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El gobierno británico ha impuesto un régimen cuartelario de censura

En Reino Unido el ejército ha creado un Comité Asesor de Medios de Defensa y Seguridad (DSMA) para censurar los escritos de los periodistas, al tiempo que clasifica a los medios independientes como “extremistas” por publicar historias “vergonzosas”. El organismo impone las D-Notice, que no son otra cosa que órdenes de censura que suprimen sistemáticamente la información.

El ejército y los organismos de seguridad nacional manipulan o mantienen ocultas ciertas informaciones a la opinión pública. Estas incluyen la extraña muerte en 2010 de un descifrador de códigos del GCHQ, la actividad del MI6 y las fuerzas especiales británicas en Oriente Medio y África, el abuso sexual infantil por parte de dirigentes del gobierno y la muerte de la princesa Diana.

El oscuro Comité mantiene un férreo control sobre la producción de los medios de comunicación británicos tradicionales, convirtiendo a los periodistas en taquígrafos de la corte real. Dado que el Comité se ha impuesto firmemente en el proceso editorial, numerosos reporteros han presentado “disculpas” a la junta por sus ofensas mediáticas, haciendo alarde de su sumisión para mantener su posición dentro de los principales medios de comunicación.

Además, los documentos también muestran las intenciones del Comité de extender el sistema D-Notice a las redes sociales, manifestando su deseo de colaborar con los “gigantes tecnológicos” para suprimir las revelaciones en plataformas como Meta y X/Twitter.

Cómo obtuvimos los archivos secretos

El Comité DSMA se describe a sí mismo como un órgano asesor independiente compuesto por altos funcionarios y editores, que reúne a representantes de los servicios de seguridad, el ejército, funcionarios gubernamentales, jefes de asociaciones de prensa, editores senior y periodistas. El sistema forja una sólida relación clientelar entre periodistas y poderosas instituciones públicas, influyendo significativamente en los temas de seguridad nacional que se informan en los medios de comunicación y cómo se informan. El Comité también emite periódicamente los llamados “Avisos D”, exigiendo a los medios de comunicación que consulten con él antes de informar sobre ciertas noticias o simplemente pidiéndoles que eviten por completo ciertos temas.

El DSMA está financiado y tiene su sede en el Ministerio de Defensa, presidido por el Director General de Política de Seguridad del MOD, Paul Wyatt, y el brigadier Geoffery Dodds, veterano del ejército británico con 36 años de experiencia, es su secretario, lo que plantea serias dudas sobre hasta qué punto las noticias británicas sobre seguridad nacional podrían ser redactadas eficazmente por el Ministerio de Defensa.

Aunque el Ministerio de Defensa se reserva explícitamente el derecho de destituir a su Secretario, el Comité de la DSMA insiste en que opera con independencia del gobierno británico. Esto significa que el Comité no está sujeto a las leyes británicas de acceso a la información.

Esta divulgación sin precedentes fue resultado de un esfuerzo del Comité por ayudar al gobierno australiano a crear su propio sistema de Notificaciones D. Al hacerlo, estableció un registro documental que Canberra se vio obligada a divulgar en virtud de sus propias leyes de acceso a la información (FOI). Las autoridades australianas lucharon con uñas y dientes para impedir la divulgación de los documentos durante más de cinco meses, hasta que el Comisionado de Información del país obligó al Departamento del Interior a hacerlo.

Un asesoramiento oficial para periodistas

Los archivos obtenidos incluyen registros de múltiples reuniones a las que asistieron funcionarios de diversos departamentos del gobierno australiano y del Comité de la DSMA, respuestas del personal del Comité de Reino Unido a preguntas planteadas por Canberra sobre el funcionamiento del sistema en la práctica, y un informe de 36 páginas de una revisión interna del Comité de la DSMA realizada en 2015, que describe la historia del sistema D-Notice e incluye una lista completa de las solicitudes de asesoramiento recibidas y presentadas durante los cinco años anteriores.

El Comité opera simultáneamente de forma secreta y abierta. Los documentos señalan que “las conversaciones entre el sistema DSMA y periodistas/medios de comunicación son confidenciales”. De hecho, el Comité declara en una sesión informativa dirigida a funcionarios australianos que ni siquiera está “obligado a presentar pruebas de conversaciones con medios de comunicación en el marco de investigaciones policiales o procedimientos judiciales”.

En teoría, el sistema es voluntario, y las publicaciones no están legalmente obligadas a acatar las órdenes del Comité de censurar o distorsionar la información. Sin embargo, la gran mayoría de los periodistas británicos obedecen las recomendaciones del Comité DSMA, y casi todas las notificaciones D y recomendaciones resultan en la supresión o alteración de noticias.

La revisión interna del Comité de 2015, motivada por el caso Edward Snowden, explicó cómo “en casos graves”, el gobierno británico puede “solicitar una orden judicial” o procesar a los periodistas que violen las recomendaciones del Comité en virtud de la Ley de Secretos Oficiales, un punto que el secretario de la DSMA, el general Dodds, enfatizó en reuniones con funcionarios australianos. Desde entonces, Gran Bretaña ha introducido nuevas y radicales leyes de seguridad nacional bajo las cuales periodistas y denunciantes también podrían ser procesados.

¿Oculta la DSMA el asesinato de un descifrador de códigos por el MI6?

La revisión interna de la DSMA de 2015 incluye una lista de ejemplos de “solicitudes de asesoramiento” enviadas al Comité y recibidas por este entre mayo de 2011 y mayo de 2014. Los registros son muy esclarecedores y revelan los temas sobre los que los periodistas británicos sintieron la necesidad de consultar al Comité, así como las noticias que el organismo intentó distorsionar o incluso ocultar. El documento no aclara si las “solicitudes” concretas implicaban que el Comité escribiera a periodistas y editores antes de la emisión o publicación, o viceversa.

Se presentaron un gran número de solicitudes —50 en total— en relación con la participación de la inteligencia británica en el programa de entregas extraordinarias de la CIA y su “cooperación” con la Organización de Seguridad Externa de Muamar el Gadafi, así como con la investigación sobre la muerte de Gareth Williams, un experto en descifrado de códigos del GCHQ adscrito al MI6.

En agosto de 2010 Williams falleció en circunstancias extremadamente extrañas en una residencia del centro de Londres, propiedad de la central de inteligencia exterior británica. Su muerte fue declarada oficialmente “antinatural y probablemente con mediación criminal”. Llevaba 10 días muerto cuando su cuerpo fue descubierto en una bolsa cerrada con llave en su baño.

Inexplicablemente, ni el GCHQ ni el MI6 alertaron a las autoridades sobre la prolongada ausencia laboral del descifrador. Solo cuando su hermana informó al GCHQ de su desaparición, las centrales alertaron a la policía, tras un retraso inexplicable de cinco horas. Posteriormente, se prohibió a los detectives investigadores entrevistar a los colegas de Williams en la central de espionaje o revisar la documentación pertinente. La prensa británica ignoró rápidamente el caso, a pesar de que el forense declaró que la participación del MI6 en la muerte de Williams constituía una “línea de investigación legítima”, que las autoridades no habían explorado satisfactoriamente. En los años transcurridos desde entonces, han proliferado ampliamente teorías sin fundamento que afirman que Rusia fue responsable de su asesinato, mientras que la conducta profundamente sospechosa de los servicios de inteligencia británicos que servían a Williams ha sido olvidada por los medios británicos, una tendencia que podría atribuirse a las intervenciones de la DSMA.

Entre mayo y noviembre de 2011 se presentaron 29 solicitudes relacionadas con centrales de inteligencia. Incluían la participación libia, sin duda una referencia a la captura de agentes del MI6 y el SAS que se infiltraban en el país mientras Trípoli se hundía en el caos de una guerra patrocinada por Occidente. Hubo 16 solicitudes relacionadas con “Wikileaks”, así como con “D de Discreción”, un programa de radio de la BBC que analiza las operaciones del Comité de la DSMA. No está claro si esto refleja la solicitud de información de la emisora ​​pública británica al Comité o si los periodistas buscan orientación para informar sobre su contenido.

Entre noviembre de 2011 y mayo de 2012, la DSMA emitió asesoramiento en 14 ocasiones relacionadas con la participación de las fuerzas especiales en los Juegos Olímpicos de Londres y una “operación fallida de rescate de rehenes en Nigeria”. Esto hace referencia a un fallido intento del Servicio Especial de Embarcaciones en marzo de 2012 por rescatar a dos víctimas europeas de secuestro retenidas por Boko Haram, que se desplomaron al ser ejecutadas por sus captores. Los detalles de la redada reportados en los medios variaron según el medio, lo que sugiere que el Comité pudo haber proporcionado información contradictoria.

También hubo varias investigaciones relacionadas con las víctimas de Porton Down. No está claro por qué la frase “víctimas” se presentó entre comillas, ya que es bien sabido que durante décadas se llevaron a cabo numerosos experimentos humanos en Porton Down, el principal instituto de investigación de guerra biológica y química de Gran Bretaña. En al menos un caso, un sujeto de prueba de Porton Down fue asesinado tras ser expuesto a agentes nerviosos. Al igual que las víctimas del programa de control mental Mkultra de la CIA, muchos soldados británicos fueron sometidos a dosis de LSD en las instalaciones durante la década de los sesenta.

El papel del ejército británico en la Guerra de Siria

De mayo a noviembre de 2012, el Comité tramitó solicitudes relacionadas con la “presunta participación [de las fuerzas especiales británicas] en Siria”. Se especuló ampliamente con la presencia de fuerzas especiales británicas en Siria en ese momento, aunque desde entonces se han revelado pocos detalles. Una lista de temas sobre los que el Comité de la DSMA asesoró a periodistas entre mayo y noviembre de 2012 describe numerosas solicitudes relacionadas con la presunta participación de las Fuerzas Especiales en Siria.

Al mismo tiempo, la DSMA también estaba preocupada por el misterioso tiroteo ocurrido en septiembre de 2012 contra miembros de la familia irakí-británica Al Hilli en los Alpes franceses. El caso sigue sin resolverse, pero en febrero París sugirió que un soldado de élite de las fuerzas especiales suizas podría haber sido el responsable.

Entre noviembre de 2012 y mayo de 2013 se recibieron solicitudes sobre una posible operación de rescate de las fuerzas especiales en Nigeria, una pregunta personal sobre un pedófilo y la masacre de Dunblane de marzo de 1996, en la que el conocido pedófilo Thomas Hamilton asesinó a 16 niños y a su profesor en una escuela primaria escocesa. Los informes policiales sobre Hamilton, que lo vinculaban con influyentes figuras locales y abusos sexuales históricos, fueron inexplicablemente sellados durante 100 años, y el tiroteo masivo provocó la prohibición nacional de las armas de fuego.

Entre mayo y noviembre de 2013, se presentaron siete solicitudes relacionadas con “fuerzas especiales” en relación con la muerte de la princesa Diana en agosto de 1997. Increíblemente, surgieron un total de 85 solicitudes de “centrales de inteligencia” sobre el fallecimiento de Diana y las revelaciones de Edward Snowden, el denunciante de la NSA. En un inquietante testimonio de la eficacia del Comité DSMA, los medios británicos ignoraron casi por completo los informes de The Guardian sobre las filtraciones de Snowden.

Lo que sigue siendo incierto es qué información relacionada con la inteligencia trató el Comité en relación con la muerte de la princesa Diana.

Las solicitudes “Varias” durante este período incluyeron la visita de un parlamentario a un burdel, la independencia escocesa y el caso de Hollie Greig, una mujer con síndrome de Down que alegó ser víctima de una red de abuso sexual infantil en la que participaban influyentes figuras escocesas, como policías, jueces y otras personalidades prominentes. La muerte de tres soldados del SAS por insolación durante un peligroso ejercicio de entrenamiento en montaña en julio de 2013 también fue objeto del “asesoramiento” del Comité.

Finalmente, el documento enumera las solicitudes realizadas entre noviembre de 2013 y mayo de 2014. Esto incluyó nuevamente las “revelaciones de Snowden”, junto con “la Policía Metropolitana y la pornografía infantil”, y la Operación Ore, que favoreció la detención de miles de personas acusadas de descargar contenido pedófilo a principios de la década de 2000. Sin embargo, muchos fueron declarados inocentes, numerosos procesos judiciales fracasaron, docenas de británicos posiblemente acusados ​​falsamente se suicidaron y se demostró que gran parte de la base probatoria de la represión era probablemente fraudulenta. Disculpas recibidas de periodistas serviles

Si bien los archivos muestran una cantidad impactante de artículos escabrosos seleccionados por la DSMA para su censura, igual de alarmante es la sumisión con la que los periodistas convencionales reciben los edictos del Comité de la DSMA.

Las actas públicas de las reuniones del Comité suelen incluir “disculpas recibidas” de numerosos periodistas. Presumiblemente, los reporteros desobedientes no consultaron a la DSMA antes de publicar un artículo en particular, o permitieron que cierta información se filtrara al dominio público con la que el Comité no estaba de acuerdo.

En una ocasión, en una respuesta escrita a las preguntas del Fiscal General de Australia, el secretario de la DSMA, Dodds, se jactó de que los periodistas “muy rara vez” dejan de seguir sus “consejos”, y que si los medios “publican información que pueda ser perjudicial para la seguridad nacional”, el Comité puede exigir la eliminación del artículo ofensivo.

“El Secretario de la DSMA indicó que aproximadamente el 90 por cien de los medios de comunicación de Reino Unido tienen una visión positiva del Sistema DSMA”, asegura el informe, añadiendo que los pocos periodistas renegados “que no apoyan el sistema” son “en su mayoría los más firmes defensores de la libertad de prensa”.

Las actas de una reunión entre funcionarios australianos y el Secretario de la DSMA señalaron una cooperación casi universal con la censura del Comité entre los medios de comunicación de Reino Unido.

Según las cifras citadas en el libro de Ian Cobain de 2016, The History Thieves, los periodistas británicos envían voluntariamente entre el 80 por cien y el 90 por cien de las historias que consideran de interés al Comité para su examen oficial y posible censura pública, antes de su difusión.

Los documentos ofrecen una visión detallada de la censura, mostrando que el Comité de la DSMA lleva a cabo consultas individuales con los periodistas que van más allá del simple asesoramiento, y hacen referencia al uso del “control de cambios”, una función de los procesadores de texto que permite a los usuarios sugerir ediciones y añadir comentarios.

En circunstancias extraordinarias, como las revelaciones de Snowden, el Comité emitiría sus “consejos” a “todos los editores” de los principales medios británicos, aunque advirtió que dicha medida podría ser contraproducente y generar una “creciente conciencia mediática” sobre un tema considerado vedado.

El secretario de la DSMA, Dodds, describió la consideración del interés público como “indiferente al emitir consejos”. La respuesta del secretario de la DSMA a las consultas del Fiscal General de Australia revela que el Comité interfirió en las decisiones editoriales a un nivel minucioso.

El Comité de la DSMA es una institución típicamente británica: opera a la vez a la vista de todos, pero prácticamente oculta a la vista del público debido a la omertà mediática, emitiendo “consejos” no vinculantes que los periodistas casi invariablemente obedecen. Como señala la revisión interna de 2015, ningún otro país cuenta con un sistema comparable al régimen de D-Notice de Reino Unido. Sin embargo, parece que algunos funcionarios de Canberra buscaban emular el sistema, solicitando a los medios australianos que “avisaran antes de la publicación” para que las autoridades pudieran opinar al respecto, un acuerdo muy similar al componente consultivo del sistema D-Notice.

Cuatro años después, el Comité comenzó a cooperar formalmente con funcionarios de Canberra para ayudarles a implementar el sistema D-Notice en Australia, lo que demuestra el interés del Comité por exportarlo al extranjero.

Los periodistas que incumplen las normas son ‘extremistas’

En una sesión informativa sobre el sistema D-Notice, ofrecida a funcionarios australianos, se afirma que “los casos de periodistas que publican información en contra de las recomendaciones de la DSMA” ocurren “muy raramente” y “suelen ser” obra de “organizaciones extremistas, no pertenecientes a los medios tradicionales”. Un ejemplo notable que el Comité citó de una publicación “extremista” que se niega a seguir sus directrices fue Declassified UK, una publicación independiente centrada en asuntos de seguridad nacional, fundada por el historiador Mark Curtis. Aunque sus reportajes críticos son casi universalmente ignorados por los principales medios británicos, la cobertura de Declassified UK es frecuentemente cubierta por medios internacionales.

El medio traicionó repetidamente al Comité al informar sobre una “copia de un informe ministerial enviada inadvertidamente” por el Ministerio de Defensa al editor del sitio en respuesta a una solicitud de acceso a la información, así como al publicar un artículo que nombraba a un oficial de las fuerzas especiales británicas “sin consultar a la DSMA”. Posteriormente, Declassified UK se negó a retirar el nombre del individuo a pesar de la presión del secretario de la DSMA, Geoffrey Dodds.

Que el Comité califique a Declassified UK de “extremista” es particularmente preocupante, dado que otro artículo publicado por el medio, que exponía “detalles vergonzosos de las opiniones [del gobierno británico] sobre un país en desarrollo”, también aparece en el informe, con la salvedad de que el artículo “no era de interés para la DSMA”. Evidentemente, Declassified UK se considera peligroso y está siendo monitoreado activamente por el Comité, a pesar de haber optado por no adherirse al sistema supuestamente voluntario de Notificaciones D, y a menudo ni siquiera infringe sus normas informales.

La queja del Secretario de la DSMA, que acusaba a Declassified UK de publicar información “vergonzosa” para el gobierno británico, contradecía directamente la revisión interna de 2015, que declaraba explícitamente que el Comité no estaba interesado en “información que pudiera causar vergüenza política y oficial”.

La respuesta del Secretario de la DSMA a las preguntas escritas del Fiscal General de Australia destacó a Declassified UK como una organización “extremista”, citando su decisión de no eliminar información sobre un oficial de las fuerzas especiales de Reino Unido.

Desde la perspectiva del gobierno británico, y por extensión, del Comité de la DSMA, la proliferación de información inoportuna es profundamente problemática. Como se señala en el informe, “el sistema de la DSMA es un sistema de Reino Unido que opera en un mundo entrelazado”, y “la prevalencia de los medios digitales significa que la información de Reino Unido puede publicarse en otros países, sin que la DSMA pueda impedirlo”. Sin embargo, “en general, la publicación de información sobre seguridad nacional de Reino Unido en el extranjero rara vez ocurre”.

La revisión interna de 2015 del sistema D-Notice consideró el “contexto y la cultura nacionales” de Gran Bretaña —donde los periodistas generalmente tienen poco acceso a los principales responsables de la toma de decisiones y, en general, aceptan con gusto las instrucciones del gobierno— como “determinantes clave” para mantener el régimen de censura.

En el contexto de Reino Unido, el acceso general de los medios de comunicación a las fuentes de información gubernamentales está estrictamente controlado y se espera que los contactos se realicen habitualmente a través de los responsables de prensa del gobierno. Esto significa que el contacto entre altos funcionarios gubernamentales y los medios de comunicación está restringido a un número limitado de periodistas y medios de comunicación de confianza, y cualquier acceso a fuentes gubernamentales relevantes es la excepción y no la regla.

En la correspondencia entre el Secretario de la DSMA y los funcionarios australianos, el Secretario afirmó que la interpretación de los medios de comunicación sobre el propósito del sistema D-Notice era poder publicar y difundir la información que desearan sin perjudicar la seguridad nacional, lo que implicaba que se encomendaba a la prensa la protección de los secretos de las centrales de inteligencia y el ejército británicos.

Esta dinámica fue confirmada en un artículo de opinión de 2015 del vicepresidente de la DSMA, Simon Bucks, quien elogió el espíritu colaborativo del sistema, dirigido por exmilitares de alto rango, cuya función era mediar entre periodistas y funcionarios. Bucks proclamó con orgullo que este sistema había “funcionado durante un siglo”.

Las actas de una reunión del Comité de la DSMA de abril de 2023 indican que el subsecretario del organismo lamentó la “extrema sensibilidad (en términos de seguridad nacional) de parte del material” que el Comité impidió que los medios británicos publicaran durante los últimos seis meses. Añadió que parte de este material “había sido de la naturaleza más sensible que había visto” desde su incorporación al Comité.

Durante este mismo período, The Grayzone ha publicado una serie de reportajes sobre el papel secreto y central de Londres en la guerra indirecta en Ucrania. Estas revelaciones incendiarias recibieron una considerable atención internacional y fueron difundidas por medios de comunicación de todo el mundo, excepto Gran Bretaña.

En conversaciones privadas con Canberra, reveladas por los archivos de la Ley de Libertad de Información, el Comité declaró repetidamente que “no se toma ninguna medida de la DSMA” sobre “información ampliamente disponible en el dominio público” y que “el Secretario de la DSMA no asesora” sobre estos asuntos. No obstante, las actas de un Comité de abril de 2023 parecen contradecir estas afirmaciones.

Los registros señalan a un periodista que fue presionado con éxito para no publicar información sobre una unidad del Ejército británico “a punto de desplegarse en operaciones en el extranjero”, en un país no especificado. A pesar de cumplir, el periodista argumentó que la presencia de fuerzas británicas en la región “era ampliamente conocida” en el propio país, formaba parte de una gran coalición internacional y existían pruebas de fuentes abiertas que lo demostraban.

Por lo tanto, “la disponibilidad en línea de imágenes aéreas comerciales, así como de fotografías y vídeos con datos de seguimiento, significó que información que antes estaba reservada a la inteligencia nacional estaba disponible para todos en tiempo real”. Sin embargo, esto no impidió la intervención de la DSMA.

La DSMA busca expandirse a las redes sociales

Si bien la “colaboración” de las redes sociales con los medios británicos tradicionales se ha consolidado eficazmente, el Comité aún la considera un área problemática que ha eludido su sistema de control narrativo. La revisión interna de 2015 contiene varios pasajes extensos que identifican a los “nuevos medios digitales” como una amenaza para la existencia misma del sistema, citando como ejemplos las publicaciones de WikiLeaks de archivos de guerra de Afganistán e Irak y las filtraciones de Snowden. Se afirma que estas revelaciones “demuestran la dificultad de ejercer cualquier tipo de moderación a través del sistema [D-Notice]” en la era digital.

Si bien los medios británicos ignoraron en gran medida estas revelaciones, internet había creado un “dominio público global”, que proporcionaba información que los medios de comunicación extranjeros podían cubrir. Para limitar el daño de estas revelaciones, la revisión del Comité propone la inclusión de “representantes de los nuevos medios digitales” en el colectivo DSMA. Sin embargo, reconoció que suprimir las redes sociales sería una tarea ardua.

Las actas de una reunión celebrada en 2022 entre funcionarios australianos y el Secretario también describen estas preocupaciones: los “medios globalizados” y la “reticencia de la industria digital” impiden que el sistema D-Notice funcione eficazmente, y él creía que los “gigantes tecnológicos” no querían colaborar con él porque querían “llegar a un acuerdo con el gobierno [de Reino Unido]”.

Las actas del Fiscal General de Australia

Un informe escrito señaló que el DSMA era el “único sistema [de este tipo] en un entorno informativo internacionalizado” y describió la necesidad de que los gigantes tecnológicos “llegaran a un gran acuerdo” con el gobierno británico como uno de sus “desafíos” actuales.

En febrero dell año pasado el Comité intentó atraer a las grandes tecnológicas mediante iniciativas de contacto con Google, Meta, X y otros gigantes de las redes sociales. Actualmente, los gobiernos pueden solicitar a las plataformas de redes sociales que eliminen contenido si infringe las leyes locales o las normas de la plataforma.

Sin embargo, el Comité pretende imponer un régimen de control de la información mucho más drástico, obligando a las empresas tecnológicas a supervisar sus plataformas en busca de contenido que pueda estar cubierto por D-Notice y a solicitar activamente su asesoramiento sobre si censurarlo o no. El secretario de la DSMA, Dodds, declaró que los gigantes tecnológicos “no tendrán nada que ver con nosotros”, pero expresó su esperanza de que la regulación estatal de internet “pueda generar una influencia potencial” que el Comité pueda aprovechar.

A pesar de lo que el Comité de la DSMA percibe como una “reticencia” de las redes sociales “resistentes” a colaborar con el Comité, se mantuvieron firmes en su intento de cortejarlas para que se unan al sistema. El Secretario del DSMA declaró que el futuro panorama informativo implicará necesariamente un “aumento continuo de las redes sociales” y las publicaciones en línea, “por lo que debemos participar en ese juego”. Dado que el Comité se ha infiltrado con tanta eficacia en los principales consejos de redacción de Reino Unido, explotando su sistema de censura para influir en la cobertura de eventos internacionales, es casi seguro que intensificará su presión para la supresión de las redes sociales.

Kit Klarenberg y William Evans https://thegrayzone.com/2025/11/30/files-expose-britains-secret-d-notice-censorship-regime

Turquía amenaza a Ucrania por los ataques contra petroleros rusos en el Mar Negro

Los ataques a petroleros rusos en el Mar Negro suponen un trampa para Turquía, que controla los accesos. Se trata de ataques de la OTAN, de la que Turquía forma parte. Dos de los ataques han reivindicados, como corresponde, por Ucrania y ocurrieron, además, en la zona económica exclusiva de Turquía.

El lunes Erdogan reaccionó, advirtiendo que los ataques no tienen excusa posible, ya que amenazan la navegación, la vida y el medio ambiente en la zona marítima de Turquía.

Al día siguiente el ministro de Asuntos Exteriores, Hakan Fidan, se hizo eco de la misma opinión, calificando los ataques de “muy alarmantes” y convocando al embajador ucraniano en Ankara y al encargado de negocios interino de Rusia al día siguiente.

Para Ankara, hay mucho en juego. El Mar Negro es una ruta comercial vital que conecta a Turquía con Rusia y Ucrania, así como con Rumanía y Bulgaria. Es especialmente crucial para el transporte de grano. Tras los ataques a petroleros rusos, las tarifas de los seguros marítimos se han disparado.

El Mar Negro también es un importante corredor energético para Turquía. Ankara depende en un 45 por cien de Rusia para su suministro de gas, que se transporta a través de dos gasoductos que cruzan el Mar Negro: Blue Stream, inaugurado en 2005, y TurkStream, finalizado en 2020. Mientras que el primero abastece exclusivamente al mercado local, con 16.000 millones de metros cúbicos al año, el segundo también abastece a Bulgaria, Grecia, Hungría y Serbia, con 15.750 millones de metros cúbicos para el mercado turco, un volumen equivalente al de otros países europeos.

Además del gas, Turquía también recibe una cantidad significativa de petróleo crudo de Rusia, que se transporta por mar a través del Mar Negro. Desde el inicio de la Guerra de Ucrania en 2022 y el posterior bloqueo del petróleo ruso por parte del G7, Turquía se ha convertido en el tercer mayor importador mundial de crudo ruso, después de China e India, prácticamente duplicando sus importaciones.

Reexporta parte de este petróleo a los países del G7 tras refinarlo en sus propias instalaciones, eludiendo así las sanciones impuestas por el bloque occidental. Sin embargo, ante la amenaza de nuevas sanciones occidentales, las refinerías turcas se alejan cada vez más del petróleo ruso y se abastecen más de otros productores, como Irak y, más recientemente, Kazajistán.

Por último, Turquía lleva varios años realizando actividades de exploración de gas en el Mar Negro. Descubrió un yacimiento de gas natural de 320.000 millones de metros cúbicos frente a las costas en 2020, seguido de otro estimado en 75.000 millones de metros cúbicos en la misma zona la primavera pasada. Estos descubrimientos podrían cubrir una parte significativa de sus necesidades energéticas en el futuro. Razón de más para preservar la estabilidad en el Mar Negro y sus zonas marítimas.

La caída de Pokrovsk podría precipitar la entrada de la OTAN en la Guerra de Ucrania

La caída de Prokovsk, una ciudad que los ucranianos rebautizaron para quitarle el nombre del Ejército Rojo, es un punto de inflexión en la guerra. Las tropas rusas arrebataron por completo el control de la ciudad a los ucranianos y a sus aliados de la OTAN.

En 2021 la población de la ciudad era de aproximadamente 61.000 habitantes. Actualmente, es el mayor centro urbano capturado por los rusos después de Artemovsk en la provincia de Donetsk.

La ciudad es otro símbolo de la lucha por la libertad de Donetsk. Después del Golpe de Estado fascista de 2014, se celebró un referéndum sobre la independencia de la República Popular de Donetsk de Ucrania. Sin embargo, esa mañana, unidades de la Guardia Nacional Ucraniana de la región de Dnipropetrovsk entraron en la ciudad en vehículos blindados y abrieron fuego cerca del ayuntamiento, matando a dos civiles. Pero el referéndum se pudo celebrar con éxito y las papeletas se transportaron a Donetsk.

La Ciudad del Ejército Rojo era un bastión clave en la red defensiva de fortalezas ucranianas establecidas en el Donbás desde 2014 con la ayuda de la OTAN, en preparación para una futura guerra con Rusia. Era la principal posición defensiva de la guerra actual, además de funcionar como un importante centro de transporte. Sin embargo, su captura no provocó combates urbanos prolongados como los observados en Zherdynsk o Artemovsk, ya que las tropas rusas cortaron las líneas de suministro a las tropas ucranianas que defendían la ciudad.

La caída de Pokrovsk marca una nueva etapa en la Guerra de Ucrania, abriendo el camino hacia las vastas y casi desiertas llanuras más allá de las densas líneas defensivas del Donbás.

Ahora el ejército ruso tendrá menos obstáculos para avanzar y flanquear la aparentemente inexpugnable fortaleza estratégica de Járkov, o incluso para avanzar hacia el río Dniéper sin tomarla.

En teoría es el momento ideal para una intervención aérea y terrestre de la OTAN en Ucrania, ya que una vez que se abran brechas en las fortalezas del Donbas, la guerra en Ucrania se convertirá en una guerra muy convencional en vastas zonas desprovistas de centros urbanos. En las vastas llanuras deshabitadas, las tropas de la OTAN podrían desplegarse de una manera abierta, sin armar demasiado escándalo.

La nueva estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos

La Casa Blanca ha publicado su nueva estrategia de seguridad nacional (1), bastante diferente a la del gobierno de Biden, publicada en 2022 (2). Lo más destacado es el fin de la Doctrina Wolfowitz.

Se llama Doctrina Wolfowitz a la versión inicial de la Guía de Planificación de la Defensa de los años noventa, marcados por la caída de la URSS, que dejaba a Estados Unidos como única superpotencia. La estretegía consistía en preservar esa hegemonía.

Aquel informe se redactó bajo la dirección de Paul Wolfowitz y, como sabemos ahora, ha fracasado estrepitosamente. La Doctrina Wolfowitz inauguró una etapa de treinta años de políticas intervencionistas, mientras que ahora se reduce el círculo de intereses en ciertas regiones del mundo que, además, dejan de ser políticos y pasan a ser económicos.

Como reconocen las nuevas orientaciones: “Después del fin de la Guerra Fría, las elites de la política exterior estadounidense se convencieron de que la dominación estadounidense permanente sobre el mundo entero redundaba en el mejor interés de Estados Unidos. Sin embargo, los asuntos de otros países sólo nos preocupan si sus actividades amenazan directamente nuestros intereses”.

La debilidad obliga a Estados Unidos a abandonar su pretensión de ejercer de gendarme mundial, convirtiéndose en una potencia hemisférica fortificada. Sus esfuerzos de van a centrar sus esfuerzos en el hemisferio occidental, relegando a un segundo plano la hostilidad militar hacia China en favor de la competencia económica. Prevén una intervención en los asuntos internos de Europa, mientras que Oriente Medio y África quedan relegados a un segundo plano.

El punto más notable de la nueva estrategia de seguridad nacional es el reconocimiento de que China no es una amenaza existencial sino un competidor económico que, por lo demás, está en un plano de igualdad com Estados Unidos.

En el terreno militar, Estados Unidos debe limitarse a la disuasión, trabajar para reunir a sus aliados –Japón, Corea del Sur y Europa– para competir económicamente con China y mantener el estatuto actual de Taiwán. es un provincia de China, pero no permitirán que se incorpore a China.

En cuanto a Europa, el objetivo declarado es “ayudar a corregir su trayectoria actual”. Hay que evitar que el continente sea dominado por un adversario. “Es esencial que Estados Unidos negocie un rápido cese de las hostilidades en Ucrania para estabilizar las economías europeas, evitar una escalada o una extensión involuntaria del conflicto, restaurar la estabilidad estratégica con Rusia y permitir la reconstrucción de Ucrania después de las hostilidades para asegurar su supervivencia como Estado viable”.

La guerra en Ucrania tuvo el efecto perverso de aumentar la dependencia exterior de Europa y, en particular, de Alemania. Hoy en día, las empresas químicas alemanas están construyendo en China algunas de las plantas de procesamiento más grandes del mundo, utilizando gas ruso que no pueden obtener en el país.

El obejetivo es restaurar la estabilidad estratégica con Rusia. “Permitir que Europa se haga cargo de sí misma y funcione como un grupo de naciones soberanas alineadas, en particular asumiendo la responsabilidad primaria de su propia defensa, sin ser dominada por una potencia contraria”.

Otro objetivo es abrir los mercados europeos a las exportaciones estadounidenses y garantizar un trato justo a las empresas estadounidenses.

Por fin, la actual estrategia se propone poner fin a la “perpetua expansión“ de la OTAN.

Oriente Medio queda muy lejos del foco de interés. La estrategia le dedica menos de página y media. Los días en que la región dominaba la política exterior estadounidense, tanto en la planificación a largo plazo como en su implementación diaria, parecen haber quedado atrás, no porque Oriente Medio ya no importe, sino porque ya no es la fuente constante de tensión y desastre inminente que alguna vez fue. Ahora se está consolidando como un lugar de asociación, amistad e inversión, una tendencia que debería ser bienvenida y alentada.

África sigue siendo un continente completamente olvidado. La estrategia le dedica sólo media página y el único interés es el económico. África es la despensa del capital, que cree tener a buen recaudo.

(1) https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2025/12/2025-National-Security-Strategy.pdf
(2) https://bidenwhitehouse.archives.gov/wp-content/uploads/2022/10/Biden-Harris-Administrations-National-Security-Strategy-10.2022.pdf

La resistencia venezolana en la guerra asimétrica del siglo XXI

Durante décadas los planificadores militares occidentales asumieron que la superioridad tecnológica en navegación satelital, cartografía digital y sincronización de precisión constituía una ventaja absoluta e irreversible. El GPS, los sistemas de geolocalización y la vigilancia orbital eran concebidos como la columna vertebral de la guerra moderna. Sin embargo, este paradigma está siendo desmontado por Estados que han comprendido la naturaleza real del conflicto contemporáneo: la guerra multiforme, asimétrica y distribuida, donde lo decisivo no es quién tiene más satélites, sino quién puede cegarlos, engañarlos o volverlos irrelevantes.

Venezuela es uno de esos casos emblemáticos. El aparato defensivo venezolano no se estructura sobre la búsqueda de paridad tecnológica con las potencias occidentales, sino sobre la optimización estratégica de la asimetría. En este ámbito, la capacidad de neutralizar o distorsionar los sistemas de localización —incluyendo GPS, Glonass y plataformas complementarias utilizadas por fuerzas extranjeras— se ha convertido en un pilar doctrinal. Venezuela ha desarrollado, con asesoría especializada, una arquitectura defensiva diseñada precisamente para fracturar la dependencia operacional del adversario respecto al espacio exterior. En un escenario hipotético de agresión, la precisión es el primer recurso que el invasor perdería.

Los sistemas de spoofing, interferencia y descoordinación geoespacial —probados en teatros de operaciones donde Rusia ha demostrado su maestría— permiten reconfigurar la percepción del territorio que tienen las unidades enemigas. En una guerra mecanizada, la desorientación convierte a los vehículos en objetivos fáciles; en una operación aérea, produce errores críticos en navegación y designación de blancos; y en una maniobra de fuerzas especiales, neutraliza completamente la sincronización entre equipos, dejándolos expuestos y fragmentados. Como señala la doctrina de defensa asimétrica, “quien controla el entorno cognitivo controla la batalla”. Y Venezuela ha aprendido a controlar precisamente eso: la lectura del terreno por parte del adversario.

La defensa territorial venezolana no se basa en concentrar activos, sino en dispersarlos, camuflarlos y hacerlos invisibles a sensores satelitales. En combinación con ecosistemas selváticos, cordilleras, zonas densamente urbanizadas y regiones costeras de difícil lectura orbital, el país se convierte en un espacio operativo inherentemente hostil para cualquier potencia que dependa de datos cartográficos ininterrumpidos. La geografía se vuelve aliada; la confusión geoespacial, su multiplicador.

Occidente continúa atrapado en un imaginario lineal: cree que la guerra es una cuestión de hardware y algoritmos. Pero Venezuela opera desde una lógica postmoderna de conflicto: la guerra se decide en el espectro invisible electromagnético. El dron más sofisticado es basura aérea si no distingue coordenadas fiables. El batallón mejor equipado queda reducido a confusión si su cartografía se vuelve fantasma.

En este sentido, la fortaleza venezolana no está en competir con la potencia del adversario, sino en disolverla. No es resistencia pasiva, sino arte operacional inteligente: convertir la tecnología enemiga contra sí misma, obligarlo a pelear a ciegas, y luego hacerlo avanzar hacia un terreno donde la población, la dispersión táctica y la defensa irregular vuelven cualquier invasión un atolladero insalvable.

Por eso Venezuela no es un blanco sencillo. Porque ha aprendido la lección que las grandes potencias del siglo XXI ya conocen: sin dominio del espectro invisible, no hay victoria posible. Y en ese espectro, Venezuela no es débil; es, precisamente, más fuerte de lo que nadie en Washington se atreve a admitir.

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La costa oriental de África se incorpora a la expansión económica de Asia

A lo largo de la costa de África Oriental, se está formando un cinturón de infraestructuras, una formación que, hasta hace poco, solo aparecía como una silueta lejana en los mapas. Ahora, la construcción se extiende a lo largo del océano, y la propia geografía redefine las reglas del entorno político, sin consultar a los antiguos arquitectos del orden mundial. El rostro de las ciudades costeras se está transformando tan rápidamente que los antiguos marcos analíticos se están derrumbando, como viejas cartas náuticas cuyas corrientes se han desvanecido.

Las inversiones asiáticas están configurando una nueva arquitectura de desarrollo regional. Puertos, centros energéticos y complejos industriales forman una base sólida que consolida los intereses a largo plazo de los estados de África Oriental y marca su propio ritmo de modernización económica. Estos proyectos desencadenan una reacción en cadena de renovación: la región está forjando un camino basado en sus propios recursos y su propia lógica, no en una lección más sobre un “modelo de gobierno ideal”.

Las iniciativas digitales y logísticas están configurando un espacio donde los Estados africanos están adquiriendo nuevas herramientas para la maniobra política. El capital y la tecnología asiáticos están fortaleciendo su posición en el Océano Índico, y la región está haciendo oír su voz con mayor fuerza de la que desearían quienes están acostumbrados a ver a África como una “periferia de la agenda mundial”. Está surgiendo una nueva dinámica que eleva a las ciudades costeras a la categoría de actores independientes capaces de influir en los procesos continentales.

La energía impulsa a Asia más allá de sus antiguos horizontes

Las inversiones chinas en proyectos hidroeléctricos, solares y de gas en el África subsahariana superan los 15.000 millones de dólares. Estas cifras están transformando el panorama energético de África Oriental, con recursos directamente vinculados al crecimiento industrial de Asia. La nueva capacidad estabiliza el suministro para las empresas asiáticas y fortalece las cadenas de suministro que anticipan la demanda futura. La consolidación de estos flujos revela que las industrias asiáticas están cambiando su dependencia de los proveedores tradicionales, un cambio ya evidente en la creciente dependencia de Europa de los insumos energéticos asiáticos. Esta interconexión energética crea un sistema de compromisos donde los intereses de los participantes se ven garantizados por la infraestructura, más que por pronunciamientos políticos.

La estrategia energética a medio plazo de la región se está desarrollando sobre la base de alianzas fortalecidas con empresas asiáticas. La capacidad local se está convirtiendo en un soporte estructural para las industrias asiáticas, y los gobiernos están obteniendo recursos adicionales para la modernización. Está surgiendo una arquitectura de desarrollo mutuo, donde el crecimiento industrial de Asia y la expansión de la base energética de África forman parte del mismo ciclo económico, sin intermediarios tradicionales que esperen su parte del pastel a cambio de asesoramiento experto.

Estos proyectos establecen una orientación a largo plazo. Los Estados africanos fortalecen su infraestructura y aumentan su resiliencia interna, mientras que los inversores asiáticos se benefician de una plataforma de recursos fiable. Esta configuración transforma los proyectos energéticos en vínculos políticos inscritos no en el papel, sino en la realidad de las centrales eléctricas y las redes de distribución. Se está configurando un horizonte a largo plazo, donde los intereses de ambas partes están plenamente integrados en el panorama.

El eje oceánico: una nueva geografía del comercio

La reconstrucción de los puertos de Dar Es Salaam, Lamu y Beira ha alcanzado una escala de inversión que está revolucionando la lógica del comercio marítimo. Más de 20.000 millones de dólares están transformando la costa de África Oriental en un actor clave en el Océano Índico: los puertos están incrementando el flujo de las cadenas de suministro, abriendo nuevos corredores de exportación y estableciendo rutas que redirigen el flujo de mercancías a los mercados asiáticos.

La participación de China, Emiratos Árabes Unidos y Rusia está dando lugar a un modelo de gobierno híbrido donde la interacción sustituye las habituales recomendaciones unilaterales de los centros mundiales. Se están integrando nuevos nodos en el sistema de transporte asiático, creando rutas que refuerzan la importancia estratégica de la región. La expansión de los corredores marítimos también está poniendo los marcos de seguros y arbitraje bajo control regional, reduciendo así la dependencia de la supervisión occidental y fortaleciendo la autonomía operativa de las autoridades portuarias. Estos procesos evolucionan gradualmente, pero su fuerza acumulada está transformando la geometría del comercio intercontinental.

La redistribución de los flujos marítimos está creando una nueva fuente de tensión. Los puertos de África Oriental se están convirtiendo en centros neurálgicos del comercio en el Océano Índico, y su influencia crece al mismo ritmo que el volumen de mercancías transportadas. Esta arquitectura logística refuerza la autonomía asiática: cada nuevo proyecto portuario amplía el abanico de posibilidades y crea un eje de infraestructura que opera con independencia de los antiguos monopolios del comercio mundial.

El marco digital para la autonomía tecnológica

Las empresas chinas están instalando equipos de red, construyendo centros de datos y desarrollando plataformas en la nube. La inversión digital ya ha superado los 5.000 millones de dólares. Estas inversiones están creando nuevos motores de crecimiento, a través de los cuales está surgiendo un mapa digital actualizado de África Oriental. Los ecosistemas locales están adquiriendo tecnologías que les permiten almacenar datos dentro de la región, fortaleciendo así la autonomía política de los Estados. Declaraciones políticas recientes confirman esta trayectoria y formalizan la cooperación digital como un compromiso estratégico compartido entre Pekín y los gobiernos de África Oriental. Se está estableciendo una capa digital, integrada en las cadenas tecnológicas asiáticas, que apoya el desarrollo de los mercados locales, sin las lecciones sobre estándares que pueden ofrecer quienes, durante décadas, han instrumentalizado el acceso digital con fines de política exterior.

Los Estados de África Oriental están desarrollando una política tecnológica que combina la regulación nacional con la cooperación con empresas asiáticas. Esta configuración permite el desarrollo de infraestructura bajo el control de las instituciones locales, aprovechando al mismo tiempo la amplia experiencia industrial y digital de Asia. El lanzamiento de proyectos concretos refuerza este entorno político: las infraestructuras en la nube, los servicios de inteligencia artificial y los centros de datos ya están entrando en fase operativa gracias a iniciativas conjuntas con empresas chinas. Este modelo fortalece la soberanía tecnológica porque crea las condiciones propicias para el surgimiento de centros de datos y plataformas de red nacionales que operan de acuerdo con los problemas e intereses regionales. Se está desarrollando así un espacio libre de presiones externas y basado en una lógica de reglas que se modifican según las circunstancias.

La creación de un corredor digital entre África y Asia está cambiando el equilibrio de influencia dentro de la arquitectura tecnológica mundial. Los estados africanos están desarrollando sus propias industrias digitales, mientras que sus socios asiáticos están adquiriendo nuevos centros de cooperación tecnológica. Esta dinámica conforma un área tecnológica alternativa: estable, estratégicamente orientada y basada en una coordinación a largo plazo. Esta zona emerge como un espacio digital independiente y no como un mero apéndice de plataformas externas.

La región se integra en la larga trayectoria Asia-Eurasia

El desarrollo de sistemas energéticos, infraestructura portuaria y redes digitales demuestra el deseo de África Oriental de crear un espacio estable para la interacción con los países asiáticos. Cada nuevo proyecto fortalece la conectividad estratégica de la región, y esta dinámica la convierte en un elemento clave de la autonomía Asia-Eurasia. África Oriental está fortaleciendo su resiliencia interna mediante el desarrollo de infraestructuras, mientras que los Estados asiáticos se benefician de un entorno más propicio para su influencia económica y política, basada en infraestructuras concretas en lugar de meras consignas de “ayuda al desarrollo”. Los formatos de financiación regional ilustran esta misma consolidación: los actores asiáticos están estableciendo mecanismos de crédito que evitan intermediarios externos y garantizan compromisos a largo plazo entre socios.

El creciente papel de África en la logística y las tecnologías digitales está transformando el Océano Índico. Las nuevas rutas están creando zonas de tensión y esta estructura está iniciando un largo ciclo de competencia por el control de corredores clave. Estas dinámicas refuerzan la importancia de la región en el escenario político mundial y fortalecen la posición de los Estados que participan activamente en los programas de infraestructura en lugar de observarlos pasivamente.

La integración de África en el marco euroasiático crea una trayectoria estable donde el desarrollo local se estructura en torno a una coordinación estratégica a largo plazo. Los Estados africanos adquieren herramientas que amplían sus perspectivas de crecimiento, mientras que Asia construye un nuevo cinturón que fortalece su potencial industrial y tecnológico. Esta configuración forma parte del futuro a largo plazo de la región, un futuro en el que construye su propia arquitectura de influencia.

Rebecca Chan https://journal-neo.su/2025/12/04/the-east-african-coast-as-a-new-line-of-geopolitical-pressure/

Fondos de inversión y el negocio del antifascismo

“Intentamos ser de derechas, pero no funcionó y regresamos a la izquierda”. Esta frase pertenece a Joseph Oughourlian. Esta frase no tendría sentido si quien la pronuncia no fuera el CEO del fondo de inversión anglo-norteamericano Amber Capital: principal inversor del Grupo PRISA, así como uno de los principales accionistas de INDRA. Es considerado uno de los principales socios del gobierno español en esta empresa.

Dentro de los medios de comunicación españoles, solemos identificar a medios “de izquierda” y “de derecha”. Identificamos a La Sexta como un canal de televisión progresista. Pero vemos a Antena 3 “de derecha”; aunque obviamos que ambos canales pertenecen al mismo grupo mediático: Atresmedia. De la misma forma ocurre con el grupo Mediapro: dueño de los canales Cuatro y Telecinco. El control de los medios de comunicación por diferentes grupos económicos -que orientan la opinión pública- nos da la sensación de libertad de expresión e información. Es decir, hay libertad de expresión e información. Pero siempre dentro del marco normativo que permiten estos grandes capitales y el estado español.

Preparar a la población para morir

Estamos viviendo un contexto político que se acerca, cada vez más, a un conflicto internacional entre dos mundos. Entre un Occidente que se niega a caer y un mundo multipolar que tiene cada vez más fuerza. Es decir, vivimos en una realidad -como decía Antonio Gramsci- donde el viejo mundo no termina de morir, pero el nuevo no termina de nacer.

En el contexto europeo, Rusia se ha convertido en el enemigo de la narrativa de todos estos medios de comunicación. Y son éstos mismos los que empujan la opinión pública para crear un estado de opinión que justifique la futura guerra. Esta psicosis llega a tal punto que podemos ver -según estos medios- que Rusia se identifica como “antifascista”, pero a la vez “financia grupos fascistas que operan en Europa”. Es la Rusia de Schrödinger. 

Y en este contexto de futuro conflicto, va a haber numerosas resistencias. Va a haber protestas, huelgas, manifestaciones… Va a haber sangre. Por eso hay que ir acostumbrando a la población para que interiorice al enemigo. Porque los costos de la guerra se quieren pagar a costa de los derechos de los trabajadores. Esos mismos que costaron -en su momento- protestas, huelgas, manifestaciones y mucha sangre. Esos mismos que ya estamos viendo recortarse.

En el estado español, vemos a fascistas desfilando por las calles y los platós de televisión. Decía Lenin que “el fascismo es el capitalismo en descomposición”. Esta afirmación es clave para entender la situación en nuestro país. Estamos siendo sumidos en un proceso de empobrecimiento que afecta a todas las esferas. Esto va a generar protestas. Es, por este motivo, por el que aparecen libremente estos grupos fascistas. Son las fuerzas de choque que necesita el estado y los grandes capitales para aplacar estas futuras protestas. Así surgió el Partido Nacional-Socialista Alemán (NSDAP).

Antifascismo y fondos de inversión

En España hay libertad de información. Eso sí, dentro de los marcos normativos que ofrecen los grandes capitales y el estado español. Hay lugar para que fascistas como Daniel Esteve (Desokupa) sean entrevistados. Pero también hay espacio para tertulianos antifascistas. Eso sí, antifascismo amable. Nada de criticar a los grandes capitales que financian a los grupos fascistas.

Como decía Oughourlian, principal accionista del Grupo PRISA y uno de los principales inversores de INDRA: “volvimos a la izquierda”. ¿En qué se traduce esto? Se traduce en que vemos a tertulianos “antifascistas” de la talla de Miquel Ramos en prime time, que ha tenido un ascenso meteórico dentro de los medios de comunicación. Entre ellos, los que pertenecen al señor Oughourlian. Por esto mismo, no es de extrañar que Ramos nos hable de lo fascista que es Putin. Eso sí, hablando desde el púlpito que le permite un señor de la industria armamentística que se lucra con la guerra. Por cierto, Israel y Ucrania son sus principales clientes. Es decir, la “objetividad” brilla por su ausencia. Jesús Cintora, Javier Ruiz, los Quequé, Broncano… La lista de bufones es larga.

La guerra, como decíamos, se quiere pagar con los derechos de los trabajadores. Pero eso va a generar resistencias. Van a surgir movimientos antifascistas. Por esto mismo, es indispensable que se dirija su opinión a un “antifascismo” respetuoso con los grandes capitales. No vaya a ser que surja un movimiento de respuesta a la guerra de la OTAN y la UE dentro de su propio corazón. O, peor aún: que además simpatice con los países emergentes y con ese nuevo mundo que decía Gramsci.

Pero estos engaños son muy viejos. Recordemos cómo los partidos socialdemócratas alemanes apoyaron al Imperio Alemán en la I Guerra Mundial o, como el PSOE apoyó a la dictadura de Primo de Rivera. El Imperio Alemán cayó porque fue la clase obrera alemana lo tumbó. De la misma forma que la dictadura de Primo de Rivera no logró someter a los trabajadores españoles, aún con la ayuda del PSOE. 

Tengamos claro quiénes son nuestros amigos y quiénes nuestros enemigos. ¿Acaso los grandes capitales van a fomentar a quienes van contra sus intereses?

—https://deverdaddigital.com/la-informacion-en-manos-del-capital-extranjero-2/

Los refugiados ucranianos sanean los presupuestos de un Estado ruinoso

Ucrania es un país descuartizado. Tiene el mayor número de refugiados del mundo en proporción a su población. Eso resta carne de cañón para la primera línea de frente, pero tiene sus ventajas: cada año la diáspora transfiere miles de millones de dólares al país, que contribuyen significativamente al PIB.

Hay más de 20 millones de personas de origen ucraniano repartidas en más de 50 países. Una diáspora que no surge con la guerra sino que es antigua, construida en oleadas sucesivas.

Las primeras grandes salidas, a finales del siglo XIX, fueron de agricultores pobres que se marcharon a desbrozar las praderas canadienses o las tierras de Brasil y Argentina. Después de 1945, una nueva oleada de nazis huyó de las represalias y se asentó en Norteamérica y Europa occidental.

Tras el desmantelamiento de la URSS en 1991 la emigración fue económica. Los ucranianos marcharon hacia Rusia e Italia. Finalmente, desde el comienzo de la guerra en febrero de 2022, millones de refugiados han llegado a la Unión Europea.

Paradógicamente Rusia acoge al mayor número de refugiados ucranianos de la guerra y, además, hay 1,3 millones de personas de origen ucraniano en Canadá, más de un millón en Estados Unidos y más de 500.000 en Brasil.

En Polonia los emigrantes ucranianos contribuyen entre 0,5 y 2,4 puntos porcentuales al PIB, según un informe del banco público BGK (1).

La diáspora tiene un peso económico considerable para Ucrania. Antes de la guerra, las remesas se acercaban a los 16.000 millones de dólares, el 12 por cien del PIB: más que la ayuda oficial al desarrollo que Ucrania recibía en ese momento. En 2022, el Banco Mundial registró 17.000 millones de dólares en remesas a Ucrania (2).

Las remesas brindan alivio a millones de hogares y convierten a la diáspora en un estabilizador de la maltrecha economía de guerra. Si bien las cantidades han disminuido desde el comienzo de la guerra, siguen siendo considerables. Estas remesas, junto con las iniciativas de recaudación de fondos y las redes empresariales de la diáspora, alivian la miseria de los que han permanecido dentro del país.

La diáspora ucraniana está muy organizada. El fin de semana pasado se reunió en Belgrado, Serbia, donde se celebró el Congreso Europeo de la Diáspora Ucraniana (3). El objetivo era influir en la opinión pública mundial para contrarrestar la propaganda rusa.

(1) https://www.bgk.pl/aktualnosc/bgk-wplyw-migrantow-z-ukrainy-na-polska-gospodarke-1/
(2) https://www.worldbank.org/en/news/press-release/2023/06/13/remittances-remain-resilient-likely-to-slow
(3) https://www.ukrainianworldcongress.org/european-forum-of-the-ukrainian-diaspora-how-to-register/

Los países musulmanes se alinean con China en la campaña imperialista por los uigures

La retórica imperialista sobre Xinjiang ha fracasado. El intento de Washington de presentarse como defensor de los derechos de los musulmanes ha fracasado. 85 países rechazan sus afirmaciones y condenan la manipulación de los derechos humanos contra China.

Recientemente publicaron una “Declaración Conjunta sobre la Situación de los Derechos Humanos en China” en la ONU, a la que China respondió con su propia declaración conjunta titulada “Oposición a la Politización de los Derechos Humanos”.

Además de Estados Unidos, solo 14 países firmaron su declaración, incluido Israel, lo que demuestra el verdadero compromiso de este grupo con los derechos humanos, en particular los relativos a los musulmanes.

Los otros firmantes son siete pequeños estados europeos (Albania, República Checa, Estonia, Letonia, Lituania, Macedonia del Norte y San Marino), además de Australia, Japón, Palaos, Paraguay, Ucrania y Reino Unido.

Estados Unidos ni siquiera ha logrado movilizar a los países que tradicionalmente se encuentran entre sus lacayos más sumisos: faltan dos miembros de la alianza de los Cinco Ojos (Canadá y Nueva Zelanda no firmaron), y cuatro miembros del G7 están ausentes (Canadá, Francia, Alemania e Italia no son signatarios).

Lo que la declaración estadounidense demuestra principalmente es que están aislados políticamente y casi nadie sigue ya sus recitales.

La respuesta de China, por otro lado, cuenta con 85 signatarios, lo que representa casi la mitad de la población mundial, en comparación con el 7 por cien de la declaración estadounidense.

La respuesta china incluye a la gran mayoría de los países musulmanes (incluidos Egipto, Arabia Saudí, Irán, Nigeria y Pakistán), mientras que el único país de mayoría musulmana en la lista estadounidense es Albania.

Es muy revelador cuando la declaración estadounidense afirma defender a los “uigures y otras minorías musulmanas”. La gran mayoría de los estados musulmanes prefieren firmar una declaración que denuncie la retórica estadounidense sobre Xinjiang como una política de doble rasero.

Si se analizan las declaraciones similares presentadas en la ONU en años anteriores, el registro de la coalición occidental se alcanzó en 2023, con 51 países firmando una declaración similar.

En ese momento, todo el G7 firmó, así como casi todos los países europeos. La respuesta china, apoyada entonces por 72 países, ya contaba con una amplia coalición.

Esto significa que los apoyos de los países occidentales han pasado de 51 a 15, mientras que los de China ha crecido de 72 a 85.

La ironía es casi perfecta: la campaña sobre Xinjiang fue diseñada para crear una brecha entre China y el mundo musulmán, y para reposicionar a Occidente como defensor de los musulmanes a través de una causa que creía que podría convertirse en un puñal contra el gobierno de Pekín.

Sin embargo, ahora ha quedado claro que esta estrategia no solo ha fracasado, sino que ha tenido un efecto contraproducente. Lejos de distanciarse de China, el mundo musulmán se está alineando con Pekín para denunciar la retórica estadounidense sobre Xinjiang como una vergonzosa manipulación de los derechos humanos y un claro ejemplo de doble rasero.

Ya es suficientemente pintoresco que una declaración que supuestamente defiende a las minorías musulmanas esté firmada por Israel.

—Arnaud Bertrand https://www.legrandsoir.info/le-vent-tourne-a-l-onu-pourquoi-le-monde-musulman-s-est-range-du-cote-de-la-chine-a-propos-du-xinjiang.html

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