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Alemania se prepara para defenderse de la guerra comercial de Estados Unidos

Los medios de todo el mundo se han hecho eco de la noticia de que el viernes durante la visita de Merkel a la Casa Blanca, Trump se negó a estrecharle la mano delante de los fotógrafos, toda una metáfora de la profunda crisis de las relaciones entre ambos países, que se extiende al conjunto de la Unión Europea, e incluso a Gran Bretaña.

La rueda de prensa conjunta posterior a la entrevista no fue menos tensa, a pesar de que en ella, además de los fotógrados, estaban presentes los grandes financieros y monopolistas de ambos países. En ella Merkel se comprometió públicamente a aumentar un dos por ciento sus gastos de defensa por encima del mínimo de la OTAN. A cambio Trump se comprometió a seguir sosteniendo a la propia OTAN y a trabajar conjuntamente con Alemania en Afganistán, Irak y Siria.

La OTAN vive sus peores momentos y sus aventuras en Oriente Medio y el norte de África han fracasado, lo mismo que se ha agotado definitivamente la tutela militar y política que Estados Unidos impuso sobre Alemania en 1945.

Lo mismo cabe decir de la OMC, la Organización Mundial de Comercio, sobre la que no ha existido acuerdo ni lo habrá en el futuro. Volkswagen ha padecido una leonina sanción económica por parte de Estados Unidos y urante su camnpaña electoral Trump prometió elevar un 35 por ciento los aranceles sobre la importación de vehículos comerciales.

La semana pasada Peter Navarro, el consejero económco de Trump, dijo que el excedente comercial alemán era uno de los problemas más difíciles a los que se enfrenta la política comercial de Estados Unidos y lo mismo ha ocurrido en la cumbre de ministros de Finanzas del G20 en Baden-Baden: Steve Mnuchin, nuevo responsable del Tesoro, se negó a incluir en el comunicado final la defensa del librecambio, como ha sido tradicional.

En 2015 Alemania tuvo el mejor excedente exterior de su historia con 260.000 millones de euros, lo que supone el ocho por ciento de su producción. De ellos 54.000 millones representan el desequililbrio comercial con Estados Unidos, cuyo mercado es la mayor salida para la producción alemana: más de 100.000 millones. Hace ya muchos años que Estados Unidos es un gigante con los pies de barro, incapaz de competir en los mercados internacionales.

Queda el capítulo de las exportaciones de capital alemanas, que el año pasado superaron a las de China. El vicepresidente del grupo parlamentario socialdemócrata, Carsten Schneider, ha amenazado con controles de capitales si Trump eleva los aranceles para impedir las exportaciones alemanas.

Es el lenguaje típico de la guerra comercial que durante 80 años los imperialistas han tratado de borrar del comercio internacional. Alemania financia el déficit comercial de Estados Unidos con exportaciones de capitales. Si Estados Unidos no quiere mercancías alemanas, tampoco tendrá capitales alemanes.

La ministra alemana de Economía, Brigitte Zypries, tampoco se ha mordido la lengua, amenazando con denunciar a Estados Unidos ante la OMC: “No es la primera vez que Trump se verá delante de un tribunal”, dijo la ministra a una radio alemana.

En Alemania las declaraciones de ese calado con muy frecuentes. En la prensa los monopolistas y sus sicarios hablan de “aislar a Estados Unidos”, mencionando expresamente a Mercosur, Japón y China como aliados en la inminente guerra comercial. Nada más hablar con Trump, Merkel llamó por teléfono al presidente chino Xi Jinping, el otro campeón mundial del librecambismo.

Son muchas las potencias interesadas en “aislar” a Trump, lo que explica las movilizaciones en la calle y las enormes resistencias que está encontrando su política en el frente interior, donde también hay quien habla de “guerra” abiertamente. La prensa alemana llama a la lucha “contra Trump” personalizando en el nuevo Presidente su oposición a la política económica proteccionista que se está iniciando. “No debemos dejarnos intimidar por Trump”, propone el Reinische Post.

Alemania también necesita recurrir a la Unión Europea como paraguas frente a los ataques del otro lado del Atlántico, dicen los medios. La Unión Europea debe convertirse en un baluarte de la guerra comercial contra Estados Unidos, aunque por más aliados que sume a su ofensiva, no será suficiente. A esa ecuación le falta un elemento capital, cuya aportación fundamental no será de naturaleza económica, sino estratégica: Rusia.

Los crímenes de la transición: el ‘caso’ Almería

Diez de mayo de 1981. Aparecen tres cuerpos calcinados dentro de un Ford Fiesta en el barranco de Gérgal, Almería. A punto de cumplirse 36 años del Caso Almería, conocido por el brutal asesinato de Juan Mañas Morales, de 24 años de edad, Luis Manuel Cobo, de 29 y Luis Montero García de 33, confundidos con un comando etarra a finales de la Transición, la nueva Ley de Memoria Democrática andaluza le ha concedido al fin justicia, calificándolos con el rango de víctimas de aquella sangrienta etapa. La ley, aprobada el pasado jueves en el Parlamento andaluz, declara por primera vez a los tres jóvenes, asesinados, como víctimas de aquella represión. En el articulado de la ley memorialista, el rango de víctima se ha ampliado hasta el año 1982.

Francisco Javier Mañas, hermano de Juan, aclara “cómo se ha tardado tanto tiempo en declararlos como víctimas del régimen. Los familiares que estamos vivos necesitábamos una respuesta, un reconocimiento ético de un asesinato que nunca llegó a investigarse hasta el fondo”, destaca el menor de los Mañas a sus 43 años. María, la madre de ambos, sigue sufriendo muchísimo. Es normal. Recuerda la ansiada espera aquel mes de mayo de su hijo y sus amigos para la comunión del pequeño Francisco Javier en el municipio almeriense de Pechina. “En el pueblo aún recuerdan muchos la noticia. Y es que, aunque era un niño de ocho años, nunca me olvidaré que solo tres de los once guardias implicados en el asesinato de mi hermano fueron condenados.

Juan, Luis Manuel y Luis atravesaban España desde Santander a Pechina. En un vehículo partirían los tres amigos. Tuvieron que parar por culpa de una reparación del coche en la ciudad de Puertollano, donde alquilaron un nuevo automóvil, marca Ford Fiesta […] El diez de mayo de 1981, los cadáveres de los tres jóvenes equivocados aparecieron dentro del Ford Fiesta, calcinados y acribillados a balazos.

Antonio Ramos Espejo, periodista y autor del libro “El Caso Almería. Mil kilómetros al Sur” (Argos Vergara Editorial) afirma con rotundidad que “el llamado Caso Almería pasa por ser uno de los episodios más negros de la democracia española”. El investigador granadino tiene grabada en su mente la escena de los acusados en el juicio celebrado el 14 de junio de 1982. Cuando el presidente del Tribunal que los estaba juzgando preguntó antes de pronunciar la sentencia si los acusados tenían algo que manifestar: el teniente coronel, Carlos Castillo Quero, principal imputado, dijo escuetamente “No. No”, manifestó también el guardia Fernández Llamas. El teniente ayudante contestó: “Lo siento muchísimo”. Sólo estas últimas palabras parecían indicar un mínimo de arrepentimiento.

Cuerpos carbonizados para no dejar huellas

Tres años después del asesinato una carta arrojaría algo de luz al caso Almería. La familia Mañas Morales recibe en 1984 una carta anónima enviada por un guardia civil de la zona. Ramos argumenta que aquella misiva, “describía de forma descarnada lo que más o menos se sabía o se intuía”.

El testimonio anónimo relataba la brutal muerte de aquellos inocentes en un cuartel de Casafuerte (Almería). “Al principio le dieron una gran paliza, especialmente por el guardia C.., perdiendo el conocimiento. Entonces lo mataron con un tiro de pistola que cada uno que recibieron (sic) por separado. Posteriormente, los envolvieron (sic) en mantas (sic), penetrándolos en el Ford Fiesta, en el asiento trasero, ordenando Castillo Quero que fueran volcados en el sitio que no les viera nadie y que se les pegara fuego para que no se conocieran los malos tratos”.

El anónimo guardia civil llega incluso a relatar en su carta que los asesinos utilizaron el dinero que llevaban las víctimas en sus carteras para comprar la gasolina con la que fueron carbonizados. Al final de la carta reclama. “En la actualidad (1984) soy guardia civil, pero no asesino que relata a la familia Mañas las circunstancias en las que murió su hijo y sus compañeros”.

Ninguna de aquellas pruebas sumó más condena para los acusados. Las tres sentencias firmes a tres de los guardia civiles fueron de 24, 15 y 12 años, quedando ocho de ellos impunes. Sin embargo, Ramos apunta que “después del juicio, lo que había quedado más claro es que Juan Mañas, Luis Cobo y Luis Montero no eran etarras y, lo más grave, que sus cuerpos fueron acribillados a balazos y luego quemados para que se borraran las huellas del crimen”. La verdad de los detalles del brutal asesinato nunca se dieron a conocer por parte de los implicados.

Mañas aclara que “la justicia no actúo en aquella etapa tan complicada para España y no sabíamos si conoceremos más detalles en vida”. Por su parte “agradece este reconocimiento como víctimas de parte de la ley andaluza pero saber la verdad hubiera sido lo que más nos hubiera curado a todos los que sufrimos aquello”.

La protección al resto de guardias civiles implicados, fue evidente en la etapa ya política del PSOE en España. “A aquellos criminales siempre los protegieron”, afirma Francisco Javier. “Se le dieron hasta unas viviendas en el pueblo costero de San José. Imagínate la rabia y la impotencia de saber que esta gente sigue sin ningún tipo de condena y encima no se haya pedido ni perdón por parte del Gobierno, como tantas veces ha dicho mi madre María”.

Denegada tres peticiones como víctimas de terrorismo

La familia Mañas nunca ha desistido en buscar el reconocimiento de estos jóvenes como víctimas de aquel crimen de Estado. Ninguna de las tres peticiones realizadas al gobierno en los años 2000, 2003 y 2006 surtieron efecto. Mañas apunta que “en todos los casos, y con diferentes gobiernos del PP y PSOE, nos han comentado que no entran dentro de los parámetros al ser víctimas colaterales de un atentado, no víctimas directas”.

Hasta el año 2014, los familiares del caso Almería no conocieron la noticia de la nueva Ley de Memoria Democrática andaluza. “Nos dijeron que iban a entrar dentro del rango y no queremos indemnizaciones solo buscamos la verdad y que se repare la figura de estos tres jóvenes que murieron de una forma tan injusta”.

La ley andaluza amplía el rango de víctima y el horizonte temporal, respecto a la ley estatal de Memoria Histórica aprobada en el año 2007 por Zapatero. Su artículo extiende el período desde 1931, inicio de la Segunda República hasta el 11 de enero de 1982 cuando entra el vigor el Estatuto de Autonomía.

http://www.publico.es/politica/crimenes-humanidad-olvidare-tres-once.html

El gobierno envió a un torturador como delegado ante el Comité contra la Tortura de la ONU

José María De las Cuevas Carretero es uno de los guardias civiles que torturó a Kepa Urra en 1992. Al Gobierno español no le bastó con indultarle en 1999. Dos años más tarde le enviaba como representante de la Policía Judicial ante el Comité para la Prevención de la Tortura. Desde entonces da conferencias sobre corrupción o trato a detenidos.

José María De las Cuevas Carretero, Manuel Sánchez Corbi y Antonio Lozano García fueron condenados en 1997 por torturar a Kepa Urra. El fallo fue ratificado por el TS (aunque con rebaja de pena) en 1998. El gobierno de Aznar les indultó en 1999.

El Comité contra la Tortura de la ONU (CAT por sus siglas en inglés) emitió un duro informe contra el Estado español en 2005 criticando los indultos a los tres torturadores por tratarse de una medida que amparaba la impunidad.

Un guardia civil condenado por torturar a Kepa Urra (y posteriormente indultado) lleva años ofreciendo conferencias sobre la aplicación del derecho comunitario en el trato a detenidos y hasta llegó a representar al Estado en una de las visitas periódicas del Comité para la Prevención de la Tortura dependiente de la Comisión Europea. El capitán José María De las Cuevas Carretero es, junto a Manuel Sánchez Corbi y Antonio Lozano García, uno de los tres uniformados sentenciados en 1997 por la Audiencia Provincial de Bizkaia a 4 años de cárcel y 6 de inhabilitación por maltratar al ciudadano vasco durante su detención en Basauri el 29 de enero de 1992. Un año después, el Tribunal Supremo español redujo la pena a un año de prisión pero mantuvo la condena que les mantenía apartados de las funciones públicas. El fallo no llegó a aplicarse ya que en 1999 la entonces ministra española de Justicia, Margarita Mariscal de Gante, indultó a los tres torturadores. Desde entonces, el uniformado, que es también abogado, ha tomado parte en nombre de la Guardia Civil en diversos foros, ofreciendo conferencias sobre trato a detenidos o corrupción.

El caso es sintomático de la impunidad de la que se benefician los agentes españoles condenados por torturas. De las Cuevas Carretero era sargento cuando maltrató a Kepa Urra en una operación contra ETA desarrollada en Bizkaia en 1992 y su carrera siguió en ascenso a pesar de su condena, llegando a ser capitán en la actualidad. En 1998, cuando todavía estaba pendiente el recurso ante el TS, el diario “El País” publicó que el guardia optaba a ser alférez a pesar de estar en vigor su inhabilitación. El Alto Tribunal le mantuvo la suspensión, que desapareció cuando el Gobierno de José María Aznar le indultó.

Desde entonces, el agente ha seguido ascendiendo en el escalafón del cuerpo militar, desarrollando buena parte de su actividad en la Policía Judicial. Como parte de esta rama de la Guardia Civil fue uno de los encargados de recibir al CPT (organismo de prevención de la tortura) durante su visita al Estado español en 2001. Así lo recoge el informe de la institución europea, que incluye a José María de las Cuevas Carretero como uno de los 13 representantes del Ministerio del Interior con los que se encontró el equipo liderado por Gisela Perren-Klingler y Davor Strinovic. Se da la circunstancia de que en la época en la que se desarrolló la visita, entre el 22 y el 26 de julio de 2001, quien ostentaba la cartera de Interior era el actual presidente español, Mariano Rajoy.

En el informe posterior a aquella visita, el CPT hacía varias referencias a la necesidad de que los agentes envueltos en casos de malos tratos no disfrutasen de impunidad e instaba al Gobierno español a realizar comentarios sobre este asunto en concreto. La respuesta del Ejecutivo ponía énfasis en los mecanismos de control y sanción. No hacía mención, sin embargo, al hecho de que el Instituto Armado (y por extensión, Interior) había decidió enviar precisamente a un torturador condenado como representante de la Policía Judicial en su encuentro con la institución europea encargada de prevenir la tortura.

No queda ahí la trayectoria de De las Cuevas Carretero. Como capitán adscrito a la Sección de Legislación de la Unidad Técnica de la Policía Judicial, ha participado en diversos foros estatales e internacionales en representación del Instituto Armado hasta, al menos, el año pasado. Uno de ellos, al que puede accederse en Internet, está centrado en la “Aplicación de las Directivas Europeas en materia de Derecho Penal y Asistencia al Detenido”. Tampoco ahí hace mención a su condición de torturador, aunque sí realiza comentarios sobre la modificación del artículo 520 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que es el que regula los derechos de los arrestados.

El agente sigue en activo y continuará en su puesto al menos hasta el próximo año, cuando legalmente podría pasar a la reserva.

“En España no hay un solo caso de tortura”. Esta frase la pronunció el senador del PP Antonio Romero Santolaria durante su intervención ante la visita de la defensora española del pueblo, Soledad Becerril [pero] incluso los tribunales españoles han condenado a al menos 40 agentes por torturar a detenidos. Uno de ellos, precisamente, es De las Cuevas Carretero. También quiso eludir las condenas a España impuestas por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por no investigar las denuncias.


“Le desnudaron, le golpearon con un objeto romo y le arrastraron por el suelo”. Así describía la sentencia de noviembre de 1997 de la Audiencia Provincial de Bizkaia los malos tratos sufridos por Kepa Urra a manos de los guardias civiles José María De las Cuevas Carretero, Manuel Sánchez Corbi y Antonio Lozano García. El testimonio de la víctima y el relato del forense que le atendió en el cuartel de La Salve, donde lo encontró inconsciente y con manchas recientes de sangre, fueron pruebas suficientes para condenar a los tres agentes. Según quedó acreditado, tras ser arrestado en Basauri, Urra fue conducido a un descampado, donde los agentes le torturaron para conseguir información. Una tesis que también mantuvo la sentencia del Tribunal Supremo que reducía las penas.
http://www.naiz.eus/eu/actualidad/noticia/20170320/madrid-envio-en-2001-a-un-torturador-como-representante-ante-el-cpt

La inteligencia derrota a la fuerza bruta

Darío Herchhoren
Estamos asistiendo al canto del cisne del imperio USA, aunque ese canto puede todavía durar años. Esta afirmación no se basa en mi pura imaginación sino que está avalada por hechos objetivos de fácil comprobación.

La nación norteamericana desde su fundación en 1776 en el congreso de Filadelfia, mostró al mundo   entero que aspiraba a ocupar el lugar del imperio británico al cual consideraba caduco.

Es así como se arma de un ejército poderoso que comienza una guerra de exterminio contra los indígenas que ocupaban el interior de los USA, y comienza una frenética marcha hacia el oeste que avanza devorando tierras, ríos y sobre todo; hombres, mujeres, niños y ancianos arrasando cuanto encontraban a su paso.

Se ha tratado  de dar un tinte de epopeya a la marcha llevando al cine innumerables historias de vaqueros, pioneros y ferrocarriles que tragaban miles de kilómetros en busca de las aguas del Pacífico.

Esta larga marcha, a diferencia de la que efectó el Partido Comunista Chino, era en realidad una marcha de rapiña, que solo buscaba robar las tierras y el ganado de las trubus que habitaban esos territorios.

Paralelo con ello, los USA, desarrollaron una gran armada que les permitió rapiñar en los siete mares; y un ejemplo fueron las expediciones de «relevamiento» de los Mares del Sur; plagados de balleneros, foqueros y pesqueros que faenaban en todo el mundo sin tasa ni permiso alguno de los países costeros.

Pero el ejemplo más claro de esta política es el viaje del almirante Byrd al Pacífico que recala en Japón en la década de 1870 abriendo al comercio al Japón a cañonazos en contra de la política tradicional de los samurais que habían cerrado su país con siete llaves, no permitiendo que ningún extranjero entrara en su territorio.

Es conocida la política de intervenciones norteamericanas en Centroamérica y en Méjico donde se apoderan de territorios y de riquezas del subsuelo y alimentos. La guerra de los mambises por la libertad de Cuba muestra a las claras cuál es el concepto de la libertad del imperio que solo quiere heredar las colonias del viejo y decrépito imperio español.

Pero quizá es en 1970, cuando Richard Nixon suprime el respaldo de oro que tenía cada dolar que imprimía alegremente la Reserva Federal, cuando se desnuda la política USA. A partir de ese momento, el respaldo del dólar será el ejército, la armada, y los «marines» del imperio.

A partir de ese momento  daban a elegir entre plomo o plata; igual que las diversas mafias. Si no aceptas su dominio, plomo, y si lo aceptas, plata, aunque no mucha.

A partir de 1949 se instala en China el gobierno surgido de la Larga Marcha, encabezado por Mao Zedong, que venía de derrotar al imperio japonés y al Kuomintang de Chiang Kai-shek. En ese año; el gobierno del PC Chino, se encuentra que en China solo hay chinos. El país se encuentra devastado; todo está por hacer. Hay que alimentar, vestir, calzar y dar sanidad, educación y vivienda  a 800 millones de chinos (ahora son 1.500 millones).

Y comienza a echarse las bases de la industria pesada; material ferroviario, electricidad, etc., etc. China desde tiempo inmemorial era un pueblo de comerciantes y artesanos, y fabricaba y vendía seda, te, porcelana, juguetes, calzado, tejidos, y todo ello de forma artesanal, supliendo su falta de máquinas con la mano de obra de cientos de millones de artesanos. Todo esto unido a una cultura ancestral y a la tradicional disciplina del pueblo chino, consiguieron  el milagroso crecimiento del país.

No se conoce en la historia de China que haya agredido a ningún país y sus guerras intestinas nunca sobrepasaron su territorio. Pacientemente, China fue convirtiéndose en una gran potencia industrial, y ahora también militar y fue ganando mercados, inundando el mundo con sus manufacturas. A día de hoy China es el taller del mundo, y se propone crear una nueva organización a la que ya se conoce como BRICS plus, que estará integrado por los BRICS, y diez paises más entre los cuales estarán Sur-corea, Thailandia, Indonesia, Singapur, Filipinas, etc.

Esto dará un nuevo impulso a la economía de China y sus socios, junto a otros proyectos tales como la construcción del canal de Nicaragua, o el ferrocarril que atravesará el Brasil y Perú, y unirá los océanos Atlántico y Pacífico.

Frente a esto, debemos concluir que China mediante el comercio y la proverbial paciencia y sabuduría chinas, ha derrotado al matón que ha perdido para siempre la hegemonía. La inteligencia ha derrotado a la fuerza bruta.

Teléfono Rojo: volamos hacia Moscú

B.

Como la película de Stanley Kubrick rodada en plena guerra fría en clave de humor con un desopilante Peter Sellers. También podíamos haber titulado, tal vez con más acierto, «Desde Rusia con amor» con el agente 007 de Ian Fleming. Parece ser que en las recientes elecciones habidas en Holanda -o Neederland-, el conteo de los votos se ha hecho a mano. Y ello -dicen- por temor a que intervengan los hackers rusos teledirigidos por el pérfido Vladimir Putin y sus batallones de letales ciberataques.

Estas milongas ya vienen de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos donde salió elegido, inesperadamente, Donald Trump, el candidato supuestamente preferido por Putin, pero, apurando, la cosa se remonta a la campaña de agresión contra Irak en 2003 cuando el “New York Times” publicó una información (falsa: «fake new») sobre un supuesto ataque informático contra los EE.UU. O sea: el agresor era una víctima.

En esta ocasión, cuando Trump fue elegido, el canal fue el “Washington Post”. Las fuentes, en ambos casos, han sido las mismas: el FBI, la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional que, según ellos, investigaron las sospechas de que Rusia había hackeado a demócratas y republicanos y había filtrado documentos a Wikileaks con ánimo de favorecer al candidato republicano, esto es, a Trump. Si, encima, vimos como Trump, ya elegido nuevo Presidente gringo, puso a parir -o, al menos, en cuarentena- a estos organismos que son el non plus ultra y los pilares de la seguridad nacional estadounidense, pues se deduce de ahí la simpatía y buen rollito entre Trump y Putin: ¡ he ahí la prueba !, vienen a decir estos mortadelos y filemones del espionaje yanki. Y todo ello, el ciberespionaje ruso (ya no se debe decir «soviético») y «trolls» a sueldo del gobierno ruso para incrementar las opciones de Trump y desacreditar a su rival Hillary Clinton. Así razona esta gente. En el Informe -de equis folios en blanco por las dos caras, que diría un amigo cómico que tengo- elaborado por estas agencias del «rrrrecontraespionaje» ya se avanza -estamos en diciembre del año pasado, en 2016- que el Kremlin pretende utilizar tácticas similares para influenciar otras elecciones en países occidentales dizque el «mundo libre», es decir, acabáramos, que ahora se entiende mejor el recuento de votos hecho manualmente en Holanda. También se entienden los intentos de los «halcones» yankis, los partidarios de la sádica Clinton, por reinventar el clima de la «guerra fría». Y/o las histéricas marchas en varias ciudades norteamericanas al grito de «¡No es mi presidente!» financiadas por el magnate George Soros, parece ser.

Resulta que gana, contra todo pronóstico, Trump, gran sorpresa para Wall Street y el “establishment”, y empieza a hablarse de “hackeo”, ruso por supuesto. El “Washington Post”, ya se dijo, publica una filtración de un informe de la CIA (sin nombres ni pruebas) en la que se considera probable una injerencia rusa. Es entonces que Obama, todavía en funciones de Presidente, en plenas fiestas navideñas, expulsa a 35 diplomáticos rusos -se acordará el lector- tratando de provocar una reacción en su homólogo ruso que no se produce. Putin no entra al trapo ni toma represalias ni nada: no hace ni puto caso.

Se empieza a rozar el ridículo, lo que no ignora Trump. Apenas se habla ya de las filtraciones de Wikileaks y Julian Assange declara para la Fox -no un canal de ultraizquierda precisamente-  que los rusos no tienen nada que ver y, dice más, las filtraciones proceden de un «topo» en la campaña de Hillary. ¡¡ Y ES QUE PARA LA CIA PREFERIR UN CANDIDATO A OTRO ES «INJERENCIA» !! Y lo dice la CIA que ha intervenido en los gobiernos de medio mundo para desestabilizarlos. Es más, dada la posición de H.Clinton en Ucrania y Siria, Putin tendría que ser un marciano para no desear al otro candidato fuera quien fuese menos esta sanguinaria y prosionista mujer. Total, que el montaje de la piratería rusa en las elecciones presidenciales norteamericanas se esfuma, pero calumnia que algo queda, esto sí.

Acabaremos no sin avisar a nuestra multitudinaria audiencia que quien esto escribe -B.- está al servicio de «Duck» Donald Trump y pagado por el «oro de Moscú».

Bona nit.

Sobre la cifra de combatientes iraníes muertos en la Guerra de Siria

La semana pasada Mohammad Ali Shahidi Mahallati, director de la Fundación de los Mártires, anunció que 2.100 combatientes han caído en Siria luchando bajo el mando de la Brigada Al-Quds, las fuerzas voluntarias del CGRI (Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica) que luchan en defensa del gobierno de Damasco.

El anuncio no detallaba la nacionalidad de los fallecidos, porque no todos los que combaten en dicha brigada son iraniés; se sabe que otros son refugiados afganos porque recientemente uno de ellos, caído en la batalla de Alepo, fue homenajeado en las publicaciones del CGRI. Las estimaciones calculan que al menos la mitad de los 2.100 caídos son iraníes.

En Irán la presencia de una fuerza expedicionaria en Siria se presenta como la defensa de los lugares sagrados del chiísmo, profanados y destruidos por los salafistas. La propaganda se refiere, en particular, a la mezquita Sayidda Zaynab, situada en un barrio al sur de Damasco que custodia las reliquias de la hija pequeña de Mahoma y es un lugar de peregrinaje chiíta.

Más allá de las invocaciones religiosas, la intervención de Irán en la Guerra de Siria es como todas las demás, especialmente la de Rusia. No se trata sólo de un “aliado” como se dice usualmente, sino de una planteamiento estratégico por parte de Irán, que en la Guerra de Siria defiende su propia seguridad.

Irán conoce a la perfección lo que son los yihadistas, la avanzadilla de los imperialistas, y lo que le espera si no les hace frente en Siria: dentro de muy poco tiempo los tendría en su interior.

Este objetivo estratégico cuadra con la consolidación del eje de la resistencia de Oriente Medio, junto con Siria y Hezbollah.

‘Esta sociedad civil es un tesoro’

B.
Así se dice en un editorial del diario Gara (18-3-17) en referencia, claro está, a la vasca, la sociedad civil” vasca, cuyo protagonismo -viene a decirse- en el desarme de la organización armada ETA ha sido poco menos que decisivo. Y ello frente al «inmovilismo» de los Estados español y francés que, lejos de ayudar a ese desarme, lo han obstaculizado. Tenemos, pues, unos gobiernos que han perseguido a la organización armada vasca con todos los métodos y medios -cárcel, torturas, extradiciones, deportaciones, desapariciones, guerra sucia, etc.- a su alcance bajo la filosofía de «todo vale contra el ‘terrorismo'», y resulta que ahora que se las ponen (las carambolas) como a Fernando VII, los gobiernos «impiden» ese desarme que le ponen a güevo y sin mover un músculo. Ante esa pasividad, tiene que ser la «sociedad civil» vasca quien mueva el culo y dé pasos para propiciar el desarme de ETA, de la «banda armada» en otras latitudes. No hace tanto se hablaba de la “sociedad civil” -no los Foros de Ermua, Gestos por la Paz y demás inventos gubernamentales donde medraban arribistas y oportunistas de baja estofa y peor pelaje- como promotora de unas conversaciones, no ya «negociaciones», entre ETA y el Gobierno, incluso el Presidente Zapatero habló de eso en la Navidad de 2006 en la víspera del atentado de la T-4 en Barajas, cuando hete aquí que ahora la vemos -¿será la misma “sociedad civil” o será otra?- desgañitándose, incluso exponiéndose a ser detenidos como pasó en Francia, para acelerar el proceso de desarme de la banda, o sea, de presionar a los gobiernos a presionar a ETA o áteme esa mosca por el rabo en el mundo al revés regido con mano de santo y arte de birlibirloque. En otras palabras: ver para creer.

Hay, al menos, dos reacciones ante el anuncio de ETA de desarmarse: los que la creen pero, para guardar las formas, como la Izquierda Abertzale Oficial, piden algún gesto a los gobiernos, sobre todo al español puesto que el francés no hará nada que no le diga e instruya el español, en relación al acercamiento de los presos políticos a sus lugares -a las cárceles, nada de amnistía- de origen para poder vender algo a su parroquia y salvar la cara y la pose, y los que simulan no creer a la banda pero saben de sobra que ETA no miente y su voluntad de desarmarse «unilateral e incondicionalmente» es clara, nítida y diáfana, pero hacen como que no se lo creen para cumplir con el papel que les toca y poder forzar a la banda a que dé más pasos: casos sin resolver y hasta que se entreguen en persona he llegado a oír. Ambas «facciones», vamos a denominarlas así, están de acuerdo en lo fundamental: que se desarme y que se disuelva y ello, repetimos porque es importante, «unilateral e incondicionalmente», esto es, nada de oír hablar de los presos, cuestión que queda al albur del Gobierno y sus caprichos aplicando, eso sí, «la ley». Ni por supuesto hablar de las causas del «conflicto»: sólo de las «consecuencias» del «terrorismo» de una parte, la de ETA, la otra no existe. Es aquí donde Otegi, por ejemplo, incide siempre, en las «consecuencias del conflicto». Los presos son una consecuencia de ese «conflicto», ¿o no?, y la más clara, aparte las víctimas, pero no parece que cuenten mucho y allá se las compongan buscando salidas personales, «vías Nanclares» o se decidan a arrepentirse y delatar a sus compañeros. Lo importante es que ETA, que ya llevaba cinco años sin actividad armada ofensiva, se desarme y se disuelva como si fuera un azucarillo en ácido sulfúrico, como decían los «grises» (Policía Armada, hoy Nacional) antes a grupos de personas: «circulen, disuélvanse».

También se va observando cómo ya hasta «la caverna» va dándose cuenta del papel de un renegado como Otegi en la disolución de ETA, y de llamarle «filoterrorista» -todavía lo hacen los más energúmenos tipo Carlos Herrera o Jiménez Losantos- pasan a «reconocerle» sus «méritos». Sintomático. Y es que el rey va desnudo, sigue yendo en bolas, lo pinten como lo pinten.

Menos mal que los vascos tienen un tesoro: la “sociedad civil”.

Bona tarda.

‘Jamás debemos tener confianza en Rusia’

La nueva embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Randhawa Haley, nombrada por Trump, sigue estrictamente los pasos de su antecesora, Samantha Powers, nombrada por Obama.

El 2 de febrero dijo que nunca levantarían las sanciones a Rusia mientras siguiera anexionando Crimea y, además, que era culpable de la “escalada de tensión” en el Donbas, o sea, de que el gobierno de Kiev haya intensificado los bombardeos contra la población civil en Novorrosya.

En pleno relevo en la Casa Blanca, no es más que otra provocación para forzar a que las milicias populares respondan de la misma manera y que el gobierno de Kiev presentarse al mundo como “víctima” para justificar la ruptura de los acuerdos de Minsk y que Estados Unidos reanude las ventas de armas.

Pero la tarea de Haley es la de repetir el mantra falangista de 1941: ¡Rusia es culpable!

Según cuentan algunas fuentes, Trump llegó a la Casa Blanca con un decreto ya firmado en el que levantaba las sanciones a Rusia, que no ha podido promulgar a causa de las presiones. Es la vieja historia del “quiero pero no puedo” que sirve incluso para excusar al mismísimo Presidente de Estados Unidos, encarnación del poder mundial por antonomasia. Si no es él quien tiene el poder, ¿quién lo tiene?

El jueves, Haley volvió a la carga con algo mucho más metafísico: “No podemos tener confianza en Rusia. Jamás debemos tener confianza en Rusia”. Lo que Rusia haga o diga es indiferente, no va a cambiar nada.

Son declaraciones como éstas las que no ayudan a entender lo que está pasando. Crimea es una excusa; si la anexión no hubiera ocurrido, se hubieran inventado otra cualquiera. Incluso si los rusos devolvieran Crimea a las zarpas de Ucrania, no cambiaría nada. Nunca se puede tener confianza en Rusia.

Y nunca significa nunca.

Baltasar Garzón desechó investigar a militares españoles entrenados por la dictadura argentina

En el año 1998, el Ministerio de Defensa español remitió a su juzgado en el marco de la causa por los vuelos de la muerte, un listado parcial de altos oficiales españoles entrenados por la dictadura. Víctor Basterra, fotógrafo secuestrado en la ESMA y hoy director del Instituto para la Memoria, señaló ante Garzón a otro militar más al que reconoció como partícipe de los grupos de tareas del gobierno de facto. El ex juez desechó actuar contra ellos.

Baltasar Garzón tuvo en sus manos una lista de militares españoles que hicieron cursos de formación con sus pares argentinos y que participaron activamente en la represión durante la última dictadura militar, y decidió no citarlos ni tampoco investigar sobre tan graves hechos. Esta información fue cubierta por varios medios de comunicación argentinos y españoles, entre ellos los diarios Página 12, La Nación, Clarín y El País de Madrid.

En mayo de 1998, la cartera de Defensa española remitió al entonces hombre fuerte de la Audiencia Nacional, una lista de diez oficiales que visitaron Argentina entre 1979 y 1983 para realizar cursos de formación en las Escuelas de Guerra y de Inteligencia locales.

En la lista remitida por el Ministerio a Garzón, se señala que en 1979 -en plena dictadura- los coroneles Isidoro Calderón Portilla y Francisco Acin Gallego fueron parte de los cursos de la Escuela de Inteligencia argentina. A su vez, Rafael Sáinz Torres lo hizo en la Escuela de Guerra. En 1980, el coronel Juan Meléndez Jiménez realizó un curso en Inteligencia; en 1981, los coroneles Enrique Gómez Rueda y Joaquín Rodríguez Solano también estuvieron en la Escuela de Inteligencia, mientras que el coronel Amadeo Martínez Inglés estuvo en la de Guerra, y en 1982, el coronel Eduardo Fuentes Gómez de Salazar realizó un curso en la Escuela de Inteligencia.

También, estuvieron en Buenos Aires el general de división José Villaroya Chueca y el teniente coronel Julián Soutuelo Pérez, ambos en actividad cuando el Ministerio de Defensa remitió los datos a Garzón.

Todos estos militares compartieron información con sus pares argentinos, que para ese entonces -período 1979-1982- se encontraban en la fase final de aniquilamiento de lo que ellos denominaban «subversión» y que no era otra cosa que el secuestro, desaparición y asesinato de miles de militantes populares, algunos de sus familiares y una buena cantidad de personas secuestradas al azar que jamás volvieron a aparecer.

Además, obviamente, algunos de ellos visitaron los Campos de exterminio en la Escuela de Mecánica de la Armada y en Campo de Mayo.

Listado parcial

Cabe decir que el ahora ex juez Garzón había requerido expresamente estos informes, acicateado entre otras cosas por la investigación llevada a cabo por el periodista Carlos Bianco, entonces productor de Radio Mitre, que partió del hecho de que el Coronel español de Infantería de Marina, Cristóbal Gil y Gil fue señalado por el hoy director del Instituto para la Memoria, Víctor Basterra, como partícipe de los grupos de tareas con sede en el campo de exterminio. Es por lo que se entiende que el listado remitido por el entonces ministro de Defensa del Gobierno de Jose María Aznar, Eduardo Serra, es incompleto dado que la denuncia de Basterra hace referencia a un período anterior a 1979.

Con esos datos, Garzón citó a declarar únicamente como testigo a Gil y Gil, sin que hubiera más actuaciones. La gravedad de la información a la que tuvo acceso Garzón, a partir de las declaraciones de Basterra y de la información que en su momento hizo pública ante la prensa argentina el coronel Amadeo Martínez Inglés, quien hizo el curso de Estado Mayor en la Argentina e informó al gobierno español de las violaciones de los DDHH cometidos por la dictadura, implicaba un vuelco a dos causas que en ese momento llevaba adelante Garzón: la de los vuelos de la muerte y la que investigaba el terrorismo de Estado durante el gobierno de Felipe González, el llamado Caso GAL, cuyas repercusiones penales afectaron, parcialmente, a los llamados escalones medio y bajo de los partícipes de la llamada «guerra sucia».

Martínez Inglés expresó ante los medios argentinos y españoles haber elevado un informe a sus jefes sobre las aberraciones que se cometían en la Argentina, el que fue mantenido en absoluta reserva por sus superiores. Martínez Inglés aseguró en su momento a Radio Mitre que tenía en su poder un listado de militares españoles que viajaron para adiestrarse en técnicas de represión ilegal -doce de ellos en la ESMA-.

A partir de estos datos, el entonces portavoz parlamentario del Partido Nacionalista Vasco, Iñaki Anasagasti declaró al diario Página 12: «Esto confirma nuestra sospecha de que los GAL fueron una creación del ejército español. Vamos a pedir en el Congreso una investigación a fondo de todo lo ocurrido. Está claro que en España no se puede seguir hablando de una ley de Punto Final sobre la guerra sucia contra ETA, mientras haya 600 etarras en la cárcel y del otro lado sólo 2 ó 3 personas».

Lo paradójico es que Garzón, con todos estos datos en su poder nunca citó a estos militares informados por Defensa ni siquiera como testigos, generando así una fisura importante en la investigación, ya que varios de los «visitantes uniformados», sino todos, podían haber aportado datos de importancia para desentrañar muchos de los crímenes cometidos, y de los que fueron cómplices.

Como ya hiciera con el caso de las pruebas concretas de miles de víctimas del franquismo que le remitieran organizaciones de derechos humanos de Valencia, Garzón se preocupó más en generar un hecho mediático para luego, desestimar cualquier tipo de investigación. Y es que no era lo mismo en ese momento imputar a militares retirados de un Estado arrodillado ante la impunidad, que investigar la conexión española con la dictadura. Hay que recordar que la legislación española no discute la competencia de sus tribunales para juzgar los delitos cometidos por nacionales en el extranjero.

Garzón, que disfruta de permiso de residencia argentino otorgado de manera directa por la ex Presidenta Cristina Fernández, y mantuvo durante su mandato un cargo de Subsecretario en el Estado Nacional en materia de Derechos Humanos, optó por no encarar la investigación de los crímenes de la dictadura militar argentina y decidió cajonear los informes suministrados por el propio Ministerio de Defensa español, que aún siendo parciales, resultaban reveladores.

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