mpr21

La web más censurada en internet

Archivos (página 1466 de 1523)

Los recibos de la luz y el agua son un atraco a mano armada

Según los economistas, estamos en una etapa tan aguda de la crisis económica, que se está produciendo una deflación, es decir, una caída generalizada de los precios. Pero las estadísticas de la burguesía son tan engañosas como sus programas electorales.
En el universo sólo hay una cosa más veloz que la luz: el precio que tiene en España. Desde el inicio de la crisis económica en 2007, el precio de la electricidad para los consumidores domésticos se ha incrementado un 74,5 por ciento. Los que tenemos luz y no tenemos trucado el contador (de momento), pagamos casi 400 euros al año por la luz que van a engordar los bolsillos de los monopolios eléctricos.
Por el contrario, el incremento de los salarios en el mismo periodo ha sido del 12,3 por ciento y el IPC ha subido un 15,4 por ciento.
Entre 2007 y 2014 la factura eléctrica ha multiplicado por siete el crecimiento sus salarios. Para nuestros maltrechos bolsillos supone 3,58 euros de cada 100 euros, frente a los 2,6 de cada 100 euros ganados que suponía en 2007.
El esfuerzo medio para pagar la factura ha aumentado el 40 por ciento para las familias. Se considera que si un hogar debe destinar más del 10 por ciento de sus ingresos a hacer frente a los servicios mínimos está en estado de pobreza energética.
Como refleja Eurostat, las tarifas eléctricas españolas son las más elevadas de la Unión Europea. El coste de la luz ha subido en los hogares españoles durante estos últimos años a excepción del 2013, que experimentó un descenso en comparación con el 2012, según datos extraídos de la oficina estadística de la Comisión Europea, Eurostat.
Las subidas estratosféricas de precios no son sólo cosa de la luz. El gas y el agua también han subido por encima del IPC y de los salarios.
El precio del gas ha subido un 30 por ciento, según la misma fuente. El precio del gas bajó en los años 2010 y 2011, pero volvió a subir en el 2013″.
Otro suministro básico en el hogar, el agua, también cuesta más. En Catalunya el precio medio del agua doméstica ha subido más de un 40 por ciento entre el 2008 y el 2013.
En conjunto, los costes de luz, agua y gas han pasado a suponer para los hogares 6,97 euros en 2014, desde 5,4 euros en 2007, un esfuerzo cercano al 30 por ciento destinado a pagar servicios básicos.

La mitad de la deuda española está en manos extranjeras

Es otro motivo más para que los racistas hispánicos se enfaden, pero esta vez con verdadero motivo: según datos que acaba de difundir el Tesoro Público, en diciembre la deuda española en manos extranjeras se situó en 362.495 millones de euros, lo que supone la mitad de su volumen total.
En términos absolutos se trata de la mayor cifra desde que existen registros. Los extranjeros no han dejado de incrementar de forma sostenida y mes a mes su cartera de deuda pública española, con un único descenso en abril de ese año. Tomen nota los independentistas hispanos, como los de Podemos: en la década de los noventa la deuda en manos extranjeras solo ascendía al 10 por ciento, por lo que se ha multiplicado por cinco en dos décadas, o dicho con otras palabras: los extranjeros se están apoderando del país o, como dicen los economistas, España no es más que una «cartera» que otros llevan en la mano.
Alguien se preguntará, ¿a quién llama «extranjero» el Tesoro Público? No se sabe porque es secreto. Con el fin de traer un dinero que aquí los capitalistas no saben tener, en 2011 –justo cuando la crisis estaba llegando al punto de pánico– el gobierno decidió eliminar la obligación de declarar los beneficios de la tenencia de deuda española para los no residentes, con lo que desde entonces no sabemos el origen geográfico de los especuladores.
Conclusión: no sabemos en manos de quién estamos, a quién le debemos favores. Pero tenemos nuestras sospechas, que vamos a compartir con Ustedes, queridos lectores. Hagamos memoria. El año pasado la Audiencia Nacional emitió una orden internacional de detención contra el antiguo presidente chino Jiang Zemin por el asunto del Tíbet. Entonces al ministro de Asuntos Exteriores, García-Margallo, se le escapó en directo en una entrevista con TVE que “China tiene el 20 por ciento de la deuda pública española y bastaría un clic en un ratón en un ordenador chino para que este país se encontrara una prima de riesgo como la que teníamos hace años”. Es como para echarse a temblar. ¡Dependemos de las teclas del ratón que maneja un chino con uno de los dedos que se mete en la nariz!
Ante todo tranquilidad. Mantengamos la calma: o el ministro es un mentiroso o no sabe de lo que habla. Es posible que sean las dos cosas. Lo dijo para meter miedo contra China. La deuda española en manos chinas no es del 20 por ciento, sino inferior al 10 por ciento. Los chinos presionan a España con la deuda, pero no son las peores presiones que sorporta este Estado. Las hay aún mucho peores.
Pero, ¿saben Ustedes una cosa? Las noticias del Tesoro Público son igual de estúpidas que todas las demás de la burguesía. Lo que deberían decir es que no se trata de «extranjeros» sino de fondos de inversión, de grandes especuladores financieros a los que ahora llaman «fondos buitres».
¿Saben otra cosa? Esos buitres carroñeros se alimentan de cadáveres en descomposición como España y para ello no necesitan llegar en patera, ni saltar la valla de Melilla porque sus socios españoles les abren las puertas de par en par sin pedirles pasaporte.
¿Verdad que es como para convertirse en una fanático del racismo? Nunca hemos entendido por qué todos esos «nacionalistas» que tanto airean la bandera «nacional» no proponen el impago de la deuda española en manos extranjeras. De paso, ¿por qué no proponen también la salida de la OTAN y el cierre de las bases «extranjeras» en su querido suelo patrio?

En Ucrania la OTAN lleva a cabo el mayor despliegue militar desde la Guerra Fría

La OTAN está llevando a cabo en Ucrania el mayor despliegue militar desde la Guerra Fría. Lo mismo que en Afganistán, el objetivo es presionar a Rusia, lo que la intoxicación propagandística presenta justamente al revés, como un intento de hacer frente a un supuesto «expansionismo» ruso.
Como consecuencia de los continuos reveses del gobierno de Kiev en el Donbás, la OTAN se ha visto obligada a duplicar sus efectivos de reacción rápida, 30.000 mercenarios frente a los 12.000 que había hasta ahora, a los que hay que añadir una «punta de lanza» de otros 5.000 soldados capaces de desplegarse «en pocos días» en el este de Ucrania.
El anuncio del despliegue militar pretende transmitir la impresión de que la OTAN aún no esta combatiendo en Ucrania, pero que puede hacerlo de manera instantánea. Es falso,  ya que el ejército de Kiev combate con tropas contratadas por la OTAN, munición de la OTAN, equipamiento de la OTAN y batallones dirigidos por instructores de la OTAN.
Además, el despliegue es sólo una parte de la ofensiva contra Rusia. Además, Estados Unidos y la Unión Europea han aplicado varias rondas de sanciones económicas a Rusia para que les dejen las manos libres en Europa oriental.
El jueves los ministros de Defensa de la OTAN dijeron que su objetivo es reforzar la «defensa colectiva» de la OTAN en el este de Europa ante lo que califican como «acciones agresivas» de Rusia, aunque en su comunicado no aclararon ni a qué «acciones» se refieren, ni qué entienden por «agresividad».
Un dia antes de la reunión, el secretario general de la organización imperialista, el noruego Jens Stoltenberg, dijo que el despliegue militar no es ofensivo sino defensivo, a pesar de que se produce en un país situado junto a la frontera rusa: «Todo lo que hagamos para reforzar nuestra protección colectiva estableciendo esta nueva fuerza [de despliegue rápido] es defensivo», dijo a la prensa. «Es una respuesta a lo que hemos visto de Rusia durante algún tiempo y responde a nuestras obligaciones internacionales», añadió.
Incumpliendo todos y cada uno de los acuerdos firmados con la URSS de Gorbachov y la Rusia de Yeltsin, la OTAN se ha instalado en las mismas puertas de Rusia, en territorios que antiguamente formaban parte de la URSS. De hecho, la fuerza de reacción rápida se asentará en seis bases militares situadas en seis países que desde la caída del Telón de Acero han sido incorporados a la OTAN: Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Rumanía.
En cada una de estas unidades de comando y control habrá entre 30 y 40 militares, que se asegurarán de mantener sobre el terreno el material necesario para facilitar el despliegue de las tropas. «Harán que puedan desplegarse las fuerzas de la OTAN más rápido», dijo Stoltenberg. Añadió que también servirán para «coordinar ejercicios internacionales» y que «son importantes porque harán de vínculo entre la defensa nacional y las fuerzas internacionales de la OTAN».
La sangría que el imperialismo ha provocado en Ucrania es un horror. Desde que se desencadenó en abril del año pasado, la guerra ya ha costado la vida a más de 5.000 personas y ha provocado el desplazamiento de otras 800.000, según cifras de Acnur, que calcula en 430.000 los ucranianos desplazados dentro del país y otros 387.000 que han solicitado el estatuto de refugiado, asilado u otros permisos de residencia en Rusia.
Para ejercer presión sobre el gobierno de Putin con el fin de que deje de apoyar a los separatistas prorrusos que combaten contra Kiev en Donetsk y Lugansk, la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá, entre otros países, han impuesto varias rondas de sanciones a Rusia.
Pero la decisión adoptada el jueves por la OTAN se centrará sobre el terreno. El refuerzo militar del imperialismo en el este de Europa se debe a que la OTAN ya no ve la incorporación a Rusia de la península de Crimea en marzo y el golpe de Estado en Kiev como crisis temporales. Hasta ahora la rutina en Ucrania eran oleadas de enfrentamientos esporádicos intercalados con fases de calma. Los imperialistas dicen que desconocen hacia dónde va a evolucionar el conflicto, pero adoptan medidas para una situación de guerra permanente. Lo explicó el vicesecretario general de la organización militar imperialista, Alexander Vershbow, el miércoles. «La agresión de Rusia en Ucrania no es un incidente aislado, sino algo que cambia el juego en cuanto a la seguridad en Europa. Refleja un patrón de comportamiento en evolución que comenzó hace algunos años», aseguró.
La OTAN tampoco descarta una mayor escalada de la guerra. Según los imperialistas, las maniobras realizadas en las últimas fechas sugieren que Moscú es capaz de lanzar una operación de alto perfil en muy poco tiempo, y ante esto consideran que necesitan reforzar las fuerzas de respuesta rápida.
La percepción de Rusia es diferente. El Kremlin ha comprobado que la OTAN se mueve cada vez más cerca de la frontera rusa y que la ampliación de la OTAN hacia el este ha cambiado todo el equilibrio geopolítico en Europa, lo que genera más peligros para Rusia. Según Putin, los movimientos de la OTAN no son defensivos sino que tratan de «debilitar la independencia de Rusia». En su informe semanal, el ministro de Exteriores ruso, Alexander Lukashevic, dijo este jueves: «La esencia es obstruir el proceso de integración natural de la Comunidad de Estados Independientes [organización supranacional compuesta por 10 de las 15 exrepúblicas soviéticas], arrancar a Ucrania y a otros vecinos de Rusia por cualquier medio».

Las bombas de los terroristas cristianos en Madrid

El 1 de marzo de 2006 un extremista cristiano puso una bomba en el Teatro Alfil de Madrid en el que el cómico italiano Leo Bassi representaba la obra «La Revelación» en la que mofaba de los cristianos.
El terrorista dejó prendida una bomba con una mecha de efecto retardado que habría explotado una hora después de ser descubierta, coincidiendo con la representación de la obra. El habitáculo estaba lleno de rollos de papel de atrezo y de cortinas. La explosión del artefacto casero habría provocado la propagación de las llamas por todo el recinto. 
”De no haberse descubierto”, dijeron los portavoces del Teatro Alfil en una nota, «habría estallado produciendo un incendio de grandes dimensiones con el público, técnicos, personal del teatro y artistas dentro de la sala». Al lugar de los hechos se trasladaron brigadas de la Policía y del Tedax para analizar el artefacto e iniciar la investigación sobre un acto que pudo causar innumerables muertos.
Poco antes, el 24 de febrero, la asociación católica Alternativa Española convocó una protesta a las puertas del teatro, contra la que consideraban «una obra blasfema». Además Alternativa Española presentó una querella contra el propio Leo Bassi, el Teatro Alfil y su director por considerar que la repesentación vulneraba el Código Penal y la Constitución en su defensa por el respeto a los cristianos.
Hacía varias semanas que Bassi vivía custodiado por guardaespaldas porque había recibido amenazas de muerte de grupos católicos que protestaban contra «La Revelación». Desde su estreno en el Alfil, fueron sido muchas las voces de grupos católicos que se mostraron contrarios al espectáculo por entender que ofendían sus sentimientos religiosos.
Poco después del estreno el cómico italiano manifestó que la obra era una «crítica racional al monoteísmo del Antiguo Testamento poniendo en evidencia las contradicciones peligrosas, las omisiones e inconsistencias». Bassi analizaba algunas manifestaciones de dirigentes de diversas confesiones cristianas, desde el Papa hasta los telepredicadores protestantes que causan furor en América Latina.
¿Para cuando una ley contra el terrorismo cristiano? La verdad es que no serviría de nada porque la policía no se molestó en buscar a quienes colocaron la bomba… Ya se sabe: los católicos no ponen bombas en Madrid o, dicho de otra manera: impunidad total.

España son ellos

Nicolás Bianchi
Cuando hará unos nueve años, en la «oposición», Mariano Rajoy decía que el cava catalán es tan español como el jamón ibérico, hay que suponer que algo chirría. Porque si algo, España en este caso, es indemostrable, es que no necesita que nadie nos recuerde la quintaesencia de un seudoproblema, esto es, que España es una (y no 51). España no es un problema: es un axioma… indemostrable.
Es Catalunya quien debe demostrar que es una nación. En realidad, siempre han creído en la organización territorial del liberal Javier de Burgos (granadino de Motril) quien en 1833 dividiera el Estado en 49 provincias (en la actualidad son 50). Puestos a recordar, diremos que, por ejemplo, en 1891 Silvela y Sánchez Toca realizaron un plan por el que se configuraban 13 regiones. Extremadura, a la sazón, incluía Ciudad Real y Salamanca, amén de Cáceres y Badajoz. ¿Se sabe esto? ¿Y que Valencia incluía a Murcia y Albacete? ¿O que la misma Albacete fue una provincia artificialmente creada?
En la época de los liberales decimonónicos había una preocupación real por lo que entonces se llamaba, diríamos, la «cuestión del regionalismo». Se elucubraron planes y proyectos para componer un Estado unitario y centralista imprescindible para el desarrollo del mercado capitalista. Ocurre que los problemas se incrementarían con la aparición del nacionalismo vasco y el catalán, sobre todo. Este fenómeno repercutirá en otras regiones de España creándose movimientos de reacción contra ellos. Las alusiones a la labor unificadora de Castilla y su grandeza son constantes. Santiago Alba (ministro regenerador con Alfonso XIII), en 1908, afirmaba que iría a predicar a Cataluña «frente al evangelio catalanista, la gran verdad castellana». Unamuno en 1909 consideraba que el castellanismo (no el «españolismo», ojo) no era otra cosa que anticatalanismo. Un castellanismo nostálgico de glorias y épicas pasadas que aún resuenan. Digamos también, para no incurrir en anacronismos, que la división que hizo el afrancesado de Burgos fue progresista bajo la perspectiva de un mercado capitalista contra la dispersión del Antiguo Régimen. Resulta complejo juzgar el pasado a la luz del presente, pero, como en estratigrafía arqueológica, no queda otra.
Aunque suene chocante, el regionalismo (olviden el término «nacionalismo») fue una constante reivindicación de la derecha española seguidora de las ideas de Marcelino Menéndez Pelayo y del tradicionalista y católico Juan Vázquez de Mella. Se trataba de solucionar el contencioso catalán con una descentralización administrativa (la «desconcentración» es otra cosa propia de las «autonomías» de hoy). Eso era el regionalismo. Hoy abominan de las «autonomías» -como «problema»– los mismos que las crearon para difuminar y disolver el verdadero problema de las «naciones» dentro del Estado español o, como gustan decir, de las «nacionalidades». La derecha decimonónica española nunca fue centralista sino regionalista y ello debido a las oligarquías y caciquismos -hoy diríamos «barones»– de los que hablara el regeneracionista Joaquín Costa.
Cuando las generaciones venideras, si todavía no las han lobotomizado bastante, que en eso están, observen los debates actuales sobre si Catalunya es o no una nación (igual que Galicia y Euskadi), supongo que se reirán de buena gana viendo el cutre nivel de la «clase política» o, como le dicen ahora, «casta», que nos toca sufrir. Todo se resume en saber si al Barça le interesa jugar en una liga catalana contra el Sabadell o el Mollerusa. 
Es igual que la puta manía de los gabachos en llamar omelette a la tortilla española. Algo ridículo, cosa de paletos…

Podemos no es un partido político sino un anuncio de televisión

El impacto mediático y, sobre todo, televisivo, de Podemos ya está llegando a las Facultades de Ciencias de  la Información. ¿Cómo es posible que una organización política alcance el rango del famoseo político a las primeras de cambio? La pregunta tiene mucha más miga científica que el bosón de Higgs y será objeto de sesudas tesis doctorales en los años venideros.
El Foro de la Nueva Comunicación ha organizado una conferencia para analizar el binomio Podemos/televisión en el que ha intervenido Bieito Rubido, el director del periódico ABC.
Para explicar este tipo de fenómenos complicados es corriente recurrir a explicaciones sencillas, como  contaba el general Charles de Gaulle en sus memorias: «Al complejo Oriente Medio viajé con ideas simples».
En su conferencia Rubido no sólo destaca la desproporcionada cobertura que Podemos tiene en los medios, sino algo aún más significativo: que la misma procede de aquellos que no son precisamente «de izquierda». Dichos medios no se limitan a exponer los actos e intervenciones de los dirigentes del nuevo partido sino que van mucho más allá y el director de ABC habla de un «apoyo sin precedentes» por parte de los medios de «la derecha» a un movimiento «de izquierdas».
Dejemos pasar ese lenguaje absurdo del director de ABC. Olvidémonos también de si en este país existe algún medio de prensa que no sea de «derechas» o, como dice Rubido, que no tenga «capital de derechas». El meollo de la cuestión es que por primera vez en la historia aquí los sectores más reaccionarios del capital están apoyando a una organización que la mayoría cree que tiene algo de progresista.
El problema no es sólo que los medios estén mostrando al minuto todos y cada uno de los pasos de la organización, sino que es un verdadero apoyo mediático y, por consiguiente, político.
Dicho apoyo, además, no procede de su victoria en las elecciones europeas de mayo del pasado año, sino que es anterior, ya que la caverna fascista de Intereconomía ya llevó a Pablo Iglesias a sus tertulias antes de aquellas elecciones.
¿Cómo es posible que los fascistas estén patrocinando a Podemos? Al hacer este tipo de preguntas alguien se enojará pensando en los feroces ataques que lanza cada día la «Brunete mediática» contra dicha organización, así como políticos de contrastado pedigrí derechista, como Esperanza Aguirre.
Los que piensan de esa manera no se dan cuenta de que en la permanente farsa política que vive España, de unas elecciones a otras, nada fortalece más que uno de esos furibundos ataques cavernarios. Es como las vacunas, que te inmunizan con unos pocos y maltrechos virus. También Podemos ha ganado protagonismo con las continuas invectivas, sean verdaderas o falsas, procedentes de la «Brunete mediática».
El famoseo político ha engordado a Podemos con una receta infalible que todo estudiante de intoxicación propagandística conoce a la perfección: «no importa que hablen mal de tí, el caso es que hablen»; dicho con otras palabras: «ladran luego cabalgamos». El famoseo político y televisivo se alimenta de sí mismo. El caso es estar en el candelero. Cada minuto de televisión se cotiza a cientos de miles de euros, a pesar de los recortes, que hasta ahí no han llegado… todavía.
Si comparamos la dedicación con la que los medios fascistas miman a Pablo Iglesias y sus compinches en comparación con otras organizaciones, como UPyD, Vox o Ciutadans, caemos en la cuenta de la desproporción existente. La presencia de Podemos en la televisión es tan abrumadora como un anuncio publicitario.
En su conferencia Rubido reconoció que en los comités de dirección de todas las cadenas de televisión se imparte la orden de que Podemos tiene que aparecer «por la mañana, a mediodía y por la tarde», y el propio director de ABC dio fe públicamente de ello. Su explicación es porque de esa manera las emisiones ganan «uno o dos puntos» de cuota de pantalla, es decir, porque cuando enchufamos la tele los telespectadores queremos ver a Pablo Iglesias, a Monedero, a Errejón, a Echenique y a sus compinches, o bien porque queremos que nos hablen de ellos, aunque sea mal, para ponerlos verdes.
Aparte de esa, hay muchas más explicaciones que convergen en la misma dirección. Por ejemplo, hay quien asegura que «la derecha» apoya a Podemos porque así divide a «la izquierda», con lo cual se refieren fundamentalmente al PSOE, o bien porque, a diferencia del PSOE, que es una organización veterana acostumbrada a lidiar con los astados del PP, los de Podemos han demostrado ser unos membrillos. No cabe duda de que también hay algo de eso y, por consiguiente, de que la reacción sabe muy bien que el fortalecimiento de Podemos en las próximas elecciones va a ser el fortalecimiento del propio PP.
Volvemos a recordar una nuestras citas favoritas, que procede de Pérez Galdós: en España la política es una conjugación del verbo comer. El gran novelista canario lo decía por el electoralismo y la naturaleza cutre de la política de cortos vuelos que aquí se ha practicado siempre. También porque para muchos -vividores- eso que llamamos «la política» es una manera de vivir y de vivir -además- bien, de enchufar al cuñado en un cargo para toda la vida y cosas parecidas.
Como la fiebre, Podemos no es una enfermedad sino el síntoma de algo de lo que nadie habla, salvo ellos mismos, y en este aspecto les damos la razón: es consecuencia de una profunda crisis política, la crisis del Estado, del régimen edificado en 1978. Los fascistas les han puesto ahí para salvarles porque, en efecto, se han creído que tienen salvación. Lo aprendieron en 1978 y vuelven a repetir el experimento: utilicemos a «la izquierda» para salvar a «la derecha».
(La concepción garbancera de «la política» a la que se refería Galdós nos obliga a utilizar este estúpido lenguaje. Pedimos perdón por ello a nuestos lectores. No se volverá a repetir)

El PSOE se lava las manos como Pilatos

La Operación Púnica es una trama de corrupción de la que forman parte 51 políticos, concejales, funcionarios y empresarios que fueron detenidos en 2014. El saqueo de la propiedad pública alcanzó los 250 millones de euros en contratos municipales, especialmente en ayuntamientos de Madrid, que posteriormente eran blanqueados a través de un entramado de empresas.
La organización criminal estaba compuesta especialmente por militantes del PP. Uno de los principales implicados es Francisco Granados, antiguo dirigente del Partido de Rajoy en la Comunidad de Madrid.
Pero el dinero (negro) no conoce colores políticos, así que en el ajo también hubo algunos del PSOE que, como se ve, no estaba tan alejado del PP. Cuando la alcaldesa de Parla encontró 80 fichas de militantes del PSOE en el despacho del antiguo jefe de gabinete del alcalde, las verdaderas dimensiones de la organización criminal salieron a la luz.
Pero estamos en plena época de «lucha contra la corrupción» y las frases venden votos, por lo que tras el descubrimiento del papel de sus afiliados, el PSOE abrió una investigación interna que no ha durado mucho y parece, pues, que tampoco ha sido muy profunda: la acaban de cerrar.
La explicación es que de aquel listado que apareció en manos de los corruptos una parte correspondía a militantes que «encontraron trabajo» en la empresa que realiza el servicio de basuras en Parla.
El PSOE concluye que el manejo de esos datos no estuvo relacionado con los sobornos en los que están involucrados seis alcaldes de Madrid, el secretario del Instituto de Turismo, el antiguo alcalde de Cartagena, José Antonio Alonso, y el presidente de la Diputación de León, Marcos Martínez Barazón.
Entre las empresas involucradas en la red corrupta, la más destacada es Cofely, una filial de la multinacional francesa GDF Suez, que acaparó 160 de los 250 millones de euros en contratos públicos amañados. Tras la detención de José Martínez Nicolás, consejero delegado de la Agencia de Informática y Comunicaciones de la Comunidad de Madrid, el nombre de la empresa Indra también apareció como una de las beneficiarias.

Islamalgama, un paraíso para todos los públicos

Con motivo del 70 aniversario del campo de concentración de Auschwitz, un portavoz tan cualificado del imperialismo como la revista US Today publicaba esta caricatura que resume a la perfección el «totum revolutum» que tanto les encanta y con el que quieren encantarnos también a nosotros.
Es un lavado de cerebro. La caricatura muestra cómo la propaganda imperialista equipara al islam con el nazismo. En referencia al aniversario, el caricaturista pregunta si 70 años después no se repetirá otra vez algo como Auschwitz y la respuesta está en las palabras que pronuncia la calavera: «Dios es grande». El nazismo ha resucitado en el islamismo.
Además, el imperialismo ha re-convertido Auschwitz, lo mismo que el islam, en uno de esos comodines que se pueden utilizar según las necesidades propagandísticas del momento. Para el caso Auschwitz es sinónimo de muerte contra los judíos. Por lo tanto el imperialismo quiere que pensemos que la preocupación del nazismo fue la de matar judíos y que la del islam es exactamente la misma.
Moraleja: los judíos son siempre las víctimas y los islamistas (=nazis de hoy) son los victimarios.
En sí mismo el islam es otro «totum revolutum». Si se fijan en los distintivos verán que aparecen equiparados Isis, Al-Qaeda, Boko Haram y los talibanes, con Hezbollah y Hamas, los sunitas con los chiítas, los lacayos de Israel con los que se defienden de Israel.
El terrorismo islamista no sólo concierne a determinados grupos sino que es algo generalizado. Por eso en los distintivos también aparece «El Eje del Mal», integrado por países terroristas, como Irán.
Por supuesto, el islam en su conjunto queda asimilado a lo peor de lo peor en una asociación de ideas que se tiene que quedar grabada en la cabeza a todos los públicos: islam = extremismo, yihad… En definitiva, el islam es sinónimo de muerte.
Como ven, el imperialismo sigue de muy mal humor. ¿O les parece graciosa esta caricatura?

España ejercerá de gendarme de la OTAN

Desaparecida la URSS, la OTAN se quedó sin enemigos exteriores y se los tuvo que buscar en su propio interior. Así nació la «guerra contra el terrorismo», reconvertida ahora en «lucha contra el terrorismo», una tarea que parece más bien de tipo policial que militar.
A tales fines, la OTAN no puede prescindir de un país, como España, con una experiencia tan dilatada en machacar a su propio pueblo. Los gendarmes españoles son maestros en esas lides y la OTAN ha recurrido a ellos para que formen parte de la primera Fuerza de muy Alta Disponibilidad, una brigada que se formará en 2016 y que tiene como fin lograr a lo que califican como «una mayor seguridad euroatlántica».
La brigada recibe el nombre de VJTF (Very High Readiness Joint Task Force). Es la unión de cinco batallones internacionales procedentes de países como Alemania, Francia, Italia, Polonia, Reino Unido y España. Cada una de ellas ejercerá de forma rotatoria el mando de la VJTF en los Cuarteles Generales de Alta Disponibilidad de las estructuras de la OTAN para garantizar su operatividad durante los próximos años.
España será la primera en tomar el mando en el Cuartel de Bétera de esta brigada para mostrar así su total compromiso con la OTAN.
Todos estos batallones tienen como objetivo lograr una brigada que pueda actuar en un muy poco tiempo a todas las amenazas que se le puedan presentar a eso que llaman «seguridad euroatlántica».
Este plan parte de la Cumbre de Gales donde se formuló el Plan de Acción de Preparación. Pero este proyecto tiene aún mucho por delante: antes de que se pueda declarar operativa en la Cumbre de Varsovia de 2016, la brigada pasará por un proceso de preparación y certificación durante el 2015, aunque deberá estar lista para un posible despliegue.
Ya que estamos en vísperas electorales, es posible que en su programa electoral alguien (de esos «de izquierda») se acuerde de nuestra ilegal presencia en la OTAN. Se busca a alguien amante de la legalidad vigente, aunque sólo sea en el programa electoral (ya sabemos que estas cosas no pueden ir más allá). Ya ven. Aquí nos conformamos con muy poco.

No me río, doc

Nicolás Bianchi
Recostado en un triclinio bizantino de pórfido, expulsé gongorinos serventesios al doctor en parapsicología: «Vea, licenciado, no me río, ¿es grave? Quiero decir que veo teleseries cómicas en televisión y no me río y esto, lo sé, me vuelve atípico y atópico y distópico. Antes de que me diagnostique, Doc, le aclaro que siempre me sublevó la sensación de tener que reír forzadamente, como risa enlatada y eso me irrita, ¿qué opina, doc?»
Doc, impasible el ademán, como un camisa vieja, escanció vino templado, como se bebía en la Roma imperial, en un póculo (está bien escrito, no hagan gracieta fácil) -otros escancian versos- y le imploré un vademécum para que me humanizara, esto es, para que me devolviera la risa so pena de convertirme en Jorge de Burgos de U. Eco. Y Doc, freudiano, echó mano de estos viejos chistes de agárrate que hay curva y/o no te menees: «La crisis económica ha tocado fondo. Ahora, ¡a excavar!» Comí dos higos, bebí absenta, como un poeta simbolista, y escuché esto: «No hay por qué preocuparse, si sube el pan, comeremos solomillo».
Encajé el golpe bajo y contraataqué: «Yo quiero tanto a mi patria que la voy a poner un piso». Doc no se esperaba este boxístico uppercut en el mentón (de Manila) y atacó mi arco superciliar con ánimo de hacer sangre y parar la pelea pugilística: «Lo nuestro es una coproducción, ellos ponen la cara (y ni eso a las veces) y nosotros el culo». Y añadió: «Olvidemos para siempre aquella lucha entre hermanos… que ganamos nosotros» (se refería a la guerra civil).
Antes de hacerme el favor de suicidarme, me desahogué -sin mucha convicción, es cierto-: «El futuro siempre ha sido de los de siempre, mecagoendios!»
Doc, inmisericorde, me da este soplamocos noventayochesco y finisecular: «¡No valéis nada! A vuestra edad nuestros abuelos ya eran de la generación del 98». Esto último fue duro así que pedí saxífraga (iribarne), belladona y torombolo. Era el último deseo. Un pitillo no se podía. Antes de expirar, más menchevique que revolucionario, sin inspiración y con un hálito, voy y me pongo y digo, bravo y gallito: «No queremos limosnas, queremos un sueldo justo!» Y me contesta: «Mire, no tengo ganas de discutir, para usted la perra gorda»
¡¡La perra gorda !! Al fin me reí, tarde y sin entender nada.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies