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La infalible estrategia del puercoespín de acero

Es una empresa complicada: a la Guerra de Ucrania no se le ve un alto el fuego cercano y, mientras tanto, hay que seguir enviando armas, a pesar de que Estados Unidos se desentiende y los arsenales europeos están vacíos.

La mayor parte de los países europeos siguen aferrados a la demagogia de la “ayuda” a Ucrania, aunque el objetivo es ayudarse a sí mismos debilitando a Rusia lo más posible.

Europa quiere y no puede. Tras el Golpe de Estado fascista de 2014 impuso a Ucrania el triste papel de carne de cañón, pero no puede enviar armas porque no las tiene. En Bruselas las sustituyen por planes para tenerlas. El 19 de marzo Ursula von der Leyen y Kaja Kallas presentaron el libro blanco para la defensa europea (1) con la infalible estrategia del “puercoespín de acero”.

Bruselas tiene que trabajar para “convertir Ucrania en un puercoespín indigerible para potenciales invasores”, dijo Von der Leyen (2). Palabra por palabra, es lo mismo que dijo hace unos días el antiguo primer ministro británico Boris Johnson. A los europeos les faltan armas y les sobran frases.

Detrás de la palabrería todo es mucho más simple: hace falta dinero para que los 27 países de la Unión Europea se lo gasten en fabricar armas. Pero, ¿de cuánto dinero estamos hablando? Kallas pidió 40.000 millones y le dieron sólo 5.000 millones.

Kallas tampoco logró que los socios europeos apoyaran su plan de “ayuda“ a Ucrania.

Tras el fracaso, la Unión Europea, estudia un nuevo mecanismo de financiación del rearme con terceros países. La Unión Europea ha dejado claro que no es capaz de cubrir las lagunas en materia de guerra y rearme.

Por lo tanto, una de las consecuencias más importantes de la Guerra de Ucrania es que tanto la OTAN como la Unión Europea han salido tocadas. Necesitan inventar algo, otro tinglado, diferente de ambas. Las grandes potencias gastan mucho tiempo y dinero creando instituciones que luego no sirven para cumplir el papel que tienen asignado.

El nuevo tinglado ya tiene nombre. En el siglo XIX  se hubiera llamado “Santa Alianza” y estaría bendecida por el papa. Ahora se confirman con menos: una institución intergubernamental llamada “Mecanismo Europeo de Defensa” (EDM) que incluirá a Reino Unido, Noruega y Suiza y se encargará de los préstamos para el rearme.

El plan es británico y consiste en la formación de un fondo supranacional que implicaría préstamos en los mercados de capitales y la centralización de las compras de defensa con el fin de reducir los costos, o sea, como si fuera una cooperativa de consumo.

El viernes la Unión Europea discutirá la propuesta de la EDM, elaborada el equipo de análisis económico Bruegel (3), que tiene su sede en Bruselas, donde ya están expectantes por saber qué países entran, que países quedan fuera, quién va a gestionar el dinero y cómo va a hacerlo.

Pero no las tienen todas consigo. El primer ministro británico, Keir Starmer, ha instado a evitar que se repita “el escenario afgano”. A buen entendedor…

(1) https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/fr/ip_25_793
(2) https://www.economist.com/europe/2025/04/06/how-europe-hopes-to-turn-ukraine-into-a-steel-porcupine
(3) https://www.bruegel.org/policy-brief/governance-and-funding-european-rearmament

Europa quiere construir fábricas gigantes dedicadas a la inteligencia artificial

A falta de otra cosa, Europa es un continente de planes, proyectos y buenas intenciones, que normalmente van acompañados de presupuestos gigantescos, que rara vez se pueden cumplir. En un comunicado publicado ayer, la Unión Europea sacó a pasear uno de sus últimos proyectos: su apuesta por la inteligencia artificial.

La iniciativa ya fue presentada por Ursula von der Leyen durante la Cumbre de la inteligencia artificial, celebrada en París, en febrero. La Comisión Europea quiere hacer de Europa “un continente de la inteligencia artificial”.

El plan pretende reforzar las infraestructuras y empresas que operan en el ámbito de la inteligencia artificial y quiere animar a los 27 países de la Unión Europea a integrar la inteligencia artificial en su vida cotidiana. La Comisión Europea también quiere facilitar la aplicación del reglamento europeo que regula la inteligencia artificial en Europa.

Europa va a invertir masivamente en el ámbito de la inteligencia artificial. Quiere empezar por construir “gigafábricas de inteligencia artificial”, fábricas gigantes dedicadas a la inteligencia artificial. Estas estructuras, equipadas con una inmensa potencia informática, deberían convertirse en los nuevos terrenos de entrenamiento de modelos de inteligencia artificial.

Con su Ley de Desarrollo de la Nube, Bruselas quiere atraer inversiones privadas y espera movilizar 20.000 millones de euros para construir 5 fábricas gigantes en Europa. Esto forma parte de los 200.000 millones de euros de inversión europeos dedicados a la inteligencia artificial anunciados por Ursula von der Leyen en febrero. Planea triplicar la capacidad de sus centros de datos en su territorio en un plazo de cinco a siete años. También quiere ampliar las bases de datos para entrenar la inteligencia artificial.

Europa también busca preparar a la población para la aparición de la inteligencia artificial. El 13,5 por cien de las empresas europeas ya han introducido la inteligencia artificial en sus herramientas de trabajo, pero Bruselas desea así reforzar la adopción de la inteligencia artificial en el sector privado y el público.

También quiere atraer los talentos de la inteligencia artificial a su territorio. “Estas acciones contribuirán a la creación de vías de inmigración legales para los trabajadores no europeos altamente cualificados en el sector de la inteligencia artificial y deberían convencer a los investigadores y expertos europeos en inteligencia artificial de regresar a Europa”, dice el comunicado.

Finalmente, desea formar a las generaciones futuras en inteligencia artificial y quiere “elaborar programas de enseñanza sobre inteligencia artificial e inteligencia artificial generativa en los sectores clave”.

Esta dinámica iniciada por la Unión Europea no significa dejar de lado los textos de ley relativos al Reglamento. Bruselas quiere establecer una oficina de asistencia del reglamento (AI Act Service Desk) para acompañar a los diseñadores de inteligencia artificial en la elaboración de su herramienta, cumpliendo con las diferentes normas.

A través del plan, la Comisión Europea quiere preservar su soberanía tecnológica y competir con los monopolios estadounidenses y chinos, mucho más avanzados. El año pasado entre los modelos de inteligencia artificial más influyentes del mundo, 40 eran de origen estadounidense, 15 eran de origen chino y solo tres eran de origen europeo.

Los principales bancos internacionales abandonan las alianzas ‘verdes’

Corren malos tiempos para los planes ambientales. Ya nadie se acuerda de la Agenda 2030. Los principales bancos estadounidenses se retiraron de la Net Zero Banking Alliance (NZBA), un holding de bancos “verdes”, y los europeos se lo están pensando porque la descarbonización ya no mueve tanto dinero; ahora la prioridad es la guerra y el rearme.

Los principales bancos europeos se están replanteando su pertenencia en la Alianza, con el pretexto de que han aparecido “diferencias en el enfoque de la acción climática” y los posibles desafíos legales que plantean las leyes antimonopolio en Estados Unidos.

La mitad de la explicación es verdadera y la otra falsa. Los bancos se largan porque el dinero se mueve siguiendo los mismos patrones que la Casa Blanca. Trump le ha dado la puntilla a las políticas “verdes” y ya no hace falta hacer el paripé.

Además, los cambios políticos conducen a cambios judiciales y jurisprudenciales. Para acabar con la NZBA, 22 fiscales han acusado a los principales bancos de confabularse para bloquear la financiación de las empresas del petróleo y el gas, amenazando con la aplicación de las leyes antimonopolio.

La NZBA es la mayor alianza centrada en el clima del sector bancario, que en octubre llegó a tener 144 bancos miembros a escala mundial. Esperaban que otros 23 publicaran sus planes de descarbonización a finales de este año.

Pero importantes bancos estadounidenses, incluyendo CitiGroup, Goldman Sachs, Wells Fargo, Bank of America y JPMorgan, se retiraron recientemente del tinglado. Los cuatro más grandes de Canadá también se largaron y el éxodo masivo ha provocado una preocupación creciente entre los bancos europeos, que ahora están considerando tirar la toalla.

Hace casi cuatro años la ONU reunió a las principales instituciones financieras mundiales para crear la NZBA para financiar las histerias “verdes”. Al principio formó parte de la Alianza Financiera Glasgow para Red Cero (Gfanz) y de declaraciones hipócritas, como los Principios para la Banca Responsable (PNUMA FI), redactados por la Iniciativa de la ONU para la Financiación del Programa para el Medio Ambiente (UNEP FI).

La pretensión de ese tipo de tinglados es la “sostenibilidad a largo plazo de las prácticas bancarias”, o sea, la usura y la especulación pintadas de color verde.

Alemania empieza a poner pegas al rearme europeo

El rearme europeo ni será rearme, ni tampoco será europeo porque es imposible poner de acuerdo a los 27 socios ni siquiera en los aspectos fundamentales. Alemania, por ejemplo, ya ha empezado a poner pegas a un proyecto fundamental, el Iris2, la Infraestructura para la Resiliencia, Interconectividad y Seguridad via Satélite.

Es un paso fundamental destinado garantizar la autonomía estratégica en el ámbito de las comunicaciones seguras y a proporcionar conectividad de alta velocidad en todo el mundo. Ahora el gobierno de Berlín quiere lanzar su propia constelación de satélites para sus actividades militares.

Con el pretexto de Iris2 la Comisión Europea quería impulsar la industria espacial europea, bajo la dirección del consorcio SpaceRISE, formado por empresas como Hispasat, SES y Eutelsat, junto a socios como Airbus, Thales y Deutsche Telekom, que se embolsarían 6.000 millones de euros.

Alemania es uno de los mayores inversores en el sector espacial europeo y ha expresado dudas sobre el alto coste de Iris2. Argumenta que los fondos podrían destinarse a otras prioridades, aunque en realidad, las pegas proceden de que ellos ya están desarrollando su propio sistema de satélites seguro (SATCOMBw 3) para uso militar.

El proyecto Iris2 contaba con lanzar 290 satélites a diferentes órbitas, con la posibilidad de dar servicio a gobiernos, ejércitos y empresas privadas. Era la competencia de grandes constelaciones como Starlink o el proyecto Kuiper de Amazon.

Además de comunicaciones, Iris2 cumpliría funciones de vigilancia espacial, gestión de crisis, protección de infraestructuras críticas y detección de amenazas, como barcos espías.

El presupuesto de Iris2 estaba por encima de los 10.000 millones de euros, de los que un 60 por cien procedería de fondos públicos de la Unión Europea y la Agencia Espacial Europea, y el resto del sector privado.

Como es característico de estos cuentos de la lechera, los plazos no se cumplen nunca porque se hacen para salir en los telediarios. Inicialmente se esperaba que Iris2 estuviera operativo en 2027 pero, como ya explicamos, las lanzaderas apenas han empezado a funcionar este mismo año, así que el proyecto se retrasó dos años más, lo cual significa siempre más dinero.

El fabricante español de minilanzaderas PLD Space ya se ha embolsado mil millones de euros y espera comenzar con el Miura 5 a principios del año que viene.

En abril del año pasado, Robert Habeck, el ministro de Economía, empezó a poner pegas, diciendo que era demasiado costoso y que el reparto de los fondos entre las empresas francesas y alemanas no era equitativo. Pidió retrasar el proyecto para replantearlo.

A pesar de ello, en diciembre se firmó un contrato entre la Comisión Europea, la Agencia Espacial Europea y el consorcio SpaceRISE, que incluye empresas alemanas como Deutsche Telekom y OHB.

La trampa de Kindleberger (un artículo no apto para gañanes)

Incluso los lectores exquisitos y con título universitario en vigor es posible que no sepan lo que es la trampa de Kindleberger, y que ni siquiera sepan quién fue Charles P. Kindleberger, el economista que diseñó el Plan Marshall, porque esa es otra burla de la historia: el orfebre del Plan no fue el general George C. Marshall sino Kindleberger. “El primer trabajo en economía realizado con ordenadores utilizó los del Pentágono por la noche para elaborar el Plan Marshall”, contó años después en una entrevista.

La trampa de Kindelberger es la respuesta a la pregunta del gañán: ¿quién va a sacar las castañas del fuego?, algo que los piadosos predicadores estadounidenses formularían de manera diferente: ¿a quién corresponde la misión (divina) de salvar al mundo?

En efecto, a un reverendo no se le ocurriría pensar que el mundo debe salvarse a sí mismo; necesita un Salvador (con mayúsculas). Dios ha venido al mundo para salvar a los hombres de sí mismos.

En 1948 Europa fue salvada gracias al Plan Marshall, o sea, a Estados Unidos, que es la misión que desde entonces se atribuyó al Pentágono, al Fondo Monetario Internacional, a la Usaid, a la CNN y demás instituciones benefactoras de la humanidad.

Ahora la pregunta que -por culpa de Trump- todo el mundo se plantea en Washington es: ¿por qué siempre nos toca a nosotros preocuparnos por salvar al mundo? ¿por qué no son capaces ellos de salvarse a sí mismos?

Como en los demás países, en Estados Unidos están cada vez más preocupados por la Gran Depresión de 1929, de la que pronto se van a cumplir cien años. Kindleberger escribió que el remedio para salir de la crisis fue peor que la enfermedad. La política económica creó una espiral de la que sería muy difícil salir y, en efecto, con el tiempo la historiografía ha vinculado el III Reich, el militarismo nipón e incluso la Segunda Guerra Mundial a la crisis económica de 1929.

Kindleberger estaba allí en aquel momento. Trabajó en la división internacional del Tesoro de Estados Unidos. En 1936 se incorporó al Banco de la Reserva Federal de Nueva York y luego al Banco de Pagos Internacionales en Suiza. Durante la Segunda Guerra Mundial, sirvió en la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) y, al acabar la contienda, le nombraron director de la División de Asuntos Económicos de Alemania y Austria del Departamento de Estado.

Era un economista que ejercía de espía y viajaba por la Europa de la posguerra de la mano del general Omar N. Bradley, de donde pasó a ser el brazo derecho del general Marshall porque en aquellos tiempos los académicos tenían mucho más claro que los fusiles eran tan importantes -por lo menos- como los tipos de interés.

Según Kindleberger, el dólar y la hegemonía son hermanos siameses. Para mantener un sistema monetario internacional estable fuera del patrón oro se necesita un único poder dominante. Hoy diríamos que era un enemigo acérrimo de eso que llaman “multilateralismo”.

La hegemonía era necesaria, pero para alguien pragmático como Kindleberger ese no es el problema principal: al acabar la guerra en 1945, ¿sería Estados Unidos capaz de suplantar la hegemonía británica? La respuesta es negativa: llegaría un momento en el que Estados Unidos tendría más problemas de los que podría resolver.

¿Ha llegado ese momento? ¿Se han hartado los gringos de sacar las castañas del fuego a los demás?

Más exquisiteces: en 2017, durante el primer mandato de Trump, a un antiguo subsecretario de Defensa de los tiempos de Carter, Graham Allison, se le ocurrió formular lo que calificó como la “trampa de Tucídides”, según la cual una potencia dominante (Esparta, Estados Unidos) desafiada por una potencia emergente (Atenas, China) está obligada a entrar en guerra con ella necesariamente.

Aquel mismo año, Joseph S. Nye, profesor de la Universidad Harvard conocido por su teoría del “poder blando”, refundió ambas trampas: con el tiempo Estados Unidos tendría que preocuparse por la trampa de Kindleberger, en la que China aparecería más débil y no más fuerte de lo que realmente es.

Los gañanes explican esto mucho mejor que los universitarios: lo mismo que el poder político, la hegemonía es relativa. Aunque Estados Unidos no se debilite, China se fortalece, lo cual conduce a desequilibrar la balanza internacional de fuerzas exactamente igual.

En eso consiste la trampa: el poder dominante ya no es capaz de estabilizar los mercados mundiales y a las fuerzas emergentes les basta con “esperar y ver” que Estados Unidos no es capaz de salir del atolladero. Entonces aceleran los esfuerzos para reducir la dependencia del dólar, lo que exacerba la crisis financiera y debilita la economía mundial.

En el mundo se está produciendo un vacío: Estados Unidos no puede y China no quiere. O quizá sea mejor decirlo de otra manera: China no quiere hacer lo mismo que Estados Unidos venía haciendo hasta ahora. Por eso es una estupidez poner a ambos países (Estados Unidos y China) en la misma balanza, creer que uno quiere sustituir al otro o hablar de un “pulso” entre ambos. No hay ningún “pulso” porque China no lo quiere y si hay guerra será porque la provoca Estados Unidos.

Es algo que ya entendió Kindleberger: Estados Unidos no podría sustituir al imperialismo británico y ahora China tampoco puede sustituir a Estados Unidos. Si tras la crisis de 1929 la política económica creó una espiral de la que no había manera de salir, la actual guerra económica provocará una espiral aún mayor… de la que tampoco van a poder salir. Ni siquiera besándole el culo a Trump.

La presencia de Rusia en el norte de África es un peligro para el flanco sur de la OTAN

La semana pasada tuvo lugar en Moscú un encuentro entre el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, y sus homólogos de los países del Sahel. Los representantes de los tres estados africanos, que recientemente se han sacudido del yugo de la tutela francesa, han expresado ambiciosos proyectos para crear, con la ayuda de Rusia, ejércitos conjuntos para luchar contra los “vestigios de la dependencia colonial” y el yihadismo (que son dos caras de la misma moneda).

Llamaron la atención las declaraciones de los ministros de Asuntos Exteriores de Malí y Burkina Faso, según las cuales Ucrania es un Estado terrorista y contribuye a la desestabilización del continente africano. Los países del Sahel, con el apoyo de Rusia, han anunciado una operación antiterrorista conjunta.

El Instituto para el Estudio de la Guerra, con sede en Washington y estrechamente vinculado al Partido Demócrata y a Victoria Nuland, estima que los acuerdos concluidos en Moscú “socavan la influencia occidental en África y ponen en peligro el flanco sur de la OTAN”.

Por razones históricas, los proyectos de los países del Sahel son percibidos de manera particularmente dolorosa en Francia. Estos últimos años, los franceses han asistido a la expulsión de su ejército del norte de África, que la población local acompañó de cantos y bailes. La presencia de las tropas francesas en el Sahel terminó en enero de este año con el cierre de una base en Chad.

Solo unas semanas antes, Macron había declarado que África aún no les había agradecido la “ayuda”, lo que fue recibido con desagrado por varios dirigentes africanos, quienes destacaron el papel desestabilizador de Francia. El ministro senegalés de Asuntos Exteriores, Usman Sonko, puso a Macron en su lugar: “Permítame recordarle que Francia no tiene ni la capacidad ni la legitimidad para garantizar la soberanía de África”.

La única base francesa en África continental (a menos que se cuenten pequeños puestos de paso en la costa oeste) sigue siendo la de Yibuti, que acoge misiones militares de una docena de otros países, incluida China. El año pasado, Macron anunció con alegría que la presencia francesa en el país se mantendría. Pero París se da cuenta de que eso no le dará la influencia deseada en la región.

De ahí los nuevos proyectos de extensión de la base militar francesa en la parte de las Comores que todavía ocupa, a saber, la isla de Mayotte, donde los colonialistas franceses organizaron en 2009 un referéndum ilegal, que no fue reconocido por la ONU y que, de hecho, desmembró un Estado insular soberano.

Macron como Mazón

La actitud de París hacia la isla ocupada ha permanecido en el nivel del pensamiento colonial de siglos pasados. Así se demostró cuando Macron visitó a Mayotte, golpeada por un huracán, e increpó a los habitantes que se quejaban de la falta de ayuda por parte del gobierno de París. Lo que le dijeron a Macron es lo mismo que los valencianos le dicen a Mazón.

Ahora Francia ha expresado su intención de establecer una segunda base para su marina en la isla ocupada. La única potencia mundial que se ha opuesto a los planes militaristas de Macron es Rusia, que ha llamado al respeto de la integridad territorial de las Comores y ha calificado las intenciones de Francia como un “residuo de los instintos neocoloniales de París”.

Los intentos de Macron de presentarse como el garante de la seguridad en Europa y, especialmente, en Ucrania, recuerdan la vieja política militar francesa en África, cuyas heridas no acaban de cicatrizar.

El desembarco de tropas francesas en Odesa, en Kiev o en Lviv, no es ninguna novedad, como ha recordado Maria Zajarova, la portavoz del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores. “Nosotros sí conocemos la historia”, le recordó a Macron, y no se refería sólo a la invasión napoleónica, sino también al desembarco en Odesa y Crimea de las tropas francesas en diciembre de 1919 para aplastar a la Revolución de Octubre.

Odesa ya fue entonces un protectorado francés, lo mismo que otras ciudades, como Jerson, Mykolaiv, Sebastopol y Tiraspol, que quedaron en manos de los imperialistas hasta que sus ejércitos fueron derrotados al año siguiente.

Los países africanos han recordado inequívocamente a los franceses su lugar y, con el apoyo de Rusia, pretenden deshacerse finalmente de su pasado colonial, así como de vencer al yihadismo, apoyado recientemente por el régimen ucraniano.

El ejército ruso ataca una reunión de los mandos militares ucranianos

El viernes de la semana pasada ejército ruso lanzó un ataque de precisión contra un restaurante de la ciudad ucraniana de Krivoí Rog, donde se estaba llevando a cabo una reunión de los mandos militares ucranianos con instructores occidentales, según el Ministerio de Defensa ruso.

“Las pérdidas del enemigo ascienden a 85 militares y oficiales extranjeros, así como una veintena de vehículos”, declaró el Ministerio.

En respuesta a los ataques del ejército ucraniano contra objetivos civiles, los rusos atacan regularmente los lugares donde se encuentran el personal, el material, los mercenarios y las infraestructuras de la OTAN en Ucrania.

A principios de marzo, el Ministerio de Defensa informó sobre un ataque utilizando el sistema de misiles Iskander-M en el campo de entrenamiento militar de Novomoskovski en la región de Dnipropetrovsk, donde los militares de la 157 brigada mecanizada del ejército ucraniano estaban recibiendo formación. El ataque mató a unas 150 personas, incluidos unos treinta instructores extranjeros.

El 23 de febrero el ejército ruso atacó los sitios de los campos de entrenamiento de los altos mandos ucranianos. Además, las infraestructuras de los aeródromos militares, los depósitos de combustible y los puntos de despliegue temporal de las tropas ucranianas en 142 distritos también fueron alcanzados.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha subrayado en varias ocasiones que los militares rusos no atacan viviendas particulares ni instituciones sociales.

Una guerra exige la militarización de la sociedad en la retaguardia

Entre los días 24 a 28 de marzo el Ministerio de Defensa francés organizó unas maniobras militares en las que el 21 Regimiento de Infantería de Marina practicó combates urbanos de alta intensidad en un entorno con presencia de civiles. Se trata del ejercicio “Primavera Argos 2025”, llevado a cabo en las calles de Frejus y Saint-Raphael, en la región de Var.

En el ejercicio participaron aproximadamente 600 infantes de marina, 100 vehículos, helicópteros y drones, y tuvo lugar en un entorno urbano real, incluyendo calles, barrios residenciales y locales comerciales.

El objetivo del ejercicio es el mismo que el ridículo paquetito de superviviencia para tres días de guerra, recomendado por la Comisión Europea. Se trata de acostumbrar a la población civil a la guerra, no como un acontecimiento lejano, sino delante mismo de sus narices.

Una guerra no sólo son combates y batallas, sino que, además, el gobierno debe militarizar a la sociedad en la retaguardia, acostumbrarla a la ley marcial, a las privaciones de la guerra y a los recortes en sus derechos fundamentales. El toque de queda durante la pandemia fue sólo el primer paso.

Para llevar a cabo las maniobras, el ejército francés impuso restricciones al tráfico en varias carreteras, especialmente en el centro histórico de la ciudad y alrededor de los lugares involucrados. Sin embargo, permitieron el acceso peatonal a los lugares del operativo para que la población pudiera acostumbrarse a las operaciones de guerra.

Aunque las maniobras militares suelen ser muy discretas, esta vez el ejército quiso organizar un circo, para lo cual permitieron que los medios de comunicación estuvieran presentes.

China contrarresta la subida de los aranceles de Trump devaluando el yuan

En respuesta al incremento de los aranceles de Estados Unidos, esta mañana China ha respondido devaluando el yuan, que es como un apasionante movimiento de ajedrez, para demostrar que es el gobierno de Pekín (y no los llamados “mercados”) quien controla la cotización del yuan tanto como los aranceles, como ya se sabía.

El yuan (RMB) no es una moneda de flotación libre como el dólar, el euro y otras monedas del G-7 y su valor puede oscilar en un rango del 2 por cien a ambos lados del tipo diario fijado a las 9:15 de la mañana, hora de Pekín.

Pues bien, a primera hora el Banco Popular de China fijó el llamado tipo diario del yuan en 7,2 por dólar, la cotización más reducida desde septiembre. Como consecuencia de ello, el yuan lleva horas cayendo y acercándose a mínimos históricos frente al dólar.

Es una estrategia para debilitar la divisa china. Durante años, el nivel de 7,2 ha sido considerado una línea más que roja para el Banco Central chino. La paridad se ha negociado por encima de dicho nivel en varias ocasiones desde 2022, pero nunca ha logrado estabilizarse.

Eso podría cambiar si el Banco Central establece explícitamente el punto medio diario más allá del nivel 7,2. El movimiento señala un cambio hacia una depreciación gestionada del yuan, lo que ayudará a mantener las exportaciones de China más baratas y competitivas, potencialmente compensando el impacto negativo de los aranceles de Trump sobre las mercancías chinas.

La guerra económica sigue su curso y China se sacude (al menos en parte) la presión económica que Estados Unidos trata de imponer a gran escala.

El 11 de agosto de 2015 el Banco Central chino ya devaluó el yuan en un 1,9 por cien, la depreciación más significativa en un solo día en más de dos décadas, enviando ondas de choque a través de los mercados financieros internacionales.

El gran mercadillo del capital

El pánico bursátil de ayer obligó al gobierno de Pekín a intervenir para estabilizar los mercados. Varios fondos estatales, como Central Huijin, Chengtong y Guoxin, anunciaron compras de acciones.

Al mismo tiempo, empresas cotizadas como el gigante petrolero Sinopec o la aerolínea de bajo coste Spring Airlines anunciaron compras de acción para sostener las cotizaciones. Esta mañana el Banco Central de China ha anunciado que apoyaría esas recompras con crédito adicional si fuera necesario.

Los anuncios han restablecido la confianza en los mercados de China.

El capitalismo es como un gran mercadillo donde todo se regatea. Estados Unidos ha anunciado que va a negociar con Japón una rebaja de los aranceles. Los especuladores se han entusiasmado y han empezado a recomprar los títulos de las grandes empresas exportadoras niponas.

Ayer la Bolsa de Tokio cayó casi un 8 por cien pero desde primeras horas de esta mañana el Nikkei se ha disparado un 6 por cien.

Otro proyecto de Israel para redibujar el mapa de Oriente Medio: el corredor de David

Israel planea abrir una arteria política desde los Altos del Golán ocupado hasta el Kurdistán irakí, remodelando Asia Occidental con el pretexto de favorecer las alianzas minoritarias y realizar pretensiones bíblicas.

En los últimos años, el “corredor de David” ha resurgido en el discurso estratégico y político de Tel Aviv sobre la reconfiguración de su influencia política en el Levante. Los israelíes no han hecho ningún anuncio oficial, aunque el corredor es un proyecto secreto destinado a conectar el norte de Siria, controlado por los kurdos y apoyado por los Estados Unidos, con Israel mediante una ruta terrestre continua.

El corredor es un proyecto israelí que busca abrir una vía terrestre desde la meseta del Golán sirio ocupado hasta el Éufrates, pasando por el sur de Siria. Esta ruta hipotética atravesaría las provincias de Deraa, Sueida, Al Tanf, Deir Ezzor y la zona fronteriza entre Siria e Irak de Albu Kamal, ofreciendo a Israel un canal terrestre estratégico hacia el corazón de Asia occidental.

En el plano ideológico, el proyecto está arraigado en la visión del “Gran Israel”, un concepto expansionista atribuido al fundador del sionismo, Theodor Herzl. Es una representación bíblica que se extiende desde el Nilo (en Egipto) hasta el Éufrates (en Irak).

Leila Nicola, profesora de relaciones internacionales en la Universidad Libanesa, dice que el corredor encarna una visión teológica que implica el control de Israel sobre Siria, Irak y Egipto, una tríada en el corazón de la tradición bíblica y de la dominación regional. La evolución de Siria confiere un nuevo grado de realismo político a las ambiciones históricas de Israel.

La ‘doctrina del océano’

Muchos consideran el corredor como un intento estratégico de extender la hegemonía israelí. Sin embargo, se levantan obstáculos importantes en su camino. El corredor atraviesa zonas inestables, donde actores como las Fuerzas de Movilización Popular irakíes (FMP) siguen siendo saboteadores temibles. Incluso un acto de sabotaje menor es suficiente para perturbar el proyecto, especialmente porque el entorno regional no es lo suficientemente estable para sostener una ruta tan sensible y tan extensa.

En el plano estratégico, el corredor se inscribe en la política sostenible de Israel, consistente en cultivar vínculos con las minorías regionales (kurdos, drusos) para compensar la hostilidad de los Estados árabes. Esta estrategia de “alianza periférica” de varias décadas ha sustentado el apoyo de Israel a los kurdos desde los años sesenta. El simbolismo bíblico del proyecto de extender Israel hasta el Éufrates y su cálculo estratégico se combinan para hacer del corredor tanto una promesa del mito como un activo geopolítico.

Este proyecto se enmarca en la “doctrina del océano”, una política que Israel ha llevado a cabo cortejando a potencias no árabes o periféricas como el Irán del Sha y Turquía, y forjando alianzas con minorías étnicas y sectarias en los Estados vecinos.

La doctrina busca romper el muro árabe alrededor de Israel y extender su alcance geopolítico. El corredor de David se inscribe perfectamente en este paradigma, apoyándose tanto en la mitología espiritual como en las necesidades estratégicas.

La fragmentación de Siria

El colapso del gobierno de Bashar Al Assad y el ascenso de Hayat Tahrir al-Sham (HTS), movimiento vinculado a Al Qaeda y dirigido por Ahmad Al Sharaa, han acelerado la fragmentación de Siria. El gobierno de Sharaa ha firmado acuerdos con las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), apoyadas por Estados Unidos, integrando las zonas controladas por los kurdos en el Estado sirio mientras refuerza la autonomía kurda. En Suaida, un acuerdo independiente preservó la independencia administrativa de los drusos a cambio de una integración nominal al Estado.

Pero tal autonomía, incluso para contener las tensiones a corto plazo, corre el riesgo de arraigar las divisiones y favorecer las injerencias extranjeras. El trauma de las masacres en la costa siria ha sumido a las minorías, en particular a los alauitas, en un profundo escepticismo hacia la autoridad central de Damasco, empujándolos hacia arreglos de poder locales. Israel, con su inclinación histórica hacia las alianzas con las minorías, ve allí una oportunidad para extender su influencia bajo el pretexto de la protección.

La antigua asociación de Israel con el Kurdistán irakí es un buen ejemplo de ello: una relación estratégica que Siria podría reproducir. El corredor de David no es tanto un imperativo logístico como una ambición política. Si las condiciones lo permiten, el Estado ocupante podría utilizar el corredor para cercar a Irán y redistribuir las líneas de fractura regionales.

Un corredor de influencias y no de infraestructuras

Desde el punto de vista de Tel Aviv, el sur de Siria es ahora un vacío estratégico: el ejército sirio es débil, Turquía está atrapada en sus propios dilemas kurdos e Irán está desbordado. Los poderes vacantes crean un contexto favorable para la dominación de Israel, en particular si la dinámica regional continúa favoreciendo un gobierno descentralizado y poco eficaz.

A pesar de una presencia militar reducida, Estados Unidos sigue decidido a contener a Irán. Puestos avanzados clave como la base de Al Tanf en la frontera sirio-irakí son esenciales para cortar lo que se llama el puente terrestre iraní entre Teherán y Beirut.

Si el corredor de David no constituye una política estadounidense explícita, Washington es susceptible de apoyar las iniciativas israelíes que se alineen con los objetivos estratégicos estadounidenses. Estados Unidos no ve inconveniente en que Israel lleve a cabo el proyecto si sirve a sus intereses, aunque no forme parte de su estrategia inmediata. Se concentran en debilitar la influencia de Irán y desmantelar su programa nuclear, mientras apoyan la normalización regional con Tel Aviv.

Los Acuerdos Abraham de 2020, al poner fin al aislamiento diplomático de Israel, ofrecen un margen de maniobra adicional. El corredor de David, que antes pertenecía a la ficción, resulta hoy más plausible en el contexto de la inestabilidad regional.

Los dirigentes israelíes han enviado señales inequívocas. El 23 de febrero Netanyahu rechazó cualquier presencia militar siria al sur de Damasco, insistiendo en la creación de zonas desmilitarizadas en Quneitra, Deraa y Sueida bajo el pretexto de proteger a la minoría drusa de Siria.

El ministro israelí de Asuntos Exteriores, Gideon Saar, ha abogado abiertamente por una Siria federal, un eufemismo para fragmentar al país. El Ministro de Defensa, Israel Katz, prometió que las tropas israelíes permanecerían indefinidamente en el monte Hermón y los Altos del Golán, y pidió la desintegración de Siria en entidades federales. Las filtraciones en los medios sobre mapas de corredores alimentaron las especulaciones.

Estas medidas han desencadenado la indignación en el sur de Siria, con manifestaciones estallando en Jan Arnaba, Quneitra, Nawa, Busra al-Sham y Suaida. Sin embargo, los nuevos dirigentes sirios son reacios a enfrentarse a Israel, y los Estados árabes permanecen en gran medida indiferentes, incluso cuando el proyecto se concreta. Turquía, en cambio, se opone firmemente a cualquier partición de Siria llevada a cabo por los kurdos.

Desafíos políticos y fronteras definitivas

En última instancia, el corredor de David marca el comienzo de un proyecto israelí más amplio destinado a remodelar la geografía de Siria: aislar militarmente el sur, vincular a los kurdos mediante una alianza, desplazar el equilibrio de poder y trazar un corredor de influencia a través de un territorio fracturado.

Los objetivos de Israel son múltiples. En el plano militar, el corredor ofrece una profundidad estratégica y perturba las rutas terrestres de Irán hacia Hezbollah. Permite el transporte de armas y el apoyo de inteligencia a los aliados, en particular a las fuerzas kurdas.

En el plano económico, podría permitir la construcción de un oleoducto entre Kirkuk o Erbil, regiones de mayoría kurda y ricas en petróleo, y Haifa, evitando así las rutas turcas y las amenazas marítimas de actores como los aliados del ejército yemení Ansarollah. En el plano político, refuerza los lazos entre Israel y los kurdos, socava la soberanía siria e irakí y avanza la visión de un Gran Israel, con el Éufrates como frontera simbólica.

Sin embargo, esta iniciativa no está exenta de riesgos. Amenaza con agravar la inestabilidad de la región, atraer la hostilidad de Siria, Turquía, Irán e Irak, y desencadenar nuevos frentes de resistencia. La capacidad de Israel para llevar a cabo este proyecto dependerá de la evolución de la situación regional y de su capacidad para posicionarse en este contexto.

El «corredor de David» quizás aún sea solo un proyecto en gestación, pero sus consecuencias ya se sienten en toda la región.

Mahdi Yaghi https://thecradle.co/articles/davids-corridor-israels-shadow-project-to-redraw-the-levant

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