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Intercambio de prisioneros de guerra entre Rusia y Ucrania

Ayer Rusia y Ucrania anunciaron que habían intercambiado 90 prisioneros de guerra de cada bando, tras la mediación de Emiratos Árabes Unidos.

“Al final del proceso de negociación, 90 militares rusos que corrían peligro de muerte en cautiverio fueron repatriados del territorio controlado por el régimen de Kiev”, dijo el Ministerio de Defensa ruso.

“A cambio, se entregaron 90 prisioneros de guerra de las fuerzas armadas ucranianas”, añade el comuniado, precisando que el intercambio se llevó a cabo bajo la “mediación humanitaria” de Emiratos Árabes Unidos.

Zelensky confirmó el intercambio y publicó fotografías de hombres rodeados por banderas nacionales amarillas y azules. Según él, entre los liberados se encuentran defensores durante el asedio de Mariupol en 2022 y soldados que lucharon en la zona de la central nuclear de Chernóbil al comienzo de la guerra.

El último intercambio entre las partes beligerantes se remonta a finales de mayo, cuando intercambiaron 75 prisioneros de cada bando. En febrero también tuvo lugar un intercambio a gran escala de un centenar de personas de cada bando.

Emiratos Árabes Unidos también median en el regreso de los niños ucranianos a su país desde Rusia. De los niños que fueron evacuados a otros países diferentes de Rusia ningún medio de comunicación dice nada.

Rusia y Ucrania han intercambiado cientos de prisioneros desde el inicio de la guerra en febrero de 2022 y periódicamente intercambian cadáveres de soldados muertos.

El ejército israelí considera a ‘ciertos periodistas’ como objetivos militares legítimos

En ninguna guerra se ha producido una matanza de periodistas tan grande como en Gaza. Muchas organizaciones que defienden la libertad de prensa han expresado su preocupación por los esfuerzos del ejército por silenciar cualquier información crítica.

Desde el 7 de octubre más de cien trabajadores de los medios de comunicación han sido asesinados por el ejército israelí en Gaza. Los consideran como “objetivos militares legítimos” y, como es natural, la intoxicación los relaciona con Hamas, especialmente a la cadena Al Aqsa.

Desde 2019 Israel ha catalogado a Al Aqsa como una organización terrorista, calificándola de “órgano de propaganda de Hamas y plataforma central para la difusión de mensajes incitantes por parte de la organización terrorista”.

Irene Khan, relatora especial de la ONU para la protección de la libertad de expresión, dijo que Israel había “difundido información errónea sobre los vínculos entre periodistas y activistas” y que no había cumplido con la “carga de la prueba” para hacer tales afirmaciones.

Desde 2010 Al Aqsa está sancionada por Estados Unidos. La cadena emplea a cientos de personas a través de su canal de televisión, radio y periódico. Sus oficinas fueron evacuadas tras el inicio de la guerra para evitar las represalias israelíes y fueron luego bombardeadas por el ejército israelí, que las acusó de ser utilizadas con fines militares.

La empresa estadounidense Caterpillar fabrica las excavadoras del ejército israelí

El principal fondo de pensiones de Noruega, independiente del fondo soberano, ha anunciado que se retira de la empresa estadounidense Caterpillar por el riesgo de que sus equipos fueran utilizados por el ejército israelí en Gaza.

“Caterpillar tiene una larga historia de suministro de excavadoras y otros equipos que se han utilizado para demoler viviendas e infraestructura palestinas para dar paso a los asentamientos israelíes”, dijo Kiran Aziz, jefe de inversiones responsables de KLP, en un comunicado de prensa.

El equipo de la empresa también lo utiliza el ejército israelí en su campaña militar contra Gaza, añade Aziz.

Por estas dos razones, Caterpillar “podría contribuir a violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional en Cisjordania y Gaza”, considera el fondo de pensiones.

Para KLP, Caterpillar no puede “garantizar que esté haciendo algo al respecto” y por ello ha decidió “excluirla de las inversiones”.

KLP poseía acciones de Caterpillar por valor de 728 millones de coronas noruegas (64 millones de euros) a principios de este mes de junio y recientemente vendió esos valores. El fondo tiene alrededor de 90.000 millones de dólares en activos bajo gestión.

En abril de 2021 el fondo se retiró de las empresas francesas Altice Europe y Alstom, así como de otros 14 grupos, entre ellos el gigante Motorola, por su implicación en los asentamientos israelíes en Cisjordania.

El fondo de pensiones de Noruega está separado del enorme fondo petrolero del país escandinavo.

¿Necesitan las elecciones en Estados Unidos otra ofensiva en Ucrania?

Los rusos son capaces de desatar una ofensiva estratégica en Ucrania en cualquier momento. Como hasta la fecha no la han llevado a cabo, se trata de averiguar los motivos, sobre todo teniendo en cuenta que los ucranianos se han pasado al terrorismo decididamente, matando civiles rusos para demostrarles que el Kremlin no es capaz de defenderles.

Algunos aseguran que Rusia lleva tiempo construyendo todo un segundo ejército, pero que no lo utiliza porque cualquier ofensiva a gran escala supone grandes pérdidas. Por ello ha optado por una guerra de desgaste que hasta el momento le ha venido muy bien.

Otros creen que en el Kremlin están pendientes de las elecciones en Estados Unidos. Es posible que Trump gane las elecciones y le corte el grifo de la financiación a Ucrania, obligando a la capitulación. Eso permitiría a Rusia ganar sin incurrir en grandes esfuerzos y pérdidas. Como mínimo, Trump podría lograr que los dirigentes de Kiev negocien la aceptación de ciertas concesiones.

Si eso fracasa, Rusia podría reservar sus armas más importantes para una ofensiva en el verano de 2025 para acabar con Ucrania, porque, en ese momento, si las elecciones estadounidenses no hubieran cambiado las cosas, sería obvio que no hay otra manera de hacerlo.

Hay otra explicación que es muy sencilla: si todo va bien, ¿por qué cambiar? A pesar del apoyo entusiasta de la OTAN y de la ventaja numérica de Ucrania durante gran parte de la guerra, los rusos mantuvieron siempre la iniciativa, en líneas generales.

El ejército ruso está infligiendo pérdidas masivas a la OTAN y a los ucranianos con un coste mínimo.

Ucrania está experimentando un colapso demográfico mientras que la sociedad rusa en su conjunto apenas ha notado la guerra.

Lo más probable es que los rusos sigan empujando con su habitual avance metódico hasta que parte de la línea colapse hasta lo más profundo, y entonces se desatará el infierno, lo que puede ocurrir en cualquier momento.

Es muy llamativo que muchos comentaristas estén convencidos de que la suerte del gobierno ucraniano no depende de los campos de batalla más cercanos, sino del resultado de las urnas en Estados Unidos, al otro lado del mundo.

La Casa Blanca está con las manos vacías y necesitan otra ofensiva en Ucrania este otoño para darle a Biden un impulso propagandístico en las próximas elecciones presidenciales.

En consecuencia, dicen, la próxima ofensiva no será de Rusia sino de Ucrania y por eso están presionando al general ucraniano Alexander Syrsky para que la inicie este otoño. Canales como Rezident afirman que el ejército ucraniano está formando reservas para ello.

El mando ucraniano ha condicionado la continuidad de Syrsky en su puesto a la eficacia de la nueva campaña, dice Rezident. Debe demostrar la capacidad del ejército ucraniano para llevar a cabo operaciones ofensivas y debe tener lugar antes de las elecciones estadounidenses.

La nueva ley de movilización cubre el 60 por cien de las necesidades del ejército ucraniano, una situación que no conviene a Syrsky, que prometió a Zelensky lanzar un nuevo contraataque a finales de agosto con vistas a las elecciones en Estados Unidos, por lo que los métodos de movilización se endurecerán a partir del mes que viene.

Una vez que los rusos acaben con esa ofensiva, será el golpe final para Zelensky. El hombre de paja quedará totalmente empañado, Occidente ya no lo necesitará y buscará un recambio. Las quinielas siguen apostando fuerte por el general Valery Zaluzhny.

La fuerza naval europea no tiene buques para asegurar el tráfico marítimo en el Mar Rojo

A principios de abril un portavoz del Centcom, el Mando Militar de Estados Unidos en Oriente Medio y Asia Central, afirmó que había disminuido los ataques lanzados desde Yemen por Ansarollah contra el tráfico marítimo en el Mar Rojo y el Golfo de Adén porque los hutíes se habían quedado sin misiles, municiones y drones operados por control remoto.

Pronto le sacaron de su estupor aumentando los lanzamientos y burlando las medidas de protección tomadas para proteger a los mercantes como parte de las operaciones Aspides (Europa) y Guardián de la Prosperidad (Estados Unidos).

“Están evolucionando sus tácticas, técnicas y procedimientos […] Ahora están tratando de coordinarse y atacar utilizando capacidades de múltiples dominios y múltiples accesos”, explicó el capitán Marvin Scott, comandante del grupo aéreo a bordo del portaaviones Dwight D. Eisenhower.

Los hutíes utilizan cada vez más drones kamikaze de superficie, como el Toofan 1, cargado con 150 kilos de explosivos. El 12 de junio uno de ellos chocó contra el granelero griego Tutor, cuya tripulación tuvo que ser evacuada antes de hundirse.

En los últimos días el granelero ucraniano M/V Verbena también ha sufrido graves daños, hasta el punto de que ahora se encuentra a la deriva, habiendo sido obligada su tripulación a abandonarlo, tras recibir asistencia del destructor estadounidense Philippine Sea y del Buque de carga M/V Anna Meta.

Según la agencia británica UKMTO, otro barco, cuya identidad no ha sido precisada, corrió la misma suerte el 23 de junio.

No son los huthíes los que se han quedado sin municiones, sino los europeos los que no tienen buques. El comandante de la operación europea Aspides, el contralmirante griego Vasileios Gryparis, declaró que necesitaba más barcos para contrarrestar los ataques lanzados por los huthíes.

Actualmente Aspides tiene a su disposición cuatro buques, suministrados por Francia, la fragata de defensa aérea Forbin, Bélgica, Grecia e Italia. O incluso cinco, contando el buque holandés de apoyo logístico Zr.Ms. Karel Doorman, que también brinda apoyo a la Operación Guardián de la Prosperidad.

Sin embargo, para el contraalmirante Gryparis, el número de barcos involucrados en la Operación Aspides debería duplicarse. “No tenemos muchos activos y el área que tenemos que cubrir es enorme. Estoy presionando a todos los Estados miembros para que proporcionen más recursos”, explicó.

La Operación Aspides es estrictamente defensiva. No trata de atacar la infraestructura militar huthí en Yemen, al contrario de lo que hacen las fuerzas navales estadounidenses y británicas en la Operación Guardián de la Prosperidad.

“No creemos que atacar a los hutíes pueda resolver el problema”, afirmó el contraalmirante Gryparis. “Algunos países intentaron acciones como ésta hace unos años y otros todavía lo están haciendo. Y vemos que eso no contribuye a solucionar el problema”, concluyó.

Eisenhower ordenó a la CIA envenenar a Lumumba

El editor de la revista Foreign Affairs, Stuart Reid, ha escrito una obra sobre el asesinato del Primer Ministro del Congo independiente, Patrice Lumumba: El complot de Lumumba. La historia secreta de la CIA y un asesinato de la Guerra Fría.

En su libro Reid asegura que el presidente de Estados Unidos, Dwight Eisenhower, ordenó asesinar a Lumumba, un magnicidio que se consumó el 17 de enero de 1961, cuando Eisenhower ya había abandonado lal presidencia de Estados Unidos.

Eisenhower fue apoyado por los poderosos colonialistas que estaban en el poder en Bélgica, como Harold d’Aspremont, jefe de la misión belga en Katanga, y por los diplomáticos estadounidenses.

La reunión clave tuvo lugar el 18 de agosto de 1960. Eisenhower se reunió con el Consejo de Seguridad Nacional. Hablaron del Congo y de Lumumba. Según una persona presente que tomó notas, el presidente “dijo algo –no recuerdo sus palabras– que me pareció una orden de asesinar a Lumumba”. Reid ha encontrado notas escritas a mano de otro que tambbién estuvo en la reunión, que muestran una X grande al lado del nombre del dirigente congoleño.

El asesor de seguridad nacional del presidente confirmó al director de la CIA la orden de asesinar al dirigente congoleño utilizando venenos elaborados y transportados al Congo por Sidney Gottlieb, el químico que dirigia los laboratorios de la CIA. Gottlieb le dijo a Larry Devlin, director de la antena local de la CIA, que la orden de matar a Lumumba procedía de Eisenhower en persona.

Kennedy ganó las elecciones en noviembre de 1960, pero no prestó juramento hasta enero. Mientras tanto, algunos de sus asesores insinuaron que adoptarían una actitud condescendiente hacia Lumumba. Existía la posibilidad de que, ya encarcelado, Lumumba fuera liberado de prisión y volviera a tomar las riendas del Congo.

Reid muestra que Estados Unidos imaginaba que, lo mismo que los rusos hoy, los soviéticos podrían utilizar el Congo como base para extender su influencia por el Continente Negro.

El autor destapa los cables de actores clave, algunos de los cuales el Departamento de Estado no los hizo públicos hasta 2013. También aparecen cartas y documentos privados o los recuerdos de los hijos de los protagonistas, que revelan aspectos personales y decisiones hasta ahora desconocidas.

En los medios de comunicación la crisis del Congo tuvo el mismo tratamiento de siempre. Primero ocupa los titulares de los periódicos occidentales y luego desaparece para siempre, hasta el punto que ya nadie se acuerda de Lumumba ni de los demás personajes de la época, figuras como Dug Hammerskjöld, el jefe de la ONU asesinado poco después de Lumumba en un accidente aéreo, Mobutu Sese Seko, el amigo traidor, Moisés Tshombé, el instrumento colonial del separatismo katangués, y Larry Devlin, el hombre que movía los hilos de la CIA en el Congo.

La CIA llevó el veneno a África

El plan de la CIA para envenenar Lumumba era rocambolesco. Se trataba de inyectar el veneno enviado por Washington al Congo en la comida o la pasta de dientes de Lumumba. Los sicarios europeos contratados para la tarea no pudieron ponerse en marcha.

Sin embargo, Devlin tuvo una intervención capital en el magnicidio. Permitió el traslado de Lumumba a Katanga y lo ocultó a sus jefes para ponerles ante el hecho consumado de su asesinato. Trataba de ganar tiempo para que el nuvo gobierno de Kennedy no tuviera tiempo de reaccionar.

En 1975 Devlin y otros cabecillas de la CIA tuvieron que declarar en la Comisión Church ante el Senado de Estados Unidos. La Guerra de Vietnam, el Golpe de Estado de Pinochet en Chile y el Watergate habían cambiado el clima político en Washington. El complot contra Lumumba fue una parte importante de la investigación del Senado.

El diplomático sueco Dag Hammerskjöld era otro personaje típico de aquella época, que es también la actual. Visitó el Congo cuatro veces, pero nunca superó la brecha cultural entre el colono y los colonizados. Era un producto del complejo de superioridad de occidente que empezó detestando a Lumumba y, a través suyo, a todos los africanos.

Cuando Lumumba estaba preso, se negó a leer una carta sobre sus condiciones de detención en el campo de prisioneros de Hardy, en la que solicitaba la intervención de la ONU.

Pero no se trataba de Hammerskjöld sino de la ONU, una institución dominada por Estados Unidos. Por ejemplo, durante la Guerra de Corea, la intervención estadounidense en ese país fue oficialmente una operación de la ONU. Muchos de los asesores clave de Hammarskjöld eran estadounidenses.

Sin embargo, eran los tiempos de la descolonización. La ONU estaba en un período de transición y surgieron fricciones. El sueco sintió una presión cada vez mayor por parte de los países africanos y asiáticos que apoyaban a Lumumba. Su actitud evolucionó con el tiempo, volviéndose más conciliadora. La ONU abrió una brecha con Estados Unidos, aunque al final no intervino para salvar la vida de Lumumba, lo que podría haber hecho.

La ONU permitió el asesinato de Lumumba y a Hammerskjöld le pagaron con la misma moneda ocho meses después.

En un reportaje sobre la época no podía faltar una alusión a la “quinta columna” colonialista que estaba representada por Mobutu, el amigo traidor y luego sucesor de Lumumba. Era un joven periodista de 29 años reconvertido en coronel jefe del estado mayor del nuevo ejército congoleño. Sucumbió a los cantos de sirena de los imperialistas y la ONU.

Estados Unidos convirtió a Mobutu en un modelo de corrupción e hizo del Zaire una herramienta del imperialismo en África.

El Estado fantoche de Katanga

Menos de dos semanas después de proclamarse la independencia del Congo, el 11 de julio de 1960, Moisés Tshombé proclamó la del Estado de Katanga con la ayuda de los colonos belgas. Los secesionistas crearon su moneda y su policía, y reclutaron mercenarios para supervisar su pequeño ejército.

En plena Guerra Fría, Katanga juega la carta del anticomunismo y se arrodilla ante los imperialistas, mientras Lumumba se toma la independencia en serio. Por su parte, Hammerskjöld planea una intervención militar para desplegar fuerzas de paz.

En París quieren aprovechar la secesión para expulsar a los viejos colonialistas belgas y ocupar su lugar en la “provincia del cobre”. Recurren a los viejos terroristas de la OAS, curtidos en la Guerra de Argelia, expertos en lo que entonces se llamaba “guerra irregular”. Eran viejos perros de las guerras coloniales desde los tiempos de Indochina, vinculados a los regímenes racistas de Sudáfrica y Rodesia del norte, la actual Zimbaue.

Uno de aquellos perros era el coronel Roger Trinquier, un paracaidista de 52 años que dirigió los Grupos de Comando Mixto Aerotransportado (GCMA), el brazo armado de los servicios secretos franceses durante la Guerra de Indochina. Durante la batalla de Argel, bajo las órdenes del general Massu, en 1957, diseñó el sistema de protección urbana que permitió desalojar a los rebeldes argelino de la kasbab y luego publicó varias obras destacadas sobre la contrainsurgencia, como “Terrorismo y contra-insurrección”.

El 5 de enero de 1961 al coronel le llegó por carta una invitación: “El Estado katangés busca reclutar a un oficial superior para tomar el mando de la gendarmería [así como] a un centenar de oficiales y suboficiales franceses y, si es posible, alemanes”. Estaba firmada por Georges Thyssens, un belga que fue secretario de la sección katanguesa de la Unión para la Colonización (Ucol), afirmandose como un ferviente partidario de la secesión y logrando imponerse como asesor independiente del pelele Tshombé.

Thyssens era un anticomunista rabioso que reprochaba al gobierno belga su pusilanimidad. El 22 de septiembre de 1960 viajó por Francia y Bélgica para reclutar mercenarios, aunque no tuvo mucho éxito. Durante su estancia en París, se reunió con parlamentarios, así como con Jacques Sidos, miembro del movimiento fascista Nación Joven y con Jean Bovagnet de Poncins, que se hacía pasar por oficial del ejército. Estos dos fueron los que le pasaron el nombre de Trinquier.

El gobierno francés no se pone de acuerdo

El 13 de enero de 1961 Thyssens se reunió con el coronel Trinquier en Niza y le sugirió que se hiciera cargo de la gendarmería katanguesa con los hombres de su elección. Es una oportunidad de oro. Aceptó la oferta con el dictamen favorable del ministro de las Fuerzas Armadas, Pierre Messmer, que era su subordinado en el 3 Regimiento colonial de paracaidistas.

Messmer entendió las ventajas que Francia podría obtener de la independencia de Katanga. “Hablaré de esto en el Consejo de Ministros el próximo miércoles”, le dice el ministro. “Creo que una buena fórmula sería separarte del ejército mientras dure tu misión y luego recuperarte”, añade.

Sin embargo, la reunión de Consejo de Ministros no salió según lo previsto, le confió Messmer a Trinquier: “Hubo un pequeño problema. Cuando le presenté su proyecto, Maurice Couve de Murville [ministro francés de Asuntos Exteriores] se puso furioso. Es una cuestión de política exterior, afirmó, y no corresponde al ministro de las Fuerzas Armadas tomar tal decisión. Añadió que los belgas ya lo saben y ven este proyecto con el mayor disgusto”. Trinquier, desconcertado, le pregunta si debe ir a Katanga o no. Messmer responde: “Tenemos que ir, pero será un poco más difícil, eso es todo”.

Al enterarse de que estaban reclutando oficiales franceses para Katanga, Couve de Murville advirtió al Primer Ministro, Michel Debré, de los riegos: “El envío La incorporación, incluso a título privado, de oficiales franceses a las fuerzas katanguesas no dejará de ser interpretada, si no como un paso hacia el reconocimiento de facto de Katanga, al menos como una aprobación tácita de la política seguida por el Sr. Tshombé”.

Pero el ministro francés de Asuntos Exteriores es el único que se opone. Trinquier acepta ir a Katanga y pide contar con los servicios del capitán Pierre Dabezies, jefe de gabinete del ministro de las Fuerzas Armadas, antiguo teniente del GCMA y también experto en guerra irregular. Messmer le explica que no es posible porque “entonces el gobierno francés estaría demasiado involucrado. Lo mejor es que vayas solo. Entonces serás libre de tomar la decisión que mejor te parezca”.

El doble juego de Tshombé

Entonces el coronel recluta a otro paracaidista, Michel Rey, al que se suman Thyssens, Bovagnet y un hombre llamado Jean-Paul Pradier, un periodista de la agencia Delmas. La salida estaba prevista para el 25 de enero de 1961. El día anterior, el ministro de las Fuerzas Armadas advierte: “Es posible que permanezca en Katanga más tiempo del permiso que le he concedido y tal vez se le solicite que asuma inmediatamente las funciones que se le ofrecen. Debe poder decidir en el acto. Para evitar problemas con el ejército, presenta una solicitud de jubilación. Tu situación quedará clara, la mía también. Lo guardaré en mi cajón. Si regresa, veremos la mejor solución a tomar”.

Entre bastidores, el gobierno katangés prepara la llegada del coronel. Tshombé envió una carta llena de insinuaciones al rey de los belgas, Balduino. Le advierte que si no le apoyan militarmente, se verá “obligado a buscar ayuda en otro lugar”, en este caso en Francia. Por su parte, Thyssens pide “urgentemente” los fondos necesarios para las “operaciones de contacto y contratación”. De lo contrario, se podrían crear desconfianza “entre las personas dispuestas a ayudarnos”.

A su llegada a Elisabethville el coronel fue recibido por el ministro de Finanzas, Jean Baptiste Kibwé. Se firma un contrato que garantiza una remuneración sustancial: 3,5 millones de francos katangueses, de los cuales 1,5 millones en forma de aval bancario y otros 2 millones liberables al final del contrato, además de un sueldo mensual.

La llegada de los franceses alarma al clan belga de Tshombé, que juega con dos barajas. A los belgas les asegura que el coronel llega en una simple misión de información. Pero en su maleta el coronel francés llevaba una carta de Tshombé fechada el 27 de enero de 1961 por el cual Trinquier formaría un estado mayor de unos veinte oficiales, todos ellos franceses elegidos por él.

El congoleño le confiaba durante cinco años “el mando superior de las fuerzas armadas katangesas”, incluidas las fuerzas policiales y los servicios de seguridad nacional», así como «la realización de operaciones tanto a nivel militar interno como a nivel de seguridad nacional” y “el plan militar externo que será necesario para la defensa del Estado de Katanga”.

Los problemas no tardaron en aparecer. Los oficiales belgas se negaron a obedecer a un coronel francés y amenazaron con dimitir en masa. Caído en el avispero, Trinquier regresó a Francia el 31 de enero y sus herederos todavía esperan cobrar su cheque.

Tampoco será “reintegrado” en el ejército francés al final de su breve aventura en Katanga, como le prometió el ministro.

El ejército ruso y el camboyano firman un acuerdo de cooperación militar

El ejército ruso y el camboyano han llegado a un acuerdo para fortalecer la cooperación militar basada en el respeto y el apoyo mutuos, según informa el portal Jmer Times.

El documento correspondiente fue firmado durante la visita del subcomandante en jefe de las Fuerzas Armadas Reales de Camboya, Mao Sophan, a Rusia.

Por parte rusa, ell documento fue firmado por el comandante en jefe de las Fuerzas Terrestres rusas, general Oleg Salyukov. Al mismo tiempo, ambas partes expresaron orgullo por las relaciones amistosas, la confianza y el respeto mutuo “heredados de la generación anterior de dirigentes”.

“El memorando firmado es el primer acuerdo militar celebrado entre ambos países”, dice el periódico.

Camboya fue uno de los países que se negó a participar en la llamada “cumbre de paz” de Ucrania en Suiza. El motivo de la decisión de Phnom Penh fue que Rusia no fue invitada a la conferencia.

El acuerdo con Camboya se convirtió en el tercer documento firmado por Moscú con países asiáticos en los últimos días. Anteriormente se concluyó un acuerdo de asociación estratégica integral entre Rusia y Corea del norte, así como entre Moscú y Hanoi.

Más de medio millón de israelíes han abandonado el país desde el inicio de la guerra

Más de medio millón de israelíes han abandonado el país en los primeros seis meses de la guerra en curso contra la Franja de Gaza, según los medios israelíes.

Citando datos oficiales del Instituto de Población e Inmigración, el sitio de noticias Zaman Israel asegura que unos 550.000 israelíes abandonaron el país en los primeros seis meses de la guerra y no han regresado.

El sitio añade que lo que podría haber sido un escape temporal para los israelíes durante la guerra, o una dificultad técnica para regresar, ahora se ha convertido en una tendencia permanente a la emigración.

Según los últimos datos del Departamento de Estadística israelí que datan del pasado mes de abril, “la población de Israel asciende a 9,9 millones de habitantes, incluidos más de dos millones de árabes (los palestinos de 1948), 400.000 palestinos en Jerusalén Este y 20.000 sirios en el Golán sirio ocupado.

Millones de israelíes poseen al menos otra nacionalidad, además de la israelí.

Desde octubre organizaciones palestinas y libanesas, incluido Hezbollah, han intercambiado bombardeos diarios con el ejército israelí, lo que ha provocado el desplazamiento de cientos de miles de colonos del norte de Israel.

Ataque terrorista de Ucrania contra una playa llena de bañistas rusos

El domingo la OTAN y sus secuaces ucranianos llevaron a cabo un ataque terrorista deliberado contra una playa de Crimea repleta de bañistas. Al menos cinco personas murieron y otras 124 resultaron heridas, entre ellas 27 niños.

El ataque se produjo a las 12:15 hora local. El objetivo era una playa cercana a Sebastopol que, en aquel momento estaba llena de bañistas. El punto de partida de los disparos fue Nikolaev, por lo que el alcance de los misiles es de unos 300 kilómetros.

La OTAN lanzó cinco misiles ATACMS (Army TACtical Missile System) de fabricación estadounidense, armados con bombas de racimo.

Las defensas aéreas rusas interceptaron cuatro de ellos, mientras que la explosión de la quinta ojiva de fragmentación provocó la muerte de al menos cinco bañistas.

La Convención sobre Municiones en Racimo (CCM) de 2008 prohíbe las armas de racimo porque representan una amenaza inmediata para los civiles al dispersar aleatoriamente submuniciones en un área grande. Sus restos sin detonar podrían poner en peligro a los residentes de la región mucho después del final de la guerra.

El New York Times informó anteriormente que cada misil ATACMS suministrado por Estados Unidos a Ucrania podría lanzar hasta 950 bombas pequeñas.

El periódico precisa que Estados Unidos no es signatario de la Convención.

Los disparos fueron guiados por un dron de largo alcance RQ-4 Global Hawk estadounidense que voló sobre el Mar Negro, por lo que en Rusia proponen crear una zona de excluión aérea para drones de entre 100 y 300 millas al sur de la costa de Crimea.

Los glaciares suizos se recuperan tras las intensas nevadas de este invierno

Los glaciares suizos se han beneficiado de las fuertes nevadas de este invierno, lo que supone una mejora respecto a la situación de años anteriores, según Matthias Huss, director de la Red Suiza de Estudios Glaciológicos (Glamos).

“En el solsticio de verano, el estado de los glaciares suizos es mejor que en los últimos años”, ha afirmado Huss este fin de semana. Un verano fresco también podría beneficiar a los glaciares, añadió.

A principios de junio, Huss destacó que el clima de este año había sido una “bendición” para los glaciares suizos.

Este invierno ha sido uno de los mejores de los últimos tiempos para los glaciares suizos, según Glamos. En un informe publicado a finales de mayo, la red informó de una capa de nieve muy superior a la media en los glaciares de todas las regiones de Suiza, con una profundidad media de nieve de 3 a 6 metros.

Según los estudios de Glamos en 14 glaciares suizos, extrapolados a los 1.400 glaciares del país alpino, a finales de abril había alrededor de un 31 por cien más de nieve que la media de los años 2010 a 2020. En algunos lugares se ha formado una capa protectora de nieve de seis metros sobre los gigantes de hielo situados por encima de los 3.000 metros.

La situación en los glaciares es muy buena, sostiene Huss. Todos los glaciares suizos han experimentado un excedente de nieve superior a la media, y aproximadamente un tercio registra profundidades de nieve récord.

La caída de este invierno representa la segunda mayor acumulación de nieve invernal en los glaciares suizos en las últimas dos décadas. El mayor fue un 35 por cien más de nieve que en 2018.

Los glaciares del Tesino, la región de Engadina, en el oeste de Suiza y en el lado norte de los Alpes se beneficiaron especialmente de las fuertes nevadas.

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