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Contradicciones interimperialistas

Franklin D. Roosvelt
Manuel E. Yepe

Por estos días se exhibe en la televisión cubana la serie “La historia no contada de Estados Unidos”, una realización del cineasta estadounidense Oliver Stone que en su capítulo titulado “Roosevelt, Truman y Wallace me hizo recordar el libro “Roosevelt: El Soldado de la Libertad” de James MacGregor Burns, Premio Pulitzer y Premio Nacional del Libro de Historia y Biografía en 1971. La obra de Burns está basada, a su vez, en el libro testimonial “Como él lo vio”, de Elliott Roosevelt, tercer hijo de Franklin Delano Roosevelt, 32 presidente de Estados Unidos y de su esposa Eleonor.

El excelente documental de Stone invita a lamentar la tragedia para la humanidad que significó la muerte del Presidente Roosevelt, el 12 de abril de 1945 y su reemplazo por el mediocre Harry Truman en vez de por el popular y lógico sucesor Henry Wallace.

Los testimonios de Elliot constituyen obviamente una idílica interpretación -favorable a Franklin Roosevelt- de los desencuentros de éste con el Primer Ministro británico Winston Churchill, que son en realidad reflejo de las contradicciones entre el decadente imperio británico y el ascendente imperialismo de los Estados Unidos.

Narraba Elliot que su padre le decía: “Cuando extraes riquezas de los países coloniales sin aportar a ellos cosas como educación, niveles de vida decentes y requerimientos mínimos de salud, todo lo que haces es almacenar problemas que conducen a la guerra”.

Acerca de la Conferencia de Casablanca de enero de 1943, Roosevelt contó a Elliot:

“Hablé de otro tipo de guerra. ¡Hablé de lo que va a ocurrir en nuestro mundo si después de esta guerra permitimos que millones de personas regresen a la semiesclavitud! Los americanos no estarían muriendo en el Pacífico, si no hubiera sido por la miopía y voracidad de los franceses, los británicos y los holandeses.

¿Permitiremos que ellos se salgan con la suya, otra vez?”

El 5 de enero de 1941, según el referido libro, Roosevelt presentó al Congreso una carta económica de derechos basada en los siguientes principios: Igualdad de oportunidades para jóvenes y demás ciudadanos; plazas de trabajo para aquellos que pudieran hacerlo; seguridad para quienes la necesitasen; fin de los privilegios especiales para unos pocos; preservación de las libertades civiles para todos, y elevación constante de los niveles de vida con el más amplio disfrute de los frutos del progreso científico.

A juicio del autor, las primeras serias discrepancias entre Churchill y Roosevelt, tuvieron lugar en agosto de 1941, en la reunión que sostuvieron en Argentia, Terranova, antes de entrar los Estados Unidos en la guerra.

Allí hubo acaloradas discusiones por la insistencia de Roosevelt en garantizar que al término del conflicto se restituyera la soberanía a las naciones bajo control de los imperios coloniales, en tanto que Churchill insistía en el mantenimiento del opresivo sistema colonial.

Churchill fue literalmente obligado por Roosevelt a firmar la Carta Atlántica, expresiva de los principios de la libertad y el desarrollo económico necesarios para asegurar la paz “tras la destrucción de la tiranía nazi”.

“Señor Presidente
-le dijo Churchill a Roosevelt-, yo creo que usted pretende acabar con el imperio británico. Todas sus ideas sobre el mundo de posguerra así lo demuestran. Pero, a pesar de ello, sabemos que usted constituye nuestra única esperanza. Y usted sabe que nosotros lo sabemos. Usted sabe que sin los Estados Unidos, el Imperio de Su Majestad no resiste”.

En la Cumbre de Casablanca, en 1943, Roosevelt claramente dejó ver lo que se proponía para el futuro: “Cuando ganemos la guerra, trabajaré con todas mis fuerzas y empeño por asegurar que los Estados Unidos no sean llevados a apoyar o estimular las ambiciones coloniales de Francia o del imperio británico”.

Unos días más tarde dijo a Elliott: “He tratado de hacer ver a Winston –y a los demás- que nunca deben hacerse la idea de que, porque somos sus aliados en la victoria, nos sumaremos a las arcaicas ideas imperiales medievales.

“Gran Bretaña firmó la Carta Atlántica. Espero que comprenda que el gobierno de los Estados Unidos tiene la intención de hacerla cumplir”, dijo el presidente Roosevelt.

Churchill, no obstante, hizo famoso un comentario que formuló en respuesta a los criterios que se extendieron por todo el sistema colonial inglés acerca de que la Carta Atlántica garantizaría en la posguerra el derecho a la autodeterminación y autogobierno de las colonias británicas. “Yo no fui designado Primer Ministro de Su Majestad para presidir la liquidación del imperio”.

Y, como ha probado la historia de la posguerra, Estados Unidos se convirtió en el nuevo poder imperial explotador, causante de guerras y destrucciones en todo el mundo, en aras de la codicia corporativa estadounidense. Y los demás se le subordinaron.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2015/10/28/contradicciones-interimperialistas/

¿Vuelve el Komsomol a Rusia?

Ayer Putin firm​ó​ un decreto para la creación de la organización nacional juvenil Movimiento Ruso de Escolares. La organización se construirá sobre la experiencia obtenida durante décadas de funcionamiento del Movimiento de Pioneros.

El Movimiento de Pioneros fue creado en la Unión Soviética en 1922 y dejó de existir en 1991 con la desaparición del Estado. Actualmente, el gobierno ruso ha emprendido la creación de la organización que trabajará para mejorar la política estatal en la educación de las nuevas generaciones.

Su objetivo principal también es ayudar a la formación del individuo sobre la base del “sistema de valores inherente a la sociedad rusa”. Según el decreto presidencial, el fundador de la organización será la Agencia Federal de Asuntos de la Juventud (Rosmolodezh). Putin ordenó al Gobierno la elaboración de una lista de activos destinados a la nueva organización.

La nueva organización juvenil debe construirse sobre la base del Movimiento de Pioneros y el Komsomol (Unión Comunista de la Juventud), afirma el ministro de Educación ruso, Dmitri Livánov. El ministro subrayó que se puede considerar de distintos modos la organización juvenil de la URSS, pero es obvio que el Movimiento de Pioneros cumplía con su tarea principal de ayudar a la educación y socialización de los jóvenes.

El pueblo burgalés de ‘Castrillo de Matajudíos’ se cambia de nombre

Hemos tenido que esperar al siglo XXI para que el municipio burgalés de Castrillo de Matajudíos cambie su horripilante nombre y pase a llamarse Castrillo Mota de Judíos.

Pero este país es tan democrático que hasta para algo tan elemental tiene que convocar a los vecinos a las urnas. ¿Acaso al pueblo le pusieron ese nombre tan repugnante después de un referéndum?

Ese tipo de consultas sirven para que quienes tienen que tomar las decisiones se laven las manos como Pilatos. En el caso de Castrillo de Matajudíos, el alcalde Lorenzo Rodríguez, primer edil de esta localidad de 60 habitantes, convocó un referéndum el pasado mes de mayo para tomar la decisión.

29 vecinos se decidieron por el cambio mientras que 19 creyeron que lo mejor era seguir con la tradición. Como siempre. Quizá pensaban que lo mejor era hacer honor a su nombre y seguir quemando a los judíos en la hoguera.

En su origen este pueblo, como tantos otros, era judío y de ahí procede su nombre originario que en el siglo XVII se cambió -sin referéndum- por el de “Matajudíos” para disimular que sus vecinos eran sefardíes. El cambio de nombre significaba que no sólo no eran sefardíes sino que los habían exterminado.

Los nombres de los pueblos, como los de sus calles, ríos y montes, dicen mucho acerca de la historia. En Badajoz hay uno que aún se llama “Guadiana del Caudillo”. En 2012 el alcalde fascista apañó un referéndum de forma ingeniosa para que pueblo mantuviera su idiosincrasia, a costa de que la policía local vigile día y noche las indicaciones en las que consta el nombre del pueblo para que no sean arrancadas.

España es una pesadilla para la historia y no nos extraña que todos quieran independizarse de ella lo más rápido posible. Matajudíos, Matamoros, El Cid Campeador, Navas del Rey, Puentelarreina, Carrión de los Condes, Navas del Marqués, Herrera del Duque, Alcalá del Obispo…

Los fascistas hispánicos llaman ‘imperio de la ley’ al imperialismo

Ana Rodríguez Masafret
La única representante de Ciudadanos en el Concello de Ferrol, Ana Rodríguez Masafret, defendió en el pleno municipal de ayer una moción en la que pide que el gallego deje de ser el idioma oficial del Concello.

La Ordenanza de normalización lingüística de la ciudad, aprobada por unanimidad en 1997, proclama el gallego “como lingua propia de Galicia, é o idioma oficial do Concello de Ferrol”. La concejal pretende derogar seis artículos de la Ordenanza, porque excluye al castellano como lengua oficial.

La normativa municipal obliga a los contratistas con domicilio en Galiza a que presenten su documentación en gallego. También requiere que las comunicaciones del Concello dirigidas a la administración civil o militar del Estado y la justicia se redacten en gallego, independientemente de que la documentación relacionada tenga efecto fuera de Galiza.

La propuesta de la concejal pretende “restablecer la situación de legalidad vulnerada” por la Ordenanza. Lo mismo que Rajoy y todos los reaccionarios, esta concejal también se apoya en la legalidad fascista, a la que llaman “el imperio de la ley”.


Tanto en Catalunya como en Galiza, los fascistas hispánicos llaman “imperio de la ley” a lo que no es otra cosa que imperialismo puro y duro.

Si la Ordenanza infringe la Constitución y las leyes
españolas, Ciudadanos lo tiene muy fácil: en lugar de cambiar la
Ordenanza lo que tiene que exigir es que cambien la Constitución y las
leyes españolas.

¡Abajo el imperialismo!

Lo importante es la cuenta corriente, no el saldo

El miércoles el Parlamento alemán aprobó una ley que obliga a los bancos a admitir como clientes a los mendigos, indigentes, perro-flautas, sin techo y sin papeles.

En Alemania, y en toda Europa en general, es más importante la cuenta corriente que el saldo. Aunque no tengamos dinero en ellas y aunque no tengamos otros papeles más que ese, las personas deben tener una cuenta abierta en un banco.

Esto contradice de plano las teorías neoliberales tan en boga hasta hace poco, lo cual genera un montón de dudas. ¿Por qué el Estado obliga a las personas a abrir una cuenta en un banco?, ¿por qué obliga a los bancos a contratar con clientes indigentes? Si un refugiado no tiene papeles, ¿cómo acredita su identidad ante el banco?, ¿a qué domicilio envía el banco los recibos y extractos de cuenta?

La ley contempla la implantación de una cuenta corriente básica de depósito que podrá abrir cualquier persona, incluso aunque no se encuentra de forma legal en la Unión Europea. La cuenta se podrá abrir en cualquier banco.

No tener una cuenta bancaria genera muchos problemas en la vida cotidiana en Europa. Para renovar el documento de identidad o comprar un billete de tren, autobús o avión hay que tener una cuenta.

El que carece de cuenta bancaria no tiene ninguna posibilidad en el mercado laboral. También es un problema para mucha gente alquilar una vivienda sin tener una cuenta.

La cuenta bancaria para todos es “un paso central para que toda la gente en Alemania pueda participar en la vida social y económica”, anunció el ministro alemán de Justicia, Heiko Maas.

El siguiente paso es obligar al banco a mantener un saldo mínimo en ella de manera permanente. Por ejemplo, unos 2.000 euros para gastos corrientes.

La Guardia Civil recurre a la ayuda de Philip Morris para reprimir el contrabando

Esta mañana la Guardia Civil ha firmado un acuerdo con el monopolio estadounidense del tabaco Philip Morris que pone de manifiesto el estado de servidumbre al que ha llegado un gobierno que presume de españolismo.

La Guardia Civil se siente impotente y recurre a la ayuda de Philip Morris para cumplir con su cometido. Será el monopolio quien ponga sus medios a disposición de la Guardia Civil para la represión del contrabando de tabaco.

El acuerdo lo firmaron el falangista y director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, el director general de Philip Morris, Mario Alejandro Masseroli y el director de Asuntos Corporativos de dicho monopolio, Francisco Javier Figaredo.

Los medios que la empresa estadounidense proporcionará a la Guardia Civil son cámaras acuáticas para el examen de la carga, endoscopios-videoscopios con sonda flexible inalámbrica para inspección de dobles fondos y densímetros detectores de material de contrabando con control remoto.

También dotará a los guardias civiles de sistemas de visión nocturna para patrulleras del Servicio Marítimo, así como dos furgonetas tipo escáner para bultos pequeños, que permitan su inspección.

Las unidades de la Guardia Civil especializadas en la persecución del contrabando contarán con 100 dispositivos móviles compatibles con un sistema que facilitará la autentificación y rastreo de tabaco mediante un código que aporta información relativa al producto, como fecha y hora de fabricación o el mercado al que va destinado, entre otros datos.

Pero Philip Morris no sólo pondrá los medios sino mucho más, casi todo: una “red nacional de contactos” para apoyar, en tiempo real, las investigaciones que, con motivo de inspecciones y decomisos de tabaco falso, lleve a cabo la Guardia Civil.

El Ministerio del Interior convierte a la Guardia Civil en el brazo armado de Philip Morris, ya que el monopolio también se encargará de facilitar apoyo informático, a escala internacional, de las actividades ilícitas relacionadas con toda la cadena de producción y distribución de tabaco.

Por último, a la Guardia Civil los tratan como a analfabetos porque la empresa estadounidense le va a suministrar, de forma periódica, investigaciones y estudios realizados por universidades, institutos de investigación y otras entidades especializadas, para que aprendan el funcionamiento del contrabando de tabaco a escala nacional e internacional.

La burbuja inmobililaria puede reventar en todo el mundo

Según el índice Global Real Estate Bubble Index del banco suizo UBS, el precio medio de la vivienda es hoy muy superior a los niveles previos a la crisis de 2007 en un número importante de ciudades de todo el mundo. Las políticas monetarias implementadas por los bancos centrales de medio mundo han impedido que los precios de la vivienda se normalicen durante estos años: «Se han alimentado las burbujas en determinadas zonas».

Según destaca el informe, «las ciudades que se encuentran cerca de la zona ‘riesgo de burbuja’ tienen serias posibilidades de sufrir una gran corrección del precio de estos activos. Un pequeño cambio de los indicadores macroeconómicos, una variación en el sentimiento de los inversores o un fuerte incremento de la oferta podrían desencadenar una caída de los precios de la vivienda».

Los economistas de UBS explican que «entre 1985 y 2009, siempre que el índice ha superado el grado 1.0, es decir, que la vivienda entró en grado de fuerte sobrevaloración, el precio real de estos activos corrigió de promedio un 30  por ciento en un plazo de tres años, esto se cumplió en un 95 por ciento de los casos».

Los precios de la vivienda están relativamente altos si se comparan con otras épocas de la historia: «Los precios inmobiliarios en muchas ciudades del mundo se han duplicado en términos reales desde 1998. De promedio son ahora más altos que antes de la crisis financiera de 2007», indica el informe.

«Unas expectativas optimistas, fundamentos económicos favorables y entradas de capital extranjero han provocado un fuerte incremento de las valoraciones en algunas ciudades en los últimos años. Las políticas monetarias ultraexpansivas han impedido la normalización de los mercados inmobiliarios y ha alimentado los riesgos de burbujas en determinadas zonas», asegura el informe del banco suizo.

Gurús, guiris,‘tripis’, viajes…

N. Bianchi

Decíamos en la anterior entrega que el «Sistema» -por emplear términos más sociológicos burgueses que marxistas- oficiaba de «antisistema» para distraer y desviar la atención de la juventud de posibles preocupaciones de índole sociopolítica mediante la introducción de esoterismos y ocultismos varios, el consumo de drogas y el nuevo sonido rock and roll que a nuestras abuelas les parecía «diabólico» y algo de ello había en los planes de la CIA, aunque por otros motivos, evidentemente.

¿De dónde obtuvieron los antropólogos y sociólogos de la CIA y la inteligencia británica la idea de combinar orientalismos, música rock y drogas? Pues, aunque parezca alucinante, de los rituales de iniciación de diferentes pueblos indígenas y de varias ceremonias de los adoradores de la diosa Isis en los imperios egipcio y romano. Puedo adivinar cierta sorna en el lector ante lo que parece invención y hasta desvarío, pero no se olvide que, por ejemplo, el cristianismo, su liturgia y atavíos, son una amalgama «expropiada», vale decir, de otras religiones y ritos precristianos, como, digamos, el mitraísmo persa (la tiara que lleva el Papa de Roma sin ir más lejos y se pone en la ventana de la Basílica de San Pedro para apacentar a su rebaño, como quien se pone sus mejores galas en un domingo, ¿no es cierto?).

En esos rituales se consumían sustancias alucinógenas como el peyote, el mescal para entrar en trance (no conocieron el kalimotxo ni el torombolo), como si estuvieran en los Misterios de Eleusis griegos, acompañados de una música de tambores repetitiva y monorrítmica con la finalidad de provocar un estado alterado de conciencia. En estas faenas y labores destacó el famoso escritor inglés Aldous Huxley, autor de la celebérrima distopía «Un mundo feliz». Huxley colaboró ya desde su juventud con la inteligencia británica y fue miembro fundador de la «Mesa Redonda de Rhodes» (un magnate inglés que fundó en África la Rhodesia, modesto él), una organización entonces comandada por el historiador Arnold Toynbee, que tuviera cierta notoriedad en su día aupado por su clase burguesa, a la que pertenecían los miembros más importantes de la oligarquía británica.

Toynbee perteneció durante casi cincuenta años al consejo del «Real Instituto de Asuntos Internacionales» y dirigió la División de Investigaciones de la inteligencia británica en la II Guerra Mundial, a la vez que hacía de oficial de información del primer ministro Winston Churchill.

Huxley se pasó la guerra tranquilamente en Estados Unidos escribiendo guiones para la Metro, la Warner Bross y la Factoría Disney. Regresó a Gran Bretaña donde permaneció algún tiempo hasta que a principios de 1952 volvió a asentarse en los USA, esta vez acompañado por su médico personal y fiel amigo Humphrey Osmond. En ese mismo año la CIA puso en marcha el programa de control mental «MK-Ultra» bajo la dirección personal del director de la agencia norteamericana, Allen Dulles.

El director de la CIA colocó en un lugar destacado del proyecto a Osmond, quien de este modo empezó a trabajar para el servicio secreto de los Estados Unidos. Pocos meses después, Osmond y su amigo Huxley celebraron una serie de reuniones en la Universidad de Chicago para poner en marcha un plan de experimentación con mescalina y LSD. En esta época Huxley empezó a consumir mescalina lo que le indujo a escribir el libro titulado «Las Puertas de la Percepción», obra que puso de moda la idea entre la juventud norteamericana que los alucinógenos tenían la capacidad de «expandir la conciencia» hacia otras realidades desconocidas, quintas dimensiones, etc. Huxley estaba convencido que la renovación religiosa de USA vendría de las drogas y no de los predicadores, al igual que el alter ego español de Huxley, Sánchez Dragó, decía que lo que había en el Árbol del Paraíso, el fruto prohibido, no era una vulgar manzana, sino un hongo psicotrópico, y si cuela, cuela, y a vivir, qué carajo.

En la base del proyecto MK-Ultra estaba también estudiar los efectos de las drogas en los seres humanos. Entre los voluntarios «conejillos de indias» de Osmond y Huxley se encontraban Alan Watts y Gregory Bateson, de quien ya hablamos. También Stanislav Grof y, cómo no, nuestro viejo conocido Timothy Leary, acusado en múltiples ocasiones de trabajar en el proyecto MK-Ultra junto con su íntimo amigo Richard Alpert. Leary solía decir que en los años 50 la CIA había estado experimentando en Harvard con LSD, de forma secreta, tratando de averiguar qué uso podría dársele a la droga en la «guerra sucia» («silenciosa», le llaman allá). La CIA -continúa Leary- permitió que Harvard «nos financiara por una sencilla razón: pensaban que quizá nosotros podríamos triunfar donde ellos no lo habían hecho» (la CIA descubrió que los efectos de la droga eran demasiado impredecibles para poder darle una utilidad militar. Años antes, en 1947, se fundaría el Instituto Tavistock en Londres, pero esta es otra historia), Leary, junto con Alpert, «demostró» -eso dice él- poder controlar sus efectos que dependían no tanto de la dosis como de las expectativas y el estado mental del consumidor, así como del entorno físico en el que se administra la droga. «Descubrimos» -dice- que era posible «programar un viaje», pero no en función de los deseos de la CIA. De hecho, en 1963 fueron expulsados de Harvard, como ya se dijo, por «experimentar» -voluntariamente, esto sí- con alumnos suyos con drogas.

La vida de Leary se llenó de avatares. Se medio exilió a Europa. En Argelia estuvo con Eldridge Cleaver, uno de los primeros líderes de los Black Panthers quien puso a Leary bajo «arresto» por ser contrarrevolucionaria la promoción del uso de drogas que Leary hacía. Ideó un plan de colonización del espacio. En 1988 recaudó fondos para el candidato «anarcocapitalista» Ron Paul. En la década de los 80, se sintió fascinado por las computadoras, el Internet y la realidad virtual. A principios de los 90, se relacionó con actores liberal-progresistas, vale decir, como Johnny Depp, Susan Sarandon (y su entonces pareja Tim Robbins) o Dan Aykroyd, que iba para sacerdote católico.

Antes de morir de cáncer se pasó los días chutándose óxido nitroso y sus «Galletas Leary» (un snack -pincho o bokata- con queso y un pequeño brote de marihuana), heroína y morfina.

El Proycto MK-Ultra

La Agencia Central de Inteligencia (CIA) norteamericana se dedicó, en buena parte de su siniestra historia, a experimentar con todo un complejo arsenal de drogas, implantes electrónicos, hipnosis y otros modos de lavado de cerebro hasta llegar al Proyecto MK-Ultra («MK» es el prefijo de todas las operaciones de control mental («mind control») y «Ultra» provenía de la red de inteligencia organizada por los estadounidenses en la Europa dominada por el III Reich.

En los años 20 del siglo pasado, el doctor Albert Hofmann, que trabajaba en los laboratorios de la empresa farmacéutica Sandoz de Basilea estaba a punto de realizar un hallazgo que cambiaría para siempre la historia de las drogas: la síntesis del LSD, el alucinógeno por antonomasia. Su descubrimiento, como tantos otros, había sido fortuito y se debió en realidad a un accidente de laboratorio. Hofmann trabajaba en un proyecto encaminado a encontrar una cura para la migraña. Suponía que la dietilamida del ácido d-lisérgico, un compuesto sintetizado a partir del cornezuelo del centeno, podría ser parte de la solución al problema. Cierto día, trabajando en el laboratorio, uno de sus guantes de goma se rompió sin que él se diese cuenta, e inadvertidamente su piel entró en contacto con la sustancia. Al principio no notó nada, pero al poco rato se vio asaltado por una serie de alucinaciones que lo acojonaron. Cuando se repuso estaba seguro de que aquello, de curar migrañas, cero, «rien de rien».

A principios de los años 60, los medios de comunicación norteamericanos -en especial la revista «Life», cuyo director (o «editor», como le llaman los anglosajones), Henry Luce, ya había probado la droga- comenzaron a divulgar una serie de artículos que promovían descaradamente el consumo de LSD como forma de «abrir la percepción». Luce defendía la absoluta inocuidad del LSD.

La CIA mantenía contactos con los esposos Luce (su mujer, Clare Boothe, también le daba a la cosa) sirviendo de «camello» al matrimonio y sus pudientes e influyentes amigos como, por ejemplo, Ken Kesey, autor de «Alguien voló sobre el nido del cuco» o Huxley.

La CIA no quería depender de una empresa extranjera como Sandoz en el suministro de una sustancia que consideraba vital para la seguridad y los intereses de los Estados Unidos. Así pues, se solicitó a la Eli Lilly Company de Indianápolis que intentase sintetizar un suministro de LSD totalmente gringo. A mediad s de 1954 Eli Lilly obtuvo, no se sabe cómo, la fórmula secreta. Responsables de la firma yanqui aseguraron a la CIA que «en cuestión de meses se podrá disponer de toneladas de LSD». Como anécdota, diremos que fueron científicos de los laboratorios Lilly los que acuñaron la palabra «viaje» («trip» en inglés, como el «Day Tripper» de Los Beatles) para describir la sensación alucinógena. Mientras la élite obtenía el producto mediante recetas médicas, otros acababan tirados.

La LSD fracasó como arma química (se quiso usar la LSD para emponzoñar los depósitos de agua del enemigo pero se comprobó que dicha sustancia se descomponía al entrar en contacto con el cloro utilizado como desinfectante) pero triunfaba como psicofármaco. La experiencia psicodélica era aún una práctica limitada y minoritaria durante la época posterior a la segunda gran guerra, contando con un catálogo de sustancias conocidas bastante reducido, donde la mescalina (aislada en 1897 por Arthur Heffter) era la sustancia más potente conocida hasta la fecha. Fueron varios los autores que hicieron uso de ella como fuente de inspiración tanto artística como mística llegando algunos a escribir sobre ello, como el nazi Ernst Jünger, Henry Michaux o el mismo Sartre.

Una forma de entender la rápida expansión de la LSD entre las capas altas de la sociedad norteamericana es Alfred (Al) Matthew Hubbard, un excéntrico millonario que probó por primera vez la LSD en 1951 y quiso que todo dios la probara para que no se perdiera ese «soma» de la novela de Huxley. Hasta a Nelson Rockefeller le quiso convencer en una reunión privada, pero no.

Leary -no nos olvidamos de los viejos amigos a quien tanto debemos- declaró a la revista «Playboy» que la LSD era un fármaco capaz de curar la homosexualidad, que por entonces se consideraba una patología. En Europa el que pasaría a la pequeña historia como héroe de la «antipsiquiatría», el Dr. Ronald D. Laing, rehusó tratar la esquizofrenia, su fuerte, con la LSD. Otros, no.

Cuando la LSD todavía no era un «accidente» por ocurrir, una serie de etnobotánicos se adentraba en las selvas y poblados de América Central con la intención de redescubrir las plantas mágicas utilizadas por las civilizaciones precolombinas.

En el año 1967 el consumo de LSD era ya masivo y los hippies, término acuñado, por cierto, en 1965 por Michael Fallon del San Francisco Examiner, campaban a sus anchas por «Haight-Ashbury» propagando su mensaje de amor, libertad sexual, no-violencia y expansión de la conciencia. Mejor eso que hacerse otras preguntas más comprometidas e ir a las raíces. Algo típico de la sociología pragmatista norteamericana: cuando te sabes las respuestas, te cambian las preguntas.

El gobierno de Ucrania restablece la Inquisición

El gobierno golpista de Ucrania ha elaborado una lista negra de actores, cantantes, directores de cine y otros artistas, cuyas obras ha prohibido difundir en el país. Ni la televisión ni los cines pueden emitir películas cuyo director o alguno de los actores estén en la lista negra.

La prohibición afecta retrospectivamente a todo el cine de la época soviética. Cantantes y músicos rusos también están vetados en la radio y la televisión ucranianas.

En la lista negra hay 600 nombres de personalidades del mundo de la cultura, algunos como el conocido cineasta estadounidense Oliver Stone, el también estadounidense Steven Seagal, el director serbio internacionalmente aclamado, Emir Kusturica y el profesor Noam Chomsky, entre otros.

El gobierno golpista también ha amenazado con represalias, a los ciudadanos de cualquier país del mundo que visiten la República de Crimea, la península que votó incorporarse a la Federación de Rusia, tras el golpe de estado en Kiev y que Ucrania sigue reclamando como parte del país.

En la lista ha sido incluido el actor francés Gerard Depardieu, intérprete de “Cyrano de Bergerac”, considerado por los fascistas ucranianos como “una amenaza para la seguridad nacional”.

La mención del actor, quien también tiene la nacionalidad rusa, está prohibida en los medios de comunicación de Ucrania. Depardieu ha sido incluido por declaraciones que hizo en un festival de cine en Letonia en agosto del pasado año. “Amo a Rusia y a Ucrania, que forma parte de Rusia”, declaró el actor en el certamen, un comentario muy mal recibido por el gobierno de Kiev.

En otras declaraciones, Depardieu reiteró que “nadie comprende lo que sucede en Ucrania” y que conocía al anterior presidente ucraniano, Viktor Yushenko, que ocupó el cargo entre 2005 y 2010.

Fuente: http://www.almomento.mx/prohiben-exhibir-las-peliculas-de-gerard-depardieu-en-ucrania/

Una comunista es la primera presidenta de la República de Nepal

La nueva Constitución de Nepal establece la República por vez primera y por vez primera el Parlamento eligió ayer a una mujer comunista, Bidhya Devi Bhandari, como Presidenta.

Son decisiones históricas en un país que hasta hace pocos años era una autocracia medieval en donde el rey era considerado como una entidad más divina que humana.

Bhandari ha sido diputada y ministra de Defensa. También es una dirigente del Partido Comunista Nepalí (Unificación Marxista-Leninista).

Es conocida en Nepal por ser la esposa de Madan Bhandari, un histórico dirigente comunista nepalí fallecido en un accidente de coche sospechoso en 1993.

De un total de 601 diputados, 327 han votado a favor de Bhandari, un 54,4 por ciento.

Por muchas razones, la elección es un vuelco radical en las ancestrales prácticas políticas de Nepal que ha llamado la atención del mundo entero.

Bhandari ha prometido a la prensa que iniciará negociaciones con los pueblos del sur del país que no aceptan la nueva Constitución.

El gobierno nepalí ha cerrado la frontera con la India y ha prohibido las manifestaciones en Terai y las regiones más meridionales del país.

En el Parlamento nepalí están representados 24 partidos políticos, de los que la mayor parte de ellos son locales y sólo hay tres de alcance general, entre ellos los que se autocalifican como comunistas, que son el referido Partido Comunista Nepalí (Unificación Marxista-Leninista) a la que pertenece Bhandari y los maoístas, que ganaron las elecciones ampliamente obteniendo el doble de escaños que cualquier otro.

A pesar de su nombre, el partido al que pertenece Bhandari es una organización nacionalista y reformista surgida en 1991 de la fusión de otros dos: el Partido Comunista de Nepal (marxista-leninista) y el Partido Comunista de Nepal (marxista).

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