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Teléfono Rojo: volamos hacia Moscú

B.

Como la película de Stanley Kubrick rodada en plena guerra fría en clave de humor con un desopilante Peter Sellers. También podíamos haber titulado, tal vez con más acierto, «Desde Rusia con amor» con el agente 007 de Ian Fleming. Parece ser que en las recientes elecciones habidas en Holanda -o Neederland-, el conteo de los votos se ha hecho a mano. Y ello -dicen- por temor a que intervengan los hackers rusos teledirigidos por el pérfido Vladimir Putin y sus batallones de letales ciberataques.

Estas milongas ya vienen de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos donde salió elegido, inesperadamente, Donald Trump, el candidato supuestamente preferido por Putin, pero, apurando, la cosa se remonta a la campaña de agresión contra Irak en 2003 cuando el “New York Times” publicó una información (falsa: «fake new») sobre un supuesto ataque informático contra los EE.UU. O sea: el agresor era una víctima.

En esta ocasión, cuando Trump fue elegido, el canal fue el “Washington Post”. Las fuentes, en ambos casos, han sido las mismas: el FBI, la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional que, según ellos, investigaron las sospechas de que Rusia había hackeado a demócratas y republicanos y había filtrado documentos a Wikileaks con ánimo de favorecer al candidato republicano, esto es, a Trump. Si, encima, vimos como Trump, ya elegido nuevo Presidente gringo, puso a parir -o, al menos, en cuarentena- a estos organismos que son el non plus ultra y los pilares de la seguridad nacional estadounidense, pues se deduce de ahí la simpatía y buen rollito entre Trump y Putin: ¡ he ahí la prueba !, vienen a decir estos mortadelos y filemones del espionaje yanki. Y todo ello, el ciberespionaje ruso (ya no se debe decir «soviético») y «trolls» a sueldo del gobierno ruso para incrementar las opciones de Trump y desacreditar a su rival Hillary Clinton. Así razona esta gente. En el Informe -de equis folios en blanco por las dos caras, que diría un amigo cómico que tengo- elaborado por estas agencias del «rrrrecontraespionaje» ya se avanza -estamos en diciembre del año pasado, en 2016- que el Kremlin pretende utilizar tácticas similares para influenciar otras elecciones en países occidentales dizque el «mundo libre», es decir, acabáramos, que ahora se entiende mejor el recuento de votos hecho manualmente en Holanda. También se entienden los intentos de los «halcones» yankis, los partidarios de la sádica Clinton, por reinventar el clima de la «guerra fría». Y/o las histéricas marchas en varias ciudades norteamericanas al grito de «¡No es mi presidente!» financiadas por el magnate George Soros, parece ser.

Resulta que gana, contra todo pronóstico, Trump, gran sorpresa para Wall Street y el “establishment”, y empieza a hablarse de “hackeo”, ruso por supuesto. El “Washington Post”, ya se dijo, publica una filtración de un informe de la CIA (sin nombres ni pruebas) en la que se considera probable una injerencia rusa. Es entonces que Obama, todavía en funciones de Presidente, en plenas fiestas navideñas, expulsa a 35 diplomáticos rusos -se acordará el lector- tratando de provocar una reacción en su homólogo ruso que no se produce. Putin no entra al trapo ni toma represalias ni nada: no hace ni puto caso.

Se empieza a rozar el ridículo, lo que no ignora Trump. Apenas se habla ya de las filtraciones de Wikileaks y Julian Assange declara para la Fox -no un canal de ultraizquierda precisamente-  que los rusos no tienen nada que ver y, dice más, las filtraciones proceden de un «topo» en la campaña de Hillary. ¡¡ Y ES QUE PARA LA CIA PREFERIR UN CANDIDATO A OTRO ES «INJERENCIA» !! Y lo dice la CIA que ha intervenido en los gobiernos de medio mundo para desestabilizarlos. Es más, dada la posición de H.Clinton en Ucrania y Siria, Putin tendría que ser un marciano para no desear al otro candidato fuera quien fuese menos esta sanguinaria y prosionista mujer. Total, que el montaje de la piratería rusa en las elecciones presidenciales norteamericanas se esfuma, pero calumnia que algo queda, esto sí.

Acabaremos no sin avisar a nuestra multitudinaria audiencia que quien esto escribe -B.- está al servicio de «Duck» Donald Trump y pagado por el «oro de Moscú».

Bona nit.

Sobre la cifra de combatientes iraníes muertos en la Guerra de Siria

La semana pasada Mohammad Ali Shahidi Mahallati, director de la Fundación de los Mártires, anunció que 2.100 combatientes han caído en Siria luchando bajo el mando de la Brigada Al-Quds, las fuerzas voluntarias del CGRI (Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica) que luchan en defensa del gobierno de Damasco.

El anuncio no detallaba la nacionalidad de los fallecidos, porque no todos los que combaten en dicha brigada son iraniés; se sabe que otros son refugiados afganos porque recientemente uno de ellos, caído en la batalla de Alepo, fue homenajeado en las publicaciones del CGRI. Las estimaciones calculan que al menos la mitad de los 2.100 caídos son iraníes.

En Irán la presencia de una fuerza expedicionaria en Siria se presenta como la defensa de los lugares sagrados del chiísmo, profanados y destruidos por los salafistas. La propaganda se refiere, en particular, a la mezquita Sayidda Zaynab, situada en un barrio al sur de Damasco que custodia las reliquias de la hija pequeña de Mahoma y es un lugar de peregrinaje chiíta.

Más allá de las invocaciones religiosas, la intervención de Irán en la Guerra de Siria es como todas las demás, especialmente la de Rusia. No se trata sólo de un “aliado” como se dice usualmente, sino de una planteamiento estratégico por parte de Irán, que en la Guerra de Siria defiende su propia seguridad.

Irán conoce a la perfección lo que son los yihadistas, la avanzadilla de los imperialistas, y lo que le espera si no les hace frente en Siria: dentro de muy poco tiempo los tendría en su interior.

Este objetivo estratégico cuadra con la consolidación del eje de la resistencia de Oriente Medio, junto con Siria y Hezbollah.

‘Esta sociedad civil es un tesoro’

B.
Así se dice en un editorial del diario Gara (18-3-17) en referencia, claro está, a la vasca, la sociedad civil” vasca, cuyo protagonismo -viene a decirse- en el desarme de la organización armada ETA ha sido poco menos que decisivo. Y ello frente al «inmovilismo» de los Estados español y francés que, lejos de ayudar a ese desarme, lo han obstaculizado. Tenemos, pues, unos gobiernos que han perseguido a la organización armada vasca con todos los métodos y medios -cárcel, torturas, extradiciones, deportaciones, desapariciones, guerra sucia, etc.- a su alcance bajo la filosofía de «todo vale contra el ‘terrorismo'», y resulta que ahora que se las ponen (las carambolas) como a Fernando VII, los gobiernos «impiden» ese desarme que le ponen a güevo y sin mover un músculo. Ante esa pasividad, tiene que ser la «sociedad civil» vasca quien mueva el culo y dé pasos para propiciar el desarme de ETA, de la «banda armada» en otras latitudes. No hace tanto se hablaba de la “sociedad civil” -no los Foros de Ermua, Gestos por la Paz y demás inventos gubernamentales donde medraban arribistas y oportunistas de baja estofa y peor pelaje- como promotora de unas conversaciones, no ya «negociaciones», entre ETA y el Gobierno, incluso el Presidente Zapatero habló de eso en la Navidad de 2006 en la víspera del atentado de la T-4 en Barajas, cuando hete aquí que ahora la vemos -¿será la misma “sociedad civil” o será otra?- desgañitándose, incluso exponiéndose a ser detenidos como pasó en Francia, para acelerar el proceso de desarme de la banda, o sea, de presionar a los gobiernos a presionar a ETA o áteme esa mosca por el rabo en el mundo al revés regido con mano de santo y arte de birlibirloque. En otras palabras: ver para creer.

Hay, al menos, dos reacciones ante el anuncio de ETA de desarmarse: los que la creen pero, para guardar las formas, como la Izquierda Abertzale Oficial, piden algún gesto a los gobiernos, sobre todo al español puesto que el francés no hará nada que no le diga e instruya el español, en relación al acercamiento de los presos políticos a sus lugares -a las cárceles, nada de amnistía- de origen para poder vender algo a su parroquia y salvar la cara y la pose, y los que simulan no creer a la banda pero saben de sobra que ETA no miente y su voluntad de desarmarse «unilateral e incondicionalmente» es clara, nítida y diáfana, pero hacen como que no se lo creen para cumplir con el papel que les toca y poder forzar a la banda a que dé más pasos: casos sin resolver y hasta que se entreguen en persona he llegado a oír. Ambas «facciones», vamos a denominarlas así, están de acuerdo en lo fundamental: que se desarme y que se disuelva y ello, repetimos porque es importante, «unilateral e incondicionalmente», esto es, nada de oír hablar de los presos, cuestión que queda al albur del Gobierno y sus caprichos aplicando, eso sí, «la ley». Ni por supuesto hablar de las causas del «conflicto»: sólo de las «consecuencias» del «terrorismo» de una parte, la de ETA, la otra no existe. Es aquí donde Otegi, por ejemplo, incide siempre, en las «consecuencias del conflicto». Los presos son una consecuencia de ese «conflicto», ¿o no?, y la más clara, aparte las víctimas, pero no parece que cuenten mucho y allá se las compongan buscando salidas personales, «vías Nanclares» o se decidan a arrepentirse y delatar a sus compañeros. Lo importante es que ETA, que ya llevaba cinco años sin actividad armada ofensiva, se desarme y se disuelva como si fuera un azucarillo en ácido sulfúrico, como decían los «grises» (Policía Armada, hoy Nacional) antes a grupos de personas: «circulen, disuélvanse».

También se va observando cómo ya hasta «la caverna» va dándose cuenta del papel de un renegado como Otegi en la disolución de ETA, y de llamarle «filoterrorista» -todavía lo hacen los más energúmenos tipo Carlos Herrera o Jiménez Losantos- pasan a «reconocerle» sus «méritos». Sintomático. Y es que el rey va desnudo, sigue yendo en bolas, lo pinten como lo pinten.

Menos mal que los vascos tienen un tesoro: la “sociedad civil”.

Bona tarda.

‘Jamás debemos tener confianza en Rusia’

La nueva embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Randhawa Haley, nombrada por Trump, sigue estrictamente los pasos de su antecesora, Samantha Powers, nombrada por Obama.

El 2 de febrero dijo que nunca levantarían las sanciones a Rusia mientras siguiera anexionando Crimea y, además, que era culpable de la “escalada de tensión” en el Donbas, o sea, de que el gobierno de Kiev haya intensificado los bombardeos contra la población civil en Novorrosya.

En pleno relevo en la Casa Blanca, no es más que otra provocación para forzar a que las milicias populares respondan de la misma manera y que el gobierno de Kiev presentarse al mundo como “víctima” para justificar la ruptura de los acuerdos de Minsk y que Estados Unidos reanude las ventas de armas.

Pero la tarea de Haley es la de repetir el mantra falangista de 1941: ¡Rusia es culpable!

Según cuentan algunas fuentes, Trump llegó a la Casa Blanca con un decreto ya firmado en el que levantaba las sanciones a Rusia, que no ha podido promulgar a causa de las presiones. Es la vieja historia del “quiero pero no puedo” que sirve incluso para excusar al mismísimo Presidente de Estados Unidos, encarnación del poder mundial por antonomasia. Si no es él quien tiene el poder, ¿quién lo tiene?

El jueves, Haley volvió a la carga con algo mucho más metafísico: “No podemos tener confianza en Rusia. Jamás debemos tener confianza en Rusia”. Lo que Rusia haga o diga es indiferente, no va a cambiar nada.

Son declaraciones como éstas las que no ayudan a entender lo que está pasando. Crimea es una excusa; si la anexión no hubiera ocurrido, se hubieran inventado otra cualquiera. Incluso si los rusos devolvieran Crimea a las zarpas de Ucrania, no cambiaría nada. Nunca se puede tener confianza en Rusia.

Y nunca significa nunca.

Baltasar Garzón desechó investigar a militares españoles entrenados por la dictadura argentina

En el año 1998, el Ministerio de Defensa español remitió a su juzgado en el marco de la causa por los vuelos de la muerte, un listado parcial de altos oficiales españoles entrenados por la dictadura. Víctor Basterra, fotógrafo secuestrado en la ESMA y hoy director del Instituto para la Memoria, señaló ante Garzón a otro militar más al que reconoció como partícipe de los grupos de tareas del gobierno de facto. El ex juez desechó actuar contra ellos.

Baltasar Garzón tuvo en sus manos una lista de militares españoles que hicieron cursos de formación con sus pares argentinos y que participaron activamente en la represión durante la última dictadura militar, y decidió no citarlos ni tampoco investigar sobre tan graves hechos. Esta información fue cubierta por varios medios de comunicación argentinos y españoles, entre ellos los diarios Página 12, La Nación, Clarín y El País de Madrid.

En mayo de 1998, la cartera de Defensa española remitió al entonces hombre fuerte de la Audiencia Nacional, una lista de diez oficiales que visitaron Argentina entre 1979 y 1983 para realizar cursos de formación en las Escuelas de Guerra y de Inteligencia locales.

En la lista remitida por el Ministerio a Garzón, se señala que en 1979 -en plena dictadura- los coroneles Isidoro Calderón Portilla y Francisco Acin Gallego fueron parte de los cursos de la Escuela de Inteligencia argentina. A su vez, Rafael Sáinz Torres lo hizo en la Escuela de Guerra. En 1980, el coronel Juan Meléndez Jiménez realizó un curso en Inteligencia; en 1981, los coroneles Enrique Gómez Rueda y Joaquín Rodríguez Solano también estuvieron en la Escuela de Inteligencia, mientras que el coronel Amadeo Martínez Inglés estuvo en la de Guerra, y en 1982, el coronel Eduardo Fuentes Gómez de Salazar realizó un curso en la Escuela de Inteligencia.

También, estuvieron en Buenos Aires el general de división José Villaroya Chueca y el teniente coronel Julián Soutuelo Pérez, ambos en actividad cuando el Ministerio de Defensa remitió los datos a Garzón.

Todos estos militares compartieron información con sus pares argentinos, que para ese entonces -período 1979-1982- se encontraban en la fase final de aniquilamiento de lo que ellos denominaban «subversión» y que no era otra cosa que el secuestro, desaparición y asesinato de miles de militantes populares, algunos de sus familiares y una buena cantidad de personas secuestradas al azar que jamás volvieron a aparecer.

Además, obviamente, algunos de ellos visitaron los Campos de exterminio en la Escuela de Mecánica de la Armada y en Campo de Mayo.

Listado parcial

Cabe decir que el ahora ex juez Garzón había requerido expresamente estos informes, acicateado entre otras cosas por la investigación llevada a cabo por el periodista Carlos Bianco, entonces productor de Radio Mitre, que partió del hecho de que el Coronel español de Infantería de Marina, Cristóbal Gil y Gil fue señalado por el hoy director del Instituto para la Memoria, Víctor Basterra, como partícipe de los grupos de tareas con sede en el campo de exterminio. Es por lo que se entiende que el listado remitido por el entonces ministro de Defensa del Gobierno de Jose María Aznar, Eduardo Serra, es incompleto dado que la denuncia de Basterra hace referencia a un período anterior a 1979.

Con esos datos, Garzón citó a declarar únicamente como testigo a Gil y Gil, sin que hubiera más actuaciones. La gravedad de la información a la que tuvo acceso Garzón, a partir de las declaraciones de Basterra y de la información que en su momento hizo pública ante la prensa argentina el coronel Amadeo Martínez Inglés, quien hizo el curso de Estado Mayor en la Argentina e informó al gobierno español de las violaciones de los DDHH cometidos por la dictadura, implicaba un vuelco a dos causas que en ese momento llevaba adelante Garzón: la de los vuelos de la muerte y la que investigaba el terrorismo de Estado durante el gobierno de Felipe González, el llamado Caso GAL, cuyas repercusiones penales afectaron, parcialmente, a los llamados escalones medio y bajo de los partícipes de la llamada «guerra sucia».

Martínez Inglés expresó ante los medios argentinos y españoles haber elevado un informe a sus jefes sobre las aberraciones que se cometían en la Argentina, el que fue mantenido en absoluta reserva por sus superiores. Martínez Inglés aseguró en su momento a Radio Mitre que tenía en su poder un listado de militares españoles que viajaron para adiestrarse en técnicas de represión ilegal -doce de ellos en la ESMA-.

A partir de estos datos, el entonces portavoz parlamentario del Partido Nacionalista Vasco, Iñaki Anasagasti declaró al diario Página 12: «Esto confirma nuestra sospecha de que los GAL fueron una creación del ejército español. Vamos a pedir en el Congreso una investigación a fondo de todo lo ocurrido. Está claro que en España no se puede seguir hablando de una ley de Punto Final sobre la guerra sucia contra ETA, mientras haya 600 etarras en la cárcel y del otro lado sólo 2 ó 3 personas».

Lo paradójico es que Garzón, con todos estos datos en su poder nunca citó a estos militares informados por Defensa ni siquiera como testigos, generando así una fisura importante en la investigación, ya que varios de los «visitantes uniformados», sino todos, podían haber aportado datos de importancia para desentrañar muchos de los crímenes cometidos, y de los que fueron cómplices.

Como ya hiciera con el caso de las pruebas concretas de miles de víctimas del franquismo que le remitieran organizaciones de derechos humanos de Valencia, Garzón se preocupó más en generar un hecho mediático para luego, desestimar cualquier tipo de investigación. Y es que no era lo mismo en ese momento imputar a militares retirados de un Estado arrodillado ante la impunidad, que investigar la conexión española con la dictadura. Hay que recordar que la legislación española no discute la competencia de sus tribunales para juzgar los delitos cometidos por nacionales en el extranjero.

Garzón, que disfruta de permiso de residencia argentino otorgado de manera directa por la ex Presidenta Cristina Fernández, y mantuvo durante su mandato un cargo de Subsecretario en el Estado Nacional en materia de Derechos Humanos, optó por no encarar la investigación de los crímenes de la dictadura militar argentina y decidió cajonear los informes suministrados por el propio Ministerio de Defensa español, que aún siendo parciales, resultaban reveladores.

¿Quién pagará la factura por la presencia de la OTAN en la frontera occidental de Rusia?

El aumento de los contingentes de la OTAN en los países bálticos y Polonia se planificó a mediados del año pasado. Pero hace años que la aviación de la OTAN está desplegada en Estonia y el año pasado llegaron tanquistas estadounidenses. Además, entre 4.000 y 5.000 tropas de países miembros de la Alianza imperialista van a la república para participar en maniobras militares, como Tormenta de Primavera, que tiene lugar cada año.

Actualmente en el país hay un batallón de la OTAN permanente y unificado, algo que buscaban desde hace tiempo las antiguas repúblicas soviéticas del Báltico.

Se espera que en la frontera occidental de Rusia aparezca una nueva brigada, que contará con subdivsiones desde el Báltico hasta el Mar Negro. No será muy cuantiosa pero se trata del primer paso para la creación de las fuerzas de acción rápida de la OTAN.

Los países de Europa del este que acojan las unidades de esta nueva fuerza imperialista tendrán que realizar grandes gastos de mantenimiento, sobre todo después de que Trump ha advirtido que va a cerrar el grifo del maná militar, lo cual tiene su truco: uno de los principales objetivos de Washington es el aumento de las exportaciones norteamericanas de armamento a Europa. La llegada de equipos militares y de tecnología adicional, que realmente se dedicarán a entrenar y trabajar con el ejército de Estonia, encajan bien con esta política.

Todos los gastos en infraestructura en la base de Tapa, la redistribución y colocación de tropas militares extranjeras suponen un alto coste para el presupuesto de un país pequeño como Estonia. Además los instructores de la OTAN no van a enseñar así como así las tecnologías militares occidentales a los estonios.

Pero el verdadero problema para la Alianza es Kaliningrado, el enclave ruso en el Báltico, donde hay un gran agrupación de tropas rusas. Tanto en Tallin, como en Bruselas y Washington entienden que ni un batallón, ni cinco, podrían lanzar una ataque contra San Petersburgo desde la ciudad estonia de Narva.

¿Por qué Rusia no forma parte de la OPEP?

“Actualmente no contemplamos la posibilidad de que Rusia entre en la OPEP, aunque nuestra relación con los países exportadores de petróleo ha demostrado que la cooperación es algo necesario y adecuado”, señalaba el ministro de Energía Alexander Novak. Anteriormente, Novak había declarado en repetidas ocasiones que las posibilidades de la OPEP de influir en el mercado son limitadas.

Los últimos meses de 2016 la coordinación de las negociaciones entre Rusia y otros países exportadores de petróleo se llevó a cabo gracias a los esfuerzos de Rusia en materia de política exterior.

El 30 de noviembre los miembros de la OPEP decidieron reducir la extracción de petróleo a partir de principios de 2017 en 1,2 millones de barriles al día. Otros 11 países, incluida Rusia, se comprometieron a rebajar la producción de petróleo en 558.000 barriles al día, de los cuales 300.000 barriles al día corresponden a Rusia.

“La OPEP y Rusia no tienen confianza mutua, somos competidores, no socios”, comenta el editor de Thomson Reuters responsable de mercados petroleros, Gleb Gorodiankin. Para Rusia es difícil confiar en la OPEP debido a la diferencia de sus objetivos y a las contradicciones existentes dentro del cartel, opina el experto.

“Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irán y Qatar no están sobrecargados por deudas demasiado significativas y apuestan en la OPEP por incrementar su presencia en el mercado, mientras que los países pobres que forman parte del grupo (Angola, Nigeria, Venezuela y Kurdistán), están interesados en subir los precios para poder salir adelante”, señala Gorodiankin.

El cártel petrolero no podrá seguir garantizando las restricciones a la extracción. Hasta el momento estas medidas han provocado una subida de la inversión en el petróleo de esquisto en Estados Unidos.

Los países miembros de la OPEP siguen de cerca la subida de la extracción del petróleo de esquisto y partiendo de estas valoraciones tomarán la decisión de ampliar el acuerdo sobre limitar la extracción a finales del próximo mes.

Estados Unidos prevé una subida de la extracción de petróleo hasta los 10 millones de barriles al día (un 10 por ciento del volumen actual), muy próximamente, superando el máximo nivel, registrado en 1970.

Las empresas que explotan reservas de petróleo de esquisto están robando cuota de mercado a la OPEP, que redujo la extracción a principios de año esperando contribuir a la subida de los precios del petróleo.

Según el economista jefe del grupo de compañías BP en Rusia y la CEI, Vladimir Drebentsov, la OPEP no tiene una buena respuesta para el mercado hasta que se agoten los recursos de la extracción de petróleo de esquisto en Estados Unidos.

“Si los precios no hubieran subido en su momento hasta los 120-140 dólares el barril, habríamos estado muchos años más sin oír hablar de los yacimientos de petróleo de esquisto en Estados Unidos. Ahora es tarde, la revolución ha llegado, no hay vuelta atrás, es algo inevitable”, asegura Drebentsov.

Según el analista de Citi Futures, Tim Evans, el mercado petrolero actualmente es similar a una casa de cartón que puede  venirse abajo por culpa de cualquier noticia negativa. Por ejemplo, Irán, que forma parte de la OPEP, según el acuerdo para la estabilización del mercado puede extraer hasta 3,8 millones de barriles al día. No obstante, el país está incrementando la exportación: vende el petróleo procedente de sus reservas acumuladas durante años de sanciones y a principios de 2017 había reducido su volumen de los 29,6 millones de barriles a los 16,4 millones de barriles.

Irak también está incrementando la extracción. El primer ministro del país, Haider al-Abadi, ha denunciado una subida de la extracción en Kurdistán. En diciembre el suministro de petróleo desde los yacimientos controlados por los kurdos a Turquía alcanzó los 587.000 barriles al día, una cifra que supera en más del doble la cuota de 250.000 barriles al día a la que se había comprometido el país. Además, según The Wall Street Journal, en enero Irak se proponía incrementar en un 7 por ciento la exportación a través de la terminal en Basora hasta los 3,53 millones de barriles al día. También planea suministrar volúmenes adicionales de petróleo a India y China.

Otro factor desestabilizador: Libia se propone duplicar la producción de petróleo en 2017. El país está aumentando la extracción en su mayor yacimiento, el de El Sharara, y ha retomado la exportación desde la terminal de Az Zawiya. A principios de enero, el país alcanzó una extracción diaria de 700.000 barriles (el índice medio del pasado mes de diciembre fue de 630.000 barriles al día).

La OPEP es una organización con sede en Viena fundada en 1960. Está integrado por 13 países productores y exportadores de petróleo, ubicados en América, Asía y África, los cuales agrupan una población de alrededor de 554 millones de personas y cuyo principal producto de exportación es el petróleo. Los países miembros son: Angola, Arabia Saudí, Argelia, Ecuador, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Irak, Kuwait, Nigeria, Qatar, Irán, Libia y Venezuela.

http://es.rbth.com/economia/2017/03/16/por-que-rusia-no-quiere-entrar-en-la-opep_720668

El 8 de abril ETA entregará todas las armas que aún mantiene en su poder

De forma inminente ETA anunciará un plan de desarme para las próximas semanas, cinco años y medio después de anunciar el cese definitivo de la resistencia armada.

El plan podría incluir información sobre la ubicación de los lugares donde la organización guarda armas y explosivos. «ETA nos ha confiado la responsabilidad del desarme de su arsenal, y en la tarde del 8 de abril ETA estará totalmente desarmada», dijo Txetx Etcheverry, militante de Bizi, una asociación vinculada a la izquierda abertzale.

El anuncio podría realizarse de forma inminente a través de medios de comunicación extranjeros. Todo apunta a podría ser a través de la cadena de televisión británica BBC.

Arnaldo Otegi considera como una «buena noticia» el anuncio de la claudicación definitiva de ETA, a la que, según ha asegurado, otorga «total credibilidad» y espera que se lleve a cabo «hasta el final», y «con la implicación» de los gobiernos autonómicos del País Vasco y Navarra.

Otegi ha reconocido que no esperan «gran cosa» de los gobiernos español y francés, pero que quiere pensar que «no pondrán obstáculos añadidos a un acontecimiento histórico», que es la terminología que emplea para una rendición incondicional.

Además, este renegado hace un llamamiento a que «todo el mundo esté a la altura y anteponga los intereses del país a los personales y partidistas». ¿Altura? Querrá decir a la altura del betún.

De los 300 presos que se pudren en las cárceles, Otegi no ha dicho nada.

Los guerrilleros griegos enviaron la carta explosiva contra la sede del FMI en París

Ayer el ministro de Protección Ciudadana griego, Nikos Toskas, aseguró que el sobre con explosivos que causó heridas a una persona en la sede del Fondo Monetario Internacional en París fue enviado desde Grecia.

En una entrevista a la cadena de televisión ANT1, Toskas reveló que el remitente escrito en el sobre venía a nombre de Vasilis Kikilias, portavoz del partido opositor griego Nueva Democracia, desde una dirección en la que estuvo domiciliado.

Toskas afirmó que el uso de nombres de políticos griegos es “un ataque al sistema político griego”, destacó que el gobierno “hará frente a la situación” e insistió en que “es pronto para sacar conclusiones”.

El ministro no pudo confirmar la relación entre este explosivo y el envío del paquete con explosivos detectado el miércoles en el ministerio de Finanzas de Alemania, a cuyo titular, Wolfgang Schauble, iba dirigido y del que se responsabilizó la organización anarquista griega Conspiración de los Núcleos del Fuego.

“Enviamos el paquete bomba al ministro de Finanzas de Alemania, en el contexto de la campaña del segundo acto del Proyecto Némesis”, señaló el grupo en un comunicado publicado en una página web anarquista.

Según los medios helenos, en el paquete, enviado desde una oficina de correos en el centro de Atenas, aparecía como remitente Adonis Georgiadis, vicepresidente de Nueva Democracia.

Desde su aparición en 2008 la Conspiración de los Núcleos del Fuego ha ejecutado decenas de acciones con explosuvos en Grecia.

En 2010 envió 14 paquetes explosivos dirigidos, entre otros, a la canciller alemana, Angela Merkel; al presidente francés, Nicolas Sarkozy, y al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi.

Los restantes paquetes los envió a embajadas extranjeras en Atenas y a las sedes de Europol y de Eurojust. Al grupo se le consideraba como desarticulado, pues más de una veintena de sus miembros cumplen condenas en distintas cárceles griegas, tras varias olas de detenciones entre 2010 y 2014.

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