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La policía alemana podrá pinchar los teléfonos de los refugiados a discreción

Thomas de Maizière, ministro alemán del Interior
El Gobierno alemán aprobó este miércoles en su Consejo de Ministros un polémico proyecto de ley que endurece su política de asilo y facilita, al mismo tiempo, la expulsión de decenas de miles de refugiados a quienes les fue denegada su petición de asilo. El proyecto de ley, que debe ser aprobado por la Cámara Alta y el Parlamento federal, contempla el acceso, por parte de la policía, a los teléfonos móviles y ordenadores de los peticionarios de asilo para determinar su nacionalidad.

La futura ley, según el deseo del gobierno germano, debe agilizar las deportaciones de los peticionarios de asilo y también incluye sanciones drásticas para todas aquellas personas que hayan facilitado datos falsos a las autoridades en el momento de ingresar al país.

“Si un refugiado ha realizado noventa llamadas telefónicas a Sudán y le dice a las autoridades que él viene de Eritrea, es fácil suponer que se trata de un sudanés”, dijo el ministro del Interior, Thomas de Maizière, al justificar la nueva medida y, al mismo tiempo, rechazar las críticas formuladas por los dos partidos de oposición, Los Verdes y La Izquierda, que denunciaron que la medida vulnera la esfera privada de las personas. “La medida es inteligente y razonable”, añadió el ministro.

La nueva normativa también facilita la detención para su expulsión de todos los peticionarios de asilo que representan una amenaza para la integridad física o a la seguridad nacional. El proyecto de ley, que contempla la posibilidad de utilizar tobilleras electrónicas para vigilar el desplazamiento de los sospechosos, amplía de cuatro a diez días, el tiempo máximo de detención previo a la fecha de deportación.

La medida aprobada este miércoles por el Consejo de Ministros, pone fin a la famosa “cultura de bienvenida” que echó raíces en el país en el verano de 2015, cuando la canciller Angela Merkel ordenó abrir las fronteras alemanas a cientos de miles de refugiados. Ahora y cuando solo faltan siete meses para las elecciones federales, la canciller ha enviado una poderosa señal de dureza para aplacar las críticas que recibió, sobre todo de parte de la CSU de Baviera, a causa de su generosa política de asilo.

La “cultura de bienvenida”, puede convertirse en el curso del año en una polémica “cultura de expulsiones”. Según el ministro de la cancillería, Peter Altmaier, 300.000 peticiones de asilo fueron rechazadas en el curso de 2016, de un total de 700.000.

Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2017/02/22/actualidad/1487786216_783029.html

La policía de Lituania detiene a cinco soldados de la OTAN que estaban borrachos

La policía lituana tuvo que usar un taser o pistola eléctrica durante la detención de cinco soldados de la OTAN en la ciudad de Klaipeda, informa el portal Baltnews.lt, que cita al departamento de policía del Ministerio del Interior del país.

Según el portal, la noche del 18 al 19 de febrero varios soldados de la OTAN que se encontraban en estado ebrio protagonizaron una pelea cerca de un club nocturno. Los militares, que resultaron ser de nacionalidad checa, trataron de resistirse a la policía lituana, que se vio obligada a usar un taser.

Los militares checos llegaron el mes pasado a Klaipeda para participar a finales de febrero en ejercicios conjuntos de defensa de la costa del mar, escribe Baltnews.lt.

El portal recuerda que este incidente no es el primero en el que se ven involucrados militares de la OTAN, pues ya se han registrado conflictos entre soldados de la Alianza y residentes en Siauliai, Jonava, Kaunas y Vilna.

El destino de los militares checos de la OTAN que protagonizaron una pelea con la Policía lituana será decidido por su propio mando militar.

Una de marxismo-‘lennonismo’ (de Lennon)

B.

– Ladilla: ¿qué le dice a este hombre? (le pregunta a un empresario señalando a un obrero)
– Empresario (o «Emprendedor», como le dicen ahora pensando que cambiando el lenguaje cambian la realidad): que trabaje más rápido.
– Ladilla (o Mosca Cojonera): ¿y cuánto le pagas? (le tutea)
– Empresario (o Capitalista): unos veinte machacantes al día…
– Ladilla: ¿de dónde sacas dinero para pagarle?
– E.: de vender mercancía…
– L.: ¿y quién la produce?
– E.: él…¡obviamente! (asevera rotundo).
– L (incansable haciendo preguntas): ¿cuánto produce por día?
– E.: produce unos 100 machacantes (moneda oficial del País de la Maravillas Capitalistas).
– L. (esta vez no pregunta, concluye): entonces no le pagas; él te paga 80 de los grandes al día por ser su jefe.
– E.: ¿eh? Pero yo soy el propietario de las máquinas (dice con la naturalidad de quien ve llover)
– L.: ¿y cómo compraste las máquinas?
– E.: vendiendo mercancía conseguí dinero (dice encendiendo el veguero que se le había apagado).
– L.: ¿y quién ha producido esa mercancía?
– E.: ¡cállate! No sigas que te han oído (dice indicando a un grupo de obreros que estaban atentos a la jugada).

Buenos días.

El ‘agujero de la araña’ en el que se escondía Saddam Hussein nunca existió

Firas Ahmad es un seudónimo que oculta la verdadera identidad de un irakí, traductor de la 101 División Aerotransportada del ejército de Estados Unidos en el momento de la invasión de su país.

Si, la 101 División Aerotransportada es la misma que intervino en la Guerra de Vietnam y en la película “Apocalipse Now”.

Cuando su colaboración con el enemigo acabó, Ahmad se fue tras él a Estados Unidos, con los demás traidores, a los que les dieron la nacionalidad.

Si, les hablamos de ese mismo país que no deja entrar a emigrantes procedentes de los países musulmanes…

Los mandos estadounidenses celebraron la captura de Saddam Hussein por todo lo alto en el
Palacio Ar Rahab, convertido en cuartel general de las fuerzas de
ocupación del Pentágono. Entre ellos había algunos personajillos de la
farándula política irakí que se preparaban para tomar las riendas del
nuevo Estado.

En aquel ambiente festivo, los unos contaron a
los otros delante de Ahmad los detalles de la detención de Saddam, los verdaderos,
mientras se burlaban del montaje paralelo que llevaron a cabo para
consumo de los medios de comunicación.

Saddam no estaba enterrado en un hoyo subterráneo, como se publicó entonces y como muestran las fotos. Tampoco vivía en un búnker a prueba de bombas. No tenía un aeródromo para salir huyendo del país… Nada de lo que contó la prensa sobre él es verdad; absolutamente nada, dice Ahmad, que prepara un libro narrando su experiencia durante la invasión.

Cada vez más, las guerras son lo más parecido a un plató de televisión; de cartón piedra y mobiliario de atrezzo.

Saddam fue capturado gracias a la traición de uno de sus allegados. Dirigía la guerra desde el sótano de una casa que servía para que se reuniera el Estado Mayor de la defensa irakí, un lugar sobrio, con una pequeña habitación, una litera, dos armas, tabaco, sacos de alimentos liofilizados, un corán y una alfombra para rezar.

Los soldados estadounidenses volaron la puerta de entrada y arrojaron gases lacrimógenos. Saddam perdió el conocimiento y le metieron en “el agujero de la araña” para hacer las fotos que luego exhibieron para la prensa del mundo entero.

La sombra de la masacre de Irak, que no ha acabado, pesa como una losa sobre Firas Ahmad y los demás irakíes que colaboraron con los ocupantes. Tres de ellos ya se han suicidado en tres Estados distintos, mientras Ahmad ha vuelto a Bagdad, donde trata de sobrevivir a sus fantasmas.

Fuente: http://www.shabiba.com/News/Article-81366.aspx

Los fascistas queman las palmeras para protestar por la ‘africanización’ de Italia

El sábado los fascistas italianos quemaron las palmeras que hay en la Plaza del Duomo, frente a la catedral gótica de Milán, para protestar por la “africanización” de Italia, causada por la llegada masiva de inmigrantes procedentes de la otra orilla del Mediterráneo.

La quema de las palmeras se produjo después de que la Liga Norte y Casa Pound convocaran una manifestación contra los inmigrantes en la que denunciaron la “africanización” de la Plaza del Duomo.

Eligieron las palmeras porque, según los fascistas, se trata de “plantas tropicales” impropias para estar presentes delante de un monumento nacional. Es como si hubieran dicho, a la manera ecologista, que se trata de una “especie invasora”, impropia de la flora autóctona. En otras palabras: para los fascistas Italia no es una país tropical y no debe haber palmeras ni emigrantes.

Los fascistas italianos deben viajar muy poco, y nunca hacia el sur, porque las palmeras forman parte del paisaje italiano, tanto en Roma, como en la Riviera o en Sicilia, que no están en los catálogos turísticos como sitios tropicales.

Además, tampoco leen mucho: su ídolo Benito Mussilini erigió la palmera como símbolo del imperio colonial italiano.

En Italia la única especie invasora es la fascista.

Mapa de los linchamientos racistas en Estados Unidos

Desde noviembre el sitio Monroe Work Today expone una base de datos sobre un mapa de Estados Unidos que refleja los linchamientos de negros habidos en aquel país desde el final de guerra civil en 1865, que marca el final de la discriminación racial… sobre el papel.

En total contabiliza 5.000 linchamientos racistas, un promedio de 9 crímenes mensuales que en las dos últimas décadas ha bajado a 7. Entre 1882 y 1968 el instituto Tuskegee contabiliza el linchamiento de 3.446 negros y 1.297 blancos.

La base de datos lleva el nombre del historiador Monroe Work (1866-1945), hijo de esclavos, que fue el primer investigador en emprender la tarea.

Además de negros, el mapa muestra también otros linchamientos, como los de origen nacional, en el caso de los orientales. También fueron linchadas unas 600 personas de origen hispano, en su mayoría mexicanos, sin que mediase juicio previo y con el pleno conocimiento de autoridades locales, que durante los ahorcamientos miraban para otro lado.

Hasta 1930 una práctica muy extendida en Estados Unidos era la difusión de postales con fotografías de los linchamientos multitudinarios.

Entre 1882 y 1968 se presentaron cerca de 200 leyes contra los linchamientos en el Congreso, de los que tres pasaron a la Cámara de Representantes.

Entre 1890 y 1952 siete presidentes pidieron al Congreso que aprobara una ley federal. En 1920 el Partido Republicano prometió en su convención nacional apoyar la aprobación de dicha ley.

En 1921 Leonidas C. Dyer patrocinó un proyecto de ley contra los linchamientos y la Cámara de Representantes la aprobó en enero de 1922, pero las tácticas dilatorias del Partido Demócrata consiguieron que se retirase en diciembre de aquel mismo año.

El congresista Dyer intentó volver a presentar la ley, tanto en 1923 como al año siguiente, pero volvió a ser derrotado por el Partido Demócrata, máximo representante de los racistas del sur de Estados Unidos.

La conferencia de seguridad de Munich o cómo el Titanic se hunde y los músicos siguen tocando

Darío Herchhoren

Hace pocos días, se reunió en Munich, ciudad alemana de triste memoria, la Conferencia de Seguridad, a la que asistieron más de 500 capitostes (como diría Pablo Iglesias; toda la caspa), y entre los asistentes el Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia Serguei Lavrov (éste no casposo).

En dicha conferencia, Lavrov habló de un mundo postoccidental, que significó una continuación del discurso de Vladimir Vladimirovich Putin de la anterior conferencia de seguridad. Tanto en una como en la otra, las tesis de Rusia consistían en tratar de abrir los ojos de los gobiernos europeos en el sentido de que Rusia también es Europa, y que los signos exteriores a ojos vista están señalando que el cuarto de hora de los USA ya pasó, y que se impone aceptar un mundo multipolar ya evidente, que los gobiernos subyugados por los USA se niegan a admitir.

Hay un terremoto bajo sus pies, pero ellos no oyen el ruido ensordecedor que produce. Hay una auténtica guerra interna dentro del imperio, entre los servicios de seguridad (CIA, DIA, DEA, etc.) y las autoridades del nuevo gobierno USA. Los electores de EEUU han dicho que ya basta de la antigua política imperial que se hace insostenible, y el establecimiento se niega a aceptar que las cosas irremediablemente han cambiado.

Rusia ha resucitado de la era cleptocrática de Boris Yeltsin y Mijail Gorbachov, y la guerra de Siria lo ha demostrado; su asociación con China la ha fortalecido aún más; el inicio de las operaciones del Banco Euroasiático de Inversiones con sede en Uzbekistán sin la participación de los USA; la salida de Filipinas del círculo infernal de la SEATO (la OTAN de Asia) y, sobre todo, la guerra feroz de los gobiernos europeos y de la prensa oral, escrita y televisada por presentar a Trump como un loco, islamófobo, misógino, acosador sexual. (Recuerden el escándalo Clinton con la becaria Mónica Levinsky. Ése no era un acosador).

La guerra desatada por el aparato de poder del establishment es de proporciones bíblicas y se desarrolla en forma cruel y despiadada, y se manifiesta como en hechos tales como la negativa de la CIA a permitir que personas allegadas al general Flynn tengan acceso a información clasificada, y la posterior acusación contra el mismo de ser un espía «ruso», muestran a las claras la dimensión  de la batalla que se está librando.

La participación en la Conferencia del Secretario de Defensa de los USA, y su discurso han sido claros: la OTAN será para quien la pague; defenderá los intereses de los USA en Ucrania; pero solo los de USA, no permitirá que los Hermanos Musulmanes se apropien del Medio Oriente. Todo esto nos está mostrando que la orquesta está tocando sus últimos acordes. El barco se hunde, y parece que los músicos se hunden con él; y que además los músicos pertenecen a la orquesta estable de la ONCE.

El Vaticano sigue apoyando al cardenal fascista Stepinac y sus crímenes de guerra

El fascista Pavelic y el obispo Stepinac
La semana pasada la Comisión Mixta de la Iglesia ortodoxa serbia y los obispos católicos croatas se reunieron en Novi Sad, en Voivodina, para tratar sobre el papel del cardenal fascista Aloisi Stepinac durante la Segunda Guerra Mundial.

Desde 1937 Stepinac fue el arzobispo de Zagreb y tras la guerra fue juzgado y condenado por colaboraciópn con los utachis fascistas que gobernaron Croacia bajo la tutela del III Reich. A pesar de ello, el Vaticano le ascendió a la categoría de cardenal, luego le santificó y en la actualidad sigue apoyando su gestión como arzobispo durante la guerra.

Antes de la apertura de las conversaciones, el palacio episcopal apareció decorado con pintadas antifascistas referentes a Pavelic, el dirigente fascista croata, y Stepinac a los que acusaban de “nazis, ustachis y genocidas”, relacionándolo con la situación actual y en contra de la Unión Europea, el Fondo Monteario Internacional y la OTAN. Las pintadas llevaban la firma de una estrella de cinco puntas, el símbolo de internacionalismo proletario.

Los obispos católicos fueron uno de los pilares más importantes de la expansión de la Alemania hitleriana hacia el centro, el este de Europa y los Balcanes. El III Reich dividió Checoslovaquia y en la parte oriental impuso un Estado títere dirigido por Monseñor Tiso, un obispo franciscano, fusilado al finalizar la guerra por crímenes contra la humanidad.

Los nazis, lo mismo que luego haría la OTAN, también dividieron yugoeslavia, creando un Estado fantasmagórico en Cracia bajo la dirección del ustacha Ante Pavelic, un régimen aún más criminal y sanguinario que el III Reich.

Una de sus primeras decisiones fue abolir la libertad religiosa que había impuesto Yugoslavia a todos sus Estados miembros, un acto apoyado por el Vaticano que dio lugar a conversiones forzosas de los miembros de otras confesiones y el encierro en campos de concentración a quienes se negaron a ello.

Muchos sacerdotes católicos se convirtieron en verdugos. El más célebre fue el del fraile franciscano Miroslav Filipovic, que dirigió el mayor campo de concentración en Croacia, el campo de extermino de Jasenovac hasta 1943, fecha a partir de la cual asumió la dirección otro sacerdote católico reconvertido en verdugo fascista: Ivica Brkljacic.


Más información:

52 años del asesinato de Malcom X

El 21 de febrero de 1965, hace 52 años, la lucha por la igualdad en Estados Unidos, sufrió un duro golpe.

Malcolm Little nació el 19 de mayo de 1925 en Omaha, Nebraska, en Estados Unidos. Su padre, Earl, murió cuando él apenas tenía 6 años de edad. Se dijo que perdió la vida al ser atropellado por un tranvía, aunque la comunidad negra aseguraba que había sido asesinado por un grupo llamado Black Legion, que formaba parte del Ku Klux Klan. Tras este hecho, la madre de Malcolm fue internada en un psiquiátrico.


A pesar de ser uno de los alumnos más brillantes de su escuela secundaria, abandonó las aulas luego que uno de sus maestros le dijo que ser abogado no era un objetivo “realista” para alguien de raza negra.

A los 16 años se fue a vivir a Boston, donde se convirtió en un criminal callejero. A los 21 años de edad fue condenado a 10 años de prisión. Cuando salió, en 1952, se adhirió a la Nación del Islam, un movimiento que predicaba la redención negra, mediante la conversión a la religión musulmana, unida a un activismo radical en pro de los derechos de los afroamericanos. Fue entonces que cambió su apellido por la famosa “X”. Llegó a llamar a los blancos “demonios de ojos azules”.

Llegó a reunirse con Fidel Castro y abandonó la Nación del Islam en 1964 tras un enfrentamiento con el líder del grupo, Elijah Muhammad. Además había cambiado su actitud hacia los blancos y desechó la ideología de dicha organización, por lo que empezó a temer que alguno de sus miembros lo asesinara.

Incorporó a su discurso la lucha contra el imperialismo norteamericano y fundó la Organización de la Unidad Afroamericana, un grupo que abogaba por el nacionalismo negro. El día que su lucha se extinguió…

Malcolm X fue asesinado el 21 de febrero de 1965, cuando pronunciaba un discurso en el Audubon Ballroom de Manhattan. Al comenzar a hablar en una reunión de la Organización de la Unidad Afroamericana estalló un alboroto entre la multitud. Se oyó que alguien gritó “¡Negro!, quita las manos de mi bolsillo”; y cuando los guardaespaldas del activistas se acercaron a ver qué ocurría, un hombre identificado como Thomas Hagan, de 22 años de edad, sacó un arma y disparó en varias ocasiones contra el líder, impactándole 4 veces en el pecho. Poco después de llegar al Centro Médico de la Universidad de Columbia, fue declarado muerto.

Malcolm ya había sido amenazado de muerte en carias ocasiones, de hecho llegó a declarar: “Vivo como un hombre muerto… Estoy marcado”. Incluso días antes de su asesinato, su familia y él salvaron la vida, luego que su casa fue incendiada. Tras disparar en contra del hombre que buscaba la igualdad racial en Estados Unidos, Hagan intentó huir, pero fue herido en la pierna y la multitud se lanzó sobre él. Junto a este hombre, fueron declarados culpables y condenados: Norman Butler (puesto en libertad condicional en 1985) y Thomas Johnson (quien recibió la libertad en 1987).

Ambos siguen manteniendo su inocencia, mientras que la Nación del Islam siempre negó estar detrás del crimen. Más de 20 mil personas acudieron a las exequias de Malcolm X, quien fue enterrado en el Cementerio Ferncliff, en Nueva York, en una ceremonia a la que asistieron varios líderes de los derechos civiles.

Dicen que uno de los amigos del dirigente asesinado se opuso a que el símbolo de la lucha por los derechos de los negros fuera enterrado por sepultureros blancos, por lo que tomó una pala y él mismo comenzó a echar la tierra para cubrir el ataúd, acto que fue replicado por otros compañeros negros.

Thomas Hagan obtuvo la libertad condicional en 2010, a los 69 años de edad y afirmó: “Me arrepiento de haber participado en algo que nunca debió ocurrir”. Es cierto que la figura de Malcolm X no estuvo exenta de polémica; para algunos fue un firme defensor de los derechos de los afroamericanos, mientras que otros lo acusaron de racista y de alentar la violencia. Pero muchos afroamericanos consideraron que expresaba mejor sus quejas con respecto a la desigualdad que el movimiento por los derechos civiles.

Fuente: http://alwaght.com/es/news/88773

– Pequeña historia de una entrevista de Fidel Castro con Malcom X 
https://mpr21.info/2016/12/pequena-historia-de-una-entrevista-de.html 

Los ataques fascistas contra las librerías durante la transición

¡ Muera la inteligencia !
A lo largo de la transición las librerías de las ciudades españolas fueron testigo de una escalada de agresiones sin precedentes por parte de grupos fascistas apoyados por los aparatos represivos del Estado, dentro de una «estrategia de la tesión» destinada a sembrar el pánico y paralizar el movimiento de masas.

El 6 de mayo de 1976 el diario El País titulaba una noticia: «Un centenar de atentados a librerías españolas». Unos días más tarde titulaba otra: «Una librería asaltada cada dos semanas». Nada menos que 33 establecimientos habían sido destrozados en los últimos dieciseis meses después de la muerte de Franco. La prensa de la época hablaba de «ola», «espiral» o «escalada» y el período que se extiende desde la muerte de Franco fue calificado como una «etapa negra» para los libreros. Las cifras utilizadas ascienden a 200 establecimientos afectados.

Algunas librerías son objeto de ataques en varias ocasiones, así como de intimidaciones de diverso grado, convirtiéndose en víctimas múltiples. La librería Tres i Quatre de Valencia ostenta un récord: el número de ataques fascistas más alto de Europa. A finales de 1976 había sufrido siete atentados. Otra librería, Pórtico, de Zaragoza, era veterana en agresiones: tuvo su primer ataque en 1946 y tres décadas después acumulaba ya cinco en pocos meses. La dos librerías Antonio Machado, tanto la de Sevilla como la de Madrid, también fueron atacadas en muchas ocasiones por los fascistas.

La librería Rafael Alberti de Madrid padeció cinco ataques. A finales de abril de 1976 provocó la cólera de los fascistas tras organizar un acto en el que el cantaor Manuel Gerena firmó sus obras. Primero les enviaron un anónimo: «Lo de Manuel Gerena ha colmado nuestra paciencia. Pronto os visitaremos». Ese primer anónimo se saldó con dos atentados el 30 de abril y el 8 de junio, que destruyeron completamente la librería siete meses después. En el primero utilizaron piedras para romper las lunas, que luego sustituyeron por un bloque de hormigón traido de alguna obra cercana, dada la ineficacia de las piedras. El bloque de hormigón, ante la resistencia de las lunas, tampoco fue eficaz, por lo que utilizaron las pistolas. Se identificaron cinco disparos que consiguieron perforar una de las cinco láminas de las lunas. Luego utilizaron una barra puntiaguda y un martillo. La finalidad era hacer un agujero para introducir una carga explosiva.

La librería fue víctima de dos atentados más. El 9 de julio los fascistas pintaron las paredes de la librería con varias cruces gamadas y una amenaza: «Volveremos». Finalmente estuvieron a punto de perforar con un punzón la luna antibalas. 


Tras nuevas amenazas de muerte contra el propietario el 14 de octubre y el 6 de noviembre, la librería fue objeto de un incendio. Para ello introdujeron gasolina bajo la puerta y prendieron fuego después.

Los ataques violentos sólo eran la punta de un iceberg. Además las librerías, revistas y periódicos debían hacer frente a los controles de la censura y a los riesgos de secuestros y de multas que la todavía vigente Ley de Prensa de 1966 albergaba.

Durante la transición los libreros fueron amenazados  permanentemente. Los fascistas les intimidaron y llenaron sus escaparates de pintadas. La amenaza iba a menudo acompañada de pintadas y el cóctel molotov era avalado por la presencia de cruces gamadas.

Los fascistas justificaban sus crímenes por la presencia en todas las librerías españolas de autores marxistas y progresistas en detrimento de los títulos de los escritores reaccionarios como Menéndez Pelayo, Maeztu, José Antonio y Onésimo Redondo.

En noviembre de 1971 se produjo el primero de los ataques, dirigido contra la librería «Cinc d’Oros» de Barcelona. En esta ocasión varios cócteles Molotov contra los escaparates del establecimiento provocaron un incendio ocasionando la destrucción de libros pero también de una reproducción del «Guernica» de Picasso.

En febrero de 1972 un segundo ataque esta vez contra la librería «Antonio Machado» de Madrid ocasionó el destrozo de las lunas de los escaparates y una serie de pintadas insultantes.

A partir de mayo de 1973 las acciones violentas comenzaron a extenderse a otros centros de interés relacionados con la cultura como revistas, editoriales y distribuidoras. Así, «El Ciervo» (1973), «Nova Terra» (1973), y «Enlace» (3 de julio de 1974) respectivamente, fueron objeto de incendios con consecuencias cada vez mayores.

En la madrugada del 14 de octubre de 1975 explotó una bomba en la sede de la editorial Ruedo Ibérico de París. El atentado no constituía un acto aislado contra editoriales en Francia ya que otras empresas habían sufrido la misma suerte: la editorial vasca de Hendaya Mugalde en dos ocasiones, en abril y mayo; la librería «Naparra» en Biarritz, y en París, las Ediciones Ebro.

Tras la muerte de Franco, 1976 fue el año el más intenso en acciones terroristas. De mayo a diciembre se produjeron 55 atentados a librerías, frente a 25 durante los meses de enero a junio del año 1977. Se trataba del envío de anónimos, amenazas verbales, llamadas telefónicas anunciando estallidos de artefactos, incendios provocados, ráfagas de metralleta, lanzamiento de botes de tinta y colocación de cargas explosivas, cuando no utilizan los excrementos para embadurnar los escaparates de las librerías.

El alcance de los ataques a las libdrerías queda claro en el siguiente telegrama de 1976, firmado por 27 librerías madrileñas y dirigido a los libreros afectados: «Frente actual escalada violencia extrema derecha, que alcanza a todos los pueblos de la Península, enviamos mensaje solidaridad y hacemos constar indignación ante impunidad de los hechos».

Es otra de las constantes que aparece siempre en el terror fascista de la transición: la impunidad de los criminales. La policía se cruza de brazos y los periódicos se limitan a utilizar términos tales como «unos desconocidos» o «incontrolados».

Sólo hubo una detención, que correspondió al incendio de la ya mencionada librería «Rafael Alberti» de Madrid. Sus autores fueron José Alberto García, Alfonso Moreno, Ricardo Manteca y Francisco José Alemany. Eran los mismos que el 5 de noviembre de 1971 destruyeron la galería de arte Theo, comprendidas una serie de litografías de Pablo Picasso. Aunque la prensa reveló entonces la identidad de los fascistas, en ningún momento establecieron sus vínculos con los servicios de información del franquismo, de la Guardia Civil, del Estado Mayor y de la Presidencia del Gobierno. Sus autores eran agentes de la policía de Madrid: Francisco José Alemany había sido informador de la policía en la universidad y Ricardo Manteca era un asalariado de la Dirección General de Seguridad. La ultraderecha siempre estuvo muy bien controlada.

La impunidad estuvo rodeada de una constelación absurda de siglas que fueron otras tantas cortinas de humo. En cuatro ocasiones la autoría la reivindica un supuesto «Comando Adolfo Hitler». Otra referencia que aparece con cierta frecuencia en los artículos de opinión es la de los Guerrilleros de Cristo Rey y las siglas GAS pertenecientes a los Grupos de Acción Sindical.

Las compañías de seguros se negaron a pagar los destrozos provocados y a cubrir el coste de las reparaciones por el carácter extraordinario de los daños, por lo que la indemnización recaía en el Consorcio de Reasegurados, compañía estatal dependiente del Ministerio de Hacienda que cobraba el 15 por ciento correspondiente a las primas de los seguros normales.


Ahora bien, para que tales indemnizaciones fueran acordadas era necesario un certificado de la policía como prueba del carácter político de los actos violentos cometidos. La condición previa al pago era que los culpables hubieran sido detenidos y condenados por un juez, lo cual no existió nunca tras alguno de los cientos de atentados.

Los ataques a las librerías nunca han cesado. En 1980 los fascistas volvieron a atacar la librería La Oveja Negra en el barrio de Quintana, en Madrid, que ya había sido atacada cuatro años antes. Unos quince o veinte fascistas armados con bates de béisbol y cadenas profirieron gritos de «¡Viva Cristo Rey!» y otros similares, arrojando una papelera a su interior y rompiendo las lunas. Uno de los cristales rotos hirió en la mano a una de las trabajadoras.

En 2005 se produjo otro ataque en Madrid cuando varias decenas de fascistas irrumpieron en la librería Crisol para reventar el acto de presentación del libro «Historia de las dos Españas», agrediendo violentamente a los asistentes y destrozando el local.

A los asistentes los fascistas les metieron panfletos en la boca, además de zarandear e intentar agredirles, entre gritos de “asesinos”, “genocidas”, patadas por doquier, y destrozos de las estanterías repletas de libros.

Uno de los atacantes era un sargento en activo del Ejército de Tierra. Todos ellos eran miembros de Falange Española.

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