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Estados Unidos y Francia financian a los terroristas de Boko Haram

Dentro de poco van a entender los motivos por los cuales el camerunés Jean Paul Pougala es uno de nuestros autores favoritos, por lo que vamos a resumir algunos de sus artículos, empezando por el de hoy mismo, que lleva el título siguiente: “Lección de geoestrategia africana número 84: suspensión de la televisión ‘Afrique-Media’. ¿Financian Francia y Estados Unidos a Boko Haram?”(1).

El artículo empieza recogiendo un titular triunfalista, por no decir imperialista, del diario francés Liberation: “Una cadena de televisión africana suspendida por haber afirmado que Francia apoya a Boko Haram”, lo que conduce a Pougala a preguntarse que, en el caso de que eso sea cierto, los gobiernos deben cerrar aquellas cadenas de televisión cuyas informaciones no sean ciertas.

En el caso contrario, si es cierto que Francia apoya a Boko Haram, la censura sube de tono y, además, pone al descubierto el papel lacayuno del gobierno de Camerún, que se arrodilla ante los imperialistas.

Que Francia apoya a Boko Haram no sólo lo ha afirmado la televisión “Afrique Media” sino dos de los tres jefes de Estado que luchan contra los takfiristas africanos: Nigeria y Chad. En el caso de Nigeria, el presidente Muhammadu Buhari se lo dijo a la cara a Obama cuando le visitó en la Casa Blanca el 20 de julio: “Al rechazar el envío de armas a Nigeria Estados Unidos ayuda y estimula al grupo islamista Boko Haram”. La frase no se la inventa Pougala sino que fue recogida por la agencia Reuters.

En efecto, en plena guerra contra Boko Haram, Estados Unidos ha puesto a Nigeria en la lista negra. El país africano padece un embargo de armas de Estados Unidos y todos los países occidentales por tratarse de un país que no respeta los derechos humanos, lo cual tiene como consecuencia que los takfiristas estén mejor armados que el gobierno que les combate.

Lo mismo que las zonas de exclusión aérea en Irak y en Libia, el embargo de armas sobre Nigeria es lo que le ha permitido a Boko Haram implantarse sólidamente en determinadas regiones fronterizas de Nigeria.

Pougala denuncia, además, la presentación que hace la BBC británica de la guerra, al exponer las cifras de muertos que causan los takfiristas (10.000) junto a las que causa el ejército nigeriano (8.000), añadiendo que la mayor parte de ellos son civiles, víctimas inocentes. Nunca hay cifras de las bajas de Boko Haram. Es la manera que tiene la BBC de justificar el embargo.

A causa de la guerra y del embargo, el 6 de agosto el presidente nigeriano anunció la creación de una fábrica de armamento con patente rusa.

De Nigeria Pougala pasa a relatar la visita que el 4 de marzo realizó el ministro chadiano de comunicación a Camerún, donde en una rueda de prensa informó de que “el 40 por ciento de las armas capturadas por el ejército de su país a los milicianos de Boko Haram son de fabricación francesa”, según testimonio de la agencia de noticias Anadolu, a lo que el ministro chadiano añadió: “Mi país muestra esas imágenes y las seguirá mostrando para que quienes las fabrican sepan que esas armas no se encuentran donde deberían estar”. Su homólogo camerunés, presente en la rueda de prensa confirmó: “Ningún país africano fabrica esas armas. Todos los países africanos compran armas a Francia, Rusia o Estados Unidos”.

¿Cómo es posible que el 40 por ciento del armamento de Boko Haram sea de fabricación francesa? Cada arma, cada pistola y cada fusil tienen un número de serie, lo mismo que los móviles, por lo que a Francia no le debería resultar complicado seguir el rastro de sus armas. Sin embargo, en lugar de dar explicaciones prefiere censurar a la televisión que les denuncia como responsables de la muerte de 10.000 africanos.

Luego Pougala recuerda el artículo de Rukmini Callimachi, publicado por el New York Times el 19 de julio, sobre la financiación de los yihadistas con el pago de los rescates (2). ¿Quién paga esos rescates? A la cabeza de los que financian el terrorismo con el pago de los rescates está Francia pero, además, hay otros países europeos, esos mismo que juran y perjuran que jamás negocian con los terroristas.

Callimachi inicia su relato en 2003 en Mali, cuando un funcionario alemán descendió de un avión militar con tres maletas cargadas de dinero, 5 millones de euros. El dinero salió de los presupuestos públicos del Estado alemán destinados a la ayuda humanitaria. El dinero pasó a las manos de una oscura banda que tenía secuestrados a 32 europeos. Alemania, que regatea el dinero a Grecia, se lo entrega a un grupo mafioso que opera en el desierto del Sáhara…

Como consecuencia de ello, 10 años después hay un poderoso grupo terrorista operando en el norte de Mali y, como consecuencia de sus actividades, Francia ocupó militarmente el país. Los mismos que crean el problema (terrorismo) tienen luego la solución, la salvación, que consiste en enviar tropas, invadir países y destrozarlos.

En su artículo Callimachi dibuja un cuadro de los secuestros que se producen en el mundo y los rescates que se han pagado por ellos. Del mismo se deduce que entre 2008 y 2014 Francia ha pagado casi 60 millones de dólares para liberar a 14 rehenes. Irónicamente Pougala concluye: Francia es el mejor cliente para los secuestradores del mundo; con sólo 65 millones de habitantes ha tenido más secuestrados que ningún otro país. Con 375 millones de habitantes, Estados Unidos y Gran Bretaña sólo han tenido 5 secuestrados en el mismo periodo de tiempo.

La diferencia es que unos pagan los rescates y los otros no. Por lo tanto, como concluye Callimachi en su artículo, Francia se ha convertido en la primera fuente de financiación del terrorismo yihadista, especialmente en África.

A los políticos franceses les encanta hacerse fotos en el aeropuerto con los rehenes recién liberados. Están deseando que haya más secuestros para salir en la primeras planas de los telediarios.

(1) http://pougala.org/lecon-de-geostrategie-africaine-n84-suspension-de-la-television-afrique-media-la-france-et-les-etats-unis-financent-ils-boko-haram/
(2) http://www.nytimes.com/2014/07/30/world/africa/ransoming-citizens-europe-becomes-al-qaedas-patron.html

[Continuará]

Con Windows 10 pones un espía en tu ordenador

Un análisis del tráfico de redes muestra la increíble extensión del espionaje que la multinacional Microsoft ha puesto en marcha en internet. El nuevo sistema operativo almacena numerosas informaciones sobre los hábitos del usuario en el ordenador. Hay una manera de impedir en parte que la multinacional informática te espíe, pero es sólo parcial porque Windows 10 está diseñado para controlar cada uno de los movimientos del usuario ante el teclado.

Un analista checo ha probado que el empleo de Cloud (Nube) en Windows 10 transforma al sistema operativo en una especie de terminal que comunica permanentemente con los servidores de Microsoft, encargados de archivar cada uno de tus pasos en internet. Cualquier texto que el usuario tecla en el ordenador se almacena en archivos temporales, cuyo contenido se transfiere cada 30 minutos a los siguientes servidores:

oca.telemetry.microsoft.com.nsatc.net
pre.footprintpredict.com
reports.wes.df.telemetry.microsoft.com

Es un verdadero sistema de control de las informaciones privadas, claves, identificadores bancarios… Absolutamente todo, incluso aunque el usuario utilice el teclado virtual de Windows 10. Por ejemplo, si el usuario busca un número de teléfono en internet, desata la puesta en funcionamiento de una serie de mecanismos que transmiten dicho número a varios servidores de Microsoft, que se encargan de almacenarlos:

vortex.data.microsoft.com
vortex-win.data.microsoft.com
telecommand.telemetry.microsoft.com
telecommand.telemetry.microsoft.com.nsatc.net
oca.telemetry.microsoft.com
oca.telemetry.microsoft.com.nsatc.net
sqm.telemetry.microsoft.com
sqm.telemetry.microsoft.com.nsatc.net

Si el usuario busca en su ordenador dentro de un listado de archivos de audio y vídeo que tiene en su ordenador, aunque no utilice internet, Windows 10 transfiere el listado a los siguientes servidores de Microsoft:

df.telemetry.microsoft.com
reports.wes.df.telemetry.microsoft.com
cs1.wpc.v0cdn.net
vortex-sandbox.data.microsoft.com
pre.footprintpredict.com

Si el usuario activa la webcam de su ordenador, las sesiones se envían a los siguientes servidores de Microsoft:

oca.telemetry.microsoft.com
oca.telemetry.microsoft.com.nsatc.net
vortex-sandbox.data.microsoft.com
i1.services.social.microsoft.com
i1.services.social.microsoft.com.nsatc.net

Todo lo que el usuario comenta a través del micrófono del ordenador, el sistema lo puede transcribir a un formato de texto a través del programa Cortana y lo envía a los siguientes servidores de Microsoft:

pre.footprintpredict.com
reports.wes.df.telemetry.microsoft.com
df.telemetry.microsoft.com

Aunque erl programa Cortana no esté activado, los archivos con las grabaciones se envían en cualquier caso a los siguientes servidores de Microsoft en formato de audio:

oca.telemetry.microsoft.com
oca.telemetry.microsoft.com.nsatc.net
vortex-sandbox.data.microsoft.com
pre.footprintpredict.com
i1.services.social.microsoft.com
i1.services.social.microsoft.com.nsatc.net
telemetry.appex.bing.net
telemetry.urs.microsoft.com
cs1.wpc.v0cdn.net
statsfe1.ws.microsoft.com

El usuario puede bloquear algunos de estos envíos, pero no siempre está garantizado que eso se pueda lograr de manera completa y, en cualquier caso, el sistema operativo lanza un mensaje de error, como si el intento de preservar la vida privada de los usuarios fuese un error.

Windows 10 convierte lo privado en público, aunque el usuario no tenga ninguna intención de compartir con nadie sus escritos, sus fotos, sus vídeos, sus viajes o sus compras.

El banco Goldman Sachs estrecha sus lazos con la OTAN

Una de las tonterías más importantes de la pequeña burguesía a escala internacional fue la separación entre el Estado y el mercado que, según ellos, el llamado “neoliberalismo” habría impuesto en el capitalismo posterior a la caída del Telón de Acero.

El analista italiano Manlio Dinucci publica un artículo en el sitio de “Il Manifesto” para desmentir por enésima vez la falsedad de ese tipo de concepciones. El título es elocuente: “Poder bancario, crisis financiera y guerra: los lazos entre Goldman Sachs y la OTAN” (*).

El artículo comienza relatando un caso de esos que aquí llamamos ahora “puertas giratorias”: el antiguo secretario general de la OTAN, el danés Anders Fogh Rasmussen, dejó el cargo que ocupó entre 2009 y 2014 para pasar a convertirse en consultor internacional de Goldman Sachs, el banco comercial estadounidense.

Antes, entre 2001 y 2009, Rasmussen fue Presidente del gobierno danés y como secretario general de la OTAN emprendió seis agresiones imperialistas en tres continentes distintos, entre las cuales las más conocidas son los ataques a Afganistán y a Libia.

Su experiencia debe ser importante para una multinacional bancaria cuya estrategia, dice Dinucci, es a la vez, financiera, política y militar. No hay más que tener en cuenta la nómina de asesores que comen -o han comido- de su mano, empezando por los italianos Mario Draghi y Mario Monti.

Como los frailes seguían los pasos de los conquistadores españoles de América en el siglo XVI, Goldman Sachs sigue las ruinas que dejan laa agresiones de la OTAN. En la guerra de Libia, después de causar pérdidas del 98 por ciento, el banco se ha apropiado de fondos del Estado por valor de 1.300 millones de dólares que Gadafi puso en sus cajas fuertes en 2008. También ha participado en la rapiña de los fondos soberanos del país norteafricano, estimados en 150.000 millones de dólares, que Estados Unidos y la Unión Europea congelaron a comienzos de la agresión. Finalmente, para gestionar a través del Banco Central de Libia los nuevos fondos obtenidos de la exportación de petróleo, Goldman Sachs va a desembarcar en Libia bajo la bandera de la Unión Europea y el mando de Italia.

Al mismo tiempo que se llevan el dinero de la caja fuerte, los imperialistas envían a los emigrantes a jugarse la vida cruzando el Mediterráneo para llegar a Europa. El brutal éxodo, afirmar Dinucci, es una una de las armas de guerra sicológica y de presión económica que el imperialismo utiliza poara demostrar la necesidad de sus intervenciones “humanitarias y de paz” con las que encubre la ocupación militar de regiones estratégicas y el saqueo de los recursos económicos más importantes que tienen países destrozados, como Libia.

Lo mismo que la OTAN, Goldman Sachs forma parte de la estrategia del Washington, que quiere lograr una Europa sometida a Estados Unidos. Al fichar a Rasmussen, refuerza su capacidad de influencia y penetración.

(*) http://ilmanifesto.info/goldman-sachs-nato-corp/

Hosanna

Matisyahu
N. Bianchi

Al parecer, el diligente Gobierno español, unas horas después de que la Embajada de Israel en España había condenado «rotundamente» que el festival Rototom de Benicàssim (Castellón) cancelara el concierto del cantante judío-estadounidense Matisyahu, ha «reprobado» esa decisión. Y ello, porque Matthew Paul Miller -que es como se llama realmente- no ha querido  pronunciarse sobre el conflicto palestino-israelí, pronunciamiento público que Compromís por Castelló -coalición que gobierna en la Generalitat valenciana junto a los socialistas- pidió sumándose a una campaña que exigiera a Matisyahu que se pronunciara bajo la presión del grupo BDS País Valencia, siglas que aluden al boicoteo, desinversión y sanción a Israel, al Estado de Israel, por su política criminal en Palestina. El Gobierno español se suma a esa condena en aras de la libertad de expresión, comodín cuyo uso y abuso semeja un felpudo. Y, por supuesto, antisemitismo, otro comodín que viene al pelo, según y cómo.

El cantante rapero -que no es israelí, sino judíoestadounidense, ya se dijo- alegó sufrir «coacción» por no pronunciarse. Y no le falta parte de razón porque no hacía falta que se pronunciara YA QUE YA SE SABE SU POSTURA PROISRAELÍ Y ANTIPALESTINA. Y eso que ya hace pocos años que ha cambiado su «look» dejando a un lado la estética ultraortodoxa: largas barbas, peyot (tirabuzones), abrigo negro, sombrero y/o kipá, el tradicional bonete (la imagen que habéis visto mil veces en la tele o en el Muro de las Lamentaciones donde se le vió, en su día, a Carod-Rovira, de ERC y el lobby judío catalán, con Pilar Rahola, o, recientemente, a Pablo Iglesias, y con ello no denotamos, sino que connotamos). Y su devoción jasidista, una especie de misticismo hebreo rigorista y piadoso (eso significa «hassidim») que estudia sus sagradas escrituras. Luego estarían los cabalistas judíos equivalente, vale decir, del sufismo árabe.

Ahora su imagen es otra, pelo corto, sin luengas barbas, etc. Como un «occidental», ¿no es cierto? Sus letras se basaban en salmos y textos del Génesis. Los rabinos ultraortodoxos le tienen por una especie de traidor al cambiar de imagen, un hipster, un falso. Pero esto en lo que toca a la fachada porque ¿ha cambiado de opinión este hombre sobre el llamado conflicto palestino-israelí? No parece en quien dice que «apoyo la paz y compasión (la negrita es mía. N. B. ) para todos los pueblos. Mi música habla por sí misma y no meto la política en ella». Otro que tal baila. Como aquella cantante, Noa, esta, sí, israelí, que dijo estar en favor del criminal belicismo israelí sobre Gaza en 2009. No se la invitó, o se canceló, a determinados festivales o actuaciones. O como en el Buesa Arena, campo de baloncesto del Basconia, se pita al Maccabi de Tel Aviv cuando viene a jugar. Esto está mal, es de poca educación, está feo. Como, pegando un brinco, pitar al Rey, esto no es libertad de expresión, esto es una afrenta que roza lo penal y punitivo. O que te multen con 200 euros por llamar «sinvergüenza» al excalde de Vitoria Maroto y su política xenófoba. Esto no es un insulto: ¡¡es una descripción, señor juez!!

Pues en el caso de Matisyahu, que habla de «compasión», igual que, me viene ahora a la cabeza, José Luis Perales, compositor y presunto cantante de los años 80 empalagoso de c. , hablaba de «a qué dedicas el tiempo libre», igual. O similar. Ya conocemos a los supuestos «pacifistas» que disparan… a pacificar.

El Gobierno valenciano, el Consell, ha lamentado la anulación del concierto, a pesar de que el portavoz de Compromìs respaldó la cancelación porque el artista se negó a hacer las declaraciones que se le pedían. Poco les dura la gasolina. Se rajan pronto. Tal vez «presionados» por la unánime condena (menos Podemos e IU, al parecer) del arco parlamentario, que se dice, a tamaño ataque a la libertad de expresión. Pero, insisto, pedir a esta gente -en este caso un cantante sionista- que se pronuncie es casi hacer el juego al sionismo israelí porque, como dijimos más arriba, ¡¡ya se sabía de qué pie cojea este tipo!! y no te va a decir nada que lo comprometa porque no es, suponemos, estúpido, y no va a ir al festival a hacer propaganda sionista.

La cosa es así: preguntarle previamente si ha cambiado de idea en el conflicto árabe-israelí, y, si no ha cambiado de idea, pues no se le invita y, ala majo, que te den…

Lo que sí está bien es que Serrat y Sabina vayan a Tel Aviv a cantar y cohonestar el régimen genocida del Estado de Israel. Y mal, muy mal, que Cat Stevens se hiciera musulmán y se llame ahora Yusuf Islam, un traidor. ¿Seguirá cantando Morning has broken o Moonshadow?

Organizaciones estadounidenses financian las pateras de emigrantes que llegan a Europa

Un funcionario anónimo de la Oficina austriaca de Defensa, órgano de la inteligencia militar, asegura que “organizaciones con sede en Estados Unidos” pagan a los traficantes para que lleven emigrantes africanos y orientales a Europa occidental.

“Los traficantes piden sumas exorbitantes para trasladar ilegalmente refugiados a Europa. A menudo las condiciones son precarias, pero un traslado cuesta actualmente de 7.000 a 14.000 euros”, asegura el espía austriaco al sitio Info-Direkt.

“Hay elementos que indican que organizaciones con sede en Estados Unidos han creado un modelo de co-financiación y contribuyen sustancialmente a los pagos exigidos por los traficantes”, añade el funcionario.

“Todos los refugiados del norte de África no tienen 11.000 euros en efectivo. Nadie pregunta de dónde viene el dinero”, afirma el agente de la inteligencia austriaca.

La fuente subraya, finalmente, que se ha impuesto una “censura estricta” en los medios sobre la manera en la que los emigrantes africanos y orientales pagan a los traficantes.

Fuente: http://www.info-direkt.at

El origen de la guerra sicológica

Se denomina guerra sicológica al engaño y la manipulación sistemática de las masas a través de los medios de comunicación. Se trata de una disciplina universitaria como cualquier otra, en cuya elaboración han participado sicólogos, sociólogos y periodistas. Surgió en Estados Unidos en los años treinta del siglo pasado impulsada por la Fundación Rockefeller como una de las modalidades de ingeniería social. Es mucho más que propaganda, publicidad o mercadotecnia; es “opinión pública”, es decir, la población considerada no como actora sino como espectadora, o sea, como “público”.

La Fundación Rockefeller financió la creación de Institutos que llamaron “de Investigación Social” en las Universidades de Princeton y Stanford, así como de la Nueva Escuela de Investigación Social con la misión de analizar las transmisiones de radio de onda corta procedentes del extranjero.

Su nacimiento cumplió dos objetivos principales. El primero fue el de preparar a la población de Estados Unidos para la entrada en la Segunda Guerra Mundial y el segundo fue el de suprimir la oposición que crecía en Latinoamérica ante las políticas imperialistas procedentes de Washington.

Los incipientes estudios partieron de autores como Harold Laswell, un profesor de ciencias políticas de la Universidad de Chicago que participó en la campaña propagandística de la Primera Guerra Mundial.

Otro profesor universitario pionero en este tipo de investigaciones fue el sicólogo Hadley Cantril, que fue compañero de habitación de Nelson Rockefeller cuando ambos estudiaban en Darmouth a finales de los años veinte.

Entonces Rockefeller era un colaborador muy próximo de Roosvelt. Supervisaba la oficina del coordinador de asuntos inter-americanos del Departamento de Estado, una sección de la inteligencia estadounidense cuya principal actividad consistía en iniciar operaciones de guerra sicológica en Latinoamérica. Una de las preocupaciones más importantes de Rockefeller era la de controlar el estado de la opinión pública en Latinoamérica, donde pretendía defender sus intereses bancarios y petrolíferos.

Rockefeller creía que la penetración en el mundo capitalista se lograba más fácilmente mediante la influencia que mediante el empleo de la fuerza. Para ello había que conocer en cada momento el estado de lo que desde entonces empezaron a llamar “opinión pública”.

Cantril se doctoró en sicología en Harvard y en 1935 escribió en colaboración con Gordon Allport, su director de tesis, un libro pionero, cuyo título lo dice todo: “Sicología de la radio”. En esta obra Cantril y Allport sostenían que la radio es “un medio de comunicación completamente nuevo, primordial como instrumento de control social, e histórico por su influencia sobre el paisaje intelectual de la humanidad”.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Cantril colaboró con los capitalistas estadounidenses suministrando las modernas técnicas de medida y control de la “opinión pública”, tales como sondeos y encuestas, típicos del empirismo anglosajón.

Esta obra influyó en John Marshall, responsable de la sección de ciencias humanas de la Fundación Rockefeller, que le encargó convencer a los medios de comunicación de la época, como CBS y NBC, para que incluyeran más contenidos educativos en su programación, hasta entonces centrada casi exclusivamente en atraer publicidad. Para lograrlo, la Fundación financió la creación de asociaciones en el seno de las grandes cadenas de difusión.

Con 67.000 dólares Rockefeller le financió a Marshall el Proyecto de Radio Princeton durante dos años dentro de la Universidad. En dicho Proyecto Cantril estudió la influencia de la radio sobre la población. En 1938 Cantril se convirtió en uno de los redactores que fundaron la revista “Public Opinion Quarterly”, también financiada por Rockefeller y estrechamente vinculada a las operaciones de guerra sicológica del imperialismo tras la Segunda Guerra Mundial.

Cuando la empresa de Pinceton inició sus actividades, el director de investigación de la CBS, Frank Stanton, que también era un sicólogo cercano a Rockefeller, fue nombrado director de investigación del Proyecto de Radio Princeton, aunque desempeñó un papel secundario de director asociado por su posición dentro de CBS.

En aquella época Paul Lazersfeld, un emigrante austriaco experto en ciencias sociales, fue reclutado para sumarse al equipo de Cantril. De este modo, Cantril, Stanton y Lazersfeld se asociaron en una investigación a largo plazo sobre las técnicas de persuasión.

El experimento más conocido que llevaron a cabo fue la emisión el 30 de octubre de 1938 a través de la CBS de la adaptación que hizo Orson Welles de “La Guerra de los Mundos” de H.G.Wells para la radio. Lazersfeld pidió a Stanton que la CBS financiara la emisión y resultó un acontecimiento particularmente ilustrativo para estudiar las reacciones de los oyentes al primer acto de persuasión de masas de la historia de la humanidad. Durante los meses que siguieron a la emisión, se fueron recogiendo los testimonios de los oyentes, que luego Stanton transmitió a la CBS antes de que fueran analizados en 1940 en un estudio publicado por Cantril, titulado “La invasión de Marte, un estudio de la sicología del pánico”.

La Fundación Rockefeller destacó la falta de estudios universitarios previos sobre la manera de crear y manipular la “opinión pública”, especialmente en relación con la guerra imperialista. El informe de la Fundación de 1939 decía que “la guerra de Europa ofrece a esos países la oportunidad única de estudiar el desarrollo de la opinión pública, los cambios que le afectan en función del contexto y los motivos de dichos cambios”.

Tras confiar a Cantril la tarea de agrupar y revisar los datos de varios años de sondeos y encuestas, la dirección de la Fundación Rockefeller concluyó que el proyecto “proporcionaría los hechos esenciales en cuanto a la formación y las tendencias de la opinión pública cuando se pasa de una situación de paz a la de guerra” en función de factores tales como las relaciones familiares, los niveles de formación y el empleo profesional, así como el origen de los grupos que manifiestan interés o desinterés sobre diversos aspectos.

Ante la inminente entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, Rockefeller entregó 15.000 dólares a la Universidad de Princeton para poner en marcha la Oficina de Investigación de la Opinión Pública. Uno de sus principales objetivos era el de examinar de manera sistemática el proceso de formación de la “opinión pública”, los factores que motivan los sentimientos del “público” hacia ciertos asuntos y, como decía Cantril, “seguir las fluctuaciones de la opinión pública durante la guerra que había comenzado en Europa y en la cual tengo la impresión de que pronto participará Estados Unidos”.

En 1940 la Fundación Rockefeller financió proyectos de investigación sobre manipulación de masas con 65.000 dólares, de los que 20.000 fueron entregados a la Oficina de Investigación de la Opinión Pública de Cantril. Además, con otros 25.000 dólares financiaron la Escuela Asuntos Públicos e Internacionales de la Universidad de Princeton para investigar las emisiones de radios europeas de onda corta. Finalmente, 25.000 dólares fueron a parar a los bolsillos a Lasswell, especialista en ciencias políticas de la Universidad de Chicago, para crear un instituto en la Biblioteca del Congreso que estudiara las emisiones de radio, la prensa y otros medios de comunicación. En la Universidad de Stanford se creó una estación de vigilancia de las transmisiones de radio de onda corta para evaluar las emisiones procedentes de Asia.

Gracias a métodos de muestreo secretos, Cantril logró predecir el comportamiento de los votantes en importantes referéndums que se celebraron en Canadá y Estados Unidos. A finales de los años 40 Rockefeller ayudó a Cantril y al primer empresario de la “opinión pública”, George Gallup, a crear la “American Social Surveys”, una sociedad sin fines lucrativos que tenía por objeto analizar meticulosamente la evolución de la opinión pública en Latinoamérica.

En 1942 Cantril estableció en la Universidad de Princeton los fundamentos del Research Council, financiado por el magnate de la publicidad Gerard Lambert. El Research Council comenzó a pulsar los estados de opinión relacionados con la guerra y a tratar de anticipar lo que podría ocurrir tras ella. Utilizando a Rockefeller como intermediario, Roosvelt siguió con atención las investigaciones de Cantril para elaborar sus discursos de guerra. El Research Council comenzó entonces a poner en marcha proyectos en el norte de África por cuenta del departamento de guerra sicológica de a inteligencia militar, por la del Departamento de Estado sobre la actitud de los estadounidenses hacia los asuntos exteriores y para Oficina de Servicios Estratégicos, precursora de ls CIA, sobre el estado de la “opinión pública” en Alemania.

Tras la guerra el Research Council de Cantril continuó sus actividades en pro de los intereses del imperialismo, evaluado el estado de la “opinión pública” en Francia, en Holanda y en Italia para aplastar a los movimientos populares y sociales. Durante la mayor parte de sus existencia el Research Council estuvo financiado por la CIA a través de la Fundación Rockefeller, un mecanismo utilizado frecuentemente por Rockefeller para financiar proyectos secretos.

Cuando en 1955 ocupaba el cargo de consultor de guerra sicológica en el gobierno de Eisenhower, Rockefeller concedió a Cantril y a su socio Lloyd Free un patrocinio vitalicio de un millón de dólares, que en realidad procedían de la CIA, para que continuara suministrando informes. Con ese dinero, los universitarios crearon el Instituto Internacional de Investigación Social, del que Rockefeller era uno de sus administradores más importantes.

El interés de Rockefeller por la persuasión en Estados Unidos fue más allá de la guerra. Entre 1938 y 1944 su Fundación gastó 250.000 dólares en la producción de documentales “educativos” a través del American Film Center. A finales de los años cuarenta, los dirigentes de las Fundación intensificaron su interés por la manipulación de la “opinión pública”. Como se reconoce en el informe de 1948, “una buena comprensión de los cambios en la comunicación y en el estado general del espíritu es importante para nuestro sistema educativo, para los dirigentes de las grandes organizaciones y para quienes se interesan por el comportamiento y las opiniones políticas”.

La Fundación Rockefeller emprendió una operación de financiación sin precedentes en la investigación de la guerra sicológica. En 1954 detinaron 200.000 dólares a Carl Hovland, sicólogo de la Universidad de Yale, para financiar estudios sobre persuasión y modificación del estado de la opinión.

Sin embargo, con la guerra fría como telón de fondo, la financiación de este tipo de estudios empezó a ser asumida por el ejército, que la mayor parte de las veces reclutaba a los expertos en ciencias sociales formados bajo la férula de Rockefeller. Como dice el historiador Christopher Simpsons, la financiación gubernamental durante la posguerra supuso al menos el 75 por ciento del presupuesto de la Oficina de Investigación Social Aplicada de Lazarsfeld en la Universidad de Columbia, así como por el Instituto de Investigaciones Sociales que Cantril dirigía en Princeton.

Tradicionalmente, la clase dirigente a la que pertenecían los Rockefeller no distinguía entre estadounidenses y extranjeros. Unos y otros eran los objetivos de la propaganda y la modificación del comportamiento, lo que explica los esfuerzos emprendidos por la Fundación Rockefeller en áreas más generales, como la educación y la ciencias sociales. Cuando uno se sitúa en una perspectiva en la que las fronteras nacionales son consideradas cada vez más como obstáculos a proyectos de poder y de control político-económico, todos y cada uno están sometidos igualmente a maniobras de manipulación y de persuasión, así como a la ingeniería del consentimiento que se pone en marcha.

Sin embargo, el interés de los Rockefeller por una guerra sicológica no constituye más que un capítulo de una saga más amplia. Para dar cuenta de ello, basta contemplar las consecuencias del apoyo aportado a ciertas aproximaciones filosóficas y pedagógicas del sistema educativo estadounidense puestas en marcha desde comienzos del siglo XIX y que han ocasionado un descenso importante en la calidad de las instituciones educativas. Se puede examinar igualmente otras actividades filantrópicas de los Rockefeller, como los intentos de apaciguamiento de una población sobresaltada por la masacre de Ludlow o las famosas donaciones de monedas de diez céntimos de John D.Rockefeller, que han constituido un ejercicio profundo y meticulosamente orquestado de gestión de la impresión.

John F. Tracy http://www.globalresearch.ca/early-psychological-warfare-research-and-the-rockefeller-foundation/30594

Tropas británicas del SAS combaten en las filas del Califato Islámico

El 2 de agosto el diario británico Sunday Times lo titulaba literalmente: “El SAS se disfraza de combatiente del Califato Islámico en la guerra secreta contra los yihadistas”. Según el periódico, en Siria hay más de 120 miembros de las fuerzas especiales del SAS, vestidas de negro, portando las banderas yihadistas y combatiendo en las filas del Califato Islámico.

Forman parte de la Operación Sader y su objetivo es atacar al gobierno de Siria con la excusa de combatir al Califato Islámico. El SAS se une así a los comandos estadounidenses y elementos de la CIA que dirigen los pasos de los takfiristas sobre el terreno.

Durante la guerra de Libia, Gran Bretaña ya desplegó centenares de paracaidistas de las SFSG (Special Forces Support Group), una unidad especializada del SAS, así como membros del SBS (Special Boat Service) para derrocar y asesinar a Gadafi. Además en agosto de 2013 el gobierno británico desplegó 800 marines, que se unieron a los 4.000 marines estadounidenses como tropa de refuerzo.

El año pasado el primer ministro David Cameron ordenó que los cazas británicos se unieran a los de Estados Unidos para bombardear Siria, un medida que había sido expresamente prohibida por el Parlamento británico en agosto de 2013.

Una parte de esta operación clandestina está bajo mando estadounidense. Las unidades “smash” viajan camufladas en camiones “pick-up” capaces de lanzar pequeños drones para inspeccionar el terreno y buscar objetivos para el ataque.

Más de 200 especialistas británicos (y posiblemente estadounidenses algunos de ellos) están implicados en las transmisiones y comunicaciones, según el Sunday Express. El ministro británico de Defensa, Michael Fallon ha reconocido que “nuestras acciones y capacidades de vigilancia liberan a otros países para golpear a Siria”.

Las tropas del SAS están en Arabia saudí, donde entrenan a los terroristas que combaten al gobierno de Damasco con operadores estadounidenses que desempeñan la misma función en Turquía, Jordania y probablemente en Israel.

Estados Unidos y Gran Bretaña se justifican afirmando que sólo entrenan a los rebeldes que califican de “moderados”, lo cual es una cortina de humo para encubrir su implicación directa con los terroristas del Califato Islámico, entrenados, armados y financiados en el exterior, trasladados luego a través de las fronteras de Siria para combatir al gobierno de Al-Assad, apoyados desde el aire por los cazas de Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá y por los comandos especiales sobre el terreno.

El Sunday Express cita a un antiguo general del ejército británico, David Richards, quien asegura que los tanques acabarán entrando en acción en las operaciones militares de Gran Bretaña en Siria.

Otro artículo separado analiza las incursiones aéreas estadounidenses que defienden a los terroristas del Califato Islámico, que cumplen la función de tropas de infantería al servicio de los imperialistas contra Al-Assad.

Por su parte, el Wall Street Journal informa de lo que parece ser un preludio evidente a una operación similar a la de Libia, afirmando falsamente que Obama autorizará bombardeos aéreos contra el ejército gubernamental si ataca a los rebeldes “moderados” que apoya Estados Unidos.

De manera independencia, un periódico turco asegura que, según el presidente Erdogan, Putin ha debilitado su apoyo al gobierno de Damasco y que podría dejar caer a Al-Assad. Obama ha reconocido que en junio le llamó Putin, quien parece haber tomado la iniciativa en los asuntos que conciernen a la guerra de Siria.

El portavoz de la presidencia rusa, Dimitri Peskov, ha confirmado la conversación, pero ha ratificado el compromiso de Rusia en la lucha contra el Califato Islámico: “La posición de Rusia es bien conocida” y ha sido reiterada por Putin. No hay ningún cambio en la línea del Kremlin, que se opone frontalmente a cualquier intervención exterior.

El consejero de Putin, Yuri Ushakov, ha afirmado que “la dirección actual de Siria es una de las fuerzas que realmente luchan y se enfrentan verdaderamente al Califato Islámico”, por lo que no hay nada que indique que el apoyo de Rusia al gobierno de Damasco se haya debilitado.

Fuente: http://www.globalresearch.ca/british-sas-special-forces-dressed-up-as-isis-rebels-fighting-assad-in-syria/5466944

Sabina y los toros

N. Bianchi

«No vayan si no quieren, pero dejen de tocarnos los coj…», reza pudorosamente el titular de un periódico que habla de la taurofilia del compositor y cantante Joaquín Sabina en contra de las manifestaciones más proanimalistas que anti-nada. Razones para estar en contra de la llamada «fiesta nacional» hay muchas y tampoco faltan argumentos a favor por parte de intelectuales y gente muy inteligente, sobre todo en la II República, que esgrimen no se sabe bien qué atavismos milenarios allá en los tiempos de maricastaña. No entraremos aquí.

Me detendré solo en la declaración de Sabina, bien simplista y pedestre, por cierto. Me recuerda el racismo latente o manifiesto entre las primeras oleadas de emigrantes que poblaron los Estados Unidos. Porque lo había. La aristocracia eran los ingleses, los escoceses y los irlandeses (casi todos metidos a «cops», los «maderos» de aquí); luego venían los escandinavos (suecos, daneses…) y los alemanes (grandes carniceros o diseñadores de aviones como Boeing);  después los franceses y los eslavos; mucho más abajo los italianos (por eso tuvieron que dedicarse, cuando ya apenas quedaba sitio, a la extorsión y la «cosa nostra», no todos, claro está, ni mucho menos, como lo pinta el cine hollywoodiense); más abajo aún, los hebreos (los judíos) y los chinos; más abajo todavía, los portorriqueños y, por último, al final de la escala, lo adivinaron, los negros. ¿Qué harían con el gran poeta romántico ruso Alexander Pushkin cuyo abuelo era etíope (como el padre de Obama)?, se nos ocurre.

Hay, por supuesto, negros ricos, los menos,  y negros pobres, los más, igual pasa con los judíos, ¿no es cierto? En los Estados Unidos, de siempre, el antisemitismo es un fenómeno corriente, aunque te apellides Spielberg. El clásico norteamericano «medio», que se dice, en el país de las hamburguesas, la sociología y las estadísticas, te dirá, cuando pasaba que a un judío -y no digamos a un negro- no se le permitiera la entrada en ciertos y selectos restaurantes -supongo que con los Rockefellers harían la vista gorda-, te diría que eso no es grave, «siempre podrá ir a otro restaurante u hotel o encontrar trabajo en otro sitio». ¿No es maravilloso? Problema resuelto: «tenemos otros hoteles y restaurantes confortables», concluiría este perfecto idiota que es incapaz de entender, tal vez no sea su culpa, ni comprender, que además del confort, existe la dignidad humana, la dignidad de la  persona.

Pues bien, Sabina «razona» (¿?) igual que este probo ciudadano contribuyente y patriota norteamericano, eludiendo la cuestión de fondo: la moralidad o no de las corridas de toros por mucha tradición que tengan. Morirán cuando TVE no las retransmita, como pasó con el boxeo. Boxeo, por cierto, pelea entre hombres, mil veces más noble que la lidia entre un torero armado y un animal indefenso, un mamífero con su sistema nervioso que sufre igual que el humano cuando lo pinchan y estoquean. Una lid desigual. En el boxeo, al menos, no ponen a un peso pesado a pelear contra un peso pluma. Buenas tardes.

La multinacional ATT espía para el imperialismo

La multinacional de telecomunicaciones estadounidense ATT, la segunda mayor del país, ayudó voluntariamente a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) a espiar ciudadanos a través de internet, así como a organizar escuchas telefónicas en la sede de la ONU, según el “New York Times”.

El informe se basa en documentos filtrados, que van desde 2003 hasta 2013, proporcionados por Snowden, el antiguo contratista de la NSA. Los archivos describen la relación de la NSA con la empresa telefónica como “altamente colaboradora”, citando la “extrema voluntad de ayudar” de ATT.

Una asociación de décadas ha ayudado a la NSA a realizar una serie de actividades clasificadas, incluyendo la provisión de asistencia técnica para llevar a cabo una orden judicial secreta que permitió las escuchas telefónicas de todas las comunicaciones de internet en la sede de la ONU, que es cliente de la empresa telefónica.

En los archivos del espionaje ATT figura bajo el nombre en clave de “Fairview” y permitió a la NSA el acceso a miles de millones de mensajes de correo electrónico que pasaron por sus redes de telecomunicación.

Además, según los documentos de la NSA, “instaló equipos de vigilancia en al menos 17 de sus centros de internet en Estados Unidos”, es decir, mucho más que su principal competidor, Verizon.

Nada es lo que parece

Hace unos días unas jóvenes se pusieron a tomar el sol en bikini en un parque de Reims, en Francia, y fueron agredidas por unos desconocidos. El diario local “La Unión de Reims” se puso a buscar a los autores de la misma y, naturalmente, encontró lo que buscaba: los autores eran musulmanes. No importaban sus nombres, lo que importaba era su religión y un ataque de esa naturaleza sólo podía ser obra de musulmanes. Lo causa de la agresión hay que imputársela al islam, lo cual refuerza el pésimo clima islamófobo en el que vive Francia desde hace tiempo, pero especialmente desde los atentados de enero.

La organización SOS Racisme uso el grito en el cielo, pero no porque imputaran la agresión a una religión determinada, es decir, por el hecho de que lo importante de la agresión no fuera el ataque en sí mismo sino las convicciones religiosas de sus autores. Todo lo contrario. Le dio la vuelta al asunto y siguió la corriente, que es lo más fácil. Entonces se unió a la ofensiva contra los musulmanes, que no eran los ofendidos sino los ofensores.

Luego se demostró que era mentira, pero eso nunca importa nada. Nadie ha rectificado, nadie se ha disculpado. La campaña sigue su curso, por lo que organizaciones como SOS Racisme son un peligro público, parte integrante del proceso de fascistización que vive Francia. SOS Racisme no defiende, pues, a las minorías del linchamiento de una chusma enloquecida: forman parte de esa chusma y persiguen la sangre.

Ya no engañan a nadie, ninguno de ellos. Hay que tener mucho cuidado con las ONG y demás tinglados subvencionados. Los medios han vuelto el mundo del revés. Los “antiracistas” también pueden ser racistas. Las “feministas” pueden defender la opresión de la mujer. Los “ecologistas” también pueden acabar con la especie humana. Los “comunistas” también pueden ser los mayores defensores del imperialismo…

Pongan Ustedes a todos entre comillas. Nada es lo que parece y la verdad no le importa a (casi) nadie.

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