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Historia de uno de los halcones de Hillary: los crímenes de Negroponte

En los últimos meses una plétora de reaccionarios han saltado del barco republicano para dar su apoyo a Hillary Clinton. Hay neoconservadores y militaristas que apoyaron abiertamente todas las atrocidades de la política exterior de Estados Unidos, desde las guerra de Irak y Libia hasta los campos de tortura. Pero, a pesar de que resultaron valiosos por haber respaldado estas acciones, son pocos los que tienen una responsabilidad directa en la elaboración de los desastres.

No es el caso de John Negroponte, ex diplomático de carrera que sirvió bajo cuatro presidentes republicanos y uno demócrata, cuyo apoyo a Hillary Clinton fue anunciado la semana pasada.

Los apoyos, a Hillary Clinton, de figuras del “Salón de la Fama reaccionaria” como John Negroponte, no han surgido de la nada. La razón es esta: muchos de los elementos de la política exterior de Clinton coinciden con el intervencionismo del Partido Republicano.

La campaña de Hillary que ha cortejando activamente a importantes figuras del GOP (Grand Old Party) culminó con el lanzamiento de ” Juntos por América”, un sitio web que promociona la creciente lista de destacados republicano que respaldan a la candidata del partido demócrata.

A todas vista se trata de un proceso muy llamativo ; sobre todo cuando en su primer debate Clinton proclamó su orgullo porque sus enemigos de siempre han sido “los republicanos”; palabras que le valieron una ovación de la multitud y una amplia sonrisa suya .

Dada su declarada animosidad hacia los republicanos, buscar el apoyo de alguien como Negroponte debe tener mucho valor para Hillary. Pero, ¿quién es exactamente Negroponte y por qué Clinton aprecia tanto el respaldo de alguien como él?

El hombre de Reagan en Tegucigalpa

Hijo de un magnate naviero griego, John Negroponte se curtió en los manejos diplomáticos durante la guerra de Vietnam, donde sirvió bajo las ordenes del criminal de guerra Henry Kissinger (otra “estrella republicana” que Clinton quiere conquistar) durante las conversaciones de paz de París.

Kissinger ayudó a Nixon a ganar en 1968 echando a pique el secreto de las negociaciones de paz con Vietnam del Norte. Pero, una vez en el poder, ambos decidieron que Estados Unidos debería salir de la guerra, sobre todo porque “ese pantano “ dañaría políticamente a Nixon.

“¿Quieres que nos quedemos allí para siempre?”, preguntó Kissinger al joven Negroponte cuando este se resistió el acuerdo de paz que permitió a los norvietnamitas estacionar tropas en el sur, después de la retirada de Estados Unidos. Aparentemente, para Negroponte no eran suficiente años de derramamiento de sangre en Vietnam, Camboya y Laos.

Negroponte trabajó durante años en cargos diplomáticos poco prominentes porque fue “condenado” por Kissinger a causa de las divergencias sobre Vietnam. La elección de Ronald Reagan dio a Negroponte su gran oportunidad.

Bajo Reagan, la política en América Latina dio un giro hacia la reacción más dura. Ronald Reagan envió a tropas a Granada y patrocinó, sin remilgos, gobiernos fascistas que cometieron atrocidades contra la población.

En 1981 Reagan nombró a Negroponte embajador en Honduras. Negroponte había ocupado cargos menores en Grecia y Ecuador; con Honduras ingreso en las grandes ligas.

En 1980 el país vecino de Honduras, El Salvador, estaba sumido en una guerra civil entre la guerrilla y un gobierno fascista (respaldado por Estados Unidos) y fuerzas paramilitares de la reacción que incluían escuadrones de la muerte. Un año antes, otro país vecino, Nicaragua, había depuesto a Somoza (también apoyado por Estados Unidos) y los sandinistas habían accedido al gobierno.

Al gobierno sandinista Estados Unidos contrapuso una coalición de contrarrevolucionarios brutalmente violentos que incluía a miembros de la Guardia Nacional, soldados, miembros del partido conservador y agricultores descontentos. Eran conocidos como los Contras.

En ambos países, el gobierno de Reagan dio sustento a los torturadores y asesinos. Las acciones criminales se ejecutaron, básicamente, en Nicaragua y El Salvador. Sin embargo Negroponte no estaba olvidado en un recodo insignificante.

En realidad, Honduras ocupó el lugar central de los esfuerzos de Reagan para detener la propagación de gobiernos progresistas en América Central, sirviendo como base de operaciones para una guerra encubierta en la región.

Honduras acogió a miles de soldados estadounidenses porque, a la sazón, tenía una de las mayores embajadas de Estados Unidos en América Latina y albergaba la estación de la CIA más grande del mundo.

Aunque Honduras tenían un gobierno civil –por primera vez en más de un siglo– el ejército era muy poderoso, y el general Gustavo Álvarez, jefe de las fuerzas armadas, ejercía una considerable influencia. Bajo Álvarez, la nación se convirtió en el campo de entrenamiento y en la sede de la “Contra” y de otras fuerzas de la reacción que, más tarde, fueron enviadas a cometer estragos en Nicaragua y El Salvador.

También en Honduras los miembros de los escuadrones de la muerte recibieron instrucción militar, incluyendo el famoso Batallón 3-16, responsable de la desaparición de al menos 184 personas y de la tortura de muchos más.

Todo esto se hizo con el apoyo de Estados Unidos y su hombre en el terreno era Negroponte.

La ayuda militar norteamericana aumentó de 4 millones de dólares a 200 millones entre 1980 y 1985, porque el gobierno de Reagan pagó a los altos mandos militares y a las fuerzas represivas, incluyendo el Batallón 3-16. Esta organización terrorista fue entrenada por la CIA y el FBI, y fue Estados Unidos quien proporcionó el dinero para contratar a agentes de contrainsurgencia argentinos, que participaron apoyados también por Estados Unidos, en la horrible década de la “guerra sucia” contra las fuerzas progresistas latinoamericanas.

Las “técnicas coercitivas” que aprendieron fueron tomadas de los manuales de interrogatorio de la CIA que instruyen en el uso de la violencia y en la interrupción de los “patrones de tiempo, espacio y percepción sensorial” de los prisioneros.

Con este manual en el bolsillo trasero, las fuerzas hondureñas y los escuadrones de la muerte procedieron a actuar con brutalidad en todo el país y en los vecinos. En Honduras, cientos de personas sospechosas de ser subversivos fueron secuestradas, torturadas, desaparecidas. Todos lo sabían y Negroponte lo aprobó.

La tortura de presos cubrió todo el espectro de la depravación; incluía asfixia, golpes, privación del sueño, electrocución de los genitales, violación, y amenazas de violación a los miembros de la familia del torturado. En algunos casos, las fuerzas militares utilizaban cuerdas para arrancar los testículos del hombre antes de matarlo.

Las víctimas eran arrojadas desde camionetas sin identificación. Algunos eran totalmente inocentes, como un sindicalista, que siendo amigo de un miembro del batallón 3-16 fue torturado y asesinado con falsas acusaciones.

Las fuerzas militares irrumpieron en casas, saquearon, detuvieron a sus ocupantes solo por sí se encontraba algún “tipo de literatura marxista”. A los “Contras” Reagan los llamó “ejemplo de moralidad, igual que nuestros Padres Fundadores”.

Negroponte jugó un papel clave en el encubrimiento de esta época macabra. El trabajo del embajador consistió en asegurar que los abusos cometidos en Honduras no llegaran a la opinión pública y los congresistas norteamericanos.

De todas maneras el Congreso supo de las atrocidades cometidas y el gobierno de Reagan tuvo que terminar con el flujo de decenas de millones de dólares en ayuda militar para Honduras que, en virtud de la Ley de Ayuda Exterior, prohíbe financiar a gobiernos que participan en violaciones de los derechos humanos.

Era lo último que Reagan y Negroponte deseaban. Ellos estaban decididos a derrotar a los progresistas, aunque ello supusiera hacer la vista gorda a la tortura generalizada, la violación y el asesinato.

Oficialmente no hay escuadrones de la muerte

El éxito de Reagan en aquella “cruzada” fue posible gracias a la constante ocultación de la embajada en Honduras y del propio Negroponte.

En un cable de 1983 dirigido a Thomas Enders, Secretario de Estado adjunto para asuntos interamericanos, Negroponte lo reprendió por hablar abiertamente sobre la presencia de la “Contra” en Honduras. “¿Desde cuando, en los mensajes por canal abierto, nos referimos al apoyo de Estados Unidos a los exiliados instalados en Honduras, como lo hace una declaración del Departamento de Estado?”, le reprochaba.

En ese momento, el apoyo del gobierno de Reagan a la “Contra” seguía siendo un secreto. Probablemente Negroponte quería impedir que las referencias de la ayuda a la “Contra” aparecieran en documentos oficiales, con el fin de evitar reclamaciones posteriores.

En una nota de 1984, solicitó a la secretaría de Estado, que Washington censurara la información acerca de las acciones de la “Contra” en Honduras, porque esas noticias son “obviamente exageradas” y es necesario “bajar su perfil al mínimo absoluto”.

Públicamente, Negroponte sostuvo sistemáticamente que todo era una “exageración”. En 1988 declaró en The Economist: “Es simplemente falso afirmar que los escuadrones de la muerte estén apostados en Honduras”.

Un año más tarde escribió un artículo para el diario Los Ángeles Times donde reconocía que había habido “detenciones arbitrarias” y “algunas desapariciones”, pero que “no hay indicios de que estas violaciones, poco frecuentes, de los derechos humanos, sean parte de una política gubernamental deliberada”.

Todavía en el año 2001 insistió en este punto en la audiencia que lo confirmó como embajador de Bush en la ONU: “Nunca he visto un testimonio convincente de que el Batallón 3-16 de Estados Unidos, estuviera involucrado en los escuadrones de la muerte o en actividades de ese tipo”.

En consecuencia, los informes anuales sobre derechos humanos elaborados por la embajada en Honduras, bajo la estrecha vigilancia de Negroponte, fueron higienizados hasta el punto de la parodia.

Algunos extractos de 1983 lo ilustran: “No hay presos políticos en Honduras”; el “habeas corpus parece ser una práctica estándar”; “el acceso a los detenidos no es un problema para familiares, abogados, funcionarios consulares u organizaciones internacionales humanitarias”; “la santidad del hogar está garantizada por la Constitución y, en general, se observa correctamente”.

Comentando las mentiras del informe, un funcionario de la embajada dijo en broma en su momento: “¿Qué es esto, el informe de derechos humanos de Noruega?”

Ocultar la evidencia

Por supuesto, Negroponte sabía muy bien que la realidad era todo lo contrario a lo que él afirmaba en esos informes.

En su momento, la prensa hondureña denunció cientos de historias sobre los abusos de los militares y las familias de las víctimas protestaron en las calles contra la intervención de funcionarios estadounidenses y contra el mismo Negroponte.

Cuando John Negroponte se hizo cargo de la embajada, su predecesor, Jack Binns, le informó personalmente sobre las atrocidades que se estaban cometiendo.

No hay ninguna duda que Negroponte siempre estuvo al tanto de las barbaridades. En 1982, cuando le informaron de que los militares habían secuestrado y estaban torturando a un destacado periodista y a su esposa, Negroponte intervino, no porque le preocuparán los derechos humanos, sino por los potenciales daños para los programas intervencionistas de Estados Unidos. Los prisioneros fueron liberados y viajaron a Estados Unidos con la condición de que nunca hablarían de su experiencia.

El episodio fue dejado fuera del informe de la embajada y los funcionarios limpiaron todas las referencias a estos abusos sistemáticos.

En 1997 un informe, consecuencia de una habitual inspección de la CIA, dejó claro que “el embajador Negroponte suprime periódicamente toda información incómoda sobre los militares de Honduras”. En 1984-1985 varios informes fueron clasificados como” políticamente sensibles” por la embajada, que solicitó su no publicación o su difusión restringida.

En otro informe se lee: “Personas no especificadas de la embajada no quieren que la información relativa a violaciones de los derechos humanos durante la operación militar en Honduras sea difundida, porque es un asunto interno de ese país”.

Este informe demuestra que Negroponte estaba preocupado por las derivaciones políticas de la Operación Olancho, que acabó con el asesinato de un sacerdote estadounidense. También el documento subraya la preocupación de Negroponte por “el injustificado énfasis por las violaciones de los derechos humanos en Honduras”.

Estados Unidos no quería la paz en Nicaragua

Muchos años más tarde, cables diplomáticos desclasificados por una solicitud del Washington Post, muestran que Negroponte hizo mucho más que suprimir información perjudicial.

A pesar de la disposición declarada –en repetidas ocasiones– de los sandinistas para iniciar negociaciones con la “Contra” y llegar a un acuerdo de paz, el embajador en Honduras sostuvo que las negociaciones eran un “caballo de Troya” que ayudaría a consolidar la revolución sandinista.

Negroponte insistió en que el proceso de Contadora, las negociaciones de paz auspiciadas por los estados de América Latina en 1983, iba a “liquidar nuestro proyecto especial”. En lugar de aceptar la oferta de los sandinistas que pondría fin a la tortura y al derramamiento de sangre, Negroponte empujó con fuerza el mantenimiento de las acciones de las fuerzas respaldadas por Estados Unidos.

Distanciándose de sus funciones de embajador, Negroponte apareció en muchas ocasiones dando el apoyo directo de Estados Unidos a la “Contra”. En un cable sugirió reforzar a los antisandinistas con el fin de contrarrestar la idea que “todo está emanando de Honduras”. En otro el Departamento de Estado suministró información detallada sobre los movimientos militares sandinistas en la frontera entre Nicaragua y Honduras.

Al hablar con el presidente de Honduras, Roberto Suazo Córdova en abril de 1982, Negroponte declaró “que deberían tomarse fuertes medidas preventivas para adelantarse a la violencia revolucionaria”. En la práctica la declaración era una incitación velada para proseguir con los abusos cometidos por los militares hondureños.

Gracias a la desclasificación de documentos secretos –como lo demostró las investigación periodística de “Baltimore Sun” en 1995– se ha documentado que Negroponte permitió las violaciones de los derechos humanos durante su misión en Honduras. Sin embargo, lo que debería haber sido un escándalo político, promovió su carrera diplomática.

El ‘diplomático de los diplomáticos’

John Negroponte fue nombrado embajador en México en 1989 por George H. W. Bush, para promocionar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC). Como era de esperar, también es un fan de la Asociación Trans-Pacífico (TPP).

Luego pasó a servir en diferentes cargos en el segundo gobierno de Bush. Fue director nacional de inteligencia y el primer embajador post-Saddam en Irak. A pesar de las críticas sobre su pasado, en cada nueva ocasión fue confirmado con facilidad.

En círculos de la oligarquía estadounidense es simplemente un “diplomático de diplomáticos”, un estadista venerado, en que su acción en los países donde se cometieron terribles crímenes, son tan relevantes como su número de zapato.

Con personajes como éste muy difícil no advertir que la política exterior de Hillary Clinton estará contaminada con una primacía deshumanizada por los intereses estratégicos y políticos a expensas de la paz, los derechos humanos y la vida de las personas pobres en los países extranjeros.

Digan lo que digan sobre las creencias políticas de Hillary, ella ha tenido una constante en su visión de la política exterior: siempre ha estimulado un enfoque intervencionista, sin complejos, que la ha convertido en la favorita de los halcones mucho antes de su elección como candidata.

Al igual que Negroponte, tiene su propia y reciente historia intervencionista en Honduras y ha apoyado tanto el TLC y el TPP (a menos que cambie de opinión acerca de este último). En estos temas son almas políticas gemelas.

Algunos dirán que el apoyo de Negroponte puede ser visto simplemente como el respaldo a Hillary por parte de figuras respetadas. Otros dirán que el apoyo de Negroponte no importa en realidad porque sólo es boato y no la señal de una futura política exterior.

Incluso si aceptamos esto, el hecho de abrazar y buscar el apoyo de un hombre que facilitó activamente durante años atrocidades que revuelven el estómago es particularmente indecoroso. Sobre todo cuando tanto los demócratas como la propia Clinton –con aire de suficiencia– han argumentado que su partido ha puesto en la picota a Trump por su elogio de los gobernantes autoritarios como Putin y Saddam Hussein.

“El elogio de Donald Trump a hombres brutales no conoce límites”, decía Clinton el mes pasado en una declaración. “Los cumplidos de caballero de Trump a dictadores brutales y las retorcidas lecciones que parece haber aprendido de su historia, demuestran lo peligroso que sería como comandante en jefe y lo indigno que es para la presidencia”.

Clinton golpeó a Trump al denunciar las palabras del millonario a favor de gobiernos autoritarios. Pero ella no tiene nada de qué ufanarse, porque buscó el apoyo de alguien como John Negroponte, que protegió a quienes llevaron a cabo terribles crímenes contra la población.

Branko Marcetic http://socialismo21.net/historia-de-uno-de-los-halcones-de-hillary-los-crimenes-de-negroponte/

El islamismo está más cerca de la empresa que de la mezquita

Juan Manuel Olarieta

Los materialistas siempre empiezan sus artículos recordando que es el ser social lo que determina la conciencia social (incluida la conciencia religiosa). Por el contrario, los idealistas opinan lo contrario. Creen que la conciencia social y religiosa es algo en sí misma. Los desvaríos que se han escrito sobre Erdogan, el AKP y la crisis de Estado en Turquía así lo demuestran: el islamismo disfruta de una vida propia que, además, es independiente de la acumulación de capital, la lucha de clases, la historia de cada país, el Estado o las relaciones internacionales. El islamismo es siempre el mismo. Da igual hablar de Afganistán, Egipto o Arabia saudí.

A esa distorsión se añade otra: la de suponer que el islamismo no es más que una religión, otra más, que consiste en rezar, leer el Corán o ayunar durante el Ramadán. Ese tipo de bobadas encubren lo fundamental: el islamismo es una fuerza (económica, social y política) organizada, y sus integrantes no son precisamente imanes o ayatollahs sino capitalistas. El islamismo está más cerca de la empresa que de la mezquita. Hay bancos islámicos, asociaciones de empresarios islámicos, partidos políticos islámicos, ONG islámicas, universidades islámicas…

Los factores que influyen en la formación de una clase social no son sólo económicos, sino ideológicos, culturales, geográficos, históricos… En ningún otro país es necesario tenerlo en cuenta como en Turquía. Antiguamente los turcos llamaban Rumelia a la región oriental del Imperio Romano, que ellos ocuparon en el siglo XV y que hoy se circunscribe a un pequeño pedazo de tierra en la parte europea de Estambul, que siempre ha sido la vía de entrada en Turquía de la influencia colonial e imperial de las grandes potencias, frente a una península de Anatolia rural, atrasada, marginada y despreciada. En Rumelia está la casta y en Anatolia los indignados.

La penetración del capitalismo cambió esa situación. La emigración del campo a la ciudad hizo el resto. En 1970 Estambul tenía 2 millones de habitantes; ahora tiene 14 y todos ellos han llegado procedentes de Anatolia. Son la clientela islamista.

En 1970 Necmittin Erbakan crea el MNP (Partido del Orden Nacional), el primer partido político islamista, que dos años después se transformó en MSP (Partido de Salvación Nacional), una organización típica de una burguesía de origen anatólico y rural que aspiraba a salir de su marginación.

El partido contó con el apoyo de dos cofradías religiosas, Nakshibendi y Nurcu, con una extensa red de afiliados que en las elecciones de 1973 les otorga casi un 12 por ciento de los votos, un éxito absoluto que les permite entrar en algunos gobiernos de coalición.

A finales de los setenta el Estado turco entra en una profunda crisis económica, a la que siguen importantes luchas revolucionarias del proletariado, hasta que, finalmente, el golpe de Estado de 1980 prohíbe los sindicatos y las huelgas y extiende la represión y la guerra sucia contra las diferentes organizaciones comunistas y revolucionarias.

A partir de entonces los generales del ejército empiezan a apoyar el islamismo, un fenómeno paralelo al que Estados Unidos despliega en Afganistán y otros países árabes para luchar contra los comunistas y revolucionarios. La educación religiosa se introduce en las enseñanza y utilizan al MSP de Erbakan para construir más mezquitas, levantar escuelas coránicas privadas, crear fundaciones…

Después de tres años de represión feroz, accede al gobierno Turgut Özal, quien gobernó durante diez años, hasta que fue asesinado en 1993. Su etapa se puede calificar de muchas maneras paradójicas, como todo lo que concierne a Turquía. Se podría decir que fue un neoliberal al estilo de los de su época (Thatcher, Reagan). El neoliberalismo de Özal perjudicó notablemente a los grandes monopolistas rumelianos que habían medrado a la sombra del Estado. Con las nuevas formas de acumulación de capital de los ochenta emergieron unos capitalistas distintos: los “Tigres de Anatolia”, una burguesía “piadosa” que explota por la mañana y reza por la tarde.

Lo mismo que esa burguesía, en cierta manera Özal, miembro de la cofradía Nakshibendi, también era un islamista de esos que llamarían ahora “moderado” y cuyo discurso se podría calificar también de “populista”. Frente a la oligarquía rumeliana de Estambul, los islamistas turcos alardeaban de representar la voz del pueblo llano, por fin elevado a lo más alto del poder político. No había distinción de clases sociales, ni tampoco había una separación geográfica porque la emigración había poblado Estambul de barrios de obreros, campesinos, artesanos, comerciantes, parados…

Pero sobre todo Özal fue uno de los primeros civiles que en la Turquía moderna se impuso a los militares, de cuyo golpe había sido cómplice y de los que, finalmente, resultó víctima. Es otra paradoja típicamente bizantina. Incluso fue asesinado con veneno, que es otro bizantinismo. Le enterraron junto a Adnan Menderes, otro presidente asesinado por los militares 20 años antes, en plena Guerra Fría, cuando pidió ayuda de la Unión Soviética. En un país de la OTAN eso fue una herejía. Özal se consideraba un continuador de Menderes y, a su vez, Erdogan lo es de Özal. Es como reclamarse heredero de una muerte bizantina.

En los ochenta el islamismo se expande en Turquía tan inconteniblemente como el propio capitalismo. En 1984 se crea el segundo partido islamista, el Refah (Partido del Bienestar), cuyo dirigente en la sombra seguía siendo Erbakan. También fue entonces cuando se expandió la red de Gülen, miembro de la cofradía Nurcus. En 1990 la “burguesía piadosa” crea la Müsiad (Asociación de industriales y hombres de negocios independientes), que es una especie de patronal islamista de las pequeñas y medianas empresas porque la existente, Tusiad, sólo aceptaba a las grandes. Emerge con fuerza la prensa islamista, las cadenas de televisión, las revistas, los vídeos…

El Refah sustituyó al MSP y al ANAP, el partido de Özal, que desapareció con su dirigente. El movimiento islamista fue recaudando cada vez más afiliados y más votos, hasta el punto de que a mediados de los noventa ganó las elecciones locales en Estambul y Ankara. Erdogan fue elegido alcalde de Estambul y a Erbakan le nombraron primer ministro en 1996.

No era islamismo. La fuerza de aquel movimiento no procedía del cielo sino del suelo, del desarrollo de la burguesía misma, una parte de la cual empieza a asomar la cabeza en las instituciones oficiales. Desde el gobierno, Erbakan inicia un nuevo reparto del pastel del Estado: los contratos públicos se empiezan a adjudicar a los “Tigres de Anatolia”, cuyo poder sigue creciendo inconteniblemente… en perjuicio de los viejos rumelianos de siempre, que acuden al ejército para que les ayude.

El poder de la burguesía “piadosa” no puede ser más efímero. Ella tiene el gobierno pero los viejos rumelianos tienen el Estado. Al año siguiente de su llegada, el MGK (Consejo de Seguridad Nacional) y luego el Estado Mayor del ejército exigen a Erbakan que restrinja las actividades de las empresas islamistas que consideran como ilícitas. Acusan a las OFK (Instituciones Especiales de Crédito), es decir, a los bancos islamistas de financiar actividades contra el Estado. Los militares elaboran una lista negra de 100 empresas acusadas de financiar el islamismo. Acuciado por las presiones militares, Erbakan tiene que dimitir y las consecuencias ruedan por la pendiente. El Refah es ilegalizado y la policía detiene a 16 capitalistas de DOST Sigorta, una empresa de seguros islámica, el Tribunal de Seguridad Nacional exige el cierre de la patronal Müsiad, su máximo dirigente es condenado a un año de prisión, a Erdogan, alcalde de Estambul, le condenan a tres años… La burguesía “piadosa” es lapidada implacablemente.

El Refah se refunda con el nombre de “Partido de la Virtud”, pero Erdogan lo abandona y funda el AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo) en 2001 y gana las elecciones al año siguiente. La represión no ha servido para nada y las finanzas públicas están al borde de la bancarrota.

Para salir de ella el AKP sigue las instrucciones del FMI: despido de la mitad de los funcionarios, privatización de las empresas públicas, aterrizaje de capitales extranjeros… No tiene nada que ver con el islam; es capitalismo vulgar y corriente. Sólo con las privatizaciones, desde los tiempos de Özal, en Turquía se han movido 42.000 millones de capital, de los cuales 34.000 millones han pasado por las manos del AKP y el gobierno de Erdogan. El control del gobierno ha permitido a una parte de la burguesía lucrarse a costa de otra.

Ahora mismo la burguesía “piadosa” está gritando que no va a cometer los mismos errores de hace 20 años. No sólo no le van a privar de sus ganancias, sino tampoco de la palanca con la que las ha obtenido: el gobierno. Pero eso ya lo tuvo también con Erbakan y no le sirvió de nada. Ahora tiene que asentarse en algo mucho más importante: el aparato del Estado. Ese es el significado último de las profundas depuraciones emprendidas por Erdogan después de la noche del 15 de julio.

Fuente: http://www.marcha.org.ar/el-islamismo-esta-mas-cerca-de-la-empresa-que-de-la-mezquita/

El burkini cristiano también está bajo censura

El último bombardeo mediático sobre el burkini o sobre el atavío de algunas atletas musulmanas expresa, mejor que nada, la podredumbre del periodismo actual y el absoluto vacío en el que quieren sumir a nuestras sociedades, calificadas de laicas, tolerantes y demás (a diferencia de otras).

Pero vean. Para ilustrar el significado del burkini, ayer Izzedin Ezir, un imán italiano de Florencia, tuvo la feliz idea de insertar en su perfil de Facebook la foto de ocho religiosas católicas que están en la playa portando sus hábitos religiosos, sin añadir absolutamente ningún comentario, ni en un sentido ni en otro.

Como el vacío hay que llenarlo con algo, se desató la consiguiente campaña de insinuaciones de todo tipo, que se resolvió como es costumbre, con la censura. Al imán Facebook le bloqueó su perfil durante varias horas.

Una vez eliminada la censura, los lectores del imán pudimos conocer su punto de vista. Trataba de mostrar lo evidente, a saber, que “las raíces cristianas también están hechas de personas que se cubren” y, por lo tanto, que “nuestros valores occidentales” no son diferentes de otros.

Como ve el lector, a pesar de ser italiano, el imán también se considera “occidental”. Quizá no se haya dado cuenta de que alguien se ha apropiado para sí del ser o no ser occidental y va poniendo etiquetas a los demás, en donde los occidentales son los buenos y los demás son los malos.

El señor Ezir, que es presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de Italia, dice que insertó la foto para abrir un “debate positivo”. Pero este imán debería aprender que para debatir hay que tener ideas, lo cual no todos tienen porque la censura se esfuerza en que sea así.

Tras la censura hay un paso posterior: la prohibición, como en Francia o en Alemania. Después, cuando se enteran de que las monjas católicas también se cubren desde hace siglos, se ven obligados a meter la pata por tercera vez: lo que está prohibido no es el velo, en general, sino sólo el islámico. A eso se le llama “igualdad ante la ley”.

Los hinchas del Celtic exhiben banderas palestinas en un partido de fútbol

Los seguidores del Club de Fútbol Celtic de Escocia han exhibido banderas palestinas durante un partido para la clasificación en la Liga de Campeones de la UEFA contra el equipo israelí Hapoel Beersheba.

Secciones enteras de seguidores del Celtic llevaron grandes banderas palestinas al estadio Celtic Park de Glasgow a pesar de las amenazas de arresto de la policía escocesa.

“Cuando alguien representa a instituciones israelíes, es triste porque no se trata sólo de un partido”, dijo una declaración en Facebook del grupo Fans del Celtic por Palestina, que organizó el evento de las banderas, poco antes del partido.

“La UEFA y el Celtic FC suelen lavar la cara de Israel ocultando su auténtica naturaleza y dando a este estado paria un aire de normalidad y aceptación del que no debería ni puede disfrutar hasta que su impunidad termine, sea responsable ante la ley internacional y haga frente a sanciones por las incontables resoluciones de la ONU que ha violado”.

“Hasta que se llegue al fin de la brutal ocupación y asedio medieval de Cisjordania y Gaza, hasta que los ciudadanos palestinos de hoy se vean libres de las cadenas del apartheid y hasta que todos los refugiados palestinos tengan permiso para volver a sus hogares, estaremos visible y abiertamente manifestándonos en apoyo a los palestinos y en oposición a sus colonizadores y opresores israelíes”, añadió la declaración. “Estamos contigo, Palestina. Nunca caminarás sola”, añadió.

No está claro si la policía detuvo al final a alguno de los aficionados.

El Celtic ganó el partido al club israelí por 5-2.

En otra ocasión anterior en que los aficionados del Celtic mostraron banderas palestinas durante un partido en 2014, la UEFA multó al club con 18.000 dólares por violar sus reglas que prohíben “expresiones políticas”.

Antes del partido, se produjeron manifestaciones de apoyo a Palestina junto al estadio del equipo escocés.

Fuente: http://spanish.almanar.com.lb/adetails.php?eid=136376&cid=25&fromval=1

Radicalización exprés

Los imperialistas se radicalizan cada vez más. Los fascistas están radicalizando sus ademanes de puertas afuera. Los racistas son los más radicales, por antonomasia. La policía de los Estados Unidos recurre al radicalismo cada vez que tiene que sacar la pistola de la cartuchera. La prensa utiliza cada vez más la palabra de moda: radical.

Todo esto está ocurriendo en un espacio muy breve de tiempo: desde el 11 de setiembre de 2001. Según un estudio sociológico, la frecuencia de uso de la palabra “radical” se ha multiplicado por cuatro desde entonces (*) pero, en especial, desde 2014, habiendo quedado asociada al islam y al terrorismo yihadista. Los cristianos no son radicales, ni se radicalizan tampoco, ni existe ningún riesgo de ello.

Ser un radical es pernicioso y radicalizarse aún peor, aunque eso es pura relatividad galileana: depende de quién lo valore, si bien normalmente son siempre los mismos, es decir, la caverna mediática. El referido estudio sociológico asegura que la prensa de derechas utiliza el término dos veces más que la de izquierdas.

Por lo tanto, la palabra “radical” tiene una carga peyorativa y se refiere a la manera en que los reaccionarios ven a sus oponentes progresistas. Ellos, la caverna, no es radical, ni se ha radicalizado nunca.

Ni siquiera el lenguaje es neutral. Se impone lo mismo que los impuestos o el servicio militar y pasa de los periódicos al Boletín Oficial del Estado, al lenguaje judicial, al sistema educativo, donde desempeña el mismo papel hipócrita y canallesco.

Pongamos el ejemplo de lo que se está empezando a llamar “el discurso del odio” que el Tribunal de Estrasburgo (y la Audiencia Nacional) utilizan como justificación para condenar por “enaltecimiento del terrorismo”, eliminando la libertad de expresión.

Cualquiera que analice cada una de las sentencias dictadas por ese motivo se dará cuenta de que no hay más que un único tipo de terrorismo y que el terrorismo de Estado, los crímenes de los GAL y las agresiones fascistas están completamente ausentes. La explicación es esa: los fascistas no se radicalizan, los Estados burgueses tampoco, ni los policías, ni los jueces…

Sin embargo, Francia vive en un estado de emergencia que ya se ha hecho permanente. En Reino Unido van a empezar a patrullar los policías con pistola. En Alemania preparan al ejército para que salga a la calle. En Austria amplían las facultades de la policía frente a los ciudadanos…

Pero eso no supone ninguna radicalización, algo que sólo concierne, en exclusiva, a las fuerzas progresistas y al islam, para lo cual en 2014 el gobierno francés aprobó un plan con la excusa de la radicalización pero que, en realidad, va dirigido contra las reivindicaciones populares y los sectores marginados de la sociedad, una parte de los cuales son magrebíes de la segunda generación, a los que se les atribuye la condición maldita de islamistas, tanto si lo son como si no.

Como en el caso del terrorismo, ese tipo de represión se justifica por sí misma. ¿Quién puede estar hoy en contra de la lucha contra la radicalización, del tipo que sea? Nadie porque ser radical es malo. Es casi como ser violento, fanático, extremista, terrorista.

¿Por qué se radicaliza la juventud? No por la miseria, el paro, la represión, la arbitrariedad, el desprecio y la humillación. No. Lo que pasa es que los jóvenes están abducidos por las redes sociales, los foros y las webs radicales. Eso se soluciona con la consabida censura: se cierran unas páginas y se impide el acceso a otras.

Una vez suprimida la libertad de expresión, volveremos otra vez al Nirvana. En lugar de leer páginas radicales, los jóvenes leerán la prensa deportiva, los sitios de coches de lujo, de Justin Bieber, de viajes… Nadie les contará que en una remota Antigüedad existían partidos radicales que hacían gala de republicanismo y de laicidad. Ahora es al revés: el republicanismo y la laicidad se utilizan contra los radicales.

Pero nunca oiremos a nadie decir que los recortes sociales se han radicalizado, por ejemplo. Los que se radicalizan son los demás.

(*) Caroline Guibet Lafaye y Pierre Brochard, La radicalisation vue par la presse: fluctuation d’une représentation, Bulletin de Méthodologie Sociologique, 2016, 130 (1), pgs. 1-24.

Estados Unidos retira sus armas nucleares de Turquía

El Pentágono ha ordenado a sus militares que retiren secretamente las armas nucleares que tiene la OTAN e territorio turco, y más precisamente en la base de Incirlik, en los plazos más breves posibles.

“Los estadounidenses han comenzado a retirar sus armas nucleares de Turquía”, anunció el periódico EurActiv, refiriéndose a fuentes próximas a la OTAN.

El medio precisa que la razón de esta medida es que Estados Unidos ya no confía en el gobierno de Erdogan. “Washington no tiene la suficiente confianza en Ankara para dejar estas bombas en el territorio turco”, señala EurActiv.

Según el periódico, Estados Unidos cuenta con transferir estas ojivas nucleares hacia la base rumana de Deveselu. En esta base el 12 de mayo, Estados Unidos activó su sistema de defensa antimisiles a pesar de las protestas de Moscú.

El Pentágono había estacionado entre 50-70 armas nucleares tácticas B61 en los silos subterráneos de la base. Aviones norteamericanos efectúan ataques desde esta instalación contra objetivos del Califato Islámico en Siria e Irak.

Tras el intento de golpe de Estado, el gobierno turco ha prohibido a los pilotos de Estados Unidos despegar desde esta base y ha detenido a su jefe por implicación en el intento de golpe. La base estuvo prácticamente cercada en el mes que ha transcurrido desde el golpe.

Según algunas fuentes, Turquía pidió a Estados Unidos asumir el control del arsenal nuclear de la base, pero Estados Unidos rechazó tal demanda.

En Washington están alarmados por la noticia de que Turquía podría dar acceso a los rusos a la base para llevar a cabo desde ella ataques en Siria tras la aproximación de ambos países.

Un diputado del Parlamento ruso, Igor Morozov, sugirió que Erdogan podría ofrecer el uso de la base a Rusia. “Turquía podría proporcionar el uso de la base de Incirlik a Rusia para operaciones antiterroristas en Siria. Esto parece una continuación lógica de la aproximación del presidente turco, Erdogan, a Rusia”, dijo Morozov.

El senador Viktor Ozerov, miembro del Comité de Seguridad y Defensa, también sugirió que el uso de la base de Incirlik sería “un gesto que mostraría el estrechamiento de vínculos entre los dos países”.

La perspectiva de una posible presencia de los rusos a pocos metros de sus armas nucleares habría llevado a Washington a proceder a la rápida retirada de aquellas.

Fuente: http://spanish.almanar.com.lb/adetails.php?eid=136310&cid=23&fromval=1

‘Hay muchos terroristas en el mundo para que la policía fabrique más’

La jueza Catherine Bruce, magistrada del Tribunal Supremo de la Columbia Británica, ha acusado a la policía federal de haber manipulado a dos antiguos toxicómanos, John Nuttall y Amanda Korody, para que cometieran atentados islamistas en Canadá.

La pareja fue condenada en junio del año pasado por terrorismo y ahora el Tribunal Supremo ha ordenado su inmediata puesta en libertad por tratarse de un montaje policial que pretendía aprovecharse de dos marginados para fabricar una provocación de grandes proporciones para consumo de los medios de comunicación del mundo entero.

Según una resolución de la magistrada, fechada a finales de julio, la policía preparó meticulosamente 28 escenarios diferentes, que iban desde una simple llamada telefónica a encuentros complejos de varios días, hasta que el 1 de julio de 2013 colocaron tres ollas explosivas, pero con los detonadores desactivados, ante el Parlamento provincial, momento en el que se produjo la detención de la pareja.

La Gendarmería Real de Canadá, según la magistrada, tendió una trampa a la pareja tras una operación de infiltración que se prolongó durante varios meses de 2013 cuyo objetivo era cometer una atentado terrorista de grandes proporciones durante la fiesta nacional del país norteamericano.

Los policías canadienses se infiltraron haciéndose pasar por hombres de negocios de origen árabe que iban acompañados de yihadistas fanáticos para animar a Nuttall y Korody a que cometieran un atentado terrorista.

“De manera agresiva, la policía decidió orquestar un plan para John Nuttal y Amanda Korody y les hizo asumirlo como propio. Ya hay bastantes terroristas en el mundo y sería deplorable que la polícía se haya puesto a inventar otros entre marginados que no tienen ni la capacidad ni la motivación suficientes para actuar por sí mismos”, dice la jueza en su resolución.

Como ven, la tarea de la policía no es prevenir ni investigar los delitos, sino crearlos por medio de tretas, engaños, infiltraciones y simulacros de todo tipo. ¿Células durmientes?, ¿lobos solitarios?, ¿radicalización exprés? Las atestados policiales son verdaderos guiones para el teatro y es una pena que las personas acaben en la cárcel por ese tipo de farsas.

Fuente: http://vancouversun.com/news/local-news/profile-justice-catherine-bruce-oversaw-canada-day-terror-trial

En Oriente Medio se ha impuesto la unidad en la resistencia contra el imperialismo

El 22 de agosto el presidente turco Erdogan visitará la República Islámica de Irán. Según la agencia iraní Fars, este viaje es el inicio oficial de la formación de una coalición iraní-rusa-turca en Siria.

El canciller iraní, Mohammad Yavad Zarif, ya visitó Ankara el 12 de agosto, manteniendo una serie de reuniones con dirigentes turcos, incluyendo Erdogan.

La agencia añade que “la próxima visita de Erdogan es de extrema importancia en términos del establecimiento de las relaciones entre Teherán y Ankara en un nuevo nivel”.

Estos vínculos coinciden con el inicio de los bombardeos rusos sobre las posiciones yihadistas en Alepo desde la base aérea de Hamedan, a 1.824 metros de altitud, en territorio iraní, un acontecimiento realmente relevante por varias razones.

En primer lugar, ante las dificultades en Alepo, Rusia ha tenido que reanudar los ataques con bombardeos desde aeronaves estratégicas TU-22M3, que forman parte de su fuerza de ataque nuclear.

En segundo lugar, por estrechas que fueran las relaciones entre Irán y Rusia, no puede dejar de sorprender que Teherán haya consentido que una potencia extranjera utilice una base instalada en su propio suelo, algo impensable hace sólo unas semanas.

La visita de Erdogan culmina así el giro histórico que se está culminando en Oriente Medio. Tras la cumbre tripartita entre Irán, Azerbaián y Rusia de hace unos días y el viaje de Erdogan a Rusia, se produce el acercamiento entre Turquía e Irán, otro acontecimiento impensable hace sólo un mes.

Las absurdas disquisiciones geoestratégicas que hasta la fecha reducían la situación en Oriente Medio a un choque religioso entre chiítas (Irán) y sunitas (Turquía), se vienen abajo. Los hechos prueban que está ocurriendo más bien todo lo contrario, a saber: los intentos por parte de los imperialistas de enfrentar a los países de Oriente Medio manipulando y enfrentando a las distintas corrientes del islam han fracasado rotundamente.

La City de Londres teme una pronta caída del gobierno de Mauricio Macri

Resultado de imagen de macri protestasEn artículo publicado el 13 de agosto el semanario vocero de la City de Londres, The Economist, expresó su gran preocupación de que el Presidente argentino Mauricio Macri se halle en graves aprietos políticos. Un tribunal federal, respondiendo a la furia popular, emitió un interdicto en contra de las alzas astronómicas en las tarifas públicas, una pieza central del plan de «recuperación» económica de Macri y se informa que la confianza de los inversionistas extranjeros en el sistema judicial está «quebrantada». El flujo de inversiones extranjeras que supuestamente iban a entrar a raudales, una vez que tomara posesión Macri en diciembre, no se ha materializado.
«La luna de miel de Macri está llegando a su fin» se lamenta The Economist, para concluir que su única alternativa ahora es esperar que el voto programado para el 18 de agosto en la Corte Suprema sobre la legalidad de las alzas exorbitantes en las tarifas públicas, le sea favorable y después, «persistir con las alzas en los precios y pagar el costo político». Sin embargo, bien pudiera ser que el costo político fuera algo más de lo que Macri puede soportar.
Macri, al igual que su homólogo brasileño, Michel Temer, es un «presidente papel higiénico», del que se pueden deshacer Londres y Wall Street cuando lo consideren necesario. ¿Ya habrá llegado la situación a ese punto? Como lo destaca un artículo firmado en el periódico Tiempo Argentino del 13 de agosto, el gobierno de Macri «es prisionero de su propia ineptitud».
No tiene ningún apoyo popular, y las protestas en contra de las políticas de austeridad son cosa de todos los días y se extienden por toda la nación. Dentro de la coalición Cambiemos de Macri, los miembros del Partido Radical están preparando su huida; crece la animadversión entre los miembros del equipo económico de Macri, dirigido por el ex banquero de JPMorgan, Alfonso Prat-Gay, y lo único que puede mostrar como resultado el gobierno, después de 8 meses en funciones, es una desintegración económica y social, y una población furiosa que se está cansando de las cínicas justificaciones de la austeridad por parte de los miembros del gabinete, y de un Macri que repite ad nauseum que la culpable de sus problemas económicos es la ex Presidente Cristina Fernández de Kirchner.
Según un estudio dado a conocer el 11 de agosto por la Universidad Católica de Argentina (UCA), desde que Macri prestó juramento, 1.4 millones de personas han caído en los rangos de pobreza, 400,000 de ellos en la indigencia. Tiempo Argentino calcula que 500 personas están perdiendo sus empleos diariamente, en tanto que un total de 180,000 personas han perdido sus empleos en los sectores público y privado juntos desde que Macri tomó posesión. Bajo estas condiciones, si la Corte Suprema respalda las alzas exorbitantes en las tarifas de Macri, el país podría estallar.

Varufakis se postra de rodillas ante Soros

El antiguo ministro griego de Finanzas, Yanis Varufakis, ha acudido al sitio “Project Syndicate” (1) del especulador George Soros para crear una “Internacional Progresista” que sea capaz de derrotar -a la vez- a Hillary Clinton y a Putin.

El que se había convertido en una estrella en los medios alternativos, se ha desenmascarado a sí mismo. El campeón de las batallas contra la financiarización se ha puesto en manos de algo peor que un financiero: un especulador reaccionario como Soros.

El griego nunca ha vendido otra cosa que humo, ahora en la forma de un manifiesto que, sin duda, dentro de poco reproducirán entusiasmados todos los sitios charlatanescos acostumbrados: Nodo 50, Rebelión, Kaos en la Red…

El manifiesto escrito por Varufakis y difundido por Soros (2) arremete contra todo el sistema establecido, de manera que nunca le van a poder decir que se ha equivocado. Se manifiesta contra Le Pen, contra los fascistas británicos que han apoyado el Brexit, contra Trump (agente emboscado de Putin) y, en general, contra esa corriente que empieza a huir del mundialismo para refugiarse en el nacionalismo bajo las cúpulas del Kremlin.

A través del Instituto Open Society, en 2014 Soros financió el sitio “Project Syndicate” con 350.000 dólares, que es el escaparate a través del cual hace circular su doctrina por todos los medios del mundo, especialmente esos de tipo “revindicativo” y “antisistema”, especialmente si atacan a la antigua Unión Soviética, al comunismo o a la actual Rusia de Putin. De esa manera Soros ha logrado poner de acuerdo a unos y otros para pasear su lema en cualquier foro: ni unos (Estados Unidos) ni otros (Rusia).

Es la clave de bóveda que culmina lo que se inició con las Revoluciones de Colores, las Primaveras Árabes, los occupys y los indignados: Rusia está dirigiendo esos nuevos movimientos fascistas que emergen en Europa, incluido el candidato estadounidense a la presidencia Donald Trump.

El manifiesto de Soros y Varufakis ya lo han publicado los trotskistas de “Sin Permiso” (3) como gran primicia. Es la mejor señal de la ruta que van tomando los acontecimientos. Sólo falta que empiecen a apuntarse gentes como Monedero, David Fernández, Xosé Manuel Beiras, Ada Colau…

(1) https://www.project-syndicate.org/
(2) https://yanisvaroufakis.eu/2016/07/31/building-a-progressive-international-op-ed-project-syndicate
(3) https://www.sinpermiso.info/textos/para-construir-una-internacional-progresista

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