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52 años del asesinato de Malcom X

El 21 de febrero de 1965, hace 52 años, la lucha por la igualdad en Estados Unidos, sufrió un duro golpe.

Malcolm Little nació el 19 de mayo de 1925 en Omaha, Nebraska, en Estados Unidos. Su padre, Earl, murió cuando él apenas tenía 6 años de edad. Se dijo que perdió la vida al ser atropellado por un tranvía, aunque la comunidad negra aseguraba que había sido asesinado por un grupo llamado Black Legion, que formaba parte del Ku Klux Klan. Tras este hecho, la madre de Malcolm fue internada en un psiquiátrico.


A pesar de ser uno de los alumnos más brillantes de su escuela secundaria, abandonó las aulas luego que uno de sus maestros le dijo que ser abogado no era un objetivo “realista” para alguien de raza negra.

A los 16 años se fue a vivir a Boston, donde se convirtió en un criminal callejero. A los 21 años de edad fue condenado a 10 años de prisión. Cuando salió, en 1952, se adhirió a la Nación del Islam, un movimiento que predicaba la redención negra, mediante la conversión a la religión musulmana, unida a un activismo radical en pro de los derechos de los afroamericanos. Fue entonces que cambió su apellido por la famosa “X”. Llegó a llamar a los blancos “demonios de ojos azules”.

Llegó a reunirse con Fidel Castro y abandonó la Nación del Islam en 1964 tras un enfrentamiento con el líder del grupo, Elijah Muhammad. Además había cambiado su actitud hacia los blancos y desechó la ideología de dicha organización, por lo que empezó a temer que alguno de sus miembros lo asesinara.

Incorporó a su discurso la lucha contra el imperialismo norteamericano y fundó la Organización de la Unidad Afroamericana, un grupo que abogaba por el nacionalismo negro. El día que su lucha se extinguió…

Malcolm X fue asesinado el 21 de febrero de 1965, cuando pronunciaba un discurso en el Audubon Ballroom de Manhattan. Al comenzar a hablar en una reunión de la Organización de la Unidad Afroamericana estalló un alboroto entre la multitud. Se oyó que alguien gritó “¡Negro!, quita las manos de mi bolsillo”; y cuando los guardaespaldas del activistas se acercaron a ver qué ocurría, un hombre identificado como Thomas Hagan, de 22 años de edad, sacó un arma y disparó en varias ocasiones contra el líder, impactándole 4 veces en el pecho. Poco después de llegar al Centro Médico de la Universidad de Columbia, fue declarado muerto.

Malcolm ya había sido amenazado de muerte en carias ocasiones, de hecho llegó a declarar: “Vivo como un hombre muerto… Estoy marcado”. Incluso días antes de su asesinato, su familia y él salvaron la vida, luego que su casa fue incendiada. Tras disparar en contra del hombre que buscaba la igualdad racial en Estados Unidos, Hagan intentó huir, pero fue herido en la pierna y la multitud se lanzó sobre él. Junto a este hombre, fueron declarados culpables y condenados: Norman Butler (puesto en libertad condicional en 1985) y Thomas Johnson (quien recibió la libertad en 1987).

Ambos siguen manteniendo su inocencia, mientras que la Nación del Islam siempre negó estar detrás del crimen. Más de 20 mil personas acudieron a las exequias de Malcolm X, quien fue enterrado en el Cementerio Ferncliff, en Nueva York, en una ceremonia a la que asistieron varios líderes de los derechos civiles.

Dicen que uno de los amigos del dirigente asesinado se opuso a que el símbolo de la lucha por los derechos de los negros fuera enterrado por sepultureros blancos, por lo que tomó una pala y él mismo comenzó a echar la tierra para cubrir el ataúd, acto que fue replicado por otros compañeros negros.

Thomas Hagan obtuvo la libertad condicional en 2010, a los 69 años de edad y afirmó: “Me arrepiento de haber participado en algo que nunca debió ocurrir”. Es cierto que la figura de Malcolm X no estuvo exenta de polémica; para algunos fue un firme defensor de los derechos de los afroamericanos, mientras que otros lo acusaron de racista y de alentar la violencia. Pero muchos afroamericanos consideraron que expresaba mejor sus quejas con respecto a la desigualdad que el movimiento por los derechos civiles.

Fuente: http://alwaght.com/es/news/88773

– Pequeña historia de una entrevista de Fidel Castro con Malcom X 
https://mpr21.info/2016/12/pequena-historia-de-una-entrevista-de.html 

Los ataques fascistas contra las librerías durante la transición

¡ Muera la inteligencia !
A lo largo de la transición las librerías de las ciudades españolas fueron testigo de una escalada de agresiones sin precedentes por parte de grupos fascistas apoyados por los aparatos represivos del Estado, dentro de una «estrategia de la tesión» destinada a sembrar el pánico y paralizar el movimiento de masas.

El 6 de mayo de 1976 el diario El País titulaba una noticia: «Un centenar de atentados a librerías españolas». Unos días más tarde titulaba otra: «Una librería asaltada cada dos semanas». Nada menos que 33 establecimientos habían sido destrozados en los últimos dieciseis meses después de la muerte de Franco. La prensa de la época hablaba de «ola», «espiral» o «escalada» y el período que se extiende desde la muerte de Franco fue calificado como una «etapa negra» para los libreros. Las cifras utilizadas ascienden a 200 establecimientos afectados.

Algunas librerías son objeto de ataques en varias ocasiones, así como de intimidaciones de diverso grado, convirtiéndose en víctimas múltiples. La librería Tres i Quatre de Valencia ostenta un récord: el número de ataques fascistas más alto de Europa. A finales de 1976 había sufrido siete atentados. Otra librería, Pórtico, de Zaragoza, era veterana en agresiones: tuvo su primer ataque en 1946 y tres décadas después acumulaba ya cinco en pocos meses. La dos librerías Antonio Machado, tanto la de Sevilla como la de Madrid, también fueron atacadas en muchas ocasiones por los fascistas.

La librería Rafael Alberti de Madrid padeció cinco ataques. A finales de abril de 1976 provocó la cólera de los fascistas tras organizar un acto en el que el cantaor Manuel Gerena firmó sus obras. Primero les enviaron un anónimo: «Lo de Manuel Gerena ha colmado nuestra paciencia. Pronto os visitaremos». Ese primer anónimo se saldó con dos atentados el 30 de abril y el 8 de junio, que destruyeron completamente la librería siete meses después. En el primero utilizaron piedras para romper las lunas, que luego sustituyeron por un bloque de hormigón traido de alguna obra cercana, dada la ineficacia de las piedras. El bloque de hormigón, ante la resistencia de las lunas, tampoco fue eficaz, por lo que utilizaron las pistolas. Se identificaron cinco disparos que consiguieron perforar una de las cinco láminas de las lunas. Luego utilizaron una barra puntiaguda y un martillo. La finalidad era hacer un agujero para introducir una carga explosiva.

La librería fue víctima de dos atentados más. El 9 de julio los fascistas pintaron las paredes de la librería con varias cruces gamadas y una amenaza: «Volveremos». Finalmente estuvieron a punto de perforar con un punzón la luna antibalas. 


Tras nuevas amenazas de muerte contra el propietario el 14 de octubre y el 6 de noviembre, la librería fue objeto de un incendio. Para ello introdujeron gasolina bajo la puerta y prendieron fuego después.

Los ataques violentos sólo eran la punta de un iceberg. Además las librerías, revistas y periódicos debían hacer frente a los controles de la censura y a los riesgos de secuestros y de multas que la todavía vigente Ley de Prensa de 1966 albergaba.

Durante la transición los libreros fueron amenazados  permanentemente. Los fascistas les intimidaron y llenaron sus escaparates de pintadas. La amenaza iba a menudo acompañada de pintadas y el cóctel molotov era avalado por la presencia de cruces gamadas.

Los fascistas justificaban sus crímenes por la presencia en todas las librerías españolas de autores marxistas y progresistas en detrimento de los títulos de los escritores reaccionarios como Menéndez Pelayo, Maeztu, José Antonio y Onésimo Redondo.

En noviembre de 1971 se produjo el primero de los ataques, dirigido contra la librería «Cinc d’Oros» de Barcelona. En esta ocasión varios cócteles Molotov contra los escaparates del establecimiento provocaron un incendio ocasionando la destrucción de libros pero también de una reproducción del «Guernica» de Picasso.

En febrero de 1972 un segundo ataque esta vez contra la librería «Antonio Machado» de Madrid ocasionó el destrozo de las lunas de los escaparates y una serie de pintadas insultantes.

A partir de mayo de 1973 las acciones violentas comenzaron a extenderse a otros centros de interés relacionados con la cultura como revistas, editoriales y distribuidoras. Así, «El Ciervo» (1973), «Nova Terra» (1973), y «Enlace» (3 de julio de 1974) respectivamente, fueron objeto de incendios con consecuencias cada vez mayores.

En la madrugada del 14 de octubre de 1975 explotó una bomba en la sede de la editorial Ruedo Ibérico de París. El atentado no constituía un acto aislado contra editoriales en Francia ya que otras empresas habían sufrido la misma suerte: la editorial vasca de Hendaya Mugalde en dos ocasiones, en abril y mayo; la librería «Naparra» en Biarritz, y en París, las Ediciones Ebro.

Tras la muerte de Franco, 1976 fue el año el más intenso en acciones terroristas. De mayo a diciembre se produjeron 55 atentados a librerías, frente a 25 durante los meses de enero a junio del año 1977. Se trataba del envío de anónimos, amenazas verbales, llamadas telefónicas anunciando estallidos de artefactos, incendios provocados, ráfagas de metralleta, lanzamiento de botes de tinta y colocación de cargas explosivas, cuando no utilizan los excrementos para embadurnar los escaparates de las librerías.

El alcance de los ataques a las libdrerías queda claro en el siguiente telegrama de 1976, firmado por 27 librerías madrileñas y dirigido a los libreros afectados: «Frente actual escalada violencia extrema derecha, que alcanza a todos los pueblos de la Península, enviamos mensaje solidaridad y hacemos constar indignación ante impunidad de los hechos».

Es otra de las constantes que aparece siempre en el terror fascista de la transición: la impunidad de los criminales. La policía se cruza de brazos y los periódicos se limitan a utilizar términos tales como «unos desconocidos» o «incontrolados».

Sólo hubo una detención, que correspondió al incendio de la ya mencionada librería «Rafael Alberti» de Madrid. Sus autores fueron José Alberto García, Alfonso Moreno, Ricardo Manteca y Francisco José Alemany. Eran los mismos que el 5 de noviembre de 1971 destruyeron la galería de arte Theo, comprendidas una serie de litografías de Pablo Picasso. Aunque la prensa reveló entonces la identidad de los fascistas, en ningún momento establecieron sus vínculos con los servicios de información del franquismo, de la Guardia Civil, del Estado Mayor y de la Presidencia del Gobierno. Sus autores eran agentes de la policía de Madrid: Francisco José Alemany había sido informador de la policía en la universidad y Ricardo Manteca era un asalariado de la Dirección General de Seguridad. La ultraderecha siempre estuvo muy bien controlada.

La impunidad estuvo rodeada de una constelación absurda de siglas que fueron otras tantas cortinas de humo. En cuatro ocasiones la autoría la reivindica un supuesto «Comando Adolfo Hitler». Otra referencia que aparece con cierta frecuencia en los artículos de opinión es la de los Guerrilleros de Cristo Rey y las siglas GAS pertenecientes a los Grupos de Acción Sindical.

Las compañías de seguros se negaron a pagar los destrozos provocados y a cubrir el coste de las reparaciones por el carácter extraordinario de los daños, por lo que la indemnización recaía en el Consorcio de Reasegurados, compañía estatal dependiente del Ministerio de Hacienda que cobraba el 15 por ciento correspondiente a las primas de los seguros normales.


Ahora bien, para que tales indemnizaciones fueran acordadas era necesario un certificado de la policía como prueba del carácter político de los actos violentos cometidos. La condición previa al pago era que los culpables hubieran sido detenidos y condenados por un juez, lo cual no existió nunca tras alguno de los cientos de atentados.

Los ataques a las librerías nunca han cesado. En 1980 los fascistas volvieron a atacar la librería La Oveja Negra en el barrio de Quintana, en Madrid, que ya había sido atacada cuatro años antes. Unos quince o veinte fascistas armados con bates de béisbol y cadenas profirieron gritos de «¡Viva Cristo Rey!» y otros similares, arrojando una papelera a su interior y rompiendo las lunas. Uno de los cristales rotos hirió en la mano a una de las trabajadoras.

En 2005 se produjo otro ataque en Madrid cuando varias decenas de fascistas irrumpieron en la librería Crisol para reventar el acto de presentación del libro «Historia de las dos Españas», agrediendo violentamente a los asistentes y destrozando el local.

A los asistentes los fascistas les metieron panfletos en la boca, además de zarandear e intentar agredirles, entre gritos de “asesinos”, “genocidas”, patadas por doquier, y destrozos de las estanterías repletas de libros.

Uno de los atacantes era un sargento en activo del Ejército de Tierra. Todos ellos eran miembros de Falange Española.

La Revolución de Octubre es el tema principal del Festival de Cine de Londres de este año

El centenario de la Revolución de Octubre es el tema principal del London Film Festival, bajo el título “Conquistar el mundo: un siglo de revolución en la pantalla”.

El Festival comenzó el viernes y se desarrollará hasta el 15 de abril por inciativa de la fundación cultural Kino Klassika.

Como no podía ser de otra forma, el festival se ha inaugurado con el pase de la mayor obra cinematográfica de la historia del séptimo arte: Acorazado Potemkin, dirigida por Serguei Eisenstein.

El 8 de marzo se exhibirá la película de Andrei Smirnov y Larissa Shepitko “Un comienzo de siglo sorprendente” estrenada en 1967 como encargo para el 50 aniversario de la Revolución. También se pasará una película de 1964, “Soy Cuba”, de Mijail Kalatozov.

El proyecto del Festival es mostrar tanto películas soviéticas como rusas, así como obras de Jean Luc Godard, Glauber Rocha, Andrzej Wajda, Bernardo Bertolucci y Ken Loach.

Para cerrar está prevista la proyección de la otra obra manestra de Eisenstein, “Octubre”, una película muda de 1927 que se acompañará con la música de la Orquesta Sinfónica de Londres.

“Estamos interesados en explorar la historia de la revolución a partir de esta película que, a su vez, es la base del cine ruso”, ha comentado la actriz británica Justine Waddell, pionera de la fundación cultural Kino Klassika. “Creo que el público británico percibe tales acontecimientos con curiosidad. La gente continúa interesándose por el arte ruso, el cine y el diseño”, añadió.

Las proyecciones tendrán lugar en el cine más antiguo de Londres, el Regent Street Cinema, que se abrió en 1848 y se considera como la cuna del séptimo arte británico.

Al mismo tiempo, el 28 de abril la British Library inaugura la exposición “La Revolución Rusa: esperanzas, tragedias y mitos”.

Fuente: http://www.kpu.ua/ru/86140/stoletye_oktjabrskoj_revoljutsyy_stanet_glavnoj_temoj_kynofestyvalja_v_stolytse_brytanyy

Las fronteras de Ceuta y Melilla no son muros sino políticas

En un periodo de cuatro días 850 emigrantes africanos han saltado la valla de Ceuta, algo que no es ninguna casualidad, sino otra demostración palpable de la instrumentalización política de las personas por los motivos económicos más rastreros que cabe imaginar.

Ceuta y Melilla son la única frontera terrestre que tiene la Unión Europea con Marruecos. Mide ocho kilómetros y su cuidado es tanto problema de unos, la Unión Europea, como de otros, Marruecos.

Pero las fronteras no son las alambradas o los muros, como dicen últimamente los despistados de siempre, sino políticas, en este caso la política agraria. Por una vez en Bruselas han aprobado un acuerdo que es plenamente justo: denunciar el acuerdo agrícola firmado con Marruecos en 2012.

A finales del pasado año el Tribunal de Justicia de la Unión Europea excluyó de referido acuerdo al territorio saharahui, lo cual no ha gustado nada en Rabat, que se ha puesto a hacer lo que mejor sabe: presionar en la valla de Ceuta.

Marruecos chantajea abiertamente con abrir la espita de los refugiados, un asunto candente en una Europa podrida hasta el tuétano de fascismo y racismo como en sus tiempos más oscuros que, como ven, nunca fueron superados. Sólo habían quedado archivados en el subconsciente.

El chantaje marroquí tiene otro frente del que se viene hablando mucho últimamente en la otra orilla, aunque aquí casi todos han hecho oídos sordos, como acostumbran. Se trata de que, lo mismo que Turquía, también en Rabat piensan recurrir a otros socios más amigables que los que tienen en Bruselas, que son los mismos de siempre: Rusia y China.

No hace mucho que las unidades navales rusas que se dirigían a Siria no pudieron repostar en Ceuta por presiones de la OTAN y ahora es posible que las podamos ver de manera permanente muy cerca de nuestras costas, lo cual mostrará el lado más desagradable de la cuestión fronteriza.

Si esa perspectiva se abre paso, ya no se tratará de vallas para impedir el paso de los refugiados, ni de acuerdos comerciales sobre legumbres, hortalizas y frutas sino de un abismo estratégico.

Marruecos juega con la Unión Europea lo mismo que con la Unión Africana, a la que se acaba de incorporar. Sabe que en Bruselas el territorio saharaui nunca ha supuesto nada, por lo que están dispuestos a venderlo, como han vendido todas y cada una de sus colonias, en cualquier momento al mejor postor. Si el Sáhara no le importa a la UNU, ¿por qué habría de importarle a la Unión Europea?

El soviético que descifró el código maya

Yuri nació en Járkov (actualmente Ucrania) en 1922. De pequeño le gustaba tocar el violín, dibujar, escribir poesía. Siempre era un niño introvertido, solitario, enamorado de los libros. En 1940 ingresó en la facultad de Historia de la Universidad Estatal de Moscú Lomonósov, pero poco tiempo después, cuando empezó la Segunda Guerra Mundial, se alistó al ejército como soldado de artillería.

En mayo en 1945 formó parte de las tropas soviéticas que entraron en Berlín. Allí, en medio del caos, rescató dos libros que marcaron el rumbo de su vida. Hay fuentes que afirman que Knorozov logró salvar los libros de un incendio, pero el propio lingüista lo desmintió en una entrevista: “Es una leyenda. No hubo ningún incendio. Las autoridades alemanas prepararon la biblioteca [actualmente la Biblioteca de Berlín] “para su evacuación y tenían que llevarla supuestamente a los Alpes, en Austria. Los libros colocados en cajas estaban en medio de la calle. Entonces, escogí dos”, confesó el científico.

Aquellos libros fueron la edición de 1933 de Los códices mayas de los hermanos Villacorta y Relación de las cosas de Yucatán de Diego de Landa. El joven Yuri todavía no tenía claro lo que iba a hacer con estas obras, pero sentía una atracción irresistible por la cultura maya. Su amigos y alumnos cuentan que de joven leyó un artículo sobre la historia de los maya y se quedó con ganas de saber más de esa civilización.

Knorozov volvió a Moscú con este “trofeo” de guerra. Continuó sus estudios de egiptología, la lengua árabe y los sistemas de escritura de la antigua India y China en la Universidad Lomonósov de Moscú. Después de defender su tesis, se fue a Leningrado donde ingresó en el Instituto de Etnografía para dedicarse por completo al estudio de la escritura maya.

Muchos pensaban que era una locura, que Knorozov no lo iba a conseguir, que era demasiado joven e inexperto para eso. Sin embargo, su maestro, Serguei Tokarev, confiaba en él y le apoyó plenamente, aunque tuvo que advertir a su alumno de que el camino iba a ser muy largo y lleno de dificultades. Los académicos dejaron a Knorozov seguir su propia metodología. Entonces, el científico se puso manos a la obra.

“Cuando era estudiante, leí el artículo ‘El desciframiento de la escritura maya: problema irresoluble’ del prestigioso investigador alemán, Paul Schellhas”, cuenta Knorozov en una entrevista. “Decidí que no podía aceptar su tesis. ¿Cómo puede ser un problema irresoluble? Mi tesis era y siempre será la misma: lo que fue creado por una mente humana puede ser entendido por otra mente humana. En este sentido, los problemas sin solución no existen y no debe existir en ninguna área científica”, afirmó Yuri. Y así fue.

Yuri empezó por el alfabeto del fray Diego de Landa, un misionero español de la Orden Franciscana en Yucatán que fue obispo de esa misma provincia en los años 1570 e hizo las primeras investigaciones de las escrituras mayas. “En realidad, no hice nada -contaba Knorozov- solo seguí a Landa. Y es así cómo llegué al éxito”.

A lo largo de cinco siglos, cientos de científicos intentaron descifrar el código maya, sin embrago, solo lo consiguió el ruso Knorozov. Yuri encontró los fallos en la metodología de Diego de Landa, lo que le llevó al descubrimiento del código maya. Landa quería encontrar un equivalente de los signos mayas para cada letra del alfabeto español, pero no había equivalencia, ya que la escritura maya era silábica. Knorozov averiguó que la lectura estaba compuesta por 355 signos de los códices, y estos signos correspondían con la escritura fonética y morfémico-silabica. Es decir, los glifos escritos por los mayas contenían tanto logogramas (signos que representan una palabra entera), como signos fonéticos. Esa fue la clave que le permitió descifrar la escritura maya.

Cuando le preguntaban a Knorozov por qué fue precisamente él quien lo consiguió, el científico respondió que la gran mayoría de los que lo intentaron habían sido arqueólogos, mientras que él era lingüista.

Pero el descubrimiento no tuvo reconocimiento internacional. Knorozov publicó sus primeros artículos en 1952. Sus obras desataron una gran polémica por todo el mundo. Su principal rival fue el británico Eric Thompson, el especialista en mayas más respetado de la época. Frente a él, Knorozov era un don nadie, un representante de la ciencia soviética basada en los principios del marxismo-leninismo. La Guerra Fría también se desató en el campo lingüístico. Thompson incluso llegó a cuestionar la integridad personal y científica de Knorozov. Tuvieron que pasar más de veinte años para que el mundo reconociera el descubrimiento de Knorozov.

En 1992 el investigador británico Michael Coe publicó el libro “Breaking the Maya Code (Rompiendo el Código Maya, en español) en el que reconoció oficialmente el acierto de Knorozov y los errores de su compatriota. “Todos ahora somos “knorozovistas”, dijo Coe en una entrevista.

Lo curioso es que Knorozov hizo el descubrimiento sin haber estado nunca en las tierras de los mayas. Y, por cierto, tampoco hablaba español. La URSS era un país cerrado, de hecho, trabajar sobre un tema tan poco relevante (en los ojos del gobierno soviético) como las escrituras mayas, era en sí un reto para el científico. Su primer viaje a Centroamérica Knorozov hizo en 1990, 38 años después de su descubrimiento. Entonces, visitó Guatemala invitado por el presidente del país, que le entregó la gran Orden del Quetzal, la distinción más importante del gobierno guatemalteco.

En 1994 el gobierno mexicano le otorgó la Orden Mexicana del Águila Azteca en la Embajada de México en Moscú. En 1995 Knorozov visitó México para participar en el III Congreso Internacional de Mayistas y en 1997 el científico emprendió su último viaje a México, donde visitó varios sitios arqueológicos de Yucatán.

En los años posteriores al desciframiento, Knorozov leyó un sinfín de textos, sobre todo los que estaba grabados en las vasijas, e hizo importantes observaciones sobre el mundo maya.

Por ejemplo, averiguó que en Palenque debía de haber la tumba de una mujer. Y efectivamente, en 1995 se descubrió allí la tumba de la Reina Roja (se llamaba así por la cantidad de cinabrio rojo que la cubría).

Yuri Knorozov murió en 1991 en San Petersburgo a causa de un derrame cerebral que se le complicó con una neumonía, que desarrolló en un hospital donde no estuvo debidamente atendido.

Poco antes de su muerte Knorozov explicó en una entrevista por qué dedicó toda su vida a la cultura maya: “La creación de una civilización que se puede comparar con las del Antiguo Oriente fue lo que me fascinó a mí y a todos los investigadores. Además, creo que los mayas consiguieron hacer una observaciones más exactas que las del Viejo Mundo. Por ejemplo, su zodiaco tenía 13 constelaciones, mientras que en el Viejo Mundo se conocían 12. Pero los mayas tenían razón: son 13 constelaciones. También su sistema de numeración está perfectamente elaborado, su observaciones históricas y astronómicas. En ciertos aspectos, sus logros superaron los del Viejo Mundo realizados al mismo tiempo”, afirmó el científico.

—http://es.rbth.com/technologias/ciencia/2017/02/20/el-ruso-que-descifro-el-codigo-maya_706061

Se multiplican las acusaciones contra la policía francesa por violar a los detenidos

Cuando aún no se ha apagado el eco de las manifestaciones por la violación del joven negro Theo Luhaka, en la localidad de Bobigny, cercana a París, se ha abierto otro juicio esta mañana contra otro policía acusado de violar a otro detenido con su porra en 2015.

Durante la detención, uno de los policías le introdujo su porra por el recto a un joven de 27 años en el furgón en el que le encerró para trasladarle a la comisaría.

Lo mismo que en el caso de Theo Luhaka, el detenido también tuvo que ser ingresado de urgencia en un hospital para ser operado de un desgarro. Tuvo que estar ingresado durante 10 días bajo observación médica.

El informe de los facultativos que le atendieron dejaron constancia de la brutal violación del detenido y el juez ordenó la detención de tres de los policías que intervinieron en la agresión. A uno de ellos le intervinieron la porra con restos de ADN.

El abogado del detenido acusa a los tres policías de participar en una “violación colectiva”, mientras que el fiscal sólo ha pedido seis meses de prisión para el autor material de la agresión sexual.

Las torturas de la policía francesa son un tabú en un país que alardea de ser la patria de los derechos humanos, motivo por el cual agrede a terceros países, como Libia, Mali o Siria.

Pero dentro de la policía se han creado “brigadas de apoyo” que atacan por la noche los barrios obreros de las grandes ciudades, deteniendo, golpeando y agrediendo a los jóvenes. En algunos casos, los detenidos han referido a los jueces violaciones, especialmente con la introducción de los dedos en el ano.

Los barrios viven en un estado de terror policial permanente. Los casos se repiten asiduamente en el caso de minorías raciales, habiéndose denunciado casos de violaciones anales colectivas por parte de la policía, así como de pedofilia, además de los habituales insultos y ofensas verbales.

Las violaciones de los detenidos van seguidas de amenazas, incluso a los familiares, en el caso de que las torturas se denuncien, si bien algunas han trascendido incluso a la prensa (1). Recientemente un profesor universitario denunció que la policía le amenazó con detenerle y violarle porque había grabado la detención violenta de un joven en el metro de París.

Una turista canadiense fue violada en los locales de la dirección regional de la policía judicial en París y a pesar de que los violadores se vanagloriaron de su fechoría a través de mensajes de SMS, el tribunal los absolvió porque los mensajes desaparecieron “misteriosamente” en el propio tribunal que juzgaba el caso (2).

En 1999 Francia fue condenada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por las torturas padecidas por un detenido, que incluyeron ataques sexuales con las porras. No obstante, hasta enero de este año sólo hay un policía condenado por agresiones parecidas, que no cumplió el castigo impuesto ya que el tribunal le concedió el beneficio de la remisión condicional de la pena.

(1) http://www.lemonde.fr/police-justice/article/2015/12/18/espece-de-libanais-de-merde-connards-sales-noirs-des-adolescents-portent-plainte-pour-violences-policieres_4834472_1653578.html

(2) https://rebellyon.info/Justice-pour-Theo-et-pour-tous-les-autres-17468

Mueren cuatro militares rusos en Siria al estallar una mina al paso de su vehículo

Alexander Projorenko
El jueves cuatro militares rusos murieron en Siria al estallar un explosivo al paso del vehículo en el que viajaban en la ciudad de Homs, en el centro de Siria.

Una mina activada a distancia causó la muerte de los cuatro soldados rusos e hirió a otros dos. El vehículo formaba parte de un convoy del ejército regular sirio que marchaba hacia Homs desde el aeropuerto de Tiyas.

El Ministerio ruso de Defensa no ha proporcionado datos oficiales del número de bajas rusas desde que en setiembre de 2015 se inició la intervención en Siria del ejército de aquel país.

El 7 de diciembre de pasado año se informó que el coronel Ruslán Galitski había fallecido a raíz de un ataque artillero contra uno de los barrios residenciales de Alepo.

Dos días antes se dio a conocer que dos médicas rusas murieron en un ataque contra un hospital de campaña en Alepo.

El 1 de agosto un helicóptero ruso Mi-8, que realizaba una misión humanitaria, fue derribado en la provincia de Idlib.

El 22 de julio se dio a conocer que el soldado ruso Nikita Shevchenko fue asesinado en la provincia siria de Alepo cuando acompañaba a una caravana de vehículos del Centro ruso para la Reconciliación en Siria que trasladaba alimentos y agua para los habitantes locales.

En la entrada a una localidad cerca del automóvil en el que iba detonó un explosivo colocado por los yihadistas.

El 8 de julio dos pilotos rusos, el coronel Riafagat Jabibulin y el teniente Evgueni Dolguin, murieron a bordo de un helicóptero Mi-25 que fue alcanzado por un proyectil disparado desde tierra.

El ataque se produjo en la provincia de Homs, poco después de que los pilotos rusos atacaran un grupo del Califato Islámico que intentaba romper las defensas del ejército sirio en la zona.

El 19 de junio el Ministerio ruso de Defensa informó de la muerte del sargento Andréi Timoshenkov, un guardia militar del convoy humanitario del Centro ruso para la Reconciliación en Siria, que detuvo el vehículo de un terrorista suicida que lo hizo explotar.

En mayo otro militar que murió en una misión de combate en Siria, Asker Bizhoev, recibió en su natal Kabardia-Balkaria, una condecoración póstuma del presidente ruso.

En mayo murieron los militares Antón Yeriguin y Mijail Shirokopoyas por ataques de los yihadistas.

El 12 de abril un helicóptero Mi-28N Cazador Nocturno de las Fuerzas Armadas de Rusia se estrelló en el área de la ciudad de Homs en Siria y los dos miembros de la tripulación murieron en el accidente.

El 24 de marzo un portavoz de los militares rusos de la base aérea Hmeymim en Siria informó que el oficial ruso Alexandr Projorenko había fallecido en un ataque aéreo después de proporcionar coordenadas a las Fuerzas Aéreas de Rusia sobre objetivos del Califato Islámico en la región de Palmira.

El 1 de febrero a raíz de un ataque de mortero de los yihadistas de Daesh contra una guarnición militar, donde se ubica una de las unidades del Ejército sirio, un asesor militar ruso Iván Cheremisin fue herido de muerte.

El 25 de noviembre de 2015 fue enterrado otro oficial ruso fallecido en Siria, Fiodor Zhuravliov, que perdió la vida mientras guiaba los misiles estratégicos de largo alcance.

El 24 de noviembre cuando el Su-24 ruso fue derribado por F-16 turco sobre el territorio sirio, murieron el piloto Oleg Peshkov —al catapultarse tras ser atacado desde tierra— y otro militar ruso que participaba en la operación de rescate del copiloto.

El ejército sirio se apresta a desatar una batalla de gran envergadura en dirección a Raqqa

En un artículo publicado en el sitio gazeta.ru, el analista militar ruso Yuri Larogov anuncia una “gran batalla” en Siria para impedir el avance del ejército turco en el norte y el desmembramiento de Siria en pedazos.

Larogov estima que dicha batalla se producirá en el término de dos meses, siendo Raqqa la dirección que tomará la ofensiva, donde no solamente atacarán las posiciones del Califato Islámico, sino también las del Frente Al-Nosra, ya que ambas organizaciones están fuera de las conversaciones de Astana.

Desde comienzos de este año la prensa iraní viene lanzando un dardo tras otro contra Erdogan, un bien índice de que el eje que se había formado durante la Guerra de Siria empieza a resquebrajarse. Según los iraníes el bombardeo ruso en el que murieron tres soldados turcos no fue ningún error sino una advertencia claramente dirigida a poner los límites a la intervención turca en el norte de Siria.

El analista ruso considera que el ejército turco pretende imponer por su cuenta las “zonas de seguridad” de las que habló Trump, para lo cual ha ocupado una gran parte de territorio en el norte de Siria, obligando al gobierno de Damasco a denunciar la invasión ante el Consejo de Seguridad de la ONU.

Ahora la prensa rusa se une a la iraní y Larogov asegura que el ejército sirio debe tomar el control de Al-Bab, desalojando a los turcos de la ciudad. La “gran batalla” de Siria tiene el visto bueno de Rusia porque Turquía no está cumpliendo con los compromisos contraídos con Rusia, lo que califica como “un golpe de Estado”. Recientemente el nuevo director de la CIA, Mike Pompeo, ha estado en Ankara, su primer viaje después de la llegada de Trump a la Casa Blanca.

El gobierno turco tiene buenas expectativas, por lo que han empezado a emitir declaraciones cada vez más confusas, especialmente sobre el asalto a Raqqa, una tarea complicada a la vista de las debilidades que ha mostrado el ejército turco para capturar Al-Bab.

Un indicio de que las relaciones de Erdogan con Estados Unidos pueden mejorar es la inminente suspensión de la ayuda del Pentágono a las milicias kurdas de PYG, que van a ser sustuitidas por Emiratos Árabes Unidos. Eso explica que en la reciente gira de Erdogan por varios países árabes se haya suspendido su visita a Abu Dabi sin ninguna clase de explicaciones.

Ataques con cócteles Molotov a la sede de Syriza en Atenas

Esta mañana un comando integrado por varias personas disfrazadas con máscaras de carnaval han lanzado varios cócteles Molotov contra la sede de Syriza, el partido del primer ministro griego, Alexis Tsipras, en el centro de Atenas sin causar víctimas pero sí daños materiales.

El comando arrojó dos o tres cócteles incendiarios que dañaron dos vehículos aparcados en las inmediaciones del edificio y ennegrecieron las paredes de la fachada.

El ataque se produce cuando, ante el fracaso de los anteriores, el gobierno de Tsipras se dispone a mendigar mañana lunes un tercer rescate a la Unión Europea.

Los ministros de Economía y Finanzas de la zona euro reanudan sus conversaciones sobre otro rescate, para lo cual los acreedores de Grecia (Banco Central Europeo, Comisión Europea), así como el FMI, exigen más ajustes, que se sumarían a los anteriores.

En total, 3.600 millones más de recortes. Exigen que las familias que ahora están exentas de pagan impuestos a causa de pobreza extrema, lo hagan. Quieren que el gobierno siga liquidando las pocas propiedades que aún están en manos públicas. Reclaman una nueva rebaja de las pensiones, una nueva reforma laboral…

El servilismo de Syriza no ha servido para nada y en julio estará al borde de la suspensión de pagos, otra vez. En solo cuatro años ha rebajado en 12 ocasiones las pensiones y los sueldos públicos. El dinero de los anteriores rescates a ido a pagar deudas, es decir, a manos de los bancos.

Mientras, Grecia sigue exactamente donde estaba, a punto de ahogarse. La cuarte parte de la población está declarada pobre oficialmente. En los últimos cuatro años, más de 2.500 personas se han suicidado. Desde que empezó la crisis hasta hoy, más de una persona se ha suicidado cada día.

Los trabajadores, los jubilados, los parados… todos han perdido la paciencia por completo; no pueden aguantar ningún recorte más y empiezan a echar mano de la gasolina.

El yihadismo como arma de guerra no convencional del imperialismo

Alejandra Loucau

La nueva cúpula de la CIA, presidida por Mike Pompeo, el flamante jefe mundial de espías y operaciones encubiertas elegido por el presidente Trump, hizo entrega de un premio al príncipe heredero saudí, Mohamad bin Nayef bin Abdulaziz Al Saud, en honor a su “lucha antiterrorista y sus contribuciones para asegurar la paz y la seguridad internacional”. Demasiadas ironías en una sola oración.

Inmediatamente después de este escandaloso acto condecorativo, numerosos analistas se aprestaron a juzgar el hecho como “una broma de mal gusto”, teniendo en cuenta no sólo la responsabilidad de la CIA en la creación y organización de las principales redes terroristas en todo el mundo, especialmente árabe, sino también el oscuro prontuario del reino saudí en el financiamiento y reclutamiento de los grupos extremistas activos en la región mediooriental. Pero el hecho en sí no sólo se trata de un acto de hipocresía de los que nos tienen acostumbrados los miembros de la alta política global; expresa además un elemento de continuidad en materia de política exterior que indica ciertos indicios de la relación entre el presidente Trump y su aún incierta estrategia hacia esta zona invadida, saqueada y destruida por las distintas caras de la intervención imperialista durante las últimas décadas.

Antes de adentrarnos en especulaciones debemos pensar qué tan ciertas o posibles pueden ser las ideas del nuevo presidente norteamericano, respecto a las intenciones declaradas de acabar “realmente” con Daesh y Al-Qaeda y, por decantación, con la estrategia de la CIA de utilizar al terrorismo como arma de guerra “no convencional” contra gobiernos opuestos a los planes norteamericanos. Para analizar este tema debemos tener en cuenta algunos elementos.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos creó oficialmente la CIA como parte fundamental de una nueva estructura de dominación global. La llamada Guerra de cuarta generación fue introducida en la doctrina militar norteamericana muchas décadas antes, pero cobró impulso en esta época como un cambio cualitativo en la forma de ejercer el poder. Así, Estados Unidos reemplazó la vieja doctrina de lo que Eric Hobsbawn llamó el  “imperialismo formal” (a través del cual las potencias coloniales dominaban y administraban de forma directa los pueblos subyugados militar y económicamente) por una doctrina más “informal” de dominación imperialista, que se desligó del problema de la administración colonial y la ocupación militar permanente, optando por utilizar mecanismos más indirectos, claro está, sin abandonar nunca la táctica de la intervención militar directa.

Tal orientación implicó, en el plano militar, el desarrollo de técnicas no convencionales y el uso de lo que se conoce actualmente como “guerra en las sombras” o “guerra sucia” para ejercer el dominio sobre países cuyos gobiernos eran hostiles a sus designios o ejercían algún tipo de obstáculo para los intereses de los capitales transnacionales. La manipulación de los medios de comunicación, la organización de atentados y asesinatos políticos, la tortura sistemática, el reclutamiento de mercenarios, etc. fueron elementos empleados en el marco de esta estrategia. El terrorismo fue apropiado por la CIA como un método ‘anónimo’ para producir el caos, la desestabilización o a la eliminación de actores políticos a escala internacional.

Hacia el final de la Guerra Fría surgió la Doctrina Reagan que comenzó a considerarse válida contra gobiernos o grupos con respaldo soviético, y que, años después, fue revitalizada ante los atentados del 11-S por la Doctrina Bush, que implicó el desarrollo de tácticas usadas contra diferentes insurgencias, el radicalismo, el crimen transnacional y otras actividades que se empezaban a denominar genéricamente como terroristas. Desde este punto de vista, se introducía una concepción de guerra total basada en operaciones políticas y psicológicas enmarcadas en conflictos de baja intensidad. De esta manera, la estrategia militar utilizada en este tipo de conflictos se convertía en política.

Transcurridos más de 15 años de los atentados de las torres gemelas y desde que la denominada “primavera árabe” llegó al mundo árabe, fuimos testigos del surgimiento y la multiplicación de numerosos grupos terroristas surgidos en el contexto de las desastrosas incursiones por parte de Estados Unidos, con la complicidad de las potencias de la OTAN, en Medio Oriente. Hay que recordar que el grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe) nació al calor de la intervención militar norteamericana en Libia, que culminó con el asesinato de su entonces presidente Muamar Gadafi, en 2011. Previamente a este suceso, los más altos estrategas norteamericanos junto a sus “seguidores” de la OTAN se encargaron de armar una compleja red de grupos radicales de índole terrorista que sirvieron como punto de apoyo para desencadenar desestabilización en aquellos países donde los gobiernos no fueran lo suficientemente colaborativos con sus intereses. La CIA formó parte constitutiva de esta orientación funcionando como nexo entre los servicios de inteligencia de las principales potencias mundiales y los colaboradores regionales. Dicha agencia organizó la entrada en Libia de estos grupos desde Túnez y Egipto, durante los bombardeos que realizó el gobierno francés.

Posteriormente, esos núcleos recibieron armamento a través de una red montada por la misma CIA cuando, después de haber ayudado al derrocamiento de Gadafi, pasaron a Siria en 2011 para derrocar a Al-Asad y seguidamente atacar Irak, en momentos en que el gobierno de Al Maliki se alejaba de Occidente y se acercaba a China y Rusia.

En consecuencia, se fueron diseminando los grupos extremistas por territorios particularmente estratégicos para asentar sus centros de mando. El infierno de la guerra y la anarquía resultaron un buen escenario para reclutar y entrenar a cientos de terroristas.

Cuando el presidente Obama puso en manos de la CIA la brillante idea de organizar a diversos grupos armados, la agencia “ya sabía que tenía un socio dispuesto a financiarla: Arabia Saudita”. Junto con Qatar, Jordania y los Emiratos Árabes Unidos, el reino wahabita “proporcionó armas y miles de millones de dólares, mientras que la inteligencia estadounidense dirigió el entrenamiento de los rebeldes”. Así lo documentó el New York Times en una investigación publicada el 23 de enero de 2016. Wikileaks hizo lo propio al sacar a la luz las conexiones entre la ex Secretaria de Estado y posterior candidata presidencial Hillary Clinton y el lobby saudí, para llevar adelante los mencionados planes.

Pero antes, George Bush Junior había declarado que los atentados del 11-S “fueron perpetrados por Al-Qaeda”, lo cual justificaba la invasión de Afganistán y posteriormente de Irak, luego de la escandalosa mentira mundial posteriormente probada de que Sadam Hussein albergaba en su territorio armas de destrucción masiva y planeaba utilizarlas contra la población norteamericana.

En 15 años, Estados Unidos había sacrificado a más de 10.000 vidas estadounidenses, mientras el saldo de ciudadanos medioorientales muertos fue de más de 2 millones, sin contabilizar el desplazamiento poblacional, la destrucción y la guerra inacabada en el continente. Durante todos esos años se ocultó el rol jugado por Arabia Saudí como cerebro de Al-Qaeda y, más concretamente, su relación con los terroristas que llevaron supuestamente a cabo los atentados del 11-S.

Pero la estrecha colaboración entre los servicios secretos de Estados Unidos y Arabia Saudí ya tenía sus antecedentes. En Angola la CIA apoyó, con financiamiento saudita, a los rebeldes que operaban contra el gobierno de Luanda, aliado de la URSS; en Afganistán Estados Unidos organizó una red de grupos extremistas para luchar con los soviéticos, que Arabia Saudita financió a través de una cuenta de la CIA en un banco suizo; los saudíes financiaron la operación de la CIA para ayudar a los contras en Nicaragua con 32 millones de dólares a través de una cuenta en las Islas Caimán, sólo por nombrar algunos casos recopilados por Red Voltaire.

Republicanos y demócratas han sabido aprovechar la especial relación con esta potencia del Golfo Pérsico que, a su vez, también ha recibido sus beneficios. Por ello nunca vimos que Estados Unidos condenara la violación de los derechos humanos o la ejecución de civiles entre las fronteras que protegen a esta monarquía. No obstante, este trabajo de colaboración desigual también se extiende a otras esferas. Arabia Saudí es principal exportador de crudo del mundo, de un gobierno que, por su poder es el único en el mundo árabe que puede contrarrestar el alcance regional de su archirrival Irán. De hecho, el Estado árabe constituyó una pieza clave para mantener los precios del petróleo bajos cuando estos comenzaron a desplomarse en el 2015. La petromonarquía se negó a recortar su cuota de producción, inclusive en su propio desmedro, para poder amortiguar la caída estrepitosa de la renta proporcionada por este recurso natural a partir de la disminución de la oferta. La medida fue tomada luego de una clara presión por parte de Estados Unidos, que sí logró sus cometidos al lograr desequilibrar rápidamente, en mayor o menor medida, los pilares de las economías de países que se resistían a sus órdenes como Venezuela, Rusia e Irán.

En el ocaso de su mandato, Obama aprobó una operación de venta de armas a los saudíes por un valor de 154,9 millones de dólares, en el medio de la feroz agresión que dicha monarquía sigue perpetrando aún hoy contra el pueblo yemení. Ya en 2014, Arabia Saudí se había convertido en el mayor importador de armas del mundo con la compra de equipamiento militar, principalmente de Estados Unidos, por un valor de 6.400 millones de dólares.

[…] El nuevo presidente Donald Trump no ve razón alguna para estropear tan provechosas relaciones. Si bien su administración, ya desde la época preelectoral viene declarando la intención de dejar de apoyar y financiar a grupos extremistas, no parece que la relación con los principales patrocinadores del terrorismo internacional vaya a menguar.

El objetivo principal de la utilización del terrorismo como arma se enmarca en la necesidad más general por parte de la principal potencia del mundo, de influir a través de actividades clandestinas en gobiernos extranjeros, organizaciones o personalidades, con el fin de lograr un escenario adecuado para la aplicación de su política exterior, sin tener que recurrir a la costosa (desde todo punto de vista) intervención militar clásica. Esta estrategia es constitutiva del aparato de dominación imperialista contemporáneo y, por ende, imprescindible para la conservación de la hegemonía en un mundo globalizado.

[…] Debemos analizar si efectivamente están dadas las condiciones para que el presidente Trump cambie de rumbo en la estrategia política exterior de Estados Unidos. ¿Dejará Trump en el pasado la táctica que promueve la utilización de actores indirectos como “contras” o “terroristas” en sus acciones internacionales, para pasar a desarrollar políticas de injerencia directa? ¿O combinará ambos métodos, como lo hizo el segundo presidente Bush? En el primer caso, el método resultaría por demás anacrónico y obsoleto, con casi ninguna esperanza de éxito para sus perpetradores; más bien nos hallaríamos ante el empleo de un recurso por extrema debilidad, que dejaría mucho más expuestos los mecanismos del poder imperialista. En el segundo, los resultados recientes no han sido nada exitosos para los paladines de la política imperialista y catastróficos para el resto de la humanidad.

En definitiva, sólo cuando se acabe la incertidumbre que genera el hoy imprevisible rumbo que marca el nuevo jefe de la Casa Blanca y el imperialismo norteamericano pase a la acción, se podrán resolver las actuales incógnitas, lo que nos pondrá a los incómodos analistas en la obligación de pensar la entrada en una nueva y desconocida era de “guerras no convencionales”.

http://www.resumenmediooriente.org/2017/02/18/trump-la-cia-y-medio-oriente-la-mano-invisible-de-la-guerra/

Reagan recibe en la Casa Blanca a los principales dirigentes de Al-Qaeda

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