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Primera sentencia por el juicio en Turquía contra los militares golpistas

Murat Kokak, condenado a cadena perpetua
El jueves un tribunal turco emitió la primera sentencia por el fallido Golpe de Estado del 15 de julio de 2016,  que se saldó con más de 200 víctimas entre civiles y militares. Los jueces condenan a cadena perpetua a dos militares vinculados al clérigo Fetullah Gülen, a quien el gobierno de Ankara señala como cerebro de la asonada.

Uno de los condenados es el comandante de la Gendarmería en la región de Erzurum, el coronel Murat Kocak, a quien Gülen habría prometido un alto cargo militar en esta provincia, de acuerdo con una lista con el nuevo organigrama que pretendían imponer los golpistas y que ha sido aportada como prueba en el juicio.

El otro es el director del Departamento de Orden Público y Operaciones de Erzurum, el general Murat Yilmaz, a quien otro tribunal ha considerado culpable por usar la aplicación de mensajería encriptada ByLock que, según la policía turca, es el medio de comunicación habitual entre la quinta columna gülenista.

En ambos casos, los jueces se han negado a conceder reducciones de la pena por buen comportamiento.

Al día siguiente la Gendarmería turca remitió un informe de 28 páginas a la comisión parlamentaria que investiga el Golpe de Estado en el que relaciona a la quinta columna golpista de Gülen con el PKK y el Califato Islámico, considerando que actúan de mutuo acuerdo para la desestabilización de Turquía.

“Una evaluación de los episodios, muestras de inteligencia, conversaciones de radio y material incautado muestra que miembros del movimiento de Gülen que estuvieron involucrados en el intento de Golpe de Estado viajaron a regiones con la ayuda de miembros del Califato Islámico y del PKK para evitar a las fuerzas turcas”, señala el informe policial.

En colaboración con el Califato Islámico y el PKK, a los que el informe califica como “grupos terroristas”, los miembros de Hizmet, la organización gülenista, lanzaron ataques suicidas y atentados en Turquía en un intento de generar una situación caótica y de conflicto interno, apunta la Gendarmería.

El informe señala que tres ciudadanos turcos en el norte de Irak informaron que miembros del PKK aseguraron que Estados Unidos y la OTAN prometieron a la milicia kurda que Erdogan sería depuesto en el otoño de 2016, y que dimitiría después de ser sometido a una “insurgencia mucho más potente que la de las protestas por el parque Gezi”.

Esta insurgencia, según este supuesto plan, sería iniciada por una coalición formada por la quinta columna gülenista, el PKK y otros grupos.

Por último, el informe asegura que el número de ciberataques desde Estados Unidos crecieron exponencialmente tras la asonada. Antes del golpe solo se registraron 97 ataques estadounidenses, mientras que después de la intentona golpista se registraron más de 4.500 ciberataques contra las instituciones turcas.

Cardenal Stepinac: de criminal de guerra fascista a beato del Vaticano

El criminal de guerra croata Alois Stepinac (1898-1960) fue nombrado arzobispo de Zagreb por Pio XII en diciembre de 1937. Fue el máximo dirigente de la Iglesia católica en Croacia durante la II Guerra Mundial y, a la vez, vicario castrense de las Fuerzas Armadas fascistas (ustachis). En un régimen que, como en España, reconocía al catolicismo como el corazón de su identidad nacional, la influencia del arzobispo en los crímenes que ocurrieron durante la guerra fue decisiva.

Para Stepinac la imposición del Estado ustacha independiente por los nazis significaba la realización de las aspiraciones católicas. En una carta pastoral publicada menos de un mes después de la fundación del nuevo Estado, Stepinac lo legitimaba diciendo que tras él estaba la influencia de la mano divina.

Por eso aplaudió el final de la tolerancia religiosa y el establecimiento de la ‘shariá’ católica, los dogmas del Vaticano  como leyes del nuevo Estado fascista y, por lo tanto, la imposición de la pena de muerte por aborto. En su primera entrevista con Pavelic, el arzobispo apoyó la persecución de las demás confesiones religiosas:

“El Arzobispo le dió su bendición [a Pavelic] por su trabajo […] Cuando el Arzobispo había concluido, el poglavnik [caudillo] contestó que deseaba dar todo su apoyo a la Iglesia católica. También dijo que arrancaría de sus raíces a la secta denominada Viejos Católicos que no era más que una organización para el divorcio. Continuó diciendo que no mostraría ningún tipo de tolerancia hacia la Iglesia ortodoxa, porque a su parecer, no era una Iglesia sino una organización política. Todo esto dejó al Arzobispo con la impresión que el poglavnik [caudillo] era un católico sincero y que la Iglesia católica tendría libertad de acción, aunque el Arzobispo no se autoengaña pensando que todos estos planes son fáciles de ejecutar”.

Stepinac se quejó de que los fascistas italianos que ocuparon parte de Croacia durante la guerra permitían una libertad religiosa excesiva que amenazaba la estabilidad del Estado. Los fascistas eran unos blandos. Stepinac le escribe al obispo de Mostar diciendo:

“Los italianos han vuelto y han reimpuesto su autoridad civil y militar. Las iglesias cismáticas revivieron inmediatamente después de su regreso y los sacerdotes ortodoxos hasta ahora escondidos volvieron a reaparecer con libertad. Los italianos parecen favorecer a los serbios y perjudicar a los católicos”.

También envió una queja similar Ministro de Asuntos Italianos en Zagreb: “Ocurre que en los territorios croatas anexionados por Italia se puede observar una caída constante de la vida religiosa y un evidente viraje del catolicismo al cisma. Si la parte más católica de Croacia dejara de serlo en el futuro, la culpa y la responsabilidad ante Dios y la historia sería de la Italia católica. El aspecto religioso de este problema lo transforma en mi obligación y deber hablar en términos simples y abiertos desde el momento que yo personalmente soy el responsable del bienestar religioso de Croacia”.

Al final de la guerra, el 24 de marzo de 1945, Stepinac convocó a la Conferencia Episcopal croata. Los obispos suscribieron una carta pastoral en la que defendían la política que Pavelic y sus ustachis fascistas habían llevado a cabo durante todos aquellos años. En la misma pastoral lanzaban una crítica implacable contra los guerrilleros de Tito, a quienes calificaba de bolcheviques y antirreligiosos.

Cuando los ustachis huyeron precipitadamente de Zagreb ante el avance de la guerrilla, acudieron de nuevo al arzobispo para que intercediera por su causa ante la Santa Sede. Stepinac ayudó a esconder a los criminales de guerra ustachis de alto rango como Mints, Smelled, Skull, Maric y otros. Muchos ministros ustachis como Canki, Balen y Petric dejaron sus bienes bajo el cuidado de la alta curia católica y en el palacio de Stepinac el ministro Alajbegovic enterró los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores.

El secretario de Stepinac, el sacerdote Viktor Salic, mantenía a estos grupos en contacto. En el otoño de 1945 desde su escondite Pavelic envió a Yugoeslavia a uno de sus lugartenientes de máxima confianza, el antiguo jefe de la policía ustacha, el coronel Erik Lisak. Éste entró en Yugoslavia de forma ilegal a través de Trieste, contactó inmediatamente con Salic y así pudo reunirse con Stepinac. En las dependencias del arzobispo recibió información sobre el paradero de los miembros de los grupos fascistas que quedaban en el interior, a quienes ordenó incrementar las acciones terroristas. A raíz de esto los ustachis lanzaron un programa de sabotaje y asesinato de oficiales de la nueva República yugoeslava para impedir su consolidación.

Estos grupos adoptaron desde entonces un glorioso nombre cristiano que los definía a la perfección: los Cruzados, el mismo que habían utilizado para realizar sus actividades legalmente en Yugoslavia antes de la guerra. De nuevo fue la Iglesia católica quien facilitó que llevaran a cabo sus planes. Desde las iglesias y monasterios en los que se ocultaban los refugiados fascistas en Roma, enviaban órdenes a los grupos cruzados que aún quedaban en la nueva Yugoslavia. En la capilla de Stepinac consagraron una bandera para aquellos cruzados.

El golpe más duro contra los ustachis fue la detención del arzobispo el 12 de junio de 1946, acusado de colaboración con el régimen derrocado. El 11 de octubre Stepinac fue condenado a 16 años de trabajos forzados y 5 de privación de sus derechos cívicos, siendo enviado a un campo de prisioneros. En 1951 la pena le fue conmutada por la de arresto domiciliario, lo cual, lejos de calmar, acrecentó las provocaciones del Vaticano. Al año siguiente Pío XII anunció su decisión de hacer cardenal a Stepinac y Yugoeslavia tuvo que romper las relaciones diplomáticas con la Santa Sede. A pesar de todo, el Papa hizo efectivo el nombramiento al año siguiente. Stepinac permaneció recluido en la parroquia de Krasic durante ocho años, hasta su muerte en febrero de 1960.

El 14 de febrero de 1992, el Parlamento de la nueva Croacia independiente decidió rehabilitar la memoria de Stepinac y de todos los demás criminales de guerra ustachis. La Congregación para las Causas de los Santos le declaró mártir en 1997 y fue beatificado el 3 de octubre de 1999 por Juan Pablo II.

Los trabajadores de Amazon tienen que dormir en tiendas de campaña junto a sus puestos de trabajo

Los obreros acampan junto a la empresa
Las condiciones de vida de la clase obrera son cada vez más similares a las de los mendigos que viven tirados en la calles. En el caso de los trabajadores, viven tirados junto a su puesto de trabajo. Pendientes de que en cualquier momento el patrono requiera sus servicios. Las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

Es el caso de la multinacional Amazon, cuyos trabajadores de la central de Dumferline, en Escocia, malviven en tiendas de campaña en un descampado perteneciente a la propia empresa para cumplir con una jornada de trabajo de 60 horas semanales.

Los obreros de Amazon cobran entre 3 y 5,7 euros la hora de trabajo, según los envíos que cumplimenten, y ese salario no les llega para pagarse el billete de autobús hasta su puesto de trabajo, cuyo precio es de 8,7 euros diarios.

Un trabajador de la multinacional le comenta al diario escocés The Courier que vive a 100 kilómetros de la empresa y no puede recorrer esa distancia dos veces al día. Los billetes de tren son demasiado caros, añade. No se lo puede permitir.

Cuando la vergüenza ha salido al aire, gracias a las denuncias y no a los sindicatos, la hipocresía de los políticos les hace rasgarse las vestiduras. El dirigente del partido liberal demócrata escocés, Willie Rennie, ha criticado a la multinacional: “Amazon debería avergonzarse de que sus salarios obliguen a los trabajadores a acampar fuera en medio del invierno para cumplir con su trabajo. Ya es hora de que la dirección haga una larga y profunda introspección para cambiar sus prácticas”.

Pero la patronal está empeñada en mantener esa vergonzosas condiciones laborales, propias de la Edad Media. El director general de Amazon en Gran Bretaña, Paul Ashraf, ha dicho que la multinacional se concentra “exclusivamente en las obsesiones de los clientes” (1).

Ahora bien, durante los Viernes Negros, cuando las peticiones de entregas domiciliarias alcanzan su máximo, organizan tómbolas para que los trabajadores se diviertan en el patio de la empresa, siempre a la intemperie.
No es la primera vez que Amazon es denunciada por las condiciones laborales miserables que impone a sus trabajadores, muchos de los cuales trabajan más de 10 horas diarias, sin descanso semanal, durante meses. Los ritmos de trabajo son extenuantes, ya que deben entregar 200 paquetes diarios por un salario de hambre.

Amazon no sólo explota brutalmente a los trabajadores que hacen las entregas domiciliarias, sino también a los que se sientan en sus despachos. “He visto a todos mis colegas llorar en sus oficinas”, comenta un trabajador al New York Times (2).

El capitalismo está llevando a la clase obrera a las peores condiciones laborales jamás conocidas. Ni siquiera en el siglo XIX los trabajadores han dormido a la intemperie.

China ya no es la excusa. Estamos hablando de una gran metrópoli capitalista.

(1) https://www.thecourier.co.uk/fp/news/local/fife/325800/exclusive-amazon-workers-sleeping-in-tents-near-dunfermline-site/
(2) http://www.nytimes.com/2015/08/16/technology/inside-amazon-wrestling-big-ideas-in-a-bruising-workplace.html

Los capitalistas de Podemos explotan a sus trabajadores de forma salvaje

Castro Paredes, la explotadora
El Juzgado de lo Social número 5 de Vigo ha condenado a la concejal Medio Ambiente del Ayuntamiento de Cangas do Morrazo (Pontevedra), Tania Castro Paredes, por el despido improcedente de un trabajador, al que pagaba un sueldo de 413 euros al mes por trabajar 12 horas diarias.

La sentencia asegura que la dirigente de Podemos  tuvo sin contrato a uno de los camareros de la cafetería que gestionaba en el Colegio Oficial de Arquitectos de Vigo. Castro tampoco dio de alta al camarero en la Seguridad Social durante tres meses, desde noviembre de 2014 a enero de 2015.

Finalmente, el 3 de febrero de 2015, firmó con el trabajador un contrato temporal como ayudante de camarero a tiempo parcial. Pero el trabajador no trabajaba tres horas al día (por lo que percibía 413,88 euros al mes) sino jornadas que oscilaban entre las 12 y 14 horas diarias.

El Juzgado de lo Social número 5 de Vigo considera que la relación laboral continuada consolidaba de hecho el contrato del camarero como un puesto de trabajo indefinido, por lo que ha declarado improcedente su despido. Sin embargo, el trabajador no podrá recuperar su puesto de trabajo, puesto que Castro cerró la cafetería el 18 de junio de 2015, cinco días después de conseguir el acta de concejal en el Ayuntamiento de Cangas.

El pasado mes de diciembre, el sector crítico con la actual secretaria general de Podemos en Galicia, Carmen Santos, ya exigió la expulsión de Castro “por tener una sentencia firme en su contra por despido improcedente y por tener a un trabajador de alta en la Seguridad Social a media jornada mientras trabajaba a jornada completa”.

Churras y merinas, lachas y carranzanas: todo mezclado

Bianchi
Como las ovejas de diferentes castas. Como un potaje que, culinariamente, puede estar rico y sabroso, pero, políticamente, va a ser que no. Hay cosas que son inmiscibles como el agua y el aceite, de distinta densidad, como un ánodo se repele con otro del mismo signo (positivo) o un cátodo con otro cátodo (negativo). Se atraerían si fueran de distinto signo y carga, pero esto en electrónica, no en política.

El próximo sábado día 14 se celebrará en Bilbao la ya tradicional manifestación de carácter anual -convocada por la red ciudadana Sare, próxima a círculos del nacionalismo vasco oficial- en favor de los derechos de los presos (ya no se añade el calificativo denotativo «políticos»). En el titular de la noticia de una web podemos leer que la manifestación está convocada por «familiares de víctimas de ETA y los GAL».  O sea, una mezcla entre elementos heterogéneos y cantidades inmiscibles (no mezclables), ya se dijo.

Quienes presentaron el acto -dos familiares de víctimas de ETA y los GAL, respectivamente- dijeron que «somos víctimas de las diferentes violencias» (negrita nuestra), esto es, se equiparan las violencias sin distinguirlas y, aún peor, sin atender a sus causas, es decir, deteniéndose única y exclusivamente en las consecuencias del llamado «conflicto vasco» olvidándose de sus causas que siguen ahí, pendientes y sin resolverse. Es un poco la vieja cantinela de condenar las violencias, todas las violencias, «vengan de donde vengan», meterlas en un mismo saco, insacularlas, mezclarlas, y tira millas con el gazpacho resultante aunque sea indigerible y maloliente.

Ya ni siquiera se habla de «paz por presos»: es lo que tiene la «unilateralidad». Nunca han estado en peor situación los presos políticos vascos ni más dispersos como ahora (salvo con Aznar que trajo a la península desde Salto del Negro, Canarias, a algunos prisioneros cuando Aznar hablaba del MLNV vasco), no excarcelan ni a los que están muy enfermos. No ha cambiado nada este Estado criminal, y no tiene por qué hacerlo viendo que quienes cambian son los otros, la izquierda abertzale oficial que, con su deriva reformista y renegada, asume la problemática de los presos como quien asume una patata caliente de la que quiere deshacerse a toda costa por molesta e incordiante para sus «nuevos ciclos». ¿Y cómo? Pues acogiéndose a la legalidad penitenciaria española (esto se ha hecho siempre sin que nadie se escandalice porque sería de género bobo no hacerlo) pero buscándose la salida personal a todo trance y a como dé lugar, como dicen los mexicanos. Es la llamada «vía Rufi (Etxebarria)» -casi lo mismo que la «vía Nanclares», que no se atreven a nombrar- proclamada en enero pasado, justo hace un año, otrosí: búscate la vida, chaval, pero eso sí, sin que haya arrepentimiento ni delación. Pues sólo faltaría, que diría el otro, y, sin embargo, ya le han dado la pista, involuntariamente, al Gobierno español: que delaten y se arrepientan y entonces (igual) hablaremos. No se reconoce el carácter fascista del régimen español y se apela al PNV para que intente que el Gobierno español mueva alguna ficha, haga algún gesto, dé alguna migaja. Se olvidaron las movilizaciones -salvo esta que decimos convertida en una suerte de procesión, y las concentraciones semanales que se hacen en los pueblos- y se aparca la consigna y bandera de AMNISTÍA, que ha recogido una organización antirrepresiva de reciente formación -ATA (Amnistia ta Askatasuna, Amnistía y Libertad) que no hace más que reivindicar los que hasta ayer mismo, como quien dice, decía la izquierda abertzale oficial (ya hay que expresarse en estos términos).

Si se mezcla todo, si se confunden las cosas en un «melting pot», no se va a entender nada. Se habla constantemente de «sufrimiento», que nadie niega, cuando, en realidad, lo que se está haciendo es gestionar, como se dice ahora, las consecuencias de la lucha del pueblo vasco por su liberación nacional (la social es ya otro cantar de los cantares), obviando la realidad última: el cansancio y la rendición, ni siquiera un armisticio (paz por presos), nada. Se está engañando al pueblo vasco por enésima vez en la penúltima traición. Y esa es la «lógica» del régimen fascista español nacido en 1939 (y no en 1978), la de «vencedores y vencidos». Ellos bien saben que las víctimas del conflicto no son ni iguales ni equiparables. Salvo cuando les interesa nivelarlas pero ya en aras de la «reconciliación nacional» que predicara Carrillo en los años sesenta del siglo pasado. Y entonces sacan el Día de las Fuerzas Armadas, del Desfile militar, que se montan como en los tiempos de Franco, sacan, digo, a desfilar a un legionario y a un… viejo miliciano republicano juntos, aberración donde las haya. En Euskadi vendría a ser casi lo mismo, sólo que el Gobierno no está por esa labor, aunque observa, tolera, consiente, en vista de que son otros quienes le hacen el trabajo de «gestionar» los «desastres de la guerra» y aquí paz y después gloria y a otra cosa, mariposa, y borrón y cuenta nueva, que en este refranero se resumen los «nuevos tiempos y ciclos» del abertzalismo oficial rampante.

Buenos días.

La Unión Europea financió el yihadismo comprando petróleo al Califato Islámico

La embajadora europea Jana Hybaskova
El 2 de setiembre de 2014 la embajadora de la Unión Europea en Irak, la checa Jana Hybaskova, reconoció en el Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento de Bruselas que algunos países europeos habían financiado al Califato Islámico comprándole petróleo.

A pesar de las peticiones de varios diputados, que exigieron que mostrara la lista de países que estaban financiado al yihadismo, la embajadora se negó a ello.

El Califato Islámico llegó a controlar 11 campos petrolíferos en el norte de Irak y en la provincial siria de Raqqa que, según Hybaskova, producían entre 120.000 y 150.000 barriles de petróleo diarios que los yihadistas vendían en los mercados internacionales.

Las acusaciones de la embajadora checa se grabaron en vídeo y difundieron por internet, pero Catherine Ashton, que entonces dirigía la política exterior de Bruselas nunca quiso responder a ninguna pregunta al respecto. Los altavoces del imperialismo, especialmente en la Unión Europea, ocultaron el apoyo que “algunos países” estaban prestando al yihadismo, con excepción de iTélé y Huffington Post.

En el mes de agosto, el sitio de internet Atlantico añadió que el petróleo del Califato Islámico se vendía en mercados locales a precios reducidos, entre 25 y 50 dólares, cuando en los mercados alcanzaban entonces casi los 100 dólares. El Financial Times calcula que por esta vía el Califato Islámico recauda unos 500 millones de dólares anuales, lo que la pone a la altura de una empresa petrolera convencional.

Atlántico exponía que el Califato Islámico controlaba las rutas de contrabando de petróleo, que pasaban por Jordania, Turquía y el Kurdistán iraní a través de empresas intermediarias y con el apoyo de grupos de presión estadounidenses que utilizaban el contrabando para atacar a las petroleras de la competencia.

A fecha de hoy el escándalo sigue coleando, cuando el portavoz del Ministerio ruso de Defensa, Igor Konashenkov, acaba de manifestar que los bombardeos de la llamada “coalición internacional” siguen protegiendo las instalaciones petroleras del Califato Islámico. “La coalición internacional dirigida por Washington ha destruido sistemáticamente las infraestructuras sirias desde 2012 para debilitar a su gobierno legítimo”, mientras que los campos petrolíferos del Califato Islámico siguen en pie y a pleno rendimiento.

A diferencia de Al-Qaeda – Frente Al-Nosra, que vive de las subvenciones de las monarquías del Golfo, el Califato Islámico tiene en el petróleo su propia fuente de financiación. Es otro modelo de negocio.

Detenidas en Atenas dos dirigentes guerrilleras de ‘Lucha Revolucionaria’

Pola Rupa, dirigente guerrillera griega
La policía griega acaba de detener a la dirigente de la organización guerrillera griega “Lucha Revolucionaria” Pola Rupa, una de las más perseguidas del país.

En un comunicado, la policía informó de que efectivos de la brigada antiterrorista la detuvieron a primeras horas de la mañana en un barrio de la periferia de Atenas, sin que pusiera resistencia.

Junto a Rupa, de 48 años, fue detenida una mujer de 25 años, quien supuestamente la había escondido en su domicilio.

Rupa es compañera de Nikos Maziotis, considerado uno de los principales dirigentes de esta organización de guerrilla urbana, detenido en 2014 en una operación policial en pleno centro de Atenas.

El gobierno del entonces primer ministro, Andonis Samaras, había ofrecido una recompensa de dos millones de euros por la captura de Maziotis y Rupa.

A ella se le atribuyen la autoría de varias expropiaciones a mano armada, entre ellas el de una sucursal bancaria, acto que ella misma reivindicó en marzo del año pasado en una carta abierta en la que señaló que el botín estaba destinado a pagar una operación para liberar a su compañero de la cárcel con un helicóptero.

El plan de fuga de la cárcel de Korydalos, en febrero de 2016, fracasó porque el piloto del helicóptero abortó la operación.

“Lucha Revolucionaria” estuvo activa desde 2003 hasta 2010 y en ese tiempo cometió veinte atentados que no causaron víctimas mortales.

El 10 de abril de 2014, el grupo, incluido en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea, volvió a la actividad armada al atribuirse la colocación de una bomba frente al Banco de Grecia.

Libia también llama a las puertas del Kremlin

Ahmed Maiteeq
El gobierno de unidad nacional de Libia, reconocido por la ONU, ha lanzado un llamamiento a Rusia para acabar con la guerra civil que asola al país desde que fuera destruido por la OTAN en 2011, con la participación activa de España, que entonces encabezaba el gobierno del PSOE de Rodríguez Zapatero.

El viceprimer ministro libio, Ahmed Maiteeq, reconoce la impotencia de su gobierno y de la ONU para poner de acuerdo a todas las partes enfrentadas. Por el contrario, asegura, Rusia mantiene buenos contactos con todas ellas y tiene uns postura ponderada, por lo que el gobierno libio saludaría cualquier iniciativa para abrir un diálogo político.

El actual gobierno, llamado de unidad nacional, se formó en 2015 a instancias de la ONU, aunque no ha logrado superar la fragmentación política del país, especialmente la que enfrenta al gobierno de Trípoli, al oeste, con Tobruk, al este.

En declaraciones a la agencia Bloomberg, el viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Guennadi Gatilov, ha propuesto la entrada del general Haftar en un nuevo gobierno, ya que es un personalidad política y militar de primer nivel en la Libia actual.

El diplomático ruso ha manifestado también que Rusia está dispuesta a mantener contactos con todas las partes enfrentadas en Libia, comprendido el gobierno de unidad nacional.

Parece que a Rusia le va a corresponder la tarea de reparar el desastre que la OTAN ha causado en Libia y que la ONU no ha sido incapaz de abordar, entre otras razones porque está entre los responsables del desastre.

Si no se soluciona, el caos de Libia se puede extender a los países vecinos, especialmente Argelia, y a todo el Mediterráneo.

Ahora bien, que a todos los países del mundo con problemas les haya dado por llamar a las puertas del Kremlin, pone de manifesto que la diplomacia de Estados Unidos está muy cerca del vacío más absoluto. Sobre todo en el mundo árabe.

En 2007 Gadafi visitó en Madrid al entonces presidente del gobierno Zapatero. Hacía tiempo que, viendo la que se le venía encima, el dirigente librio reculaba para ganarse las simpatías de quienes, como Zapatero, se disponían a darle una puñalada por la espalda.

Mientras tanto, Gadafi compraba todas las armas que podía y los sicarios de la OTAN, como Zapatero, se las servían en bandeja. Cuando había que vender armas nadie se acordaba de que Gadafi era un dictador.

Durante el primer semestre de 2010 España vendió componentes de aeronaves por valor de 3,5 millones de euros al gobierno libio. El PSOE esperaba facturar 1.500 millones en la venta de material bélico a Libia.

Al año siguiente la Primavera Árabe estropeó un buen negocio a las traficantes españoles de armas. Primero les vendimos las armas y poco después se las destruimos con los bombardeos.

Los Cascos Blancos envenenan el agua que consumen cinco millones de sirios

La carta del chantaje
Tras la liberación de la parte oriental de Alepo por el ejército sirio, numerosos grupos milicianos se desmoralizaron y negociaron la rendición con el gobierno de Damasco, entre ellos los que ocupaban el valle de Wadi Barada, cerca de Damasco. Pero a los milicianos que se rindieron les sustituyeron los de Al-Qaeda – Frente Al-Nosra.

Por Wadi Barada transita el río que suministra agua potable a los cinco millones de habitantes de Damasco, por lo que el 22 de diciembre los chicos de Al-Qaeda – Frente Al-Nosra contaminaron las instalaciones con diesel, creando un problema muy serio en la capital siria.

Inmediatamente el ejército tuvo de lanzarse al asalto del referido valle y los de Al-Nosra colocaron explosivos en la planta de agua potable y la destruyeron el 27 de diciembre. Los equipos de reparación no han podido acceder al lugar, que está cubierto por el fuego de los salafistas.

Entonces se produce una curiosa negociación entre unos y otros. Los grupos que se llaman a sí mismo “civiles” y que controlan Wadi Barada envían una carta el ejército sirio poniendo varias condiciones para que puedan acceder a reparar las instalaciones de agua. El original de la carta es el que encabeza esta entrada.

Es lo mismo que durante los bombardeos de Alepo: el Frente Al-Nosra utiliza a la población civil para chantajear al ejército sirio e imponer sus condiciones. Veamos más de cerca a una de las organizaciones “civiles” que firman el chantaje:

En el sitio web de los Cascos Blancos aparece con más claridad el logo, idéntico al anterior:

Pueden leer el lema de los Cascos Blancos, más falso de un euro de cartón: “Actuamos neutral e imparcialmente, por todos los sirios”. Está escrito en inglés porque no se dirige a los árabes sino para que caigan en la trampa los que están a miles de kilómetros de distancia.

Después de desaparecer de Alepo y de tratar de envenenar a cinco millones de personas, los Cascos Blancos ya no parecen tan “humanitarios” como antes. Más bien se han puesto en evidencia como lo que son: una rama más de Al-Qaeda, que a su vez es una rama de los imperialistas británicos.

Tras la caída de Alepo, la guerra parece entrar en una etapa aún más sucia, si cabe. Actuando de manera coordinada con Wadi Barada, el Califato Islámico ha cortado desde el Éufrates el acceso al agua en Alepo. Al mismo los postes de la red eléctrica de alta tensión que abaste a Damasco también han sido derribados. También han cortado la red de suministro de gas de la capital siria.

Es algo que hasta ahora nunca había ocurrido a lo largo de seis años de guerra.

Fuente: http://www.moonofalabama.org/2017/01/usuk-paid-white-helmets-help-blocking-water-to-5-million-thirsty-syrians.html

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