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Las desapariciones de presos en las cárceles secretas de Estados Unidos

Craig Murray

Si piensan que las cosas han cambiado mucho bajo Obama, piénsenlo dos veces. Han recibido mucha publicidad las noticias que hablaban de que las fuerzas USA habían capturado a un supuesto miembro del Califato Islámico experto en armas químicas, Suleiman Al-Afari.

Recibieron mucha menos publicidad las que decían que está en otra nueva prisión clandestina estadounidense. Está situada en el territorio de los aliados kurdos de Estados Unidos en Irbil, Irak, pero fue construida y está dirigida totalmente por el ejército de Estados Unidos. Muchos detenidos han sido tragados por sus puertas. Muy pocos, en cualquier caso, han salido.

De nuevo Estados Unidos está simplemente haciendo desaparecer a personas en prisiones secretas de suelo extranjero. Obama ha mantenido así la “doctrina Bush” de que los “combatientes enemigos” no son ni supuestos criminales ni soldados. No tienen los derechos de los acusados de crímenes a un trato decente y a un juicio justo, ni tampoco tienen los derechos de la Convención de Ginebra respecto a los soldados capturados en guerra. Son no-personas, que pueden tranquilamente deslizarse en un agujero negro.

Incluso si son terroristas, esto no les priva de derechos. Podría argumentarse que tratar a los terroristas como a criminales comunes, merecedores de procesos criminales formales, contribuye a su glorificación y les proporciona un status que no merecen. Pero un proceso formal es esencial, porque sabemos a ciencia cierta que a menudo capturan a gente que es totalmente inocente.

Dejo a un lado el argumento de que fue Estados Unidos quien causó el colapso de Irak, y la culpa recae en último término sobre Bush y sobre Blair. Pero lo dejo a un lado con el comentario de que es un argumento de mucho peso.

Nunca me he parado a pensar si Obama era una persona decente, que fue corrompido u obligado a adoptar el programa neoconservador, o si  estaba representando el papel de sociópata. Lo que si sé es que Clinton es una encallecida belicista que disfruta con la idea de matar “enemigos”. Es sencillamente una sociópata, y no se preocupa mucho de representar papeles.

https://www.craigmurray.org.uk/archives/2016/03/on-disappearing-people/

El derecho de pernada sigue de plena actualidad

Elisa Pinto Romero es una médico dermatóloga. De Javier López Madrid ya hemos hablado antes. Además de fascista, era uno de sus pacientes, dirige la constructora OHL y es yerno del empresario fascista Villar Mir.

Durante meses la doctora acudió a la policía para denunciar el acoso sexual y las agresiones, amenazas e insultos a que la venía sometiendo López Madrid, tanto a ella como a sus hijos.

El caso es interesante porque demuestra lo que casi nadie quiere ver: cómo funciona la policía en este país y cómo los fascistas tienen carta blanca para cometer sus crímenes gracias a sus contactos con la policía y con la Corona.

En una ocasión el comisario de la policía José Villarejo, contratado como sicario por López Madrid, se le acercó por detrás y la apuñaló con un cuchillo. Comenzó a sangrar y tuvo que conducir hasta un hospital, mientras su hijo de 10 años llamaba a emergencias.

El canalla de López Madrid la hostigaba con continuos mensajes por SMS, grabaciones y llamadas de móvil, que son fácilmente identificables hasta para el policía más tonto del Ministerio del Interior.

Los amiguetes de López Madrid hicieron lo que mejor saben: falsificaron sus informes al juzgado.

El pasado mes de febrero, la doctora presentó un escrito en el Ministerio del Interior en el que denuncia que López Madrid había contratado al comisario Villarejo como sicario para apuñalarla.

¿Que hizo el Ministerio del Interior? Nada.

¿Qué hizo el fiscal? Mirar para otro lado y encubrir las falsificaciones de la policía.

A la impunidad de la burguesía fascista la llaman “Estado de Desecho”.

Para ocultar pruebas, el móvil de López Madrid fue manipulado por un técnico de OHL antes de ser entregado al juzgado. La mayor parte de la memoria había sido borrada.

Este tipo de crímenes no parecen interesar a nadie. Incluso las organizaciones feministas, que siempre ponen el grito en el cielo en estos casos, no han hecho nada en este caso.

¿Cómo es posible esta impunidad? No sólo porque el comisario Villarejo y otros amiguetes de López Madrid en el Ministerio del Interior, tan fascistas como él.

Lo que este crimen demuestra es que la policía no está para descubrir a los delincuentes, sino para cometerlos.

Hay un factor que explica la impunidad total: además de un Ministerio a su servicio, López Madrid también tiene al rey de su parte. Son amiguetes desde su infancia y colegas en sus correrías sexuales.

Se cierra el círculo: se unen el poder económico, el poder político y los amiguetes de la policía que se cuadran ante ambos.

Más información:


Los jefes de la policía implicados en la mafia china

Pedro Águeda

La Fiscalía Anticorrupción ha solicitado a la Audiencia Nacional que anule  la exculpación que dictó el mes pasado a favor de un mando policial investigado por sus vínculos con la organización de Gao Ping. En el recurso de nulidad, los fiscales acusan a tres magistrados de la Sala de lo Penal de faltar a la verdad y de actuar “de forma descuidada o imprudente”.

El inspector Miguel Ángel Gómez Gordo era uno de los siete policías nacionales que se iban a sentar en el banquillo de los acusados por favorecer y/o obtener prebendas de Yongping Wu Liu, uno de los lugartenientes de Gao Ping. Sin embargo, el 10 de febrero pasado, la Audiencia Nacional se corrigió a sí misma y dictó el archivo provisional de la causa contra Gómez Gordo.

Anticorrupción reacciona con el recurso de nulidad, en el que los fiscales Juan José Rosa y José Grinda analizan cada uno de los argumentos de la Sala de lo Penal para exculpar al policía en la antesala del juicio oral, cuando ya se había dictado el procesamiento y la propia Fiscalía había presentado su escrito de acusación.

El auto de los tres magistrados justificaba la exculpación del policía en un “examen detallado de las transcripciones telefónicas a las que en su momento no se tuvo acceso”. Para los fiscales, la Audiencia Nacional “falta rigurosamente a la realidad de los hechos”, ya que en su escrito de acusación del 31 de agosto, seis meses antes, se habían incluido todas las grabaciones y los jueces habían podido valorarlas.

“No se puede decir, por no ajustarse a la verdad, que no se había tenido acceso hasta este momento a las transcripciones. Si la Ilustrísima Sala ya valoró esas transcripciones telefónicas, al estimar el recurso de apelación de la Fiscalía […] no puede valorar de forma distinta ahora su contenido y menos aún decir que no se tuvo acceso a las mismas”, alega Anticorrupción.

En el auto exculpatorio la Audiencia Nacional asumía los argumentos de la defensa del policía y negaba que constara en la causa que éste hubiera solicitado dinero al presunto mafioso chino (4.000 euros). A lo que Anticorrupción replica: “En ningún momento, ni lugar del escrito de recurso, el Ministerio Fiscal ha dicho que Miguel Ángel Gómez Gordo exigiera la entrega de dinero al imputado Yong Ping Wu Liu”.

Y añaden los fiscales: “Es una grave apreciación de la Ilustrísima Sala, sólo explicable por atender de forma descuidada o imprudente a la lectura del recurso tendencioso de la representación procesal de Miguel Ángel Gómez Gordo”. El escrito de la Fiscalía calculaba en 4.000 euros el beneficio que había recibido el policía por el cambio de billete efectuado por Yong Ping Wu Liu para que el inspector jefe regresara en primera clase de China.

Los fiscales no ahorran en calificativos al referirse a la Audiencia Nacional. “La resolución de 10 de febrero de 2016 incurre en graves defectos que hace que su contenido sea de todo tipo irracional, contradictorio y atentatorio contra el derecho a la tutela judicial efectiva”, concluyen. Y se preguntan por qué, si los jueces consideran que no hay indicios de criminalidad en la conducta del policía, dictan su archivo provisional y no el libre.

Anticorrupción eleva a más de 6.000 euros los regalos que recibió en especias el inspector jefe Miguel Ángel Gómez Gordo de Yong Ping. El ciudadano chino invitó al policía al estadio Santiago Bernabéu en tres ocasiones. Asimismo, cambió un billete de turista que tenía el agente para volver de un viaje de trabajo a China por otro en primera clase que costeó de su bolsillo, según la Fiscalía.

Los fiscales optan por presentar un recurso de nulidad al considerar que los jueces de la Audiencia Nacional han vulnerado el derecho fundamental a la tutela judicial efectiva y han lesionado los derechos fundamentales a un proceso con todas las garantías y al uso de medios de prueba pertinentes, así como “a la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos”.

El exculpado era jefe del Grupo V de la Brigada de Extranjería de Madrid cuando estalló la operación Emperador, en octubre de 2012. Miguel Ángel Gómez Gordo fue el único policía nacional detenido entonces y continuó, a pesar de la imputación, durante dos años al frente del mismo grupo, dedicado a combatir la delincuencia en los círculos chinos de Madrid.

El Ministerio del Interior ascendió a Gómez Gordo cuando aún estaba pendiente el recurso de la Fiscalía contra el archivo de su causa que dictó el juez Fernando Andreu. En la decisión del juez pesó el informe que presentó el máximo responsable de los policías anticorrupción en favor del policía, aun cuando para ello tuvo que contradecir a sus propios subordinados.

Su hermano es otro inspector jefe, Andrés Gómez Gordo, quien ha dejado la policía de forma temporal en dos ocasiones para trabajar con el Partido Popular. La primera, en la Ciudad de la Justicia, el faraónico proyecto en el que el Gobierno de Esperanza Aguirre dilapidó 105 millones de euros. Con María Dolores de Cospedal fue nombrado director general de Documentación y Análisis aunque su ocupación fue la de jefe de seguridad de la presidenta castellano-manchega.

A los cinco meses de regresar a la policía, Andrés Gómez Gordo fue condecorado con una medalla roja al mérito policial, esto es, remunerada. En la actualidad está destinado en la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía.

Fuente: http://www.eldiario.es/politica/Anticorrupcion-Audiencia-Nacional-exculpar-policial_0_493451729.html

Acabar con el capitalismo acabando con los tipos de interés

John Keynes
John Keynes fue un perro de presa de los monopolios. Su teoría económica, que estuvo de moda en la posguerra, fue elaborada para frenar la crisis general del capitalismo. Su obra más conocida, “Teoría general del empleo, el interés y el dinero”, la escribió en 1936 y acaba con unas conclusiones tituladas “Notas finales sobre la filosofía social a la que la teoría general puede conducir”.

¿A qué “filosofía social” se refería Keynes?, ¿a dónde conduce su “teoría general”? A lo que él, como tantos otros burgueses, aún hoy día, consideran como “socialismo”. Keynes es de los pocos que sabía que, ya en 1936, el capitalismo no tenía ningún futuro y que llegaría algo nuevo. A eso él lo llama “socialismo”. No es realmente socialismo, pero da el pego.

Keynes pretende que el capitalismo acabe de una manera elegante y lo llama “eutanasia dulce” porque cree que su “socialismo” llegará de esa manera, sin violencia (si es que se puede decir que la muerte no es violencia).

Más exactamente, Keynes se refiere a la eutanasia de lo que considera como un “poder opresivo acumulativo” de los prestamistas. Para acabar con esa opresión hay que suprimir los tipos de interés, porque “si a veces existen razones intrínsecas a la escasez de tierra, no hay ninguna razón intrínseca para la escasez de capital”.

Para Keynes los tipos de interés reducidos son la respiración asistida del prestamista, al que se propone exterminar. Para ello hay que recurrir a algo aún más drástico: los tipos de interés negativos. Ese es el final del capitalismo y el surgimiento de un nuevo modo de producción para Keynes.

En julio de 2012 la periodista Izabella Kaminska escribió algo parecido en el “Financial Times”: los tipos de interés negativos son la muerte del capital financiero y lo que es aún peor, el fortalecimiento de lo que llamaba “una distribución monetaria pública descentralizada o nacional”.

¿Estamos, pues, en la antesala del socialismo, como creía Keynes?

A pesar de ser los propietarios de los medios de producción, los burgueses como Keynes tienen un concepto equivocado de lo que es público (ajeno) y de lo que es privado (propio). Además, tienen un concepto equivocado de la economía “real” y de la economía financiera, que es el que trasladan a todos esos sectores pequeño-burgueses que llaman “anticapitalismo” al viejo socialismo utópico de la primera mitad del siglo XIX.

Son debates propios de ingenuos que vuelven una y otra vez, a pesar de que Marx los ridiculizó -entre otras- en el “Manifiesto Comunista”: socialismo pequeño burgués, socialismo feudal, socialismo verdadero… Keynes y los nuevos “anticapitalistas” encajan ahí a la perfección.

Las hipotecas han contribuido, además, a desatar una nueva fobia contra los bancos. Hasta los parlamentarios les exigen que concedan préstamos para estimular la economía “real”.

Todo esto resulta muy sorprendente cuando a los bancos centrales de las mayores potencias mundiales se les achaca la implementación de una política monetaria “neoliberal”, totalmente opuesta al socialismo. ¿Son socialistas hasta los neoliberales?

Desde el siglo XVIII en Inglaterra -y en otros países- algunas corrientes económicas burguesas han criticado a dos sectores sociales de las clases dominantes, los terratenientes y los banqueros (usureros), para favorecer a un tercer sector: la burguesía industrial. Incluso esas corrientes, como en el caso de Keynes, se presentan como partidarias del “socialismo” y de la economía “real”.

El capital financiero tiene muy mala prensa desde siempre. Ahora mismo parece que los bancos entorpecen el desarrollo del capitalismo y hay quien va más allá y habla de su “nacionalización”. Incluso en medio de la marejada, algunas medidas van en esa línea.

Stratfor advierte del estallido de una nueva guerra mundial

George Friedman
George Friedman, fundador de la empresa de inteligencia Stratfor, asociada a la CIA, ha destacado la posibilidad de que estalle una nueva guerra mundial en Europa y en el Pacífico. Las contradicciones del actual “sistema de relaciones internacionales” pueden ser la fuente de nuevos e irresolubles conflictos.

La prolongada ausencia de guerras en Europa desde 1945 no asegura que no estallen en lo sucesivo, ha manifestado Friedman. “De 1815 a 1871 Europa no conoció ninguna guerra entre Estados, cualquiera que fuera”, dijo, añadiendo que la Primera Guerra Mundial llegó en ese contexto.

En el momento actual, la transformación de las relaciones internacionales podría provocar una gran guerra. “Nunca ha habido un siglo sin guerra ‘sistémica’, es decir, cuando el sistema entero se rompe. Estarían Ustedes dispuestos a apostar que este siglo será el único que no verá una” guerra ‘sistémica’?, preguntó Friedman.

El dirigente de Stratfor apunta que los escenarios posibles de una nueva guerra serían Europa del este, Oriente Medio y el Océano Pacífico. Un eventual conflicto entre Rusia y Polonia o entre Rusia y Turquía podrían desencadenar un choque de proporciones internacionales.

En el Pacífico, los territorios disputados en el Mar de China Meridional provocarían unas hostilidades en las que Japón tomaría parte, según Friedman.

“Cuando hay países en declive, como Alemania, China y Rusia, que están a punto de ser sustituídos por otros, puede empezar una guerra ‘sistémica’. A partir de ese momento la situación se convierte en peligrosa porque aún no se ha alcanzado el equilibrio. Prepárense para una guerra, advirtió.

Stratfor es una empresa estadounidense fundada en 1996 por la CIA que vive del onanismo intelectual. Más que información lo que vende es algo distinto: informes, especulaciones, previsiones y pronósticos sobre grandes asuntos de esos que llaman “geopolítica”.

Tanto sus fuentes como sus clientes son secretos (aunque todo el mundo los conoce).

Los viejos derechos democráticos van desapareciendo de Europa

Retrato de Aznar pintado por Bush
Un principio básico de los Estados democráticos es que a un nacional jamás se le extradita hacia un país extranjero. Pero la vieja Europa, la de los derechos y libertades, es una especie en vías de extinción. Se ha consumido tan rápidamente como una colilla.

Han matado dos pájaros de un tiro: en Europa ya ni hay extradiciones ni hay nacionales, es decir, ciudadanos dotados con derechos. Eso forma parte del pasado. Tras las fuertes corrientes migratorias, los que se califican como “nacionales” no lo son tanto.

Veamos varios ejemplos. Bélgica ha extraditado a un “nacional” llamado Ali Aarass nada menos que a Marruecos y pronto lo hará con otro, Bahar Kimyongür, a Turquía.

Por su parte, Rumanía extradita a Estados Unidos a su ciudadano Marcel Lazar Lehal, más conocido en internet como Guccifer. ¿Cómo enfrentarse a Estados Unidos? Rumanía ha claudicado: le importa más Obama que sus propios ciudadanos.

La biografía de Guccifer es apasionante. Se trata de un taxista en paro de 42 años y pirata informático. Su caso tiene cierto parecido al de Snowden. Su crimen ha sido publicar los retratos que pintaba Bush al estilo de otro pintor famoso: Hitler. Entre sus obras más famosas están un autorretrato suyo en el baño y un retrato… de su amiguete Aznar.

Bush ha sido un artista maravilloso del retrato tanto como de la política, y en lugar de agradecer a Guccifer que nos diera a conocer la otra faceta de Bush… le persiguen. ¿Qué hubiera ocurrido si quien pide la extradición hubiera sido Putin?, ¿no hablarían de atentado contra la libertad de expresión?

Además, Guccifer publicó los correos electrónicos en los que Hillary Clinton dejaba en evidencia el papel de Estados Unidos en el asesinato de Gadafi y el golpe de Estado en Libia.

En marzo de 2013 el pirata rumano envió a la prensa los mensajes capturados a la entonces secretaria de Estado y al año siguiente la fiscalía interpuso una querella, no contra Clinton, naturalmente, sino contra el pirata.

Aquel año los tribunales rumanos le condenaron a cuatro años de cárcel por piratería, es decir, que le van a juzgar dos veces por los mismos hechos, una en Rumanía y otra en Estados Unidos.

En alguna entrevista Guccifer ha dicho que no le importa que le lleven a Estados Unidos, que va a los tribunales “a luchar”. ¡Bravo! Nos gustan los delincuentes como Guccifer.

La criminalización de Hezbollah por la Liga Árabe es parte de la victoria de Siria

Amin Hoteit

Inmediatamente después de su derrota en Líbano en 2000, Israel comenzó a buscar la respuesta que compensaría su fracaso ante Hezbollah. Para ello, organizó la primera “Conferencia de Herzliya”. Luego llevó a cabo una serie de acciones hostiles contra la región, antes de llegar a su guerra contra el Líbano en 2006. Agresión sobre la que apostó el proyecto norteamericano-sionista como punto de partida de la creación de un Oriente Medio controlado por Estados Unidos, en donde no existiría un lugar para la resistencia ni para los que podrían soñar con ella. Pero el combate heroico de Hezbollah disipó sus sueños hostiles, resultando victorioso en esta guerra, instaurando las bases de una “disuasión activa” dolorosa para Israel.

Una de las consecuencias de esta victoria de 2006 fue el giro de los planificadores de ese proyecto de ocupación colonizadora hacia la estrategia denominada “soft power”, traducible como “poder inteligente”, tal y como el adoptado por las fuerzas de la OTAN en 2010, que tuvo como resultado el catastrófico incendio que Occidente presentó como la “primavera árabe”; en realidad una primavera norteamericana-sionista destinada a devastar el “Eje de la Resistencia” a partir de su principal baluarte, Siria.

Pero pese a la multiplicación de planes y estrategias, Siria, el Eje de la Resistencia y últimamente Rusia, han conseguido crear una nueva perspectiva fundamentada en tres constataciones:

– la agresión es incapaz de alcanzar sus objetivos, permaneciendo Siria unida e indivisible
– el peso militar y estratégico del Eje de la Resistencia es ahora más importante que hace cinco años
– el tiempo juega a favor de la Resistencia, y los agresores, cada día que pase, podrán obtener menos que el día anterior

De ahí procede la terrible decepción y la horrible frustración de los agresores y de sus aliados, estando cada uno de ellos condenado a escoger el camino para aliviar sus pérdidas y, eventualmente, invertir la situación en el momento oportuno. Eso es lo que explica la dispersión de la tomas de posición y la discordia convertida en la característica dominante en el seno de su bando, dividido entre realistas y los que se niegan a ver los hechos. En esta última categoría se encuentran Arabia saudí e Israel, protegidos por Estados Unidos, que, sin embargo, presiden la parte de los realistas, dirigiéndose hacia una solución política.

Arabia saudí considera que su fracaso en Siria se añade a todos sus demás fracasos en la región, lo que anula su espacio estratégico vital y lleva inevitablemente a la pérdida de su capacidad de controlar las decisiones del mundo árabe y musulmán.

En cuanto a Israel, este fracaso significa el fin del sueño por el que ha trabajado desde hace al menos quince años: destruir a Hezbollah, desmantelar el Eje de la Resistencia. Además, este fracaso coincide con el refuerzo de las capacidades militares de Hezbollah, que le permite alcanzar una nueva igualdad de disuasión estratégica, colocando a Israel ante la incapacidad de llevar a cabo por si solo una guerra victoriosa.

Y, como guinda para exacerbar la amargura de unos y otros, la cuestión siria emprende el camino de una solución política que supone, en caso de ser aplicada por todas las partes, consagrar los beneficios de los ganadores y las pérdidas de los perdedores, con algunos regalos de compensación que harían el fracaso menos estrepitoso.

Un contexto que ha llevado a israelíes y saudíes a intentar invertir la situación y volver al terreno para compensar estas pérdidas, alcanzando sus objetivos en todo o en parte. De ahí la alianza israelí-saudí declarada públicamente, tras haber sido durante mucho tiempo secreta, sin ninguna contemplación hacia palestinos, árabes y musulmanes, una alianza cuyo plan se resume en cuatro puntos:

El primer punto es la criminalización de Hezbollah y su resistencia, rodeándole por todos los flancos para hacer creer que constituye un peligro para el mundo entero, alcanzando así condiciones para una coalición internacional en su contra, semejante a la formada contra el Califato Islámico. Israel podría formar parte de esta coalición y por consiguiente no tendría que asumir en solitario la carga de combatir, escapando a la reciente situación de disuasión estratégica que se le ha impuesto. En este objetivo, los dos aliados compartirían las tareas.

Arabia saudí se ha encargado de presentarlo como una “organización terrorista”, bajo el pretexto de que representa “una amenaza para la seguridad nacional árabe”. Ha comenzado a trabajar a nivel local, antes de acudir al Consejo de Cooperación del Golfo y al Consejo de Ministros árabes de Interior. Tendrá que continuar su búsqueda en la cumbre árabe prevista para abril, y luego en la ONU.

Por lo que respecta a Israel, su tarea consiste principalmente en centrarse en la amenaza que Hezbollah representaría para “la población civil israelí y para la estabilidad de Oriente Medio”, y de ahí proceden sus declaraciones sobre sus capacidades ofensivas de 41.000 combatientes muy experimentados y 100.000 misiles, cuyo alcance sería de 10 a 350 kilómetros.

El segundo punto se basa en la explosión de la situación de seguridad libanesa y en la apertura de numerosos frentes contra Hezbollah, asociado al corte de sus medios y refuerzos. Es la causa de la escalada en el tono del discurso político y del transporte de armas hacia el Líbano.

Forma parte de esta operación el barco abordado actualmente en Grecia, que tras partir de Turquía se dirigía hacia Trípoli (Líbano) con 6.000 armas de fuego a bordo, incluyendo fusiles de alta precisión y 45 toneladas de municiones y explosivos. Y, de otra manera, la anulación de la “donación” saudí al ejército y a las fuerzas de seguridad libanesas formaría parte de esta misma operación, con el fin de privarlos de los medios necesarios para el restablecimiento de la seguridad una vez instalada la desestabilización.

El tercer punto consiste en desencadenar la guerra contra Hezbollah, tras la constitución de una amplia coalición internacional parecida a las que hemos conocido en el transcurso de las tres últimas décadas, comenzando por la instrumentada para liberar a Kuwait de Saddam Hussein y llegando a la supuesta coalición, siempre dirigida por Estados Unidos, contra el Califato Islámico. La idea de los diseñadores de este proyecto saudí-israelí es que esa coalición infligiría a Hezbollah una larga guerra que lo agotaría hasta el punto de exterminarlo.

El cuarto punto estriba en el torpedeo de cualquier solución política en Siria, planteando condiciones previas inaceptables hasta el fin del mandato presidencial de Obama, con la esperanza del regreso de los republicanos antes de concretar cualquier acuerdo. Así sería mucho más fácil discutir el asunto sirio y todos los demás asuntos, incluyendo el de Hezbollah. De ahí la obstinación del ministro saudí de Asuntos Exteriores en bloquear la solución prevista, aferrándose a la destitución del Presidente sirio.

La fase inicial de este proyecto, desarrollado por el régimen sionista en Israel, se está ejecutando por Arabia saudí utilizando todas las posibilidades mediáticas, financieras y políticas. Pese a ello, descartamos la posibilidad de que el plan saudí-sionista alcance el éxito yendo más allá de este estadio, porque las evoluciones en el escenario sirio y regional así como la coyuntura de las relaciones internacionales y regionales no le anuncian el triunfo. Hay que recordar el fracaso de su coalición árabe, de su coalición islámica y, últimamente, el rechazo al acatamiento por parte de los ministros de Interior de los principales Estados árabes, para afirmar que la locura saudí no lleva al éxito.

En cuanto a Israel, podría considerarse ganador cualquiera que sea el desenlace, porque le basta recoger los beneficios de la “normalización con los árabes”, con los que se situaría en la misma trinchera contra Hezbollah, contemplado como el enemigo que lo obliga a gastar el 80 por ciento de su producto nacional en su defensa y en su seguridad.

Lo más peligroso de esta alianza denominada “árabe-israelí”, es que pueda pasar página de la cuestión palestina, llevando a su abandono por los árabes. Consideramos que Hezbollah prepara para cada situación la respuesta que conviene, a fin de ofrecer a quienes le apoyan la victoria que merecen.

Fuente: http://thawra.sy/_kuttab_a.asp?FileName=42100984920160306222201

Ruíz Mantilla falsifica a su manera el reportaje televisivo sobre Snowden

En las páginas de cultura de “El País”, el escritor Jesús Ruíz Mantilla comenta el reportaje de ayer sobre Snowden en la La Secta con el título “Snowden escondido”.

Ruíz Mantilla nos debe tomar por idiotas. ¿No se ha dado cuenta de que algunos de sus escasos lectores vieron la entrevista? En fin, no hay sorpresas: lo que comenta no tiene nada que ver con la realidad.

Empecemos por el principio, o sea, por el título: Snowden no es conocido mundialmente por estar “escondido”, como escribe Ruíz Mantilla, sino por estar “refugiado”, que es lo que el título oculta. El motivo es simple: en su país de origen, Estados Unidos, es objeto de una persecución por motivos políticos.

Por lo mismo, es ridículo decir que Ana Pastor le “pilló” a Snowden en Moscú, como si le hubiera sorprendido saliendo del metro.

Como es típico, Ruíz Mantilla no quiere asociar a Estados Unidos con las persecuciones políticas, seguramente porque lo considera como un país “libre”, o mejor dicho, como el prototipo de todos los países “libres” habidos y por haber.

¿Por qué persiguen a Snowden? Por denunciar públicamente que Estados Unidos está llevando a cabo un sistemático control de las comunicaciones de todo el mundo, lo cual contraviene las normas internas e internacionales.

Si además de refugiarse tiene que esconderse es por razones obvias: Estados Unidos le quiere asesinar, como reconoce el propio James Woolsey, exdirector de la CIA, quien ha manifestado que lo quiere ver “ahorcado”.

Ya ven. Hay otros a los que nos gustaría todo lo contrario: ver ahorcado a James Woolsey.

Sin embargo, el ahorcacamiento de Snowden no agota el asunto. Si le condenan en su país, también irá a parar al corredor de la muerte. No tiene escapatoria. Más le vale esconderse bien porque, desde los tiempos del “salvaje oeste”, en Estados Unidos abundan los pistoleros y los tiroteos.

Sigamos: Snowden no es un traidor, como escribe Ruíz Mantilla. Lo que quedó claro en la entrevista -por enésima vez- es que quien ha traicionado todos y cada uno de sus principios políticos y constitucionales es el gobierno de Estados Unidos.

Es más: quien defiende esos viejos y arrumbados principios es Snowden. Él es el único leal a su país, que es su gente, no su gobierno.

Ruíz Mantilla miente cuando dice que Snowden ha desvelado algo. No ha hecho más que repetir algo sabido desde el mismo origen de internet y denunciado mil veces. Lo único nuevo es que con Snowden los imperialistas han mostrado una saña que no han mostrado antes con otros que denunciaron lo mismo.

Ruíz Mantilla miente cuando dice que “Putin le está sacando su buena tajada al asunto”. ¿No se le ha ocurrido pensar que Snowden es un foco de problemas para Rusia en sus relaciones con Estados Unidos? O dicho de otra manera: ¿No se le ha ocurrido pensar que Rusia está pagando un precio más que obteniendo un beneficio del caso Snowden? Si “Putin” ha sacado alguna tajada, ¿qué tajada es?, ¿en dónde está?, ¿sabe Ruíz Mantilla lo que los demás ignoramos?

Su comentario llega a ser repugnante cuando asegura que ningún país quiso a Snowden “en su suelo”, lo cual también es mentira. Tanto Venezuela como Bolivia le ofrecieron asilo político.

Pero vean: esa mentira está en contradicción con la otra mentira que dijo antes. Si se podía sacar tajada de refugiar a Snowden, ¿por qué no lo quisieron hacer otros países?

La respuesta es obvia: porque no hay tal tajada, porque acoger a Snowden es enfrentarse a Estados Unidos, lo cual son palabras mayores, como sabe cualquiera… excepto Ruíz Mantilla según se ve.

Snowden tiene el mismo problema que el resto del mundo: que su enemigo es Estados Unidos. Si la cosa hubiera ocurrido a la inversa, es decir, si Snowden fuera un espía ruso que se “esconde” en Washington, el comentario de Ruíz Mantilla hubiera sido completamente distinto. Entonces Snowden sería un represaliado político de Putin y Estados Unidos la tierra de los derechos que acoge a todos los exiliados y perseguidos del mundo.

En tal caso Ruíz Mantilla no hablaría de “quijotismo punto com” y otras idioteces típicas que banalizan el drama de una persona que está poniendo en riesgo su vida. ¿Le parece eso quijotesco a Ruíz Mantilla?

Si los hechos hubieran sucedido a la inversa, Ruíz Mantilla no hablaría de los “inquietantes Estados Unidos de Obama” como habla de la “inquietante Rusia de Putin”. ¿Qué le inquieta a Ruíz Mantilla de la Rusia de Putin? No lo sabemos porque no lo dice, pero el caso es que la cosa tiene que parecer siempre de esa misma manera, una y otra vez. El mundo nunca se ha sentido inquietado por los Estados Unidos. Jamás.

Ruíz Mantilla acaba hablando de que “sus” libertades están en peligro. Naturalmente. Pero se trata exactamente de las suyas porque los demás, como Snowden, no tienen ninguna libertad. Más bien sobre su cabeza pende la espada de Damocles.

Conclusión: ¡Vaya mierda de comentarios que publica “El País” en sus páginas culturales! No nos extraña que el periódico se haya hundido.

(*) http://cultura.elpais.com/cultura/2016/03/14/television/1457949204_684843.html

Las cadenas de televisión confesionales crecen un 50 por ciento en Oriente Medio

Según un estudio elaborado por la Universidad Northwestern de Qatar, entre 2011 y 2014 el número de cadenas de televisión religiosas aumentó un 50 por ciento en Oriente Medio.

La mayor parte del crecimiento propagandístico se produce entre los medios sunitas, que pasaron de 43 en 2011 a 55 en 2014. Por su parte, las chiítas pasaron de 5 a 11, mientras que las cristianas pasaron de 2 a 9 en el mismo periodo de tiempo.

En total, en 2014 había 75 cadenas de televisión religiosas en Oriente Medio, por sólo 50 en 2011.

Fuera de Oriente Medio, por ejemplo en el Magreb, las cadenas confesionales tienen multitud de seguidores a través de los satélites de comunicaciones.

En sus sermones, los ulemas (eruditos religiosos) lanzan frecuentes “fatwas” con más contenido político que religioso. Al no haber conocido la revolución burguesa, el mundo musulmán no diferencia la religión de la política, es decir, no disimulan, así que la teología es una parte de la política, al estilo de lo que aquí antes se llamaba “nacionalcatolicismo”.

La política abre y cierra las televisiones, incluidas las islámicas. Por ejemplo, tras el derrocamiento de Morsi, en 2013 Egipto cerró tres cadenas de televisión islamistas.

En español coexisten la saudí Córdoba Televisión y la iraní Hispan TV, dos cadenas que contrastan como el día y la noche. Dios también tiene el corazón partido. El dios es el mismo, pero la primera cadena difunde el típico mensaje wahabita ultrareaccionario, mientras que la segunda defiende posiciones progresistas.

Dejamos para otro día las referencias a las cadenas de televisión evangelistas, el largo brazo del imperialismo estadounidense.

Una medalla para los asesinos

Por razones de política exterior, el Presidente de la República francesa, François Hollande, está condecorando a notorios asesinos, torturadores y criminales de guerra.

Esto ocurre en Francia, considerada como la patria de los derechos humanos, y ocurre con un gobierno “de izquierda” para que todos lo tengamos bien presente y reneguemos de esa “izquierda” aún más infame que la “derecha”.

Cuando algún político toma sus decisiones por motivos económicos particulares, todo el mundo lo califica de corrupción… excepto cuando se trata de política exterior, donde la corrupción es la norma.

Esa es la explicación de que Hollade haya condecorado con una medalla colonialista (la Legion de Honor) al ministro del Interior saudí, el príncipe Nayef, partícipe destacado de actos tan propios de los derechos humanos como las decapitaciones y otras hazañas características de la Casa Saudí.

También se dispone a hacer lo mismo con Mohamed Hammuchi, antiguo director del servicio secreto marroquí, al que la propia fiscalía de París acusa de torturas en una querella presentada por varias ONG ante los tribunales.

Sobre este asunto hemos leído en una web francesa una curiosa comparación: “Las torturas en Marruecos son como las corridas de toros en España: una vieja tradición ancestral, una curiosidad turística” (*).

Cuando un país como Francia condecora a un elemento clave del aparato del Estado marroquí, como Hammuchi, es porque se trata de un vasallo muy fiel, alguien que cumple las órdenes sin rechistar.

Sin embargo, cuando condecora a un ministro saudí no es por “atracciones turísticas”, como la lapidaciones, sino sólo por dinero, negocios, contratos, obras, armas…

(*) http://lagauchematuer.fr/

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