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Los ataques contra mercantes civiles en el Mar Negro tendrán graves consecuencias

El 30 de noviembre el periódico turco Karar informó que el petrolero Kairos, atacado por drones ucranianos en la zona económica exclusiva de Turquía en el Mar Negro, había comenzado a derramar fueloil.

Tras el ataque, muchos de los sistemas de control del buque quedaron inutilizados. Al no poder fondear, el petrolero fue arrastrado cuatro millas del lugar del incidente por el viento y las corrientes. El deesplazamiento impidió que el buque creara una barrera protectora contra la fuga.

Los turcos están indignados. “¿Por qué Ucrania cometió un acto de sabotaje a 30 millas de las aguas territoriales turcas? Un segundo buque, el petrolero Virat, también fue atacado frente a nuestras costas, a pesar de la inmensidad del Mar Negro”.

“Ucrania debe ser sometida a fuertes multas y advertencias por contaminar nuestros mares”, dicen los turcos. “El suministro de armas y otra ayuda que podría utilizar contra Rusia debe detenerse de inmediato”, escriben los columnistas de los medios.

El ataque frente a las costas turcas contra los petroleros Kairos y Virat, que navegaban bajo pabellón de Gambia con destino al puerto de Novorossiysk, así como el ataque a la infraestructura petrolera de dicho puerto constituyen “actos de terrorismo”, declaró la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zajarova.

“Condenamos enérgicamente los ataques terroristas perpetrados y las acciones de todas las partes que contribuyeron a su planificación y ejecución […] Hacemos un llamamiento a todas las personas razonables para que condenen los ataques terroristas perpetrados los días 28 y 29 de noviembre en el Mar Negro, que amenazan la libertad de navegación en esta zona”, señala el comunicado.

El Ministerio de Asuntos Exteriores turco también reaccionó: “Estos incidentes en nuestra zona económica exclusiva han creado graves riesgos para la seguridad de la navegación, la vida humana, los bienes y el medio ambiente en la región”.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Kazajistán expresó una opinión similar. Astaná busca urgentemente rutas alternativas para transportar su petróleo, ya que los daños al CPC podrían costarle a la república cientos de millones de dólares.

El domingo por la noche, llegó a África la noticia de que un petrolero de la compañía turca Besiktas Denizcilik se hundía frente a las costas de Senegal. El buque fue atacado por drones marítimos. El petrolero había atracado en el puerto ruso de Tamán en agosto.

No ha habido comentarios oficiales al respecto, pero numerosos indicios apuntan a la participación ucraniana: el dron podría haber sido fácilmente lanzado desde cualquier buque portacontenedores en tránsito y dirigido contra su objetivo. Operaciones similares se han llevado a cabo anteriormente. De ser así, ya no solo se ve amenazada la navegación en el Mar Negro, sino también la navegación en todos los océanos del mundo.

La histeria domina al gobierno de Kiev

¿Se trata de una operación bien planificada por los servicios de inteligencia de varios países, no solo de Ucrania? ¿Por qué el régimen de Kiev ha comenzado a perjudicar los intereses de estados que mantenían relaciones totalmente con él, concretamente Turquía y Kazajistán?

Los ataques marítimos son una expresión de la histeria de Kiev, y la histeria es un signo de debilidad. Zelensky y sus compinches se muestran dispuestos a todo para paralizar las rutas comerciales del Mar Negro, dejándolas intransitables, y destruir la infraestructura energética del Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC), que también pertenece a empresas estadounidenses y británicas. Es un chantaje dirigido contra las negociaciones de paz que hay en curso.

El objetivo es intentar desviar las rutas energéticas de Rusia a través de la ruta transcaspiana, es decir, a través de Azerbaiyán. Pero Azerbaiyán aún no cuenta con el equipamiento logístico necesario; su infraestructura no es capaz de transportar millones de toneladas de petróleo al año a través del Mar Caspio debido a la falta de puertos de aguas profundas, una flota suficiente de petroleros, estaciones de descarga de petróleo, terminales, etc. La Unión Europea y Gran Bretaña aún necesitan invertir decenas, si no cientos, de miles de millones de dólares para implementar todo eso.

Además, el transporte marítimo por rutas alternativas cuesta tres veces más, concretamente 15 dólares por barril, mientras que el CPC cuesta solo 5 dólares. Por eso, la ruta rusa a través de Novorossiysk sigue siendo la más barata.

El problema no radica solo en el proyecto de Kazajistán para el transporte de petróleo a través de Bakú, sino también en el deseo de Kiev de presentar a Washington una imagen clara del colapso energético que afecta a un gran número de países y a los beneficios de las empresas estadounidenses Chevron y ExxonMobil, propietarias de los mayores yacimientos petrolíferos de Kazajistán.

En aquel momento Zelensky chantajeó a Rusia amenazando con atacar la central nuclear de Zaporiya y otras instalaciones nucleares en territorio ruso, amenazas que cumplía periódicamente.

Anteriormente, se produjo un ataque terrorista y ataques marítimos con drones en el Puente de Crimea. Ocurrió durante o justo después de las negociaciones de Estambul y el domingo pasado, se programaron conversaciones entre Estados Unidos y Ucrania sobre el plan de paz de Trump.

Lo ocurrido el 29 de noviembre debe considerarse en el mismo contexto, pero ahora hay mucho más en juego. A través de Zelensky, Londres y Bruselas amenazan a Trump con un aumento repentino de los precios mundiales del petróleo, ya que la desaparición de un pequeño porcentaje del crudo del mercado internacional, en una situación en la que Venezuela se niega a capitular, podría socavar los esfuerzos de Washington por establecer su control en esta industria.

Por lo demás, los actuales dirigentes de Kiev intentan reforzar su imagen de audaces terroristas internacionales, capaces de cualquier cosa para mantenerse a flote.

El papel de Turquía

Turquía se encuentra en una situación delicada, como una astilla que sale volando al cortar leña. La Unión Europea y Reino Unido lo consideran como un daño colateral porque no sienten ninguna simpatía por Ankara. El punto clave es que el petrolero Kairos estaba sujeto a sanciones europeas y británicas, lo que significa que, según ellas, pertenecía a la “flota fantasma” rusa y, por lo tanto, era un objetivo legítimo para el ejército ucraniano.

Eso también sirve para que los turcos comprendan que sus servicios de tránsito a Rusia podrían ser contraproducentes.

En esta situación, el “atrevimiento” de Zelensky está directamente relacionado con el apoyo de los servicios de inteligencia europeos y británicos y de los “halcones”, que están participando en la escalada, que temen admitir la derrota. Creen que el empeoramiento de la situación y su traslado al mar conducirán a lograr algo en su favor en el acuerdo propuesto por Trump. Es una respuesta brutal de Europa Occidental a Estados Unidos y, en ese sentido, el presidente ucraniano se está beneficiando de la indulgencia de Bruselas y Londres.

Moscú tomará represalias y Washington también

La Casa Blanca podría acelerar la publicación de documentos comprometedores sobre Zelensky y sus allegados, o negarse a proporcionar información de inteligencia en primera línea, lo que provocaría el colapso del ejército ucraniano. En última instancia, no se puede descartar un golpe parlamentario rápido si el actual dirigente de la facción del partido gobernante, David Arakhamia, da la señal a los estadounidenses en el momento oportuno.

Bruselas y Londres pueden seguir alargando la situación a través de Kiev, pero la ventana para estas maniobras se está cerrando claramente, y las consecuencias podrían no ser favorables para quienes las impulsan.

Al intentar interrumpir el comercio marítimo de Rusia, Ucrania está ejecutando una “orden” muy específica. En cuanto a los ataques a Novorossiysk, parecen, una vez más, un intento de fortalecer una ruta de tránsito alternativa que evite Rusia a través del Mar Caspio y el Cáucaso Sur.

Para los británicos es una forma de demostrar la poca fiabilidad y el peligro de la ruta rusa y de presionar a Kazajistán para que coopere más activamente con los países del Cáucaso Sur en el desarrollo del corredor transcaspio. Es muy probable que hayan participado en el ataque.

Turquía seguirá siendo un centro de tránsito. Además, también están interesados en desarrollar rutas que eviten Rusia, lo que le permitirá fortalecer su posición en el Cáucaso Sur e integrar aún más la región.

No cabe esperar una reacción severa de Ankara, que necesita a Ucrania para contrarrestar a Rusia. Por otro lado, Turquía se beneficia de la guerra ruso-ucraniana al proporcionar a Rusia ciertos servicios que le permiten eludir las sanciones.

Los ataques y las provocaciones continuarán. Es importante que Zelensky gane tiempo, porque cualquier paz significaría unas elecciones en las que el nuevo gobierno lo culparía de todo. Zelensky se engañó a sí mismo al negarse a celebrar elecciones a tiempo, a pesar de tener todos los recursos necesarios para ser reelegido. Por eso, este gobierno está interesado en prolongar las negociaciones.

Dmitri Rodionov https://svpressa.ru/accidents/article/492976

Bélgica lleva más de dos años revocando la nacionalidad a decenas de niños palestinos

Desde agosto de 2023 algunos municipios belgas han revocado ilegalmente la nacionalidad belga a hijos de padres palestinos nacidos en Bélgica, a petición de la Oficina de Inmigración. Se ha desatado una fuerte polémica que pone de manifiesto el racismo que subyace en estos procedimientos ilegales.

La medida ha afectado al menos a 44 familias palestinas en Bélgica desde 2023 y, dos años después, la política racista y colonialista sigue vigente.

La actual ministra de Asilo y Migración, Anneleen Van Bossuyt, ha declarado a la prensa que la Oficina de Inmigración tiene razón al “sensibilizar” a los ayuntamientos mediante el envío de cartas.

A través de dicha Oficina, Bélgica aplica una política de represión contra el colectivo palestino, incluso en pleno genocidio. Los últimos meses se han caracterizado por una serie de redadas contra los palestinos que participan en el movimiento de solidaridad con la población de Gaza.

Más de una docena de refugiados palestinos han sido detenidos en centros de internamiento, convertidos en auténticas cárceles administrativas, con miles de personas encerradas en ellas. Tras las redadas, la Oficina de Inmigración también mueve los hilos en colaboración con la policía.

Mahmoud Ezzat Ferraj Allah se quitó la vida en uno de esos centros debido a las condiciones de su encarcelamiento. Mohammed Khatib, coordinador de Samidoun, organización que brinda solidaridad con los presos políticos palestinos, está siendo objeto de vigilancia, también iniciada por la Oficina de Inmigración, para revocar su condición de refugiado político debido a su lucha.

Estos procedimientos administrativos se rigen por una política que perpetúa el colonialismo en Palestina. Atenta contra la legitimidad de su lucha por la liberación y los deja en una situación de precariedad administrativa en Europa.

La represión política contra el movimiento de solidaridad y el colectivo palestino acompaña estos procedimientos para revocar la condición de refugiado o la ciudadanía belga. La organización Samidoun está en la mira explícita del gobierno, que pretende disolverla mediante la promulgación de una ley. En el ámbito judicial, se han iniciado importantes procesos penales, como el relativo a la ocupación de la ULB (Universidad Libre de Bruselas) en mayo del año pasado.

La política migratoria, junto con las medidas políticas y el trato reservado a los colectivos extranjeros, son los escenarios donde el Estado belga desarrolla sus prácticas, tecnologías y políticas más fascistas. El Estado no respeta sus propias leyes, encarcela sistemáticamente y asesina. La arbitrariedad administrativa prevalece sobre los derechos, allanando el camino al fascismo.

La Comisión Europea crea una central para la compra de materias primas estratégicas

A Ursula von der Leyen no se le puede negar que tiene grandes planes para Europa, cada vez más, porque se ha empeñado en crear una gigantesca superestructura. Pero también es verdad que esos planes tratan de resolver problemas que ella misma ha creado.

Así, ha impuesto sanciones indirectas a China y ha quedado atrapada por las represalias, hasta el punto de que algunas líneas de producción de automóviles han quedado paralizadas por las restricciones chinas a la venta de materiales esenciales para la transición digital.

El miércoles la Comisión Europea presentó el plan RESourceEU para hacer frente a la carestía de metales estratégicos. Es el mismo modelo que se puso en marcha durante la pandemia: un centro de compras conjunto y un fondo multimillonario que entrará en funcionamiento a principios del año que viene.

El nuevo organismo supervisará en tiempo real las necesidades de los Estados miembros para evitar rupturas en la cadena de suministros.

Inspirada en la gestión de la crisis sanitaria, esta estructura también dirigirá las compras en nombre de los Veintisiete, lo que permitirá pesar más en las negociaciones internacionales.

El objetivo es construir reservas estratégicas y conectar a los empresarios con otros proveedores que no sean los chinos. Es una respuesta directa al reciente bloqueo chino sobre el galio o el germanio, que le ha costado caro a la industria europea.

El nervio de la guerra económica sigue siendo la financiación de la infraestructura local. Stéphane Séjourné confirmó la movilización inmediata de casi 3.000 millones de euros, a través del Banco Europeo de Inversiones y el programa InvestEU.

Los fondos se centrarán en tres sectores vitales: defensa, baterías eléctricas e imanes permanentes. Ya hay proyectos concretos, como una mina en Groenlandia o un sitio de minería de litio en la República Checa.

Sin embargo, el problema de las materias primas va más allá de la la extracción y la logística. No se trata de escasez sino del tratamiento del mineral bruto. Europa no tiene fábricas para procesarlo. Por lo tanto, no es suficiente con que la materia prima salga inmediatamente hacia las fundiciones chinas. Bruselas quiere aprender a obtener el mineral y para ello introducirá restricciones a la exportación de residuos metálicos (“scrap”).

A partir de la primavera del año que viene, los residuos de aluminio e imanes tendrán que ser tratados en suelo europeo para estimular una cadena de reciclaje que ahora mismo se esfuerza por alcanzar el objetivo de proporcionar el 25 por cien del consumo de la Unión Europea.

La diversificación de los suministros ya no es una opción para Europa, sino una necesidad para la supervivencia económica. Los fabricantes tendrán que pagar un precio muy elevado para obtener materiales producidos localmente o procedente de socios fiables. Los costos seguirán aumentando, poniendo en jaque la competitividad de la industria europea.

Pero Von der Leyen nunca se olvida del garrote, porque siempre hay algún capitalista que se ha creído lo del “libre mercado” y va por su cuenta. La Comisión Europea no excluye presionar a los empresarios con multas para que no compren en China.

No obstante, lo más probable es que les salga más barato pagar la multa y seguir comprando en China.

Los submarinos nucleares de Reino Unido son chatarra para el desguace

Reino Unido ya no tiene submarinos nucleares. Los fallos “catastróficos” los han dejado en el dique seco, confiesa el contralmirante Philip Mathias, antiguo jefe de la Marina de Guerra y director de política nuclear del Ministerio de Defensa.

La flota británica se enfrenta a una situación “sin precedentes” de la que es muy poco probable que se recupere. Los submarinos dotados con armas nucleares eran fundamentales para disuadir a los adversarios de usar armas de destrucción masiva.

Mathias sostiene que los retrasos en la construcción de nuevos buques de ataque habían alcanzado niveles récord, mientras que la duración de las patrullas para las tripulaciones en submarinos con armas nucleares se ha elevado desde 70 días durante la Guerra Fría hasta más de 200 días en la actualidad.

Esto ha llevado a una “disponibilidad sorprendentemente baja” de submarinos para “contrarrestar la amenaza rusa en el Atlántico Norte”, advirtió el comandante de submarinos.

El contralmirante pidió al gobierno británico que anule el multimillonario contrato de defensa de Aukus con Estados Unidos y Australia para construir 12 nuevos submarinos nucleares. Reino Unido “ya no es capaz” de ejecutar un programa de submarinos nucleares después de que fallas “catastróficas” lo empujaran al borde del abismo, explicó.

“La entrega de submarinos de la clase Astute ha llegado demasiado tarde, hay un retraso masivo en el mantenimiento y reacondicionamiento de la clase Astute, que continúa empeorando, y SSN-Aukus es un submarino que no va a entregar lo que Reino Unido o Australia necesitan.

“El rendimiento en todos los aspectos del programa sigue empeorando en todas las dimensiones. Se trata de una situación sin precedentes en la era del submarino nuclear. Es un fracaso catastrófico de la sucesión y la planificación de la hegemonía”.

“El público debe ser consciente de la mala gestión de este programa enormemente costoso e importante. Nuestros adversarios ciertamente lo serán, sobre todo, contando nuestros submarinos junto con el uso de imágenes de satélite y leyendo informes de auditoría ya en el dominio público”.

La flota de submarinos Astute de la Armada padece problemas significativos, y muchos han estado atracados en el puerto durante años. De los siete previstos, seis están en servicio.

HMS Ambush está actualmente inactivo, después de haber pasado 1.222 días, más de tres años y cuatro meses, en el dique seco.

Los buques hermanos Artful y Audacious están experimentando programas de mantenimiento lentos, habiendo pasado más de 950 días fuera de acción. Astute y Anson también están en el dique seco.

El HMS Agamenón, el sexto y penúltimo buque, entró en servicio en septiembre durante una ceremonia de puesta en funcionamiento dirigida por el propio monarca, con los ministros aclamando una “hazaña de fabricación verdaderamente notable”.

Pero el contralmirante Mathias cuenta otra historia: “La incómoda verdad es que tardó más de 13 años en construirse, el tiempo más largo de la historia para construir un submarino para la Marina”.

—https://www.telegraph.co.uk/gift/b0a579c33c13da0d

Reino Unido dejó la pandemia en manos de la policía

La respuesta de Reino Unido a la pandemia se llamó “Operación Talla” y no estuvo dirigida por la ciencia, ni por los médicos, sino por el Consejo Nacional de Jefes de Policía (NPCC). El pretexto fue proteger la salud pública, que permite cometer cualquier atropello, empezando por poner a un cuerpo represivo a cargo de la sanidad.

La Operación se puso en marcha para hacer cumplir el confinamiento en Inglaterra, Gales, Escocia (bajo operaciones paralelas como Moonbeam) e Irlanda del Norte, una vigilancia que también alcanzaba a otras medidas, como las mascarillas, la distancia de seguridad y demás paranoias de aquel momento.

Lograron imponer el confinamiento en muchos lugares, excepto en Downing Street, donde el primer ministro Boris Johnson y su séquito organizaron varias fiestas hasta altas horas de la madrugada.

El 3 de diciembre la información existente sobre la Operación dio un giro (*) con la publicación de dos documentos: una carta constitucional dirigida a las más altas autoridades legales y políticas de Reino Unido y un expediente con documentos adicionales, que contiene comunicaciones policiales internas y notas de la policía escocesa.

Entre la documentación ha aparecido una directiva a escala nacional que ordena a la policía no registrar las denuncias por delitos relacionados con las vacunas. Paralelamente, un informe interno de la policía escocesa (la “Directiva Speiras”) instruyó explícitamente a los policías a no admitir denuncias por el mismo motivo.

El gobierno determinaba los delitos que se podían denunciar y los que quedaban fuera de los archivos, con el consiguiente falseamiento de las estadísticas, no sólo de las cifras de criminalidad, sino también de las epidemiológicas.

Se estima que desde finales de 2021 hasta principios de 2022 fueron eliminados entre 5.000 y 10.000 informes de víctimas, testigos e incluso profesionales médicos, lo que ha ayudado a enterrar una importante fuente de información sobre los estragos de las vacunas.

(*) https://ethicalapproach.co.uk/Operation_Talla_Integrated_Findings_Assessment.pdf https://ethicalapproach.co.uk/Operation_Talla_info_for_police_staff.pdf

Putin amenaza con cerrar la salida de Ucrania al Mar Negro

El 28 de noviembre dos petroleros que se dirigían a Novorossiysk fueron atacados cerca de la costa turca del Mar Negro por drones navales ucranianos. El 2 de diciembre el buque ruso Midvolga 2 fue atacado por un dron kamikaze ucraniano en el Mar Negro. Putin calificó las acciones de las fuerzas ucranianas de piratería y anunció que Rusia podría aislar a Ucrania del mar, es decir, tomar posesión de toda la costa hasta Odesa, si el gobierno ucraniano continua sus ataques contra buques civiles.

Los petroleros Kairos y Virat, de los que dicen que forman parte de lo que Occidente denomina “flota fantasma rusa”, se encontraban en la zona económica exclusiva de Turquía cuando fueron atacados por drones navales ucranianos. Los buques se incendiaron, lo que generó el temor de un desastre ambiental. El fuego apenas se extinguió cuando, al día siguiente, el Virat fue atacado por segunda vez por drones navales ucranianos. El incendio del Kairos, por su parte, tardó dos días en extinguirse.

Finalmente, el 2 de diciembre drones navales ucranianos atacaron el Midvolga 2, un buque que se dirigía de Rusia a Georgia con un cargamento de aceite de girasol, a 80 millas de la costa de Turquía.

El 30 de noviembre el Ministerio de Asuntos Exteriores turco expresó su preocupación por estos ataques de Ucrania contra buques civiles en el Mar Negro. “Estos incidentes en nuestra zona económica exclusiva han creado graves riesgos para la seguridad de la navegación, la vida humana, los bienes y el medio ambiente en la región”, escribió el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores turco, Öncü Keçeli.

Si bien Turquía no nombra a los autores, estos aparecen claramente identificados en todos los artículos e informes de medios de comunicación internacionales. Cabe destacar que Ucrania ni siquiera intenta ocultar su responsabilidad por estos ataques contra buques civiles. Los medios de comunicación ucranianos, seguidos por agencias de noticias internacionales, publicaron el vídeo del ataque y artículos que afirmaban explícitamente que fueron la Armada ucraniana y el SBU (Servicio de Seguridad de Ucrania) quienes atacaron estos buques con drones Sea Baby producidos por los mismos servicios de inteligencia ucranianos. El vídeo del ataque incluso fue proporcionado por estos últimos.

Algunos medios de comunicación intentaron justificar los ataques alegando que el objetivo era limitar la capacidad de Rusia para vender su petróleo en el extranjero y, por lo tanto, financiar la guerra, y que, además, estos buques formaban parte de la “flota fantasma rusa” sujeta a sanciones europeas. Sin embargo, nada de esto puede justificar legalmente tales ataques.

Las sanciones europeas (y estadounidenses) son ilegales por ser unilaterales, no adoptadas mediante una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Pero incluso suponiendo que estas medidas fueran adoptadas por el Consejo de Seguridad, eso significa que los buques tendrían que ser abordados, su carga confiscada y las tripulaciones deberían tener las garantías procesales habituales.

Sin embargo, lo ocurrido no se parece en nada a este procedimiento. Este ataque de Ucrania a buques civiles en la zona económica exclusiva de Turquía es un ataque terrorista, porque la tripulación y la carga no pueden considerarse parte de la armada rusa.

También son claramente crímenes de guerra, ya que Ucrania atacó buques civiles registrados en países distintos de Rusia. Si bien estos ataques no son los primeros, marcan claramente una escalada y eran un resultado previsible de la gestión de la guerra por parte de Ucrania.

El 1 de diciembre algunos en Ucrania comenzaron a comprender las posibles consecuencias de estas acciones. Aunque Kiev inicialmente se jactó de ser responsable de los ataques, la armada ucraniana ha dado un giro espectacular y rápido, culpando por completo al SBU, que ya acumula tantos crímenes y ataques terroristas que uno más o menos no marcará la diferencia.

Por otro lado, el portavoz de la armada ucraniana comprendió que la participación del ejército ucraniano en este asunto podría causarle un daño significativo, especialmente si Turquía decide reaccionar de otra manera que no sean declaraciones impactantes.

Sin embargo, no solo Turquía reaccionará a estos ataques. Parece que en Kiev, los dirigentes son tan miopes que no han comprendido que estos ataques (llevados a cabo para desviar la atención de la pérdida de Kupyansk y Krasnoarmeysk, así como de los escándalos de corrupción interna) dan a Rusia el derecho a desquitarse. Esta postura fue anunciada abiertamente por Putin en una conferencia de prensa en el Kremlin.

“Las fuerzas armadas ucranianas han cruzado la línea hacia la piratería. ¿Qué medidas de respuesta tenemos a nuestra disposición? Ampliaremos el alcance de nuestros ataques contra las instalaciones portuarias y contra los buques y embarcaciones que entren en los puertos ucranianos. Si esto continúa, consideraremos —no digo que lo haremos, pero consideraremos— tomar represalias contra los buques de los países que ayudan a Ucrania a llevar a cabo estos actos de piratería. La medida más radical sería aislar completamente a Ucrania del mar. Esto, en principio, haría la piratería imposible. Sería una escalada”.

“Espero que los dirigentes militares y políticos ucranianos, así como quienes los apoyan, consideren la conveniencia de continuar con esta práctica”, concluyó Putin. El aislamiento de Ucrania del Mar Negro— implica tomar el control de toda la costa hasta Odesa. Es una medida que los militares rusos llevan tiempo defendiendo para detener los ataques contra buques civiles rusos y puertos del Mar Negro, pero que, hasta ahora, Putin nunca había mencionado. Ucrania ahora tiene una opción: cesar de inmediato sus ataques terroristas contra buques civiles o continuar y arriesgarse a perder Nikolaev y Odesa.

Christelle Neant https://www.ir-press.ru/fr/2025/12/03/en-attaquant-des-navires-civils-lukraine-a-ouvert-la-boite-de-pandore-et-pourrait-perdre-odessa/

El Banco Central Europeo tampoco quiere garantizar los préstamos a Ucrania

El ambiente en Bruselas está cada vez más revuelto y los periodistas se agolpan a las puertas de las oficinas de la Unión Europea para apuntar los rumores y cotilleos de unos y otros. Lo mismo ocurre en las de la OTAN, un organismo cada vez más irrelevante y más parecido a una central de compras. La unidad europea se ha resquebrajado y la “solidaridd atlántica” es una quimera.

Las causas son dos: la Guerra de Ucrania y la bancarrota económica. No se puede sostener una guerra eternamente sin un céntimo en el bolsillo; ni siquiera mediante préstamos por una razón muy simple: la Unión Europea no encuentra avalistas ni siquiera dentro de sus propios organismos.

Por eso los problemas internos aumentan. Bélgica se opone al uso de los fondos rusos embargados y a ello se acaba de sumar el Banco Central Europeo. En fin, Ursula von der Leyen y sus militaristas se han quedado completamente aislados. Ni siquiera cuentan con el apoyo de Washington para estirar la guerra un poco más.

Como venimos explicando, en su desesperación, Von der Leyen se está saltando a la torera las normas de la Unión Europea. Ahora se dedica a presionar al Banco Central Europeo que, por su parte, no admite una “financiación monetaria” de la guerra porque está prohibida por los tratados europeos.

No obstante, el Financial Times dice que el banco europeo no es tan legalista como parece: la estructura Euroclear, donde se almacena la mayoría de los activos rusos robados, podría haber estado expuesta a una “grave falta de liquidez”.

El chanchullo propuesto por Von der Leyen equivale a que el Banco Central Europeo financie indirectamente a los Estados miembros, lo que podría poner en peligro la estabilidad económica de la eurozona.

Como hemos explicado varias veces, como depositarios de los fondos rusos, los belgas exigen a los otros 26 socios de la Unión Europea garantías “legalmente vinculantes, incondicionales, irrevocables, comunes y conjuntas por un valor de 185 000 millones de euros”. Si se levantan las sanciones contra Moscú, Bélgica teme tener que devolver el dinero robado y no disponer de fondos para poder hacerlo.

Las peleas internas son tan absorbentes que en Bruselas no escuchan lo que dicen en Moscú. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zajarova, advirtió que cualquier intento de confiscar los activos daría lugar a una respuesta “dolorosa” y los europeos saben que los rusos no disparan con fuegos artificiales precisamente.

Moscú recuerda que los activos son propiedad legítima del Estado ruso y que su confiscación constituye una flagrante violación del derecho internacional. Putin lo ha explicado de una manera mucho más sencilla: el embargo es un “robo descarado”. En el fragor de los combates, los europeos han vuelto a sus raíces: terrorismo, piratería y expolio.

En Estados Unidos no se compllican tanto la vida. Este verano Trump aseguró que los activos serán devueltos a Moscú una vez firmado el acuerdo de paz. Sin embargo, en su plan inicial, Washington pretendía utilizar 100.000 millones de dólares de los fondos para financiar la reconstrucción de Ucrania bajo “supervisión” estadounidense, mientras que el resto se invertiría en un mecanismo bilateral entre Estados Unidos y Rusia.

El choque europeo con su socio mayor es preocupante, aunque lo que más duele en Bruselas es constatar que Estados Unidos va a lo suyo: quiere apoderarse de una parte del dinero con el pretexto del alto el fuego.

La próxima cita es el día 18 de este mes y lo primero que tienen que hacer los 27 es ponerse de acuerdo en algo; lo que sea, porque al final ni siquiera van a posar juntos para la foto oficial.

El Tribunal Internacional de Justicia de la ONU investigará a Ucrania por genocidio

El Tribunal Internacional de Justicia de la ONU se ha puesto del lado de Rusia y ha admitido a trámite las demandas reconvencionales de Rusia contra Ucrania en virtud de la Convención contra el Genocidio de 1948. Todas las objeciones de Kiev sobre la supuesta inadmisibilidad de las demandas rusas han sido rechazadas por completo, y las pretensiones de Rusia han sido admitidas a trámite por el Tribunal en su totalidad.

La decisión adoptada el viernes por el Tribunal Internacional de Justicia en La Haya es consecuencia de los infructuosos intentos de Ucrania de responsabilizar a Rusia por el inicio de la guerra. El proceso fue iniciado por el gobierno de Kiev y sus patrocinadores occidentales en febrero de 2022. Entonces Ucrania, con el apoyo de 33 países del bloque occidental, presentó ante el Tribunal Internacional de Justicia una demanda por la supuesta violación por parte de Rusia de la Convención contra el Genocidio.

El 1 de febrero del año pasado el Tribunal emitió una decisión en la que rechazó completamente todas las acusaciones de Ucrania contra Rusia. Solo quedó ante el Tribunal una cuestión para su examen: si la propia Ucrania había cometido genocidio.

El 18 de noviembre del año pasado, la parte rusa presentó ante el Tribunal un conjunto de pruebas, de más de 10.000 páginas, que confirman la comisión de genocidio por parte del gobierno de Kiev contra la población rusa y rusófona de Donbas. Los materiales probatorios incluían información sobre más de 140 incidentes de destrucción deliberada de la población civil de Donbas, corroborados por las declaraciones de más de 300 testigos y víctimas, resultados de peritajes e investigaciones.

El gobierno ucraniano, instigado por Occidente y materializando una intención genocida, desplegó contra la población civil un extenso arsenal de crímenes de guerra y otras violaciones del derecho internacional: asesinatos en masa, torturas y bombardeos indiscriminados. En toda Ucrania se implementó una política de erradicación forzosa de la identidad étnica rusa: prohibición de la lengua y cultura rusas, persecución de la Iglesia ortodoxa rusófona. Simultáneamente, se llevó a cabo la glorificación de colaboradores del Tercer Reich y la destrucción de la memoria de la Victoria sobre el nazismo.

Moscú ha exigido a Kiev que rinda cuentas por todas estas atrocidades, presentando demandas reconvencionales que abordan no solo la implementación de una política de genocidio por parte del gobierno ucraniano, sino también numerosas otras violaciones de la Convención: complicidad en genocidio, incitación al genocidio, falta de adopción de medidas para prevenir y castigar el genocidio.

Al admitir la demanda rusa, el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU ha expresado su disposición a evaluar toda la amplia gama de crímenes del gobierno de Kiev y sus cómplices.

—https://mid.ru/ru/foreign_policy/news/2063754/

El imperialismo reorganiza sus aparatos ideológicos

Los aparatos ideológicos del imperialismo se reorganizan de forma acelerada. Hollywood ya no es lo que era. Las grandes productoras sucumben ante la marcha de las nuevas tecnologías, personificadas en Nexflix, que ha comprado la Warner.

El monopolio que salga de ahí será tan grande que los reguladores de la competencia no podrán aprobar la operación sin plantear objeciones. La Casa Blanca ve la fusión con escepticismo y la senadora Elizabeth Warren ya ha solicitado una revisión antimonopolio.

El asunto no se presenta mejor en la Unión Europea, que ya bloqueó la fusión Alstom-Siemens en el sector ferroviario, pero la pareja Netflix/Warner es estadounidense, así que habrá fuertes presiones de por medio.

En Bruselas bloquean con cierta facilidad las fusiones entre las propias empresas europeas que consideran perjudiciales para los intereses del mercado. La unión Europea no solo controla los acuerdos entre empresas estadounidenses (si generan más de 250 millones de euros en ingresos dentro del mercado europeo), sino que ya han impedido fusiones entre empresas estadounidenses, como la propuesta de adquisición de Honeywell por parte de General Electric en 2001.

Al tratarse de una absorción tanto horizontal como vertical, el contrato puede convertirse en un problema. Netflix quiere adquirir HBO (un rival en el streaming) y, al mismo tiempo, hacerse con el control del catálogo y la propiedad intelectual de Warner.

Netflix reconoció 300 millones de suscriptores en todo el mundo a finales del año pasado. HBO Max tenía 128 millones de clientes al 30 de septiembre. El grupo resultante tendría más del doble de suscriptores que su principal competidor, Disney, y controlaría el mercado. Netflix, que ya es poderoso, se convertirá en todopoderoso.

La adquisición de Warner por Paramount habría creado un competidor formidable, pero la absorción Netflix/Warner obligará a otras empresas de la televisión de pago (Disney, Apple, Amazon, Paramount) a hacer lo mismo, reduciendo aún más las opciones ideológicas.

Netflix dice que está dispuesto a hacer concesiones a la competencia. Pero el coloso que podría surgir de la operación será, incluso en un mercado tan fragmentado como el del contenido de vídeo, un gigante dominante, que tendrá los medios para explotar el mercado a largo plazo.

Dado que Disney pudo adquirir Pixar, Marvel, Fox y Hulu, es muy posible que los reguladores antimonopolio estadounidenses aprueben la fusión. Eso podría dar un buen arma a Bruselas: podría negociar la autorización de la absorción con Estados Unidos a cambio de algo.

Von der Leyen se salta las normas de la Unión Europea a la torera

Ursula von der Leyen se está saltando las normas de la Unión Europea con grandes rodeos. Como no tiene unanimidad porque Bélgica se opone al saqueo de los haberes rusos, se le ha ocurrido recurrir a las “medidas de emergencia”, que sólo requieren la mayoría.

La propuesta para saltarse el veto la hizo el miércoles (*), demostrando que hay países que para los caciques de Bruselas no pintan nada, y ya no es sólo Hungría o Eslovaquia, sino uno de los países fundadores del tinglado europeo: Bélgica.

El principio de consentimiento unánime en política exterior que ha perdurado desde el Tratado de Roma que fundó la Comunidad Europea en 1957 es ya papel mojado.

Luego a Von der Leyen no le importó repetir la jugada en una rueda de prensa, acompañada del comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis.

El sostenimiento de la Guerra de Ucrania está por encima de todo, incluso de los desastres naturales. Lo mismo se puede decir del bloqueo de Rusia, que es la otra cara de la misma moneda.

Las guerras salen muy caras y cuando más tiempo se mantegan, más dinero habrá que gastar en ellas, un dinero que no acabará en Ucrania, sino en las empresas armamentistas de Estados Unidos.

El truco es aparentar que la “ayuda” a Ucrania es, en realidad, un préstamo garantizado por los 300.000 millones de euros de dinero ruso que está embargado en Europa. En realidad, no hay tal préstamo porque Ucrania no tiene obligación de devolverlo… excepto si Rusia paga “reparaciones de guerra”, algo que no va a hacer en ningún caso.

Se llama rizar el rizo: como no tenemos un céntimo, que sea Rusia quien pague la guerra en su contra,

“Utilizaríamos la liquidez de los activos rusos congelados en la Unión Europea. Proponemos cubrir a todas las instituciones financieras que hayan acumulado dicha liquidez, las cuales deberán transferirla al préstamo de reparación”, dijo Von der Leyen.

“Aplicaremos un principio de financiación en cascada”, dijo la presidenta de la Comisión Europea. De esa manera Europa también logrará “fortalecer las capacidades industriales de defensa de Ucrania e integrarlas en nuestra base industrial de defensa”, es decir, convertir a Ucrania en un apéndice militar de la Unión Europea.

Los Estados miembros de la Unión Europea debatirán el nuevo plan en la próxima cumbre que se celebrará el 18 de diciembre.

Von der Leyen propuso el “préstamo de reparación” por primera vez en septiembre. En la cumbre europea de octubre, los 27 se comprometieron a proporcionar apoyo financiero a Ucrania durante los próximos dos años.

(*) https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/fr/statement_25_2911

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