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La CIA y Arabia saudí en la historia inconfesable de Al-Qaeda (1)

Gulbuddin Hekmatyar, padrino de Bin Laden
Maxime Chaix
Quince años después del 11 de septiembre, cuando el Congreso norteamericano acaba de autorizar a sus ciudadanos a demandar a Arabia saudí por su supuesto papel en estos atentados, la “guerra contra el terrorismo” lanzada poco después del hundimiento de las Torres Gemelas no encuentra final. En este contexto, un número creciente de expertos designan al militarismo occidental presente en el proyecto “Gran Oriente Medio” como un factor principal de amplificación de la amenaza terrorista. Una menor atención se ha concedido a las políticas clandestinas de la CIA, los servicios secretos saudíes y sus aliados, que sin embargo están en el origen de esta plaga.

Todo observador atento está al corriente del papel central de estas agencias en la creación y asesoramiento de Al-Qaeda, desde la campaña antisoviética de los años 80 en Afganistán hasta el apoyo de los grupos armados que intentan derrocar a Bashar Al-Assad en Siria. Una inmersión en un período turbulento y mal entendido de la historia reciente de los servicios especiales norteamericanos y sus principales socios.


La ‘segunda CIA’: el Safari Club

Tras el escándalo del Watergate, el Congreso impuso a la CIA severas restricciones legales y presupuestarias. En respuesta, los oficiales de la Agencia crearon una red alternativa denominada Safari Club, por el nombre de la lujosa residencia de vacaciones en Kenia en donde se reunían sus miembros. Como ha explicado el antiguo diplomático canadiense Peter Dale Scott en su última obra, “El Estado profundo norteamericano”, durante los años 70 importantes funcionarios en activo o retirados de la CIA estaban descontentos con las reducciones presupuestarias efectuadas bajo el mandato de Carter por Stansfield Turner, director de la Agencia.

En respuesta, organizaron una red alternativa denominada Safari Club. Supervisada por los servicios secretos franceses, egipcios, saudíes, marroquíes e iraníes (entonces bajo el Sah), el Safari Club estaba secundado en Washington por una “red privada de investigación”, según Joseph Trento. Esta red reagrupaba oficiales de la Agencia tales como Theodore Shackley y Thomas Clines, que habían sido marginados o desplazados por el director de la CIA Stansfield Turner. Como el príncipe (y antiguo jefe de los servicios secretos saudíes) Turki ben Faisal explicará más tarde, el objetivo del Safari Club no era solamente el intercambio de investigaciones, sino también “la explotación de operaciones clandestinas que la CIA no podía ejecutar directamente debido al escándalo del Watergate y de las reformas que siguieron”. Así se puso en marcha una especie de “segunda CIA”, hostil al presidente Carter, pero favorable al que le iba a suceder, el antiguo gobernador Ronald Reagan, un fiero oponente a los acuerdos entre Estados Unidos y la URSS.

El BCCI, la ‘segunda CIA’ y la creación de Al-Qaeda

En aquellos tiempos, el Safari Club tenía necesidad de una red de bancos para financiar sus operaciones anticomunistas. Con la bendición del director de la CIA George Bush padre, el jefe de los servicios secretos saudíes Kamal Adham transformó el banco BCCI en una auténtica lavandería internacional de dinero. Siempre según Peter Dale Scott, en los años 80, el director de la CIA William Casey tomó decisiones cruciales en la dirección de la guerra secreta en Afganistán. En cualquier caso, fueron elaboradas fuera del marco burocrático, y fueron preparadas con los directores de los servicios de investigación saudíes, con Kamal Adham en primer lugar, y luego el príncipe Turki ben Faisal. Entre estas direcciones podemos citar la creación de una legión extranjera encargada de ayudar a los muyaidines afganos a combatir a los soviéticos. En otras palabras, se trata de la puesta en marcha de una red de apoyo operativo conocida con el nombre de Al-Qaeda desde el fin de esa guerra entre la URSS y Afganistán.

Casey afinó los detalles de ese plan con los dos jefes de los servicios secretos saudíes, así como con el director del Bank of Credit and Commerce International (BCCI), banco pakistano-saudí del que Kama Adham y Turki ben Faysal eran accionistas. Haciendo esto, Casey dirigía entonces una segunda Agencia,  una CIA extraoficial, construyendo con los saudíes la futura Al-Qaeda en Pakistán, mientras que la jerarquía oficial de la Agencia en Langley “pensaba que eso era imprudente”.

Masivamente financiada por los petrodólares de los Saud, entre ellos aquellos obtenidos de las cajas negras de los contratos de armamento gestionados por su embajador en Washington, el príncipe Bandar ben Sultan, la operación de apoyo a la yihad afgana acabará en el esfuerzo de los señores de la guerra extremistas, de los traficantes de opio y de heroína en los años 80. En una obra anterior, que fue recomendada por el general Bernard Norlain, cuando dirigía Revue Défense National, Peter Dale Scott explicaba que en mayo de 1979 los servicios secretos pakistaníes de ISI pusieron a la CIA en contacto con Gulbuddin Hekmatyar, el señor de la guerra afgano que ciertamente se benefició del menor apoyo en su país.

Islamista radical, Hekmatyar era también el más importante traficante de drogas muyahidin, y el único que había desarrollado un complejo de seis laboratorios de transformación de la heroína en el Beluchistán, región de Pakistán controlada por el ISI. Esta decisión tomada por el ISI y la CIA desmiente la habitual retórica norteamericana según la cual Estados Unidos ayudaba al movimiento de liberación afgano. De hecho, apoyaban los intereses pakistaníes (y saudíes) en un país frente al cual Pakistán no se sentía seguro. Como declaró en 1994 un dirigente afgano a Tim Weiner, periodista del New York Times, “nosotros no hemos elegido a los jefes de la guerra. Estados Unidos han creado a Hekmatyar proporcionándoles armas”.

Ahora, su deseo es “que Washington los abandone y les obligue a no matarnos, para protegernos de esta gente”. Finalmente, a principios del año 2002 Hekmatyar llamará a la “guerra santa” contra Estados Unidos desde su exilio en la capital iraní, antes de instalarse en Pakistán para organizar las operaciones anti-occidentales en Afganistán.

Los petrodólares saudíes financian a los talibanes y a Al-Qaeda

En los años 90, los petrodólares saudíes y el discreto apoyo de la CIA, del MI6 y del ISI favorecieron la emergencia de los talibanes. En efecto, según el investigador y periodista británico Nafeez Ahmed, que fue consultor en las investigaciones oficiales sobre los atentados del 11 de septiembre y del 7 de julio, a partir de 1994 y hasta el 11 de septiembre, los servicios de investigación militar norteamericanos, así como de Gran Bretaña, Arabia saudí y Pakistán han proporcionado secretamente armas y fondos a los talibanes, que cobijaban a Al-Qaeda. En 1997, Amnistía Internacional deploró la existencia de “lazos políticos estrechos” entre la milicia talibán, que había conquistado Kabul, y Estados Unidos. Bajo la tutela norteamericana, Arabia saudí continuaba financiando las madrasas. Los manuales redactados por el gobierno norteamericano a fin de adoctrinar a los niños afganos con la ideología de la yihad violenta durante la guerra fría fueron entonces aprobados por los talibanes. Se integraron en el programa base del sistema escolar afgano y fueron ampliamente empleados en las madrasas militantes pakistaníes financiadas por Arabia saudí y el ISI, con el apoyo de Estados Unidos.

En un mundo en el que, citando al general De Gaulle, “los Estados no tienen amigos, sino solamente intereses”, Nafeez Ahmed explica estas políticas clandestinas de apoyo a los talibanes en el hecho de que las administraciones Clinton y Bush esperaban servirse de estos extremistas para establecer un régimen fantoche en el país, a la manera de su bienhechor saudí. La esperanza vana y manifiestamente infundada era que un gobierno talibán asegurara la estabilidad necesario para instalar un oleoducto trans-afgano (TAPI) dirigiendo el gas de Asia central hacia Asia del sur bordeando Rusia, China e Irán. Estas esperanzas fueron canceladas tres meses antes del 11 de septiembre cuando los talibanes rechazaron las propuestas norteamericanas. El proyecto TAPI fue bloqueado a continuación, debido al control intransigente de Kandahar y de Quetta por los talibanes; en cualquier caso, este proyecto está ahora en curso de finalización, pero notoriamente sin la participación de las grandes empresas occidentales.

Recordemos que la multinacional californiana Unocal, absorbida por Chevron Texaco en 2005, negocia este proyecto con los talibanes entre 1997 y la primavera de 2001, con el apoyo del gobierno estadounidense. El régimen del mullah Omar protegía a Osama bin Laden y a sus hombres en aquel tiempo.

Siguiendo en los años 90, las políticas clandestinas de la CIA y de sus aliados británicos, saudíes y pakistaníes favorecerán el apogeo global de Al-Qaeda, una realidad documentada pero ampliamente ignorada en el mundo occidental. En este mismo artículo, Nafeez Ahmed recuerda que, como el historiador británico Mark Curtis describe minuciosamente en su sensacional libro, “Secret Affaires: La complicidad de Inglaterra con el islam radical”, los gobiernos de Estados Unidos y del Reino Unido han continuado apoyando secretamente redes afiliadas a Al-Qaeda en Asia central y en los Balcanes tras la guerra fría y por las mismas razones que anteriormente: la lucha contra la influencia rusa y ahora china, con el fin de extender la hegemonía norteamericana sobre la economía capitalista mundial. Arabia saudí, primera plataforma petrolera del mundo es el intermediario de esta estrategia anglo-americana irreflexiva.

Tras los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, la CIA endurece su política antiterrorista deteniendo arbitrariamente, torturando y liquidando a presuntos miembros supuestos o comprobados de la red de Bin Laden en el marco de la “guerra global contra el terrorismo”. Sin embargo “hacia mediados [de la década pasada] la administración Bush decidió utilizar a Arabia saudí para enviar millones de dólares a los yihadistas asociados a Al-Qaeda, extremistas salafistas e islamistas de los Hermanos Musulmanes. La intención era reforzar a estos grupos a través de Próximo Oriente y Asia central, con el objetivo de enfrentar y rechazar la influencia geopolítica del Irán chiíta y de Siria”.

En 2007 el gran periodista Seymour Hersh informa en detalle del despliegue de esta estrategia en el New Yorker, citando cierto número de fuentes gubernamentales procedentes de los medios de la defensa y de la inteligencia en Estados Unidos y en Arabia saudí. Así, la administración Bush reivindicaba una “guerra contra el terrorismo” apoyando a la vez a grupos yihadistas a través de los servicio saudíes, una política de guerra “por delegación” que encuentra sus orígenes en Afganistán en los años 80, y que se impondrá a Siria tres decenios más tarde.

La CIA coordina el esfuerzo de guerra contra Assad

En enero de 2016, cuarenta años más tarde de la creación del Safari Club, el New York Times reveló que Arabia saudí había sido “con diferencia” el principal financiero de la guerra secreta de la CIA en Siria, bautizada como “Operación Timber Sycamore”. Este diario cita el papel principal del príncipe Bandar ben Sultan en la misma, cuando dirigía los servicios saudíes entre julio de 2012 y abril de 2014, reconociendo que esta operación de “numerosos miles de millones de dólares” anuales había llevado al reforzamiento de los grupos yihadistas en Siria, con la complicidad de la CIA. Según el Times, “los esfuerzos saudíes [en Siria] fueron dirigidos por el ostentoso príncipe Bandar ben Sultan (…) quién pidió a los espías del reino comprar millares [de metralletas] AK-47 y millones de municiones en Europa del Este para los rebeldes. La CIA ha facilitado algunas (sic) de estas compras de armamento para los saudíes, entre ellas un vasto acuerdo con Croacia en 2012. Durante el verano de ese mismo año, estas operaciones parecían estar fuera de control en la frontera entre Turquía y Siria, con los Estados del Golfo como transmisores de dinero y armas a las facciones rebeldes, incluyendo grupos de los cuales altos responsables norteamericanos tienen el temor de que estén ligados a organizaciones extremistas como Al-Qaeda”.

En realidad, pese a esos temores de Washington, la CIA coordinaba clandestinamente desde enero de 2012 al menos dos redes de aprovisionamiento de armas financiadas por las petromonarquías del Golfo y Turquía: una serie de entregas aéreas desde los Balcanes, que fue recientemente objeto de una profunda investigación del BIRN y de la OCCRP, confirman el papel central de la CIA en ese tráfico ilegal de armas; y otra vía de aprovisionamiento desde Libia, según las revelaciones nunca desmentidas del periodista de investigación Seymour Hersh.

Fuente: http://maximechaix.info/?p=3605

Los aliados ‘marxistas’ del imperialismo en Oriente Medio

Guerrileros kurdos de Komala con su dirigente
Ayer el presidente de Irán, Hasan Rohani, se entrevistó en Nueva York con el de Turquía, Erdogan. Tras la reunión, Rohani manifestó que Irán siempre y en todas las etapas será un amigo y hermano de Turquía: “Estamos dispuestos a desarrollar nuestras relaciones con Ankara en todos los ámbitos, incluido el transporte, la industria y la energía”.
El dirigente iraní expresó su apoyo a la “amistosa y fraterna Turquía”. Por otro lado, Rohani transmitió en nombre de Teherán una “profunda tristeza” por la intentona golpista en Turquía y expresó su disposición a ayudar a recuperar la estabilidad y la seguridad en el país otomano.
Rohani señaló que el fallido golpe de estado se produjo en Turquía tras una serie de incidentes que algunas potencias habían planificado “contra nuestra región”, añadiendo: “No tenemos la menor duda de que con el esfuerzo y el empeño conjunto podremos paralizar el camino que el enemigo ha planeado contra nosotros”.
“El terrorismo es una amenaza contra todos, y el papel de ambos países en la lucha contra el terrorismo y la inseguridad en la región, especialmente en Siria e Iraq, tiene mucha importancia”, explicó el presidente iraní.
Cuando Rohani se refiere al terrorismo no sólo incluye a los yihadistas, sino también al PJAK, que es la delegación del PKK en Irán, y cuando se refiere al enemigo, alude al imperialismo. Para Irán se trata de los diferentes brazos de la misma hidra, contra la que está empeñado en una batalla desde la revolución de 1979.
En Irán ya existían dos organizaciones independentistas kurdas, el PDKI y Komala, mientras que en 2004 los imperialistas fundaron una tercera, el PJAK, tras la invasión de Irak porque las otros dos estaban en una situación de extraordinaria debilidad. El imperialismo necesita un movimiento independentista fuerte bajo su control.
Tras la invasión de Irak, los imperialistas querían llevar la guerra al interior de Irán con el PJAK y la OMPI. En agosto de este año, un dirigente del PJAK, Siyamend Moini, declaraba con motivo de los enfrentamientos en Hasaka, entre kurdos y sirios:
“Iran tiene que entender claramente que cualquier tipo de ataque a Rojava no va a acabar en Rojava. Existe una probabilidad de estalle una guerra dentro de Irán. Hay fuerzas gigantescas que desean transferir esta guerra a Irán con todas sus fuerzas. Cualquier contra nuestro movimiento también es un ataque contra nosotros [PJAK] y la posición y la reacción del PJAK sobre ese asunto está clara. Irán teme el estallido de una guerra civil. Con los cambios que han ocurrido en los gobiernos regionales, cambios en la naciones-estados, es inevitable. Esos cambios pueden ser como los que han ocurrido en Irak y en Siria o se pueden hacer de manera pacífica. Si Irán no elige la segunda opción, una guerra civil es inevitable” (1)
La sucursal del PKK en Irán no se preocupa por ocultar su naturaleza servil hacia el imperialismo. En 2015 desató una “intifada” en Irán inspirada en la Primavera Árabe, a partir de la cual se habría de desencadenar una guerra, continuación de las de Irak y Siria.
La base de operaciones del PJAK es la misma que la del PKK: las montañas Qandil, a 15 kilómetros de la frontera de Irán, donde las fuerzas de ambas organizaciones son entrenadas por consejeros militares estadounidenses, israelíes y británicos.
Lo mismo que en Siria con el PYD, el uso de una marca diferente se debe a que el PKK está en el listado de organizaciones de naturaleza terrorista de Estados Unidos y del Consejo Europeo, lo que no ocurre con el PJAK y permite una financiación abierta de dicha organización.
Hasta ahora ha habido otro motivo adicional diferenciador: mientras Turquía ha sido un aliado fiel del imperialismo, Siria e Irán son Estados cuya destrucción es uno de los objetivos primordiales del imperialismo. En este empeño, tanto el PYD como el PJAK son meros instrumentos. Por el contrario, el apoyo al PKK por parte de Estados Unidos sólo ha aparecido a la luz más recientemente y ha provocado un golpe de Estado en Turquía, como ha manifestado Rohani de forma indirecta.
Dos años después de la fundación del PJAK, la Secretaria de Estado Condolezza Rice aprobó un aumento de 75 millones de dólares para el fondo de propaganda antigubernamental y grupos de la oposición que operaban dentro de Irán, lo que promovió una carta del congresista Dennis Kucinich dirigida al presidente Bush en la que le preguntaba si la Casa Blanca “coordinaba y apoyaba” al PJAK desde Irak, aprovechando la ocupación militar derivada de la guerra.
Bush negó cualquier apoyo a dicha organización, a pesar de que los propios militantes reconocen que se trata de la misma organización. El año pasado el Wall Street Journal publicó un amplio reportaje que tituló “Los aliados marxistas de América contra el Califato Islámico”. El PKK son esos “marxistas” aliados con el imperialismo. En una entrevista, una militante, Zind Ruken, destacaba los vínculos entre las diferentes sucursales de la misma organización: “A veces soy un PKK, a veces soy un PJAK, a veces soy un YPG. Eso no es realmente importante. Todos son miembros del PKK”(2).
No nos preguntaremos ahora por las razones que tuvo uno de los más autorizados portavoces mediáticos del imperialismo para entrevistar a unos “marxistas” que, además, también están considerados como “terroristas” en Estados Unidos.
Ni unos (imperialistas) ni otros (PKK) se han preocupado por esconder sus mutuos vínculos, en donde la sacrosanta cruzada contra el Califato Islámico sólo desempeña el papel de coartada. De otra manera no se explica que esa alianza se haya trabado también con el PJAK, cuyo campo de batalla es Irán.
El 12 de junio de 2006 un portavoz del PJAK, Ihsan Warya, no escondió a la revista Slate que al PJAK le gustaría convertirse en un “agente de Estados Unidos”, trabajar conjuntamente con el imperialismo contra Irán, por lo que se sentían decepcionados de que no hubieran establecido contacto. La cooperación del imperialismo con los kurdos durante la guerra de Irak, decía el portavoz, contrastaba con el vacío hacia los kurdos que luchan contra el gobierno de de Teherán (3).
Según el periodista Seymour Hersh, la creación del PJAK en 2004 fue iniciativa de Estados Unidos, para lo cual contó con el apoyo del ejército israelí (4).
A finales de 2006, un dirigente del PKK admitía a la prensa libanesa que Estados Unidos había contactado con los kurdos que luchaban en Irán. Añadía además que si Estados Unidos estaba interesado en el PJAK, también estaba interesado en el PKK, ya que ambos grupos eran miembros del KCK (Confederación Democrática de Kurdistán) (5).
En agosto del año siguiente, Haji Ahmadi, máximo responsable del PJAK visitó Washington para ampliar la ayuda política y militar de Estados Unidos al movimiento kurdo iraní. Luego trató de rebajar el alcance de la vista, afirmando que sólo llevó a cabo “contactos limitados”.
Sin embargo, Biryar Gabar, un comandante del PJAK de Sanandaj reconoció a Newsweek que las reuniones de Haji Ahmadi en Washington fueron “al más alto nivel” y que versaron “sobre el futuro de Irán”.
En una entrevista concedida en abril de 2009 al diario turco Akşam, el presidente del Consejo Asesor de Inteligencia de la Casa Blanca entre 2001 y 2005, Brent Scowcroft, admitió que Estados Unidos “apoyó y promovió” al PJAK en la época de Bush, mientras que Obama dejó de hacerlo posteriormente (6).
El apoyo al PJAK, en el que también está involucrado el Estado de Israel, no es ningún secreto sino un asunto bastante documentado en el mundo universitario. Eso favorece que la bibliografía al respecto empiece a ser abundante. Por ejemplo, así lo afirma Nader Entessar de la Universidad del Sur de Alabama (7)
Lo mismo sostiene Suleyman Elik de la Universidad Medeniyet de Estambul (8). En idéntica línea, Robert Scheer y Reese Erlich han escrito recientemente que Israel está apoyando la lucha armada del PJAK dentro de Irán, aunque mantiene en secreto su ayuda (9).
Notas:

(1) http://rojhelat.info/en/?p=9146
(2) http://www.wsj.com/articles/americas-marxist-allies-against-isis-1437747949
(3) http://www.slate.com/id/2143492/?nav=fo
(4) The Next Act, The New Yorker, 19 de noviembre de 2006 (http://www.newyorker.com/fact/content/articles/061127fa_fact).
(5) http://www.dailystar.com.lb/article.asp?edition_id=10&categ_id=2&article_id=77119
(6) Ihsan Bal, M. Turgut Demirtepe, USAK Yearbook of Politics and International Relations International Strategic Research Organization (USAK), vol. 5, 2012, pg. 43.
(7) Kurdish Politics in Regional Context, In Kurdish Politics in the Middle East, Rowman & Littlefield, 2010, pg. 205.
(8) Iran-Turkey Relations, 1979-2011: Conceptualising the Dynamics of Politics, Religion and Security in Middle-Power States, Routledge, 2013, pgs. 91-92.
(9) Iran Agenda: The Real Story of U.S. Policy and the Middle East Crisis, Routledge, 2016, pg. 140.

30 espías han muerto en los bombardeos contra las posiciones yihadistas

Un bombardeo ruso desde buques fondeados en las costas de Siria ha destruído una sala de operaciones cerca de Alepo desde la que agentes extranjeros de inteligencia dirigían las operaciones de los yihadistas.

Lograron matar a 30 espías israelíes, estadounidenses, turcos, saudíes, qataríes y británicos, aunque el Ministerio ruso de Defensa no ha comentado el operativo.

Los rusos localizaron la sala de operaciones en medio de la montaña Saman, en la parte occidental de la provincia de Alepo. Fue acondicionada por los servicios de inteligencia extranjeros con el fin de coordinar las operaciones de diversos grupos yihadistas contra las fuerzas del gobierno sirio en las provincias de Alepo e Idlib.

La mayor parte de los medios sirios de comunicación progubernamentales citaron al servicio en árabe de la agencia de noticias Sputnik como fuente principal de la información. Según Al-Masdar News, “buques de guerra rusos dispararon cohetes kalibr en los puestos de mando de los terroristas en el oeste de Alepo, donde oficiales turcos, saudíes, israelíes, británicos y estadoundenses estaban desplegados para ayudarlos en sus operaciones”.

La agencia iraní de noticias FarsNews asegura que “los buques de guerra rusos dispararon tres proyectiles kalibr contra la sala de operaciones de coordinación de los agentes extranjeros en la región de Dar Ezza en la parte occidental de Alepo, cerca de la montaña de Saman, matando a 30 oficiales israelíes y occidentales”.

Si bien no hay duda de que los grupos yihadistas y de la “oposición” en Siria son entrenados, avituallados y dirigidos por los servicios de inteligencia extranjeros (en su mayoría Estados Unidos, Turquía y Arabia saudí), las fuentes progubernamentales de Damasco aún no han proporcionado evidencias en vídeos y fotos que confirmen esta información.

Las grandes cadenas de noticias se asocian contra la información independiente

Jenni Sargent se encargará de la censura
Más de 20 grandes medios de comunicación del mundo entero han formado una coalición, llamada First Draft News, para salir del descrédito creciente a costa de silenciar a los medios de información independientes, especialmente en internet.

La red está formada por monopolios digitales, como Facebook, Twitter y Youtube (Google), así como por cadenas convencionales, como el New York Times, la Agencia France Press y Al-Jazira, que aseguran que se disponen a dar la batalla a las “falsas informaciones” que circulan por red, los falsos vídeos, los rumores, las teorías de la conspiración…

A partir de ahora sólo valdrá la información procedente de fuentes oficiales, fiables, serias, solventes, fidedignas…

La directora general de First Draft News, Jenni Sargent, explica en la web que es difícil “filtrar” las informaciones falsas porque cada uno de nosotros es una fuente potencial de informaciones que puede publicar en internet.

Los monopolios digitales, especialmente Google, van a desempeñar un papel fundamental en el control de las informaciones que circulan por las redes sociales, a las que quieren empezar a etiquetar, como si tuvieran denominación de origen.

Para ello quieren crear uno de esos tinglados “neutrales” con periodistas “prestigiosos” y, sobre todo, bien remunerados que hagan el trabajo sucio con la mayor dignidad posible y sin que la censura se note demasiado.

El tinglado irá acompañado de un “código de buena conducta” para diferenciar a los buenos informadores de los malos y las noticias solventes de las fraudulentas. Youtube, una de las sucursales de Google, ya está en ello.

Además de los medios de comunicación, en algo así no podían faltar las ONG del tipo de Amnistía Internacional y asociaciones colegiales de periodistas.

Aquí todo diós es ‘antisistema’

B.
O así parece a juzgar por el tratamiento dado a elementos de la burguesía catalana obligados a personarse ante el Tribunal Supremo que juzga a Francesc Homs, portavoz del Partido Demócrata Catalán (marca que sustituye a la CDC de Pujol y Artur Mas.)

Se le acusa -a Homs- de desobediencia, prevaricación y malversación de fondos públicos como responsable de la «ilegal» (comillas mías) consulta (independentista; el paréntesis es mío) celebrada en Catalunya el 9 de Noviembre de 2014.

Antes de declarar, Homs dijo que «esto es un proceso político», «mi sentencia ya está dictada», «la Fiscalía es el brazo armado del PP». Por su parte, Artur Mas, que acompañó a Homs en comitiva junto con representantes de ERC, PNV y Podemos, arropándolo, declaró que «lo que está en juego es la democracia, no la independencia». Podía haber dicho que «esto es una prueba más, por si hacían falta otras, del nulo carácter democrático del Estado español», pero sería pedir peras al olmo burgués que es Mas, bien que asaz ilustrado que su homólogo cavernario y fascista español.

Si aterrizara un extraterrestre y no supiera que es Homs quien pronuncia esas palabras, pensaría que el TS está juzgando a miembros de ETA o a comunistas o a antifascistas o simplemente demócratas. Y es que las palabras de Homs parecen salidas de boca de militantes de ETA que, en los juicios en Las Salesas, decían no reconocer el tribunal que les juzgaba -tildándolo de «fascista»– y que a ellos sólo les juzgaba un único tribunal autorizado y reconocido por ellos: el pueblo vasco. Discurso muy parecido al de Homs. Tan parecido que el TS español lo estima poco menos que igual, no es lo mismo, ni mucho menos, pero para la Némesis española sí que lo es y actúa en consecuencia metiendo en el mismo saco a «terroristas» que fracciones burguesas de su misma clase que entienden que atacan la sagrada unidad de la única patria posible:la española recogida en el artículo 2 de la Constitución y tutelada -y garantizada- en el artículo octavo por las mismísimas Fuerzas Armadas, ¡toma Constitución o tócate los cojones, que dicen en mi pueblo y tengo entendido que en otros pueblos también!

Y es que, amable lector -como se decía en el periodismo rancio-, España es «una unidad de destino en lo universal», como decía José Antonio (Primo de Rivera) copiando a un austromarxista, Bauer, por cierto (algún amable lector me corregirá porque no estoy muy seguro).

¿Achacaremos esto a las «limitaciones», al «déficit democrático» del llamado «régimen del 78» omitiendo y olvidando el «régimen del 36», verdadero origen de esta hedionda charca donde pulula esta purria y «casta» -de la que ya forman parte los «podemitas»– trilera y prestidigitadora? Personalmente de mí sé decir que soy un tipo «metódico» y «sistemático», y ahora me entero que soy «antisistema». Como también me entero que sé gallego escuchando el chapurreo macarrónico en ese idioma a Feijóo, como el parlabarato de Fraga en su día. Joder, qué tropa.

Buenas tardes, señoras, señores.

Francia cada vez se parece más a la España franquista

Ayer una joven de 29 años, madre de una hija, fue condenada en Francia a una pena de cuatro meses de cárcel por realizar varias consultas a páginas web yihadistas que hacen apología del terrorismo.

El 17 de noviembre del año pasado un hombre borracho fue detenido en el andén de una estación cuando la policía le pidió la documentación y empezó a gritar que Francia “no debió bombardear Siria”, amenazando con “volarlo todo”. Fue condenado a dos meses de cárcel.

Aquel mes se produjeron 225 condenas en Francia por motivos similares. Los juicios son una especie de consejos de guerra parecidos a los que aquí celebraba el franquismo. Les llaman “juicios inmediatos” porque se celebran en 24 horas. El abogado apenas tiene tiempo de leerse los papeles. Ni falta que hace.

Uno de ellos era un hombre que viajaba en el tren sin billete. La policía le pidió la documentación y empezó a proferir que no hay que extrañarse de que la gente muera con Kalashnikov como si estuvieran locos. Cuatro meses de prisión.

En Francia este tipo de delitos se aprobaron en la ley de prensa de 1881 y en 2014 pasaron al Código Penal. Ya no sólo se aplican a los periodistas sino a todo el mundo.

Para las ONG que hablan de los presos de conciencia, Europa no existe. Aquí no hay delitos de opinión. Más de una tercera parte de los presos ni siquiera han llegado a la mayoría de edad y ya han pasado por la cárcel.

En diciembre del año pasado a otro borracho le cayó un año de cárcel por gritar que él era Salah Abdeslam, uno de los autores de los atentados de París, cuando salía de una discoteca.

Uno de esos presos de conciencia es un español de 19 años al que detuvieron en Hendaya. Estuvo un mes encarcelado por escribir en Facebook “¡Muera Francia! ¡No merece otra cosa!”

La apología del terrorismo es como todo: depende. Si dices que hay que matar a los judíos, no cabe duda de que vas a la cárcel, pero si dices que a quien hay que matar es a los musulmanes es posible que llegues a ser diputado del Parlamento Europeo.

Sí, Francia se ha radicalizado; cada vez se parece más a la España franquista.

¿Preparan los imperialistas una ‘revolución’ de colores contra Rusia?

El coronel Dimitri Zajarchenko
El día 8 de este mes fue detenido en Moscú el coronel Dimitri Zajarchenko, máximo responsable de la lucha contra la corrupción en Rusia, acusado de los delitos de abuso de poder, obstrucción a la justicia y malversación de fondos. En una cuenta a su nombre en Suiza tenía más de 300 millones de euros de origen desconocido.

Zajarchenko era adjunto a la dirección de la MVD, la oficina anticorrupción de la policía rusa, y jefe de la Sección T, encargada de la corrupción en el sector de la energía.

La investigación en su contra se inició cuando apareció que había aceptado una mordida de 7 millones. En el momento de su detención tenía en su poder 20 millones de rublos en dinero líquido, unos 270.000 euros, más otros 13 millones y 176.000 dólares en su vehículo.

Además, la policía ha encontrado 340 millones de rublos, un millón de euros y 129 millones de euros en un vivienda de su hermana. La policía rusa también ha encontrado documentos sobre cuentas en el extranjero a nombre de su padre. Se trata de seis cuentas bancarias con saldos comprendidos entre 45 y 47 millones de euros.

Zajarchenko era un peón cercano a Denis Sugrobov, un antiguo dirigente de la empresa de telefonía móvil de Rusia Vimpelcom. Le previno de una acusación en su contra por pagar 1.000 millones de sobornos rublos, permitiéndole huir al extranjero.

El coronel había sido el hombre de confianza del anterior responsable de la lucha contra la corrupción entre 2011 y 2014, Denis Sugrobov, que a su vez fue destituido y detenido por corrupción y asociación ilícita.

Ahora la policía trata de encontrar el origen del dinero. En un principio se pensó que procedían de los activos de Nota Bank, pero de allá sólo desaparecieron 26 millones de rublos. Falta mucho dinero para llegar a las cantidades que atesoraba el coronel detenido.

Según Komsomolskaya Pravda, los fondos están destinados a promover una “revolución” de colores en Rusia, parecida al Maidan ucraniano. El diario de las juventudes comunistas destaca que los dólares que le han encontrado a Zajarchenko aún conservan el envoltorio original de las imprentas oficiales de Estados Unidos, es decir, que es dinero que nunca se ha puesto en circulación.

El Washington Post traiciona al traidor Snowden

El diario Washington Post ha publicado un editorial oponiéndose a que Obama indulte a Snowden, condenado a 30 años de cárcel por traición y espionaje.

Es una traición por parte del diario, que obtuvo el Premio Pulitzer en 2014, junto con The Guardian, gracias a la publicación de las revelaciones de Snowden, que sólo un puñado de medio de comunicación selectos lograron obtener en todo el mundo.

Entonces el Washington Post consideró que Snowden había llevado a cabo un “servicio público” al denunciar el espionaje masivo que la Agencia de Seguridad Nacional llevaba a cabo en todo el mundo.

En su editorial “No al indulto para Edward Snowden” el Washington Post se desmarca de las peticiones de otros medios, como el New York Times, The Intercept o The Guardian, favorables al indulto.

El diario toma partido por la Agencia de Seguridad Nacional, por el espionaje y el ocultismo. Le reprocha a Snowden que diera a conocer el programa de espionaje Prism por el que accedía a las bases de datos de los grandes monopolios informáticos.

“Las revelaciones de las operaciones internacionales de la Agencia han podido causa daños enormes a la seguridad nacional”, dice el editorial, que no menciona los daños que el espionaje de la Agencia causaba a terceros países.

Son las consecuencia del servilismo político de la prensa hacia los grandes centros mundiales de poder, en este caso hacia la Casa Blanca, que utilizó exactamente los mismos argumentos que el Washington Post.

La postura del diario ha sido criticada por sus colegas de otros medios, como The Intercept, donde Glenn Greenwald le acusa de incoherencia, lo cual es obvio. Quien reveló el espionaje masivo de la Agencia de Seguridad Nacional no fue tanto Snowden como el Washington Post y demás diarios, que no hicieron más que aprovecharse de las informaciones del espía.

Si las informaciones eran tan peligrosas para la “seguridad nacional” no debió difundirlas, e incluso debió rechazar el Premio Pulitzer que le concedieron hace dos años. Todo lo demás es hipocresía y cinismo al cincuenta por ciento, por lo demás típicos de la prensa anglosajona.

La etapa más negra del sistema educativo universitario en España

El Informe de la Fundación Conocimiento y Desarrollo del año pasado, titulado “La contribución de las universidades españolas al desarrollo”, muestra que los recortes del gobierno en educación está teniendo un efecto dramático sobre las universidades, tanto en su mantenimiento como en su inversión en investigación.

En 2014 las universidades españolas incorporaron al mercado laboral alrededor de 312.000 personas durante, una cifra podría haber sido superior si no fuese por la pérdida de ingresos a la que han tenido que hacer frente las universidades.

Las tasas universitarias de los grados han aumentado para hacer frente a la disminución de ingresos, y han aumentado un 20 por ciento de promedio de todas las comunidades autónomas entre el año 2012 y 2015.

Hoy una universidad cuenta con 1.900 millones de euros menos que en el año 2009. Desde entonces hasta este año los presupuestos se han reducido un 18 por ciento, la etapa más negra del sistema educativo universitario

El aumento del precio de grado ha provocado una disminución de matriculaciones en los grados durante estos últimos años. En concreto, 127.674 alumnos menos que durante el periodo 2011-2012.

Lo peor es que no hay indicios de que esta situación vaya a cambiar en los próximos años y si la tendencia no cambia se puede correr el riesgo de que haya una década perdida en el sistema universitario español.

Para hacer frente a la disminución de ingresos, las tasas universitarias de los másters también han aumentado un 53,70 por ciento de promedio de todas las comunidades autónomas entre 2012 y 2015.

Esto es consecuencia del cambio del sistema educativo al Plan Bolonia. El aumento del precio de máster no se ha reflejado en una disminución de matriculaciones en los máster durante estos últimos años. En concreto, 51.074 alumnos más que durante el periodo 2011-2012.

Como consecuencia del negocio de los másters, las universidades españolas aumentan cada año su oferta académica en este tipo de estudios.

Por lo demás, España es un país de mano de obra barata. Esté entre los primeros países de la Unión Europea con menos empleos de alta cualificación y con sus trabajadores con menos cualificación.

Un sindicato de UGT despedirá a la mitad de sus trabajadores

La Federación Estatal de Industria, Construcción y Agro de UGT, ha presentado un Expediente de Regulación de Empleo contra 110 trabajadores, más de la mitad de su plantilla.

Para proceder a los despidos el sindicato se ampara en la legislación laboral aprobada por el PP durante la última legislatura y que tantas críticas, huelgas y manifestaciones levantó entre los sindicatos, incluido la propia UGT.

Los funcionarios del sindicato socialista reclaman que el despido colectivo, que afecta a 110 trabajadores de un total de 208 repartidos en 11 centros de trabajo de la Federación en 10 comunidades autónomas, se sustituya por otras medidas “no traumáticas, dignas y negociadas” con los representantes de los trabajadores.

Asimismo, afirman que el ERE presentado es una medida desproporcionada, que carga de forma traumática sobre los trabajadores la responsabilidad de la crisis económica por la que atraviesa el sindicato.

También lamentan que el sindicato no haya buscado medidas alternativas dirigidas a reducir el número de trabajadores despedidos, ni a sustituir los despidos traumáticos por vías alternativas tan y como se vienen exigiendo en todos los ERE que se producen en la mayoría de las empresas de este sector.

La empresa no ha mejorado desde el inicio de negociación del expediente la cifra de despedidos, a los que ofrece 25 días por año trabajado con un máximo de 13 mensualidades.

Además, critican que no se les haya ofrecido la posibilidad de acogerse a bajas voluntarias, reducciones de jornada o prejubilaciones, tal y como reclama el propio sindicato en cualquier negociación de un expediente colectivo.

Los trabajadores de la federación estatal no han cobrado el mes de agosto y se encuentran en una situación de suspensión de sueldo, sin saber cuándo van a cobrar, ni si la situación se va a prolongar más tiempo.

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