran en un absurdo plan para llevar a cabo una detención cívica contra el alcalde Wagner en el Ayuntamiento, lo que resultó en la detención de Callendar y su ingreso en el pabellón siquiátrico de Bellevue.

En diciembre de 1964, tres días antes de que Boss fotografiara a King, Wood contactó con miembros del pequeño colectivo Frente de Liberación Negro. En poco tiempo, animó a tres militantes vagamente vinculados al colectivo a unirse a él en un descabellado plan para bombardear la Estatua de la Libertad. Wood les insistió durante semanas y convenció a uno de ellos para que se hiciera con una caja de dinamita comprada con fondos del departamento, lo que provocó su inmediata detención. En las portadas de todo el país aparecieron titulares entusiastas que detallaban los esfuerzos de Wood, y la cobertura incluyó una fotografía suya recibiendo un ascenso por su trabajo, con el rostro cuidadosamente apartado para proteger su identidad. En ese momento, el FBI asumió el control del caso y la fiscalía acusó formalmente a los hombres de delitos graves. Los tres fueron condenados basándose únicamente en la palabra de Wood y la caja de dinamita, y cada uno cumplió condena en una prisión.

El procesamiento de esos militantes marcó un hito en el proceso: los federales y la policía de Nueva York transformaron el movimiento por los derechos civiles, ampliamente tolerado y al que espiaban en secreto, en un peligroso movimiento extremista radical al que acusaron públicamente de delitos graves. Todo eso anticipó claramente no solo el Cointelpro, sino también los ataques coordinados locales y federales de hoy contra los antifascistas y “terroristas locales”.

Aquellas vigilancias tuvieron una trascendencia que va más allá de la mera historia. La policía local continúa utilizando armas de espionaje político contra los colectivos progresistas hasta el día de hoy. Durante el primer mandato de Trump, la policía de Los Ángeles, Minneapolis, Portland y Chicago vigiló a los mismos militantes antirracistas que el presidente denostó.

Hay pocas razones para pensar que estas investigaciones cesarán. Los manifestantes contra el ICE [policía de inmigración] y la guerra de Israel contra Gaza son objeto de una vigilancia continua por parte de las fuerzas del orden, sobre todo en Nueva York, donde el alcalde saliente se ha hecho eco de las críticas del presidente a las protestas contra el ICE [policía de inmigración], calificándolas de ataques a las fuerzas del orden. Además, los organizadores locales han intensificado sus peticiones para que la policía de Nueva York disuelva su Grupo de Respuesta Estratégica, una unidad secreta que continúa la labor de Boss asistiendo a las protestas y realizando vigilancias.

Los federales que atacan abiertamente a los manifestantes advierten a la policía que cometerían un error si no vigilaban e investigaban a los militantes. Los insultos y las calumnias dan paso a la vigilancia y la invasión de la intimidad, lo que a su vez sienta las bases para el acoso por parte de los funcionarios y, en algunos casos, deriva en procesos penales.

El tiempo dirá las medidas que va a tomar el gobierno contra los activistas a los que recientemente han tildado de “terroristas”. Pero no podemos perder de vista las acciones de las policías locales que recurren a los federales en busca de orientación, y debemos reconocer que las palabras falsas de un presidente, sin importar lo inverosímiles que sean, tienen consecuencias en la vida real para los militantes que las reciben.

Joshua Clark Davis https://theintercept.com/2025/11/29/mlk-nypd-surveillance-photos/

Burkina Faso rescata una empresa industrial que creará 20.000 empleos

Tras más de quince años de inactividad la fábrica SN-BRAFASO resurge de sus cenizas. Ibrahim Traoré ha inaugurado en Komsilga una fábrica totalmente remodelada gracias a una importante inversión pública. El proyecto revitaliza una emblemática empresa industrial estratégica que se centra en las materias primas locales.

Además, abre nuevas perspectivas de empleo y de desarrollo para la economía burkinesa.

La rehabilitación de SN-BRAFASO es el resultado de una importante inversión de más de 17.000 millones de francos CFA. Con un capital social de 6.000 millones de francos CFA, el estado burkinés posee una participación mayoritaria del 70 por cien en la nueva empresa.

Especializada en la fabricación y venta de bebidas alcohólicas y no alcohólicas, la unidad industrial estaba cerrada desde 2008. Ahora cuenta con una capacidad de producción anual de 600.000 hectolitros.

La reapertura de esta cervecería se enmarca plenamente en la visión de fortalecer el procesamiento local. La fábrica utilizará materias primas locales esenciales para la agricultura del país, como maíz, sorgo y arroz.

La reapertura de la fábrica generará un total de 300 empleos directos: 200 permanentes y 100 temporales. Más importante aún, será un motor para la economía local, ya que se espera que genere aproximadamente 20.000 empleos indirectos, que afectarán a diversos sectores, como la logística, la distribución y, por supuesto, el sector agrícola, responsable del suministro de materias primas.

La remodelación ilustra el compromiso del nuevo gobierno con el impulso del sector industrial y la prioridad concedida a la inversión pública para garantizar la autonomía económica, centrándose en sectores con un fuerte impacto social y transformación local.

‘Es una victoria sobre el imperialismo’

Durante la inauguración, el presidente Traoré expresó su orgullo por la reapertura de lo que describió como una “joya industrial” inactiva durante dos décadas. Describió la reapertura como algo más que un reinicio técnico; en sus palabras, representa “una victoria sobre el imperialismo y un testimonio de la resistencia del pueblo burkinés”.

Instó a la dirección y al personal de SN-BRAFASO a demostrar disciplina, rigor y patriotismo, destacando que la producción de calidad será vital para ganarse la confianza de los consumidores y garantizar la viabilidad a largo plazo de la empresa.

Tras la reapertura, SN-BRAFASO lanzó dos bebidas emblemáticas, las marcas BRAF’OR y BRAFASO, producidas bajo estándares de alta calidad. A mediano plazo, la empresa planea ampliar su gama de productos, incluyendo refrescos y agua mineral, para satisfacer las diversas demandas de los consumidores.

El ministro de Industria, Serge Gnaniodem Poda, recordó la turbulenta historia de SN-BRAFASO. Fundada en 2004, fue adquirida por el Estado en 2012 con un coste de más de 40.000 millones de francos CFA. Sin embargo, los esfuerzos previos de reactivación habían fracasado.

El ministro afirmó que el decidido impulso del presidente Traoré en marzo del año pasado dio inicio a un riguroso proceso de rehabilitación. Tras más de 20 meses de intenso trabajo en Burkina Faso y China, el proyecto se completó con éxito, cumpliendo la consigna “¡Cambiemos el ritmo, todo es urgente!”

—https://www.foodbusinessmea.com/burkina-fasos-president-traore-reopens-sn-brafaso-brewery

‘Una red de lavado de dinero ayuda a Rusia a eludir las sanciones’

El 21 de noviembre la policía británica publicó un comunicado afirmando que una vasta red de lavado de dinero que opera en Reino Unido compró el banco Keremet, de Kirguistán, para ayudar a Rusia a eludir las sanciones occidentales.

Ha creado titulares espectaculares para las noticias. “Por primera vez, vinculamos el narcotráfico con los niveles más altos de crimen organizado, geopolítica, evasión de sanciones, el complejo militar-industrial ruso y actividades relacionadas con el Estado”, declaró Sal Melki, subdirector de delitos económicos de la NCA (National Crime Agency), la central británica que “lucha contra el crimen organizado”.

El truco propagandístico no es nuevo. Reproduce una información del Tesoro de Estados Unidos del mes de enero, que ya señaló al banco con el dedo, pero sin orquestar una campaña de intoxicación como la británica.

Un mes antes, en diciembre del año pasado, la NCA habló de una primera fase de lo que calificaron como “la mayor operación contra el lavado de dinero en una década”. Detuvieron a 128 personas e incautaron más de 25 millones de libras esterlinas en efectivo y criptomonedas en Reino Unido.

La red de lavado de dinero utilizaba cientos de mensajeros en al menos 28 municipios btitánicos para recaudar dinero procedente de redes de narcotráfico, tráfico de armas e inmigración ilegal. Según la policía, el dinero se convertía en criptomonedas y se enviaba por todo el mundo.

Dos redes de habla rusa, conocidas como Smart y TGR, estaban en el centro del lavado de dinero, según la policía.

Durante la segunda fase del operativo, la policía descubrieron que parte del dinero blanqueado se transfería a través de un banco en Kirguistán, el Banco Keremet, que fue adquirido en secreto a finales del año pasado por Altair Holding SA, una empresa vinculada al dirigente de TGR, George Rossi.

El banco Keremet ayudaba a transferir el dinero a Promsvyazbank (PSB), un banco público ruso que financia a empresas, que a su vez la policía británica involucra en el complejo militar-industrial.

No hace falta ser un sabueso muy avispado para saber que se trata del “hawala” y los vetustos canales de cambistas de los que hablamos en el mes de marzo. Como en otros países, en Reino Unido esas redes  paralelas dependen de mensajeros (“hawaladars”) que recorren el país recogiendo bolsas de dinero en efectivo y cambiándolas por criptomonedas, a veces en gasolineras.

Para amplificar la campaña de intoxicación, la NCA desató una gran campaña en su contra de carteles y en línea en inglés y ruso, incluso en gasolineras, advirtiendo a los mensajeros del riesgo de largas penas de prisión por salarios relativamente bajos. “Aún hay otros [mensajeros] como ellos, y sabemos que debemos mantener la presión. Debemos seguir deteniendo a estas personas, procesándolas y castigándolas”.

La NCA no es una fuerza policial propiamente dicha, aunque muchos de sus funcionarios lo son. Colabora estrechamente con las unidades regionales contra el crimen organizado (ROCU), las fuerzas de policía locales y otros departamentos e instituciones públicas.

Los medios de comunicación lo llaman el “FBI británico”. Se creó en 2013 como un departamento gubernamental no ministerial y es el contacto de Reino Unido para centrales extranjeras de policía como Interpol, Europol y otras instituciones internacionales de seguridad.

Los solidarios con Palestina han lanzado numerosos ataques informáticos contra Israel

Los satélites y los sistemas de comunicación espaciales están amenazados por la piratería informática, advierte un nuevo informe, que detalla 237 operaciones cibernéticas dirigidas al sector espacial entre enero de 2023 y julio de 2025, durante la Guerra de Gaza.

El análisis, publicado por el Centro de Estudios de Seguridad (CSS) de la ETH de Zurich, recopila información, incluyendo publicaciones en redes sociales, artículos de prensa y datos de foros sobre ciberdelincuencia, sobre ataques contra el sector espacial israelí e instituciones internacionales (*).

El aumento más drástico de ciberataques contra el espacio se produjo en junio durante el enfrentamiento entre Israel e Irán, cuando se registraron 72 operaciones en un solo mes. Eso representa casi un tercio de todos los incidentes identificados durante el período estudiado.

“Las operaciones cibernéticas contra el sector espacial forman parte de una tendencia general en tiempos de conflicto armado”, afirma el informe, comparando este patrón con actividades similares observadas durante la reciente Guerra de Ucrania.

Todos los actores de amenazas identificados en el sector espacial, excepto uno, eran grupos propalestinos.

El estudio especifica que Hamas no tiene satélites ni sistemas espaciales sobre la Franja de Gaza, y que grupos proisraelíes pudieron realizar operaciones encubiertas.

En octubre de 2023, tras la incursión armada de Hamas, se produjeron diez ataques contra organizaciones como la Agencia Espacial de Israel (ISA) y la empresa de defensa israelí Rafael. Esta escalada sorprendió a los especialistas de todo el mundo y les llevó tiempo organizarse e identificar sus objetivos.

Los solidarios atacaron a 77 organizaciones o empresas relacionadas con el espacio durante el conflicto en Gaza. Rafael, la empresa israelí de tecnología militar Elbit Systems y la ISA fueron los ataques más frecuentes, pero también lo fueron organizaciones estadounidenses, como la NASA.

La mayoría de los ataques se dirigieron a empresas aeroespaciales y de defensa debido a su papel en la fabricación de equipo militar, no por sus actividades en el espacio.

Más del 70 por cien de los ciberataques relacionados con el espacio fueron ataques de denegación de servicio distribuido (DDoS), que saturan un sitio web con solicitudes hasta el punto de que la máquina o la red se saturan y colapsan para los usuarios.

Los ataques DDoS no requieren conocimientos técnicos significativos, son rápidos y pueden servir como distracción para ataques más sofisticados. Otros tipos de ataques incluyeron filtraciones, intrusiones y violaciones de datos.

Algunas ventas o filtraciones de datos se programaron para coincidir con eventos significativos de la guerra, pero es algo difícil de verificar y dicha información podría ser falsa.

“El hecho de que tantos incidentes pudieran identificarse mediante búsquedas manuales en fuentes abiertas sugiere que el verdadero alcance de la actividad contra el sector espacial probablemente sea mucho mayor”, concluye el estudio.

Las operaciones informáticas se han vuelto constantes en el sector espacial. El mayor pico de actividad contra el sector espacial se produjo cuando Israel e Irán libraron una guerra de 12 días en junio, con 72 ciberataques. Durante ese período, grupos pro-palestinos y pro-iraníes atacaron simultáneamente a Israel.

“Las dos guerras se influyeron mutuamente política, militar y retóricamente, y los actores de amenazas activos en un teatro de operaciones a menudo participaban en operaciones relevantes para el otro”, afirma el informe.

Los colectivos solidarios han tomado elementos de ataques exitosos de otras guerras y los han replicado en el contexto de la de Gaza.

Las operaciones cibernéticas contra el sector espacial se están convirtiendo en una constante en las guerras modernos, debido al interés de los piratas por los actores de esta industria.

(*) https://ethz.ch/content/dam/ethz/special-interest/gess/cis/center-for-securities-studies/pdfs/breaking-the-final-frontier-cyberdefense-report.pdf

Un ataque ruso acaba con los especialistas de la OTAN que operan drones cerca de Odesa

Esta semana el ejército ucraniano ha informado de ataques rusos con 72 drones, 63 de los cuales fueron derribados, aí como de un misil Iskander-M con destino desconocido.

Military Review ya había informado al respecto previamente.

El ataque con misiles iba dirigido contra un aeródromo cerca de Odesa y causó varios muertos y heridos entre el personal del ejército ucraniano, así como entre especialistas extranjeros de la OTAN.

Lebedev, coordinador de la resistencia prorrusa en Mykolaiv, ha declarado que casi 30 personas murieron y otras 70 resultaron heridas.

Todos estaban dedicados al lanzamiento de drones de largo alcance, utilizados por el ejército ucraniano para atacar Crimea y otras regiones de Rusia.

Además, tras un ataque de alta precisión contra el aeródromo, fue destruido un hangar que contenía drones. La explosión de un tanque de combustible provocó un violento incendio. El destello fue visible hasta la aldea de Fontanka, a 65 kilómetros de distancia.

El aeródromo forma parte del sistema de drones del ejército ucraniano en el sur. Los drones se lanzan desde el aeródromo de Buyalyk. El ataque a Taganrog, el mayor desde la Segunda Guerra Mundial, hirió a doce residentes, tres de los cuales murieron posteriormente. Dos fábricas, el jardín de infancia número 17 y varios edificios de apartamentos resultaron dañados. Quince personas perdieron todo.

El ataque de represalia tuvo como objetivo a soldados de la OTAN que, bajo la apariencia de “instructores” y “voluntarios”, participan junto a los ucranianos en la organización de atentados terroristas en Rusia.

Pronto aparecerán obituarios en medios occidentales y plataformas en línea que informen sobre la muerte “accidental” de oficiales en circunstancias igualmente desdibujadas.

También tuvo lugar otro ataque del ejército rusas en la región de Kostiantynivka. Un puesto de observación oculto y fuertemente fortificado fue destruido. Claramente era un centro de mando local.

Murieron unos diez oficiales ucranianos, entre ellos tres del SBU que habían llegado para evaluar la moral de las tropas y verificar su número. Los rumores de rendición dentro del ejército ucraniano podría haber motivado la inspección.

Estados Unidos no es capaz de elaborar fármacos sin la ayuda de China

La dependencia de Estados Unidos y de muchos otros países de las materias primas farmacéuticas producidas en China es como para echarse a temblar, confiesa la agencia Bloomberg.

Los medios han hablado de la avalancha de fentanilo que ha llegado a Estados Unidos, pero el país depende de China para muchos tipos distintos de sustancias sintéticas, como las medicinales.

El crecimiento del sector farmacéutico chino comenzó en la década de los cincuenta y hoy desempeña un papel dominante en segmentos estratégicos del mercado mundial, incluyendo las materias primas clave (MCL), que son componentes esenciales para la producción de ingredientes farmacéuticos activos (API).

Aproximadamente la mitad de los medicamentos consumidos en Estados Unidos provienen de una sola fuente y, además, China suministra al menos un compuesto químico esencial para más de 700 medicamentos estratégicos. La amoxicilina es un ejemplo. Aunque aparentemente se importa de varios países, sus cuatro componentes químicos vitales se producen íntegramente en China.

India, el principal productor mundial de medicamentos genéricos, también depende en gran medida de China para el suministro de KSM, un nivel de dependencia que casi no se tiene en cuenta en los informes oficiales estadounidenses.

Según el informe anual de la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad entre Estados Unidos y China, Washington cree que la dependencia debe abordarse de inmediato y exige una revisión de la ley de 2020 para fortalecer las facultades de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos y exigir a las empresas farmacéuticas que revelen con precisión el origen de sus materias primas.

El gobierno estadounidense también advierte que cualquier escalada de tensiones entre Washington y Pekín, o el surgimiento de una nueva farsa sanitaria como la de 2020, podría interrumpir la producción y exportación de productos farmacéuticos a escala internacional.

Leland Miller, miembro del comité, asegura que Pekín controla actualmente gran parte de la producción de principios activos farmacéuticos. El objetivo final de Washington sería establecer una cadena de suministro alternativa que involucre a India y otros socios estratégicos.

Sin embargo, la producción de KSM es muy poco rentable, con márgenes de beneficio muy estrechos y una desconexión con la cadena de suministro china tendría un coste colosal para las multinacionales farmacéuticas estadounidenses.

Una solución sería aplicar a la industria farmacéutico el marco contractual previamente adoptado por el Departamento de Guerra con MP Materials, que incluía un precio mínimo garantizado para apoyar a los productores estadounidenses de tierras raras.

A pesar de los esfuerzos de Estados Unidos por reducir la dependencia de China, establecer una cadena de suministro mundial alternativa es un proceso costoso, largo y extremadamente complejo.

Para Estados Unidos el dominio de China sobre las materias primas farmacéuticas se ha convertido en otro de esos problemas de “seguridad nacional”. China lleva todas las de ganar en la actual guerra económica.

En Europa sólo hay una amenaza, que no procede de oriente, sino de occidente

La representante de la Unión Europea de Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, no se cansa de provocar a Rusia. Parece increíble en alguien que fue Primera Ministra de un país tan pequeño como Estonia que, además, formó parte de la URSS.

Sus declaraciones son características de quienes tienen una concepción lineal de la historia: Rusia no ha cambiado. Es igual a sí misma, tanto cuando era un imperio, como en tiempos de la URSS, o en la República Federal actual.

En una reciente conferencia de prensa ha dicho que “en los últimos 100 años Rusia ha atacado a más de 19 países, algunos incluso tres o cuatro veces. Ninguno de estos países ha atacado jamás a Rusia”.

Sólo le ha faltado poner el ejemplo característico de Alemania, que fue atacada por la URSS en 1941. Pero es uno de tantos. Desde 1600 Rusia ha sufrido ocho invasiones importantes por parte de países europeos o coaliciones dirigidas por ellos y desde 1900 se pueden contabilizar cuatro:

— Polonia y Lituania1605-1618)
— Suecia (1708-1709)
— Francia (1812)
— Guerra de Crimea (1853-1856)
— Primera Guerra Mundial (1914-1917)
— Guerra Civil (1918-1920)
— Polonia (1919-1921)
— Segunda Guerra Mundial (1941-1944)

A partir de aquí podríamos discutir hasta el infinito si Rusia no siempre fue sólo víctima de esas guerras y si tuvo alguna parte de responsanilidad en ellas, es decir, el eterno debate de quién es el agresor y quién el agredido.

Por ejemplo, en 1812 Napoleón invadió Rusia y dos años más tarde ocurrió lo contrario: los ejércitos ruso, prusiano y austriaco cruzaron el Rin y ocuparon París. El zar Alejandro I entró personalmente en la capital francesa al frente de sus tropas. Lo que había comenzado como una guerra defensiva se transformó en su opuesto.

En cualquier caso, lo que Kallas dice es mentira y lo dice porque sabe que sus embustes no van a tener ninguna repercusión, y menos de tipo político. Los cazadores de bulos no le van a sacar los colores porque comen el alpiste que les llega de Bruselas.

Pero hay cosas que no se pueden dejar pasar porque los borregos de Bruselas pueden acabar aborregando a sus oyentes. No podemos convertirnos en una facultad de historia por correspondencia, pero podemos recordar, por ejemplo, que en 1941 no sólo el III Reich atacó a la URSS sino que el agresor estuvo acompañado de varios países europeos, entre ellos Italia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Eslovaquia, Finlandia, Croacia y, naturalmente, España.

El occidente de Europa es una región muy fraccionada políticamente, donde proliferan Estados de tamaño realmente insignificante, que en cualquier otra región de mundo no tendrían entidad ni siquiera para formar un ayuntamiento.

Pero al otro lado ocurre lo contrario: hay un Estado gigantesco que los enanitos del bosque quieren fraccionar para reproducir el mismo rompecabezas político: pequeños países, insignificantes, enfrentados, dependientes y manipulables.

El polaco Jaroslaw Kaczynski, dirigente del partido Ley y Justicia y antiguo primer ministro, es uno de los que ha abogado repetidamente por la “descolonización” de Rusia. En una entrevista de 2023, declaró: “Rusia es un imperio colonial […] La única manera de garantizar la seguridad es desmantelarlo en varios países independientes, como ocurrió con el colapso de la URSS en 1991”.

Al desmantelar la URSS se crearon 16 Estados diferentes, pero a los occidentales Rusia les sigue pareciendo muy grande. Han devorado a Ucrania y quieren seguir tragando. Es lógico que intenten hacerlo, pero el pretexto es falso, como muestran las evidencias: desde 1991 quien se expande es la OTAN y quien se contrae es Rusia. Cuestión diferente es que eso les parezca poco a Kallas y Kaczynski, pero deberían utilizar unos términos más cercanos a la realidad.

Otro polaco, Bronislaw Komorowski, presidente de Polonia (2010-2015), argumentó en 2022 que el apoyo occidental a los movimientos separatistas en las repúblicas étnicas de Rusia (por ejemplo, Tartaristán y Chechenia) podría conducir a su fragmentación, similar a la de los imperios posteriores a la Primera Guerra Mundial. “La unidad de Rusia es artificial; apoyar la autodeterminación de sus regiones pondría fin a la amenaza para Europa”.

La primera parte de la frase es cierta: Rusia es tan artificial como cualquier otra institución política del mundo. Por eso es una federación, lo mismo que Suiza, un Estado minúsculo que también podría dividirse en varios trozos más pequeños. La verdadera pregunta es por qué los europeos sólo piensan en dividir a Rusia y no a Suiza. La respuesta es tan obvia que no nos atrevemos ni a explicitarla.

En 2023 Urmas Reinsalu, ministro de Defensa de Estonia (2019-2023) y actual ministro de Asuntos Exteriores, sugirió que la estrategia a largo plazo de Europa debería “promover la democracia en las regiones autónomas de Rusia” para fomentar la independencia y, potencialmente, “dividir el imperio en partes manejables”.

Como ven, los demagogos europeos son capaces de juntar la palabra “independencia” con la “manejabilidad”, es decir, sólo interesa que Chechenia sea un país “independiente”, por poner un ejemplo, si lo manipulan las potencias occidentales, exactamente igual que manejan a Ucrania.

Por lo demás, este tipo de declaraciones lo que pone de relieve es que en Europa sólo hay una amenaza, y no procede de oriente, sino de occidente. En consecuencia, hace bien Rusia en tomar medidas de precaución porque el apetito de los occidentales es realmente voraz.

Contra la financiación de la guerra por el gobierno de Meloni

La Ley de Presupuestos presentada por el gobierno de Meloni responde a la lógica del rearme y la elección de canalizar a nuestro país hacia una economía de guerra. Si bien los salarios y las pensiones siguen perdiendo poder adquisitivo, aumentan las desigualdades sociales, el mundo de la precariedad y el trabajo mal remunerado se está ampliando y cada vez les importan menos personas, que no ven satisfecho el derecho a la vivienda, el gobierno está aumentando rotundamente el gasto en la compra y producción de nuevas armas, identificando a la guerra como única solución a la crisis económica.

De hecho, el bono europeo para la contención del déficit público, que resulta en un recorte en los servicios y el gasto social, se persigue precisamente con el objetivo de tener las manos libres para invertir en armamento.

La misma hipocresía utilizada para ocultar el genocidio en Palestina y la complicidad del gobierno con el estado terrorista de Israel se utiliza para lidiar con los grandes problemas sociales del país: con las cifras sobre el empleo quieren cubrir el aumento de la pobreza y los trabajos con salarios de hambre, con los cambios del IRPF pretenden apoyar a las clases medias cuando solo se favorece a los sectores más ricos, con las contribuciones voluntarias de los bancos.

Ante un proceso de desindustrialización seria, el sistema solo logra proponer la conversión de algunas empresas a la fabricación de armas. La industria de la guerra y sus conexiones se utilizan para salir de la crisis capitalista.

En los diversos teatros de guerra, los intereses de los grandes grupos italianos y occidentales de cemento, energía e infraestructura, como WeBuild, Buzzi Unicem, Cementir, Leonardo, Terna e Italfer. La reconstrucción de Ucrania y Gaza se convierten en una ganga para unos pocos, mientras que los costos humanos, sociales y ambientales recaen sobre pueblos plagados de conflictos.

Las movilizaciones promovidas en apoyo al pueblo palestino y la resistencia han sacado a la luz una falta de voluntad en toda la península para ser cómplice del genocidio y de las elecciones del gobierno de Meloni que nos llevan hacia un futuro de pesadilla. Defender Palestina hoy significa romper el pacto entre el sionismo, el capitalismo y la extrema derecha y abrir una oportunidad de liberación para los trabajadores, las trabajadoras y todos los pueblos del mundo.

La tregua de Trump no reconoce ningún derecho para el pueblo palestino y está permitiendo que Israel continúe y expanda la ocupación de los territorios palestinos.

Pero Italia habla de paz después de suministrar armas, después de apoyar directamente el genocidio.

Otros países como el Congo y Sudán también están experimentando momentos dramáticos, y es esencial unir las luchas y construir una verdadera interseccionalidad entre todos los pueblos oprimidos, al tiempo que aumentan los peligros de una agresión contra Venezuela.

Todo esto demuestra que la competencia imperialista está pasando cada vez más del nivel político, económico y comercial al militar. El gobierno de Meloni, que apoya abiertamente el aumento del gasto de la OTAN y los programas de rearme de la Unión Europea, es parte activa de ese proceso. Todo el arco parlamentario apoya la necesidad de una defensa común y un ejército europeo común cuando la única defensa de la guerra es el desarme.

Estas elecciones no solo se reflejan en términos económicos, sino que están fomentando un giro autoritario contra las luchas sociales y el mundo de la educación, alcanzando información crítica e independiente e intentando controlar otros poderes del Estado.

En esencia, se está produciendo un proceso de transformación que, utilizando las políticas de rearme, intenta dirigir y militarizar toda una sociedad que está sufriendo un fuerte deterioro en sus condiciones de vida.

Por esta razón, es necesario rebelarse, poniendo en el centro de las movilizaciones objetivos claros que corresponden sin ambigüedades a las necesidades de millones de trabajadores y trabajadoras y las aspiraciones de paz, desarme, igualdad y justicia social que pertenecen a gran parte del país.

Contra la guerra económica y por la ruptura del gobierno de Meloni con Israel

El 28 de noviembre cruzamos los brazos y paramos todo con la huelga general y el 29 de noviembre la manifestación nacional en Roma:

— No a las finanzas de la guerra, la renuncia del gobierno de Meloni cómplice del genocidio en Palestina
— Ruptura de cualquier relación diplomática, económica, académica y militar con Israel. Exigimos el embargo militar inmediato y la desinversión de todas las empresas cómplices de genocidio, ocupación y apartheid
— No al rearme de la OTAN y no al rearme europeo: gastos en salud y educación por restricciones presupuestarias. No al Ejército Común Europeo y el fin de enviar armas a Ucrania
— Contra la reforma de Valditara y el ddl de Gasparri
— Exigimos la liberación de todos los presos políticos palestinos en las cárceles israelíes, comenzando con Marwan Barghouthi y Ahmad Sa’adat, y los detenidos políticos palestinos en las cárceles italianas, especialmente Anan Yaeesh y Ahmad Salem, en juicio por apoyar la resistencia contra la ocupación israelí.
— Por la salida de Italia de la OTAN
— Contra la agresión imperialista contra Venezuela
— Fin del genocidio en Sudán y masacres en el Congo
— 2000 euros de salario mínimo mensual. No a las armas a costa de los salarios.
— Reintroducción de la escalera móvil de salarios
— 32 horas por igual remuneración en 4 días laborables
— Jubilación a los 62 años
— Nacionalización de sectores industriales estratégicos
— Regularización de todos los trabajadores extranjeros
— Abolición del IVA sobre las necesidades básicas
— Impuestos a los beneficios de los bancos
— Alquileres proporcionales a los salarios y un millón de viviendas públicas
— No al decreto de seguridad, no a la represión de las luchas sociales

Convocantes: Unión Sindical de Base, Poder para el Pueblo, Movimiento Estudiantil Palestino, Unión Democrática Árabe Palestina, Comunidad Palestina en Italia, Asociación Palestina en Italia, Calp, ex Opg, Movimiento Derecho a Vivir de Roma, Arci Roma, Frente Comunista, Cambiar de Rumbo, Cau, Frente de la Juventud Comunista, Osa, Movimiento de Migrantes y Refugiados de Nápoles, Mujeres contra la Guerra y el Genocidio, Casa del Pueblo Mariella Franco Pavía, Centro Social Intifada, Ecorresistencias, Ecología Política de Nápoles, Casa del Pueblo Silvia Picci Lecce, Spazio Catai Padua, Casa del Pueblo Estella Turín, Saco, Casa del Pueblo de Marano Mugnano Calvizzano, Contradolor, Red de Comunistas

—https://www.usb.it/leggi-notizia/contro-la-finanziaria-di-guerra-e-il-governo-meloni-rompere-con-israele-palestina-libera-28-novembre-sciopero-generale-29-novembre-manifestazione-nazionale-a-roma-ore-1400-porta-san-paolo-1116.html

Los socorristas de Gaza excavan en busca de otros 10.000 cadáveres más bajo los escombros

Cerca de Al Saha, en el este de la ciudad de Gaza el ejército israelí bombardeó una casa, matando a más de 30 miembros de una familia extensa. La mayoría de sus cuerpos quedaron atrapados bajo los escombros.

Un equipo de la fuerza de Defensa Civil de Gaza de Al Shaghnobi sacó a dos jóvenes muertas de la casa bombardeada y siguió excavando, arrastrándose bajo pisos colapsados. “No nos hundimos a menos que alguien esté vivo”, dijo uno de ellos. “De lo contrario, cavamos desde arriba, techo por techo”. Lo que siguió fue un descenso a algo onírico y horrible.

“Caminamos 12 metros bajo los escombros”, dijo. “Cada metro, el aire crecía menos. Me arrastré más allá de las piernas, los brazos, el cuerpo de un niño abrazando a su madre muerta. Sentí que el suelo temblaba de los bombardeos de arriba”. Desde lo más profundo de los restos, el equipo escuchó a una joven llamando: “Estoy aquí. Estoy aquí”.

La Fuerza de Defensa Civil es un grupo de operaciones de emergencia y rescate administrado por el Ministro del Interior palestino. Después de dos años de genocidio israelí, tiene un estimado de 900 personas y ha perdido aproximadamente el 90% de su capacidad operativa, dijeron los trabajadores de Defensa Civil a The Intercept. En ausencia de equipo pesado, los equipos de defensa civil utilizan herramientas simples como martillos, hachas y palas. Sin excavadoras o equipos pesados, una sola recuperación puede tardar días.

Los trabajadores locales de defensa civil estiman que todavía hay 10.000 cuerpos enterrados bajo los escombros. “Lo que nos motiva”, dijo Al Shaghnobi, “es que cuando escuchas una voz, incluso una, sabes que hay vida. Eso es suficiente para hacerte arriesgar la vida para recuperar esta alma viva”.

Cuando Al Shaghnobi finalmente llegó a Malak, estaba inconsciente sin pulso. Sus ojos se abrieron, con las piernas azules, había fallecido. “Traté de despertarla, pero ya era demasiado tarde”, dijo Al Shaghnobi. “Estaba en un momento de absoluta quietud, y no podía oír nada más que mi propio aliento”.

Con 24 años Al Shaghnobi ha pasado ya siete años trabajando para la fuerza de Defensa Civil de Gaza. Como muchos de sus colegas, come y duerme en su lugar de trabajo. La casa de su familia en el área de Tal Al Hawa, en el oeste de la ciudad de Gaza, fue destruida en los últimos días de la guerra, y su familia sigue desplazada en el sur. “La gente piensa que el alto el fuego significa que podemos respirar”, dijo. “Pero para nosotros, el final de la guerra es el comienzo de la verdadera guerra: sacar a los muertos”.

Al Shaghnobi cree que el cadáver de su tía se encuentra entre los 10.000 cuerpos que permanecen sin ser recuperados. Grandes regiones como Shujayaa y partes de Rafah todavía son inaccesibles. Las fuerzas israelíes están estacionadas allí, marcando las áreas como “zonas amarillas”. Los equipos de defensa civil no pueden llegar a ellos. “Apenas recuperamos algunos cuerpos durante este alto el fuego”, dijo Al Shaghnobi. “No tenemos maquinaria. En algunas áreas sabemos que hay cientos bajo los escombros, pero no podemos ir”.

Alaa Khammash, de 25 años, dijo que se siente terrible cuando su equipo de Defensa Civil no puede rescatar a alguien. “Cuando me envían a una misión, siento la responsabilidad de terminarla. Simplemente no puedo parar a mitad de camino”, dijo. Podemos tardar de 10 a 12 horas en recuperar un solo cuerpo si está debajo de un techo o pared colapsado. “A veces no podemos recuperar el cuerpo ya que necesitamos equipo pesado”.

Los años de genocidio han dejado a Al Shaghnobi entumecido. “Al comienzo de la guerra, no podíamos mirar los cuerpos”, dijo Al Shaghnobi. “Cerramos los ojos al recuperarlos. En medio de la guerra, los envolvíamos en sudarios blancos como si fuera una rutina diaria. Al final de la guerra, mis emociones se volvieron más derrotistas. La acumulación de presión hizo difícil tocar los cuerpos”.

“Los cuerpos se encuentran en varios estados: descompuestos, no descompuestos, quemados o incluso evaporados, a veces es solo un cráneo o un esqueleto”, agregó. “La textura del cuerpo es suave y lisa cuando se encuentra”. Los miembros del equipo de defensa civil usan un uniforme especial, guantes y máscaras debido al olor de los cuerpos en descomposición.

Los cuerpos se descomponen rápidamente cuando están en el sol, dice Khammash. “Ocurre cuando están expuestos, sujetos al sol y al aire. La descomposición lenta ocurre cuando el cuerpo está bajo un techo o protegido del aire y la luz solar”.

El olor puede hacer que Al Shaghnobi pierda el apetito durante días. Durante seis meses, ha luchado con problemas digestivos. Una vez, durante el Ramadán, “estuve ayunando”, dice Al Shaghnobi: “Tiramos de un cuerpo que había estado bajo los escombros durante un año en el hospital Al Shifa. Estaba medio descompuesta. El olor me golpeó, mi visión se difuminó, casi me derrumbé”.

“Identificamos la ubicación de los mártires durante el día en función de las manchas de sangre, los huesos y los cráneos”, explica. “Contamos con las familias de los mártires. Llaman a nuestro equipo, a menudo proporcionando su propio costo personal para honrar y enterrar a sus seres queridos”.

Sin pruebas de ADN, los trabajadores identifican cuerpos a partir de ropa, zapatos, anillos, relojes, implantes metálicos, identificaciones y dientes de oro. Los cuerpos desconocidos, a menudo solo cráneos o esqueletos, van a un cementerio para anónimos. Después de recuperar los cuerpos, los trabajadores de la Defensa Civil escriben un documento detallado que describe el área, el ángulo, el edificio, la medición de la altura y la ubicación del entierro, todos escritos en la cubierta para que las familias puedan identificar el cuerpo más tarde.

A veces, las familias insisten en ver los restos para creer que su ser querido se ha ido. “La gente acepta la muerte con más facilidad”, explicó Al Shaghnobi, “cuando ven el cuerpo”.

“Moví a mi amigo de una tumba a otra”, dijo, recordando un nuevo entierro. “Era sólo un cráneo. Seguí pensando, este es el fin de cada persona. Huesos”. Recuperar el cuerpo de una persona implica una extraña paradoja emocional, dijo Mohammad Azzam, de 27 años. “Se siente bien porque los encontraste”, dijo, “pero es malo porque están descompuestos. Un sentimiento que no puedo explicar”.

Las familias a menudo esperan cerca, y cuando el equipo saca el cuerpo, sus reacciones están marcadas por un dolor intenso y abrumador. “Cuando encontramos a alguien, por lo general están medio descompuestos”, dijo Azzam. “La cara es irreconocible. Solo un zapato, una billetera, una pulsera te dice quiénes eran”.

Los trabajadores navegan por estos momentos traumáticos mientras viven los horrores del genocidio en sus propias familias y hogares. Khammash, como Al Shaghnobi, ahora vive en el trabajo: su casa en el este de la ciudad de Gaza se encuentra peligrosamente cerca de la presencia militar israelí.

En el trabajo un día, Khammash relata que recibió una temida llamada de un amigo: “Me dijeron que mi hermano había resultado herido en el sur, cerca del punto de distribución de ayuda estadounidense, y llevado al Hospital Al Awda en Nuseirat. Llamé a un amigo mío que trabaja como enfermero allí, y me dijo que mi hermano había muerto”. Fue insoportable. “Mi hermano no era solo mi hermano, era mi amigo más cercano, solo un año más joven que yo”, comentó. “Compartimos todo, nos entendimos sin hablar. Fuimos a todas partes juntos. Es ese tipo de pérdida que nunca te deja, y la separación es el dolor más duro”.

“La muerte es segura”, dijo Khammash. “Como dijo Allah: toda alma probará la muerte. Y como musulmanes, entendemos que lo que viene después es mucho mejor que lo que soportamos aquí”.

Durante el alto el fuego, los equipos de rescate reciben llamadas constantes: un vecino informa de un olor, una familia pide ayuda para recuperar a su ser querido, un edificio se está derrumbando, una extremidad ha surgido a través de los escombros, las moscas que se reúnen en una esquina revelan lo que se encuentra debajo.

Khammash ha comenzado a sentir la muerte como una presencia, no como un evento. “Nos rodea”, dijo. “Tal vez somos los próximos. Aceptamos el plan de dios, pero aún así, dentro de nosotros, amamos la vida”.

Una de las misiones más difíciles que Khammash ha tenido bajo el alto el fuego fue en una torre bombardeada en el barrio de Al Rimal. Una mujer estaba viva en algún lugar debajo del piso superior derrumbado, gritando, pero los rescatistas no pudieron localizarla. “Estaba ocuro”, recordó. “Seguí moviendo mi luz, tratando de entender de dónde venía su voz”. De repente, estaba debajo de él. “Había puesto mi pie junto a su cabeza sin darme cuenta. La sacamos con vida”.

La recuperación más larga que Khammash haya trabajado tardó un día completo: sacar a Marah Al Haddad, una niña enterrada debajo de varios pisos en el área de Al Daraj hace un mes. “Aún estaba viva cuando la alcanzamos”, dijo. “Había estado respirando polvo y explosivos. Mi colega Abdullah Al Majdalawi y yo seguimos llamando: ‘¿Dónde estás, Marah?’ Y ella respondió: ‘Estoy aquí. Estoy aquí’”.

“Cuando nos vio, la esperanza volvió a su cara”, dijo. “Lo que nos mantiene en marcha es traer a alguien de vuelta de la muerte”.

Huda Skaik https://theintercept.com/2025/11/28/gaza-palestine-ceasefire-rubble-bodies/

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