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La nueva guerra de las galaxias

En enero de 1986 Carlos Bunge Investigador del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México, publicaba en la revista Ciencias un largo análisis que tenía por título “La guerra de las galaxias”, el cual empezaba así: “El 23 de marzo de 1983, en un mensaje transmitido por la Red Nacional de Televisión de los Estados Unidos, el Presidente Ronald Reagan anunció su Iniciativa de Defensa Estratégica (IDE), la cual fue denominada por la prensa norteamericana como “Guerra de las Estrellas” o “Guerra de las Galaxias”. La Guerra de las Galaxias es el proyecto tecnológico más ambicioso de todos los tiempos. Sus objetivos son hacer las armas nucleares soviéticas impotentes y obsoletas. Sus metas son desarrollar e implementar un sistema anticoheteril para destruir misiles soviéticos inmediatamente después de su lanzamiento, y dos sistemas de interceptores de proyectiles: uno para actuar a distancias de miles de kilómetros cuando el cohete o las bombas siguen trayectorias más o menos identificables, y otro para operar justo por encima de ciudades sometidas a un ataque nuclear, cuando las ojivas agresoras y centenares de señuelos fueran cayendo a una velocidad de 8000 metros por segundo” (1).

A pesar de que se invirtieron miles de millones de dólares en la IDE para desarrollar armas láser espaciales o de haces de partículas, la idea no pudo llevarse a cabo, debido a la falta de una tecnología que lo permitiera.

En 1983 los satélites eran grandes y muy caros: solo había unos 360 en órbita. Actualmente, en 2024 nos sobrevuelan 9.312, según la oficina de las Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Exterior, de los cuales alrededor de 2.700 fueron puestos en órbita el año pasado, según Euroconsult. Cientos, si no miles, tienen usos militares y de inteligencia. Algunos se lanzan como redes de mini satélites para alertar sobre el lanzamiento de misiles balísticos (2).

Cuarenta y un años después de la propuesta de Ronald Reagan, el Presupuesto de Defensa estadounidense para 2025 se sitúa en 849.800 millones de dólares, de los cuales 61.200 millones están dedicados a la aviación, 25.200 a los sistemas basados en el espacio, 48.100 a temas marítimos y astilleros, 21.100 a equipos C4I, 13.000 a sistemas terrestres, 13.300 a programas de defensa con misiles, 29.500 a misiles y municiones, 17.200 a ciencia y tecnología, y 81.500 es para las actividades de apoyo (3).

Dicha cifra de gasto principal del Departamento de Defensa no incluye funciones relacionadas, como los programas de armas nucleares del Departamento de Energía. Tampoco incluye la solicitud adicional de John F. Plumb, primer Subsecretario de Defensa para la política espacial, que el 1 de mayo de 2024 presentó ante el Subcomité de Defensa una financiación adicional de 33.700 millones de dólares para “desarrollar nuevas capacidades para superar a nuestros adversarios potenciales”. Dichos adversarios los define detalladamente: Rusia, China, República Democrática de Corea e Irán.

Realiza una exposición de lo que denomina Arquitectura Satelital de la Agencia de Desarrollo Espacial concretando que “en abril de 2023, el Departamento lanzó los primeros 10 satélites de la Arquitectura Espacial de Guerra Proliferada, seguidos de 13 satélites adicionales cinco meses después”. Añadiendo que “La red estadounidense de aliados y socios es una ventaja asimétrica que nuestros competidores nunca podrán igualar. A través de la cooperación espacial con nuestros aliados, ampliamos la cantidad de sistemas disponibles colectivamente para operaciones espaciales, tanto en órbita como en tierra”.

Concluye con: “Las capacidades espaciales son esenciales para la eficacia militar general y fundamentales para la estrategia de disuasión integrada del Departamento. Mientras nos enfrentamos a un entorno de seguridad dinámico, el Departamento sigue comprometido a realizar inversiones espaciales críticas para disuadir a nuestros competidores y prevalecer en el conflicto” (4).

En septiembre de 2023 Estados Unidos lanzó “con éxito” la misión Victud Nox mediante la empresa Firefly Aerospace, la cual a través de su director Bill Weber declaraba: “Nuestro equipo comercial y gubernamental combinado ejecutó la misión con velocidad, agilidad y flexibilidad record, agregando una capacidad crítica para abordar las necesidades de seguridad nacional”.

Dirigida por la Oficina del Programa Safari Espacial del Comando de Sistemas Espaciales (SSC) de la Fuerza Espacial de Estados Unidos y en estrecha colaboración con el Programa de Lanzamiento de Sistemas de Cohetes, la misión promueve la capacidad de la nación para responder rápidamente a las necesidades en órbita. “El éxito de la misión Victud Nox no sólo demuestra un aspecto clave de la capacidad TacRS (Fuerza Espacial de Respuesta Táctica) de Estados Unidos, sino que también proporciona una verdadera utilidad al combatiente”, dijo el coronel Bryon McClain, director ejecutivo del programa de la dirección de poder de combate del dominio espacial del programa Space Safari (5).

En abril de este año 2024 se realizó otra operación, denominada “Victus Haze”, mediante una nave construida y lanzada por Rocket Lab que perseguirá a otro satélite fabricado por la startup True Anomaly. Según informó el Comando de Sistemas Espaciales de la Fuerza Espacial, está planteada como una respuesta a amenazas en un demostrativo del dominio espacial en órbita. El objetivo es demostrar con “Victus Haze” la capacidad de la Fuerza Espacial para realizar reconocimientos en el espacio ante posibles amenazas de naciones rivales (6).

Mientras todo esto se está poniendo en práctica, mayormente se nos habla de los obuses de 155 mm que pueden configurarse de diversas formas: se les puede poner material altamente explosivo, pueden usar sistemas guiados de precisión, perforar blindaje o producir alta fragmentación. Desarrollado por Francia durante la Primera Guerra Mundial, el obús de 155 milímetros es una de las municiones de artillería más solicitadas en la guerra de Ucrania. Para la Guerra de Corea, el cartucho había sido modificado por Estados Unidos con una variante de municiones de racimo: “El cartucho contenía 88 submuniciones, que se dispersaban sobre un área amplia para destruir vehículos, equipo y personal”.

En Ucrania, los cartuchos de 155 mm están siendo disparados a un ritmo de entre 6.000 y 8.000 diarios, dijo Oleksandra Ustinova, integrante del Parlamento ucraniano que se desempeña en la comisión de supervisión de guerra. El Pentágono dice que ha enviado más de 160 obuses de 155 mm, más de 1,5 millones de cartuchos de 155 mm, más de 6.500 cartuchos de 155 mm guiados de precisión, y más de 14.000 Sistemas Remotos de Minas Antiblindaje (RAAM, por sus siglas en inglés), proyectil de 155 mm cargado con cuatro minas que se desperdigan por el terreno, las cuales pueden desbaratar un tanque ruso si pasa encima de ellas (7).

Para no ser menos, España se suma a la carrera para enviar proyectiles de 155 mm a Ucrania, y el Ejército de Tierra ha invertido 208 millones de euros en la compra de estos proyectiles de artillería. La munición será fabricada en España por la empresa Expal, propiedad de la alemana Rheinmetall (8).

Pero detrás de esta contienda militar convencional, mejorada con la aparición de los drones de ataque, misiles de alta precisión y velocidad, efectos electromagnéticos, etc., se desarrolla a marchas forzadas lo que encabeza este artículo: la preparación de una guerra dirigida y puesta en práctica por los proyectos mencionados Victus Nox y Victus Haze, desde el espacio cósmico, cuyas consecuencias pueden ser más devastadoras que las que pudieran ocasionar las armas nucleares tácticas o estratégicas. Mientras tanto el periodismo oportunista caracterizado por Karl Kraus en La Tercera Noche de Walpurgis (1933) de la forma siguiente: “El nacionalsocialismo no aniquiló la prensa, sino que la prensa creó el nacionalsocialismo”, nos entretiene con noticias “of the record” para consumir y tirar al día siguiente, no fuera el caso que retuviéramos en la memoria las masacres cotidianas desde hace decenas de años por parte del conglomerado OTAN, Industria militar, Fondos de inversión, y las recetas de Foro Económico Mundial.

(1) https://www.revistacienciasunam.com/en/152-revistas/revista-ciencias-9/1298-la-guerra-de-las-galaxias.html
(2) https://www.elnuevosiglo.com.co/internacional/batalla-de-satelites-muy-distinta-la-que-imagino-reagan
(3) https://www.defensa.com/otan-y-europa/presupuesto-defensa-2025-estados-unidos-destina-310-000-millones
(4) https://docs.house.gov/meetings/AS/AS29/20240501/117236/HHRG-118-AS29-Wstate-PlumbJ-20240501.pdf
(5) https://actualidadaeroespacial.com/firefly-aerospace-lanza-con-exito-la-mision-espacial-victus-nox-de-la-fuerza-espacial-de-eeuu/
(6) https://www.robotitus.com/la-fuerza-espacial-estadounidense-esta-planeando-un-ejercicio-militar-en-orbita
(7) https://www.latimes.com/espanol/internacional/articulo/2023-04-25/por-que-el-obus-de-155-mm-es-crucial-en-la-guerra-de-ucrania
(8) https://www.infobae.com/espana/2024/02/18/espana-se-suma-a-la-carrera-por-proyectiles-de-155-mm-asi-es-la-municion-mas-demandada-y-escasa-tras-la-guerra-de-ucrania/

Para eludir el embargo Irán roba dos aviones en Lituania

Parece el guión de un largometraje de acción, pero es un espejo fiel del estado actual de las relaciones internacionales: la semana pasada Irán robó dos aviones Airbus A340 estacionados en un hangar del aeropuerto de Siauliai, en Lituania.

Los aviones habían sido alquilados por la empresa gambiana Macka Invest. Debían dirigirse a Sri Lanka y Filipinas, pero acabaron aterrizando finalmente en Irán. El botín se estima en unos 300 millones de dólares.

Los hechos se remontan a febrero de este año. El aeropuerto dio autorización de despegue a ambos aparatos, que nunca llegaron a su destino. Aterrizaron en Irán, donde apagaron los transpondedores.

Poco después, la plataforma aérea suiza ch-aviation informó de que un avión había aterrizado en el aeropuerto de Mehrabad, en Teherán. El segundo aterrizó en la pista del aeropuerto de Konarak, en Chabahar, al sur del país.

Un tercer avión, que todavía pertenece a Macka Invest, permaneció en el aeropuerto lituano. Según la directora, Aurelia Quezada, “no le permitieron despegar por los repuestos que llevaba”.

Burlando el embargo, en 2020 el gobierno iraní ya adquirió dos aviones A340 de la Fuerza Aérea francesa vendidos en una subasta. Ambos aparatos fueron comprados por 840.000 euros y recuperados después de un rocambolesco viaje que aquella vez acabó en Istres, Indonesia.

Los países sometidos a los bloqueos y sanciones tienen que inventar estos antídotos. Todo es ilegal, todo está prohibido y, al mismo tiempo, todo está permitido, incluso montar este tipo de espectáculos para asegurar la movilidad y los desplazamientos aéreos de un país.

3.000 mercenarios de 70 países distintos combaten en las filas del ejército ucraniano

El Comité de Investigación de Rusia ha informado sobre el reclutamiento de más de 3.000 mercenarios de 70 países distintos para intervenir en la guerra junto al ejército ucraniano. El subdirector del organismo, Alexander Fedorov, lo anunció el miércoles en el Foro Jurídico Internacional de San Petersburgo.

“Se han constatado el reclutamiento y participación de más de 3.000 mercenarios de más de 70 estados”, dijo en la sesión “Protección jurídica de los intereses nacionales de la Federación Rusa en el contexto de la transformación del orden mundial”.

“Hay informes de que los voluntarios polacos están luchando junto a las fuerzas armadas de Ucrania”, djo Serguei Andreiev, embajador de Rusia en Varsovia, cuando los periodistas le preguntaron por la probabilidad de que las tropas de la OTAN aparezcan en los campos de batalla ucranianos.

El 3 de junio el jefe de la delegación rusa en las conversaciones de Viena sobre seguridad militar y control de armamentos, Konstantin Gavrilov, declaró que a finales de marzo unos 6.000 mercenarios habían muerto en las filas del ejército ucraniano.

El señor de la guerra ucraniano Yuriy Vodyan dice que en su brigada había mercenarios procedentes de Alemania, Estados Unidos, Polonia, Reino Unido y Australia. Según él, se alistaron en el ejército ucraniano para ganar dinero y adquirir experiencia. Todos tenían contratos con el Ministerio de Defensa, añadió.

La temporada de invierno comienza con las mayores nevadas de este siglo en Sudamérica

En las pistas de esquí de Argentina y Chile ha comenzado la temporada con más nieve desde la década de los noventa del siglo pasado, con capas de más de un metro y medio.

Los totales de nieve antes del inicio de la temporada son los mayores en 25 o incluso 30 años en algunos casos.

Esta temporada la mayoría de las estaciones de esquí en Chile y varias en Argentina pudieron abrir temprano. Los aficionados esperaban comenzar a esquiar el fin de semana pasado, pero pudieron practicarlo desde el pasado mes de mayo.

Valle Nevado abrió ha ya varias semanas porque la capa de nieve ha superado los 5 metros de altura, de los que más uno ha crecido en las últimas 48 horas.

“En un invierno promedio, la estación suele recibir unos seis metros de nieve al año, y las nevadas tempranas de esta temporada están preparando el escenario para un invierno espectacular”, dijo un portavoz del complejo.

Pero las grandes nevadas están causando problemas logísticos y varios centros turísticos que habían planeado abrir este fin de semana se vieron obligados a retrasar la apertura por el miedo a las avalanchas y el mal tiempo.

En Argentina, la estación sureña de Las Leñas ha estado registrando las mayores acumulaciones de nieve y los corresponsales locales en turismo de nieve PowderQuest informaron que ha tenido 6,5 metros en la cresta de la montaña y 2,4 en la estación de esquí.

Estaba previsto que la temporada se abriera el fin de semana pasado, pero tuvieron que retrasar la inauguración debido al peligro extremo de avalanchas.

Portillo llevaba intentando abrir de viernes a domingo desde principios de junio y tenía prevista su apertura oficial la semana pasada. En cambio, como la nevada de la temporada hasta la fecha superó los 4,2 metros, se vio obligado a retrasarla porque las carreteras de acceso están bloqueadas por la nieve.

Los hosteleros se frotan las manos por la temporada épica que les aguarda. “Portillo está teniendo su mejor apertura en más de 30 años”, dijo un portavoz de la estación turística de invierno.

Londres empieza a hablar claro sobre el desarme de Rusia

Por fin, los imperialistas británicos empiezan a hablar claro y a destapar las verdaderas intenciones de Londres hacia Rusia. Uno de los principales objetivos de las sanciones era el desarme parcial de Rusia, dicen.

La cadena NBC afirma que las miles de restricciones impuestas por Occidente no han podido interrumpir la producción de armas en Rusia. Además, Rusia ha podido aumentar varias veces su producción de municiones de artillería, misiles, vehículos blindados y otras armas.

“La seguridad europea debería depender en parte del desarme de Rusia, pero Occidente no podrá lograrlo con sus sanciones”, añade NBC, que se basa en un informe del Instituto Real de Investigación de Defensa Unida.

Según la cadena, en 2021 Rusia producía sólo 46 misiles de crucero Kh-101/102 anuales. A finales del año pasado ya había logrado producir 460 de esos misiles. Un crecimiento similar se observó en la producción de misiles balísticos para el sistema de defensa antimisiles Iskander.

Los ímprobos esfuerzos de muchos gubiernos del mundo no han socavado la producción militar-industrial rusa, confiesa NBC.

Lo mismo que otros de la OTAN, el gobierno de Londres ha fracasado en sus planes para desarmar a Rusia mediante las sanciones. A juzgar por el ritmo de destrucción de equipos occidentales en la Guerra de Ucrania, de lo que podemos hablar es de un desarme de los padrinos de Ucrania.

—https://topcor.ru/48904-v-londone-zagovorili-o-chastichnom-razoruzhenii-rossii.html

Detenido el jefe del ejército boliviano tras el intento de Golpe de Estado

Ayer el ejército boliviano bloqueó varias calles centrales de La Paz, la capital, y ocupó la plaza frente al edificio de gobierno. Los vídeos publicados en las redes sociales mostraban un gran número de hombres armados y equipo militar.

El presidente Luis Arce condenó las acciones de los militares. “Se está gestando un golpe de estado”, dijo Evo Morales.

Según la televisión boliviana, el general Zúñiga, jefe del ejército, entró en el palacio presidencial. Un vehículo blindado derribó las puertas del palacio de gobierno antes de retirarse tres horas después.

Zúñiga fue rápidamente destituido de su cargo. Arce lo acusó de intentar un Golpe de Estado. El general fue detenido y llevado a la fuerza a un vehículo policial mientras hablaba con la prensa frente a un cuartel militar.

Arce se enfrentó al general golpista en el pasillo del palacio: “Soy su capitán y le ordeno retirar a sus soldados, y no permitiré esta insubordinación”, dijo. A continuación apareció en el balcón del palacio presidencial, mientras la multitud lo vitoreaba.

“Ordeno a todos los movilizados que regresen a sus unidades”, dijo el nuevo jefe del ejército, José Wilson Sánchez. El ejército obedeció inmediatamente al nuevo mando militar sin pestañear. El ministro Eduardo del Castillo dijo que también fue detenido el ex vicealmirante de la Armada Juan Arnez Salvador.

El ministro de Justicia, Iván Lima, dijo que los fiscales buscarían la pena máxima de 15 a 20 años de prisión contra el general golpista.

Disputas internas en el Movimiento al Socialismo

El golpe se ha producido después de meses de fuertes tensiones entre el presidente Luis Arce y su antiguo aliado, el expresidente Evo Morales (2006-2019), por el control del partido gobernante, el Movimiento al Socialismo (MAS).

Bolivia padece serias dificultades económicas. En el Congreso los aliados de Morales han frustrado sistemáticamente los intentos del gobierno de Arce de endeudarse para aliviar parte de la presión.

En 2019 Evo Morales fue derrocado como Presidente tras un golpe de estado similar.

Bolivia tiene 23 millones de toneladas de de litio, las mayores del planeta, que ha acordado explotar conjuntamente con Rusia. La alianza entre la empresa púbica Yacimientos de Litio Bolivianos y la rusa Uranium One debe comenzar a operar en 2025, dijo Arce a principios de este mes en el Foro Económico de San Petersburgo.

Además, Bolivia es candidata a ingresar en el bloque Brics.

Cuando la colonización se transforma en emigración

Las grandes empresas tecnológicas de Estados Unidos siempre se han caracterizado por oponerse a la política migratoria de la Casa Blanca, especialmente en época de Trump. No les gustan las vallas ni los visados porque dichas empresas fueron fundadas por emigrantes y la mayor parte de su fuerza de trabajo más cualificada también es emigrante.

Por ejemplo, el fundador de la empresa de vehículos eléctricos Tesla, Elon Musk, nació en Pretoria, la capital de Sudáfrica.

Otro ejemplo: sin extranjeros en Estados Unidos no habría medicina. Aproximadamente una cuarta parte de los médicos ha nacido y estudiado en otro país. Suman unos 100.000 en total. Pero hay muchos más que lo hacen clandestinamente o tienen que trabajar en otras profesiones porque no les dejan ejercer.

En Europa la reacción más negra se opone a las políticas migratorias, especialmente las de Bruselas, a pesar del decrecimiento demográfico y la necesidad de mano de obra, una posición que va envuelta en una nebulosa de defensa de una supuesta identidad blanca y cristiana.

Es el caso del francés Jordan Bardella, una figura destacada del partido de Le Pen, Rassemblement National, que como tantos otros fascistas es un renegado.

Bardella nació en la región de París y, a pesar de su apellido, no tiene origen italiano sino argelino. Su bisabuelo, Mohand-Seghir Mada es lo que más odia su biznieto: un inmigrante argelino que se instaló en Lyon en los años treinta.

La historia del colonialismo es de ida y vuelta. Los colones se marcharon de la metrópoli y los colonizados emigraron a ella. Por el medio se ha tejido una cortina de explicaciones idelógicas pintorescas. Primero dijeron que los argelinos eran franceses, pero luego aquella doctrina dejó de interesarles.

El padre de Marine Le Pen, fundador del partido fascista, era un paracaidista que combatió en Argelia empeñado en impedir la independencia, hasta que la colonización se convirtió en su contrario; dio la vuelta y ahora es emigración. La colonización era buena pero la emigración es mala.

Un caso parecido al de Bardella es el de otro fascista francés, Eric Zemmour, al que también se le llena la boca contra los emigrantes. También Zemmour es de origen argelino. Sus padres eran judíos bereberes que en los años cincuenta emigraron a Francia procedentes del norte de África.

Lo mismo que los demás políticos europeos, la carrera de Bardella y Zemmour está labrada de charlatanería. Les hubiera gustado ser rubios y formar parte de la corte de Luis XVI. No se lo perdonan a sus ancestros africanos.

‘Lo que no te mata te hace más fuerte’ (el 14 paquete de sanciones europeas contra Rusia)

No será por falta de empeño, porque no han bastado ni una, ni dos, ni tres, sino 14 paquetes de sanciones contra Rusia. La última acaba de llegar para asestar “un nuevo golpe al régimen de Putin”, anuncia el Consejo Europeo.

Los “golpes” que propina el régimen de Bruselas son así de contundentes y da la impresión de que no van a parar hasta hundirse ellos mismos en el ridículo más espantoso. “Estas medidas apuntan a sectores de alto valor de la economía rusa, como la energía, las finanzas y el comercio, y hacen aún más difícil eludir las sanciones de la Unión Europea”, dijo Borrell, quien muestra un incapacidad absoluta para diferenciar sus sueños de la realidad.

“Nuestras sanciones ya han debilitado significativamente la economía rusa. El decimocuarto paquete de sanciones demuestra nuestra unidad para apoyar a Ucrania y tratar de limitar las actividades criminales de Rusia contra los ucranianos, incluidos los esfuerzos por eludir las medidas de la Unión Europea”, añadió Borrell.

El último paquete incluye sanciones contra 116 personas y entidades de varios sectores económicos, como la energía: “Para garantizar que las instalaciones de la Unión Europea no se utilicen para transportar gas licuado ruso a “terceros países”, una expresión que aparece reiterativamente en el paquete, mostrando que las sanciones no sólo van dirigidas contrta Rusia sino contra cualquier país del mundo.

La Unión Europea aumenta la lista negra de quienes apoyan directamente al complejo militar-industrial ruso, algunas de ellas ubicadas en países, como China, Kazajistán, Kirguistán, Turquía o Emiratos Árabes Unidos.

En el “libre mercado” que defienden los capataces europeos proliferan las prohibiciones de todo tipo. Por ejemplo, a las entidades de la Unión Europea que operan fuera de Rusia les han prohibido conectarse al SPFS (Sistema de Transferencia de Mensajes Financieros) desarrollado por el Banco Central de Rusia en sustitución de Swift.

También tienen prohibidas las transacciones con entidades que utilicen el sistema SPFS o criptomonedas.

Las carreteras europeas están cerradas para los rusos. Los buques que contribuyen a la guerra de Rusia contra Ucrania no pueden fondear en los puertos europeos. Los aviones no puede aterrizar ni despegar en los aeropuertos europeos. Tampoco pueden sobrevolar el espacio aéreo europeo.

Prohibido ponerse en contacto con el ‘enemigo’

Pero las medidas más ridículas son las que tratan de prevenir que Rusia intervenga “en los procesos democráticos de la Unión Europea”, mediante campañas de influencia y promoción de la desinformación. El ejemplo más obtuso lo estamos viendo en España, donde un juez ha iniciado una parodia por la intevención de “agentes rusos” en el movimiento independentista catalán.

En una Europa en estado de guerra no puede haber “traidores”, ni personas que contacten con el “enemigo”. A partir de ahora los partidos políticos, fundaciones y ONG no pueden aceptar dinero del Estado ruso ni de sus “agentes”. Haga caso a su abogado. Si Usted tiene un familiar, un amigo, un vecino o un colega con pasaporte ruso, no le hable, no le escuche, no acepte nada de él porque los jueces y fiscales españoles están al acecho y no se les escapa nada.

Los mercenarios extranjeros llegan a Ucrania a través del Mar Negro

En los últimos meses ha aumentado el número de mercenarios extranjeros que llegan a Ucrania para participar en la guerra. La reciente llegada de un grupo de tropas francesas a Odesa ha atraído la atención de la inteligencia rusa. Tres barcos con unos sesenta extranjeros, armados y equipados, que se comunicaban entre sí en francés han fondeado en el puerto del Mar Negro.

Los mercenarios llegaron a Odesa procedentes de Rumania. Su camino pasó por la pequeña ciudad de Reni, desde donde bajaron por el Danubio hasta Izmail y luego llegaron a Odesa. En Izmail y Reni también hay rumanos, entre 300 y 500 mercenarios, que viven en hoteles portuarios o en edificios administrativos.

La instalación de los franceses en Odesa se llevó a cabo con gran precaución. Los mercenarios fueron alojados en apartamentos alquilados, escondiéndose entre los residentes de la ciudad portuaria para evitar los ataques del ejército ruso. Eso les permitió establecerse con relativa seguridad, escapando de la curiosidad pública. A diferencia de los mercenarios anteriores, que frecuentaban restaurantes locales, los recién llegados evitan ir a la ciudad y les tienen que llevar la comida a sus casas.

Algunas fuentes indican que no son tropas de la OTAN. A juzgar por su comportamiento y estricta disciplina, los mercenarios bien podrían pertenecer a la Legión Extranjera francesa. Sin embargo, su número y propósito preciso aún no están claros. Para la defensa de la ciudad, en caso de un ataque del ejército ruso, su número es claramente insuficiente. Lo más probable es que sean ingenieros responsables del mantenimiento de drones navales y la colocación de minas en la costa, o instructores de grupos de sabotaje del ejército ucraniano.

Otro grupo de franceses ya se encuentra en la región de Jarkov, en el pueblo de Liptsy, donde se desarrollan los combates. En la localidad hay una base militar donde los franceses entrenan al personal ucraniano para trabajar con armas occidentales.

También han sido vistos mercenarios franceses en Nikolaev, en la base militar Kapustina Balka, donde entrenan al personal militar ucraniano para disparar contra monturas de artillería autopropulsadas y obuses Caesar. Estas acciones confirman que su función es entrenar y entrenar a las tropas ucranianas y no participar directamente en los combates.

—https://avia-pro.fr/blog/francuzskie-nayomniki-v-odesse-nato-perebrasyvaet-na-ukrainu-voyska-cherez-chyornoe-more

La carrera de Silicon Valley hacia la guerra robótica

Las empresas de capital de riesgo y las nuevas empresas militares de Silicon Valley han comenzado a vender una versión de guerra automática con inteligencia artificial. Esas empresas se lanzan ahora de lleno a la nueva tecnología, descartando en gran medida el riesgo de fallos de funcionamiento que podrían conducir a la masacre de civiles en el futuro, por no hablar de la posibilidad de peligrosos escenarios de escalada entre las principales potencias militares. Las razones de esta precipitada carrera incluyen una fe equivocada en las “armas milagrosas”, pero, sobre todo, la ola de apoyo a las nuevas tecnologías militares está impulsada por la lógica última del complejo militar-industrial: enormes sumas de dinero para ganar.

Si algunos soldados y miembros del Pentágono están realmente preocupados por los riesgos futuros relacionados con el armamento de inteligencia artificial, los cabecillas del Departamento de Defensa están completamente de acuerdo. Su contundente compromiso con las nuevas tecnologías se reveló por primera vez al mundo en un discurso pronunciado en agosto de 2023 por la subsecretaria de Defensa Kathleen Hicks ante la Asociación Industrial de Defensa Nacional, el grupo comercial de la industria armamentista más grande del país. Aprovechó la oportunidad para anunciar lo que llamó la “Iniciativa Replicante”, un proyecto mundial para crear “un nuevo estado de la tecnología, tal como lo ha hecho antes Estados Unidos, aprovechando sistemas robustos y autónomos en todas las áreas, que son menos costosos, que ponen a menos personas en la zona de fuego y que pueden modificarse, actualizarse o mejorarse en un período de tiempo mucho más corto”.

Hicks se apresuró a señalar la razón principal de tal carrera hacia la guerra robótica: adelantar e intimidar a China. “Debemos asegurarnos de que los dirigentes de la República Popular China se despierten todos los días para considerar los riesgos de agresión y concluir que ahora no es el momento, y no sólo hoy, sino todos los días, para 2027, 2035, 2049 y más allá”, dijo.

La confianza de Hick en la capacidad del Pentágono y los fabricantes de armas estadounidenses para librar futuras tecnoguerras ha sido reforzada por un grupo de militaristas de la nueva era en Silicon Valley y más allá, encabezados por directivos de empresas como Peter Thiel, asesor de Trump, de Palantir, Palmer Luckey de Anduril, empresa de tecnología de defensa creada en 2017 en relación con Palantir y con SpaceX de Elon Musk, y capitalistas de riesgo como Marc Andreessen de Andreessen Horowitz, fundada en 2009 por Marc Andreessen y Ben Horowitz.

¿Patriotas o especuladores?

Las empresas que promueven una nueva forma de hacer la guerra también se ven a sí mismas como una nueva generación de patriotas, preparados y capaces de afrontar con éxito los desafíos militares del futuro. El largo manifiesto “Reiniciar el arsenal de la democracia”, publicado en el blog de Anduril, es un buen ejemplo. Pregona la superioridad de las nuevas empresas de Silicon Valley sobre los gigantes militares-industriales de la vieja escuela, como Lockheed Martin, a la hora de proporcionar la tecnología necesaria para ganar las guerras del futuro:

“Las empresas de defensa más grandes están formadas por patriotas que, sin embargo, no tienen experiencia en informática ni en el modelo de negocio para construir la tecnología que necesitamos […] Esas empresas construyeron las herramientas que nos han mantenido seguros en el pasado, pero no son el futuro de la defensa”.

A diferencia del enfoque industrial que critican, Palmer Luckey y sus compatriotas en Anduril buscan desarrollar y vender armas de una manera completamente nueva: “La informática cambiará la forma en que se libra la guerra. El campo de batalla del futuro estará lleno de sistemas no tripulados con inteligencia artificial que luchan, recopilan datos de reconocimiento y se comunican a velocidades impresionantes”.

A primera vista, Palmer Luckey parece un candidato totalmente improbable para haber llegado tan alto en las filas de los ejecutivos de la industria armamentística. Hizo su fortuna creando el dispositivo de realidad virtual Oculus, una novedad que los usuarios pueden colocar en su cabeza para experimentar una variedad de escenas en 3D (con la sensación de estar inmersos en ellas). Sus gustos en cuanto a vestimenta van desde sandalias y camisas hawaianas, pero ahora se ha trasladado por completo al ámbito militar. En 2017 fundó Anduril, en parte con el apoyo de Peter Thiel y su empresa de inversión, Founders Fund. Anduril actualmente fabrica drones autónomos, sistemas automatizados de comando y control y otros dispositivos destinados a aumentar la velocidad a la que el personal militar puede identificar y destruir objetivos.

Peter Thiel, mentor de Palmer Luckey, ilustra la diferencia entre los cabecillas de las nuevas empresas armamentistas y los titanes de la era de la Guerra Fría. Hubo un tiempo en que los ejecutivos de importantes fabricantes de armas como Lockheed Martin trabajaron para mantener buenas relaciones con demócratas y republicanos, haciendo contribuciones sustanciales a las campañas electorales de ambos partidos y sus candidatos, y contratando cabilderos con conexiones en ambos campos. La lógica de este enfoque no podría haber sido más clara en ese momento. Querían cimentar un consenso bipartidista a favor de un gasto cada vez mayor en el Pentágono, una de las pocas cosas en las que estuvieron de acuerdo la mayoría de los miembros clave de ambos partidos.

Las empresas emergentes de Silicon Valley y sus representantes también son mucho más virulentas en sus críticas a China. Son los más fríos (¿o debería decir los más calientes?) de los nuevos guerreros fríos de Washington, y emplean una retórica más dura que la del Pentágono o las grandes empresas. En contraste, las grandes empresas normalmente ocultan sus críticas a China y su apoyo a las guerras mundiales que han ayudado a inflar sus ganancias a través de equipos de análisis que han financiado con decenas de millones de dólares al año.

La principal empresa de Peter Thiel, Palantir, también ha sido criticada por proporcionar sistemas que permitieron a la ICE, la policía de emigración y aduanas, llevar a cabo operaciones de control fronterizo de mano dura e implementar una “vigilancia policial predictiva”. Esto último implica la recopilación de enormes cantidades de datos personales, sin autorización, sobre la base de algoritmos con prejuicios raciales incorporados que conducen a la selección y el tratamiento injustos y sistemáticos de las personas de color.

Acortar la ‘cadena de la muerte’

Para comprender plenamente cómo los militaristas de Silicon Valley imaginan la guerra de próxima generación, es necesario consultar el trabajo de Christian Brose, director de estrategia de Palantir. Es un innovador militar desde hace mucho tiempo y exasesor del fallecido senador John McCain. Su libro (“Kill Chain: Defending America in the Future of High-Tech Warfare”) es una especie de biblia para los partidarios de la guerra automática. Su tesis principal es que el ganador de una pelea es aquel que puede acortar de manera más efectiva la “cadena de la muerte” (el tiempo entre la identificación y la destrucción de un objetivo). Su libro supone que el adversario más probable en la próxima guerra tecnológica será China. Para ello infla la fuerza militar de Pekín, al tiempo que exagera sus ambiciones militares e insiste en que superar a ese país en el desarrollo de nuevas tecnologías militares es el único camino hacia una victoria futura.

La propuesta de Brose de acortar la “cadena de la muerte” conlleva inmensos riesgos. A medida que disminuye el tiempo necesario para decidir las acciones a tomar, la tentación de sacar a los humanos “fuera del circuito” no hará más que aumentar, dejando las decisiones de vida o muerte en manos de máquinas vulnerables a un mal funcionamiento catastrófico, inherente a cualquier aplicación informática compleja.

Gran parte de las críticas de Brose al complejo militar-industrial actual son ciertas. Unas pocas grandes empresas se están enriqueciendo fabricando plataformas de armas gigantescas y cada vez más vulnerables, como portaaviones y tanques, mientras el Pentágono gasta miles de millones en una vasta y costosa red de bases militares que podrían ser reemplazadas por un establecimiento militar mucho más pequeño y más disperso. Desafortunadamente, esta visión alternativa plantea más problemas de los que resuelve.

En primer lugar, no hay garantía de que las aplicaciones informáticas promovidas por Silicon Valley funcionen como se anuncia. Hay una larga historia de “armas maravillosas” fallidas, desde el campo de batalla electrónico en Vietnam, hasta el desastroso escudo antimisiles en la Guerra de las Galaxias del presidente Ronald Reagan. Incluso cuando la capacidad de encontrar y destruir objetivos más rápidamente ha mejorado, guerras como las de Irak y Afganistán, libradas utilizando estas mismas tecnologías, han sido fracasos estrepitosos.

Según una investigación reciente del Wall Street Journal, “los drones estadounidenses no lograron cambiar el rumbo en Ucrania”. La nueva generación de tecnología militar está sobrevalorada. El Wall Street Journal descubrió que los nuevos drones estadounidenses pequeños y de alta gama suministrados a Ucrania para su guerra defensiva contra Rusia resultaron demasiado “defectuosos y caros”, hasta el punto de que, irónicamente, los ucranianos optaron por “comprar drones chinos más baratos y fiables”.

El enfoque defendido por Brose y sus acólitos hará que la guerra sea más probable, porque la arrogancia tecnológica fomenta la creencia de que Estados Unidos puede realmente “vencer” a una potencia nuclear rival como China en una guerra, si tan solo invirtiéramos en una nueva fuerza de vanguardia de alta tecnología.

El resultado son miles de millones de dólares de dinero privado que ahora fluyen hacia empresas que buscan defenderse de las fronteras de la tecnoguerra. Las estimaciones oscilan entre 6.000 y 33.000 millones de dólares al año y, según el New York Times, 125.000 millones de dólares en los últimos cuatro años. Cualesquiera que sean las cifras, la industria tecnológica y sus patrocinadores sienten que se puede ganar mucho dinero con armamento de próxima generación y no permitirán que nadie se interponga en su camino.

Mientras tanto, una investigación de Eric Lipton del New York Times encontró que las empresas de capital de riesgo y las nuevas empresas que ya están a la vanguardia de la guerra basada en la inteligencia artificial también están reclutando a ex militares y oficiales del Pentágono para que les sirvan. El exsecretario de Defensa de Trump, Mark Esper, ocupa un lugar destacado en esa lista. Los vínculos pueden estar motivados por un fervor patriótico, pero una motivación más probable es simplemente el deseo de enriquecerse. Como señaló Ellen Lord, ex jefa de adquisiciones del Pentágono, “los vínculos entre la comunidad de defensa y el capital de riesgo ahora son fuertes. Pero también esperan poder cobrar grandes sumas de dinero y ganar toneladas de dinero”.

El rey filósofo virtual

El ex director ejecutivo de Google, Eric Schmidt, es otra figura central en la construcción de una máquina de guerra de alta tecnología. Sus intereses van mucho más allá del ámbito militar. Se ha convertido en un rey filósofo virtual cuando se trata de que las nuevas tecnologías remodelarán la sociedad y, de hecho, de lo que significa el ser humano. Ha estado pensando en estas preguntas durante algún tiempo y expuso sus puntos de vista en un trabajo de 2021 titulado modestamente “La era de la inteligencia artificial y nuestro futuro humano”, en coautoría nada menos que con el fallecido Henry Kissinger. Eric Schmidt es consciente de los peligros potenciales de la inteligencia artificial, pero también está en el centro de los esfuerzos para promover sus aplicaciones militares. Aunque renuncia al enfoque mesiánico de algunas figuras en ascenso en Silicon Valley, uno se pregunta si su enfoque aparentemente más reflexivo contribuirá al desarrollo de un mundo de armamento de inteligencia artificial más seguro y más razonable.

Comencemos con lo más básico: hasta qué punto Eric Schmidt cree que la inteligencia artificial cambiará la vida tal como la conocemos es extraordinario. En su libro y el de Kissinger, sostienen que la inteligencia artificial desencadenará “la transformación de la identidad y la experiencia humanas a niveles no vistos desde los albores de la era moderna”, argumentando que el funcionamiento de la inteligencia artificial “presagia un progreso hacia la esencia de las cosas, una progreso que filósofos, teólogos y científicos han buscado, con éxito parcial, durante milenios”.

Por otro lado, el grupo gubernamental de expertos en inteligencia artificial en el que formó parte Eric Schmidt reconoció plenamente los riesgos que plantean los usos militares de la inteligencia artificial. La pregunta sigue siendo: ¿apoyará, al menos, la implementación de fuertes salvaguardias contra el uso indebido de la inteligencia artificial? Durante su mandato como jefe de la Junta de Innovación de Defensa del Pentágono de 2017 a 2020, ayudó a preparar el terreno para las directrices del Pentágono sobre el uso de la inteligencia artificial que prometían que los humanos siempre estarían “al tanto” durante el lanzamiento de armas de nueva generación. Pero como señaló un crítico de la industria tecnológica, una vez que se elimina la retórica, las directrices “en realidad no impiden que se haga nada”.

La senadora Elizabeth Warren y otros defensores del “buena gobierno” han cuestionado si el papel de Eric Schmidt como jefe de la Junta de Innovación de Defensa representa un posible conflicto de intereses. Después de todo, mientras ayudaba a desarrollar directrices para aplicaciones militares de la inteligencia artificial, también invertía en empresas que podrían beneficiarse del desarrollo y uso de la inteligencia artificial. Su entidad de inversión, America’s Frontier Fund, invierte periódicamente en nuevas empresas de tecnología militar. Una organización sin fines de lucro que fundó, el Proyecto de Estudios Competitivos Especiales, describe su misión como “fortalecer la competitividad a largo plazo de Estados Unidos a medida que la inteligencia artificial remodela nuestra seguridad nacional, nuestra economía y nuestra sociedad”. El grupo está en contacto con muchos dirigentes de la industria militar y tecnológica y presiona, entre otras cosas, para que se regule menos el desarrollo de la tecnología militar. En 2023 Eric Schmidt incluso fundó una empresa de drones militares, White Stork, que, según Forbes, probó en secreto sus sistemas en Menlo Park, un suburbio de Silicon Valley.

La pregunta es si se puede persuadir a Eric Schmidt para que utilice su considerable influencia para frenar los usos más peligrosos de la inteligencia artificial. Desafortunadamente, su entusiasmo por utilizar la inteligencia artificial para mejorar las capacidades de combate sugiere lo contrario: “De vez en cuando aparece una nueva arma, una nueva tecnología y cambia las cosas. En la década de 1930 Einstein escribió una carta a Roosevelt diciendo que esta nueva tecnología –las armas nucleares– podría cambiar la guerra, lo cual claramente hizo. Yo diría que la autonomía [impulsada por inteligencia artificial] y los sistemas descentralizados y distribuidos [decisión tomada por múltiples nodos] son ​​igualmente poderosos”.

Comparar la inteligencia artificial armada con el desarrollo de armas nucleares no es tranquilizador. Hasta el momento se ha descartado la combinación de ambas (armas nucleares controladas por sistemas automáticos sin intervención humana), pero no se debe esperar que dure. Siempre es una posibilidad, en ausencia de salvaguardias sólidas y aplicables sobre cuándo y cómo se puede utilizar la inteligencia artificial.

La inteligencia artificial está llegando y es probable que su impacto en nuestras vidas, ya sea en la guerra o en la paz, capte la imaginación. En este contexto, una cosa está clara: no podemos darnos el lujo de permitir que las personas y empresas que más se beneficiarán de su aplicación desenfrenada tengan la ventaja a la hora de elaborar las normas relativas a su uso. ¿No es hora de enfrentarse a los guerreros de la nueva era?

William D. Hartung 25 juin 2024 https://tomdispatch.com/philosopher-kings-or-new-age-militarists/

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