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La pitada

Nicolás Bianchi

Esta vez no han podido «invisibilizar» la, como ellos mismos titulan, «monumental pitada» (xiulada, en catalán; txistu egin, en euskera) al himno español en la final de Copa disputada en el Nou Camp de FC Barcelona (con Franco había que decir «CF» igual que «Atlético» y no Athletic de Bilbao) y es que, en los últimos siete años ha habido tres finales de Copa entre bilbaínos y barceloneses, un mal trago, sin duda, para los españolazos que, nomás abren el pico, generan más independentistas («separatistas», en su jerga) a mogollón. Hasta los telediarios de TVE abren con esta noticia para, a continuación, decir que la Comisión Antiviolencia (¿qué será eso?) va a estudiar «la cosa» y poner sanciones económicas… ¿a quién? ¿al club? ¿a las aficiones vasca y catalana? Como dice Artur Mas, nacionalista burgués a quien el nacionalismo español más burro, lerdo y montaraz,  le convierte casi en un burgués revolucionario de la época de la Revolución francesa, «ridículo», algo que sólo consigue el efecto bumerán (boomerang), es decir, escupir al aire para que te caiga encima el esputo, el lapo.

Y es que no espabilan, no aprenden, son como niños malcriados en las ubres del franquismo, como Esperanza Aguirre, que decía Manuela Carmena sin mucho entusiasmo, la verdad, esta menchevique conciliadora, pero apuntó bien, vaya, que no se diga de nosotros que tenemos cartolas y orejeras. Toda la prensa generalista y deportiva, emisoras de radio, «progres» o fachas o mediopensionistas, han coincidido en decir que la pitada, el pitadón monumental, ha sido «una falta de respeto», una falta de educación al himno español, a la «Marcha Real» propia de los Borbones, que no del pueblo español, que esto bien que se lo callan, como también callan, igual ni lo saben, otra pitada que hubo ¡en 1925!, en plena Dictadura de Primo de Rivera contra ese himno en Las Corts, como se llamaba entonces el estadio del Barcelona (situado en otro sitio que el actual).

Como no pueden meter en el trullo a todos los «pitantes», que es lo que les gustaría, han decidido ponerse estupendos y decidir que los que pitan son gente maleducada que no sabe respetar un himno «de todos los españoles», o sea, una cuestión de pedagogía y didascalia (si no meto un palabro raro, reviento), de gente con mal carácter y nada fina cuando no de mal vino, y no como ellos, gente con talante, sportsman, de estirpe, buena y alta cuna y… demócratas. Gente de clase, vaya. Y no la chusma de las gradas del estadio culé. Pedir que se pregunten por qué se pita, ¡¡tres veces en siete años!!, repito, el himno antiespañol, que sería lo más apropiado decir, sería, dirían estos delincuentes del periodismo, mezclar «deporte y política». No es que sean incapaces de analizar las cosas -bueno, algún Roncero desbocado y bocazas sí habrá- o no ver el por qué de lo que pasa y el por qué de las pitadas, simplemente ocultan la raíz del problema, lo silencian, o, si resulta ya problemático, manipulan y deciden que es una cuestión de educación, o sea, de parvulitos, de que la plebe no saca buenas notas, o sea, para septiembre. Son, ya lo dije, delincuentes porque mienten a sabiendas. Y fatxas porque ya están pensando en sanciones, que es lo único que saben hacer como solicita el exdirigente de Fuerza Nueva Tebas que dirige la Liga de Fútbol Profesional. Pitadas elocuentes que dicen más que todo el discurso dominante de estas gentecillas que sólo saben robar y darse la gran vida hasta el día menos pensado…

Encuentran un alijo de armas israelíes en la embajada saudí en Yemen

Ayer la agencia de prensa iraní Fars informó que los insurgentes habían encontrado armas de fabricación israelí en la embajada saudí de Sanáa, la capital de Yemen.
Según Fars, los insurgentes se apoderaron del edificio y descubrieron un importante alijo de armas de origen israelí.

La misma fuente asegura que los asaltantes también se apoderaron de documentos según los cuales Estados Unidos proyecta construir una base militar en la isla de Perim, controlada por Arabia saudí y situada en el estrecho de Bab El-Mandeb que cierra el Mar Rojo.

Dicho estrecho tiene un carácter estratégico para la navegación mundial. Es el segundo más transitado del mundo. Por sus aguas circulan hacia el canal de Suez cuatro millones de barriles diarios de petróleo.

En abril los dirigentes rebeldes afirmaron que Arabia saudí estaba utilizando armamento de fabricación israelí y recientemente la revista “Veterans Today” concluyó que la aviación israelí participa activamente en los bombardeos contra la población yemení que comenzaron el 26 de marzo.

La banca alemana no está por encima de cualquier sospecha

A diferencia de los griegos o los mediterráneos, en general, que tienen fama de golfos, los alemanes tienen fama de ser gente seria, fiable, rigurosa. “Cobra buena fama y échate a dormir”, dice el refrán.

Pues según el semanario alemán Manager Magazin, la semana pasada el Deutsche Bank, el primer banco privado alemán, abrió una investigación interna sobre sus sucursales en Rusia, sospechosas de blanqueo de un dinero cuyo origen parece más bien negro. Algunos ejecutivos ya han sido suspendidos de empleo y sueldo.

A través de complejas operaciones en mercados internacionales de derivados, el banco lavó dinero de sus clientes rusos, cuyo nombre no ha trascendido.

No son los primeros ni los únicos manejos del Deutsche Bank. A finales de abril le multaron con 2.250 millones de euros por manipulación de las tasas interbancarias en el mercado de Nueva York. El banco estuvo a punto de perder la licencia bancaria que le permite operar en Estados Unidos.

La secretaria adjunta del Ministerio de Justicia, Leslie Caldwell dijo: “Durante años, empleados de Deutsche Bank manipularon ilegalmente tasas de interés en todo el mundo […] con la esperanza de manejar el mercado de forma fraudulenta para generar beneficios para ellos y en detrimento de los clientes del banco”.

Otro secretario adjunto del mismo Ministerio, Bill Baer, añadió: “Deutsche Bank conspiró en secreto con sus competidores para manipular los tipos de interés de referencia del centro del sistema financiero mundial”.

El Deutsche Bank emplea a casi 100.000 trabajadores repartidos por todo el mundo y mueve 32.000 millones de euros. También se encuentra asediado por 6.000 pleitos que pueden afear sus balances contables. En fin, son los menos indicados para dar lecciones de nada.

Mientras esto ocurre, en Bruselas lo que preocupa es que el Deutsche Bank se llene los bolsillos con el dinero que Grecia le debe…

Los buitres se pelean por la carroña

El 11 de junio el director de El País Antonio Caño irá al Juzgado a responder de una querella presentada por su colega Jaume Roures, dueño de Mediapro y de la cadena de televisión La Sexta.

El motivo de la querella es el siguiente: el 14 de diciembre del año pasado el diario perteneciente a la mafia Prisa acusó (*) al dueño de Mediapro de tener cuentas por valor de 75 millones de euros en paraísos fiscales. El artículo se titulaba “Roures posee 250 millones en 150 cuentas, un tercio en paraísos fiscales”. En ella se insinuaba que el presidente de La Sexta no pagaba impuestos por unos ingresos que el reportaje calificaba de millonarios.

En la época inmediatamente posterior a la transición, El País fue el diario de referencia. Sostenido por el maná del Banco de Santander, logró embaucar a una buena parte de los “progres” hispanos, desencantados por la reconversión de sus sueños (anti-fascistas) en pesadillas (seudo-democráticas). Fue el mejor apoyo del PSOE en su dilatado periodo de gobierno que empezó en 1982 y acabó en 1996.

Una de las estrellas de aquella “progresía” fue Hermann Tersch, corresponsal del diario en Praga y encargado de “informar” sobre los acontecimientos, verdaderos o inventados, que ocurrían más allá del Telón de Acero.

Pero quien paga manda y ahora paga el PP. En los últimos tiempos El País se ha quitado la máscara definitivamente tratando de convertirse en un bastión del gobierno de Rajoy. De ahí derivó el ataque a Roures, que es otro emblema del tipo de mafiosos que fabricaron la transición en España.

Si en 1982 el PSOE impulsó El País, en 1995 el PSOE impulsó La Sexta. A Zapatero le pusieron al frente del PSOE un grupo de capitalistas catalanes del que formaban parte, entre otros, Jaume Roures, José María “Tacho” Benet, José Miguel Contreras y Miguel Barroso, marido de Carme Chacón.

Roures y Benet proceden de la sección deportiva de TV3, la televisión pública catalana, mientras que José Miguel Contreras, consejero delegado de La Sexta, y Miguel Barroso, el marido de la Ministra de Defensa, Carme Chacón, eran peones de confianza de Zapatero. A la vez Barroso fue secretario de Estado de Comunicación durante el gobierno de Zapatero.


En los noventa, durante la “guerra del fútbol” el PSOE había aprendido que era posible crear un poderoso grupo capitalista sin apenas capital, especulando con los derechos de emisión del fútbol. A su vez, en torno al fútbol era posible crear un poderoso grupo a la vez mediático y político. Ese es el papel desempeñado por Roures y sus socios catalanes del PSOE. Hoy Roures es director general del Grupo Imagina que controla los derechos del fútbol español, el baloncesto, la Fórmula 1, La Sexta, Público y Gol TV, que es el primer canal de la TDT de pago.

Esos accionistas de Mediapro-La Sexta son los gestores de la cadena que desde hace años rivaliza con la mafia Prisa-El País, que hoy ha perdido sus viejas galas “progres” y se encuentra en plena bancarrota. De ahí esos ataques y contrataques mutuos.

En su juventud Roures militó en la LCR, integrante de la IV Internacional trotskista. Tras dejar el periodismo deportivo en 1995 fundó Mediapro. Alcanzó relevancia entre el “progrerío” al crear el diario Público y obtener la concesión de la última licencia de televisión analógica en abierto que Zapatero adjudicó. De esa confluencia de intereses nació La Sexta.

Hoy Roures y La Sexta engañan casi tanto como El País durante la transición. Algunos creen incluso que también son “de izquierdas”. Pero atiendan a un detalle que no les contarán en El Intermedio: tras el cierre de la edición impresa, en enero de 2012 el diario Público despidió a la práctica totalidad de sus trabajadores. Cuatro meses después un grupo de antiguos trabajadores y lectores acudieron a la subasta para adquirir el rotativo y se tropezaron con que se adjudicó a… Roures. ¿Verdad que no parece muy “de izquierdas”?

El capital sólo tiene una única ideología, que es siempre la misma. Hoy Mediapro-La Sexta es un puente para el desembarco en España de la cadena de televisión takfirista Al Jasira. El próximo 1 de agosto la empresa española y la qatarí pondrán en marcha Bein Sports, un canal deportivo que emitirá eventos deportivos a… quienes puedan pagar por ellos. ¿De izquierdas?

El 14 abril el trotskista Roures fue presentado en sociedad por el fascista Javier Tebas, presidente de la Liga de Fútbol Profesional. En un discurso a su estilo, fatuo y vacío, Tebas destacó la importancia del negocio del fútbol, que no es “español” porque alcanza una dimensión internacional. En una década ha duplicado el precio de venta de los derechos audiovisuales de los clubes, desde los 400 hasta los 800 millones de euros.

Por lo demás, ahora mismo La Sexta está en la órbita de Atresmedia, es decir, del fallecido marqués José Manuel Lara, propietario de Planeta y conocido fascista. ¿Me quieren explicar en dónde ven el progresismo de esta cadena?

(*) Roures posee 250 millones en 150 cuentas, un tercio en paraísos fiscales, http://politica.elpais.com/politica/2014/12/13/actualidad/1418494419_085083.html

El Banco de Inglaterra se prepara para salir de la Unión Europa

El viernes el Banco de Inglaterra reconoció que está estudiando las consecuencias económicas de la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. Ha elaborado un informe que, hasta hoy, es confidencial, aunque han enviado partes por correo electrónico a un periodista del diario The Guardian.

La filtración coincide con la campaña desatada ese mismo día por el Primer Ministro Cameron en la cumbre europea de Riga para renegociar los términos de la incorporación de Gran Bretaña al entramado de Bruselas.

Cameron ha planteado en público una serie de propuestas para calentar el referéndum previsto para la salida (o la permanencia) del país dentro de las instituciones europeas, que se celebrará a finales de 2017.

“Ha abierto la caja de Pandora de Europa”, comentaba El País hace dos años, queriendo decir que Cameron podía crear un abismo dentro del Reino Unido. No es exactamente así. Donde se ha abierto un abismo es en la Unión Europa y no por culpa de Grecia precisamente.

Ahora que todos cargan contra el “incumplimiento” de Grecia hay que romper una lanza en su favor: en la historia de la Unión Europea nunca se ha visto un chantaje barriobajero como el que pretende Cameron. Los acuerdos están para que los cumpla no sólo Grecia sino también el Reino Unido. Los acuerdos se negocian antes de firmarlos, no después.

El chantaje de Cameron es: si no renegociamos nos vamos, y lo que se van a encontrar en Bruselas es: pues os largáis con viento fresco. Es una de las pocas cosas que allá parecen estar meridianamente claras. Los 27 “socios” del tinglado prefieren que el Reino Unido abandone antes que ceder a las presiones.

En Europa tienen que andar con pies de plomo y Cameron debe hacer lo mismo. El Partido Nacional Escocés ha arrasado en las últimas  elecciones y es tan abiertamente proeuropeo que está dispuesto a convocar un segundo referéndum independentista, no ya sólo para separarse del Reino Unido sino también para continuar dentro de la Unión Europa, con un diferencia respecto al anterior referéndum: esta vez tiene muchas más posibilidades de ganarlo.

Cuando en 2013 Cameron anunció su plan dijo algo que, aunque es mentira, hay que tener muy presente: la Unión Europea se creó para traer la paz a Europa. Sin embargo, hoy el objetivo “no es conseguir la paz, sino asegurar la prosperidad”.

Resulta muy preocupante por varias razones. La primera es que Cameron separe la paz de la prosperidad. La segunda es que ponga antes a la prosperidad que la paz. La tercera es que ahora en Europa no tenemos ni una ni otra. La cuarta es que quizá Cameron cree que para conseguir una (la prosperidad) hay que acabar con la otra (la paz). En suma, al abrir la caja de Pandora Cameron abre la caja de truenos y relámpagos de la guerra imperialista.

El fútbol según el imperialismo

Si Ustedes habían imaginado siquiera un momento que con el artículo sobre la corrupción de la FIFA habíamos agotado el asunto, se equivocaron por completo. Pero si -además- han deducido que el imperialismo utiliza al fútbol sólo para atacar a Rusia, tampoco tocan el piano con los diez dedos de sus manos. Le faltan dedos y le faltan teclas. En Washington están cocinando una mezcla entre el fútbol y su propia estrategia, tan explosiva como el detonante y la carga mortífera.

No puede ser casualidad que la actuación del FBI contra la FIFA por corrupción se desate sólo dos días antes de las elecciones para respaldar a Joseph ‘Sepp’ Blatter en su cargo de presidente de la organización internacional. La alternativa a Blatter era -nada menos- que el príncipe y general del ejército jordano Ali Bin Al Husseine, que el viernes retiró su candidatura.

En Estados Unidos el fútbol no es un deporte de masas, como en el resto del mundo. Más bien es una de las excepciones en las que el imperialismo no ha logrado imponer el “american way of life”. Deberíamos ser aficionados al béisbol o al rugby. Sin embargo, el imperialismo sabe de la importancia internacional que tiene el fútbol. Incluso algunos destacados perros de presa del imperialismo, como el senador John McCain, nada menos, son perfectos conocedores de lo que allá llaman “soccer”, casi como la clientela de cualquier taberna hispánica.

La importancia que el fútbol ha ido adquiriendo en el mundo ha acentuado la necesidad de manejar cierto tipo de eventos, como los Campeonatos Mundiales. En fin, el control del fútbol es importante para manejar el mundo. Un control insuficiente sobre la FIFA ha llevado a que un mundial se vaya a celebrar en Moscú y a que en el organismo se vaya a votar la exclusión de Israel de las competiciones de la FIFA bajo una acusación de “racismo antipalestino”. Eso significa que hay algo en el mundo que no es la correa de transmisión de la alta política que quiere Washington, lo cual es absolutamente intolerable.

De ahí que el miércoles el senador McCain hiciera un llamamiento a destituir a Blatter para poner en su lugar a un príncipe jordano más amistoso hacia Israel y menos hacia Rusia.

La cuna del fútbol es Inglaterra y la cuna de los ataques a Blatter también fue Inglaterra, cuya prensa comenzó a atacarle el año pasado cuando no lograron llevar a las islas los Mundiales del año 2022. Hay deportistas que no saben perder y eso es importante tenerlo en cuenta porque la mayor parte de los deportistas pierden. Entonces creen que no es porque el contrario sea mejor sino porque alguien -ajeno a ellos mismos- es un corrupto.

Si Moscú logra organizar un Mundial y Londres no, en el mundo muchos van a pensar que una ciudad y un país son mejores que otro, cuando se trata nada menos que de Londres y de la capital del fútbol. En tales casos ingentes masas de capitales se trasladan de un sitio (como Londres) a otro (como Moscú) y con ellos se trasladan también las cámaras de televisión y muchos millones de personas verán que Rusia no es ese paria de la tierra, hosco, aislado del mundo, rechazado y repudiado. Si Estados Unidos no impone otro boicot, lo cual sería extraño, durante meses, los propagandistas del imperialismo van a tener que cambiar su lenguaje, hablar de otras cosas.

También Putin ha dicho que no encuentra motivaciones políticas en la actuación del FBI contra la FIFA. Pero en el ataque a la FIFA es difícil ver algo distinto a la política. Por ejemplo, necesitamos que alguien explique por qué el FBI mete sus narices en un crimen que se ha cometido tan lejos de las fronteras de Estados Unidos. Si había un delito, ¿por qué la policía suiza no hizo nada?, ¿se enteró el FBI antes que ellos?, ¿acaso la actuación de la FIFA es plenamente legal ante las leyes suizas?, ¿qué hacía el FBI investigando a un organismo internacional que tiene su sede en Zurich?, ¿está el mundo entero sometido a las leyes aprobadas en Estados Unidos?, ¿a los policías de Estados Unidos?, ¿a los tribunales de Estados Unidos?

El asunto es mucho más peliagudo de lo que parece y más de uno se estará ahora tentando la ropa. No sólo la FIFA tiene su sede en Suiza. Desde 1945 la mayor parte de los organismos internacionales se instalaron en Suiza porque alardeaba de ser un país neutral en el que ese tipo de actuaciones no era concebible… hasta ahora. El fracaso del golpe de Estado contra la FIFA sólo es momentáneo. Empieza la prórroga. Los imperialistas volverán a intentarlo porque -por si no se habían apercibido de ello- todo el mundo está sometido a Estados Unidos. Incluidos los organismos internacionales, que no se rigen por sus propios Estatutos sino por las leyes aprobadas por el Congreso y el Senado de Estados Unidos.

Si desde 2011 Estados Unidos ha derrocado gobiernos en varios países árabes, si dio un golpe de Estado en Kiev el año pasado, ¿por qué no va a poder hacer lo mismo con la FIFA o con cualquier otro organismo internacional?

Los Mundiales de 2018 en Moscú resultarán apasionantes: ¿tendrá entonces el Estado Islámico su propia selección nacional?

Un general ruso acusa a Estados Unidos de crear las redes yihadistas internacionales

El general ruso Igor Sergun
En un breve discurso público, el general Igor Sergun, director del servicio de información (GRU) del ejército ruso, ha asegurado que Estados Unidos ha fabricado las redes fundamentalistas que han practicado el terrorismo en todo el mundo.

El discurso lo pronunció el 16 del mes pasado durante la cuarta conferencia de Moscú sobre seguridad internacional. Se titulaba “Los aspectos calientes de la lucha mundial contra el terrorismo”. Es muy llamativo porque el GRU es un organismo muy reservado que en contadas ocasiones aparece en público, y menos emitiendo declaraciones públicas, que suele dejar para otras instancias.


La conclusión de la inteligencia militar rusa es que el terrorismo fundamentalista ni es un fenómeno espontáneo ni tiene tampoco un alcance exclusivamente regional, por lo que su origen hay que buscarlo en una única fuente, el imperialismo, y su objetivo es la desestabilización de aquellos países que se han convertido en un obstáculo a los planes del imperialismo.

El terrorismo internacional, dice Sergun, está adquiriendo rápidamente un carácter político, está en una etapa de expansión y se puede convertir en una fuerza capaz de tomar el poder en ciertos países.

Los terroristas que se reclaman de un islam radical, continúa Sergun, buscan crear zonas de inestabilidad no sólo en el interior de determinados países sino en regiones enteras, entre las cuales menciona expresamente a la Península Ibérica.

Esa expansión takfirista está coordinada, e incluso se ha anunciado la creación de un frente por una yihad mundial que dirigirá la lucha armada contra los principales enemigos del islam, que son Estados Unidos, los países de Europa occidental, Rusia y aquellos países árabes que tienen gobiernos laicos.

Al-Qaeda, dice Sergun, sigue siendo una de las organizaciones terroristas más poderosas y, en su época de auge, fue la bandera de la guerra contra los infieles en torno a la cual se agruparon los demás, aunque actualmente es el Califato Islámico quien está en expansión, sobre todo en Irak y Siria.

Sergun repasa a las distintas organizaciones takfiristas que operan en África, Oriente Medio, Asia central y sudeste asiático, asegurando que sólo en Afganistán, donde siguen existiendo campos de entrenamiento, combaten unos 50.000 islamistas fanáticos.

Uno de los escenarios de la yihad es Europa, en donde el riesgo de atentados terroristas ha aumentado a causa del retorno de quienes fueron a combatir a Siria. Sólo en Alemania en los últimos cuatro años han regresado 600 yihadistas.

Inmediatamente después Sorgún pasa al análisis de las causas que han generado dicha situación: “La actuación secreta de algunos Estado que persiguen sus propios objetivos de política exterior gracias a la financiación secreta de estructuras islámicas, participa en la desestabilización de la situación”.

Entre ellos hay “algunos países occidentales” que mantienen relaciones con los extremistas y creen que su estrategia de “caos controlado” en regiones lejanas no tendrá consecuencias trágicas para ellos, al menos a medio plazo. “Pero yo creo que se equivocan por completo”, añade.

Que esta situación la crearon en los años ochenta “nuestros colegas occidentales” no es un secreto para nadie. Para combatir a las tropas soviéticas en Afganistán asistimos a un armamento masivo, gracias a los fondos americanos “y de otros países de la OTAN”, de grupos dispersos de yihadistas y muyahidines que se aliaron para formar los principales movimientos terroristas.

“Gracias a la ayuda financiera y militar de Washington y de sus aliados y con el fin de eliminar al régimen establecido en Siria, que Occidente no admitía, se crearon el grupo Califato Islámico y Jabhat Al-Nusra. La intervención militar en Libia por la Alianza ha tenido un resultado similar: favorecer a los grupos extremistas”, denuncia Sergun.

La disponibilidad de fuentes seguras de financiación de los extremistas “es un motivo para inquietarse seriamente”. Las fuentes de financiación más fiables son las diferentes ONG y fundaciones. “Sólo en la Península Arábiga hay unas 200 organizaciones de ese tipo”.

Otra fuente de financiación es el control de la producción y el tráfico de drogas. “Sólo esta actividad reporta más de 500 millones de dólares anuales a los islamistas del Oriente Medio y Asia central”.

A menudo las acciones de Washington y de Occidente en diferentes regiones del mundo contribuyen a provocar serios problemas, “como el tráfico de drogas, el extremismo religioso y el terrorismo”, para que Washington movilice “heroicamente” a la comunidad internacional para tratar de solucionar los problemas que ellos mismos han creado.

El general ruso pronostica que bajo la consigna de una batalla por un islam puro, el terrorismo internacional se va a convertir en una actividad criminal internacional. En realidad ya se ha convertido un jugoso negocio de miles de millones, obtenidos de drogas, secuestros, tráfico de armas y de minerales.

En busca de beneficios, los yihadistas buscan incluso mantener relaciones con organizaciones nacionalistas, piratas y separatistas. A corto plazo debemos esperar que el nivel de amenaza terrorista siga siendo elevado. “El refuerzo de los grupos extremistas instigados por Estados Unidos y sus aliados, sobre todo en Oriente Medio y Asia central supone una amenaza real de exportación del terrorismo hacia los países europeos, las repúblicas de Asia central y la región del Pacífico”, concluyó Sergun en su discurso.

En la antesala de la Guerra Fría

Apasionante el artículo que publica Yuri Rubtsov, profesor de la Universidad Militar del Ministerio ruso de Defensa (*). Los documentos secretos que pone encima de la mesa demuestran que los imperialistas aún no habían acabado una horrible guerra y ya estaban haciendo planes para la siguiente.

Cuenta Rubtsov que poco después de acabar la Segunda Guerra Mundial, en mayo de 1945 el mariscal Zhukov estaba en Berlín tratando de cumplir con uno de los acuerdos aprobados por los aliados en las reuniones que celebraron en plena guerra: desarmar y disolver a las unidades militares alemanas y enviarlas a los campos de prisioneros.

Incumpliendo dichos acuerdos, Gran Bretaña estaba haciendo todo lo contrario: estaban preservando la capacidad de combate de las unidades militares del III Reich. La inteligencia militar soviética había captado un telegrama secreto enviado por Churchill al mariscal Montgomery, comandante de las fuerzas británicas, en el que le encomendaba recoger el armamento alemán y conservarlo preparado para devolvérselo a los nazis en el caso de que continuara la ofensiva soviética en Europa.

Por dicho motivo, en el Consejo Aliado de Control, compuesto por Estados Unidos, Unión Soviética, Gran Bretaña y Francia, Zhukov protestó contra las actividades británicas. Dijo que la historia del mundo conocía pocos ejemplos de una traición de esas dimensiones y que Gran Bretaña se negaba a respetar los compromisos contraídos con el resto de naciones que, además, eran sus aliadas. Por su parte, Montgomery negó las acusaciones, aunque algunos años más tarde admitió que eran ciertas y que había recibido instrucciones en tal sentido y las había ejecutado.

Desde 1917 Churchill estaba obsesionado por la revolución socialista, a la que consideraba como un peligro mortal para el “mundo libre” y quiso abrir un frente en el este para contener la ofensiva soviética contra el nazismo en la Segunda Guerra Mundial. Consideraba la caída de la Alemania nazi como una amenaza y pretendió que fueran las tropas británicas las que tomaran Berlín y que fueran los estadounidenses los que liberaran Checoslovaquia y Praga, mientras que Austria quedaría controlada por todos los aliados en pie de igualdad.

En abril de 1945 Churchill encargó al Estado Mayor de su ejército la Operación Impensable, nombre en clave de un conflicto de las potencias occidentales con la Unión Soviética cuyo objetivo era “imponer a Rusia la voluntad de Estados Unidos y del Imperio Británico”. El 1 de julio de 1945 era fecha prevista para la invasión de la Europa ocupada por el ejército soviético. Por lo tanto, cuenta Rubtsov, ya en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, Churchill se preparaba para atacar a la Unión Soviética por la espalda.

La Operación Impensable pretendía desencadenar una guerra total para ocupar aquellas regiones de la Unión Soviética que hubieran tenido una importancia crucial en su esfuerzo bélico, a fin de dar un golpe decisivo a las fuerzas armadas soviéticas, haciendo imposible que la Unión Soviética pudiera continuar los combates.

El plan también tenía en cuenta la posibilidad de que el ejército soviético iniciara una retirada estratégica al interior de su territorio, siguiendo tácticas militares que ya habían utilizado en las guerras precedentes.

Dichos planes fueron estimados irrealizables por el Estado Mayor británico, dada la superioridad numérica de las fuerzas terrestres soviéticas, en una proporción de uno a tres en Europa y en Oriente Medio, a donde también alcanzaría la agresión contra la Unión Soviética. Por dicho motivo, Gran Bretaña necesitaba contar con las unidades del III Reich recién derrotadas.

El gabinete de guerra declaraba: “El ejército ruso ha desarrollado un alto mando capaz y experimentado. El ejército es extremadamente robusto, vive y se desplaza con medio de supervivencia más ligeros que todos los ejército occidentales y emplea tácticas audaces fundadas en gran parte en el desprecio de las pérdidas para la realización de su objetivo. El equipo ha mejorado rápidamente durante la guerra y ahora es bueno. Sabemos lo suficiente sobre su desarrollo como para asegurar que no es, ciertamente, inferior al de las grandes potencias. La facilidad que los rusos han demostrado en el desarrollo y la mejora de las armas y los equipos existentes y en su producción en masa, ha sido chocante. Ha habido casos conocidos en los que los alemanes han copiado las funciones básicas del armamento ruso”.

Los planificadores británicos llegaron a una conclusión pesimista. Efectivamente, el informe declara: “Si nosotros nos lazamos a la guerra contra Rusia, debemos estar preparados a comprometernos en una guerra total, que sería a la vez larga y costosa”. La superioridad numérica de las fuerzas terrestres soviéticas dejaba poco margen para el éxito. La evaluación, firmada el 9 de junio de 1945 por el jefe de Estado Mayor del ejército, concluye: “Está más allá de nuestro alcance lograr un éxito rápido pero limitado y nos veremos comprometidos en una guerra prolongada con posibilidades muy aleatorias. Por otra parte, esas probabilidades se convertirían en fantasías si los americanos se abandonan y se comportan de manera indiferente, atraídos por la guerra en el Pacífico”.

El 8 de junio el Primer Ministro recibió una copia del informe. Como era sagaz, Churchill no podía hacer gran cosa, dada la superioridad del ejército soviético. Incluso con una bomba nuclear en la despensa del ejército estadounidense, Harry Truman, el nuevo Presidente americano, tuvo que tenerlo en cuenta.

En un encuentro con el ministro soviético de Asuntos Exteriores, Molotov, Truman cogió el toro por los cuernos. Lanzó una amenaza apenas disimulada de empleo de las sanciones económicas contra la Unión Soviética. El 8 de mayo, sin previo aviso, el Presidente estadounidense ordenó reducir considerablemente los suministros, hasta el punto de que los buques americanos que navegaban con rumbo a la Unión Soviética regresaron a sus puertos. Poco tiempo después, anuló la orden de reducir los suministros. De lo contrario, la Unión Soviética no hubiera emprendido la guerra contra Japón, algo que Estados Unidos necesitaba imperiosamente. Pero la relación bilateral quedó comprometida. El memorándum firmado por el secretario de Estado Joseph Grew el 19 de mayo de 1945 declaraba que la guerra contra la Unión Soviética era inevitable. Llamaba a tomar una posición más firme en las relaciones con Moscú. Según él, era conveniente empezar la lucha antes de que la URSS pudiera reponerse de la guerra y restaurar su inmenso ejército, su potencial económico y territorial.

Los militares estaban impulsados por los políticos. En agosto de 1945, con la guerra contra Japón en plena ebullición, sometieron al general L.Groves, que estaba al frente del programa nuclear estadounidense, un plan de objetivos estratégicos en la URSS y en Manchuria. El plan contenía un listado de las 15 ciudades más grandes de la Unión Soviética: Moscú, Bakú, Novosibirsk, Gorki, Sverdlovsk, Cheliabinsk, Omsk, Kuibyshev, Kazan, Saratov, Molotov (Perm), Magnitogorsk, Grozny, Stalinsk (actual Donetsk) y Nijny Tagil.

Los objetivos militares se describían en términos de geografía, potencial industrial y prioridades de ataque. Washington abría un nuevo frente, esta vez contra su aliado. Lo mismo que Londres, olvidó inmediatamente que habían combatido codo a codo con la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial, así como los compromisos adquiridos en las Conferencias de Yalta, Postdam y San Francisco.

(*) Yuri Rubtsov, Operation Unthinkable – Allies Were Bearing Secret Malice, http://www.strategic-culture.org/news/2015/05/25/operation-unthinkable-allies-were-bearing-secret-malice.html

A vuelapluma

Nicolás Bianchi

Lleva razón -otra cosa es tenerla- Pablo Iglesias cuando ironiza sobre Esperanza Aguirre rogándola que siga perorando con su «frente anti-Podemos» porque, de ese modo, le hace la campaña gratis y sin esfuerzo. Es tal la estolidez y burricie de esta aristocracia de baja estofa, ignorante y jactanciosa, que pintan a estos universitarios de «Podemos» como si fueran peligrosos bolcheviques a punto de tomar el Palacio de Invierno. Yo creo que una de dos: o no se lo creen ni ellos o, efectivamente, son burros de cojones. Incluido el mantra que los tilda de «bolivarianos», «chavistas», etc. Por cierto, que ni eso, que ya sería algo pero ni eso, ya digo.

Pero hay una cosa que me resulta especialmente repugnante y muy molesto de esta «neocasta» que es Podemos (al fin y a la postre, E. Aguirre es lo que es y no engaña a nadie, salvo cuando la llaman «fascista» y es que en este país, los fascistas no aguantan que les llamen lo que son: fascistas. Que a mí me llamen «comunista» me llena de orgullo porque lo tengo a gala y no lo oculto, aunque tampoco lo voy pregonando por ahí como un bocazas  a los cuatro vientos, pero a estos fatxas ya se ve que les jode), a saber: se trata de esa (falsa) risilla que pasa por ser cómplice e inteligente de estos hombres-blufs cuando, desde la caverna, les dicen que van a implantar en España, si ganan, una especie -la palabra se usó- de soviets. Ríen el chiste como diciendo ya ven ustedes la ceguera del facherío que nos confunde con lo que no somos ni de lejos; es más: ¡¡y ni ganas!! Algo que algunos ya presentíamos y presumíamos desde los inicios de este club de fans que nació en un plató o set de televisión.

Y la cosa es que a mí, personalmente, nada me gustaría más que, en efecto, fueran bolcheviques e implantaran soviets de soldados, obreros y campesinos, pero como ya no hay obreros ni campesinos y los soldados son mercenarios profesionales reclutados de por ahí… pero se ve que lo tomarían, estos chicos del maíz, como un insulto. ¿Sabes? Me han llamado «bolchevique», ¿no es gracioso? Qué diver…

Que les vaya bonito mientras les dure el invento y les bailen el agua y les rían las gracias.

La bolsa bolivariana triplica las cotizaciones de valores

Para los especuladores internacionales no hay nada como el llamado “socialismo” del siglo XXI: en sólo un mes el índice bursátil de Caracas se ha disparado de los 4.000 a los 12.000 puntos. Ni la bolsa de Hong-Kong, ni la de Singapur, ni Wall Street, ni la City, ni Frankfurt. El paraíso mundial de las finanzas es la revolución bolivariana.

El motivo no es que en Venezuela el capitalismo marche viento en popa, sino todo lo contrario: cuando en un país hay una inflación de tres dígitos, devaluaciones continuas de la moneda y un fuerte corralito de divisas, el dinero huye del papel moneda, las compras se disparan, incluidas las compras de títulos bursátiles.

Lo mismo (o más) que Tsipras en Grecia, los bolivarianos quieren cuadrar algo imposible, el nuevo “capitalismo utópico” que no deja de ser viejo por el hecho de que lo denominen de cualquier manera. Naturalmente que lo mismo les va a ocurrir a los que siguen esa senda llena de trampas: Podemos, Ganemos, Soplemos y demás.

En Venezuela han dado en llamar “socialismo” del siglo XXI a un mercado intervenido, poniendo el acento en lo de “intervenido” y no en lo de “mercado”. Pero un mercado intervenido, como la bolsa, no sólo no deja de ser mercado sino que se convierte en el paraíso de los mercaderes.

No es ninguna casualidad que “Financial Times”, es decir, el capital financiero internacional, venga siendo el más sólido apoyo ideológico de Podemos y Syriza. Cuando ese tipo de organizaciones melifluas son capaces de tomar decisiones de política económica, se convierten en el maná de los grandes especulares internacionales.

Por ejemplo, hace muchos años que en Venezuela Goldman Sachs ha estado invirtiendo en bonos emitidos por el gobierno bolivariano, que le han reportado una ganancia de casi el 15 por ciento anual. Como no hay nada más rentable que esa inversión, las carteras de valores cada vez tienen más títulos bolivarianos. Este éxito ha llevado a que el gobierno bolivariano emita cada vez más títulos, es decir, se endeude cada vez más.

Lo que diferencia a Venezuela de Grecia, es que Maduro paga puntualmente, al menos hasta la fecha. En caso contrario, los buitres como Goldman Sachs embargarían los cargamentos de petróleo.

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