Una noche de agosto del año pasado un joven campesino de 17 años, Ardit Gjoklaj, murió aplastado por un tractor en el basurero de Sharra, cerca de Tirana, la capital albanesa, cuando rebuscaba entre los residuos y la porquería para tener algo que comer al día siguiente. La policía se llevó el cadáver de allá […]