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Pieza para niños

Bianchi

En 1962 el gran dramaturgo Alfonso Sastre escribió una pieza de teatro para niños titulada «El circulito de tiza», en homenaje a su admirado Bertolt Brecht, y, a su vez, basada en Li Hsing Tao, autor chino medieval, «El círculo de tiza caucasiano». Hay una segunda parte que se titula -y es adonde vamos a parar-  «Pleito de una muñeca abandonada», que suena a juicio salomónico.

Sastre pone en escena la historia de unos niños de arrabal que encuentran una muñeca abandonada y semidestrozada por una niña repipi e indolente que es recompuesta gracias a su amor, arte y trabajo, y que, visto el satisfactorio resultado, es reclamada por la pija niña de papá como suya, de su propiedad amparada por la ley, que diría el fascista Carlos Herrera, catedrático en Insultos y Venablos (otros son más sutiles que este morlaco desatado con alcachofa).

La moraleja de Sastre es: «las cosas pertenecen, si es que somos humanos, a quienes las trabajan o cuidan con sus manos». Y no a los caprichosos que las abandonan cuando les aburren (pero luego especulan si la ocasión la pintan calva).

Algo parecido, muy parecido, es lo que está ocurriendo estos días, mejor dicho, noches, en el «Banc Expropiat» en el Paseo de Gràcia barcelonés por jóvenes desinteresados cuyo único interés -perdón por la paradoja- es ser una alternativa al «statu quo» imperante que sólo ofrece paro, drogas y marginalidad, que es donde les prefieren hijoputas como Herrera y Cía.

Buenas tardes.

La podredumbre de la prensa imperialista sale a la luz otra vez más

El diario británico The Guardian, uno de los más influyentes de Gran Bretaña, ha confesado (*) que uno de sus periodistas, Joseph Mayton, se inventaba las entrevistas y que simulaba haber asistido a acontecimientos en los que jamás estuvo.

Desde 2009 Mayton, que vive en California, formaba parte de la delegación del diario en Estados Unidos y en sus artículos insertó citas falsas y redactó entrevistas que no llevó a cabo. Los falsos entrevistados han desmentido haberle hablado nunca.

Por su parte, el desaparecido periódico “News of the World” ha retirado de internet 13 artículos firmados por Mayton.

The Guardian investigó la veracidad de 64 artículos publicados por el periodista e interrogó a 50 personas que habían participado en ellos, concluyendo que son muchos los falsificados y otros más son dudosos.

El caso Mayton sigue al de Jayson Blair, periodista del New York Times que fue despedido en 2003 por plagio e invención de los hechos.

En 2011 The Guardian promovió una investigación de Leveson sobre las prácticas repugnantes del periodismo británico. Las conclusiones ocupan 1.987 páginas, de las que se desprende que el ahora desaparecido diario “News of the World” pirateó los mensajes de correo de voz de teléfonos móviles de políticos y famosillos.

El ejemplo más sangrante fue el de Milly Dowler, una chica de 13 años de edad asesinada y cuyo correo de voz fue interceptado después de haber desaparecido.

Las escuchas telefónicas pusieron al descubierto una red mafiosa de conexiones entre los tres pilares básicos del Estado burgués: la prensa, la policía y los políticos. La policía estaba en el punto de mira por no investigar a fondo los casos de escuchas telefónicas en ocasiones anteriores. Los políticos se vieron envueltos por la asociación del Primer Ministro David Cameron con antiguos editores del “News of the World” y también debido a la concentración del capital en los medios de comunicación.

“News of the World” era propiedad del gángster Rupert Murdoch, también propietario de Times y The Sun. Al mismo tiempo, News Corporation de Murdoch esperaba la aprobación para apoderarse de BSkyB, la mayor cadena de televisión vía satélite de Gran Bretaña.

(*) http://www.telegraph.co.uk/news/2016/05/26/guardian-admits-rogue-reporter-fabricated-interviews/

Franco también organizaba sus propias farsas electorales

Para tratar de remarcar lo más posible las diferencias entre el régimen anterior, el franquismo, y el actual, la burguesía se esfuerza en ocultar que también el franquismo organizó sus montajes electorales. De esa manera parece que la diferencia entre uno y otro régimen es que ahora la gente puede votar y antes no. Es un error porque bajo el franquismo no sólo se podía votar sino que eran tan demócratas que incluso te obligaban a ello.

Entre sus varias convocatorias electorales, el régimen franquista organizó elecciones sindicales, municipales y para diputados, aunque en aquellos tiempos los llamaban “procuradores”. Bajo el franquismo la Ley de Representación Familiar de 1967 fue una especie de ley electoral que regulaba los sufragios.

Uno de los “procuradores en Cortes” que en 1967 fue elegido por el tercio familiar en la provincia de Ávila fue Adolfo Suárez.

El franquismo convocó tres referéndums, el primero el 6 de julio de 1947 para aprobar la Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado, que tuvo una participación masiva (alrededor del 90 por ciento) porque votar sí era votar a “la paz de Franco” y votar no llevaba a España al desastre.

Los ciudadanos fueron convocados por segunda vez a un referéndum el 14 de diciembre de 1966 para aprobar la nueva Ley Orgánica del Estado por la que se separaba el cargo de Jefe de Estado del de Presidente del Gobierno. De nuevo la participación fue muy elevada. El resultado fue rotundo a favor del sí.

Lo mismo que en el anterior, la obsesión del franquismo en este referéndum fue conseguir una alta participación de la población a favor del sí, para lo cual se puso en marcha la correspondiente campaña propagandística que se basó en la identificación del voto afirmativo con un sí a Franco. El voto era obligatorio y, en algunos casos, se obligó a algunos ciudadanos a presentar el certificado de voto para evitar represalias.

Aunque el gobierno franquista también recurrió a la propaganda, ni fue tan masiva como las actuales, ni estuvo tampoco organizada porque el objetivo no era tanto el voto como transmitir una cierta imagen del franquismo, ligándolo a la “paz” o al “progreso”.

La ley para la reforma política de 1976

Tras la muerte de su jefe, el 15 de diciembre de 1976 los franquistas sometieron a referéndum la ley para la reforma política del que se van a cumplir ahora 40 años. De nuevo el gobierno, dirigido entonces por el falangista Adolfo Suárez, trató de conseguir un apoyo aplastante para su proyecto de transición política utilizando para ello no sólo el aparato burocrático del Estado, sino también a toda la organización del Movimiento franquista, que disponía de la mayor parte de los periódicos de la época.

El referéndum de 1976 fue el primero en el que la publicidad política se utilizó masivamente, con un gran despliegue de medios. El Estado contrató y pagó a varias agencias publicitarias para la campaña, que se volcaron en todos los medios monopolizados por el Estado, especialmente la televisión, que entonces eran dos cadenas organizadas dentro del mismo aparato político del Estado: la Dirección General de Radiotelevisión Española.

Aunque todas las organizaciones antifranquistas pidieron el boicot, no tuvieron ninguna posibilidad de contrarrestar aquella gigantesca operación propagandística; la desproporción de medios fue tan grande que no se puede hablar de ninguna campaña alternativa a la de los franquistas.

Como director de la radio y la televisión públicas de 1969 a 1973, Suárez tenía experiencia en el manejo de la publicidad y su capacidad para engañar a las masas. Para la convocatoria de 1976, Suárez nombró a Rafael Ansón, un verdadero experto que convirtió el referéndum en un lavado de cerebro masivo sin procedentes.

Como reconoció Ansón posteriormente, “gracias a la televisión, entonces única, el gran cambio se pudo hacer sólo en un año y con los menores riesgos”.

Los mensajes publicitarios inundaron vallas y buzones, y se difundió una canción (“Habla, pueblo, habla”) de una manera tan insistente que se fijó en la memoria colectiva de las masas. El lema no era novedoso sino que procedía del referéndum organizado por los franquistas diez años antes:

La postura antifranquista a favor del boicot se expresó por medio de pintadas, manifestaciones y mítines fuertemente reprimidos por la policía. Para pedir el boicot los antifranquistas argumentaron la nula legitimidad democrática del gobierno y que el referéndum se promovía con una total ausencia de libertades políticas para expresar las distintas posiciones. Uno de las consignas más repetidas por los antifascistas entonces fue la de “Un referéndum sin libertad es un referéndum sin democracia”, con lo cual se admitía que no había libertad. El referéndum de 1976 no fue una consulta democrática porque no existían las libertades propias de una democracia. Esta octavilla de la época procede del Partido del Trabajo, hoy desaparecido.

En aquel momento los partidos no se habían legalizado, es decir, no hubo manera de oponer una fuerza organizada a la propaganda del gobierno de Suárez. Ningún partido antifascista pudo exponer su criterio en los medios de comunicación, radio, prensa o televisión. Lo mismo que en las convocatorias franquistas, sólo hubo un único mensaje. En tales condiciones, un referéndum es nulo, cualquiera que fuera su resultado.

En su manipulación, los franquistas no vacilaron en recurrir a la contrapropaganda, un instrumento típico del fascismo en todos los países. En algunos barrios obreros de Madrid el Gobierno organizó el reparto de octavillas en las que se rechazaba la abstención “en nombre del socialismo democrático”. En otros, recurrió a las contrapintadas anónimas para confundir los mensajes: en la oscuridad de la noche, los muros que piden la “Abstención” cambian para decir que “Abstención es incultura” o “Abstención es cobardía”.

Al cabo de los años Martín Villa, que entonces era ministro del Interior, reconoció que dio órdenes a la policía para retocar las pintadas de los antifascistas en las paredes pidiendo la abstención. Lo hicieron añadiendo un “no” detrás de la expresión “No votes”, de manera que al quedar “No votes no” se convirtió en una invitación al voto en un sentido afirmativo.

Estados Unidos ocultó su deuda con Arabia saudí durante 40 años

Durante más de cuatro décadas Estados Unidos ocultó la identidad de sus acreedores, algunos de los cuales estaban ocultos desde la crisis del petróleo de 1974.

Hasta ahora el Tesoro de Estados Unidos no desglosaba los datos de su deuda en poder de 14 países exportadores de petróleo, que incluía a Ecuador, Venezuela, Indonesia, Bahrein, Irán, Irak, Kuwait, Omán, Catar, Emiratos Árabes Unidos (UAE), Argelia, Gabón, Libia y Nigeria.

Ahora la agencia de noticias Bloomberg ha obligado judicialmente al Departamento del Tesoro a detallarla.

En julio de 1974 la crisis del petróleo agravó la situación económica de Estados Unidos, que ya se había visto afectada por un embargo que los países miembros de la OPEP impusieron contra Washington por su apoyo a Israel durante la guerra del Yom Kipur.

A raíz de aquellos acontecimientos, el ministro de Finanzas de la época, William Simon, decidió hacer una gira especial por los países de Oriente Medio y Europa.

Oficialmente esta ronda de visitas fue presentada al mundo como una visita más. Sin embargo, Simon tenía realmente un único objetivo: llegar a Arabia saudí para hablar sobre el problema de la utilización del petróleo como arma económica.

Además, Nixon quería persuadir a los saudíes de la necesidad de invertir en la deuda pública de Estados Unidos. Entonces Nixon dejó muy claro a Simon que su fracaso en las negociaciones con Arabia Saudí podría afectar negativamente la salud económica del país.

Las principales condiciones del futuro acuerdo eran las siguientes: Estados Unidos se comprometía a comprar petróleo y facilitaban apoyo militar a Riad, a cambio, Arabia Saudí inviertía miles de millones de dólares en las arcas públicas de Washington.

Para ajustar todos los detalles del acuerdo, ambas partes sostuvieron una ronda de negociaciones a puerta cerrada. Tras varios meses de negociaciones solo faltaba fijar la única cláusula del futuro acuerdo: la compra de bonos de deuda pública estadounidense por parte de Riad debería quedar en secreto.

Los funcionarios del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos lograron encontrar una solución al problema de la confidencialidad al permitir a Riad no participar de una licitación especial, obligatoria en este tipo de casos, para poder comprar los bonos estadounidenses.

Con esta enmienda especial era casi imposible determinar la presencia de capitales saudíes en el mercado de deuda pública de los Estados Unidos.

Desde el punto de vista político, el acuerdo sellado por Arabia Saudí y Estados Unidos fue bastante complicado y ambiguo. Varios países luchaban en aquellas décadas por el dinero de Riad, como Japón, Francia y el Reino Unido pero Washington se había logrado adelantar a sus socios.

Por su parte, el tercer rey de Arabia Saudí, Faisal bin Abdelaziz, temía que el dinero saudí pudiera quedarse en manos de Israel. Este dinero habría podido llegar a Israel en forma de ayuda militar que los Estados Unidos prestaron a la entidad sionista después de la guerra del Yom Kipur.

De acuerdo con la información facilitada por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, actualmente Arabia saudí posee bonos de Estados Unidos por valor de 116.800 millones de dólares.

Uruguay como peón del imperialismo antes y ahora

Darío Herchhoren
En el siglo XIX, al producirse la independencia de Argentina, este nuevo país heredó los límites de lo que fuera en su momento el Virreynato del Río de la Plata, que abarcaba el actual territorio argentino, el actual Uruguay, el norte de Chile y el sur de Bolivia.

Este territorio se fué fragmentando por razones que se explicarán en otro momento; pero lo que se llamaba la banda (orilla) oriental del río Uruguay siguió perteneciendo a Argentina.

No es ni era ningún secreto que el imperio inglés luego de los fracasos militares de 1806 y 1807 de intentar invadir el viejo Virreynato nunca abandonó esos planes, y lo intentó  de otra manera, esta vez dividiendo ese territorio para lo cual utilizó al entonces Imperio de Brasil, y a su emperador Pedro I, para atacar con su flota al territorio uruguayo, y provocar una guerra entre Argentina y Brasil.

Dicha guerra se saldó con la derrota militar de Brasil, y la destitución del almirante Tamandaré jefe de su flota, y a continuación de ello la firma de un tratado de paz entre los contendientes.

Curiosamente; Argentina a pesar de haber ganado la guerra, en la mesa de negociaciones «dispuso» que Uruguay se convierta en la República Oriental del Uruguay, y que sea independiente tanto de Brasil como de Argentina. Era algo totalmente descabellado y sin precedentes en la historia de los conflictos internacionales que un país que era victorioso perdiera parte de su territorio.

El secreto estaba, en que el plenipotenciario argentino era Manuel García, que fué el ministro de exteriores del gobierno de Bernardino Rivadavia, que era un agente inglés, y su ministro García su fiel servidor. Inglaterra no podía permitir que un solo país (Argentina) controlara ambas orillas del Río de la Plata, que era el paso obligado para navegar el río Paraná, y seguir su curso hacia el Paraguay y Bolivia.

Así la naciente República Oriental se convirtió en pieza fundamental de penetración británica de Sudamérica. Uruguay sirvió años después para consumar uno de los mayores crímenes que el imperio británico cometió contra las ansias de un pueblo de lograr su independencia, cuando en unión de Brasil y Argentina, desencadenan la guerra de la triple alianza contra el Paraguay. Un nuevo servicio de Uruguay al imperio inglés.

Durante todo el siglo XIX Uruguay sirvió los intereses británicos valiendo de base de agresión contra los pueblos del sur de América. Reconoció la ocupación militar inglesa de las islas Malvinas, amparó la intervención franco británica contra el gobierno patriótico argentino de Juan Manuel de Rosas, el cual derrotó esa intervención en una guerra memorable que condujo a la escuadra argentina a escribir una de sus páginas más gloriosas, al mando del gran Almirante Guillermo Brown, que ya había derrotado al almirante Tamandaré.

Ya en el siglo XX, Uruguay llevó una guerra sorda contra el presidente argentino Hipólito Yrigoyen, que era un hombre progresista y que durante la guerra civil que estalló en Rusia luego de la revolución bolchevique mandó víveres al joven estado soviético, ayudando a paliar el hambre que atenazaba al estado revolucionario.

Durante la segunda guerra mundial, los patriotas sudamericanos veían con simpatía las derrotas que el ejército alemán infligía a los ingleses, por aquello de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo.

Hay un episodio que muestra a las claras la genuflexión del gobierno uruguayo ante Inglaterra. Se trata de la persecución que sufre el acorazado de bolsillo alemán Graff Spee, por parte de tres cruceros ingleses, que lo averían gravemente. El Graff Spee, al mando del capitán Hans Lambsdorff se refugia en el puerto de Montevideo, y solicita estar una semana para hacer reparaciones y salir a alta mar. El ministro de AAEE Guani solo le concede 48 horas, siendo que Uruguay es un país neutral, y a sabiendas de que tres cruceros ingleses le esperan para hundirlo. Gran servicio a Inglaterra por parte del gobierno uruguayo. Por fin el Graff Spee zarpa rumbo a alta mar, y se entabla la famosa batalla del Río de la Plata, donde el Graff Spee averiado y ya muy tocado logra hundir dos de los tres cruceros ingleses; y siguiendo la vieja tradición del mar, el capitán Lambsdorff, decide hundir el buque haciendo explotar la Santa Bárbara, y llega junto a su tripulación en lanchas salvavidas al puerto de Buenos Aires, donde luego de un recibimiento apoteósico, se envuelve en la bandera alemana (no en la de la cruz gamada) y se quita la vida.

Los servicios de la diplomacia uruguaya al imperialismo son continuos. Durante el gobierno nacionalista del General Perón, la «oposición» democrática, conspira contra él utilizando el territorio uruguayo, y cuando al fin cae en 1955, es el primer país en reconocer al nuevo «gobierno democrático» surgido del golpe militar.

Cuando se produce la revolución cubana en 1959, el gobierno uruguayo mantiene frías relaciones con Cuba, y cuando en 1961, la OEA (Organización de Estados Americanos) se reúne, en Punta del Este (Uruguay) para tratar la expulsión de Cuba de la OEA hacía falta un determinado número de votos para ello, y quien mueve el fiel de la balanza a favor de la expulsión, es el representante de Uruguay Carlos Clulow, quien con su voto, «ayuda» al imperio; esta vez al nuevo imperio de los EEUU.

Estamos ahora en 2016. El Secretario General de la nefasta OEA, es ahora el ex canciller uruguayo Almagro, y promueve que se aplique la «carta democrática» (la expulsión) contra Venezuela. Otra vez el gobierno uruguayo con su larga experiencia de lacayo imperial presta sus servicios.

¿Pretende el imperialismo convertir a Kurdistán en cómplice de un nuevo reparto de Oriente Medio?

Juan Manuel Olarieta
El artículo que publica “Resumen Latinoamericano” sobre Kurdistán (*) es bastante peor que desafortunado, sobre todo teniendo en cuenta la trayectoria de un medio tan solvente. Sin embargo, la mayor nación privada de Estado arrastra una aureola de simpatías por todo el mundo que, en ocasiones como ésta, no le benefician en absoluto.

Esas simpatías se han visto acrecentadas, con plena justicia, por la heroica lucha desplegada en la batalla de Kobane contra el Estado Islámico, que por momentos llegó a parecer un frente por sí mismo que había quedado al margen del gobierno de Damasco, como el frente norte durante el inicio de la guerra civil española.

Entonces el PNV también tuvo la impresión de un “tercero en discordia” que al tiempo que “luchaba” contra el fascismo, era independiente de la República. Lo mismo ha ocurrido en Siria, donde algunos creen que se trata de una subespecie de guerra en la que no hay dos bandos sino tres. De esa manera eluden la siempre peliaguda decisión de tomar partido.

El artículo no trata de Kurdistán sino de Rojava, que no es más que una parte de Kurdistán, lo cual es un error bastante típico en las naciones, como Euskadi, repartidas entre varios Estados: el análisis del todo se lleva a cabo sobre una de las partes, como en este caso, mientras que en otros se analiza el todo sin tener en cuenta a las partes.

Cuando se habla de Kurdistán se olvida el origen mismo de la opresión nacional que, como escribieron Lenin y Stalin siempre tiene la misma raíz, el imperialismo, y en este caso concreto el acuerdo Sykes-Picot sobre el reparto que llevaron a cabo Gran Bretaña y Francia hace 100 años en Oriente Medio, que dejó sin Estado a una nación como Kurdistán y la dividió en varios fragmentos.

Por lo tanto, Kurdistán jamás va a conseguir su independencia sin derrotar al imperialismo, mientras que el titular del artículo habla de todo lo contrario: de la existencia de una “cooperación estratégica” entre el imperialismo (Estados Unidos) y una parte de una nación sometida (“Rojava”), es decir, de una alianza entre los opresores y los oprimidos que, además, no es cualquier clase de alianza, sino que tiene un carácter “estratégico” precisamente.

Esa “cooperación” sólo puede tener un significado: que las organizaciones kurdas no tienen una línea propia, no son realmente “independientes” del imperialismo, sino que siguen sus planes, que consisten en un nuevo reparto de Oriente Medio.

Para llevar a cabo ese reparto, Estados Unidos ha creado, armado, adiestrado, financiado y apoyado de mil maneras diferentes al Estado Islámico, al que los kurdos conocieron muy bien en la batalla de Kobane que tantas bajas les causó.

¿Están dispuestos los kurdos a “cooperar” con los imperialistas a pesar de todo?, ¿a costa de todo?, ¿consideran que su enemigo no es el imperialismo?, ¿lo consideran un aliado?, ¿creen que el enemigo es Bashar Al-Assad?, ¿creen que Bashar Al-Assad es un enemigo más importante o peor que Estados Unidos?

Esas preguntas hay que complementarlas con otras parecidas: ¿quiere el imperialismo justificar un nuevo reparto de Oriente Medio concediendo la independencia de Kurdistán?, ¿pretende convertir a Kurdistán en cómplice de sus manejos?, ¿en alguna ocasión los imperialistas han defendido la liberación de las naciones oprimidas?

Lo mismo que durante la guerra civil española, en mitad de los combates el autor del artículo cree ver una “revolución laica”, “igualitaria de género” y de “democracia directa” en Rojava. A quienes no combaten les entusiasma aprovechar las situaciones que toda guerra provoca para emprender experimentos a los que califican como “revoluciones” a causa de una sobredosis de imaginación.

Las nacionalidades oprimidas, como Kurdistán suelen padecer de nacionalismo, lo que les impide disponer de una herramienta básica para conquistar su independencia, que es mucho más importante en los casos en que, además, quiere emprender una revolución: una estrategia que empieza por identificar cuál es el problema que hay que solucionar, quién es el enemigo contra el que hay que luchar y, de rebote, quiénes son los amigos que te van a ayudar.

Esa estrategia sólo la puede ofrecer un partido comunista, como demostró el ejemplo de Vietnam, otro país dividido en pedazos que logró su independencia sólo por un motivo: porque estaba dirigido por una vanguardia realmente revolucionaria, de la que Kurdistán carece.

A diferencia de los nacionalistas, los comunistas vietnamitas lucharon primero contra el imperialismo francés y cuando Vietnam fue invadido por Japón, no se aliaron a estos para luchar contra aquellos, sino que lucharon también contra ellos.

Finalmente, se enfrentaron al imperialismo estadounidense que no llegó allá para ayudar a nadie, ni favorecer la independencia y la unidad de Vietnam, sino todo lo contrario.

Ese es el único camino y la única estrategia, que empieza por la creación de un partido comunista que pueda dirigirla. Por el contrario, los distintos fragmentos de Kurdistán llevan el camino de convertirse en los peones del nuevo reparto de Oriente Medio en el que creen que les va a caer algún pedazo en la boca, como si fueran perros que se aprovechan de las migajas de un banquete en el que quienes comen son otros.

(*) http://www.resumenlatinoamericano.org/2016/05/30/kurdistan-y-un-tema-polemico-cooperacion-estrategica-de-rojava-con-eeuu-bueno-malo-o-ni/

A la oposición siria el imperialismo le ha puesto la alfombra roja bajo los pies

Bassma Kodmani, la oposición viste de Armani
Karim Mohsen
Cuando Siria se ve destruida por el fuego de la guerra, el pueblo sirio muere y se ve dispersado por las cuatro esquinas del mundo, una “bien nacida” oposición siria se relaja en los palacios parisinos, londinenses y washingtonianos.

Estos opositores “bon chic, bon genre” “por encima de toda sospecha”… ¿de dónde han salido? Esta oposición expatriada ha jugado un papel decisivo en los sucesos que martirizan a Siria desde hace cinco años. ¿Quién es esta oposición, ante la que los medios occidentales ponen la alfombra roja? ¿A quien representa? Si estudiamos bien sus componentes, puede representar cualquier cosa, excepto al pueblo sirio y sus aspiraciones.

En efecto, limitándonos a las personalidades más mediáticas (portavoces oficiales u oficiosos) del “Consejo Nacional Sirio” (el CNS, escaparate de una dispar oposición de heteróclitas organizaciones) se nota que éstas, una élite expatriada de altos vuelos sin lazos con su país de origen no tienen realmente ninguna relación con las inquietudes del pueblo sirio. Y con motivo. Viven fuera de Siria desde hace décadas, frecuentan a los líderes internacionales y son miembros también de organizaciones internacionales.

Los más conocidos de este “escaparate” del CNS son las hermanas (Bassma y Hala) Kodmani, Radwan Ziadeh, Osama Monajed, Najib Ghadbian… Su punto común estriba en que todos actúan en los altos negocios político-económico- financieros y militares en Washington, Londres, Paris… Ziadeh, cuyo curriculum es confuso, es destacado miembro senior de un think-tank de Washington, financiado por el gobierno federal, el US Institute Of Peace, en cuya directiva abundan antiguos militares y agentes del National Security Council.

El USIP es conocido como patrocinador e impulsor de las “revoluciones de color”, sobre todo en la Europa del Este. Es en este mundo de los servicios de inteligencia en donde se mueve este distinguido portavoz del CNS. Ziandeh, con otros, ha enviado un llamamiento al presidente Obama para una intervención militar en Siria. Sus firmantes son “neoconservadores” tales como James Woolsey (antiguo jefe de la CIA), Karl Rove (mentor de George W.Bush, invasor de Irak en 2003). Osama Monajed y Najib Ghadbian no le van a la zaga, con unas trayectorias también facilitadas y engarzadas en Washington y Londres.

Monajed está presente en los platós de las cadenas occidentales y Al Jazira para contar la “realidad” de Siria, llamando al mundo a “la intervención”, con una “asistencia militar directa [a la rebelión]” y a una “ayuda militar extranjera”. Destaquemos que Bassma Kodmani exige una resolución de la ONU, bajo el Capítulo VII, que permita el uso de la fuerza contra el país. He aquí los patriotas que en vez de apelar a una solución del drama sirio desean la invasión de “su” país por fuerzas extranjeras. Esta Basma Kodmani, cargada de diplomas, es la portavoz mas conocida del CMS (de donde dimitió en 2012), pero sigue comprometida de forma activa.

La señora Kodmani es habitual del non plus ultra de las sociedades de Washington, París y Londres, con acceso a las casas de los más poderosos dirigentes del mundo occidental. Y eso son extendernos en su impresionante palmarés (el mismo caso de la mayoría de estos expatriados sirios) en donde destaca por dos veces en reuniones del grupo con aroma a azufre denominado Club Bilderberg, que reúne personalidades estadounidenses y europeas influyentes en los negocios, la diplomacia, y la política, el ejército y los medios, cuya razón de ser es influenciar y orientar a los políticos. La primera vez, en 2008, asistió en tanto que “francesa” y en 2012 (en plena guerra de Siria) como “personalidad internacional”.

La Actividad de Madame Kodmani “va mas allá del simple contexto sirio, englobando la totalidad de la acción de la OTAN sobre el conjunto de los países árabes, musulmanes y de Oriente Próximo”, según estiman los analistas. Sería incluso una pieza clave del proyecto norteamericano-sionista para el mundo árabe. Como miembro de un montón de organizaciones e instituciones tan prestigiosas unas como otras, es desde 2005 directora ejecutiva del ARI (Arab Reform Initiative), cuya financiación está a cargo de la Fundación Ford y realiza un programa de investigación emprendido por el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), una poderosa herramienta de lobbying.

El ARI es de hecho un anexo del CFR, el proyecto US/Medio Oriente, proyecto norteamericano para Medio Oriente, agrupación de diplomáticos de alto nivel, financiero y oficial de inteligencia, que tiene como objetivo la reflexión sobre la forma de “reformar” Medio Oriente bajo la supervisión de los Estados Unidos. En 2005 los Estados Unidos comenzaron a reunir a expatriados sirios y a trabajar con ellos. También por entonces las relaciones entre Washington y Damasco se vieron deterioradas…

¿Una oposición mediatizada que quiere “liberar” Siria? ¿En función de que intereses?

Fuente: http://www.lexpressiondz.com/article/0/0-0-0/242359.html

La explotación de los trabajadores en las minas de oro de Mali

Mientras la guerra asola el norte de Mali, cada día en Kenieba, en el sudoeste del país, ve millares de buscadores de oro cavando incansablemente la tierra para escapar a la miseria y encontrar el filón que les hará ricos. Un sueño en un paisaje de pesadilla.

Con los brazos, Hamidu sube lentamente  de la profunda trinchera que ha excavado durante horas. Los gestos son lentos. El peso de la fatiga, cada vez más pesado. Sobre su cara cubierta de polvo, los rasgos acusan el cansancio. Los músculos de sus manos están casi paralizados.

En el horno, con una temperatura de más de 45 grados, desde las 7 hasta la 6 de la mañana, horadará la tierra sin apenas detenerse, como poseído por la fiebre del oro.

Como él, millares de mineros llegados de todo el país, transforman cada día la región aurífera de Kenieba, a unos 400 kilómetros de Bamako, no lejos de la frontera con el Senegal, en un gigantesco hormiguero a cielo abierto. Fuera de la vista se extiende unos entrelazamientos complicados de galerías, que son otras tantas perforaciones en la tierra árida.

Al fondo de estas minas, los hombres se desloman sin descanso, con la esperanza en el corazón. El oro está en todos los lugares. Lo saben, lo sienten. Es más fuerte que ellos. Esta vez es verdad. El filón está ahí, bajo sus pies. Les está esperando les hará ricos, inmensamente ricos. Adiós a la miseria de los barrios de Bamako, los peligros del norte del país y la guerra civil contra los islamistas  que les ha echado a las carreteras.

A más de 10 metros de profundidad, el minero sube uno a uno los sacos de tierra. Con la mirada un poco perdida, deslumbrado por el duro sol de este final del día, Hamidu también quiere creerlo. A algunos metros de su mina, un joven, casi un niño, llegado del vecino Burkina Faso ha tenido suerte el mes pasado. Ha encontrado  polvo de oro. Una veintena de gramos en el día, una fortuna. Mañana, eso seguro, será su suerte.

Mientras tanto, va a reunirse con sus camaradas en uno de los campamentos de fortuna de Kenieba para descansar y refrescarse un poco. Está formado por algunas casas contraídas con telas, maderas y chapa ondulada recuperadas aquí y allá, su alojamiento está situado a algunos centenares de metros de la mina.

Se va a dormir algunas horas antes de ir a beber una cerveza a uno de los numerosos “maquis” del pueblo minero. Un bar mugriento donde, bajo los neones, en el estrépito del R’n’B, los hombres olvidan en la borrachera y a veces en los brazos de prostitutas nigerianas que llevan aquí el mercado del amor fácil.

Apenas mayores de edad y con los estudios abandonados

Acodado en la mesa, una tapa de bidón solado a una biela, se reúne con sus amigos Abdu, Mussa, Umar y Usmane. Todos han abandonado su familia para venir aquí a tentar la suerte. Hace siete meses que excavan. Su trayectoria es la misma que la de la mayoría de los mineros. Después de llegar en autobús desde Bamako, han puesto en común sus gastos. Apenas mayores de edad, han abandonado sus estudios y han preferido ir a la mina “para ayudar a sus parientes”. Mussa trabajaba con turistas. Pero los sucesos del norte y el relato de los atropellos de los islamistas hicieron huir a los extranjeros. Al perder el trabajo se hizo minero.

La guerra y el temor de ver a Mali hundirse en la violencia enrarecen la atmósfera del campo. Pero, como cada tarde, los cinco amigos rehacen el mundo y cuentan la misma historia que se cuenta en todos los lugares, de Bamako a Mopti pasando por las carreteras que llevan a Kenieba. Es la del hombre de las afueras de la capital que llegó en autobús a la mina y volvió por la misma tarde con dos kilos de oro. Seguramente una fábula, pero que les da siempre esperanza. En este pueblo, surgido de la locura del hombre por el oro, los papeles están bien definidos. Tras el aparente caos, el trabajo minero está perfectamente organizado, y el circuito del oro estrictamente señalizado.

En medio del campamento de los mineros, las tiendas de “quincallería y varios” surgen como champiñones. Alrededor de la calle principal, otras callejuelas salen a derecha e izquierda. Reina una actividad intensa. Esta zona de lavado es conocida desde hace siglos, pero es la primera vez que se explota industrialmente.

Aunque los emplazamientos de algunos filones se transmiten de boca a boca, los mineros emplean ahora detectores de metales comprados en Bamako o alquilados a terceros por un porcentaje del oro descubierto. Cuando el detector suena el buscador comienza a cavar. Después repasa con el dispositivo por encima de la cavidad. Si todavía suena cavará de nuevo; si no, irá a ver más lejos.

El mercurio que envenena el agua de Kenieba

En todos los casos, el polvo fino se mezcla con agua, y luego se filtra. Para seguir un filón, los mineros pueden perforar la tierra hasta más de veinte metros de profundidad, deslizándose entre muros mal apuntalados que a veces no tienen más de 40 centímetros de ancho, con riesgo de ser sepultados entre los escombros y morir atrapados en esta trampa mortal. Cada día son centenares de kilos de tierra los que se suben y se transportan a hombros en sacos de tela, hacia la zona de machacado. Por cada saco los mineros reciben 500 francos CFA, es decir, unos 0,76 euros. Los mismos que cavan son los que llevan los sacos; aquí es la regla. Algunos han comprado su terreno, otros, más pobres, alquilan sus brazos.

En la trituración la tierra se lava, y luego se tamiza en busca del menor polvo brillante. El agua se extrae del río con ayuda de bombas hidráulicas. Alrededor de la zona de triturado, las mujeres manejan las bateas con destreza. En el agua fangosa, a pleno sol, aclaran la arcilla y las piedras molidas por la trituración, con su bebé a la espalda. Todo el mundo está movilizado. El oro manda. El mineral es triturado y luego filtrado hasta obtener un polvo tan fino como la harina. A continuación pasa a una especie de tobogán en donde los escalones de madera están a menudo recubiertos de pedazos de moqueta. El oro, aún adherido a una tierra fangosa, se queda pegado.

Situada en unas bateas cónicas, esta sopa espesa es la última etapa antes de la separación definitiva del oro. Los que manejan la batea hacer girar el agua y el mineral que contiene, dejando escapar, por el borde superior, la parte mas ligera. De repente aparecen minúsculas lentejas amarillas. Algunas depositan una gota de mercurio, ese metal tóxico que amalgama el oro, pero que envenena el agua de Kenieba, para permitir su recuperación final.

El oro se revende a compradores europeos o de Medio Oriente

Cuando un afortunado minero descubre oro, lo revende sobre la marcha a pequeños negociantes que proveen a los intermediarios, o vuelve a Bamako para hacer propuestas a un comprador de las casas de negocio de la ciudad, que recompra el oro en función de las variaciones cotidianas en el precio del mercado internacional (actualmente un gramo de oro de 18 kilates, que corresponde a cerca de un 75 por ciento de oro puro, puede cambiarse a 40 euros).

En los talleres, el polvo y las pepitas son seguidamente fundidos en finas placas, revendidas a compradores extranjeros llegados de Europa o de Medio Oriente. Pero una importante cantidad del metal precioso alimenta también el mercado de la bisutería local. Al final de la jornada no es difícil encontrar el equivalente de 20.000 euros en plaquitas sobre el escritorio de uno de estos nuevos barones del oro. Protegidos por guardaespaldas, algunos de ellos militares del ejército maliense, se benefician del alza mundial de los cambios y de la crisis política por la que atraviesa Mali para enriquecerse.

Unos 20.000 niños trabajando

Las autoridades del país parecer estar superadas por el desplazamiento anárquico de poblaciones hacia los lugares mineros. Según la ONG Human Rights Watch, al menos 20.000 niños estarían trabajando actualmente “en condiciones extremadamente duras y peligrosas” en las minas de oro artesanales del país. “Estos niños ponen literalmente su vida en peligro, asegura la ONG. Llevan cargas más pesadas que ellos, bajan a pozos inestables, tocan e inhalan mercurio, una de las substancias más tóxicas”.

Sin embargo, la legislación maliense prohíbe el trabajo en las minas y el uso de mercurio a toda persona menor de 18 años.  Pero el oro ha cambiado la situación… Según cifras obtenidas por Human Rights Watch del Ministerio de Minas maliense, la cantidad de oro artesanal exportado cada años se eleva a cerca de 4 toneladas, con un valor aproximado de 168 millones de euros. Un maná que atrae toda la codicia en un país al borde de la implosión, y convertidos en unos años en el tercer productor de oro de África, detrás de África del Sur y de Ghana.

Fuente: http://www.lefigaro.fr/international/2013/03/22/01003-20130322ARTFIG00433-mali-la-nouvelle-ruee-vers-l-or.php

Anda como un pato, grazna cuac-cuac, luego es un pato

Bianchi
Lo que tiene el hecho de abandonar lo básico de unos principios que has mantenido y se pretende pasar de matute y contrabando ante la propia parroquia que no lo has hecho, que se trata de «nuevos ciclos», que hay que mirar al futuro y no al pasado, que los tiempos cambian -algo que ya se sabía desde el trovador Dylan en sus mejores épocas-, es que nadie te lo va a agradecer, y siempre te exigirán más en la pendiente y deriva reformista, por no decir degenerada, porque quién le ha visto y quién le ve a la izquierda abertzale: irreconocible.

Del antiguamente llamado MLNV -Movimiento de Liberación Nacional Vasco, que hasta el presidente Aznar citó no sin dificultades fonéticas y léxicas-, del que apenas queda nada, se ha pasado a EHBildu, coalición de la que Sortu -cuyo principal dirigente es su secretario general Arnaldo Otegi-, Alternatiba compuesta por oportunistas procedentes de la Izquierda Unida vasca (Esker Batua) de Javier Madrazo parachutados en la antigua Batasuna, EA (Eusko Alkartasuna), grupo nacionalista procedente de una escisión del PNV (Partido Nacionalista Vasco) y fundado por el exlendakari el navarro Carlos Garaikoetxea, y, por último, «at last but not least», Aralar, grupúsculo procedente de una escisión de Herri Batasuna muy crítico con la actividad armada de ETA siendo su líder el también navarro Patxi Zabaleta. Aralar fue la avanzadilla «ideológica» de lo que hoy es Sortu, aunque ni se diga ni menos se reconozca, esto es, el reformismo que llaman «socialdemócrata» o, en otras palabras, y usando el vocabulario abertzale, «liquidacionismo».

A Sortu le ha salido un grano en forma de «disidentes» que critican esta que entienden deriva reformista que hace dejación de los principios originales del movimiento abertzale («patriota», en lengua vasca, en euskera) y abandona, lo que consideran gravísimo, la bandera de la amnistía. No se cansan de repetir que ellos –«Askatasunaren Bidea« (En el camino de la libertad), compuesto por expresos, huidos y represaliados- no están por la labor de una vuelta a la lucha armada. Dicen sentir «vergüenza» de la línea actual de la izquierda abertzale y culpan a Otegi a quien llaman «líder supremo del reformismo» y, también, en tal vez un exceso verbal innecesario, «pijo neoabertzale». Hablan de «traicionar» esos principios y que dejar la lucha armada «no tiene por qué significar tirarnos (sic) en brazos de nuestros enemigos» (resic).

El lunes pasado, en Radio Euskadi -emisora oficial del País Vasco-, Otegi declaró (respondiendo a los «disidentes») que «no me considero ni pijo ni neoabertzale. Soy -continúa- un independentista vasco, socialista y me declaro marxista (sic), pese a que digan que soy socialdemócrata». Bueno, si lo dice él, lo será, aunque discrepemos fortísimamente de quien se reclama «marxista» y habla de aspirar a «Estados decentes» citando a Cicerón. No cabe mayor ambigüedad -y no lo decimos porque cite a Cicerón- en un presunto marxista.

Luego se extiende -Otegi- en algo que ya sabíamos, pero que en ámbitos abertzales no se podía decir imperando la «omertà» o ley del silencio. Otegi parece molestarse cuando la prensa española dice que ha sido gracias a la policía española y sus tribunales que se ha acabado con ETA, y reivindica su papel en este desmantelamiento de la organización armada vasca. Parece quejarse de que no le tengan en cuenta como si Roma (Madrid) no pagara traidores. Y más tratándose de un «hombre de paz», al decir de Rodríguez Zapatero y Pablo Iglesias.

Se explaya Otegi reconociendo que la izquierda abertzale «ha sido responsable del sufrimiento que se ha causado en este país», aunque matiza que (él) «ha contribuido a que desaparezca (la violencia), sin duda». Y remata la faena con aliño: «Por mucho que algunos quieren decir que eso se debe a la Policía y la Guardia Civil, la lucha armada de ETA seguiría si la izquierda abertzale NO HUBIERA TOMADO LA DECISIÓN DE APOSTAR POR LAS VÍAS PACÍFICAS Y DEMOCRÁTICAS» (mayúsculas nuestras). Es decir, reclama su papel fundamental en esta historia y que no se le ningunee. Podría decirse que casi lo tiene a gala.

Pero, como decíamos al principio, no bastará con estos «desdecires» y «reconocimientos» y «palinodias»: le exigirán más, que acepte la legalidad penitenciaria española, ya lo han hecho, la Ley de Partidos, ya lo han hecho, renunciar a la amnistía, ya lo han hecho, pactar con los fiscales para no entrar en la cárcel, ya lo han hecho, que reconozcan el daño causado, ya lo han hecho y, por supuesto, que «condenen la violencia», a lo que Otegi, muy ocurrente, asume que: «hice algo más eficaz que condenar la violencia de ETA, que es hacer desaparecer esa violencia». Pues vale, con su pan se lo coma, y ya veremos el juicio final de la Historia, la de los hombres, no la celestial.

Buenas tardes.

Argelia también está al borde de un golpe de Estado ‘blando’

El general argelino Jaled Nazzar
Juan Manuel Olarieta
Primero fueron las “revoluciones” de colores en los países que emergieron de la caída de la Unión Soviética; la guerra de los Balcanes se llevó por delante a Yugoeslavia, estandarte de los “países no alineados”; luego fue la “Primavera Árabe” y es posible que ahora le toque el turno a Argelia, que tiene elecciones presidenciales en 2019.

La desestabilización de esos países no fue elegida de manera aleatoria: Argelia ha sido siempre un baluarte del Tercer Mundo y actualmente defiende al gobierno de Damasco con una energía inusual dentro del mundo árabe porque hace 25 años fue uno de los primeros países en padecer los embates del yihadismo.

La semana pasada trascendió que el general Nazzar había viajado a París para entrevistarse en secreto con agentes de Hollande. Nazzar fue uno de los promotores del golpe de Estado de 1992 que desencadenó una brutal guerra contra el yihadismo en Argelia.

No obstante, el 13 de setiembre del pasado año el Presidente argelino Bouteflika inició una purga militar que afectó especialmente al DRS, los servicios secretos argelinos. El general Toufik, que ostentaba la dirección de los mismos desde 1990, fue destituido y con él se tuvieron que marchar su ayudantes, como el general Hassan, director del contraespionaje, que ha sido condenado a cinco años de prisión.

El jefe de los purgados es el general Nazzar, que ha acudido a París para demostrar a Hollande que están en condiciones de hacerse con las riendas del país.

El golpe de Estado en Argelia presenta, pues, la forma de una acusada pugna entablada en las más altas esferas políticas que afila las uñas para las próximas elecciones.

Una vez fuera de sus cargos, a los militares y espías argelinos se les ha ido la lengua y sus revelaciones las han publicado los medios dependientes del Centro de Comunicación y Difusión, que hasta ahora financiaba el general Toufik.

Es el caso de la cadena privada “Khabar” que ha difundido cerca de dos horas de entrevista con el coronel Mohamed Tahar Abdesselem, encargado de la sección de Oriente Medio del DRS. Entre otros datos, en su entrevista el coronel Abdesselem relata el golpe de Estado de 1992.

Aquel golpe adoptó la forma de un “interrupción de las elecciones”. En la primera vuelta de las elecciones legislativas ganaron los islamistas del FIS y ya no tuvieron ninguna opción más: los militares se hicieron con el poder.

El coronel cuenta que las elecciones fueron un simulacro. En realidad, el golpe estaba preparado desde 1990, cuando al general Nezzar le nombraron ministro de Defensa y al general Toufik director del DRS.

Los militares estaban dispuestos a admitir cualquier situación, excepto una victoria electoral de los islamistas. El coronel se lo advirtió al dirigente de los islamistas, Abassi Madani, a quien conocía de una estancia común de ambos en la cárcel.

Al saber las relaciones del coronel con el dirigente islamista, el general Toufik le destituyó, junto con otros diez oficiales.

En este relato faltan, evidentemente, los protagonistas mayores, los imperialistas, que nunca dan la cara. En este caso se trata de los imperialistas franceses y el motivo del golpe de Estado y de la destitución del coronel, según contó a la televisión argelina, no era otro que mantener las buenas relaciones entre Argelia y Francia.

Francia no puede admitir que en la otra orilla del Mediterráneo nada se le vaya de las manos. Ni en las elecciones truncadas de 1992, ni en las previstas para 2019.

Fuente: http://www.marcha.org.ar/argelia-tambien-esta-al-borde-golpe-estado-blando/

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