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El peligro marrón

El 21 de febrero el futuro canciller alemán, Friedrich Merz, propuso negociar con París y Londres la extensión del “paraguas nuclear” a Alemania, lo que no es nada reciente. La propuesta se remonta a finales de la década de los sesenta por iniciativa de un partido alemán, el NPD (Partido Nacional Democrático), que entonces disfrutaba de cierto éxito electoral en varios estados alemanes.

No hay nada nuevo bajo sol, por más que los charlatanes se empeñen en ello: el NPD era uno de esos partidos que hoy llamarían “de extrema derecha”. Su máximo dirigente entre 1967 y 1971, Adolf von Thadden, tenía una biografía que no dejaba lugar a dudas: en 1939 se unió al partido nazi y sirvió como teniente en la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial, donde sufrió heridas en combate.

Tras la guerra, formó parte de varios partidos y fue uno de los miembros más jóvenes del Bundestag entre 1949 y 1953, formando parte de organizaciones nazis que entonces se empezaban a camuflar como “extrema derecha”, refundiéndose en 1964 en las siglas NPD.

El NPD se caracterizó por exigir la salida de Alemania de la OTAN y Von Thadden lamentó que el gobierno federal no participara en la financiación ni en el desarrollo de infraestructuras económicas para la “defensa europea”, ni solicitara la transformación del “paraguas nuclear” francés en una fuerza nuclear europea independiente de los dos bloques de la Guerra Fría.

En 1969 el NPD estaba en su apogeo, tras sus éxitos en las elecciones estatales de 1966 y 1968, donde obtuvo representación en siete parlamentos locales, con casi el 10 por cien de los votos en Baden-Württemberg. Von Thadden estaba a punto de alcanzar el 5 por cien, que le hubieran vuelto a abrir las puertas del Bundestag en las elecciones, pero la OTAN pegó un sonoro pucherazo para impedirlo.

El NPD se quedó con un 4,31 de las papeletas, gracias a la intoxicación mediática, la manipulación de las urnas y la anulación y falsificación de los votos. Desde principios de 1969, la OTAN movilizó a los más importantes medios alemanes (Der Spiegel, Die Zeit y Frankfurter Allgemeine Zeitung), para desatar una campaña que, por lo demás, era muy lógica: Von Thadden era un nazi.

En agosto de 1969 el periódico Die Zeit publicó un editorial advirtiendo que el NPD amenazaba la estabilidad democrática. En abril Der Spiegel publicó otro, que acabó siendo emblemático de aquella campaña. Se titulaba “Die braune Gefahr” (“El peligro marrón”). Los grupos reformistas, e incluso poderosas organizaciones como la DGB (Confederación Alemana de Sindicatos), colaboraron con la OTAN para amplificar advertencias sobre “el peligro marrón”.

Entonces aún no se conocía la Operación Gladio, ni la complicidad de la OTAN en los crímenes que los nazis estaban cometiendo en varios países europeos. La OTAN jugaba con dos barajas. La de Gladio era una de ellas y demostraba su complicidad con el terrorismo nazi en Europa.

Pero había otro tipo de nazis que la OTAN no admitía: la de aquellos que querían su desaparición. En esos casos, la OTAN jugaban la carta de la posguerra: la Alianza había surgido para acabar con los “nacionalismos” en general, que en Europa eran sinónimo de divisiones y guerras. A través de sus sicarios, la OTAN aplastó al NPD con el pretexto de su “lucha contra los nazis“, es decir, que alardeaba de ser una organización “antifascista”.

A finales de los años sesenta del pasado siglo, la OTAN aún no había logrado crear un apoyo tan unánime a su alrededor, como ahora, ni siquiera entre la reacción. Si recordamos al general Charles De Gaulle, el caso Von Thadden no resulta tan extraño. Por aquellas mismas fechas, a De Gaulle le levantaron el movimiento del “mayo francés” y le acabaron sacando de la Presidencia de la República.

Los motivos son conocidos: De Gaulle expulsó a la OTAN de la sede que tenía en París, sacó al ejército francés de la estructura militar y nuclearizó al país (civil y militarmente). Para conocer la evolución de los alineamientos franceses, no hay más que comparar a De Gaulle con un papanatas de la OTAN, como Macron.

Las armas no bastan: Europa también busca reclutas desesperadamente

En Europa hablan mucho de armas, pero muy poco de quienes van a empuñarlas. Los europeos no quieren ir a la guerra; ni siquiera quieren ir a un cuartel. Tampoco quieren el servicio militar obligatorio, ni participar en las fuerzas de reserva. No hay ardor guerrero. Cuando alguien dice que quiere una guerra es para que vayan otros a las trincheras.

Con un ejército de más de 130.000 efectivos, en 2001 España suspendió el servicio militar obligatorio, aunque es posible movilizar y militarizar a la población por decreto del gobierno (*).

El servicio militar obligatorio en el ejército solo existe en algunos países de la Unión Europea: Austria, Grecia, Dinamarca, Chipre, Finlandia y Estonia. También están Noruega y Turquía, que no forman parte de la Unión Europea pero son miembros de la OTAN, así como Suiza, que no pertenece a ninguna unión.

En los países bálticos, en 2015 Lituania restableció un servicio militar obligatorio de 9 meses para hombres de 19 a 26 años. Letonia hizo lo mismo el año pasado, con un servicio de 12 meses para hombres de 18 a 27 años.

En la primavera del año pasado el entonces primer ministro Rishi Sunak pidió el regreso del servicio militar, que fue abolido en 1960, en Reino Unido, pero perdió su puesto durante el verano.

En Italia el servicio militar obligatorio se suprimió en 2005. Su ejército cuenta con 165.500 soldados. El año pasado se estudió la posibilidad de reintroducirlo, pero debido a los costes que supondría, se llegó a la conclusión de que sería demasiado costoso.

En los últimos años, el ejército de Polonia ha experimentado un crecimiento significativo. Ahora tiene unos 220.000 efectivos y, además de los reservistas tradicionales (20.000 efectivos), hay unas Fuerzas de Defensa Territorial (36.000 efectivos), una rama paramilitar creada en 2016 que funciona como una fuerza de reserva voluntaria.

Aunque el servicio militar obligatorio aún no figura en el orden del día, eso no impide que una revista, como Rzeczpospolita, titule un reportaje: “¿Cuántas personas se movilizarían en Polonia si estallara la guerra?”

En Alemania también hay una falta de candidatos para la Bundeswehr que cuenta con 181.600 soldados. El servicio militar obligatorio en Alemania fue abolido en 2011 y ahora hay discusiones políticas en el país sobre si es posible reanudarlo y en qué forma – más o menos voluntaria o siempre universal.

Parece posible reactivar las oficinas de reclutamiento militar y las comisiones médicas militares, así como proporcionar un número suficiente de instructores y cuarteles que, sin embargo, deben modernizarse. Alemania asume que los reclutas participarán en caso de ataque a un Estado miembro de la OTAN o a Alemania. Si el recluta rechaza el servicio militar, podrá realizar el servicio civil.

Macron ha excluido definitivamente el regreso del servicio militar obligatorio. Según él, en Francia “ya no hay base ni oportunidad logística” para tratar con los reclutas.

Mientras miles de soldados faltan a los llamamientos, el ejército francés tiene que recurrir a las redes sociales para reclutar. En 2023 faltaron más de 2.000 soldados. Cada año el ejército de Tierra, integrado por 120.000 efectivos, debe reclutar entre 15.000 y 16.000 soldados. Francia quiere reclutar a 4.200 jóvenes al año, pero los que desean comprometerse no tienen capacidades físicas suficientes. El ejército francés planea crear 6.000 puestos para 2030.

En 2023 más de 2.000 soldados se unieron al ejército francés pero, según el plan, cada año deberían ser reclutados entre 15.000 y 16.000. El gobierno de París quiere aprovechar la “amenaza rusa” para aumentar el número de candidatos a filas. El objetivo es llegar a 44.000 reservistas el próximo año. La reserva militar operativa cuenta hoy con cerca de 45.000 voluntarios.

Es una tarea imposible. Los franceses no superan las pruebas físicas de ingreso. No tienen las aptitudes necesarias, ni las van a tener en el futuro. El ejército de tierra debe reclutar entre 15.000 y 16.000 soldados cada año. Hasta 2022 nunca habían encontrado dificultades. A mediados del año pasado se produjo la primera alerta: se presentaron menos jóvenes y los candidatos no tenían el físico suficiente para soportar el entrenamiento militar.

(*) https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2551817.pdf

Una cadena francesa de televisión censura los crímenes coloniales cometidos en Argelia

La cadena France 5 ha censurado la emisión del documental “Argelia, sección de armas especiales”, que denuncia el uso de armas químicas por parte del ejército francés durante la guerra de la independencia de la colonia norteafricana (1954-1962).

Originalmente la emisión estaba prevista para el 16 de marzo. El documental, dirigido por Claire Billet y basado en las investigaciones del historiador Christophe Lafaye, revela el uso sistemático de gases tóxicos (como el CN2D, una mezcla de cloroacetofenona y adamsita) contra combatientes del FLN y civiles en cuevas durante el conflicto.

La emisión del documental estaba programada para el domingo pasado, pero el 11 de marzo, France Télévisions anunció su cancelación. En su lugar, la cadena optó por emitir dos documentales sobre Rusia y Estados Unidos, justificando el cambio por “imperativos de la actualidad geopolítica”.

France Télévisions ha prometido reprogramar el documental antes de junio y el 12 de marzo lo puso a disposición en línea en su plataforma France.tv, aunque con acceso restringido en algunos países.

La censura es consecuencia de las tensas relaciones entre Francia y su antigua colonia, exacerbadas por debates sobre la memoria histórica. Las cadenas públicas argelinas emitieron el documental el 12 de marzo y criticaron a la cadena por tratar de ocultar los crímenes coloniales. La indignación creció tras la difusión previa del film por la Radio Télévision Suisse (RTS) el 9 de marzo.

Recientemente un conocido periodista francés, Jean Michel Aphatie, ha sido suspendido de empleo y sueldo de la emisora RTL de Luxemburgo porque en febrero, durante un programa matinal, comparó los crímenes coloniales franceses con los nazis.

Aphatie acabó abandonando la emisora y mantiene su postura crítica sobre los crímenes coloniales cometidos por Francia en el norte de África.

Terrorismo colonial, terrorismo de Estado

La historia de la colonización francesa en Argelia está marcada por un terrorismo de Estado que va mucho más allá de una simple guerra. El terror no estuvo sólo en los enfrentamientos armados, sino que formó parte de un sistema organizado de represión y despojo, diseñado para aniquilar toda resistencia y mantener la dominación colonial.

Estos actos no fueron excepcionales, sino parte de una estrategia militar sistemática. El objetivo era quebrantar física y moralmente a quienes se oponían al orden colonial. Desde el comienzo de la conquista de Argelia en 1830, el ejército francés impuso métodos de represión de extrema brutalidad, encaminados tanto a aplastar toda resistencia como a aterrorizar a la población civil para imponer su dominio.

Un ejemplo de aquella violencia planificada son las asfixias por humo, que consistían en ahumar las cuevas donde se habían refugiado familias enteras. Uno de los casos más famosos es el de las cuevas de Dahra en 1845, donde el coronel Pélissier ordenó encerrar a cientos de civiles, hombres, mujeres y niños, en cavidades naturales, antes de prender fuego para asfixiarlos. Los testimonios describen los gritos de las víctimas y el olor insoportable de los cuerpos quemados. Estos actos, lejos de ser aislados, se repitieron varias veces.

Los campos de concentración

Desde la colonización y más aún durante la guerra de liberación (1954-1962), la administración colonial levantó campos de concentración, una herramienta de control y desestructuración social, destinada a aislar a las poblaciones rurales de los combatientes de la resistencia. Estos campos, donde fueron confinados a la fuerza miles de argelinos, recuerdan en su funcionamiento a los campos nazis. Las condiciones de vida allí eran desastrosas: el hambre, las enfermedades, la falta de agua y de atención sanitaria causaban estragos. El objetivo era tanto obstaculizar la logística del Ejército de Liberación Nacional (ELN) como destruir la estructura social y económica de las aldeas sospechosas de apoyar la lucha independentista.

La represión colonial también se manifestó en ejecuciones sumarias, a menudo como represalia después de un ataque al ejército francés. Desde las primeras décadas de la invasión, los generales Bugeaud, Cavaignac y Lamoricière fusilaron sin juicio a prisioneros o sospechosos de formar parte de la resistencia. Esa práctica continuó durante la Guerra de la Independencia, donde el uso de pelotones de fusilamiento y ejecuciones extrajudiciales fue corriente.

El uso de la tortura no sólo fue tolerado por el Estado francés; fue sistematizado y fomentado como método de interrogatorio. En la década de los cincuenta el general Massu y los paracaidistas establecieron en Argel un sistema de tortura que utilizaba los electrodos (“gégène” en la jerga militar francesa), la bañera y el abuso físico y sexual para extraer confesiones a los prisioneros. Jean Marie Le Pen sobresalía en ese trabajo sucio, que generalmente tenía lugar a la vista de las mujeres y los niños en los patios de las casas de la “casbah” de Argel. La práctica no se limitó a los combatientes del ELN sino que se extendió a civiles, intelectuales y militantes.

Esos métodos no fueron resultado de iniciativas singulares, sino de políticas coloniales. El marco jurídico garantizaba la impunidad de los responsables de los crímenes. Lasa leyes excepcionales permitieron el encarcelamiento sin juicio, la introducción de la censura y la supresión de toda disidencia. El ejército francés gozó de un enorme grado de autonomía y los sucesivos gobiernos encubrieron sus prácticas terroristas.

Hasta el final de la guerra de liberación en 1962 esos métodos persistieron, demostrando que la represión colonial fue una política que perduró en el tiempo. Nunca fueron el resultado de simples “deslices“, sino más bien la expresión de un sistema basado en el terror y en la negación de los derechos del pueblo argelino.

El uso de gases tóxicos

El uso de armas químicas durante la guerra de Argelia sigue siendo un tabú, a pesar de que varias fuentes históricas y testimonios mencionan el uso de gases tóxicos por parte del ejército francés para reprimir la resistencia argelina.

El ejército francés hizo un uso extensivo del napalm, un arma incendiaria ya empleada durante la Guerra de Indochina. Hubo bombardeos de napalm en varias zonas montañosas donde estaban atrincherados combatientes del ELN. Testimonios de antiguos combatientes y civiles describen incendios terribles y la destrucción masiva de aldeas.

Algunos historiadores han confirmado el uso de napalm, aunque el ejército francés ha negado o minimizado durante mucho tiempo su uso. Documentos militares desclasificados muestran que efectivamente había grandes reservas de napalm disponibles en Argelia.

Varios testimonios dan cuenta del uso de gases tóxicos en cuevas donde se escondían combatientes del ELN y civiles, mientras los franceses también libraban una guerra aérea. Según fuentes locales y algunos veteranos franceses, el ejército utilizó bombas de humo y gases asfixiantes para expulsar a los combatientes de la resistencia o exterminarlos en sus refugios.

Un memorando del ejército que data de 1957 recomienda “el uso de granadas de gas o bombas de humo” para neutralizar a los insurgentes atrincherados.

El ejército francés también envenenó pozos en algunas regiones, particularmente en el Sáhara y en zonas montañosas, para privar al ELN de recursos hídricos. Esta táctica recuerda los métodos utilizados por el ejército colonial británico en Sudáfrica durante la Guerra de los Boers.

El ejército francés siempre ha negado oficialmente el uso de armas químicas en Argelia, aunque numerosos testimonios y pistas apuntan a prácticas clandestinas. El acceso a los archivos militares sigue siendo limitado y el reconocimiento oficial de estos hechos por parte del Estado francés sigue siendo inexistente.

La guerra de las cavernas

El uso de armas químicas en Argelia formó parte de una estrategia de guerra total en la que el ejército francés utilizó todos los medios disponibles para aplastar la insurrección. Si bien se ha probado el uso de napalm, los repetidos llamamientos de historiadores e investigadores para que se abran completamente los archivos militares han caído en saco roto.

En Francia ciertos documentos, en particular los relativos a las armas de destrucción masiva, pueden ser declarados “incomunicables” por tiempo indefinido. Los documentos relativos al uso de armas químicas, como el CN2D, durante la guerra de Argelia son especialmente sensibles. A pesar de la apertura de algunos archivos, el acceso a la documentación sigue siendo limitado, lo que dificulta la investigación histórica.

Se sabe de la existencia de secciones especializadas del ejército en la utilización de gases tóxicos para desalojar a los combatientes argelinos que se habían refugiado en cuevas. El documental de Claire Billet ofrece una valiosa perspectiva sobre esta cuestión. El uso de gases tóxicos se dirigió principalmente a las zonas montañosas donde los combatientes del ELN se refugiaron en cuevas, que también servían como depósitos de armas, centros logísticos y centros de tratamiento para los heridos.

Esas acciones fueron parte de la “guerra de las cavernas”, una estrategia militar destinada a eliminar a los combatientes del ELN utilizando armas químicas en entornos cerrados. Las montañas ofrecían un terreno ideal para los combatientes argelinos, que utilizaban las cuevas como refugios estratégicos para escapar de los bombardeos y las ofensivas terrestres.

Frente a la resistencia de los combatientes, el ejército francés adoptó la estrategia de atacar las cuevas con medios químicos y explosivos para aniquilar a los que se encontraban en su interior.

La masacre de Ghar Ben Chattouh

La masacre de Ghar Ben Chattouh, ocurrida el 22 de marzo de 1959 en la región de Aurés, fue uno de los episodios más trágicos de la Guerra de Argelia. Alrededor de 150 personas, entre ellas muchos civiles, murieron como consecuencia del uso de gas venenoso por parte del ejército francés en un complejo de cuevas inaccesibles.

Este acontecimiento ilustra la brutalidad de la represión y la confusión que a menudo se mantiene entre combatientes y civiles. Las cuevas de Ghar Ben Chattouh sirvieron de refugio a los combatientes del ELN, así como a los civiles que intentaban escapar de los combates. A pesar de las prohibiciones internacionales, en su estrategia de contrainsurgente el ejército francés recurrió a armas químicas para neutralizar esos refugios naturales.

La masacre permaneció desconocida para el público en general durante mucho tiempo. Sólo recientemente, gracias al trabajo de historiadores y el documental de Claire Billet se ha arrojado algo más de luz sobre estas prácticas criminales.

Cuando era imposible tomar el control de una cueva, el ejército francés utilizaba cargas explosivas para sellar las entradas y enterrar vivos a los combatientes que se encontraban en el interior. También se utilizaron excavadoras para bloquear el acceso con rocas y escombros.

En algunos casos, llenaron de agua las cuevas para ahogar a los combatientes de la resistencia.

La Unión Europea se niega a cortar el suministro de gas procedente de Rusia

Aparentemente las sanciones europeas sobre el sector energético ruso se están intensificando. Pero es un paripé. Bruselas no está dispuesta a prohibir radicalmente el suministro, ya que socavaría la seguridad energética de Europa y la subsistencia económica de su sector industrial, particularmente de las locomotoras industriales, como Alemania.

Desde el inicio de la guerra, Bruselas ha impuesto 16 paquetes de sanciones que afectan al sector energético ruso. Ahora preparan el 17. La participación de las empresas rusas en el mercado europeo del gas se ha reducido y la de Estados Unidos y otros países ha crecido. Es el caso de Noruega, principal beneficiario de la situación de los últimos años. Desde 2022 comenzó una fase de desalojo activo de Gazprom de Europa y el gas noruego llega en grandes cantidades a los Veintisiete.

Noruega ha aumentado su producción de gas natural hasta alcanzar un nivel récord de 124.000 millones de metros cúbicos el año pasado. El récord anterior, de 122.800 millones de metros cúbicos, se estableció en 2022. En total, la producción de hidrocarburos el año pasado fue de alrededor de 240 millones de metros cúbicos de petróleo equivalente, el nivel más alto desde 2009.

A finales de diciembre del año pasado, en la plataforma continental noruega se explotaban 94 yacimientos y se espera que la producción en el yacimiento Johan Castberg en el Mar de Barents comience en el primer trimestre de este año.

En los próximos años se explotarán varios yacimientos nuevos, aunque algunos depósitos activos serán desmantelados. Sin embargo, en Noruega las señales de advertencia de una disminución en la producción nacional de petróleo y gas son cada vez más evidentes. El nivel de producción de gas no se va a poder mantener durante otros 3 ó 4 años. El declive podría comenzar antes. Eso va a permitir a los productores de gas rusos ampliar su presencia en el mercado europeo.

“El anochecer para Noruega es el amanecer para Rusia”, comenta un economista. La demanda de gas ruso barato se intensificará a medida que suban los precios del gas debido a la disminución de la producción noruega. Esto crea las condiciones para una cooperación más estrecha con Moscú y fomentará el surgimiento de más políticos “prorrusos”.

Noruega no sólo tendrá que superar la disminución de la producción interna debido al agotamiento de sus recursos de hidrocarburos en alta mar, sino también el regreso a un entorno altamente competitivo, a medida que Gazprom vuelva a fortalecer su posición en la Unión Europea.

Bruselas se podría replantear su política de “cero” envíos de hidrocarburos rusos a la Unión Europea. De momento la Comisión Europea ha aplazado la publicación de la hoja de ruta para el abandono definitivo y gradual de los combustibles fósiles rusos, inicialmente prevista para el miércoles de la semana que viene. No se ha precisado la nueva fecha para la publicación del plan de retirada del gas ruso.

Es lógico que Noruega haya invertido tanto en sostener la Guerra de Ucrania. Forma parte del grupo de países que suministran armas a Ucrania y participa activamente en él. A partir de 2022 también comenzó a suministrar armas y equipo militar a Ucrania. Ha proporcionado millones de dólares en asistencia financiera directa para apoyar el presupuesto ucraniano. Por último, como uno de los mayores productores de gas de Europa, Oslo ofreció su ayuda para garantizar la seguridad energética de Ucrania, incluso mediante el suministro de gas y la cooperación en el campo de las energías llamadas “renovables”.

Además de las acciones de los países europeos hacia Ucrania, Noruega tiene un claro interés comercial en contener a su competidor ruso: financiar el programa de ayuda militar a Kiev prolonga el conflicto y, en principio, reduce así el tránsito de gas por Ucrania.

¿Quedarán los europeos comprometidos con las decisiones nucleares del Presidente de la República francesa?

El 14 de febrero el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, dijo que Europa debería esperar que la presencia de tropas estadounidenses en el continente no durara siempre. Esa presencia, como anunciamos en una entrada reciente, comprende el “paraguas nuclear”, sin el cual los países europeos se sienten desnudos.

El protectorado estadounidense se ha acabado y los países europeos buscan otro padrino que los arrope por las noches, como Francia, que tiene una disuasión nuclear independiente, al menos en parte, porque los componentes proceden de industrias estadounidenses.

En cuando a las ojivas nucleares británicas, también son de origen estadounidense, lo mismo que su mantenimiento.

Aparentemente puede dar la impresión de que la extensión del “paraguas nuclear” interesa a Alemania y que resultaría una carga para Francia. También puede parecer que es una muestra de la buena sintonía entre ambos países.

No es así. El objetivo de Macron es posicionar a Francia como la primera y principal línea de defensa de Europa, antes de que Berlín pueda asumir ese papel. Pero los franceses no solo buscan capital político, sino también capital monetario: la fuerza de disuasión nuclear de Francia está obsoleta, necesita ser renovada y, en consecuencia, dinero, algo que Francia no tiene.

Lo que Macron exige es que los demás Estados europeos contribuyan a financiar la renovación de la fuerza nuclear francesa, que formaría parte de la retórica propagandística acerca de la “defensa europea”. Si hay que rearmar a Europa, también hay que hacerlo con fuerzas nucleares, y sólo hay un país en la Unión Europea capaz de hacerlo: Francia.

Pero los charlatanes de la “defensa europea” no han meditado suficientemente lo que supone reunir urgentemente un Consejo Europeo con su Presidente, a la Presidenta de la Comisión y a 27 Jefes de Estado y de Gobierno para decidir por una mayoría cualificada si van a declarar la guerra a Rusia o van a disparar armas nucleares sobre el Kremlin.

Quizá fuera mejor que el Presidente de la República francesa tomara tales decisiones, comprometiendo así a toda la Unión Europea. Por lo demás la decisión, además de unilateral, sería irreversible.

De hecho, durante su intervención radiofónica y televisiva del 5 de marzo, Macron reafirmó su monopolio, algo que es tradicional en la historia política de Francia desde los años cincuenta.

Fue una de las razones que llevaron al general Charles de Gaulle a designar al Presidente de la República por sufragio universal directo. Se trata de decisiones trascendentales que ni siquiera necesitan el refrendo del Primer Ministro.

En Francia, el Presidente de la República es competente para declarar la guerra, aunque esa decisión debe ser respaldada luego por el Parlamento. En otras palabras: para declarar la guerra, el Presidente necesita la confirmación del Parlamento. Sin embargo, no necesita a nadie para disparar armas nucleares contra Rusia.

¿Alguien en su sano juicio cree que va a pedir una reunión previa del Consejo Europeo antes de disparar?

La máquina de fabricar billetes vuelve a ponerse en marcha

Estados Unidos obliga a Europa a financiar su propio rearme y el endeudamiento está a la orden de día, incluso en los países que hasta ahora presumían de ser los más rigurosos con las cuentas públicas, como Alemania, que acaba de eliminar la barrera del 3 por cien del PIB, a la que convirtieron en un principio constitucional, es decir, en un tabú.

Por presiones europeas, en 2011 España tuvo que reformar el artículo 135 de la Constitución para consagrar el mismo tabú, que luego se ratificó por ley para que no hubiera dudas de ningún tipo. Entonces los “expertos” hablaban de principios sagrados como la “estabilidad presupuestaria”. En Europa el endeudamiento no podía superar el límite del 3 por cien.

Pero eso no era suficiente. Además, Bruselas impuso que el pago de la deuda pública era prioritario sobre otros gastos, porque el dinero tiene que acabar siempre en el bolsillo de los bancos, que quieren ser los primeros en cobrar lo que se les debe.

15 años después, el rearme ha cambiado la política económica por completo. Los que antes presionaban a España, ya no se presionan a sí mismos. A Francia las deudas le salen por las orejas y si Alemania elimina el tope, pronto llegará a la misma situación de quiebra.

Cuando hay muchas deudas, hay que preguntar por los tipos de interés, que comienzan a subir, lo cual es la señal más alarmante de que la deuda puede dispararse de manera incontrolable y de que va a ocurrir lo mismo con la inflación.

Pero hay una tabla de salvación: Bruselas podría pedir ayuda al Banco Central Europeo para seguir adelante con el rearme europeo.

Las crisis económicas modernas, típicas de la fase imperialista del capitalismo, como la pandemia, han servido de campo de pruebas para las políticas monetarias denominadas “no convencionales”, como la compra de la deuda soberana italiana y española, o sea, de activos totalmente tóxicos.

En 2016 las compras totales de deuda italiana por el Banco Central Europeo superaban los 150.000 millones de euros. En la pandemia, la cifra se disparó casi hasta los 200.000 millones de euros con un programa especial de Compras de Emergencia Pandémica (PEPP).

Sin los derroches de dinero del Banco Central Europeo no hubiera habido confinamientos.

Pero entonces aparece un nuevo obstáculo legal que tienen que apañar en Bruselas con su habilidad característica: el Banco Central Europeo (y los demás bancos centrales europeos) son independientes, de manera que -teóricamente- podrían negarse a sostener el despilfarro desenfrenado de la Comisión Europea y los Estados miembros (*).

Pues bien, dentro de poco los bancos centrales van a demostrar que, en cuanto los respectivos gobiernos les exijan financiar el rearme y la deuda, no tienen nada de independientes. Desde 1914, con la Primera Guerra Mundial, la experiencia demuestra que en cuanto se afloje el corsé, los agujeros van a crecer exponencialmente porque, sobre todo los países del sur, saben que van a ser rescatados por el Banco Central Europeo, cualesquiera que sean las circunstancias existentes.

Si durante la pandemia el Banco Central Europeo financió los confinamientos con tipos de interés negativos, puede financiar cualquier otro tipo de histeria vírica, como la “amenaza rusa”.

(*) https://core.ac.uk/download/pdf/199197954.pdf

Estados Unidos quiere desarmar a Hezbollah

El congresista Greg Steube ha presentado un proyecto de ley para condicionar la ayuda de Washington al ejército libanés a la revocación total por parte del gobierno de Líbano de la legitimidad política de Hezbollah, un movimiento de resistencia que Estados Unidos cataloga como “terrorista”.

La propuesta, conocida como el “ley pager”, responde a los ataques masivos con buscapersonas («pagers») en septiembre de 2024 en Líbano, atribuido a Israel, que mató a decenas y dejó miles de heridos, muchos de ellos miembros de Hezbollah, que mantiene una condición dual como partido político y movimiento armado, paralelo al ejército regular.

El incidente, donde los dispositivos de comunicación explotaron simultáneamente, expuso las vulnerabilidades del movimiento y Estados Unidos lo ha utilizado como pretexto endurecer su postura. La ley pretende presionar a Líbano para que desmantele la influencia política y militar de Hezbollah, a cambio de mantener el apoyo militar estadounidense.

Steube quiere que Líbano elimine la condición política de Hezbollah para recibir la asistencia militar. Esto se alinea con la política estadounidense de larga data de clasificar a Hezbollah como organización “terrorista” y restringir su financiación y operaciones, pero eleva las exigencias al condicionar directamente la asistencia al ejército libanés, que históricamente ha recibido millones de dólares anuales de Estados Unidos.

Desde 2006 hasta 2023 Estados Unidos ha proporcionado la gigantesca cifra de 3.000 millones de dólares en asistencia militar al ejército libanés, que cumple tres objetivos. El primero es sobornar y corromper a los altos oficiales. El segundo, es que el ejército regular ejerza de contrapeso a Hezbollah. El tercero es presionar al gobierno de Beirut, para lo cual en Washington acuerdan ayudas, que luego retienen hasta que los libaneses cumplen lo que se les ordena desde la embajada de Beirut.

Hezbollah participa en las elecciones libanesas a través de la coalición Bloque Leal a la Resistencia, y en alianza con otros partidos, como el movimiento Amal y, en algunos casos, el Movimiento Patriótico Libre (FPM) u otros grupos afines, formando coaliciones como la Alianza del 8 de Marzo.

Con 71 escaños, en 2018 Hezbollah y sus aliados políticos llegaron a conquistar la mayoría parlamentaria, que perdieron en las elecciones del 15 de mayo de 2022. La pérdida de votos no fue de Hezbollah, sino de sus aliados de coalición.

Como anunciamos hace dos meses, Estados Unidos logró colocar a un lacayo como el general Joseph Aoun en la Presidencia de Líbano y ahora quiere completar la tarea, apoyándose en una coalición anti-Hezbollah, para seguir presionando a la resistencia libanesa. El primer paso es el desarme de Hezbollah y el segundo será su ilegalización.

Este mes el ejército de Líbano ha recibido un sobre de 95 millones para mantener a Aoun en el cargo y sostener la tregua con Israel. Sin embargo, el equipo de Trump ha condicionado esta y futuras ayudas a que los libaneses se centren en neutralizar a Hezbollah y controlar la frontera siria, no en defender al país de las periódicas invasiones militares israelíes.

Estados Unidos también empieza a abandonar a un viejo peón como Corea del sur

Desde la Guerra de Corea (1950), el imperialismo estadounidense estableció relaciones sólidas con el régimen de Seúl para aislar a China y Corea del norte. La intervención militar de Estados Unidos se consagró en un tratado de “defensa mutua” para asegurarse su presencia permanente en la península coreana. Actualmente hay casi 30.000 tropas estadounidenses estacionadas al sur de la península.

A lo largo de las décadas los lazos se reforzaron para que Corea del sur pudiera levantar una muralla frente a China y Corea del norte. El auge económico de Seúl fue una creación de Estados Unidos, lo mismo que el de Japón y Taiwán, pero Seúl nunca dejó de ser un perrito faldero.

El apoyo del imperialismo fue constante en los ámbitos de la seguridad y la tecnología, con intercambios regulares que fomentaron la coordinación estratégica entre los dos ejércitos. Las maniobras conjuntas organizadas por Washington y Seúl siempre han jugado un papel central en la mejora de la interoperabilidad de sus tropas.

Esos ejercicios, que se llevan a cabo anualmente o a intervalos regulares, permiten probar y afinar las capacidades de reacción y coordinación en caso de crisis. Operaciones como Ulchi-Freedom Guardian o Key Resolve ilustran la sumisión estratégica del gobierno de Seúl hacia el Pentágono.

Sin embargo, el 15 de marzo el Ministerio de Energía de Estados Unidos ha cambiado el estatus de Corea del sur en relación con la transferencia de tecnología, porque ha pasado a ser calificado como un “socio sensible” (“sensitive country”).

La clasificación es obra de la unidad de contrainteligencia e incluye a países que el Ministerio de Energía considera que podrían representar un riesgo para la seguridad nacional, la no proliferación nuclear o el terrorismo, aunque la pertenencia no implica necesariamente una relación adversa con Estados Unidos. Otros países en la lista incluyen a China, Rusia, Irán, Corea del norte e Israel.

Los golpistas querían armas nucleares

El intento de Golpe de Estado del presidente Yoon Suk Yeol en diciembre ha generado incertidumbre sobre la estabilidad del régimen surcoreano, que está sumido en una profunda crisis política. En Washington dudan de la fiabilidad de Seúl como socio en temas sensibles, especialmente en áreas tecnológicas y nucleares.

Aunque Corea del sur es un aliado clave de Estados Unidos en la región y no posee armas nucleares, ha habido un creciente debate interno sobre la posibilidad de desarrollarlas, como amenaza a los vecinos del norte.

Los golpistas (el presidente Yoon Suk Yeol y el anterior ministro de Defensa Kim Yong Hyun) mencionaron la necesidad de recurrir al armamento nuclear porque no consideraban suficientes la garantías de Estados Unidos. Las intenciones de los golpistas han llevado a Washington a ver al régimen de Corea del sur como un riesgo potencial de proliferación, temiendo que pudiera buscar enriquecer uranio o reprocesar combustible nuclear.

Estados Unidos deja de la mano a Corea del sur porque la criatura ya camina por su propio pie. Los sicarios se han convertido en competidores. Seúl es un actor importante en la exportación de tecnología nuclear civil, como lo demuestra su contrato de 20.000 millones de dólares con Emiratos Árabes Unidos en 2009 y su selección como proveedor preferido por la República Checa el  año pasado, superando a la estadounidense Westinghouse.

En Washington están preocupados por la creciente independencia de Corea del sur en este sector y su disposición a negociar con países como Arabia saudí, que busca enriquecer uranio, algo que choca con las políticas de no proliferación de Washington.

El Ministerio de Energía ha tratado de suavizar el cambio de estatuto de su “socio”, con el que seguirá colaborando en energía, ciencia y antiterrorismo. La etiqueta no prohíbe la cooperación científica o tecnológica con Corea del sur, sino que impone revisiones internas más estrictas para visitas o proyectos conjuntos sensibles. Sin embargo, en Seúl temen que pueda limitar la colaboración en áreas como reactores modulares pequeños, inteligencia artificial y computación cuántica, afectando la relación bilateral.

La nueva etiqueta afecta a varios programas que dependen de elementos de origen estadounidense y plantea interrogantes sobre la continuidad de la colaboración tecnológica y de seguridad. Los acuerdos actuales, indispensables para la modernización y preparación militar de Seúl, podrían ser reevaluados. Los dirigentes surcoreanos van a tener que considerar nuevos parámetros para preservar la efectividad de su cooperación con Washington, al tiempo que aseguran la sostenibilidad de su defensa.

Las cámaras de videovigilancia facilitaron los atentados contra la dirección de Hezbollah

Alguna vez Hezbollah fue una organización disciplinada, insular y casi impenetrable. Pero años de guerra en Siria la obligaron a expandir sus filas dramáticamente para sostener su intervención militar en el estado vecino. Yezid Sayigh, del Carnegie Middle East Center, señala que Hezbollah pasó de ser muy disciplinado y puristas a alguien que… deja entrar a mucha más gente de la que debería. La estructura que una vez garantizó su seguridad se había extendido, dejando al grupo más expuesto.

Miri Eisin, un antiguo oficial de inteligencia israelí, ahora un miembro de alto rango del Instituto Internacional de Antiterrorismo, explicó que después de la guerra de 2006 contra Líbano, Israel ya no veía a Hezbollah como una fuerza guerrillera, sino como un ejército complejo. Esta nueva evaluación obligó a la inteligencia israelí a profundizar, escudriñando las redes internas de Hezbollah, dinámicas de dirección y vulnerabilidades con una intensidad sin precedentes.

Este esfuerzo, que incluyó el análisis impulsado por inteligencia artificial de los patrones de comunicación de Hezbollah, permitió a Israel compilar gradualmente un mapa detallado de los dirigentes de la organización y sus movimientos.

Las cámaras de videovigilancia inundan las calles de Líbano. En Dahiye, un barrio del sur de Beirut, las cámaras de videovigilancia, predominantemente de fabricación china, están por todas partes. Detrás de los mostradores de carnicerías y panaderías, en tiendas de reparación electrónica e intercambios de dinero, capturan silenciosamente los ritmos diarios del barrio. Su distribuidor en Beirut, Bachir Hanbali Est., suministra un número abrumador de estos sistemas de vigilancia, principalmente de la empresa china Dahua.

El alcance de Dahua en Líbano es extenso, con cámaras instaladas no sólo en espacios comerciales sino también en algunas redes de seguridad municipales y de propiedad privada.

Junto con el dominio de Israel en la interceptación de señales y la vigilancia de saltos de frecuencia, estos dispositivos han jugado un papel crítico en la matanza de la dirección de Hezbollah.

En casi todas las tiendas y establecimientos de Líbano, hay un monitor detrás del mostrador, mostrando imágenes en vivo de una cámara de seguridad y una lente apuntando dentro, capturando los pasillos, estanterías y caja registradora, y otra fija en la calle, observando el flujo y reflujo de peatones, bicicletas y motos. Los dispositivos se producen en masa, se venden a granel y se instalan sin pensarlo dos veces.

Las cámaras de Dahua están plagadas de vulnerabilidades. Sus sistemas se han visto comprometidos repetidamente, con fallos de seguridad que permiten a los atacantes tomar el control del dispositivo de forma remota. Uno de los incidentes ocurrió en 2017, cuando se descubrió una cuenta de administrador oculta, con nombre de usuario 88888888, incrustada en miles de DVR (1) de Dahua, NVR (2) y cámaras IP. El fallo habilitó las conexiones remotas, dando acceso pleno al dispositivo.

Para 2021 surgieron nuevos agujeros. Uno de ellos (3) permitió a los atacantes secuestrar cámaras de Dahua sin credenciales, lo que facilitaba explotar los huecos de seguridad. La dependencia de Dahuas en el almacenamiento basado en la nube también planteó nuevas amenazas; a través de servicios como ThroughTek Kalay, los atacantes podían desviar imágenes en vivo de forma remota, interceptando imágenes en tiempo real de tiendas y calles de Dahiye. Otros análisis revelaron que una porción significativa de las cámaras de Dahua en los suburbios del sur de Beirut nunca fueron parcheadas, dejándolas vulnerables a las brechas de acceso remoto.

En 2021 había al menos 1,2 millones de cámaras Dahua vigilando las vías públicas libanesas registradas en Shodan, un buscador de dispositivos conectados a internet. En 2023 otra agujero (4) en los aparatos de Dahua permitió a los piratas secuestrar los canales de cámaras simplemente incrustando ciertos comandos en códigos QR.

La guerra cibernética de Israel: mapeo, observación, asesinato

Israel ha desarrollado una extensa industria de piratería informática capaz de explotar los agujeros de seguridad. Uno de los actores más significativos de este dominio es Toka, una empresa fundada por el ex primer ministro israelí Ehud Barak y Yaron Rosen, antiguo jefe cibernético del ejército israelí. Toka se especializa en piratear cámaras de seguridad, permitiendo a los operadores localizar, romper y monitorear los sistemas de vigilancia sin ser detectados.

La tecnología de la empresa es particularmente eficaz contra modelos de cámaras anticuados o inseguros, haciendo que el uso generalizado de aparatos Dahua en los bastiones de Hezbollah sea una debilidad explotable. Las aplicaciones informáticas impulsadas por inteligencia artificial localizan cada videocámara en un barrio determinado, se infiltra en sus sistemas y construye un mapa de calor completo de patrones de movimiento.

En febrero de este año el asesinato del militante de Hezbollah Abbas Ahmad Hamoud demostró el funcionamiento del sistema en tiempo real. Las imágenes de una cámara de vídeo de una tienda de zumos salieron a la luz en cuestión de horas, mostrando a Hamoud y a su socio momentos antes del ataque.

La rápida recuperación de este tipo de imágenes subraya la escala del espionaje cibernético incrustado en los bastiones de Hezbollah.

La interceptación de señales

El laberinto de cámaras de seguridad de Líbano está mapeado exhaustivamente y toda la información se alimenta en tiempo real. Las aplicaciones de reconocimiento facial impulsadas por inteligencia artificial procesan los datos, marcando rostros conocidos, contrastándolos con bases de datos existentes y construyendo un mapa de calor de comandantes, operativos y miembros de Hezbollah.

Muchos sistemas de vigilancia ahora integran el reconocimiento de voz, escaneando el audio interceptado para voces familiares, emparejando los patrones de habla con los individuos. Un militante de Hezbollah llega a un café para una reunión y pide un té; el sistema lo recoge, marca la huella de voz y actualiza su ubicación.

No se trata sólo de rastrear a los individuos, sino también de ubicar sus escondites. Las herramientas de vigilancia impulsadas por inteligencia artificial rastrean grupos de movimientos, identificando lugares que sirven como puntos de reunión no oficiales. Todo queda registrado. Una pequeña tienda donde el mismo grupo de hombres se reúne rutinariamente, una casa de té tranquila donde ciertas figuras convergen regularmente a ciertas horas, una vivienda donde varias figuras de alto rango han aparecido por separado en el transcurso de un mes…

Si las videocámaras son los ojos de la inteligencia israelí, las señales interceptadas eran sus oídos. Durante años, Hezbollah ha confiado en las comunicaciones crifradas y los cambios de frecuencia para evitar la interceptación israelí. El principio es simple, al menos en teoría. En lugar de transmitir a través de una sola frecuencia de radio, la señal salta impredeciblemente a través de múltiples frecuencias en una secuencia conocida sólo por el remitente y el receptor. Es como tratar de escuchar en una conversación donde cada palabra se habla en una habitación diferente, en un piso diferente, y en un edificio diferente. A menos que sepas el patrón, el mensaje sigue fragmentado e inaccesible.

Esta técnica, Frequency Hopping Spread Spectrum (FHSS), ha sido la columna vertebral de las comunicaciones militares seguras desde la Guerra Fría. Los americanos lo usaron para evadir la interceptación soviética. Los soviéticos desarrollaron contramedidas para romperlo. Irán, viendo que sus señales de radio sin cifrar eran interceptadas tanto por Irak como por la inteligencia estadounidense durante la década de los ochenta, construyó sus propios sistemas basados en la FHSS para proteger las comunicaciones en los campos de batalla.

En la guerra israelí de 2006 contra Líbano, esa tecnología ya demostró su valía. Los combatientes de Hezbollah, equipados con radios cifradas suministradas por Irán, no sólo evitaron la interceptación israelí sino que escucharon activamente las comunicaciones de las tropas israelíes. Los soldados israelíes cayeron en emboscadas sin saber cómo se habían expuesto sus ubicaciones. Israel fue superado en el ámbito de la guerra electrónica. Las mismas tácticas que antes les habían permitido dominar ejércitos árabes se estaban utilizando ahora en su contra.

Así que, después de la guerra de 2006, que no logró asestar un golpe decisivo al aparato de inteligencia de Hezbollah, Israel y, en particular, la Unidad 8200 y la Dirección de Inteligencia Militar, Aman, intensificaron sus esfuerzos para reunir información sobre el movimiento libanés.

Las empresas israelíes de seguridad trabajan a jornada completa

La réplica de Tel Aviv fue metódica. La empresa contratista de defensa, Elbit Systems, desarrolló plataformas avanzadas de guerra electrónica capaces de detectar, analizar y romper las transmisiones con salto de frecuencia.

Para entender cómo funciona esto, imagínese una red arrojada sobre un océano de frecuencias de radio. En lugar de escuchar un solo canal, las plataformas de Elbit COMINT/DF Solutions (inteligencia de comunicaciones) escanean bandas enteras de frecuencias a la vez. En el momento en que aparece una transmisión, no importa cuán brevemente antes de saltar, la detecta, la registra y comienza a reconstruir el patrón.

Al principio, es sólo ruido, una serie dispersa de señales que aparecen y desaparecen a través de diferentes canales. Pero con el tiempo, surgen patrones. El algoritmo comienza a predecir cuándo y dónde ocurrirá el próximo salto. La señal deja de ser un fantasma y se convierte en una entidad rastreable. Una vez que el patrón se rompe, el siguiente paso es identificar la fuente. Cada transmisión de radio deja una huella de una explosión de energía electromagnética que se extiende hacia afuera. La tecnología de búsqueda de dirección (DF) funciona desplegando múltiples receptores (Sigint payloads) en varios drones, como los Hermes 450 y 900 y Skylark 3, en el área de señales, que triangulan para localizar el lugar exacto.

Más allá de Toka, empresas israelíes como Candiru y Paragon Solutions han desarrollado aplicaciones informáticas para infiltrarse en datos almacenados en la nube. El espía insignia de Candiru, Devils Tongue, permite a los atacantes comprometer dispositivos personales, incluyendo ordenadores y móviles, específicamente en Oriente Medio. A diferencia de Toka, que captura dispositivos IoT (5), la aplicación informática de Candiru penetra en los sistemas operativos, proporcionando acceso directo a las imágenes almacenadas en la nube.

Las modernas cámaras de vídeo no solo almacenan imágenes localmente. Muchos suben sus grabaciones a servidores en la nube accesibles a través de aplicaciones móviles, portales de navegador o copias de seguridad en la red. Si el dueño de una tienda guarda sus imágenes de seguridad de forma remota, la aplicación informática Candirus puede extraerlas de su cuenta de la nube, sin necesidad de piratear la propia cámara.

Otra empresa israelí, Paragon Solutions, lleva este método mucho más lejos. Su herramienta de espionaje, Graphite, extrae datos de copias de seguridad en la nube, no sólo vídeos, sino también registros, marcas de tiempo y metadatos. Eso permite a la inteligencia israelí reconstruir redes enteras de actividad, detallando quién entró en un edificio, cuándo y desde qué dirección.

Paragon fue fundada por el general Ehud Schneorson, antiguo comandante de la Unidad 8200 de ciberinteligencia de Israel, junto con el primer ministro israelí Ehud Barak, quien fundó Toka. En diciembre del año pasado fue adquirida por 500 millones de dólares por AE Industrial Partners, un gigante estadounidense de capital privado. Dependiendo de su expansión, el acuerdo podría alcanzar los 900 millones de dólares, una valoración que subraya lo lucrativa y estratégicamente valiosa que se ha vuelto esta tecnología. Con las huellas dactilares de Barak, tanto en Paragon como en Toka, los lazos entre las empresas de guerra cibernética israelíes y los intereses de la inteligencia occidental son cada vez más difíciles de ignorar.

Hezbollah se tiene que poner las pilas

Hezbollah siempre ha soportado la guerra y los asesinatos, y ha resurgido más fuerte que nunca. Ocurrió tras el asesinato del secretario general del movimiento de resistencia, Abbas Al Musawi en 1992, y los asesinatos selectivos de Mustafa Badreddin e Imad Mughniyeh, arquitectos de la estrategia militar de Hezbollah. Los golpes fueron duros pero no desmantelaron la dirección de la organización.

Incluso el asesinato del comandante de la Fuerza Quds iraní, Qassem Soleimani, una figura que influyó profundamente en la estrategia de Hezbollah, no fracturó el Eje de la Resistencia.

Los asesinatos en Dahiye -172 comandantes asesinados, incluyendo seis del Consejo yihadista, 15 jefes de unidades, y numerosos comandantes de segundo nivel- fueron una brutal llamada de atención y abrirán un período de evaluación y recalibración, que puede implicar cambios en la dirección, la logística, la inteligencia y la gestión económica.

Los israelíes dicen que la reorganización tecnológica de Hezbollah estará encabezado por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC), aunque no hay pruebas de ello. Según dicen, el IRGC ha movilizado cinco unidades para ayudar a la reconstrucción tecnológica y logística de Hezbollah.

Si bien la experiencia iraní en operaciones cibernéticas, reunión de inteligencia y guerra electrónica está bien documentada, estas afirmaciones se basan en fuentes israelíes y no han sido verificadas de forma independiente.

​Sin embargo, lo interesante será observar si el movimiento libanés de resistencia se beneficiará de la Asociación Estratégica Integral entre Irán y Rusia, que incluye la provisión de sistemas de comunicación seguros y campos de batalla resistentes a la guerra electrónica de la OTAN. El acceso de Irán a las radios tácticas rusas Azart también podría mejorar la capacidad de Hezbollah para evadir los métodos israelíes de interceptación de señales.

El caso de Hezbollah demuestra que los campos de batalla han sufrido una revolución tecnológica: la precisión de la artillería depende de la precisión de la información. La resistencia libanesa tiene que igualar la ventaja tecnológica de Israel. Hezbollah tenía esa ventaja en 2006; Israel invirtió los términos en 2024.

En una entrevista, el dirigente de Hezbollah, Nawaf Moussawi, admitió abiertamente que la negligencia y las deficiencias operativas contribuyeron al asesinato de Hassan Nasrallah. Reconocerlo es una cosa, cerrar la brecha es otro. Si Hezbollah no cierra sus brechas, el próximo asesinato no será sólo inevitable, sino que ya estará en marcha.

—https://thecradle.co/articles-id/29412

(1) El acrónimo DVR (Digital Video Recorder) se refiere a un grabador de vídeo digital que se utiliza principalmente con cámaras analógicas. El DVR captura y almacena el vídeo en un disco duro, permitiendo la reproducción y gestión del contenido grabado.
(2) El acrónimo NVR (Network Video Recorder) es un grabador de vídeo en red que se utiliza con cámaras IP o digitales. A diferencia del DVR, el NVR graba el vídeo directamente desde la red, lo que permite una mayor flexibilidad y escalabilidad en la instalación del sistema de seguridad.
(3) El fallo era CVE-2021-33044, un agujero de seguridad específico dentro de un programa informático. El acrónimo CVE significa “Common Vulnerabilities and Exposures”, que proporciona un método para identificar y catalogar vulnerabilidades de seguridad en los programas y los equipos. Se relaciona con problemas de seguridad en el manejo de ciertas funciones del programa informático, lo que podría permitir a un atacante ejecutar código o comprometer la integridad del sistema afectado.
(4) Fue un fallo CVE-2023-6913.
(5) El acrónimo IoT (“Internet of Things“ o Internet de las Cosas) es la interconexión de dispositivos a través de las redes digitales para enviar y recibir datos.

Rusia evade las sanciones mediante vetustos canales financieros

Después de tres años de sanciones occidentales destinadas a aislarla, Rusia no solo se ha adaptado, sino que se ha convertido en el centro de una economía mundial paralela y eso se ha convertido en un serio problema para los países occidentales, ya que ha logrado construir una nueva arquitectura financiera.

La nueva arquitectura financiera permite transacciones que escapan al control de el control occidental. Hoy en día, más del 80 por cien de las transacciones comerciales de Rusia se realizan en rublos o en las monedas de países aliados, principalmente el yuan chino. Sin embargo, se estima que entre el 60 y el 70 por cien de esas transacciones se realizan en el marco de nuevos mecanismos financieros que siguen siendo en gran medida opacos a la supervisión occidental.

Las estrategias clave incluyen sistemas de pago alternativos con China y Turquía, el uso de “cuentas espejo”, “mezcladores” financieros y transacciones en criptomonedas. Rusia también ha recurrido a redes financieras informales, como el “hawala”, que funciona de manera parecida a Money Gram o Western Union, sin necesidad de tener una cuenta corriente abierta en un banco.

El sistema de transferencia “hawala” es un método tradicional de envío de dinero que se originó en el sur de Asia y el mundo árabe, probablemente hace más de mil años. Sigue en uso hoy en día, especialmente en regiones donde los sistemas bancarios habituales en Occidente no existen o no son fiables. Es un sistema informal basado en la confianza y en una red de corredores o intermediarios conocidos como “hawaladars”, que facilitan la transferencia del dinero sin necesidad de moverlo a través de una frontera.

Su funcionamiento es parecido a los establecimientos de envíos de dinero que proliferaron hace unos años en pequeños negocios, como locutorios telefónicos o agencias de viaje. El dinero se deposita en un lugar, que tiene un corresponsal cercano al domicilio del destinatario, que paga la suma convenida de manera inmediata, a cambio de una comisión que se reparten entre ambos intermediarios. La transacción es casi instantánea, a diferencia de los sistemas bancarios, que pueden tardar varios días.

El término “hawala” procede del árabe y está en la etimología de la palabra “aval”, que es sinónimo de “confianza”, que en cada país es distinta: los occidentales no se fían de un intermediario informal y el oriental no se fía de un banco.

Surgió en la India medieval y en el mundo árabe como una forma de financiar el comercio a larga distancia, como en la Ruta de la Seda. Para evitar los robos, las caravanas no transportaban oro ni plata físicamente. Con el tiempo, se extendió por Oriente Medio, el Cuerno de África y comunidades de la diáspora, como los inmigrantes pakistaníes o somalíes. En el siglo pasado se popularizó entre los trabajadores emigrantes que enviaban remesas a sus países de origen sin necesidad de “Bizum”.

En muchos países no está regulado. No requiere la identificación del emisario ni del receptor, ni deja rastro. Lo que se identifica mediante una contraseña es la transacción. Funciona sin contratos formales, apoyándose en redes familiares, locales o comunitarias donde el incumplimiento daña la reputación del “hawaladar”.

Las comisiones son mínimas, comparadas con bancos o servicios como Money Gram o Western Union, aunque los “hawaladars” se benefician de los cambios de moneda de un país a otro.

Con distintos nombres hoy el “hawala” sigue siendo común en lugares como India, Pakistán, Afganistán, China, Filipinas, Tailandia, Somalia o Emiratos Árabes Unidos. Mueve miles de millones de dólares anuales en remesas mundiales, especialmente en regiones afectadas por sanciones o guerras, donde los bancos no pueden operar fácilmente. Sin embargo, su anonimato también lo ha vinculado a actividades ilegales, como el lavado de dinero o la financiación del yihadismo.

En muchos lugares, como India, es tolerado o regulado como un sistema alternativo. En otros, como algunos países occidentales, opera en la sombra y hay muchos intentos de acabar con estas transferencias con el pretexto de su “regulación”. Para ello se han creado sistemas de control, como el Grupo de Acción Financiera (GAFI), que es un órgano intergubernamental para hacer frente al blanqueo de dinero (1). Para forzar la regulación, los medios vinculan el “hawala” al crimen y el lavado de dinero negro.

En Emiratos Árabes Unidos, el “hawala” está reguladado por el Banco Central. En Reino Unido, está regulado por HM Revenue and Customs. Ambos organismos han introducido normas que exigen que los “hawaladars” se inscriban en ellos y sigan las normas sobre la presentación de informes y el mantenimiento de registros.

Los canales de “hawala” mueven ingentes cantidades de dinero por el mundo, tanto limpio como sucio. En 2022 una red que operaba en la Costa del Sol fue desmantelada por la Europol después de lavar 200 millones de euros (2). Los principales miembros de la organización de transferencia de dinero en España habían creado una marca de vodka promovida en discotecas y restaurantes de la Costa para disimular la fuente de su dinero.

También crearon una empresa en Reino Unido, dependiente de una filial fantasma con sede en Gibraltar, que se utilizaba para ocultar las verdaderas identidades de quienes dirigían las empresas que se estaban utilizando para blanquear dinero utilizando la “hawala”.

(1) https://www.fatf-gafi.org/en/publications/Methodsandtrends/Role-hawalas-in-ml-tf.html
(2) https://www.europol.europa.eu/media-press/newsroom/news/one-of-europe%E2%80%90s-biggest-money-launderers-arrested-in-spain-spain

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