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22 oficiales del ejército francés están acusados del genocidio cometido en Ruanda en 1994

Ayer una comisión ruandesa que investiga desde hace más de 20 años el genocidio, publicó un informe titulado “La manipulación del expediente del avión de Habyarimana, una ocultación de las responsabilidades francesas en el genocidio” cometido en 1994 en el país africano de los Grandes Lagos en el que un millón de personas fueron asesinadas y la mayor parte de la población tuvo que huir de sus hogares.El informe pone nombres y apellidos a 22 oficiales del ejército francés implicados en la mayor matanza desde la Segunda Guerra Mundial que, oficialmente, se inició con el derribo del avión en el que viajaba el Presidente Juvenal Habyarimana, que falleció junto con toda la tripulación.

Desde hace 20 años los tribunales franceses y españoles (Audiencia Nacional) han abierto sendas causas que, como es habitual, son otras tantas cortinas de humo para encubrir a los verdaderos responsables.

También se creó un Tribunal Penal Internacional, que cerró las puertas a finales del año pasado y que nació lastrado por una rasgo típicamente imperialista: el Tribunal sólo podía juzgar a los propios ruandeses o a los extranjeros que hubieran estado dentro del país en el momento de cometerse los hechos. Se hizo así para que quedara claro que el genocidio era un “asunto interno” que no dependía de órdenes emanadas de Washington, Londres o París.

La única autoridad que durante años ha investigado a fondo y sin desmayo aquella matanza es el gobierno de Paul Kagame, que ya acusó antes expresamente a los máximos dirigentes del partido socialista francés, entonces encabezados por Mitterrand, así como a varios ministros y al “fontanero” del Elíseo Hubert Vedrine.

Ahora también señala con el dedo al general Jacques Lanxade, antiguo jefe de Estado Mayor y al también general Jean-Claude Lafourcade, que dirigía la fuerza militar Turquoise desplegada en Ruanda bajo el amparo de la ONU.

Aunque se suele poner el origen del genocidio en la muerte del presidente hutu Habyarimana el 6 de abril de 1994, en realidad el país de los Grandes Lagos fue víctima de una lucha entre los imperialistas estadounidenses y franceses, que provocaron un enfrentamiento entre sus aliados tutsis y hutus. El verdadero detonante fue la invasión que, con el respaldo del imperialismo británico, realizó el alto mando del ejército ugandés en octubre de 1990 sobre sus vecinos ruandeses.

Una de las implicaciones más silenciadas del genocidio ruandés es la de la Iglesia católica, cuyos misioneros y órdenes religiosas fueron desde el siglo XIX un  pilar del imperialismo belga y luego del francés. Hay varios sacerdotes y monjas condenados en firme por dirigir el genocidio. Pero en la matanza también están implicados misioneros metodistas, anglicanos y presbiterianos que trabajaban para el bando contrario, es decir, para los imperialistas estadounidenses y británicos.

Más información:
— Un nuevo libro documenta el papel del imperialismo francés en el genocidio de Ruanda
— El imperialismo francés desató el genocidio de Ruanda en 1994
— El jefe del Estado Mayor del ejército francés fue uno de los defensores de los genocidas ruandeses
— Ruanda abre un investigación sobre la intervención de los imperialistas franceses en el genocidio
— Acusan al banco BNP de participar en el genocidio de Ruanda
— Ruanda según la Audiencia Nacional: el mundo al revés
— Historia secreta del teléfono rojo en pleno genocidio ruandés
— La Iglesia Católica ha pedido perdón por la intervención de sus sacerdotes en el genocidio de Ruanda

El fugaz romance entre Hollywood y la Unión Soviética

Ignasi Franch

Después del ataque japonés a la base estadounidense de Pearl Harbor, Hollywood apostó fuerte por el militarismo. Aunque la mayor parte de los grandes estudios habían optado previamente por mantener la neutralidad, se adaptaron inmediatamente al nuevo ciclo: centenares de películas de todos los géneros, desde el cine bélico al musical pasando por la comedia romántica, defendían la intervención en la II Guerra Mundial.

En títulos destinados a un público juvenil, Tarzán luchaba contra soldados alemanes, el Hombre Invisible se infiltraba en los cuarteles del III Reich y Batman se enfrentaba a un científico japonés que convertía a las personas en zombis. Pero quizá las producciones más sorprendentes fueron las que justificaron la alianza con la Unión Soviética liderada por Josef Stalin.

Según autores como Nicholas J. Cull, la opinión pública estadounidense era partidaria del aislacionismo y desconfiaba de los llamamientos británicos a la colaboración militar. El ataque a Pearl Harbor implicó una entrada en guerra que era deseada por la Administración de Roosevelt. Pero justificar la colaboración con la URSS, satirizada y satanizada apenas unos meses antes, resultaba un desafío estratégico que requirió la colaboración de Hollywood.

El deseo de cultivar la empatía hacia el pueblo ruso, implicado en sangrientas batallas contra el Ejército alemán, comportó la presencia de papeles positivos en multitud de filmes. Algunos otorgaron un protagonismo central a personajes soviéticos o a las relaciones con la URSS: Miss V from Moscow, Misión en Moscú, The Boy from Stalingrad, La estrella del norte, Three Russian Girls, Song of Russia, Días de gloria y Contraataque. Cuatro de estas ocho obras fueron estrenadas en 1943, momento álgido del amor de conveniencia de Hollywood hacia el gobierno bolchevique.

Antes de Pearl Harbor, los estudios Warner Brothers ya se habían significado con diversos títulos antinazis que supusieron conflictos diplomáticos y grandes tensiones con el organismo censor de Hollywood, la Production Code Administration. La productora low cost PRC inició el nuevo ciclo prosoviético con Miss V from Moscow, estrenada en 1942. Su protagonista era una espía rusa que colaboraba con los aliados desde la Francia ocupada. En los tres años posteriores, la mayoría de los principales estudios (Warner, Fox, Metro-Goldwyn-Mayer, Columbia y RKO) hicieron sus propias aportaciones fílmicas a la fugaz amistad ruso-americana.

Fueron tiempos en que el cine de ficción se acercaba a la actualidad más inmediata. El montaje de muchas películas se modificaba en el último momento para adaptarse a las novedades en el frente. También se recogían discursos reales de figuras relevantes de la política internacional. En Sherlock Holmes en Washington, por ejemplo, el detective victoriano (reconvertido en investigador contemporáneo y antinazi) citaba a Winston Churchill llamando a la cooperación entre Estados Unidos y Reino Unido.

Algunos filmes fueron más allá del atlantismo. En el drama romántico Song of Russia, un actor aparece interpretando a Stalin y recitando fragmentos de un discurso que el líder soviético ofreció el 3 de julio de 1941. A pesar de algunas diferencias, como la eliminación de una referencia a los “alemanes esclavizados por los déspotas hitlerianos”, el grueso de la versión cinematográfica se corresponde con las palabras del gobernante.

Este guiño presente en Song of Russia empequeñece ante las loas a Stalin que incluye “Misión en Moscú”, adaptación del libro testimonial de [Joseph E. Davies] un diplomático cercano al presidente Roosevelt.

El protagonista sirve de nexo con la audiencia: su visión del mundo está basada en el libre mercado y el capitalismo, pero aprende a comprender y admirar los logros de la URSS. A través del filme, no sólo se defiende vehementemente la intervención norteamericana en la guerra, sino que también se justifican las purgas al trotskismo (caracterizado como una quinta columna al servicio de Hitler) y la invasión de Finlandia. Un final con tintes religiosos acaba de redondear un conjunto desconcertante.

Como afirmaron Michael S. Shull y David Edward Wilt en Hollywood War Films, 1937-1945, estas películas solían mostrar simpatía e identificación con los ciudadanos soviéticos y, salvo excepciones, minimizaban la presencia de su gobierno.

Diversos títulos se limitaban a reforzar el autorretrato de los Estados Unidos como gendarme del mundo, mostrando las desventuras de resistentes patrióticos que luchan en inferioridad de condiciones contra un invasor cruel. La pertenencia a la URSS de los protagonistas de Días de gloria o Contraataque, por ejemplo, no resulta demasiado significativa y se asemeja a las representaciones de la insurgencia noruega (“Al filo de la oscuridad”) o francesa (“Pasaje a Marsella”).

La estrella del norte, en cambio, parece un intento de refutar el escepticismo de una audiencia anticomunista. El resultado defraudó a la misma escritora, la dramaturga afín al comunismo Lillian Hellman (La calumnia).

Las granjas colectivizadas se convierten en pintorescos espacios poblados por trabajadores joviales. En el primer tramo del filme, se incluyen himnos patrióticos y también canciones explicativas de las historias de los personajes, como si de un musical se tratase. En el desenlace, mucho más duro, un doctor ucraniano asesina a un médico alemán algo cínico, ejecutor y a la vez censor de los abusos nazis. Su discurso contra los “hombres que hacen el trabajo de los fascistas mientras fingen que son mejores” parece una advertencia a los partidarios de equidistancias y aislacionismos.

Song of Russia también incluía momentos peculiares. A pesar de tratarse de un drama romántico y no de un biopic político, su lógica propagandística lo acerca a Misión en Moscú. El pueblo soviético recibe a un director de orquesta estadounidense con banderas de Estados Unidos y el himno de las barras y estrellas. Los conflictos entre el capitalismo y el comunismo, trascendentales antes (y después) de la guerra, se convertían en matices superables que no dificultaban la cooperación contra el fascismo.

En Estrella del norte y Song of Russia aparecían voluntariosas guerrillas populares. The Boy from Stalingrad fue un paso más allá al relatar las peripecias de una milicia de niños. Es un ejemplo de las anomalías de la autocensura hollywoodiense en tiempos de guerra, durante los cuales se retrataron violencias difícilmente aceptables en otros contextos. La excepcionalidad de la situación trajo consecuencias más positivas, como pequeños cuestionamientos de la división sexista del trabajo: el cine debía incluir guiños a las mujeres para que se sintiesen partícipes de la campaña bélica.

Los discursos sobre fraternidad internacional y países hermanados, tan presentes en el Hollywood propagandístico, no sobrevivieron al final de la contienda. La idea de “hacer de esta la última guerra”, citada en La estrella del norte y muchos otros títulos, resultaría tan fallida como cuando se planteó en la Primera Guerra Mundial. Estados Unidos y la URSS profundizaron en su antagonismo y no tardaron en estallar conflictos como el coreano.

Lawson encarcelado
La trepidante intriga Berlín express, estrenada en 1948, tiene algo de canto de cisne de la cooperación entre los Estados Unidos y la URSS. En el filme, un soldado ruso ejerce de símbolo de esa potencia desconfiada, cuyas motivaciones son difíciles de entender desde el punto de vista del americano medio, pero con el que hay posibilidades de acuerdo a través del conocimiento mutuo.

Unos meses después, el país cambiaría de enemigo y de nivel de alerta: dejaría de estar en guerra abierta con el fascismo para entrar en una guerra fría contra el comunismo. También se produciría una depuración interna que, en el mundo del cine, afectaría a muchos asociados al politizado Sindicato de Guionistas. Algunos de sus miembros, izquierdistas más o menos cercanos al comunismo, habían firmado escenas con una apariencia de sinceridad poco frecuente en el Hollywood oportunistamente antinazi. Y serían represaliados durante la caza de brujas.

De los once escritores que firmaron las ocho películas mencionadas al inicio de este artículo, ocho formarían parte de listas negras. Coincidirían con ilustres compañeros como Charles Chaplin (El gran dictador), Howard Koch (Casablanca) o Dalton Trumbo (Treinta segundos sobre Tokio). El autor del libreto de Contraataque, John Howard Lawson, incluso fue condenado a prisión por desacato al Comité de Actividades Antiamericanas (*). Lawson había escrito la pionera Bloqueo, que denunciaba los bombardeos sobre la población civil de la España republicana. Tras el final de la II Guerra Mundial, haberse posicionado contra el nazismo antes de Pearl Harbor implicaría un estigma: haber sido “prematuramente antifascista”.

Fuente: http://www.eldiario.es/cultura/cine/Hollywood-Union-Sovietica_0_574293326.html
 (*) Al salir de la cárcel en 1953 tuvo que exiliarse en México.

El búho ucraniano se nutre de los murciélagos rusos

Las insignias de las instituciones que se dedican al espionaje son expresivas de lo que hacen y de lo que les gustaría hacer. La CIA, por ejemplo, pone una rosa de los vientos en su distintivo para indicar a un centro en el que convergen informaciones procedentes de lugares distintos.

Las insignias de los espías indican el país que les paga y, en ocasiones, el mundo entero, para indicar que les interesa cualquier clase de información, cualquiera que sea su procedencia geográfica.

Lo extraño es que los espías ostenten como símbolo distintivo el mapa de otro país, como ocurre con el que acaba de aprobar Ucrania para su servicio de inteligencia militar, GUR, en el que aparece la silueta de… Rusia.

El nuevo distintivo se ha aprobado tras la llegada al cargo del nuevo director, cuya preocupación principal ha sido la de cambiar las insignias de sus oficiales. Es una manera de demostrar que tiene intención de cambiar algo… excepto la arraigada paranoia contra Rusia.

Suele ocurrir hasta en los vecinos que comparten la misma escalera: como a alguno le entre la paranoia contigo, es mejor que te cambies de vivienda. Lo mismo le ocurre a Rusia con sus vecinos ucranianos. Parece un país que ha nacido para hacer lo que el búho en la insignia: clavar una espada sobre Rusia.

La preocupación de los espías ucranianos no es el mundo sino Rusia exclusivamente. El lema de arriba en ucraniano dice dos cosas: primero “Ucrania por encima de todo” y luego abajo pone en latín “Sapiens dominabitur astris” que significa: “el sabio se guía por los astros”, es decir, que los espías ucranianos se consideran a sí mismos como “sabios” pero no lo parecen tanto porque su fuente de información es la misma que la de los Reyes Magos: los astros.

El lector se preguntará: ¿por qué poner un búho en el distintivo? Pues por lo que dicen los libros de biología: los búhos se comen a los murciélagos, que están en el emblema del espionaje ruso.

Naturalmente, el distintivo de los espías ucranianos se ha convertido en objeto de polémica en las más altas esferas políticas del Kremlin. El viceprimer ministro Dimitri Rogozin ha calificado de “idiota” la elección de un búho como distintivo y ha dicho que el lema de los espías ucranianos no es nada original: es el mismo de los nazis: “Deutschland uber Alles” (Alemania por encima de todo).

Hablando astros, en el emblema se puede ver también una estrella de cuatro puntas que, como sabrá el lector es el distintivo de… la OTAN, por lo que llevan a cabo una combinación casi mejor que el gin tonic: la alianza militar actual con el viejo III Reich.

En descargo de los nazis ucranianos hay que decir que Rogozin no tiene razón, al menos en un punto: la consigna de “Alemania por encima de todo” está en la primera estrofa del himno nacional germano compuesto en 1841 por August Heinrich Hoffmann von Fallersleben.

Pero seguro que los espías ucranianos no sabían este último detalle.

¿Qué vínculos unen al PSOE con los narcotraficantes colombianos?

Pablo Escobar en la fiesta del PSOE de 1982
1. En 1974 el gobierno de Colombia designa a Belisario Betancur como embajador en Madrid.

2. En Madrid vivía entonces el especulador vasco Enrique Sarasola Lertxundi, que anteriormente había vivido en Colombia muchos años, donde en 1966 se había casado con María Cristina Marulanda, hija de Alberto Marulanda Grillo, uno de los principales terratenientes del país y accionista de la compañía aérea Avianca.

3. Sarasola era amigo del almirante Carrero Blanco y a través de Carlos Zayas, el voluntario de la CIA, conoció a Felipe González en 1974. Las oficinas que Sarasola tenía alquiladas a nombre de su empresa en la calle Jacometrezo de Madrid servían de tapadera para las reuniones del PSOE.

4. Sarasola presenta a Felipe González a Betancur, quien pone a su disposición la embajada de Colombia en Madrid para sus chanchullos con el franquismo.

5. En 1976 y 1977 Felipe González viaja a Colombia apadrinado por Betancur y Sarasola, quienes le ponen en contacto con el narcopolítico Alberto Santofimio Botero, que fue ministro de Justicia en 1974, senador, presidente de la Cámara de Representantes, dos veces candidato presidencial y condenado en 2006 como autor del asesinato del también candidato presidencial Luis Carlos Galán, cometido en 1989, en complicidad con el capo del narcotráfico Pablo Escobar.

6. En 1981 la mujer de Pablo Escobar, Virginia Vallejo, entrevista a Felipe González en una cadena de la televisión colombiana.

7. En octubre de 1982 Pablo Escobar, Alberto Santofimio Botero y Jairo Ortega Ramírez, otro narcopolítico colombiano, viajan a Madrid invitados por Felipe González y Sarasola para celebrar el triunfo electoral del PSOE en el Hotel Palace. La fiesta está documentada en la sentencia contra Santofimio por asesinato. Los tres colombianos se sentaron juntos en la mesa del hotel, junto al torero Luis Miguel Dominguín.

El periodista colombiano Gonzalo Guillén, presente en aquel acto, afirma que fue Pablo Escobar quien le presentó a Felipe González para que le pudiera entrevistar. Luego fueron a una discoteca, donde siguieron celebrándolo toda la noche. La policía española, que tenía fichado a Escobar, supo con antelación que iba a viajar a Madrid y el hotel en el que se hospedaba. Los antidisturbios rodearon el edificio y detuvieron a varios congresistas del Partido Conservador colombiano que se acostaron temprano. Vestidos con sus pijamas, fueron cacheados, junto con sus equipajes.

8. Casi al mismo tiempo que González en Madrid, llega al gobierno en Colombia su amigo Betancur gracias al dinero del narcotráfico, que le pagó su campaña electoral.

9. Betancur nombra alcalde de Medellín a Álvaro Uribe cuando la ciudad es un feudo de Pablo Escobar. Uribe se reúne con los capos del cártel de Medellín y a los cuatro meses de su nombramiento, Betancur lo tiene que destituir de la alcaldía a causa de ello.

10. En Medellín Betancur lanza el proyecto multimillonario de construcción de un metro, cuyas obras adjudica a Sarasola, quien se lleva un pellizco de 20 millones de dólares, que se reparte con Felipe González. En el negocio reaparece el espía alemán Werner Mauss, implicado en el intento de asesinato de Cubillo en Argel en 1978, quien también se lleva su pellizco correspondiente. Luego el propio Betancur tuvo que nombrar una comisión especial para “investigar” el chanchullo.

11. El primer gerente del metro de Medellín es Diego Londoño White, quien acabó condenado por sus vínculos con Pablo Escobar, así como secuestro, siendo finalmente asesinado en 2002 en un ajuste de cuentas.

12. En 1986 Sarasola crea la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción que preside Manuel Gutiérrez Mellado, un general procedente de los servicios secretos franquistas y vicepresidente del gobierno en la época de Suárez. Otro de los promotores de la fundación es el general Calderón, director del servicio secreto en el gobierno de Aznar. Además, reúne a un grupo de empresarios de los medios de comunicación, cada uno de los cuales aporta 20 millones de pesetas. A cambio del donativo los empresarios esperan recibir las primeras cadenas de televisión privadas que el gobierno de Felipe González se dispone a crear.

13. En 1990 el narcotraficante español Ricardo Portabales confiesa ante Garzón que Sarasola participó en una reunión en un hotel de Isla Cristina (Huelva) en 1988 con el traficante de armas de origen sirio y protegido del servicio secreto español, Monzer al Kassar, y los narcos Laureano Oubiña y Paz Carballo, para vender fusiles AK-47 a los narcos colombianos.

Fuente: http://amnistiapresos.blogspot.ro/2014/07/pablo-escobar-el-narco-con-felipe.html

Los Hombres de los Cuatro Minutos

En Estados Unidos se conoce como “Los Hombres de los Cuatro Minutos” a los 75.000 agitadores enviados por el presidente Woodrow Wilson para pronunciar breves charlas en todos los teatros y cines del país durante la Primera Guerra Mundial. Wilson trataba de que la población de Estados Unidos cambiara su opinión contraria a la guerra imperialista, para forzar la intervención militar en la misma.Ha quedado como una pieza maestra en el arte de la persuasión política. El tema de sus intervenciones fue siempre el mismo: la necesidad que tenía el país de entrar en la guerra mundial y la captación de fondos para sostener a la industria de fabricación de armamento. Los guiones para esas intervenciones los suministraba el Comité de Información Pública, un organismo creado por la Casa Blanca para desarrollar labores de propaganda a favor de la guerra. Los discursos duraban cuatro minutos porque era el tiempo que se tardaba en cambiar las bobinas de las películas en los cines y, según los especialistas, el promedio de atención humana para que un mensaje calara entre los oyentes.

Al Comité de Información Pública se le conoce también como el Comité Creel, un nombre tomado de George Creel, el periodista encargado por Wilson para dirigirlo. Creel dirigió la primera gran campaña de propaganda política de la historia. Escribió un buen número de libros sobre su experiencia de esa época. En los últimos años de su vida fue un ferviente anticomunista y colaboró con McCarthy y Nixon en la “caza de brujas” de los años cuarenta y cincuenta.

En 1917 Europa llevaba ya tres años en guerra. Woodrow Wilson acababa de ser reelegido presidente de Estados Unidos con un programa político pacifista porque la población estadounidenses estaba en contra de la intervención en la guerra imperialista de manera muy mayoritaria. Pero los tiburones del capital querían entrar en la guerra a toda costa para convertirla en una gran negocio y el gobierno jugó con la “democracia” como acostumbra.

En lugar de permanecer al margen, como había prometido, se puso de parte de los grandes capitalistas, aunque antes se preocupó de que la población cambiara de opinión. Para ello puso en marcha una gran campaña de propaganda. Entre otras “herramientas”, a principios de junio de 1917 el gobierno creó los “Four Minute Men” (Los Hombres de los Cuatro Minutos).

La iniciativa procedió de un capitalista de Chicago, Donald M. Ryerson, que viajó a Washington para explicar el proyecto a Creel, que inmediatamente le encargó convertir a Los Hombres de los Cuatro Minutos en un movimiento nacional.

El 6 de abril de 1917 el Congreso de Estados Unidos declaró la guerra a Alemania y el gobierno no sólo había cambiado radicalmente la opinión de la población sino que fue mucho más allá: 14 millones de personas se presentaron voluntarias para combatir en Europa. Nunca se había visto nada semejante. Cuando en 1919 terminó la guerra, los 75.000 Hombres de los Cuatro Minutos habían pronunciado 7,5 millones de discursos, delante de 315 millones de estadounidenses y en 5.200 comunidades. Aquella agitación política únicamente le costó 101.000 dólares al erario público.Se conocen muchas de las indicaciones que el Comité Creel envió a los agitadores, que hoy los expertos en intoxicación mediática de las universidades estudian con avidez porque siguen siendo el mejor manual de propaganda política. Por ejemplo, el Comité de Información Pública les recordaba que, al disponer de sólo cuatro minutos, no había tiempo “para una sola palabra perdida”. Les recomendaba escribir y memorizar el discurso, y dividirlo meticulosamente en varias partes: 15 segundos para la apertura, 45 para describir el enlace, 15 para el llamamiento final. El manual dice:

“Nunca ha habido un discurso que no haya podido mejorarse. Nunca hay que estar satisfecho con el éxito. Trate de tener más éxito, y aún más éxito. Mantenga los ojos abiertos. Lea todos los periódicos todos los días, para encontrar un nuevo lema o una nueva frase o una nueva idea para reemplazar algo que tiene en su discurso […] Si las ideas son buenas, debe planear introducirlas en la experiencia de sus oyentes. Pero no ceda a la inspiración del momento, ni se aparte de su esquema por los aplausos. Puede agregar una palabra o dos, pero recuerde que sólo puede hablar 130, 140 ó 150 palabras por minuto y, si su discurso se ha preparado cuidadosamente para llenar cuatro minutos, no le podrá añadir nada sin quitar algo de importancia. Necesitamos su ayuda para hacer del ‘Four Minute Men’ la fuerza más poderosa para despertar el patriotismo en Estados Unidos”.

A partir de entonces en Washington comprendieron lo que había que hacer para darle la vuelta a cualquier opinión, por más arraigada que estuviera entre la población. Hoy los imperialistas no sólo tienen 75.000 agitadores sino muchos más y mucho mejor equipados con papeles, micrófonos, cine, televisores y redes sociales. Los Hombres de los Cuatro Minutos son ahora profesionales y pueden cambiar cualquier opinión que tengamos en nuestra cabeza por la contraria. Es muy posible que ya la hayan cambiado.

Rosa Díez destapa en su libro el oscuro origen de Podemos en los despachos fascistas

A la fundadora de Unión Progreso y Democracia, Rosa Díez, la expulsaron del tejemaneje político en cuanto bajó el número de votos hasta límites que no se pueden financiar con el bolsillo propio, porque en ese tipo de partidos no importa la ideología, ni los programas, sino sólo eso, los votos, porque son ellos los que traen y llevan dinero.

Durante toda su vida institucional, tanto en el PSOE como en UPyD, Rosa Díez siempre se mordió la lengua, que es otro rasgo caractertístico del tejemaneje que padecemos. La verdad tiene que esperar al despido. Ahora Díez está promocionando su libro “Los aventureros cuerdos. Ocho años de rebelión magenta” en el que empieza a contar lo que debió haber contado mucho antes.

Como bien dice, UPyD no nació con el objetivo de cambiar el Estado sino de defenderlo, otro de los signos característicos de todos esos partidos. Buscan un lugar dentro del Estado porque son criaturas del propio Estado, que los impulsa, los amamanta y los despide en cuanto quedan obsoletos.

Los demás partidos son exactamente iguales que UPyD, incluido Podemos, otra criatura que tiene el mismo origen en este Estado. Aunque hablan de cambiar el Estado, es el Estado quien les cambia, les dirige y les financia, y el que paga manda. Por eso todos ellos hablan de poner los “intereses de España” por encima de todo y de todos. No es el Estado el que está al servicio de las personas, sino al revés.

En su libro Rosa Díez cuenta una parte de la historia del surgimiento de Podemos, que es más de lo mismo: “El ‘establishment’ quería una gran coalición y, para forzarla, llegaron a la conclusión de que había que rebajar las pretensiones del PSOE. Luego había algunos medios defendiendo a una opción política que respondía una sensibilidad existente en la sociedad desde el 15-M, que es Podemos. El problema es que el desplome del PSOE imposibilitaba la gran coalición. Y el presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu, propuso crear un Podemos de derechas”.

Podemos tiene, pues, el mismo origen político que el reciente golpe de mano en el PSOE, en lo que Rosa Díez califica como “establishment”, es decir, en lo que durante la transición se llamaron los “poderes fácticos”, esos que tienen la sartén por el mango, aunque nunca den la cara: las cloacas del Estado, los grandes capitalistas y financieros y los medios de comunicación, a los que la fundadora de UPyD pone nombres muy concretos, como el del fascista catalán José Manuel Lara, propietario de importantes y conocidos medios de comunicación, entre ellos La Sexta.

“Uno de los máximos responsables de un grupo financiero muy importante nos contó que la decisión de impulsar a Podemos se había tomado con el conocimiento y aquiescencia de Moncloa y que en la gestación había estado Soraya y que Rajoy había conocido siempre el asunto. La razón para tomar esa decisión -nos dijo- había sido intentar redirigir hacia una nueva opción el voto del descontento, el del 15-M, dividir el voto de la izquierda y de paso, reducir el riesgo de que el PSOE se hiciera con una parte sustancial de esos votos”.

Esos que hacen y deshacen partidos convocaron “una importante reunión con un empresario catalán [José Manuel Lara] para que se le diera espacio mediático a Podemos”. Así empezó su carrera televisiva Pablo Iglesias, en las tertulias de la cadena fascista Intereconomía. La tele lo promociona y lo vende todo, tanto da que se trate de un perfume francés, como de Belén Esteban, o de un partido, o de un político. Los que realmente hacen y deshacen política son los que ponen el dinero y los platós de televisión. A unos los encumbran y a otros los arrastran por el lodo a base de intoxicación, tertulias, noticiarios y debates.

Nada ha impulsado tanto la carrera de los caciques de Podemos como los furibundos ataques de los perros (de prensa) del PP, porque esos ataques no los lanzaron para hundirlos sino para ensalzarlos. Por eso escribe Rosa Díez que el cocinero electoral del PP, el incombustible Pedro Arriola, fue quien “hizo crecer a Podemos”. Fue todo un montaje de diseño, estudiado y preparado en los despachos del “establishment”, lo mismo que otros del estilo Ciudadanos, orquestado en los mismos despachos: “Que Podemos fue al inicio una operación impulsada por los mismos que luego patrocinarían a Rivera es algo que numerosos periodistas y prescriptores de opinión conocen a la perfección y mucho antes que yo”, concluye Rosa Díez.

Los vínculos criminales de Felipe González llegan hasta Venezuela

Los diputados del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) Darío Vivas, Gladys Requena y Adel El Zabayar han criticado este martes [2015] al expresidente español Felipe González por presentarse como “suprajuez” en Venezuela cuando, en realidad, está defendiendo “la corrupción, la violencia y el terrorismo de Estado” que ha sufrido el país sudamericano.

De este modo, los diputados, que forman la delegación venezolana que participará en la próxima reunión de la Unión Interparlamentaria (UIP), han vinculado la postura del ex presidente González  con su relación con el ex presidente venezolano Carlos Andrés Pérez. “Es público y notorio la relación personal entre ambos”, ha declarado Vivas, al tiempo que ha asegurado no entender porque razón se hizo “pana” (amigo) de Pérez, el padrino político de Antonio Ledezma.

Por ello, los parlamentarios del PSUV, el partido del presidente venezolano, Nicolás Maduro, han asegurado que no ven honesta la decisión de González de ofrecerse como abogado defensor de los opositores encarcelados Leopoldo López y Antonio Ledezma.

Así, Vivas ha asegurado que el pueblo de Venezuela no quiere ni necesita que nadie se ubique por encima de las instituciones del estado. “No necesitamos un suprajuez y creo que Felipe González pretende ser eso, para defender la corrupción, la violencia y el terrorismo de Estado, ha argumentado el parlamentario venezolano, al tiempo que ha defendido el proceso judicial abierto en Venezuela “contra delincuentes de la política” por estimar que es acorde a la Constitución y los instrumentos legales.

Los miembros del PSUV han tachado de “grosería” la posición de González y han afirmado que “no tiene moral desde el punto de vista ético político”. En particular, la diputada Requena ha vinculado el terrorismo de estado en Venezuela perpetrado en la década de los 60 con los valores de González, a quién ha calificado de “lobbista de las transnacionales”.

“Se identifica con esos métodos, y con el hijo predilecto de Pérez que es Ledezma un golpista, fascista y represor (…) González pretende restaurar la antigua república que permite concretar sus negociados”, ha denunciado Requena, que es delegada permanente de Venezuela ante la UIP.

Los diputados venezolanos han identificado la agresión directa de Estados Unidos contra la soberanía nacional de Venezuela como un hecho insólito y han denunciado las injerencias norteamericanas, “cuyo Congreso pretende que legisle para el mundo”, han asegurado. Así, han mostrado su oposición radical al acatamiento y vinculación de las resoluciones de las instituciones estadounidenses.

Además, la delegación ha defendido la detención de los opositores Leopoldo López y Antonio Ledezma, a quienes han acusado de ser los autores intelectuales de la oleada de violencia que sacudió el país en febrero de 2014 y han querido poner el acento en la violencia de guarimbas, cables situados a media altura en zonas concurridas por motoristas que causaron al menos siete muertes en los altercados.

Este colectivo que, según los miembros del PSUV, ha sido desoído cuando varios de sus representantes visitaron España, a diferencia de lo sucedido con los líderes de la oposición, que “peregrinan como si fueran activistas de la paz”.

Los diputados venezolanos han realizado estas declaraciones en un acto celebrado en Madrid, desde donde se desplazarán el próximo día 29 a Hanoi, la capital de Vietnam, para participar en la reunión de la Unión Interparlamentaria (UIP), un foro en el que están representados los parlamentos de más de un centenar de países del mundo y que mantiene relaciones directas con Naciones Unidas. Venezuela ejercerá la vicepresidencia de la próxima Conferencia de la UIP y pretende que en la asamblea se fije una posición sobre la situación de injerencia estadounidense que vive Venezuela.

Fuente: http://www.diariocritico.com/nacional/felipe-gonzalez/venezuela/antonio-ledezma/475333

La banca espera un hundimiento inminente de la bolsa

El 11 de octubre el director de análisis del banco HSBC, Murray Gunn, envió una nota a sus clientes advirtiendo de un inminente hundimiento de la bolsa a causa de la liquidación masiva de activos causada por los rumores de guerra nuclear, el endeudamiento y las inminentes elecciones estadounidenses.

La nota se fundamenta en el precedente del lunes negro de octubre de 1987, que supuso en mayor desplome bursátil de la historia del capitalismo en una sola jornada.

Este mes se cumplen precisamente 29 años de aquella crisis bursátil de 19 de octubre, cuando el índice industrial Dow Jones que comprende a las 30 mayores empresas cotizadas en la bolsa de Nueva York, perdió el 23 por ciento de su valor, un retroceso aún mayor de los que experimentó durante la crisis de 1929, cuando el descenso máximo diario se quedó en el 13,5 por ciento. En 1987 los especuladores perdieron 550.000 millones de dólares de la época.

Durante el lunes negro de 1987 la bolsa en España cayó un 31 por ciento, a pesar de que Madrid ya había cerrado las puertas cuando Wall Street se hundió.

Otras caídas históricas ocurrieron el 12 de diciembre de 1914 (cuando el Dow Jones cayó un 24 al cierre del último cuatrimestre a consecuencia del estallido de la Primera Guerra Mundial) y el lunes 17 de septiembre de 2001, el primer día de apertura de las bolsas tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas.

Tanto los desplomes bursátiles como los anuncios de los mismos indican la extraordinaria debilidad de capital financiero a escala mundial, que es imposible de afianzar a pesar de las numerosas medidas de control y vigilancia que las bolsas y los bancos centrales han impuesto desde hace décadas.

En 1987 el Banco de la Reserva Federal tuvo que emplearse a fondo para salir del hundimiento, así como numerosos monopolios, que anunciaron programas de recompra masiva de acciones para apoyar la cotización de los títulos.

Unos días antes de la caída la revista Time llevó a su portada el augurio: “Masacre de octubre en Wall Street”. Todos esperaban lo peor pero no podían hacer nada. Alan Greenspan acababa de tomar posesión de su cargo como presidente del Banco de la Reserva Federal y también sabía que se avecinaban tiempos difíciles. Como reconoció luego en su libro La era de las turbulencias, “Wall Street atravesaba un episodio especulativo”.

También lo había advertido unos meses antes el economista John Kenneth
Galbraith  en un artículo publicado en la revista The
Atlantic: “Llegará el día de rendir cuentas, cuando el mercado descienda como si nunca fuera a detenerse”.

Fuentes: https://www.cnbc.com/2016/10/13/red-alert-for-us-stocks-with-very-high-chance-of-severe-fall-warns-hsbc.html,
https://investmentwatchblog.com/hsbc-red-alert-get-ready-for-severe-fall-in-stock-market-the-unavoidable-crash-is-coming/

El hemicirco y la naturaleza cipaya del gobierno español

Darío Herchhoren

Hace apenas dos días asistimos a uno de los espectáculos más miserables de la historia reciente de España. Se trata de la elección del nuevo/viejo primer ministro español Mariano Rajoy Brey.

El hemiciclo al que llamaremos hemicirco se pobló de toda la inmundicia parlamentaria que no defraudó. El PSOE con su voto vergonzante de abstención produjo el mismo resultado que si hubiera votado sí a Rajoy, pero por un mínimo de vergüenza no se animó a tanto y se abstuvo.

El PP, (partido podrido) hizo su papel y con su habitual chulería amenazó a sus vasallos con llamar a prontas elecciones si no secundaban su política. Unidos Podemos, afeó al partido podrido sus políticas de austeridad, su corrupción y su falta de sensibilidad humana ante las tragedias que traen sus políticas.

Pero sin duda faltó una voz que representara a la clase obrera. Una voz que explique que las políticas del partido podrido traerán empleos basura, descomposición social, y sobre todo represión. No hubo alguien que explicara que una política como esa solo se puede imponer a palos. Y sin duda los habrá, ya que aquellos que nada tienen que perder se movilizarán en contra de ellas y serán reprimidos.

Para ello el estado y más que el estado el sistema cuenta con la guardia civil, la policía, los jueces y la Audiencia Nacional que no es otra cosa que el franquista y fascista Tribunal de Orden Público, que ahora se travistió de “democrático”.

Faltó también alguien que reivindicara la soberanía nacional. Que defendiera el trabajo de los españoles, sus industrias, sus fábricas, sus explotaciones agrícolas, su comercio exterior, sus intereses en general.

Y todo esto casi al mismo tiempo que el gobierno español tal riguroso con los pobres y los marginados, negaba la posibilidad de que buques rusos se aprovisionaran de combustible en el puerto de Ceuta, en su marcha a puertos sirios para enfrentar al Estado Islámico.

Este episodio muestra de cuerpo entero la naturaleza cipaya del gobierno español. La soberanía que es algo a lo que ningún gobierno que se precie puede renunciar, está tan adelgazada en el accionar del gobierno español, que ni siquiera es libre de vender unas toneladas de fuel a los buques rusos.

Un gobierno así es sin duda un lacayo del imperio. Hoy día España es un protectorado de la OTAN y de la UE. El grado de sometimiento de los gobiernos españoles es algo llamativo. Hace pocos años se habló de que una empresa rusa de electricidad estaba interesada en comprar acciones de ENDESA, y solo el enunciar esa posibilidad significó que salieran ronchas en la fina piel de algunos ministros del gobierno español.

Lo curioso de todo esto, es que el gobierno español, que dice “luchar” contra el terrorismo no tiene el menor empacho en negar a los buques rusos la posibilidad de que estos se reabastezcan en un puerto español, siendo que van a Siria a luchar; pero en serio contra ese terrorismo que dicen combatir.

Lo que pasa realmente es que la servidumbre hacia el imperio es de tal grosor que lleva a considerar que lo que hace el imperio no es terrorismo, cuando es el imperio el más cruel de los terrorismos.

Se trata de la propia índole, de la propia naturaleza imperialista. No puede haber imperialismo sin terrorismo y sin guerra. La guerra imperialista es por su propia naturaleza terrorista. Todo imperio se expande por la guerra, la rapiña y el terrorismo, y el imperio USA, cumple todos los requisitos para que lo llamemos terrorista, y a aquellos que le sirven también.

Los últimos episodios tanto en el hemicirco como en la venta de fuel son reveladores de la clase de gobierno que salió del Congreso de los Diputados. Como explicó brillantemente Carlos Marx en el 18 Brumario de Luis Bonaparte, la historia se escribe dos veces: una vez como tragedia (La guerra civil); y otra vez como farsa (lo que se llamó la transición/transacción, y todo lo que vino después). Sólo nos queda seguir peleando.

La amenaza del Pentágono de un ataque nuclear contra Rusia

El jefe del Pentágono, Ashton Carter, ha pronunciado un discurso en la base del Global Strike Command (Centro de Mando de Ataques Mundiales) en Minot, en Dakota del Sur el pasado lunes, defendiendo la modernización masiva del arsenal nuclear americano y emitiendo belicosas amenazas contra Rusia.

El viaje de Carter a Minot ha sido el primero que ha realizado a una base de misiles nucleares desde que llegó al cargo en febrero de 2015. Ha coincidido con la constante escalada de conflictos que enfrenta a Estados Unidos con Rusia y China, ambos dotados con armas nucleares.

El eje principal del discurso de Carter era la defensa de la proposición del plan del Pentágono, de 34.000 millones de dólares para reconstruir la “tríada” nuclear de Washington de bombardeos estratégicos, misiles y submarinos. Se estima que en un período de 30 años este reforzamiento nuclear extraerá la cantidad de un billón de dólares de la economía norteamericana.

El discurso lo pronunció ante los oficiales y soldados profesionales encargados de lanzar misiles balísticos intercontinentales Minuteman III, llevando cada uno cabezas que multiplican por 60 la capacidad de destrucción de las bombas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945.

Esta enorme máquina de muerte, ha insistido Carter, proporcionaría “el fundamento de la seguridad” que “ha permitido a millones y millones levantarse por la mañana para ir al colegio, a trabajar, a vivir su vida, soñar sus sueños y dar a sus hijos un porvenir mejor”.

Continuó aventurando que “teniendo en cuenta lo que vemos en el entorno de seguridad de hoy, es igualmente probable que nuestros hijos y sus hijos deben probablemente vivir en un mundo en donde hay armas nucleares”. En realidad, suponiendo, la continuidad del “entorno de seguridad” actual y la existencia continua de armas nucleares existen buenas razones para temer que el mundo arderá en vida de “nuestros hijos y sus hijos”. Recurrió a la anodina jerga del Pentágono, utilizando el término “nuestra empresa nuclear” para designar al arsenal norteamericano de guerra nuclear.

Advirtió que si “en el curso de más de siete décadas desde 1945 las armas nucleares no han sido aun empleadas en la guerra, esto no es algo que vaya a suceder siempre”. Y añadió: “En el contexto del entorno de seguridad actual, radicalmente diferente del de la anterior generación y más de la generación anterior a esa, nos enfrentamos a un paisaje nuclear que continua planteando desafíos […] que siguen evolucionando, en ciertos aspectos, de manera menos previsible que en la Guerra Fría, a pesar de que mucha gente en el mundo e incluso en Estados Unidos siguen anclados en sus concepciones herederas de aquella Guerra Fría”.

Lo que ha cambiado en la estela dejada por la Guerra Fría y la disolución de la Unión Soviética en 1991 es la erupción del militarismo norteamericano, fundamentado en la convicción del establishment yanqui según la que, con la desaparición de la URSS, podría libremente emplear su potencia militar con el fin de afirmar su hegemonía mundial, invirtiendo el declive económico mundial del capitalismo estadounidense.

Las guerras del último cuarto de siglo, en particular en Oriente Medio, han producido una serie de debacles y una catástrofe histórica mundial para los pueblo de aquella región. Al mismo tiempo han metastatizado en conflictos más amplios que enfrentan a Estados Unidos con Rusia y con China de manera cada vez más directa.

En una conferencia de prensa tras su discurso, Carter dio libre curso a la creciente frustración de Washington sobre el fracaso de su guerra por delegación en Siria, desde hace cinco años para el cambio de régimen. Esa frustración toma la forma de denuncias cada vez más histéricas contra Rusia por “crímenes de guerra”, y ello por parte de un gobierno responsable de más de un millón de muertos en la región.

“Lo que sucede en Rusia es trágico, odioso, evitable y, como todo el mundo ha señalado durante el fin de semana, Rusia y el régimen sirio tienen la responsabilidad de la violencia, especialmente contra los civiles”, ha declarado Carter a los medios.

La verdadera preocupación de Washington no es la pérdida de vidas civiles, sino más bien la perspectiva de que el gobierno sirio, apoyado por la fuerza aérea rusa, está a punto de retomar el este de Alepo, una de los últimos bastiones de las milicias asociadas a Al Qaeda que constituyen la principal fuerza de combate principal en la guerra norteamericana orquestada para cambiar el régimen.

Atacando a Rusia en su discurso, Carter ha declarado: “Las fanfarronadas recientes y la construcción de nuevos sistemas de armas nucleares de Moscú plantean serias preguntas en cuanto al compromiso de sus dirigentes con la estabilidad estratégica, su respeto por el horror profundamente establecido ante el uso de armas nucleares y su respeto de la profunda prudencia que los dirigentes de la época de la guerra fría habían mostrado en relación con la amenazante escalada de armas nucleares”.

El gobierno Obama, que recientemente ha señalado su decisión de abandonar incluso la pretensión del presidente demócrata de renunciar a dar “el primer golpe” como política oficial de los Estados Unidos, ha intentado presentar a Rusia como responsable de desencadenar una nueva carrera de armamento nuclear. Dado que el presupuesto militar ruso es un poco más de la décima parte del de Estados Unidos e inferior al del más próximo aliado árabe de Washington, Arabia Saudita, esto se revela como un pretexto absurdo. Las fanfarronadas nucleares proceden del gobierno estadounidense, y el viaje de Carter a Minot forma parte de ellas.

El ministro de Defensa ha definido los bombarderos y misiles nucleares como una fuerza que ha servido para “permitir” a las tropas norteamericanas “cumplir sus misiones convencionales en el mundo entero”.

“Como saben, están junto a nuestros aliados de la OTAN y se enfrentan a la agresión de Rusia en Europa”, ha dicho, refiriéndose igualmente a las operaciones norteamericanas en “la vital región de Asia-Pacífico”, “disuadiendo las provocaciones de Corea del Norte” y “oponiéndose la actitudes malintencionadas de Irán en Oriente Medio”.

Refiriéndose al refuerzo militar constante de Estados Unidos y la OTAN contra Rusia, Carter ha declarado: “Del otro lado del Atlántico, actualizamos el manual de estrategias nucleares de la OTAN a fin de organizar mejor la disuasión convencional y nuclear que nos permite entrenarnos y planificar cómo se produciría el combate y de disuadir a Rusia la simple suposición de que pueda beneficiarse del uso de armas nucleares en un conflicto con la OTAN y, en lugar de hacer subir la presión, disminuirla, como algunos dicen por allá”.

Estados Unidos y sus aliados de la OTAN están desplegando millares de soldados en la frontera occidental de Rusia, y han creado una fuerza de reacción rápida de 40.000 soldados como preparación para la guerra. La semana pasada la agencia de prensa rusa Tass ha citado al comandante de la fuerza de misiles estratégicos de Rusia, Sergei Karakayev, indicando que los sistemas de misiles balísticos móviles más recientes, los “Yars”, están desplegados en la región de Tver, el mando de mando de ICMB (Misiles Balísticos Intercontinentales) más al oeste del país. Moscú efectúa este despliegue como respuesta a la instalación por Washington de un sistema de defensa antimisil en Rumania, que prevé instalar baterías similares en Polonia.

Mientras que el pretexto de Estados Unidos es que estos sistemas están dirigidos contra Irán, que no tiene armas nucleares, Moscú ven los despliegues como un intento de hacer más factible un primer golpe contra Rusia. Moscú afirma también que los sistemas ABM pueden fácilmente convertirse en disparadores de misiles nucleares de mediano y largo alcance.

En su discurso del lunes, Carter también hizo una breve referencia a un esfuerzo del Pentágono para estimular la moral de los militares destinados al lanzamiento de una guerra nuclear, diciendo que “aportaba sus frutos”. En 2013 y 2014 más de 100 oficiales y personal de las bases nucleares han estado implicados en un escándalo de toxicomanías, de falseamiento de tests de habilidades y de violaciones de las reglas de seguridad. En el centro de mando de la guerra nuclear una serie de altos oficiales se han visto igualmente despedidos de sus puestos.

La afirmación de que la moral se ha visto mejorado posteriormente ha sido puesta en cuestión, cuando un tribunal militar ha inculpado en junio de este año a un miembro de las fuerzas de seguridad en la base de misiles nucleares “F.E.Warren” de Wyoming por haber consumido y distribuido L.S.D. Otros catorce miembros del personal del ejército del Aire han sido destituidos por la sospecha del usar esta droga.

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