El capitán del Boracay, al que acusan de formar parte de la “flota fantasma” rusa, será juzgado mañana por una retahíla de acusaciones que se han ido modificando sobre la maarcha según las necesidades de encontrar pretextos. Primero fueron las sanciones económicas a Rusia, luego hablaron de “bandera falsa”, después de que portaba drones de espionaje y al final todo se ha quedado en una “desobediencia”: el capitán se negó a admitir el abordaje del buque.