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El Califato Islámico ha ejecutado a 3.600 personas en Siria

El Califato Islámico ha ejecutado a casi 3.600 personas, entre ellas cerca de 2.000 civiles, en Siria desde su proclamación del califato en junio de 2014, según ha informado el Observatorio Sirio por los Derechos Humanos.

El citado organismo ha detallado que en el grupo ha ejecutado a 53 personas, entre ellas 35 civiles, en el mes de noviembre. Entre los ejecutados figuran además seis miembros de la formación, tres miembros de milicias islamistas y nueve integrantes de las fuerzas gubernamentales.

El número de ejecutados por el grupo desde 2014 asciende a 3.591, de los que 1.945 eran civiles, entre ellos 103 mujeres y 77 niños.

Las acusacione por las que fueron condenados son apostasía, blasfemia, brujería, espionaje, contactar con apóstatas, homosexualidad, adulterio y colaboracionismo con la coalición internacional que encabeza Estados Unidos.

Entre los ejecutados figuran un total de 930 miembros de la tribu suní Shaihat, residente mayoritariamente en la provincia de Deir Ezzor (noreste) opuesta a la formación yihadista, lo que supone casi la mitad de los civiles ajusticiados por el grupo.

Hay también otros 975 miembros de las fuerzas gubernamentales o progubernamentales; 247 rebeldes y combatientes kurdos; y 415 de sus propios miembros, condenados por espionaje o por intentar desertar. Los otros nueve no han sido identificados.

La CNN redacta las noticias al dictado de la Casa Blanca

La difusión de unos correos electrónicos pone en evidencia que Elise Labott, periodista estadounidense de la cadena CNN, recibía instrucciones de un funcionario del Departamento de Estado.

Los mensajes filtrados indican que Labott colaboró con el alto asesor de la entonces secretaria de Estado, Hillary Clinton, Philippe Reines, mientras cubría las audiencias del Senado del 23 de enero de 2013 sobre el ataque a la embajada de Estados Unidos en Bengasi (Libia) para desacreditar a uno de los principales críticos de Clinton, el senador por Kentucky, Rand Paul.

En una de las cartas Raines ofrece a Labott una idea para un tuit. La periodista, por su parte, promete ponerse en contacto con él más tarde y luego escribe que todo está listo. Se entiende que publicó un tuit con una cita del discurso de Hillary Clinton sobre su audiencia respecto al suceso de Bengasi.

De otros correos se desprende que la periodista quería volver a verificar si el senador Rand Paul estaba presente en alguna reunión para después rechazar su crítica, señalando que él participaba poco en las audiencias. «El señor Paul es el que más critica al comité Clinton, pero un poco tarde para el juego de Bengasi. No estoy segura de que estuviera en muchas de las 30 audiencias anteriores», dice otro de los tuits de Labott.

La semana pasada la corresponsal fue suspendida por la CNN por un período de dos semanas por compartir su opinión personal sobre la crisis internacional de los refugiados en Twitter. «Cámara aprueba proyecto de ley que podría limitar a los refugiados sirios. La estatua de la libertad agacha la cabeza por el sufrimiento», escribió Labott.

El autor y periodista Chris Hedges, por su parte, ha comentado que para los medios de comunicación es muy importante tener acceso a la élite política, y que para ello están dispuestos a sacrificar mucho. «Entre los políticos y periodistas, ya sea ‘The New York Times’, CNN o cualquier otro medio, suele de instalarse bastante rápido algún tipo de relación incestuosa», señala. «Después de todo, de hecho, los periodistas necesitan tener acceso a la élite política para llevar a cabo su trabajo. Y ellos pueden conseguirlo solo en caso de que traten de complacerlos, y al final terminarán cumpliendo las instrucciones de los políticos«, explica Hedges.

Fuente: http://actualidad.rt.com/actualidad/192796-periodista-cnn-instrucciones-departamento-estado-eeuu

Una batalla campal en Paris desafía al estado de urgencia

Desafiando al estado de emergencia impuesto tras los atentados del 13 de noviembre en París, una manifestación ha recorrido esta mañana las calles de la capital francesa al grito de «¡Estado de emergencia, Estado policial!»

Francia esperaba la típica procesión ecologista, festiva y pactada, y se encontró con todo lo contrario.

Varios centenares de manifestantes, que iban encapuchados, lanzaron proyectiles contra la policía, que replicó con granadas de gases lacrimógenos. Unas cien personas fueron detenidas en esos incidentes.

Hollande fustigó la acción «escandalosa» de «elementos perturbadores» en los enfrentamientos con la policía en la plaza de la República en París. «Sabíamos que había elementos perturbadores que nada tienen que ver con los defensores del medio ambiente», declaró Hollande en Bruselas, al margen de la cumbre de la Unión Europea con Turquía, denunciando los incidentes «lamentables, diría incluso escandalosos».

En la cadena humana, miles de personas se dieron la mano a lo largo del Bulevar Voltaire, en el este de París, y rompieron filas delante de la sala de conciertos Bataclan, uno de los escenarios de los atentados del día 13.

Unos 600 espacios publicitarios fueron pirateados y reemplazados por carteles de 80 artistas de 19 países, que denuncian «las mentiras» de las grandes multinacionales que patrocinan la cumbre del clima en París.

Fotos de la batalla:
https://news.vice.com/article/in-photos-anarchists-clash-with-riot-police-during-climate-summit-protest-in-paris

Los asesinatos laborales se han disparado este año

En lo que llevamos de año han muerto 39 obreros más en “accidente” de trabajo que el año pasado. En el tercer trimestre de este año el número de accidentes mortales en jornada de trabajo ha aumentado un 11,5 por ciento respecto al año pasado, según datos oficiales.

El desbocado aumento de trabajadores muertos se debe al impacto de la crisis, los recortes y las reformas laborales en el sistema preventivo configurado por la publicación de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales hace ahora veinte años.

Los datos superan las expectativas más pesimistas y confirman la pérdida de control sobre la siniestralidad laboral.

El total de accidentes con baja aumenta un 8,4 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior, el mismo porcentaje que lo hacen los “accidentes” en jornada de trabajo.

La industria es el sector que experimenta la mayor subida en lo que a accidentes mortales se refiere, hasta el 44,9 por ciento, seguido del sector servicios y el de la construcción, con un 12,4 por ciento y un 12,2 por ciento, respectivamente.

A su vez, en todos los sectores aumentan los accidentes en jornada laboral y es el de la construcción el que encabeza la lista con un 13,9 por ciento de accidentes mortales.

Asimismo, los índices de incidencia que recogen el número de accidentes por cada 100.000 trabajadores aumentan en similares términos. Hasta un 5,2 por ciento se incrementan los accidentes con baja y un 8,1 por ciento en el caso de los mortales. Por sectores, el de industria lo hace un 41,9 por ciento, el de los servicios un 8,6 por ciento y el de la construcción un 6,2 por ciento.

Cuando los incrementos de los accidentes de trabajo mortales están por encima de los dos dígitos debería haberse activado una alerta sanitaria y laboral en España.

Mercenarios colombianos de Blackwater combaten en la guerra de Yemen

El jueves el New York Times volvía sobre las contratación de mercenarios por parte de Emiratos Árabes Unidos para luchar contra la rebelión en Yemen.

En su mayor parte dichos mercenarios son colombianos a sueldo de la siniestra empresa de asesinos Blackwater.

No es una buena señal, dice el periódico, porque en Irak los contratistas lograron que la población se volviera contra Estados Unidos.

Los jeques emiratíes han alquilado un ejército privado de 1.800 pistoleros que en Yemen sólo se podrán ver como una fuerza de ocupación extraña y hostil. Es posible que a los colombianos siga otra legión de sudaneses y eritreos.

No es la primera vez que los países del Golfo contratan mercenarios. En 1975 actuaron a través de la sociedad Vinnell, una empresa estadounidense de seguridad, para formar la Guardia Nacional saudí, que actúa al margen del ejército y del Ministerio de Defensa.

Los 75.000 mercenarios de la Guardia Nacional actúan bajo las órdenes directas del rey. Su misión es la de erradicar cualquier clase de disidencia política interna capaz de desafiar la autocracia.

Vinnell cobra 819 millones de dólares por el mantenimiento de 1.000 mercenarios en Arabia saudí que dirigen en el trabajo de la Guardia Nacional y la Fuerza Aérea.

Actualmente la empresa forma parte del grupo Northrop Grumman y mantiene proyectos del mismo tipo en unos 50 países del mundo, incluido Estados Unidos, desde los tiempos de la guerra de Vietnam, en la que dirigió programas secretos de inteligencia.

En 2011 cuando Bahrein se vio sacudido por la Primavera Árabe, los saudíes enviaron a su Guardia Nacional para reprimir el movimiento de masas.

El viraje de la política exterior francesa en Oriente Medio

Laurent Fabius
“Más vale tarde que nunca”. Por si cabían dudas, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius, ha confirmado el viraje de la política exterior francesa en Oriente Medio, consecuencia tanto de su propio fracaso como de la intervención rusa en las guerra de Siria.

Las declaraciones de Fabius a la radio RTL se producen en un momento significativo: tras el regreso de Hollande de su visita a Moscú que ha refrendado la colaboración de ambos países y que Francia quiere hacer extensiva a otros países.

El imperialismo francés llevaba varios años empeñado en derrocar a Al-Assad, como había hecho en 2011 con Gadafi en Libia. Incluso mantuvo su plan cuando Estados Unidos ya había renunciado a él.

Ahora en declaraciones a la radio RTL, Fabius ha propuesto trabajar conjuntamente con el ejército regular sirio en la lucha contra el Califato Islámico. Ha dicho que contra los yihadistas hay que utilizar lo bombardeos y, además, las fuerzas de suelo, “que no pueden ser las nuestras”, pero pueden ser las del ejército libre sirio, es decir, la oposición moderada, fuerzas árabes sunitas, fuerzas del régimen y también los kurdos.

En un alarde originalidad, Fabius ha dicho que la participación del ejército regular de Al-Assad no se debería enfocar sólo desde el punto de vista de una transición política en Siria, sino que va más allá.

De visita en Moscú, su homólogo sirio de Asuntos Exteriores, Walid Mouallem, se ha felicitado de los nuevos aires de la diplomacia francesa. “Pero eso necesitaría un cambio fundamental en su manera de gestionar la crisis”, dijo en una rueda de prensa junto a Lavrov.

“Miren a la aviación rusa y vean cómo interacciona con el ejército sirio sobre el terreno, miren los resultados obtenidos y extraigan las lecciones”, concluyó el ministro sirio.

El CNI roba los sumarios secretos de la Audiencia Nacional

El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) infiltró a una espía como traductora en la Audiencia Nacional, para obtener información de causas judiciales que se encontraban bajo secreto de sumario.

La espía consiguió sustraer documentación sobre redes de captación de yihadistas, procedente de varias causas judiciales que estaban instruyendo los jueces.

La policía comunicó estos hechos a la Audiencia Nacional, que abrió una investigación al conocer que una de las traductoras que trabajaban en la Audiencia era en realidad un topo de los servicios secretos.

La intérprete está acusada de un delito de descubrimiento y revelación de secretos. Dado que este delito queda fuera de las competencias de la Audiencia Nacional, los hechos están siendo investigados en la actualidad por un Juzgado de Instrucción de Madrid.

La policía contrató a una traductora para los policías que estaban desarrollando una investigación sobre grupos islamistas en Ceuta y Melilla. Para ello, necesitaban a una persona capaz de entender el rifeño, el dialecto de la lengua bereber que se habla la región del Rif de Marruecos y en algunas comunidades de Argelia.

La policía recurrió a la empresa Ofilingua para contratar a la intérprete, que fue informada de las normas internas de confidencialidad que debía cumplir mientras desarrollara su trabajo. Su labor se amplió luego a la traducción de conversaciones telefónicas intervenidas por orden de varios magistrados de la Audiencia Nacional, en causas abiertas sobre terrorismo internacional.

Sin embargo, el 17 de agosto de 2012 la policía detectó que la intérprete se había llevado “de forma subrepticia un pendrive o dispositivo de almacenamiento USB del ordenador en el que estaba trabajando”, según consta en la documentación oficial. Cuando la policía le exigió explicaciones a la intérprete, ésta devolvió “de forma voluntaria” el soporte informático que se había llevado.

La policía encargó un análisis forense de este dispositivo, que confirmó que en el pendrive habían sido grabados y luego borrados 17 documentos informáticos. Los especialistas consiguieron reconstruir estos archivos: se trataba de copias de las traducciones de distintas conversaciones telefónicas intervenidas con la autorización de los jueces de la Audiencia Nacional.

En concreto, la información correspondía a dos operaciones puestas en marcha contra redes yihadistas dedicadas a la propaganda y captación de células terroristas. Por tanto, se trataba de una cuestión que afectaba a la seguridad nacional y que la policía estaba investigando en colaboración con los magistrados de la Audiencia. Como medida de cautela, la traductora fue apartada de sus funciones.

Al ser informado de estos hechos, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 4, Fernando Andreu, ordenó abrir una investigación ante la posibilidad de que la intérprete hubiera podido facilitar a “personas relacionadas con organizaciones o elementos terroristas” la documentación sensible sustraída.

La policía constató que la traductora no solo había sustraído los informes grabados en el citado pendrive, sino que llevaba meses llevándose de su puesto de trabajo “de manera continuada información policial reservada de forma subrepticia”.

En febrero de 2014 la intérprete “mantenía una relación de colaboración con algún servicio de inteligencia, muy probablemente con el CNI, al que facilitaba información sobre diferentes personas y entornos islámicos” que tenía a su disposición gracias a la labor que desarrollaba para la Audiencia Nacional.

La traductora ha sido acusada de un delito de descubrimiento y revelación de secretos, por facilitar al CNI información interna de la policía, que se encontraba bajo secreto de sumario por los jueces de la Audiencia Nacional.

Dado que el delito de revelación de secretos no entra dentro de las competencias de la Audiencia, la investigación abierta ha sido asumida, desde el pasado mes de marzo, por los Juzgados de Instrucción de Madrid.

Los espías del CNI solo pueden desarrollar actividades que impliquen la intervención de comunicaciones telefónicas o la violación de un domicilio particular en territorio nacional con la autorización previa de un magistrado del Tribunal Supremo, a petición del Centro Nacional de Inteligencia.

Sin embargo, en el caso denunciado por la policía, el CNI recurrió a un método más expeditivo: “captar” a una de las traductoras que trabajan en la Audiencia Nacional, para acceder a las investigaciones judiciales protegidas por el secreto del sumario. Algo que provocó la indignación del juez Andreu cuando tuvo conocimiento de los hechos.

Fuente: http://okdiario.com/investigacion/la-policia-denuncia-que-una-espia-del-cni-robo-sumarios-secretos-a-ruz-y-andreu-29380

Turquía financia al Califato Islámico y a la inversa

Tras del derribo del bombardero ruso Su-24 por la Fuerza Aérea turca, Putin denunció que el gobierno de Erdogan es cómplice de los terroristas porque compra el petróleo de las zonas controladas por ellos en Siria. El periódico alemán “Bild” comenta que el dirigente ruso tenía toda la razón al sacar estas conclusiones.

Turquía se ha convertido en el consumidor principal del petróleo del Estado Islámico. Tras venderlo a los empresarios de este país, los extremistas sirios reciben 10.000.000 de dólares a la semana, publica el diario alemán “Bild”.

Moscú ya desde hace mucho está informado de que el oro negro del territorio sirio controlado por el Califato Islámico se dirige a Turquía. Últimamente, la Fuerza Aérea de Rusia ha empezado a atacar de manera más intensiva a la infraestructura petrolera del Califato Islámico, lo que causó un fuerte resentimiento en Turquía.

El diario alemán destaca que la política de Turquía hacia los yihadistas sirios es muy ambigua: aunque el país dio a Estados Unidos la oportunidad de bombardear las posiciones del Califato Islámico desde su base aérea, Erdogan sigue permitiendo a los terroristas entrar libremente a Siria a través del territorio turco.

Por otra parte, además de Turquía, Jordania y Kurdistán, donde el mercado negro está en auge, también se benefician de acuerdos «sucios» con los yihadistas comprando ilegalmente petróleo, señala el periódico con referencia a Eckart Woertz, un analista del Barcelona Centre for International Affairs, una institución española dedicada a la investigación y divulgación de diversos ámbitos de las relaciones internacionales.

Fuente: http://actualidad.rt.com/actualidad/192791-bild-rusia-tener-razon-comercio-petroleo-turquia-ei

El Califato Islámico es una yihad de 5 estrellas

El periodista Michael Weiss publica en The Daily Beast (*) el relato de su encuentro con Abou Khaled, un sirio educado y políglota que trabajó como espía del Califato Islámico, una organización que abandonó en setiembre de este año.

El sirio relata que empezó formando parte de la célula de “recursos humanos” del Califato Islaḿico con sede en Raqqa, encargada de acoger a los recién llegados de todas las partes del mundo para comprobar la sinceridad de su compromiso. Luego seguían dos semanas de adoctrinamiento.

El reclutamiento adquirió mucha importancia tras la derrota padecida por el Califato Islámico en Kobane. En setiembre del año pasado llegaban 3.000 nuevos reclutas a Raqqa diariamente, pero en los últimos tiempos no pasaban de unos 60.

Aquella crisis de vocaciones para viajar a Siria condujo a la creación de “células durmientes” en los países de origen y a estimular los atentados en sus respectivos lugares de origen.

Entonces no faltaban candidatos dispuestos al martirio, cuenta Khaled. Al principio las katibas o batallones se organizaban por idioma o por etnia, pero hubo que acabar con ese modelo cuando una de las katibas integrada por libios se mostró más fiel a su emir que a la organización. Por ese motivo se rechazó la creación de una katiba de unos 70 u 80 voluntarios francófonos.

Los servicios secretos se dividen en cuatro grupos, de los que uno se encarga de la seguridad interior del territorio controlado por el Califato Islámico y otro de obtener informaciones en el exterior, que son de muy diverso tipo. Unas conciernen al origen de la fortuna de las familias ricas, otras sobre la presencia oculta de homosexuales.

Las informaciones tratan de descubrir los posibles puntos débiles de la organización, más que los del adversario, dice Khaled.

El Califato Islámico compra miembros del llamado “ejército libre”, donde tiene agentes secretos muy bien pagados, lo que les permite ascender más rápidamente dentro de sus filas para obtener mejores informaciones.

Los jefes del Califato Islámico hacen giras internas y regulares de inspección. Llegan de incógnito y apartan a los que no se someten al cumplimiento de la misión encomendada, y a veces ruedan cabezas.

La dirección del Califato Islámico hace circular anécdotas sobre los jefes militares en las batallas para ponerlos como ejemplo de heroísmo o compañerismo a imitar por los demás. Una de ellas concierne al propio dirigente máximo, Al-Bagdadi, quien tras haber provocado un accidente de tráfico fue condenado a pagar una indemnización, como cualquier otro militante de base.

En la Plaza Al-Bab de Raqqa donde trabajaba Khaled pusieron una jaula que servía para encerrar durante uno, dos o tres días a los que fumaban, o a los que se veía en compañía de jóvenes que no eran de su familia, o a los que mentían.

El mayor temor del Califato Islámico es la infiltración, un temor que Khaleed califica de paranoico. Los condenados por espionaje son decapitados en la Plaza Al-Bab. La policía de moralidad, llamada Hisbah, patrulla en camionetas por las calles llamando a la oración y vigilando a todo el mundo.

Además del miedo, el Califato islámico utiliza el adoctrinamiento para imponerse. Los voluntarios que llegan procedentes de otros grupos sirios pasan por campos de reeducación y deben arrepentirse.

En Al-Bab no hay peluquería, ni manera alguna de afeitarse porque la barba es casi un uniforme típico de los miembros del Califato Islámico.

Los sueldos de los militantes dependen del tamaño de su familia y se pagan en dólares. La organización se encarga de pagar el alquiler, la electricidad y los gastos médicos. Cada miembro del Califato Islámico paga la gasolina que gasta, aunque a un precio seis veces inferior a los demás usuarios.

Khaled narra la historia de un albañil que se enroló en las filas del Califato Islámico para mejorar las condiciones de vida de su familia.

Abandonar el Califato Islámico supone perderlo todo. La casa y los demás bienes vuelven a poder de la organización. Los comerciantes tienen que pagar impuestos, el agua y la recogida de basuras. El Califato Islámico: es la Hisbah la que se cerciora de que los precios son justos y razonables.

El dinero de la organización procede del petróleo y, según Khaleed, en Alepo se llegó a un acuerdo con el gobierno de Damasco por el que éste conserva el 48 por ciento de la producción eléctrica y el 52 va para el Califato Islámico.

El Califato Islámico es una yihad 5 estrellas; mejor que el Estado español: garantiza cualquier clase de atención médica que necesiten sus miembros y sus familiares, incluidos los costosos tratamientos con quimioterapia en las clínicas de Turquía.

Los yihadistas pagan muy bien a los médicos y las enfermeras para que no huyan a otros países. Los que quieren huir de sus territorios es por las montañas de cadáveres que deja la guerra, que aparecen en cuanto los campesinos revuelven la tierra.

Los súbditos del Califato Islámico no tienen muchos motivos de descontento. Incluso pagan a los campesinos las tierras arrasadas por la guerra. Una de las quejas procede del tratamiento arrogante que demuestran los combatientes extranjeros, jóvenes en su mayor parte.

Khaled cuenta al periodista su versión de la batalla de Kobane en la participó con tres batallones de yihadistas y se muestra muy crítico hacia ellos. Asegura que 5.000 miembros del Califato Islámico cayeron en el combate contra los kurdos. También reprocha los vínculos del gobierno de Ankara con la organización takfirí, aunque admite que en plena batalla llegaban continuamente camiones de suministros militares procedentes de Turquía.

El Califato Islámico recluta abiertamente voluntarios en el sur de Turquía, en la ciudad de Illys, y se muestra convencido de que hubo un acuerdo entre ambas partes, turcos y yihadistas, tras el ataque a la embajada turca en Mosul de junio del año pasado. De lo contrario no se explica cómo fue posible que los rehenes turcos fueran liberados sanos y salvos tres meses más tarde.

Khaled dice que conoce a miembros del Califato Islámico detenidos en Siria por el llamado “ejército libre” que fueron liberados en Turquía, donde fueron tratados con toda la consideración propia del caso. Khaled cree que se llevó a cabo un intercambio de prisioneros.

El antiguo espía islamista dice que fueron las mentiras, la incompetencia y la brutalidad lo que le hicieron desertar del Califato Islámico. No fue fácil, ya que era un cuadro particularmente vigilado dentro de la organización. Logró hacerse con documentación falsa, se recortó un poco la barba y se fue en autobús a Alepo, a la zona controlada por el Califato Islámico, a donde hizo llegar a su mujer y sus hijos.

El yihadista ha creado su propia katiba para luchar contra el gobierno de Al-Assad y contra el Califato Islámico, que ha enviado a dos brigadas para aniquilarle, una dirigida por un libio y otra por un marroquí. Ambos habían sido entrenados por él personalmente.

(*) http://www.thedailybeast.com/articles/2015/11/15/confessions-of-an-isis-spy.html

Al Qaeda empezó siendo una base de datos de la CIA

Lo dijo ante la Cámara de los Comunes Robin Cook, antiguo SecrLo dijo ante la Cámara de los Comunes Robin Cook, antiguo Secretario británico de Asuntos Exteriores, poco antes de su muerte: Al Qaeda, que en árabe significa “La Base”, no era el nombre de una organización terrorista. Nació, como su propio nombre indica, siendo la base de datos de los yihadistas que estaban al servicio de la CIA (*).

Entonces los yihadistas ejercían como traficantes internacionales de armas y su protagonismo creció en 1979 con la Operación Ciclón, que a fecha de hoy sigue siendo la más importante emprendida nunca por la CIA.

Un dispositivo de esa envergadura en hombres, dinero y armas no podía tener por objeto, obviamente, Afganistán sino la URSS misma. El elemento más importante del dispositivo era que el impulso de Estados Unidos no podía aparecer en público bajo ninguna circunstancia, por lo que emergen una serie de personajes de paja (Hekmatyar, Bin Laden), organizaciones de paja (Maktab al-Khadamat, Al Qaeda), bancos de paja (BCCI) e incluso países de paja (Pakistán, Arabia saudí).

En Afganistán la CIA organizó, pues, la primera yihad de la era moderna. El arquitecto de la estrategia fue Michael G. Vickers, un joven oficial de la CIA que trabajaba para Gust Avrakotos, el jefe regional de la CIA.

William Casey, director de la CIA durante el gobierno de Reagan, convenció al gobierno saudí de que financiase a los yihadistas del mismo modo que lo estaba haciendo la CIA. El BCCI fue el cajero y el tráfico de heroína abarató la operaciones.

El dinero, las armas y el adiestramiento se canalizaban a través del ISI, el Servicio de Inteligencia de Pakistán, que a su vez actuaba a través de una organización llamada MAK (Maktab al-Khadamat), dirigida por Hekmatyar, que se ocupó de su distribución en Afganistán.

El MAK reclutó a unos 100.000 yihadistas procedentes de 43 países distintos repartidos por todo el mundo, a los que la CIA entrenó para luchar contra la URSS en Afganistán. Todos ellos recibían dinero, armas y entrenamiento en campamentos de Pakistán. Uno de los primeros en llegar fue Bin Laden, que se puso a las órdenes de Hekmatyar con sus 4.000 fanáticos saudíes, hasta que ambos se separaron en 1989, momento en el que apareció Al Qaeda.

En aquella época no existían las mismas palabras que ahora. Los yihadistas eran valerosos muyaidines. Reagan los llamaba “combatientes por la libertad”.

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