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Los bancos europeos siguen en la UVI

La versión oficial, o sea, la teoría, es que todo va bien en las finanzas europeas. No obstante, reaparecen los brotes negros: tres agencias de calificación han puesto de manifiesto cuatro factores de riesgo en la banca del Viejo Continente para la primavera del año que viene, lo que alienta la probabilidad de una crisis dentro de la crisis.

Según las agencias de calificación, la solvencia y credibilidad de los bancios europeos está por encima de cualquier tipo de sospechas. Todos han pasado con éxito las «pruebas de estrés». Han reestructurado sus fondos propios. Los porcentajes de liquidez y solvencia son sólidos.

¿Cuál es, pues, el problema?

El problema no son las respuestas sino las preguntas. Las «pruebas de estrés» están diseñadas para unas condiciones económicas ligeramente críticas y, desde luego, temporales. Las crisis no existen en las recetas económicas burguesas, y cuando la realidad muestra algo diferente, no tienen nada previsto van más allá de lo que consideran como un mal ciclo, algo pasajero.

Por ejemplo, las «pruebas de estrés» de la banca europea no tienen en cuenta una caída del precio de los inmuebles más allá del 30 por ciento actual. Tampoco han previsto una caída fuerte de los índices bursátiles.

Tres de las principales agencias de calificación, Standard and Poor’s, Fitch y Moody’s, han empezado a valorar el entorno económico europeo para el año que viene según cuatro factores de riesgo nuevos que el Banco Central Europeo no tiene en cuenta.

El primer factor son las condiciones económicas generales en Europa, que el año que viene va a continuar muy deprimida. No habrá crecimiento, no habrá actividad ni tampoco márgenes de beneficio y, por consiguiente, aumentarán las quiebras por insolvencia.

El segundo factor de riesgo concierne a una reglamentación y supervisión muy estrictas que, si bien incrementan la confianza, restringen la actividad bancaria, lo que somete a uno de los motores a un principio de precaución que frena el flujo de crédito.

El tercero procede de los Estados, que cada vez tienen menos mecanismos para intervenir en la economía y apagar los incendios.

El cuarto es la dificultad de gestionar una economía con una tasa de interés cero, o incluso negativa. Si los precios y los márgenes de beneficio son casi nulos, no hay aliciente para prestar dinero y, además, se corren demasiados riesgos. Los bancos no quieren arriesgar tanto por tan poco.

Esa es la paradoja actual: el Banco Central Europeo baja los tipos de interés para estimular una inversión muy mal remunerada.

La agencias de calificación no prevén un bancarrota para el año siguiente. Lo que dicen es que la economía europea sigue con respiración asistida. La más leve complicación llevará a más de uno a la tumba.

Tintín en el país de los soviets

El autor de la serie de ilustraciones juveniles Tintín, Georges Prosper Remi, alias Hergé, nació en Bruselas en una familia burguesa católica ultramontana. En 1918 se afilió al movimiento reaccionario scout.

Empezó a publicar sus primeras historietas en la revista “Le Boy-Scout Belge”. En vísperas de las elecciones de 1929 realizó una historieta de una página para el diario reaccionario “Le Sifflet”, propiedad del Partido Católico, donde simbolizaba al socialismo en la figura de Émile Vandervelde, presidente del Partido Obrero Belga, en la que aparecía realizando equilibrismos andando sobre una cuerda que le lleva a una bolsa de dinero mientras saluda a la izquierda y a la derecha, así como a los capitalistas y la iglesia.

Durante la ocupación nazi de Bélgica, Hergé se incorporó a un diario colaboracionista, “Le Soir”, controlado por los ocupantes nazis, financiado por el gobierno belga y dirigido por un fascista reconocido y seguidor de Mussolini, Raymond De Becker, con el que Hergé trabó amistad en 1929 al comenzar a colaborar en “L’Effort”, y al que ya había ilustrado algunos de sus libros, además de haber trabajado para otro periódico suyo, “L’Ouest”.

Su trabajo más conocido fue en “Le XXème Siècle, diario católico nacional de doctrina e información” dirigido por el padre Norbert Wallez, otro fascista admirador de Mussolini. Por encargo del cura, Hergé puso en marcha el suplemento infantil del periódico, “Le Petit Vingtième”, que apareció el 1 de noviembre de 1928.

En el diario el dibujante se hizo amigo de Léon Degrelle, creador y dirigente del partido fascista belga (rexista), para quien diseño las portadas e ilustró varios de sus libros.

La publicación de Las Aventuras de Tíntin se inició en 1929 con un viaje al país de los soviets por órdenes de Wallez para contrarrestar el apoyo masivo que el comunismo estaba adquiriendo entre la clase obrera de Bélgica.

Con un aire infensivo, el proyecto Tintín trataba de lavar el cerebro de los niños desde su infancia. El cura quiso empezar denunciando las atrocidades de los bolcheviques con unos dibujos que entonces eran sólo en blanco y negro.

Tintín representa a un reportero del propio periódico al que, durante su viaje en el tren, le explota una bomba colocada por un agente ruso del servicio secreto. A Tintín le acusan del atentado terrorista y le envían a prisión, pero consigue escabullirse y, después de muchas peripecias, llega a Moscú. Mientras los bolcheviques muestran a la prensa extranjera una imagen idealizada del país, la realidad es muy distinta. Tintín descubre horrorizado que los soviets:

— obligan a la gente a votar apuntándoles con armas
— las fábricas más productivas son en realidad edificios vacíos empleados para engañar a los visitantes
— los soviets solamente dan de comer a los jóvenes si aceptan llamarse comunistas
— la población tiene hambre porque los alimentos se envían al exterior para su utilización propagandística por parte de los malvados comunistas

Rusia es el país del cuchillo entre los dientes, de las iglesias o sinagogas convertidas en establos o almacenes y, sobre todo, de la GPU, una policía secreta sanguinaria y omnipresente.

Cuando el gobierno soviético se dispone a robar alimentos en las granjas, Tintín se pone del lado de los campesinos y les avisa del avance de las hordas rojas. Los ogros de la GPU le detienen pero consigue escapar de nuevo y en su marcha por las desiertas y gélidas estepas encuentra el escondite secreto que oculta las riquezas que Lenin y Stalin habían robado al pueblo ruso (incluyendo un copioso almacén de trigo).

Sabedor del secreto, Tintín logra llegar hasta Berlín donde vuelve a encontrarse con agentes soviéticos, de los que escapa para regresar a Bruselas donde una multitud enfervorecida lo espera aclamándolo.

El gran éxito que tuvieron las entregas semanales de “Tintín en el país de los soviets” y las grandes posibilidades propagandísticas y económicas de estas publicaciones llevaron al cura Wallez a encargar a Hergé una nueva aventura, esta vez en el Congo “belga”. Entonces al anticomunismo se le sumó el racismo, la apología del colonialismo y de los crímenes cometidos por el rey Lepoldo II en el país africano.

El fascista Hergé murió en 1983, pero los ecos de su lavado de cerebro no acabaron entonces. En 2011 el diario oficial del Vaticano, “L’Osservatore Romano”, calificó a Tintín como “Un héroe católico”.

En 2007 un ciudadano congoleño, Bienvenu Mbutu, inició un proceso legal para que la segunda entrega de Hergé sobre el viaje de Tintín al Congo fuera catalogado como racista, algo que los tribunales belgas rechazaron. Pero la cosa no quedó ahí: los tribunales denegaron incluso que en las ediciones se pusiera una advertencia a los lectores sobre el contenido racista de la ilustración.

Una verdadera basura ideológica aprobada por los tribunales belgas. Cuando alguien pregunta por qué tanta gente es anticomunista o por qué defiende el racismo, aquí puede encontrar alguna de las muchas explicaciones: porque desde su infancia han sido adoctrinados en el fascismo más brutal vestido con los ropajes más inocentes, bajo la excusa del entretenimiento y de unas aventuras divertidas. Pero no hacen ninguna gracia.

La Resolución 758 es una declaración de guerra contra Rusia

La Cámara de Representantes de Estados Unidos acaba de aprobar la Resolución 758, un compendio de todo lo malo que se puede decir contra Rusia en 16 páginas. El antiguo candidato a la presidencia, Ron Paul, la ha calificado como «propaganda de guerra».

En 1998 Ron Paul ya se opuso a los planes de invasión de Irak y ahora dice lo mismo: que la resolución del Congreso conduce a una guerra con Rusia «que podría causar una destrucción total». Es una ley que puede conducir a la Tercera Guerra Mundial, dice Paul. Se trata de una resolución llena de mentiras y medias verdades, añade.

Según el político republicano, todos los ingredientes para una nueva guerra ya están en marcha. La parte más inverosímil de la resolución es la que refiere una supuesta «intervención militar» de Rusia en Ucrania, a la que considera como una amenaza para la paz y la seguridad internacionales. Se tata de un declaración belicosa que servirá para otra sucesivas aun más agresivas por parte de Estados Unidos.

Para Paul se trata de una gigantesca mentira: los verdaderos invasores de Ucrania son los autores de esa resolución, dice el antiguo representante de Texas. Son ellos los que planificaron el golpe de Estado que obligó al presidente constitucional de Ucrania a exiliarse. Son ellos -dice Paul- lo que eligieron a los personajes clave que han tomado el relevo del gobierno legítimo.

La propaganda de guerra afirma que Rusia y China están aislados de eso que llaman «comunidad internacional». Lo cierto es que sucede exactamente al revés. Se vio con la propuesta de Rusia a la ONU de condena al nazismo, que sólo logró tres votos en contra (Estados Unidos, Canadá y Ucrania) contra 115 a favor de la condena. ¿Quién está aislado?

La votación para condenar el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba ha tenido el mismo resultado: sólo tres países votaron a favor del bloqueo. ¿Quién está aislado?

Hablar del aislamiento de un país como Rusia que mantiene estrechas relaciones con China, donde vive una cuarta parte de la población del mundo, es una estupidez como pocas.

Cuestión distinta es que Estados Unidos trate de aislar a Rusia, una política en la que está poniendo un empeño digno de mejor causa. Los métodos son los consabidos. Hace poco impusieron sanciones a capitalistas y funcionarios húngaros tratando de castigar a Budapest por su aproximación a Rusia y su apoyo activo al proyecto South Stream.

La vieja política del palo y la zanahoria no son dos alternativas diferentes porque, como dijo a Der Spiegel Kissinger el 13 noviembre: «El anti-putinismo histérico que llega de Estados Unidos no es una política sino la ausencia de política».

(*) Reckless Congress ‘Declares War’ on Russia, Ron Paul Institute for Peace and Prosperity, 4 de diciembre, http://www.ronpaulinstitute.org/archives/featured-articles/2014/december/04/reckless-congress-declares-war-on-russia/

La verdad es una tarea propia de héroes

Tras varios años destapando los abusos cometidos por el espionaje estadounidense tras los atentados del 11-S, en enero de 2013 la cineasta Laura Poitras comenzó a recibir mensajes de correo electrónico cifrados de alguien que se identificaba como «Ciudadano 4», Citizenfour. Era el alias usado por Snowden.

A raíz del contacto con Snowden, la directora reconstruyó la manera en la que se había elaborado la noticia de la filtración del espía al corresponsal del diario “The Guardian” en Brasil, Glenn Greenwald. También reveló cómo la maquinaria gubernamental estadounidense respondió a la filtración. De esta manera el periodista pasa sin quererlo a ser objeto de noticia tras ser espiado, e inclusive llegan a detener sin motivo a sus seres queridos.

«Ciudadano 4» trata sobre el espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional. Cuenta los tensos días de Snowden en un hotel de Hong Kong y sus encuentros con periodistas a medida que se publicaban detalles de que el espionaje recababa datos de las actividades de internet y telefónicas de millones de estadounidenses y decenas de dirigentes mundiales.

El documental ha recibido el premio a la mejor película para la Asociación Internacional del Documental. Se suma al de mejor documental en los premios del Círculo de Críticos de Cine de Nueva York esta semana. También es candidato a un premio independiente Spirit y está entre los 15 filmes en la carrera para el Oscar al mejor documental.

La cineasta  Poitras compartió el premio Pulitzer este año por su papel en la publicación de los documentos de Snowden. Recibió un premio de la asociación de documentales el pasado año por su «valentía para conseguir la verdad».

Cuando se doble al castellano, «Ciudadano 4» se debería titular «Ciudadano de Cuarta», uno de esos millones de personas, casi todo el mundo, que han perdido todos y cada uno de sus derechos, casi sin darse cuenta, esos a los que cada vez les cuesta más averiguar la verdad. ¿Por qué es cada vez más difícil diferenciar la verdad de la mentira?, ¿por qué hay que ser valiente, casi un héroe, para defender la verdad?, ¿por qué hay que esforzarse tanto por algo tan sencillo?

Hasta hace muy pocos años nadie preguntaba por la fuente de la que había obtenido determinada información. Ahora lo que pedimos no es que nos informen sino que nos demuestren. Tenemos mucha información pero sospechamos que la mayor parte de ella es mentira. ¿Quién es el autor de toda esa sarta de mentiras que circulan por el mundo?

Coco Chanel: espía nazi

N.B.

Ya lo sospechábamos, pero investigadores franceses afirman haber encontrado evidencia indiscutible de que la reina del diseño en la alta costura, Coco Chanel, trabajó como espía para los alemanes durante la II Guerra Mundial.

Hace escasas fechas, la televisión francesa -el canal estatal Francia 3 en L’Ombre d’un Doute (La Sombra de una Duda)- hizo público un registro escrito donde se prueba que la difunta diseñadora (1883-1971) de modas era miembro de la Abwehr, la Agencia de Inteligencia Militar alemana. Tampoco se libran otras celebridades -algo ya sabido pero no reconocido oficialmente por las autoridades y gobiernos franceses- durante la II GM como los cantantes Edith Piaf -musa francesa de la posguerra-, Maurice Chevalier y el dramaturgo Sacha Guitry.

Según el documental, la complicidad de Chanel con los nazis comenzó en el momento en que se derrumbó el Ejército francés en 1940. Ella volvió a París poco después y se instaló en el Hotel Ritz -o sea, un chamizo- que, además de ser hotel, servía como cuartel general de la Luftwaffe en la Francia ocupada. Allí tuvo un romance con un oficial de la Gestapo llamado Hans Gunther von Dincklage y llegó a ser tan conocida en las altas esferas -casi como el «Pequeño Nicolás» nativo de acá- alemanas que fue enviada a Madrid en 1943 donde ella -se dice- aprovechó su pasada amistad con Winston Churchill para tratar de intentar una tregua con los oficiales ingleses de la embajada británica en Madrid. Churchill no la hizo ni puto caso (vería en ella una megalomaníaca como dicen que es «Nicolasín», tokayo mío).

Ya aprovechando que el Sena pasa por París, la Chanel -según el documental auspiciado por el historiador Franck Ferrand- utilizó su influencia con los nazis para tratar de recuperar un negocio de perfumería que ella le vendió a una familia judía en 1924. Ferrand decía que la diseñadora de modas tenía la esperanza de que las reglas alemanas que prohibieron que los judíos fueran propietarios de empresas, pudiera conducir a que la compañía fuera confiscada y le fuera devuelta por la puta cara, pero no pudo ser: la familia judía ya había vendido el negocio a un empresario alemán.

Finaliza el documental afirmando que estos tres personajes se vincularon a los nazis ocupantes más por interés de lanzar sus propias carreras «artísticas» -o sea, no por razones ideológicas sino oportunistas y rastreras (Nota mía, NB)- que por otra cosa. De hecho, la Piaf actuó dos veces en funciones privadas para los nazis alemanes, como Juanito Valderrama -había que comer- actuaba en los cortijos de los señoritos andaluces en plena posguerra española.

La caza de brujas en la Audiencia Nacional no descansa

Joseba Ginés, acusado de gestionar la web BurlataHerria, será juzgado en el tribunal de excepción el 11 de diciembre por un supuesto delito de “apología de terrorismo”, con una petición de 2 años de cárcel. La página web fue clausurada en junio del 2013.

La Audiencia Nacional será escenario la próxima semana de un nuevo juicio contra la libertad de expresión. La persona acusada de gestionar la clausurada web BurlataHerria se sentará en el banquillo de los acusados por haber cometido, supuestamente, un delito de “apología de terrorismo”, penado con hasta 2 años de cárcel. Esta es precisamente la petición fiscal en su contra.

El cierre de la web por parte de la Audiencia Nacional se produjo en junio del 2013. Los argumentos del tribunal de excepción español para decretar esta medida fueron que BurlataHerria había dado cobertura informativa a actos de carácter político como manifestaciones legales, ruedas de prensa públicas o la difusión de imágenes de recibimientos a presos y presas de la localidad navarra de Burlata. También se le acusa de haber utilizado términos como “presos políticos” o “represión”.

“Estamos ante un claro ataque a la libertad de expresión, y la razón de cerrar BurlataHerria es la censura pura y dura, tratar de quitar la voz a quien piensa diferente”, denunciaban desde la web tras su clausura y a la vista de los motivos expuestos por la Audiencia Nacional.

BurlataHerria se creó 2007 con la ambición de constituirse en una herramienta de comunicación local, en la que sobre todo se recogían iniciativas, actividades o acontecimientos que tenían lugar en la localidad, de tipo cultural, municipal, reivindicativas, medio ambientales, sociales, juveniles… Por ello consideraron que este cierre también era un ataque a todos esos colectivos populares que se habían valido de la web para difundir su actividad.   La imputación de Joseba Ginés por “apología del terrorismo” y el cierre de la web venía a engrosar una larga lista de ataques a la libertad de expresión. Con los precedentes de Egin y Egunkaria, Egin Irratia, Ardi Beltza y Kale Gorria, en los últimos años las clausuras de medios se han centrado en el ámbito de internet. En este sentido, recordar los cierres de Apurtu.org, Ateak Ireki y el portal de la organización Ernai y el acoso a Gaztesarea y otros medios de comunicación.

Desde BurlataHerria reivindicaban la libertad de expresión. “Todas las personas tenemos derecho a emitir información y opinión, y para ello es necesario que cesen los ataques a medios y las coacciones contra las personas que trabajan en ellos”, decían en el manifiesto firmado por periodistas, organizaciones sociales y políticas y medios de comunicación. En este mismo manifiesto pedían “la reapertura inmediata de BurlataHerria y el archivo de la causa abierta contra su colaborador”. Además, consideraban que el cierre de esta web suponía también “una amenaza para decenas de proyectos informativos”, por lo que llamaban a toda la sociedad, y muy especialmente al sector de la comunicación, “a unir nuestras voces para detener esta caza de brujas”.

Precisamente, la busca de apoyos llevó a los responsables de BurlataHerria a solicitar el amparo del pleno de la localidad, aunque en hasta dos ocasiones UPN, PSN y PP han impedido que esto ocurriera.

Desde Burlata, y con el objetivo de acompañar a Joseba Gines y llevar hasta la Audiencia Nacional la «repulsa ante este ataque a la libertad de expresión» se ha organizado un autobús que saldrá de Burlada a las 4.30 de la madrugada del jueves día 11 y regresará después de comer. El precio del autobús será de 15€ por persona.

Así mismo, a convocatoria de un grupo de vecinos de Burlata, el próximo 10 de diciembre a las 19:00 tendrá lugar en la plaza de las Askas de Burlata una concentración con el lema: “Adierazpen askatasuna-libertad de expresión. Burlataherria libre”.

Fuente: http://www.ahotsa.info/albistea/burlataherria-un-nuevo-juicio-contra-la-libertad-de-expresion-en-la-audiencia-nacional

Los islamistas matan a los islamistas a cuchilladas en Xinjiang

El imán Jume Tahir
La semana pasada se produjo un atentado terrorista  en una calle comercial de Yarkand, en Xinjiang (China) en el que los fundamentalistas lanzaron varios artefactos explosivos y atacaron a la multitud con cuchillos. El balance fue de 15 muertos y otros tantos heridos. De ellos 11 eran terroristas que fueron abatidos a tiros por la policía china, según la televisión pública CCTV.

Yarkand es una ciudad cercana a la frontera china con Kirguistán y Tayikistán, un nudo comercial que el gobierno de China ha elegido como centro industrial de la región de Kashgar.

El día anterior el ministro tayiko de Interior, Ramazon Rahimzoda, se había entrevistado en Dushambé, la capital de Tayikistán, con el viceministro chino de Seguridad Ma Wei para coordinar la lucha contra lo que calificaron como «las tres plagas» de la región: el separatismo, el extremismo y el terrorismo. El tráfico de drogas, otro de los problemas candentes de la frontera, fue otro de los puntos tratados por ambos ministros.

Tras la relativa calma alcanzada después de la ola de ataques fundamentalistas desatados por los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008, desde el pasado año han vuelto los atentados.

En julio, justo antes del final del Ramadán, otro asalto en Yarkand causó la muerte de casi 100 personas, de los que 37 eran civiles, 35 chinos y 2 uigures, y 59 formaban parte de los asaltantes. El choque fue seguido de la detención de 215 uigures acusados por la policía china de terrorismo.

Los fundamentalistas atacaron una comisaría de policía y otros edificios oficiales armados con cuchillos. Además, detuvieron algunos vehículos que circulaban por la calle y acuchillaban a sus ocupantes, obligando a algunos peatones a particular en el acuchillamiento.

Entre los asesinados estaba Jume Tahir, imán de la mezquita de Kashgar, la más grande de China. Dos de los asesinos fueron luego abatidos a tiros por la policía y dos días cayeron otros nueve terroristas en Hotan.

El imán Tahir, que tenía 73 años de edad, se había destacado por sus feroces críticas a los fundamentalistas y a la espiral de crímenes que estaban cometiendo en Xijiang. Era miembro del Congreso Nacional Popular de Pekín y presidente de la Asociación Islámica de China.

A pesar de las acusaciones dirigidas contra Pekín por impedir la práctica del Islam en la región, los imanes de las mezquitas cobran un sueldo del Estado, aunque no hay homogeneidad entre ellos, ya están divididos entre uigures, kazajos y otras corrientes que tienen motivaciones nacionales, más que religiosas.

Otra explicación de la oposición de los imanes al terrorismo fundamentalista es similar a la de Chechenia, donde la población islámica también es de confesión sufí y se opone al wahabismo que procede de Arabia saudita.

No es el único imán al que han atacado los takfiristas en Xinjiang:

– En 1993 dos terroristas del Movimiento del Turquestán Oriental apuñalaron y mataron al imán Abliz Damolla de la Gran Mezquita de Yecheng.

– Tres años después mataron a tiros a Hakimsidiq Haji, ayudante del imán de la mezquita de Aksu, y acuchillaron al imán Aronghan Haji de la mezquita de Id Kah, que sobrevivió con cortes en la cabeza, las manos, la espalda y las piernas. El agresor, Nurmamat, había sido educado en el panislamismo y el panturquismo en una madrasa ilegal a que le enviaron sus padres cuando tenía cinco años de edad.

– En 1997 Muhammat Tursun disparó al imán Yunus Sidiq Damolla en su mezquita de Baicheng.

– Al año siguiente un exiliado uigur disparó contra el imán Abliz Haji en Yecheng.

– El año pasado fue asesinado a puñaladas frente a su casa el imán Abdurehim Damaolla, de 74 años de edad, de la mezquita de Kazihan.

Rosón: el azote fascista de Galicia

Solidaridad Obrera

Los herederos de la familia de ese fascista que fue Juan José Rosón, militante falangista de pro, Gobernador Civil de Madrid de 1976 a 1980 y Ministro del Interior de 1980 a 1982, se han especializado en perseguir a todos aquellos que aireen su pasado de criminales fascistas.

En esta situación se encuentra ahora el compañero Alfredo Grimaldos por su libro «La sombra de Franco en la Transición», que desde este sindicato hemos recomendado a nuestros afiliados y a todos los trabajadores.

En 1978, la revista Interviú publicó el reportaje titulado, “Los Rosón, azote de Galicia”, en el que se relataban las hazañas de Antonio Rosón Pérez, durante los meses inmediatamente posteriores al golpe de Estado fascista del 18 de julio de 1936. Como alférez de complemento, actuó de jefe militar de los sublevados en la zona de Becerreá, en Lugo, a lo largo de ese periodo crítico.

Antonio Rosón se convirtió, muy poco después, en el primer presidente de la Xunta de Galicia y su hermano Juan José Rosón era gobernador civil de Madrid en el momento que Interviú publicó el reportaje.

Los Rosón utilizaron entonces todos sus recursos políticos para conseguir que se secuestrara la revista en dos ocasiones.

Pues bien, treinta años después, los Rosón atacan de nuevo, en esta ocasión los herederos de Antonio y Juan José Rosón Pérez, fallecidos ambos en 1986. Han presentado una demanda de protección al derecho al honor por las alusiones que se hace a este clan caciquil lucense en un capítulo del libro de Alfredo Grimaldos.

Están empeñados en que no se conozca la historia de su familia.

Entonces, en 1978, el pleito judicial se resolvió, en primera instancia, con una sentencia favorable a Interviú dictada por la Audiencia Provincial de Barcelona, pero luego, en casación, un Tribunal Supremo cuajado de jueces franquistas y del que formaba parte incluso un cuñado de los Rosón, revocó la sentencia dándoles la razón a ellos.

Ahora quieren callar a Alfredo Grimaldos. La base de la investigación sobre Antonio Rosón incluida en su libro son artículos laudatorios hacia él publicados en el diario El Progreso, de Lugo, entre julio y septiembre de 1936.

Es lo que decían los propios fascistas de la actividad represiva del mayor de los Rosón. En Lugo no hubo guerra civil, se produjeron escasos focos de resistencia a favor de la legalidad republicana, aplastados por las tropas franquistas, que avanzaron con facilidad y, en pocos días, controlaron toda la región. Los asesinatos en las cunetas y las condenas a muerte dictadas por los tribunales militares tuvieron como víctimas a republicanos que defendían la constitución vigente y que, en su mayoría, no habían tenido siquiera la posibilidad de participar en ningún hecho de armas.

Antonio Rosón encabezó la “limpieza” de la zona de Becerreá, durante los primeros meses posteriores al alzamiento militar, según publica El Progreso en varias notas. Por ejemplo, en el ejemplar del 23 de agosto de 1936, se puede leer: “Es de señalar la labor altamente patriótica que están desarrollando los señores D. Antonio Rosón, jefe militar en esta villa; don Fermín Pérez Rosón, médico de Los Nogales y jefe de Falange; D. Luis Rosón y D. Manuel Pérez Rosón, jefes locales en Becerreá y Cervantes, respectivamente, quienes, con su alma de gigantes, están haciendo una labor magnífica en defensa de la Patria. Con su gran olfato policiaco, van directamente a las madrigueras en donde se esconden los huidos, causando verdadero terror entre estos”.

En el libro no se afirma que Antonio Rosón participara personalmente en ningún asesinato, no hay pruebas de eso, pero sí en la persecución y el encarcelamiento de antifascistas, como parece obvio. Algo que él mismo reconoce, quitándole hierro, por supuesto, en unas declaraciones a la revista Cambio 16 publicadas el 7 de mayo de 1978:

“Al llegar a Lugo se me comisionó para que fuera con la Guardia Civil a mi pueblo, y con otros grupos de gente armada que había en los cuarteles de San Fernando, con objeto de que desaparecieran las barricadas y los registros domiciliarios.
Volvimos produciendo un poco de ruido, para que la gente se marchara, ¿comprende?”

Sólo un poco de ruido, en días de fusilamientos indiscriminados y criminales ajustes de cuentas.

Está claro que él era quien mandaba en la zona, como vuelve a señalar El Progreso del 19 de septiembre de 1936: “Debido a la actividad del jefe militar en esta villa, el alférez de complemento D. Antonio Rosón, son muchas las armas recogidas en este partido judicial, calculándose en más de cien las armas largas y aproximadamente las cortas en unas cincuenta, muchas de ellas tan antiguas que ni las marcas se les conoce”.

Mientras tanto, empiezan a publicarse a diario, en el mismo periódico, los nombres de los que son “pasados por las armas” después de consejos de guerra sumarísimos sin las más mínimas garantías jurídicas.

Aún no se sabe donde están enterrados los cadáveres de la mayoría de esos antifascistas asesinados por los hombres que estaban bajo el mando de Antonio Rosón.

A partir de octubre de 1936, el hermano mayor de este clan caciquil participa en las farsas judiciales franquistas en su calidad de abogado y militar. A los detenidos se les acusa de un delito de “rebelión”, por haberse mantenido fieles a la legalidad. El día 7 de octubre, El Progreso se encarga de despedirle y de recordar sus méritos: “Fue destinado a Lugo el distinguido abogado, alférez de complemento, D. Antonio Rosón. Hasta la fecha prestó los servicios militares en esta villa, en donde actuó como comandante militar desde el principio del Movimiento, desempeñando su cometido con gran acierto. Sentimos la marcha de tan buen amigo”.

Juan José Rosón, por su parte, después de desarrollar una larga carrera política durante el franquismo, vistiendo la camisa azul con el yugo y las flechas, fue el responsable de numerosos asesinatos de militantes antifranquistas en la calle a manos de las fuerzas policiales que él mandaba. Y llegó al Ministerio del Interior en 1980, el año más sangriento de la Transición, en el que la extrema derecha y los grupos parapoliciales provocaron dos docenas de asesinatos.

Casi setenta años después del parte oficial de guerra del 1 de abril de 1939, todavía sigue siendo muy difícil indagar en la represión franquista de la guerra y la posguerra. Esa es una consecuencia de la pervivencia del Estado franquista a lo largo de la Transición, un periodo que también estuvo marcado por una fuerte actividad represiva del poder contra los movimientos populares. Los enjuagues de la Transición están en el origen de los problemas que seguimos teniendo ahora para recuperar nuestra memoria histórica.

No sólo se miente sobre lo que sucedió entre 1936 y 1939 y, después, durante toda la dictadura franquista. También sobre hechos mucho más recientes. La imagen oficial de la Transición se ha construido sobre el silencio, la ocultación, el olvido y la falsificación del pasado. No se ha purgado el franquismo en esta sociedad. Los asesinos que aún viven, y sus herederos, están crecidos. Se revuelven como fieras ante cualquier indagación sobre el pasado.

Las dificultades que tenemos todavía son consecuencias de la Transición, en la que se pactó la amnesia colectiva. Una sumisión al franquismo que supuso un nuevo crimen contra las víctimas de ese régimen de terror.

Hay que recordar que más de 100 antifascistas perdieron la vida en las calles, entre 1976 y 1980, a manos de las fuerzas policiales mandadas por Martín Villa y Rosón. Y en atentados de la extrema derecha instrumentalizada desde el poder. La mayoría de ellos tenía alrededor de 20 años. La historia oficial se ha olvidado deliberadamente de todos ellos. Hay que reivindicar permanentemente su memoria.

La Transición supuso una Ley de Punto Final del Franquismo, nos dejó al Borbón en el trono, muchos muertos sin rehabilitar y a los asesinos sin condenar. Los tribunales de justicia aún se siguen oponiendo a la revisión de los consejos de guerra franquistas, auténticas aberraciones jurídicas.

Aquí no ha habido ninguna reconciliación: han querido imponernos la rendición de la memoria. Pero a pesar de las demandas de protección del derecho al honor de los verdugos, no vamos a renunciar a nuestra propia historia. Es fundamental seguir trabajando para romper la barrera tejida por la intoxicación, la mentira y el olvido.

La saga de los Rosón, sus herederos y las reclamaciones judiciales
El Solidario, Solidaridad Obrera, pgs.48 y 49
www.solidaridadobrera.org/downloads/solidario/el_solidario13.pdf

El calvario del periodista Alfredo Grimaldos comenzó en 2004 con la publicación del libro «La sombra de Franco en la Transición» y en 2012, ocho años después, continuó con la condena por parte del Tribunal Supremo por atentar contra el honor del clan Rosón.

Pues bien, señores del Tribunal Supremo: ese mismo año en el que Ustedes dictan su sentencia inquisitorial, el clan familiar cuyo honor defienden seguía haciendo de las suyas y la policía detuvo a Javier Eduardo Rosón Boix, involucrado en la Operación Emperador que desarticuló la mafia china de Gao Ping.

Rosón Boix trabajaba en una sucursal de Madrid del Banco Sabadell como abogado especialista en el lavado de dinero negro y la evasión fiscal. Había organizado su propia red con la ayuda de Frederic François Mentha, un gestor de la banca suiza. La policía registró dos domicilios ligados a él e intervino su vehículo, un Mercedes SL500. Le relacionan con una española de origen israelí, Malka Mamman Levy, alias La Sobrina, auténtica cerebro de la banda criminal de blanqueo de dinero.

Es el hijo pequeño de Juan José Rosón, antiguo cacique gallego, antiguo gobernador civil de Madrid, antiguo ministro del Interior en los tiempos de UCD…

Este es el «honor de la familia Rosón» que defienden los jueces españoles.

Para descargar el libro ‘La sombra de Franco en la Transición’ de Alfredo Grimaldos:

Vivimos en un Estado tan criminal como sigiloso

Juan Manuel Olarieta

Hace 22 años tres jóvenes residentes en la localidad valenciana de Alcàsser desaparecieron de madrugada cuando regresaban a casa procedentes de una discoteca de Picassent. Dos meses y medio después, el 27 de enero de 1993, en un paraje de difícil acceso, aparecieron enterrados los cadáveres de Toñi, Miriam y Desirée con señales evidentes de haber sido torturadas, violadas y finalmente asesinadas de un disparo en la frente.

En las proximidades de su tumba se encontraron unos pequeños papeles que resultaron ser trozos de un parte médico a nombre de un deficiente mental: Enrique Anglés Martins. Como consecuencia de este hallazgo, fueron detenidos el propio Enrique Anglés y su amigo Miguel Ricart Tárrega, quien confesó su participación en el triple crimen, acusando a Antonio Anglés, hermano de Enrique, de ser el responsable directo de aquella orgía de sexo y sangre.

Antonio Anglés huyó (o le dejaron escapar) y la Guardia Civil inició su «búsqueda», sin que hasta la fecha haya dado resultado alguno. El comandante de la Guardia Civil Juan Miguel Pérez, uno de los responsables de la detención de Ricart y de la «búsqueda» de Anglés, está convencido de que «sigue vivo». La Interpol mantiene abierta su ficha y considera a Anglés como uno de los delincuentes más peligrosos de España.

¿Cómo es posible que este Estado no haya sido capaz de encontrar a uno de los delincuentes más peligrosos del país?, ¿cómo es posible que haya permitido que siga en libertad 22 años después?, ¿cómo es posible que sigan hablando de «seguridad»?, ¿se refieren a nuestra seguridad o a la suya?

En 1997 comenzó el juicio contra Ricart, su cómplice, que fue finalmente condenado. La sentencia dice que «posiblemente» en los asesinatos de las tres jóvenes, además de Anglés y Ricart, también participó «alguna persona más». El Tribunal Supremo confirmó la sentencia definitivamente, aunque, además, añadió de su propia cosecha que no había intervenido ninguna otra persona.

Como es típico en las farsas judiciales, el Tribunal Supremo obligaba a comulgar con ruedas de molino. Para echar tierra encima hizo algo más, por primera y única vez en su absurda historia: no admitió una prueba típica de CSI, un análisis de ADN de 15 pelos que, como mínimo, según los forenses, pertenecian a 7 personas distintas y ninguna de ellas era Ricart, ni tampoco Anglés, con lo cual quedaba claro que ambos no eran más que hombres de paja. La verdad oficial impuesta por los jueces quedó de esa manera: dos lumpen que por sí solos logran consumar un delito enfrentándose a tres víctimas a las que secuestran, torturan, violan y asesinan.

El caso quedó cerrado hasta que el año pasado Ricart salió de la cárcel, donde purgó 20 años de condena.

Pero, como suele ocurrir, afortunadamente, siempre hay un reducido núcleo de personas que no traga con las versiones oficiales. En este oscuro asunto formaron parte de los irreductibles Fernando García, padre de Miriam, una de las jovenes asesinadas, y Juan Ignacio Blanco, un periodista de investigación que ha sacrificado 20 años de su profesión a estudiar lo que se ha acabado conociendo como «el caso Alcàsser».

En 2002, cuando Rajoy era ministro de Interior, descubrieron que periódicamente la familia del desaparecido Anglés estaba cobrando importantes cantidades de dinero de origen desconocido.

Hasta el momento del crimen la familia Anglés pertenecía al lumpen. Lo componían una madre y ocho hermanos conocidos por ser los más humildes de Catarroja, hasta que después del crimen logran acumular un saldo en la sucursal de Bancaja superior a 300.000 euros. En 2001 la mayor parte de este dinero se encontraba invertido en Letras del Tesoro.

A los saldos millonarios en las cuentas corrientes hay que añadir el nivel de vida de la familia Anglés: propiedades inmobiliarias de una de las hermanas en Cullera, el BMW serie 5 de un hermano, las operaciones de cirugía estética de Neusa Martins, la adquisición de un local en Catarroja -pagado al contado por 14 millones de pesetas-, el mantenimiento de la vivienda familiar de Camí Real… Gastos que, si se suman a la cantidad depositada en Bancaja, suponen un capital superior al medio millón de euros.

Coincidiendo con sus viajes a Sao Paulo, la madre de Anglés, Neusa Martins, de origen brasileño, retira en varias ocasiones de su cuenta corriente cantidades de hasta 30.000 euros. O bien entrega dinero a su familia brasileña, o acumula allí los ahorros para cuando llegue el momento de la jubilación.

Los únicos ingresos conocidos de la familia son el salario mensual de Neusa Martins -la madre de los hermanos Anglés- en un matadero de aves próximo a Catarroja, que no superan los 12.000 euros anuales, a los que hay que sumar los 3.000 euros anuales que Enrique Anglés percibe del Estado por su discapacidad mental.

La fortuna acumulada por la familia no tiene ninguna explicación posible.

Incansables, los investigadores acudieron a la Delegación de Hacienda de Valencia para tratar de conocer las declaraciones de la renta. No es la primera vez que a los funcionarios de Hacienda les preguntan por esta paradoja. Uno de ellos aseguró que sus superiores le habían exigido que dejara de molestar a la familia Anglés con sus requerimientos para que justificaran los ingresos tan cuantiosos. Naturalmente, el Ministerio de Hacienda oculta los expedientes abiertos a las familias Anglés y Ricart por la inspección fiscal.

El silencio levanta un muro infranqueable a los que han continuado las investigaciones, lo cual es en cierta manera lógico. Lo que no es tan lógico es que se lo levante a los jueces, a los fiscales, a la policía. Pero ahí, justo donde aparece un funcionario público, es donde empieza el Estado y el Estado no necesita ocultarse a sí mismo: le basta con mirar para otro lado, con cruzarse de brazos, por lo que se produce esa paradoja, a saber, que sobre el triple crimen hay más información fuera que dentro del sumario judicial.

El Estado nunca ha querido investigar ni el triple asesinato ni el patrimonio de la familia Anglés. Que un asunto de esta envergadura se haya tapado, no sólo en el momento inmediatamente porterior al crimen, sino muchos años después, sólo tiene una única explicación: quien lo ha cometido es el propio Estado, es decir, personajes muy influyentes que forman parte del mismo, que disponen de dinero (fondos reservados) y de poder, altos cargos, políticos conocidos. Los criminales son tan influyentes que el Estado lleva 22 años pagando el silencio de los hombres de paja.

Los que quisieron investigar el crimen fueron criminalizados. Fernando García, el padre de una de las jóvenes asesinadas, y el periodista Juan Ignacio Blanco fueron condenados por la Audiencia de Valencia a penas de cárcel por un delito de calumnias por sus declaraciones en un programa de televisión de Canal 9.

A un padre cuya hija había sido secuestrada, violada, torturada y asesinada los jueces le impusieron un segundo castigo adicional: le condenaron, además, a guardar silencio.

La suerte del periodista no fue mejor. Blanco dijo en la televisión algo terrible: que «el fiscal debía de trabajar más». En 1998 publicó un libro titulado «¿Qué pasó en Alcácer?» y un juez hizo con él lo mismo que antes habían hecho con las tres jóvenes: secuestrarlo. Es otro caso más de censura. Es imposible tapar un crimen de la envergadura del de Alcàsser sin una red de complicidad extensa y dilatada a lo largo del tiempo. Lector: si no quieres formar parte de esa red de silencio y complicidad, puedes descargarte el libro y luego difundirlo. Lo puedes hacer desde este enlace:

https://www.oboom.com/C3R0COSI/alca.rar


Una censura siempre oculta un crimen, y si hoy sigue habiendo tanta censura es porque vivimos en un Estado criminal y multirreincidente. El Estado es tan criminal como los asesinos de Alcàsser. No sabemos quiénes son. Lo que sabemos de ellos es que son esos que hoy mismo nos están hablando en la televisión de derechos humanos, de justicia, de constitución, e incluso de que luchan contra la delincuencia.

¿Tienen uñas las hormigas? (y II)

N.B.

El dadaísta título de arriba -como el de mi anterior entrega: «¿Tienen sed los peces?»– pretende hacer vislumbrar lo bizantino de pueriles discusiones del llamado, entonces, cada vez menos desde que ETA abandonó la lucha armada, «problema vasco» cuando, en realidad, lo que hay, a juzgar por la copiosa prosa que a continuación voy a enumerar, es un «problema español». Se habla de España, decía yo, no ya como tema, sino como género, casi un estilo, un relato.

Veamos, pues, una corta relación de la producción libresca escrita y pergeñada por ortodoxos y heterodoxos en distintas épocas e inspirada en qué cosa sea eso que llaman «España» y que parece cogida con imperdibles y casi por los pelos. Muchos nombres ya no dicen nada, o casi nada, y otros sí, pero todos estaban animados por la misma inquietud, otrosí, las Españas. Del iniciático Campillo y Cosío, ministro liberal del siglo XVIII con Felipe V, tenemos el kilométrico «Lo que hay de más y de menos en España para que sea lo que debe ser y no lo que es» (1741) y «España despierta» del mismo año. Damos un brinco cronológico y nos topamos con Federico Jiménez Losantos, aquejado estos días de un virus estomacal o no se  sabe qué, y su exitoso best-seller en 1979 «Lo que queda de España», significativo título. De Lucas Mallada, el célebre «Los males de la patria». Picavea le dio vueltas al asunto en «El problema nacional». Ortega (y Gasset) piensa que España se tibetaniza en «España invertebrada»; piensa que España se desconcha (lo de las autonomías no es de hoy; ya, por ejemplo, se le otorgó a Puerto Rico cuando todavía era colonia española y antes de ser Estado Asociado de los USA). Claudio Sánchez Albornoz, aquel que dijo que España empieza, no en los Pirineos, sino en el País Vasco, escribe en su famosa polémica con Américo Castro y su «La realidad histórica de España», escribe, digo, «España, un enigma histórico». La orteguiana y malagueña María Zambrano redacta «España, sueño y verdad». Ya después de la guerra civil, el médico Pedro Laín Entralgo escribe «España como problema» (punto de vista falangista). Rafael Calvo Serer, en respuesta, pergeña «España sin problemas» (punto de vista opusdeísta). El indocumentado y pelín pirao Ángel Ganivet (a quien Azaña pusiera en su sitio), «Idearium español». Fernando Sánchez Dragó, que ya suena más, se forra con su delirante y desopilante «Gárgoris y Habidis, una historia mágica de España» (1979). José Luis L. Aranguren, «Memorias y esperanzas españolas». Jovellanos, ilustrado del siglo XVIII, redacta «Informe sobre la ley agraria» (y, después, también el regeneracionista Joaquín Costa ya en el siglo XIX, principios). Feijoo, en el XVIII, «Teatro Crítico Universal». El integrista Marcelino Menéndez Pelayo, «Historia de los heterodoxos españoles» con aquella España «martillo de herejes y centinela de Occidente» que tan bien le vino a la intelligentsia franquista. Estos «heterodoxos» serían extraespañoles a fuer de españolísimos de fuero interno pero desaforados; los afrancesados, por ejemplo. Mayans tiene «Orígenes de la lengua española» y, termino, Juan Pablo Forner (quien escribiera en 1792 «Discurso sobre la perplejidad de la tortura», en plena decadencia de esta ominosa práctica, y se entendía que había que erradicarla, o sea, igual que ahora, hay que joderse. . . ), «Exequias de la lengua española». Hay más, pero es suficiente. En lenguaje de hoy, se podría decir que son gente de «derechas» quienes escriben sobre «Espain».


La lista es heteróclita y no todos los autores coinciden ni en la época ni en pensamiento ni en intenciones. Hay quien hace alharacas y se siente alharaquiento. También bordes de pórfido y quien, a falta de charol, se la menea pero medra, que de eso se trata (hay «escuela vasca» en este menester). No faltan esforzados costaleros ni, ay, sobran gentes sinceras, preocupadas, afrancesadas o no, alumbrados o arbitristas, hasta que apareció la casta inconsútil de los rastacueros parvenus facedores de «bucles melancólicos» (Jon Juaristi) y su «ècole juaristiano» con sus mediocres epígonos.

Como decía el poeta, ¿hay «dos Españas»? De momento, como decía Alfonso Sastre, «España son ellos». Los de siempre, los puros, los castos, los putos amos de la barraca y la Banca.

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