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La agresión imperialista contra Siria (1)

 Eduardo Luque

Independientemente de lo que cada uno pueda pensar sobre la calidad democrática del gobierno sirio, cada vez es más evidente que estamos ante una repetición del caso libio, con una falsificación mediática de enormes proporciones. Nos mienten los gobiernos, nos mienten los medios, e incluso nos mienten las organizaciones humanitarias otrora dignas y veraces.

El proyecto estadounidense de reconfiguración de Oriente Medio, con la entrega del poder a un islamismo “moderado” que no cuestiona el orden neoliberal prosigue su implacable avance.

La “primavera siria” no se inicia a principios del 2011 sino mucho antes: el 15 de septiembre del 2001. Ese día George Bush anuncia la lucha implacable contra los países del “eje del mal”. La maquinaria se pone en marcha. El 6 de mayo de 2002 John Bolton, a la sazón subsecretario de Estado, anuncia las líneas maestras de la intervención. El 12 de diciembre de 2003 se vota la Syrian Accountability Act, una ley que permite al presidente atacar Siria sin autorización del Congreso.

El embajador en Siria y encargado del desarrollo del plan es Robert S. Ford, miembro del equipo de Negroponte, creador de los escuadrones de la muerte en Latinoamérica. Se inicia la campaña de demonización del gobierno sirio. La financiación, unos 2.000 millones de dólares si hemos de hacer caso a las declaraciones de agentes del Mossad, procedería de los Estados Unidos y las dictaduras teocráticas del Golfo, financiadoras a su vez de la “resistencia libia”. El proceso constaría de varias fases, siendo una de ellas la creación de grupos de resistencia armada (en “roman paladino”: mercenarios entrenados por especialistas militares occidentales). La implicación de Occidente ha sido tan evidente que el 8 de julio del 2011 las embajadas de Estados Unidos y Francia apoyaron la manifestación opositora en Hama, con la participación directa de los embajadores. Como en Libia, muchas marchas de protesta de la oposición siria no exigían más democracia, sino la imposición de un Estado islámico. ¿Permitirían estos países occidentales que el embajador sirio se personara con los indignados de Wall Street o participara en reuniones políticas contra el gobierno francés? En paralelo a estas graves injerencias, las calles de Damasco y numerosas ciudades son testigos de las mayores manifestaciones de apoyo al gobierno sirio en toda la historia del país. Las imágenes recogidas por periodistas independientes son elocuentes.

El 2 de diciembre un funcionario estadounidense de la ONU afirmaba que Siria se hallaba en un estado de guerra civil. Como en el caso libio, el recurso semántico de la guerra ampara la intervención neocolonial, pero el silencio del organismo internacional frente a la violación de sus propias resoluciones sobre Libia lo descalifica. Los casos libio y sirio presentan grandes similitudes, aunque sean procesos diferentes. Libia es una nación artificial, creación de las potencias ocupantes; por el contrario, Siria ha sido siempre una nación (la “Gran Siria”) que se extendía por los actuales Líbano y Siria pero que quedó reducida por los colonizadores a las fronteras actuales tras las guerras mundiales. Siria es un país con un marcado sentido nacional y políticamente laico donde, hasta ahora, coexisten diversas confesiones religiosas (musulmana sunnita, maronitas, católicos, drusos, alawitas, chiítas). Es una república desde 1963. La vigente Constitución de 1973 define al país como República Democrática, Popular y Socialista basada en el socialismo árabe. Los principios de igualdad ante la ley, libertad religiosa y propiedad privada son preservados por la carta magna. La elección del presidente, que tiene un enorme poder y ha de ser obligatoriamente musulmán, se produce cada siete años (el actual fue escogido mediante referéndum en 2007).

Cada cuatro años se escoge una Asamblea del Pueblo y un Consejo de ministros. Están permitidos los partidos políticos integrados en el llamado Frente Nacional Progresista (FNP), aunque en la práctica el dominante es el partido Baaz. La dinastía Al-Assad es coetánea a la de Gadafi.

El actual presidente sirio, Bachar al-Assad, no conquistó el poder, ni siquiera parece que le interesara. Era médico oftalmólogo en Londres. La muerte de su padre provocó un vacío de poder y el riesgo de una guerra sucesoria. Fueron a buscarlo a Inglaterra y fue aceptado como presidente tras el referéndum. Bachar al-Assad fue durante mucho tiempo unos de los líderes más populares del Medio Oriente. Su marcado antiimperialismo, su apoyo a las decenas de miles de palestinos que viven en su territorio y la ayuda prestada a los millones de iraquíes expulsados de su país le granjearon gran popularidad.

El terrorismo de Estado no descansa

Para muestra sobre cómo va el estado de urgencia en Francia, basta otra pequeña anécdota: el miércoles el presidente del gobierno Manuel Valls dijo ante la Asamblea Nacional que el Estado tiene un deber de protección de los musulmanes.

La conclusión es obvia: los musulmanes no son los verdugos sino la víctimas del terrorismo que ha anidado en Francia. Los atentados y las agresiones contra ellos son cotidianas.

El otro día en un accidente del tráfico, una musulmana fue agredida por un cobarde que pasó de la disputa a las manos, en presencia de tres hijos de corta edad, que vieron a su madre apaleada e insultada.

Luego algún experto dirá en la tele que esos niños se han “radicalizado” por culpa de sus lecturas del Corán… Es el mundo al revés: no somos nosotros los que buscamos ideas, sino ellas quienes nos encuentran.

En su intervención Valls se refería a los ataques de la población contra los musulmanes, pero nada dijo de los ataques de la policía, de las redadas, de los registros y los confinamientos domiciliarios, que son el verdadero rostro del estado de urgencia.

Los relatos se parecen unos a otros como gotas de agua. En la madrugada del 3 de diciembre un matrimonio dormía en su casa con sus hijos cuando un ruido brutal les sorprendió.

El padre se levanta de la cama, se acerca a la puerta de entrada y cuando vio una luz roja que penetraba por la mirilla se dio cuenta de que llegaban las hordas policiales con la parafernalia de rigor.

Tuvo el tiempo justo de gritar a su mujer “¡Es la policía!” antes de levantar las manos. En ese momento la puerta cayó al suelo y entraron los encapuchados con las armas en la mano y gritando “¡Policía! ¡No se mueva!”

El siguiente paso es tirarse al suelo con las manos por detrás de la nuca para que un policía se ponga encima como si el detenido fuera un caballo y le espose las muñecas. Luego otros dos policías se acercan, uno por cada lado, y le empiezan a dar patadas en la cabeza, que gira de izquierda a derecha según cada golpe.

Entonces la sangre brota de la cara, regando el suelo del pasillo, hasta que a los heroicos policías les duelen los pies, se cansan y dejan de golpear la cabeza del detenido.

Luego le dicen que se incorpore y se siente junto al frigorífico de la cocina para que no entorpezca la invasión. Entonces los matones dejan paso a los finos y a las formalidades legales propias de un Estado de Derecho. Llega la policía judicial con una orden de registro en la mano.

Sentado, aturdido y lleno de sangre, el detenido ni ve ni puede leer nada de lo que le ponen delante de su cara. Tampoco importa demasiado; sólo es un formalismo.

Las sospechas son claras y contundentes: el detenido es un peligro porque había servido durante cinco años en el ejército francés como francotirador antes de licenciarse y radicalizarse.

Una vez que le han reducido, los policías le burlan de él y le insultan mientras van de un lado para otro registrando las habitaciones, los armarios, las cajoneras… Además de llamarle “moro” le preguntan dónde guarda el paracaídas y el Corán de mierda.

Por fin, los policías encuentran lo que buscaban, se felicitan y se lo ponen delante de su cara como un trofeo de caza que justifica el atropello:

– ¿Qué es esto?, le preguntan

Aunque se lo ponen delante de sus ojos, el detenido sigue sin ver con claridad, hasta que uno le dice:

– Mira: ¡hemos encontrado una pistola!

Al detenido no le cabe ninguna duda: sólo puede ser la pistola de uno de sus hijos. Le dice al policía que mire bien y, en efecto, en lugar de un cañón, la punta está cerrada por una especie de tapón de color rojo.

El policía se puso del mismo color que el tapón y cuando el detenido se da cuenta, aprovecha la ocasión:

– ¿No sabe Usted diferenciar entre una pistola y un juguete?

Así fue otro de los éxitos policiales en la implacable lucha contra el yihadismo. El entonces detenido se convirtió en un hospitalizado con dos días convaleciente en la UVI. Cuando le dieron el alta, la policía ordenó su confinamiento, de manera que no puede vivir en su casa, ni en su barrio.

Este caso es como otros muchos. En Francia se han abierto varias páginas webs en las que cuentan este tipo de terrorismo policial. Una de ellas permite hacer donativos para las víctimas:

Continúa la expansión de la OTAN hasta las fronteras de Rusia

La decisión, calificada de “histórica”, de la OTAN de invitar a Montegro a incorporarse a sus filas puede acabar con el país balcánico convertido en el afiliado número 29 de la alianza militar imperialista.

Montenegro fue el último integrante de la antigua Yugoeslavia en lograr su independencia en 2006, es decir, que sólo tiene nueve años de historia.

Para que la independencia de Montenegro fuera posible, previamente la OTAN tuvo que desatar una feroz guerra civil en los Balcanes para destruir hasta los últimos restos de Yugoeslavia.

Montenegro es un país minúsculo con 630.000 habitantes, pero tiene dos puertos en el Mediterráneo y una envidiable posición estratégica en los Balcanes. Sus fronteras miran a Albania, Croacia (miembros ambos de la OTAN), Kosovo (un protectorado de la OTAN), Serbia y Bosnia-Herzegovina.
 

El país balcánico es un importante como depósito de armas y material de guerra. En su territorio hay diez grandes fortines subterráneos construidos en la época de la Guerra Fría. Tiene hangares fortificados para aviones, que fueron bombardeados en 1999 por la OTAN, pero con el apoyo financiero de la Unión Europea ha iniciado su reconstrucción.

Montenegro también es un candidato para entrar en la Unión Europea, a pesar de que a la cabeza del gobierno se encuentra Milo Djukanovic, al que desde 2013 la Europol, la oficina europea de policía, tiene fichado como un narcotraficante.

En efecto, Montenegro es un punto de entrada de la heroína procedente de Afganistán y el centro más importante para el lavado del dinero sucio procedente de su comercio. De esta manera la OTAN controla tanto el centro de producción (Afganistán), como el de distribución (Montenegro) de la heroína.

La incorporación de Montenegro a la OTAN forma parte del cerco trabado en torno a Rusia, una política de provocación iniciada en 1999, cuando se incorporaron Polonia, Chequia y Hungría, los tres antiguos miembros del Pacto de Varsovia.

En 2004 la OTAN incorporó a otros siete antiguos países del este de Europa: Estonia, Letonia, Lituania (integrantes de la extinta URSS), Bulgaria, Rumanía, Eslovaquia (integrantes del Pacto de Varsovia) y Eslovenia (antes integrante de Yugoeslavia).

En 2009 integró a Albania (antiguo miembro del Pacto de Varsovia) y Croacia (antes integrante de Yugoeslavia).

La integración de Montenegro se produce en medio de fuertes protestas populares y la puerta queda abierta para que otros países (Macedonia, Bosnia-Herzegovina, Georgia y Ucrania) también lo hagan posteriormente.

Poco a poco la OTAN estrecha el nudo corredizo en torno al pescuezo de Rusia como si se tratara de la ejecución de un ahorcamiento brutal. Al mismo tiempo se lamenta cuando el condenado patalea y protesta…

Fuente: http://ilmanifesto.info/la-nato-si-allarga-ancora/

Empresas europeas ayudan al Califato Islámico a conectarse a internet

Reivindicaciones de los atentados, documentales de propaganda, llamamientos a incorporarse a sus filas… el Califato Islámico ha convertido internet y las redes sociales en una tribuna de propaganda, amplificada por el eco que los medios de comunicación convencionales hacen con sus mensajes.

Para desenvolverse con las nuevas tecnologías de la comunicación, el Califato Islámico dispone, además, de ingenieros cualificados e informáticos.

Sólo queda una duda: ¿cómo se conectan a internet los yihadistas?, ¿quién es su proveedor de servicios? Es la cuestión que ha abordado recientemente la revista alemana Der Spiegel.

La pregunta procede de algo obvio: tras cuatro años de guerra, tanto en Irak como en Siria las infraestructuras han sido destrozadas y casi nadie se puede conectar a la red.

La respuesta procede de Antioquía, en Turquía, donde dos empresas de telecomunicaciones aseguran que tienen 2.500 clientes sirios a los que dan acceso a la red, por algo más que un módico precio, ya que confiesan obtener 100.000 dólares por sus servicios.

Al pedirles a dichas empresas que identifiquen a sus clientes sirios, hablan de ellos como si fueran “socios comerciales” porque los usuarios finales de la conexión a la red no se conocen. A nadie le interesa conocerlos.

Las empresas que prestan servicios de telecomunicaciones al Califato Islámico en Turquía son, en realidad, meros intermediarios porque la clave está en los satélites que transmiten las señales.

A los usuarios de las terminales que se conectan a internet las empresas turcas de telecomunicaciones les instalan las antenas parabólicas y configuran su acceso a la red, para lo cual los usuarios les deben decir las coordenadas GPS en las que se encuentran situados.

Además, dichas empresas también conocen a los suministradores que ofrecen servicios de telecomunicaciones vía satélite como los que utiliza el Califato Islámico y son europeas. Se trata de la francesa EutelSat, de la luxemburguesa SES y la británica Avanti Communications.

Ni la Unión Europea, ni ningún país europeo, ni ninguna empresa de telecomunicaciones europea ha impedido que el Califato Islámico se comunique internamente, difunda su propaganda a través de la red, enaltezca el terrorismo o haga apología de la yihad.

¿Donde está la famosa “lucha” contra el yihadismo?

Más de 9.000 muertos en la guerra del Donbas

Más de 9.000 personas han muerto en el Donbas desde el inicio de la guerra en abril de 2014, según informe publicado ayer por el Alto Comisariado de la ONU para los Derechos Humanos. A dicha cifra hay que añadir más de 20.000 heridos.

Entre el 16 de agosto y el 15 de noviembre, fechas cubiertas por dicho informe, no ha habido más que 47 muertos, todos ellos civiles, y 131 heridos, destacando que la guerra ha disminuido su intensidad respecto a épocas anteriores.

Estas últimas víctimas han sido causadas por restos de explosivos de guerra y artefactos improvisados, aclara el informe.

No obstante, el Alto Comisariado asegura que la situación es muy inestable y que el flujo de combatientes y armas procedentes de Rusia continúa.

También continúan las violaciones de los derechos humanos, así como las torturas y la impunidad en el este de Ucrania, así como una situación humanitaria muy difícil para quienes habitan dicha región y los desplazados.

Aproximadamente, viven en el Donbas 2,9 millones de personas, que carecen de alojamiento, atención médica adecuada y servicios sociales.

La situación de la población podría agravarse con llegada del invierno, que dificulta el trabajo de las organizaciones humanitarias.

El emir de Qatar se une a Al-Qaeda y pide la unidad de los yihadistas

Tamim ben Hamad Al-Thani
En la apertura de la cumbre anual de los países del Golfo, el emir de Qatar ha pedido a los yihadistas que combaten contra el gobierno que Damasco que se unan, en una flagrante injerencia en los asuntos internos de otro país, que cuando se trata de Siria, no parecen internos.

La reunión de los países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico comenzó ayer en Riad y en ella el emir Tamim ben Hamad Al-Thani ha exhortado a los grupos yihadistas que operan en Siria a que unan sus fuerzas contra el gobierno de Al-Assad.

La unidad parece la única alternativa para poner en dificultades al ejército regular que, después de la intervención aérea rusa, está recuperando terreno.

La cumbre de los países del Golfo coincide contra otra cumbre paralela de la oposición siria que, además de servir de contrapeso a la que se celebra en Moscú, puede ser el comienzo de una coordinación más estrecha entre todos los yihadistas.

Qatar no sólo se ha comprometido activamente en el apoyo a los yihadistas sirios, sino que ha amenazado con la intervención militar directa contra el gobierno de Al-Assad. Así lo manifestó en octubre el ministro de Asuntos Exteriores Khalid Al-Attiyah en una entrevista a la cadena CNN.

El país del Golfo tiene un ambicioso proyecto, aprobado por Estados Unidos, para  tender un gasoducto hasta Europa que atravesaría y suministraría gas también  a Israel y Turquía.

Sólo Siria se interpone en el camino de las ambiciones de los sátrapas qataríes.

Inminente cumbre en Johannesburgo sobre las relaciones entre África y China

Mañana se abre en Johannesburgo, Sudáfrica, la VI Cumbre del Fórum sobre cooperación entre África y China en el que participarán varios Jefes de Estado y de gobierno de África.

La influencia económica y cultural de China en África se expande de manera exponencial. Es el exportador e importador más grande para el continente negro.

Entre 2009 y 2012 China comprometió 10.000 millones de dólares en exportaciones de capital destinadas África y realizó importantes inversiones en zonas como Zambia y Tanzania.

Durante la última década, 750.000 ciudadanos chinos se han asentado en África y hay centros culturales prácticamente en todas partes para impartir la enseñanza del mandarín y el cantonés.

China importa 1’5 millones de barriles de petróleo por día procedentes de África, aproximadamente el 30 por ciento de sus importaciones totales.

La nueva sede de la Unión Africana, que costó 200 millones de dólares, fue financiada exclusivamente por Pekín.

Además, la creación del Banco de los países Brics cambiará la situación financiera del continente al desafiar la posición adquirida por el Fondo Monetario Internacional.

Crece la rivalidad entre los imperialistas. Durante una gira diplomática por África en 2011, la entonces secretaria de Estado, Hillary Clinton, insinuó la culpabilidad de China en la perpetuación de un “nuevo colonialismo”.

El vínculo golpista entre Felipe González y Leopoldo López

En febrero de 1983 el gobierno del PsoE de Felipe González expropió, vía real decreto-ley, todas las empresas del Grupo Rumasa al estafador opusdeísta José María Ruiz Mateos.

Una de las empresas expropiadas, Galerías Preciados (que había pasado a ser una empresa propiedad del Estado, como el resto de Rumasa), fue vendida en diciembre de 1984 al potente grupo empresarial venezolano “Organización Cisneros”, presidido por el amigo de Felipe González, Gustavo Cisneros, por 1.500 millones de pesetas.

Sin embargo, Gustavo Cisneros únicamente pagó un plazo por valor de 750 millones de pesetas, pues los 750 millones de pesetas restantes se aplazaron mediante un depósito en Citibank-España, que en 1985, y tras una auditoría, Rumasa (la empresa expropiada y que había pasado a ser propiedad del Estado español desde 1983) renunció a dicho depósito de Cisneros (es decir, renunció a cobrarle los 750 millones de pesetas restantes).

Además, la Administración le otorgó a Galerías Preciados una serie de préstamos por un importe total de 11.500 millones de pesetas destinados a su saneamiento y a la financiación del circulante.

En 1988 Gustavo Cisneros vendió Galerías Preciados al grupo británico Mountleigh por valor de 30.600 millones de pesetas, haciendo un negocio redondo.

“Lo hacemos muy frecuentemente, Galerías fue un caso clásico: compra, saneamiento y venta de la compañía. Es lo que sabemos hacer”, señaló Cisneros en una entrevista en 2004. Solo que esta vez el negociazo fue gracias a la colaboración de Felipe González (por entonces presidente del gobierno de España).

Además, durante el gobierno de Aznar, el 3 de agosto de 2001 (meses antes de que se produjera el Golpe de Estado en Venezuela perpetrado los días 11,12 y 13 de abril de 2002), el gobierno de España, a petición del Ministro de Justicia, le concedió la nacionalidad española a Gustavo Cisneros. En 2004 nos pudimos enterar, a través del entonces ministro de Asuntos Exteriores del gobierno de Zapatero, Miguel Ángel Moratinos, que Aznar había legitimado el Golpe de Estado al presidente Hugo Chávez.

El 12 de abril de 2002 Felipe González también justificó el Golpe de Estado en Venezuela asegurando que el presidente Chávez era un “golpista” que “liquidaba las libertades” y que “estaba montando un autogolpe al estilo Fujimori”. “No sólo se es un autoritario cuando se llega al poder con las botas, sino cuando se tienen mayorías pero no se respetan las reglas del juego”, sentenciaba.

El 22 abril de 2002 el semanario norteamericano Newsweek (perteneciente al influyente grupo editorial de “The Washington Post”) reveló que «en el vértice» del complot que urdió el Golpe de Estado a Chávez estuvo el multimillonario magnate Gustavo Cisneros, amigo, también, del ex presidente George Bush (padre del entonces Presidente de los EE.UU, George W. Bush).

En el año 2000, María Antonieta Mendoza de López, madre de Leopoldo López (cuyo nombre completo es Leopoldo Eduardo López Mendoza), pasó a ocupar el cargo de Vicepresidenta de Asuntos Corporativos del grupo empresarial “Organización Cisneros”, cuyo propietario, como he señalado, es el amigo personal de Felipe González, Gustavo Cisneros. María Antonieta sigue ocupando dicho cargo en la actualidad.

Hasta ese año María Antonieta Mendoza había ocupado diversos cargos a lo largo de 25 años en Petróleos de Venezuela (PDVSA), la empresa petrolera (es estatal) más grande de Latinoamérica y la quinta a nivel mundial. Entre 1998 y 1999 fue la Vicepresidenta de Asuntos Corporativos de PDVSA.

María Antonieta también pertenece al Comité de Medios de Comunicación de “Venamcham” (Cámara Venezolano-Americana de Comercio e Industria) desde 2002.

La “Organización Cisneros” es un conglomerado empresarial que aglutina desde medios de comunicación (Cisneros Media), hasta empresas de servicios de consumo como “Laboratorios Fisa” (productos para el cuidado del cabello, jabones y desodorantes, artículos para el cuidado de la piel, fragancias), empresas de proyectos turísticos e inmobiliarios (Cisneros Real Estate), pasando por agencias de viajes corporativos (Saeca Viajes y Turismo).

El holding “Organización Cisneros” es propietario y/o tiene intereses en más de 30 grandes compañías alrededor del mundo, y establece alianzas con empresas multinacionales reconocidas tales como Universal Music Group, Coca-Cola, DirectTV, Motorola y Carlson Wagonlit.

Fuente: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=743819465744095&set=a.123634541095927.18848.100003481463922&type=1&__mref=message_bubble

La Organización Gehlen

Reinhard Gehlen fue un oficial del Estado Mayor del ejército nazi, donde ascendió a teniente coronel. Fue trasladado a la Abwehr, el servicio de inteligencia militar, y durante la Segunda Guerra Mundial le enviaron a combatir contra la URSS.

Estudio profundamente las tácticas militares y de inteligencia del Ejército Rojo. En 1942 reclutó a unos 100.000 antiguos prisioneros rusos formando el “Ejército Ruso de Liberación”. En diciembre de 1944 ascendió a general.

Junto con sus hombres, en marzo de 1945 Gehlen microfilmó todo el material de inteligencia que había recopilado, lo guardó en cilindros herméticos de acero y lo enterró en varios lugares en los Alpes austriacos.

Luego negoció con Estados Unidos su libertad y la de sus más destacados subalternos, a cambio de ponerse a su servicio con todos sus conocimientos y todo el material que había ocultado. Su contacto fue el general Walter Bedell Smith, Jefe del Estado Mayor General de Eisenhower, quien luego trabajó con William Donovan y Allen Dulles, Jefe de la OSS en Berna, Suiza.

El 22 de mayo de 1945 Gehlen se rindió en Bavaria al Cuerpo de Contrainteligencia de Estados Unidos. Durante los interrogatorios, reveló los nombres de un buen número de oficiales de la OSS, el espionaje de Estados Unidos, que eran miembros del Partido Comunista de Estados Unidos. Entonces, Estados Unidos ya planeaba la Guerra Fría  y carecía de suficiente información sobre la inteligencia soviética.

El 20 de setiembre de 1945 Gehlen y tres de sus más destacados oficiales nazis, fueron enviados a Estados Unidos por vía aérea para comenzar a trabajar para la OSS. Washington asignó a la OSS una partida secreta de 5 millones de dólares para que Gehlen pudiera empezar a operar.

En julio de 1946 fue oficialmente liberado de su condición de prisionero de guerra especial. Además, Estados Unidos liberó a otros 350 oficiales nazis de inteligencia, que también pudieron abandonar los campos de prisioneros para ponerse a las órdenes de Estados Unidos.

Gehlen fue enviado a Alemania, donde comenzó a planificar la organización de inteligencia de la futura República Federal, que luego sería conocida como «Organización Gehlen».

Estableció su cuartel general en las montañas Spessart en el centro de Alemania. Cuando la plantilla aumentó hasta alcanzar el número de 4.000 agentes encubiertos, se trasladaron a un terreno situado en Pullach al sur de Munich donde establecieron sus operaciones encubiertas bajo la legalidad de una “empresa de desarrollo industrial para el sur de Alemania”. Durante la Guerra Fría aquellos antiguos nazis fueron conocidos como los “V-Men” (Hombres-V).

Los hombres de Gehlen fueron infiltrados tras el Telón de Acero. Se convirtieron en los ojos y oídos de la CIA. Nutrieron los archivos del la inteligencia imperialistas. Apoyaron a los grupos anticomunistas. Fomentaron levantamientos contra los países del Pacto de Varsovia…

La Organización Gehlen suministraba la inteligencia y la CIA prestaba apoyo logístico, equipos, contactos, dinero, armas, radios, sabotajes y transporte.

Construyó el Túnel de Berlín bajo del Muro de Berlín para espiar las comunicaciones soviéticas y de Alemania oriental.

La Operación Sunrise infiltró a más de 5.000 espías nazis de ascendencia europeo-oriental y rusa. Los agentes fueron entrenados en 1946 en el campo de Oberammergau, bajo el mando del general Sikes y el general nazi Burckhardt.

En Ucrania esas operaciones continuaron hasta 1956, trabajando con el dirigente nacionalista Stepan Bandera, hasta que finalmente Bandera fue ejecutado por el KGB en Munich.

Gehlen trabajó en estrecha relación con las antiguas organizaciones fascistas: Guardia de Hierro en Rumania, la Ustasha en Yugoslavia y Vanagis en Letonia. Aunque miles de colaboradores fueran ejecutados, acusados de cooperar con la Organización Gehlen, las redes nunca pudieron ser completamente desmanteladas y reaparecieron tras el desplome de 1990.

La Organización Gehlen empleó a miles de miembros de las SS y nazis buscados por crímenes de guerra. Les ayudó a escapar a América Latina suministrándoles identidades falsas, documentos y pasaportes. La CIA también participó activamente para lograr la liberación de algunos de los acusados por crímenes de guerra.

Más de 5.000 antiguos oficiales nazis fueron reubicados en diferentes lugares del mundo. La mayoría fueron a Centro y Sudamérica, en especial a Nicaragua, El Salvador, Chile y Argentina. James Jesus Agleton, antiguo oficial de la OSS y luego Jefe de Inteligencia de la CIA fue el encargado de suministrar identidades falsas a los fugados.

Entre los espías reclutados por Gehlen que estaban acusados de crímenes de guerra se encontraban los jefes de la Gestapo de París y de Kiel y al famoso Willi Krichbaum ex jefe de la Gestapo en el sureste europeo.

Gehlen también reclutó a Franz Six y Emil Augsburg miembros de las SS, acusados de asesinar a los guerrilleros en la URSS.

En 1956 la Organización Gehlen fue reasignada al gobierno de Alemania occidental con las siglas de BND (Bundesnachrichtendienst) y Gehlen fue ascendido a teniente general.

En 2005 se publicaron en Estados Unidos los archivos que relacionan a Gehlen y al espionaje nazi con la CIA. La documentación desclasificada por la CIA consta de dos volúmenes llamados “Secreto Relger” y fue compilada por el historiador de la CIA Kevin Ruffner.

La ‘guerra contra el terrorismo’ conduce a la Tercera Guerra Mundial

Robert Bibeau

Para entender la política nacional e internacional -ambas están enlazadas- es necesario estudiar la economía y después aplicar esos conocimientos a la política. Hay que plantear la cuestión ¿Cuáles son los intereses en un conflicto regional o mundial?, lo que debería llevar a preguntarse ¿Qué clases sociales actúan en el conflicto y qué intereses económicos defienden? Estas son las preguntas a las que intentaremos responder.

La hipótesis que preferimos es que la alianza de los trust financieros internacionales -asociados con varios gobiernos imperialistas dominantes- actúa entre bambalinas para preservar la forma de producción capitalista. Para ello cada una de las alianzas imperialistas maneja su política regional e internacional enfrentándose a las otras alianzas e intentando enfeudar a las fuerzas nacionalistas de las clases burguesas y proletarias de los países sometidos a esos conflictos. Veremos que la clase trabajadora tiene muy poco papel en esas intrigas a pesar de ser el sujeto fundamental.

Dos axiomas complementarios

Las claves para comprender los recientes acontecimientos económicos y políticos internacionales son, por una parte, admitir que la economía gobierna la política y raras veces lo contrario. De este primer axioma deriva el segundo, que estipula que los poderes financieros mundiales dirigen las potencias de la política internacional, las cuales deben garantizar que las clases sociales vayan derechas por los caminos que les asignen. Dichos caminos de austeridad pueden conducir hasta resignarse al sacrificio final dictado por los generales y llegar incluso a la muerte para mantener este sistema económico depravado.

Una vez admitidos estos axiomas es fácil desenredar la complicada madeja de intereses entrecruzados, así como la mezcolanza de teorías “del complot” que se disputan el escenario en el teatro político internacional.

Histórico del nacionalismo chovinista ‘islamista’

Desde 1979, desde la revolución iraní dirigida por el ayatolá Jomeini, la religión musulmana se convirtió en un factor de identidad muy poderoso en los estados-nación donde causan estragos dicha religión y la explotación neocolonial. En la mayoría de esos países las burguesías nacionalistas locales consiguieron amalgamar sus múltiples intereses sirviéndose de ese denominador común, que permite apaciguar las relaciones de clases y a veces incluso movilizar a los populachos locales que viven en condiciones de producción arcaicas (semifeudales) para librar guerras fratricidas que afectan al reparto de las prebendas tras la liquidación de los recursos nacionales.

De esta forma se movilizó a Irak (suní) contra Irán (chií) a una guerra de ocho años que costó un millón de muertos en cada bando. Carne de cañón trabajadora para forzar un realineamiento político y económico por parte de la burguesía iraní disidente. Se entiende que las potencias imperialistas occidentales manejaban los hilos entre bambalinas animando a Sadam Hussein a destruir Irán, que se atrevió a utilizar el nacionalismo chií para alejarse de sus antiguos amos occidentales. Irán impulsó el enfrentamiento hasta el punto de sugerir que se podría sustituir el petrodólaren el mercado del oro negro. Desde la firma del acuerdo sobre el expediente nuclear iraní se entiende que si Irán sabe desembarazarse de esas enemistades podrá unirse a la comunidad de estados autorizados por el imperialismo globalizado.

El integrismo en Afganistán

Fue lo mismo cuando la burguesía izquierdista afgana intentó tomar el control de sus recursos para venderlos al mejor postor, llegando incluso a firmar acuerdos de defensa con el bloque imperialista soviético. Inmediatamente los feudales nacionalistas musulmanes afganos, entre ellos los talibanes, fueron reclutados por Al-Qaida, financiada por la CIA, para erradicar a esa banda de nacionalistas -laicos- sometidos a los intereses del otro bando imperialista. Desde entonces los estadounidenses resultaron cazados. Los talibanes recuperaron el control de su país y la población afgana regresó al yogo de sus amos nacionalistas islamistas tras 30 años de una guerra terrorista sanguinaria perpetrada por los aviones y los drones de la OTAN.

La guerra civil en Líbano y en la Palestina ocupada

La guerra civil libanesa fue otra demostración de la utilización del nacionalismo islamista para descalificar a un clan y promover a otro bajo múltiples escudos de armas religiosos-nacionalistas (chií, suní, cristiano, druso). Hizbulá, la mayor organización nacionalista chií, salió ganadora del enfrentamiento. Pasó lo mismo en la guerra de los clanes religiosos en Palestina, donde la burguesía suní acabó desacreditando a las facciones burguesas laicistas miembros de la OLP. La burguesía nacionalista de Hamás, suní, se impuso como portavoz de la burguesía palestina ansiosa por acordar un reparto de las tierras disputadas con las facciones religiosas judías en el poder en Tel Aviv. Es interesante señalar, de paso, que el poder imperialista israelí, industrializado y occidentalizado, no supo escapar del imperativo del nacionalismo religioso chovinista, atrapado en medio de ese océano nacionalista-religioso en la confluencia del norte de África y Oriente Próximo.

Argelia bajo los golpes del FIS y el FLN

También Argelia ha conocido las crispaciones islamistas por parte de las facciones burguesas reaccionarias que fueron excluidas del reparto del poder político -de adorno- tras la guerra “de independencia” que dirigió la burguesía nacionalista laica (pseudosocialista). Hay que señalar que los grupos religiosos no contribuyeron gran cosa durante la “guerra nacional de independencia” (sic). En cualquier caso la población argelina, en la miseria y muy frustrada por los resultados del Gobierno “independiente”, escuchó con agrado los llamamientos a la revolución de las oportunistas facciones islámicas nacionalistas. Lo que la pequeña burguesía argelina exiliada en París y Montreal no le perdona. Sin embargo fue la clase trabajadora argelina, la que siempre está bajo el yugo de los potentados nacionales -laicos o islamistas- la primera que sufrió la guerra civil de 15 años entre las facciones nacionalistas islamistas (FIS) y las facciones terroristas agrupadas en el FLN nacionalista, laico y pseudosocialista. La mismo que en Túnez y en Marruecos, cuyo peso económico es marginal en los negocios internacionales y donde las facciones nacionalistas fueron detenidas, encarceladas o fusiladas antes de haber podido incrustarse de en poder.

El islamismo integrista en Turquía, la aliada de la OTAN

En Turquía, desde Ataturk, la burguesía nacionalista chovinista, más o menos como en Siria y en Egipto, estaba consolidada al mando del aparato de Estado capitalista. Sin embargo este país, como Egipto, está en vías de industrialización acelerada lo que provoca -la crisis económica sistémica también repercute aquí- enfrentamientos obreros y levantamientos populares que asustan mucho a la burguesía nacionalista chovinista islamista aislada en la época de Ataturk. Esta fracción de la clase burguesa que había hecho del islamismo su fondo de comercio vuelve a la superficie para reclamar su parte del legado otomano. La nueva Turquía “islamista” juega dócilmente su partición en el concierto de las nacionales y maniobra en la región. Por lo tanto está poco preocupada por los ataques “yihadistas”, al menos hasta ahora. El ataque que acaba de perpetrar, por orden de la OTAN, contra los cazas rusos lo demuestra ampliamente. Estados Unidos y la OTAN dejan que esa burguesía podrida masacre a sus nacionalistas kurdos mientras fomentan la disidencia nacionalista de los kurdos de Irak y de Siria sembrando la confusión en esa región sangrante del mundo. Nos preguntamos para quién actúa Thierry Meyssan cuando pretende que: “Con una mano el Gobierno francés moviliza todos sus medios para focalizar a la población sobre los atentados del 13 de noviembre y después sobre la Cop21. Y con la otra aprovecha la falta de atención general para lanzar con Israel una nueva guerra en Irak y en Siria. Su objetivo ya no es derrocar al régimen laico sirio ni destruir su ejército, sino crear un estado colonial a caballo entre Irak y Siria, dirigido por los kurdos, con el fin de atenazar a los estados árabes. El sueño del poder israelí del Nilo al Éufrates ha vuelto”.

Francia e Israel no están en absoluto al mando de las guerras de Oriente Próximo, las dirige el Estado Mayor estadounidense con mucho cuidado de arreglarse con su nuevo aliado iraní, muy poderoso en el golfo Pérsico. Irán no dejará que se partan Irak o Siria. Tolera al Kurdistán, pero solo de momento. Los capitalistas israelíes deben de estar muy desesperados para conchabarse con el Elíseo, cuya aviación fue incapaz de asesinar a Muammar Gadafi sin el apoyo logístico y la intervención decisiva de la aviación estadounidense. Los imperialistas franceses deben de estar muy desesperados para conchabarse con los “fracasados” del ejército israelí, muy capaces de masacrar a la población civil palestina pero incapaces de enfrentarse a Hizbulá.

Los Hermanos Musulmanes en Egipto

El Egipto de Mubarak hacía buena pareja con los Hermanos Musulmanes desde hacía mucho tiempo. El país fue sometido a una revuelta, primero popular y después trabajadora, de gran envergadura, no para lograr el derecho de voto para elegir a un nuevo dictador, sino para conseguir el derecho a vivir decentemente. Al contrario de lo que pretenden algunos comentaristas, las revueltas populares fueron reales y la represión sanguinaria. Sin embargo las facciones burguesas nacionalistas, con las religiones musulmana y copta de fondos de comercio, se asustaron a la vista de la sucesión de levantamientos populares duramente reprimidos por el ejército, lo que las llevó a aceptar el mantenimiento de clan despótico de Mubarak (sin Mubarak) y a restablecer el poder a los militares sin desencadenar acciones terroristas en el extranjero. Sin embargo los Hermanos Musulmanes egipcios, nacionalistas religiosos chovinistas, siempre han mantenido una rama de Al Qaida en el Sinaí como una espada de Damocles sobre la cabeza del poder militar de El Cairo. La Cofradía espera que la situación nacional e internacional se calme antes de reclamar el poder que las urnas burguesas le concedió.

El islamismo integrista en el imperio saudí

Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Jordania juegan la carta nacionalista wahabí extremista desde hace mucho tiempo. Dado que esos países arcaicos  donde las fuerzas de producción feudales flojean bajo la presión de las fuerzas productivas sociales- se pliegan escrupulosamente al reparto de las regalías petroleras y al uso del petrodólar en el mercado del oro negro, no es necesario crear disturbios sociales-religiosos para mantener la adhesión evidente de esos Estados. Esta coyuntura está demostrada por la relativa quietud en la que viven esos países, comanditarios de las bandas de mercenarios “yihadistas” que castigan los países limítrofes. Las brigadas “yihadistas” saben que no deben morder la mano que las alimenta. Otra cosa es Yemen, donde una parte de la burguesía local de confesión chií apoyada por Irán, la nueva potencia regional, se está revolviendo contra la autoridad feudal de los antiguos vándalos parásitos. Arabia Saudí -Estado terrorista- sufre una derrota militar humillante a manos de los “yihadistas” locales. Probablemente la misma suerte reservada a las veleidades nacionalistas separatistas kurdas de Irak y Siria, que pretenden crear un Kurdistán a sueldo de los sionistas israelíes.

El integrismo islamista en Irak y Libia

Cuando la burguesía nacionalista laica de Irak intentó librarse de la tutela de las multinacionales del petróleo el amo del juego invadió el país, desmanteló el Estado iraquí y ofreció el país a pasto a los clanes nacionalistas islamistas como advertencia de lo que podría ocurrir a cualquier otro estado díscolo. La Libia de Gadafi y su banda capitalista no lo comprendieron y corrieron la misma suerte unos años después. Desde entonces diversos clanes de mercenarios, representantes del sufismo, garantizan la provisionalidad de ese país desgarrado y exangüe. Tras el rápido hundimiento de la clase burguesa libia los mercenarios del desierto, yihadistas a sueldo, se dirigieron al Sahel, de Sudán a Mauritania pasando por Malí. Pero que no se preocupen las potencias occidentales, solo Libia y el Sahel sufren los delitos de esos terroristas alquilados. Bajo bandera falsa yihadista se dedican a diversos crímenes de derecho común, como el comercio de esclavos y el contrabando de armas y drogas, nada que tenga que ver con el islam.

Los terroristas ‘yihadistas’ causan estragos en Siria


El clan de Assad se aseguró el control del Estado sirio desde los años 50, en la época en que las burguesías nacionales regionales se repartieron los poderes en función de sus lealtades ideológicas, de clanes y sectoriales (industria y comercio). El territorio sirio no contiene grandes riquezas naturales, lo que limita mucho la codicia de las grandes potencias. La “comunidad internacional” (sic) consiente que Rusia  una potencia imperialista competidora- se beneficie de una base militar en Latakia, en los confines del Mediterráneo. Pero la geopolítica mundial, revolucionada por el declive del imperio estadounidense y europeo y por el auge de la lejana China  la verdadera competidora de la antigua potencia declinante- hizo necesario, a los ojos de la potencia hegemónica decadente, golpear a Rusia con el fin de alejarla de China y plegar su economía a las necesidades de las empresas occidentales. Siguió una serie de conflictos teledirigidos en Chechenia, para empezar en el Cáucaso, en los Balcanes, en Ucrania y finalmente en Siria.

Este último frente es, de lejos, el más complicado de analizar y descifrar. Los maleantes de los servicios secretos occidentales no encontraron un apoyo serio en la burguesía siria y tampoco en las jerarquías religiosas (suní, alauí, chií, cristiana) para desencadenar una guerra civil interna y someter al clan de Bachar al Assad, nacido de un compromiso entre esas diferentes facciones burguesas nacionalistas-religiosas mantenidas por su padre en un frágil equilibrio. Los servicios secretos de las potencias occidentales (Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Alemania) y las potencias regionales (Turquía, Arabia Saudí, Catar) tuvieron que transportar, entrenar, armar, financiar y proveer un ejército de mercenarios “pseudoyihadistas” reclutados entre los millones de “reservistas” errantes y desocupados llegados de 20 países en crisis.

En Siria se concretó el peor de los escenarios que podía imaginar el Pentágono. El clan de Bachar al Assad no ha soltado la presa a pesar de la violencia de la zarabanda. La población siria desesperada, hundida por las atrocidades cometidas por los asesinos derramados por el país, no se levantó contra el poder despótico, al contrario, consideró que el déspota era más tranquilizador que los bandidos que Occidente lanzó contra ella. Rusia, aunque rápidamente se alejó de Libia no flaqueó, menos incluso que el aliado iraní al que creía arrinconado por las sanciones internacionales y el boicot de la “comunidad internacional” (sic). Finalmente la situación sobre el terreno se deterioró para los oportunistas reunidos por la estampida, que empezaron a seguir su propia agenda. Los mercenarios “yihadistas”, al plantearse si existirá otro final que una muerte inevitable, empiezan a cansarse o asustarse. Esto explica los golpes de fuerza como el de París, cuando la pelotera está entre antiguos cómplices. Y he aquí que el “sublugarteniente” Erdogan es enviado al frente por la OTAN, que siempre espera que esta guerra atípica se convierta en una guerra atómica.

El análisis oportunista de la izquierda burguesa

Geraoid O. Colmain, analista político, declaró recientemente que:

“Los ataques terroristas de los denominados grupos islamistas están orquestados en el extranjero, lo mismo que los ataques terroristas de la OTAN a Afganistán, Irak, Siria y Yemen. En particular están orquestados en el extranjero por las mismas potencias neoimperialistas y neocoloniales, Estados Unidos e Israel […] Estos ataques constituyen una profundización de la guerra emprendida por esas potencias imperiales contra las poblaciones de Oriente Medio, de Europa y de África con el fin de dividir para reinar y así someter a todas a las potencias al  nuevo orden mundial  en construcción, un nuevo orden conducido por un puñado de dirigentes tiránicos, una élite maquiavélica […] No existe una guerra contra el terrorismo, continúa O Colmain, existe una guerra que utiliza a los grupos terroristas, delegados de dichas potencias occidentales, contra los Estados-nación que resisten la dominación estadounidense-israelí y para disciplinar a las poblaciones trabajadoras de Europa, de África y de Oriente, con el fin de someterlas al dictado de las citadas potencias que desean provocar una guerra mundial entre todos los pueblos con el fin de alimentar su industria militar y armamentista. Las emigraciones forzosas de millones de refugiados constituyen una ingeniería migratoria coercitiva a expensas de los países de Europa del Este y Alemania, donde la presión se acumulará sobre los sueldos y los empleos de las masas trabajadoras locales, suscitando regionalmente grandes revueltas sociales contra los emigrantes inocentes. O Colmain añade que no hay ni ha habido nunca guerras antiterroristas de Occidente contra la religión musulmana, puesto que esos grupúsculos terroristas pseudoislamistas son criaturas de los servicios secretos occidentales, Al Qaida es el ejemplo típico al respecto, concluye el analista”.

En este sucinto párrafo el analista condensa la teoría del “complot” que encanta a la izquierda burguesa y trata de acreditar al respecto la sucesión de ataques terroristas que agobian a ciertos países desde hace decenios. Muchas afirmaciones de este especialista son verídicas, pero muestran un sofisma en cuanto que acreditan la teoría de un complot dirigido por la alianza israelí-estadounidense para construir el nuevo orden mundial (sic) ignorando la responsabilidad de las burguesías nacionalistas chovinistas europeas y mundiales. De esa constatación O. Colmain deduce que para enfrentarse tanto a las actividades de baja intensidad cometidas por errantes, bandidos y retornados de baja estofa, como a las actividades terroristas de gran envergadura perpetradas por generales con la ayuda de portaaviones, cazas, drones y enormes bombarderos, hay que derribar a todas las burguesías nacionales, a cada una en su casa, en los países traseros neocolonizados e islamizados, así como en los países industrializados e imperialistas.

No existe un posible nuevo orden político mundial. Un nuevo orden político mundial solo puede basarse en un nuevo modelo de producción que hay que construir. Y lejos de ver la emergencia de un nuevo modo de producción estamos viendo marchitarse el antiguo medio de producción capitalista dispuesto a lanzar a la humanidad a una guerra nuclear apocalíptica antes que desaparecer.

La propaganda oficial sobre el terrorismo ‘islamista’

La editorialista del diario L’Orient-Le Jour resume así la posición oficial que los medios dominantes deben propagar con respecto a los sucesos imputados:

“Los sucesos regionales e internacionales parecen precipitarse. Líbano, Francia y Malí, tres países en tres continentes distintos han sido golpeados en ocho días por el terrorismo islamista, que parece extender sus tentáculos de odio por todas partes y amenaza a nuevas capitales con agresiones del mismo tipo (en particular a Bruselas). El mundo entero se moviliza contra el Estado Islámico y los franceses efectúan ataques precisos e intensivos. Lo que por otra parte suscita una pregunta elemental: ¿Qué hace ahora la coalición internacional, dirigida por Estados Unidos, que declaró la guerra al Estado Islámico hace un año y medio? El caso es que en pocos días la opinión pública internacional ha cambiado y empuja a los dirigentes de todo el mundo a actuar contra esa organización terrorista”.

Lo inquietante de esta serie de argumentos es que sin detenerse a responden a la importante cuestión que plantea, la periodista se apresura a afirmar que la situación ha cambiado y que ahora la opinión pública internacional empujará a los dirigentes de la “comunidad internacional” a actuar (!). La perorata de la redactora forma parte de la intoxicación mediática extremista. Da a entender que Estados Unidos y sus aliados han declarado la guerra a los terroristas mientras numerosas informaciones señalan que son esas mismas potencias coaligadas las que reclutan, financian entrenan, arman y apoyan de todas las formas imaginables a esos “pseudoyihadistas”, la mayoría pobres y sin medios de subsistencia de los cuales 100.000 habrían muerto desde hace cuatro años en Siria y cuyos efectivos se mantienen en 30.000 combatientes activos gracias en particular a la ayuda occidental.

El cronista René Naba añade y acusa:

“[La responsabilidad incumbe al Gobierno francés] no solo en Libia y en Siria, sino también por su silencio mortal en Yemen, su alianza privilegiada con el reino saudí -la incubadora absoluta del yihadismo errático degenerativo- y con su aprendiz Catar; con la Meca de la cofradía de los Hermanos Musulmanes -la matriz de todas las organizaciones radicales yihadistas de Al Qaida y Jabhat An Nosra- y por último, pero no menos importante, con Turquía, el timón regulador de los yihadistas en el plano militar, al mismo tiempo que principal proveedor del flujo migratorio con destino a la Unión Europea inmersa en la crisis sistémica de su economía”.

Los servicios secretos incluso no disimulan sus actividades de apoyo al Estado Islámico.

“Los servicios secretos franceses habrían alentado a más de 3.500 islamistas franceses radicales a ir a Siria […] a derrocar al régimen sirio o a morir en el terreno. La idea de regresar al territorio francés no se contempla […] Según las cifras avanzadas habría más de 10.000 combatientes de nacionalidad europea que luchan bajo la bandera del Estado Islámico”.

El presidente Vladimir Putin, cuyo aliado sirio está en el ojo del huracán, declaró que tiene pruebas de que 40 personalidades de los negocios internacionales procedentes de países miembros de la coalición anti-Estado Islámico le financian directamente. Las informaciones tienden a demostrar que el jefe del Estado Islámico es un agente comprobado de la CIA. Ahora se reconoce que el hijo del presidente turco, Erdogan, coordina el comercio del petróleo que recoge el Estado Islámico en los pozos de Irak y Siria, contribuyendo así a la financiación del Estado odioso.

“Una serie de pruebas tiende a demostrar que Catar compró a Ucrania material militar antiaéreo de vanguardia por cuenta del Estado Islámico. La operación se desarrolló a finales de septiembre de 2015, justo antes de la intervención militar rusa contra la organización terrorista. Fue aprobada por la embajada de Estados Unidos en Doha. El material se transfirió vía Bulgaria y Turquía. Oficialmente Catar, Ucrania, Estados Unidos, Bulgaria y Turquía luchan contra el Estado Islámico”.

Finalmente la desconfianza es tan grande frente a las autoridades gubernamentales que algunos se preguntan si no será el propio Estado burgués el que habría organizado, orquestado o dejado que se organizasen esos atentados “de falsa bandera” en el corazón de París. Obviamente el gran capital internacional no va a crear las condiciones de una conjuración y aunque se levanten voces reclamando la guerra son más numerosas las personas que protestan por la propaganda de los medios de comunicación a sueldo y llaman a desconfiar de las autoridades gubernamentales.

El objetivo es la guerra

Quemando etapas, probablemente por exceso de entusiasmo, un experto en asuntos iraquíes se fue de la lengua y reveló sin ambages:

“Teniendo en cuenta la experiencia de Irak veo con buenos ojos, como lo ven desde Irak y ahora seguramente desde París, a raíz del acercamiento reciente entre Putin y Obama, la tendencia cada vez más fuerte a favor de una alianza unificada al estilo de la que se constituyó para acabar con el nazismo. Y ahora que París está de luto cada vez más responsables políticos y geoestrategas militares ponen lúcidamente por delante la eficacia operativa de los golpes rusos que, en una semana, han tenido más impacto que los estadounidenses en un año. A pesar de las fuertes reticencias de estos últimos, aparentemente movidas como siempre por el nuevo orden mundial proclamado y decretado desde 1991 por Bush padre, parece que la proeza militar tiene una explicación que va más allá de la fuerza ejercida: esos mismos rusos consiguieron, sobre todo, integrar a las autoridades iraquíes, iraníes y sirias en torno a una estructura única de coordinación de inteligencia anti-Estado Islámico con sede en Bagdad”.

Queda claro que el gran capital mundial quiere arrastrar a todo el mundo, reeditar la hazaña de 1940. Volver a crear la internacional apocalíptica bélica con el fin de lanzar a los trabajadores de los distintos países unos contra otros en un inmenso holocausto mundial para el reparto de las zonas de recursos, los mercados y los sectores de producción de plusvalía. El especialista iraquí simplemente no ha entendido que la alianza no puede estar dirigida por dos potencias hegemónicas competidoras, Estados Unidos y Rusia. ¿Contra quién se dirigiría esa alianza de enemigos? ¿Contra un Estado fantasma que posee algunas armas suministradas por sus enemigos, financiado por sus antiguos patrocinadores unidos contra él y sus 30.000 combatientes ya desarmados? En 1940 las potencias del Eje alinearon a casi 15 millones de soldados armados hasta los dientes y bien entrenados  Seguramente la alianza reaccionaria que se está construyendo no apunta al Estado Islámico fantoche, ¿adónde apunta?

Jacques Attali también publica sus fantasías y en sus ensoñaciones más lúcidas el exasesor de François Mitterrand ve una tercera guerra mundial en preparación cuyo desencadenamiento prevé en 2030. Para evitarla propone la creación de un supraestado de derecho mundial, la creación de un nuevo orden mundial, la manía de los bohemios de la izquierda burguesa. La ONU de alguna manera, más autoritaria y firmemente anclada en manos de los magnates de las finanzas internacionales, sometiendo a miles de millones de trabajadores bajo el látigo del trabajo asalariado. En resumen el sirviente propone dar a los que fomentan la próxima guerra un instrumento complementario para llegar a sus fines.

El experto Patrick Martin anuncia que:

“El complejo militar y de inteligencia estadounidense está comprometido en preparativos sistemáticos para la Tercera Guerra Mundial. Para el Pentágono un conflicto militar con China y/o Rusia es inevitable y esa perspectiva se ha convertido en la fuerza motriz de su planificación técnica y estratégica”.

Para hacer la guerra -y más si es la guerra mundial- hacen falta muchas armas. En noviembre de 2015 el investigador Jules Dufour, del grupo Mondialisation, publicó un artículo titulado “Le réarmement planétaire” en el que señalaba que

“El mundo cada vez está más militarizado. Los gastos militares aumentan sin cesar en muchos países. Más de 5.000 millones de dólares diarios se dedican a la guerra o a su preparación. Los gobiernos están absolutamente sometidos a las exigencias de los lobbies militares […] Hay 640 millones de armas ligeras diseminadas por todo el mundo (una por cada diez personas). La producción de cartuchos militares es de 14.000 millones anuales […] Los gastos militares mundiales llegaron a 1,747 billones de dólares en 2013, lo que equivale al 2,4 por ciento del PIB mundial”.

El especialista Larry Chin comenta:

“Esta crisis apocalíptica no es una guerra ‘contra el terrorismo’, sino una guerra  de  terrorismo librada por terroristas, dirigida por terroristas y criminales de guerra psicópatas que se ponen al margen de la ley. No tienen en absoluto la intención de acabar con el terrorismo. De hecho es todo lo contrario: los ejércitos terroristas de Occidente son una gran ventaja utilizada para infiltrar y desestabilizar, para derrocar a los regímenes que la OTAN quiere alinearse, para invadir y conquistar. Y hunden uno tras otro: primero Irak y Libia, después los sucesos actuales en Siria, todo para la lograr ambiciones aún más amplias. La ‘guerra contra el Estado Islámico’ incluso no concierne a este grupo, a pesar de las atrocidades que cometen estos asesinos. Esta guerra es, y siempre será, una guerra mundial entre superpotencias que enfrenta a Occidente con Rusia y China y en cualquier parte donde decidan los intereses occidentales y sus grandes empresas, bien sean geoestratégicas o centradas en los recursos”.

Conclusión

Solo se puede añadir que todo se está tramando para lanzar a las masas proletarias a la guerra total. En realidad una guerra mundial solo puede enfrentar a dos enemigos irreconciliables que luchan por la supervivencia. Es decir, el conflicto enfrentaría a la Alianza Atlántica imperialista, dirigida por el “eje del bien” estadounidense, con la alianza asiática dirigida por China y Rusia, como predijo Samuel Huntington en su libro El choque de las civilizaciones. Eso significaría que las burguesías nacionalistas chovinistas habrían ganado su apuesta de movilizar a las masas proletarias para que se maten entre ellas en una guerra por el reparto de los recursos, de los mercados y de los sectores de producción de plusvalía, fuente de todos los beneficios. Una vez acabase esta nueva guerra la carne de cañón trabajadora regresaría a su esclavitud laboral.

Pero ese conflicto internacional podría enfrentar a otros dos grandes enemigos todavía más irreconciliables, la gran burguesía mundial y lo que quedaría de sus aparatos estatales con el proletariado internacional para la erradicación del modo de producción capitalista y la creación de un nuevo modo de producción comunista.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=206570

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