La constelación de satélites europeos Galileo es conocida por el papel que desempeña en la navegación y geolocalización cotidiana: muchos teléfonos son compatibles. Pero el sistema europeo de posicionamiento por satélite no se limita al mundo civil.
También tiene un uso militar, ya que está siendo utilizada para bombardear las instalaciones rusas con municiones estadounidenses GMLRS (Sistema de lanzamiento múltiple de cohetes guiados).
Fabricadas por el gigante de defensa estadounidense Lockheed Martin, estas municiones son cohetes disparados desde lanzadores móviles, como el M142 HIMARS (High Mobility Artillery Rocket System) y el M270 MLRS (Multiple Launch Rocket System). Ambos vehículos están clasificados como lanzacohetes múltiples.
Estos dispositivos son guiados y tienen un alcance de 70 kilómetros, aunque una variante en desarrollo debería permitir ampliar los ataques hasta los 150 kilómetros. Esta capacidad permite realizar disparos profundos, con una fiabilidad superior al 98 por cien.
El sistema de satélites europeo es una buena noticia para el ejército ucraniano porque proporciona una alternativa al GPS estadounidense, al tiempo que reduce la dependencia de ese sistema, lo cual, dada la reciente política exterior de Washington hacia Ucrania, es importante.
A causa de la guerra electrónica, actualmente el teatro de operaciones de Ucrania es uno de los lugares del planeta donde las interferencias del GPS son más frecuentes, a veces con importantes repercusiones en los países de la región y en la aviación civil. Eso plantea un problema fundamental: la mayoría de los sistemas de armas no soportan interferencias de alta intensidad a largo plazo.
La guerra en el espectro electromagnético obliga a los beligerantes a intentar escabullirse. Ucrania está trabajando en drones de combate sin GPS, para que puedan seguir volando y cumpliendo sus objetivos independientemente de las interferencias electrónicas en el campo de batalla.
La interoperabilidad entre los sistemas de armas estadounidenses y los equipos europeos es una buena noticia para el ejército ucraniano. La falta de “ayuda” de Estados Unidos le ofrece otras opciones aprovechar al máximo los equipos, cuya interoperabilidad no es óptima, sobre todo en términos de proyectiles.
La flota europea de satélites es otro ejemplo de la intervención de los 27 en la guerra contra Rusia, que se intensificará con el futuro IRIS2, la versión europea de Starlink.
En enero DeepSeek provocó un terremoto al anunciar su modelo de inteligencia artificial R1, que había sido desarrollado utilizando infraestructuras mucho más simples y baratas que las estadounidenses.
Tras el primer momento de sorpresa, Estados Unidos está estudiando la prohibición del modelo, una fórmula que recuerda a lo que todavía se cierne sobre Huawei y TikTok.
La Casa Blanca también estudia otro tipo de restricciones que impidan a DeepSeek adquirir equipos de última generación necesarios para desarrollar nuevos modelos de lenguaje. La ofensiva ya está en marcha porque a NVIDIA y a otros fabricantes de semiconductores ya les han notificado las nuevas restricciones a las exportaciones a China.
El pretexto que ha inventado el New York Times es el mismo de siempre: la Casa Blanca y el Departamento de Comercio acaban de descubrir que la empresa tiene vínculos con el complejo militar industrial de China. DeepSeek recopila datos sensibles de los usuarios estadounidenses y los comparte con el gobierno de Pekín.
La empresa, dicen los intoxicadores, incluye a decenas de investigadores que en el pasado formaron parte del Ejército Popular Chino o institutos de defensa e investigación chinos. Eso es suficiente para justificar, según Estados Unidos, controles más exhaustivos.
En febrero los congresistas Josh Gottheimer y Darin LaHood presentaron un proyecto de ley para prohibir DeepSeek en los dispositivos gubernamentales, similar al impuesto contra TikTok. El proyecto cuenta con el apoyo de ambos partidos.
Algunos parlamentarios, como el senador Josh Hawley, han propuesto medidas aún más radicales, como prohibir todas las tecnologías de inteligencia artificial china en Estados Unidos, lo que podría incluir penas de cárcel a los usuarios.
En fin, la prohibición de Huaweiy TikTok, lo mismo que la subida de los aranceles, demuestra que Estados Unidos ya no es capaz de competir en pie de igualdad. China está ganando la partida, no sólo en el terreno tecnológico, sino también en el económico.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia ha advertido a Alemania por la entrega de misiles de crucero Taurus a Ucrania. La portavoz oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores, Maria Zajarova, ha dejado claro que Moscú considerará cualquier ataque de estos misiles contra objetivos rusos como una participación directa de Alemania en las acciones militares del lado del gobierno de Kiev.
“Merz lo tiene que entender”, subrayó Zakharova, dirigiéndose al futuro canciller alemán, que planteó la posibilidad de transferir misiles alemanes de largo alcance a Ucrania y citó el Puente de Crimea, una arteria de transporte clave que conecta la península con el resto de Rusia, como un objetivo potencial.
A su vez, el coronel retirado Mijail Jodarenok comentó que Rusia debería lanzar un ataque preventivo contra la residencia del futuro canciller alemán, Friedrich Merz, si la parte ucraniana comienza a utilizar los misiles Taurus.
“Tan pronto como el primer misil Taurus despegue desde territorio ucraniano, se espera que las Fuerzas Aeroespaciales y la Armada de Rusia ataquen la residencia del canciller alemán, Friedrich Merz”, dijo Jodarenok.
El coronel también llamó a atacar instalaciones gubernamentales en Ucrania, incluida la oficina del Presidente, el edificio del Parlamento y el complejo del Ministerio de Defensa, sin mencionar la antigua residencia de la cancillería alemana, el Palacio Schaumburg en Bonn.
La guerra económica de Estados Unidos contra China no da muestras de remitir: Washington ha anunciado nuevos recargos para los barcos vinculados a China. Los propietarios y armadores de barcos fabricados en China tendrán que pagar tarifas más elevadas cuando atraquen en puertos estadounidenses.
La medida entrará en vigor en 180 días y las cantidades a pagar aumentarán gradualmente, anunció el jueves el Representante Comercial de la Casa Blanca (USTR).
Los propietarios y operadores chinos de buques no fabricados en China también se verán afectados, dijo el USTR en un comunicado. Las tarifas se cobrarán por cada visita a Estados Unidos (no en cada puerto estadounidense visitado) y un máximo de cinco veces por barco por año.
El USTR también planea una tarifa específica para los buques que transporten vehículos, que también entrará en vigor en 180 días, y para los que transporten gas licuado, pero cuya facturación no comenzará hasta dentro de tres años y aumentará en etapas durante 22 años.
Esta mañana el gobierno chino ha respondido diciendo que las nuevas tarifas portuarias estadounidenses, que se aplicarán a los barcos fabricados en China, serán perjudiciales para todos, añadiendo que la medida “no reactivará la industria de construcción naval estadounidense”.
“Estas medidas están aumentando los costos del transporte marítimo mundial, alterando la estabilidad de las cadenas de suministro y aumentando las presiones inflacionarias en Estados Unidos”, dijo Lin Jian, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, en su rueda de prensa habitual.
“La USTR tomó hoy medidas específicas para restaurar la construcción naval estadounidense y abordar las acciones, políticas y prácticas irrazonables de China para dominar los sectores marítimo, logístico y de construcción naval”, señala el comunicado.
Biden había encargado al USTR que investigara “las prácticas desleales de China en los sectores de construcción naval, transporte marítimo y logística”. La investigación fue mantenida por Trump, quien también anunció a principios de marzo la creación de una Oficina de Construcción Naval adjunta a la Casa Blanca.
La industria estadounidense de construcción naval, que fue dominante al final de la Segunda Guerra Mundial, ha declinado progresivamente y ahora representa sólo el 0,1 por cien de la construcción naval a nivel mundial, dominada ahora por Asia, con China construyendo casi la mitad de los barcos botados, por delante de Corea del sur y Japón. Los tres países asiáticos representan más del 95 por cien de los buques civiles construidos.
Bastante antes de ser famoso, el vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, escribió su autobiografía. Entonces tenía sólo 31 años, lo cual puede parecer pretencioso, pero el título no dejaba lugar a dudas: “Hillbilly Elegy”, que se puede traducir como “Elogio del palurdo”. Él es uno de esos palurdos, a los que en ocasiones en Estados Unidos llaman también “escoria blanca” (“white trash”).
En 2020 la autobiografía dio lugar a una película con el mismo título, con la intervención de la actriz Glen Close, que hace el papel de abuela que tiene que ejercer de madre porque la generación intermedia había caído en la adicción a las drogas. Está disponible actualmente en Netflix.
Procedente de una familia lumpen en una localidad lumpen de los montes Apalache, Vance ingresa en los Marines y estudia Derecho, una carrera de élite, en una Universidad de élite, como la de Yale. El ascenso de Vance es, pues, trepidante. En su persona el sueño americano se cumple. Hacía sólo dos años que le nombraron senador y ahora ya es el “número dos”.
Los que se aferran a los esquemas no tienen en cuenta que la condición de clase no se correlaciona con la conciencia de clase, a pesar de los muchos ejemplos que brinda la historia, además de Vance. Lo que se correlaciona siempre es, más bien, que “la ideología dominante es la de clase dominante”, que es justamente lo contrario del postulado anterior.
En su autobiografía, Vance relata las duras condiciones de vida en los Apalaches, una región deprimida por el cierre de las fábricas en los ochenta, que condujo a la población al alcoholismo y la drogodependencia, como en la familia del vicepresidente.
En una sociedad de clases, siempre hay alguien debajo al que se puede culpar de todo, como la anécdota que cuenta la autobiografía: trabajaba como cajero en un supermercado y veía a algunos beneficiarios de la asistencia social que comían gracias a los cupones públicos, mientras hablaban por el móvil. Él ni siquiera podía permitirse comprar uno.
La moraleja está bastante extendida: algunos “se buscan la vida”, o sea, se esfuerzan para salir adelante y llegan al “número dos”, mientras que otros se arrastran para aprovecharse de la beneficencia y las ayudas sociales.
Otro tópico se repite en muchos otros lugares del mundo: la reconversión industrial en los Apalaches cambió el signo del voto obrero, que pasó de los demócratas (“la izquierda”) a los republicanos (“la derecha”), otro de esos rompecabezas de los seudomarxistas, en donde la condición de clase, determina la conciencia que, a su vez, determina el voto favorable a los “defensores de los obreros”, que son los reformistas más domesticados.
Finalmente, como no podía ser de otra manera, cada uno de los tópicos conducen a criticar a los obreros que no se dejan explotar, esos vagos que trabajan poco, que quieren más vacaciones, más días libres, salarios más elevados… Vance cuenta la historia de un obrero que abandonó su trabajo después de expresar su descontento por las largas jornadas laborales y otro que faltó al trabajo sin excusa, a pesr de que su novia estaba embarazada.
Como se ve, para algunos, como Vance, las soluciones son individuales. Hay que ser “emprendedores”. Para los demás, son colectivas porque la conciencia no es de unos u otros, sino que es la de toda una clase social. Lo mismo que la burguesía, el vicepresidente cree que “todos navegamos en el mismo barco” y que los trabajadores deben hacer causa común con sus patronos. Cualquier otra cosa, cualquier forma de resistencia indica la emergencia de la conciencia de clase.
Cuando ocurre lo contrario, como en el caso de Vance, es porque ha cambiado de bando, lo que el Vicepresidente explica muy torpemente: empezó a creer en sí mismo cuando se entrenaba para entrar en los Marines.
El libro creó polémica cuando se publicó en 2016, con el primer mandato de Trump, sobre todo después de que Vance hiciera una presentación televisiva y produjera la película. Al principio la obra circuló en los medios más reaccionarios, hasta que el New York Times le puso un sello distinto.
En aquella época Vance escribía sobre el fango desde lejos. Se había trasladado a vivir a California y, tras el éxito del libro, creó un fondo de capital riesgo, que es lo más parecido a un fondo buitre, pero peor. Tenía el apoyo de sujetos de los que ya hemos hablado varias veces en entradas anteriores, como Peter Thiel (Palantir) y Eric Schmidt (Google).
Vance es muy joven y le espera una larga trayectoria política, para lo cual el mito del “hombre hecho a sí mismo” ya se ha empezado a cocinar. En su persona reúne todos los tópicos que son necesarios en este momento: no se puede despìlfarrar el dinero con quienes no se lo merecen. Los parásitos no son los fondos buitres o el capital financiero, sino los que viven de la beneficencia, los comedores populares, los albergues municipales, los abonos para el transporte…
Las políticas sociales lo que estimulan es la vagancia. Si el lumpen quiere salir del fango, lo que debe hacer es lo mismo que Vance: alistarse en los marines, estudiar en la Univsidad de Yale y crear un fondo buitre.
China ha presentado un innovador cortador de cables de aguas profundas capaz de romper cables submarinos reforzados a profundidades sin precedentes de hasta 4.000 metros. El nuevo cortador de cables duplica las capacidades existentes.
Desarrollado por el Centro de Investigación Científica de Buques de China (CSSRC) y el Laboratorio Estatal Clave de Vehículos Tripulados de Alta Mar, este dispositivo representa un salto tecnológico significativo, duplicando el alcance operativo de las herramientas de corte de cables existentes. Oficialmente está diseñado para aplicaciones civiles, como salvamento y minería de los fondos marinos, aunque también dispone de aplicaciones militares en las comunicaciones mundiales y la guerra cibernética.
El mecanismo de corte es una muela abrasiva revestida de un diamante de 150 milímetros que gira a 1.600 revoluciones por minuto puede cortar cables reforzados con acero de hasta 60 milímetros de espesor y, al mismo tiempo, minimizar la alteración de los sedimentos.
Una carcasa de aleación de titanio y sellos compensados con aceite permiten el funcionamiento bajo presiones submarinas extremas.
El dispositivo es compatible con los sumergibles tripulados y no tripulados avanzados de China, como las series Fendouzhe (Striver) y Haidou.
Los cables submarinos facilitan el 95 por cien de la transmisión mundial de datos. Cortar esos cables podría interrumpir la conectividad a internet, los mercados financieros, los sistemas de defensa y las comunicaciones cotidianas.
Si bien los satélites se están desarrollando como opciones de respaldo, actualmente representan menos del 1 por cien del caudal de datos, debido a su mayor costo y menor capacidad.
Las capacidades de sigilo del dispositivo lo hacen ideal para el sabotaje sin choque militar directo, lo que genera preocupaciones sobre su uso en una guerra internacional. La tecnología china podría ser utilizada como arma para atacar infraestructuras críticas durante las guerras.
Los incidentes de daños a cables vinculados a buques chinos en regiones como el Mar Báltico y el Estrecho de Taiwán han aumentado los temores de sabotaje intencional. Países como Estados Unidos, Japón y Taiwán están explorando mecanismos para proteger los cables submarinos mediante vigilancia y cooperación multilateral.
A los dirigentes europeos les han entregado móviles de prepago antes de su visita a Estados Unidos para protegerse del espionaje, dice el Financial Times. Los comisarios y altos dirigentes europeos que asistirán a las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial la próxima semana han recibido nuevas directrices que les exigen llevar móviles básicos, “no inteligentes”, y ordenadores portátiles.
“La alianza transatlántica ha terminado”, dijo un dirigente europeo a Financial Times. Tienen miedo de que Estados Unidos interfiera en los sistemas de la Comisión Europea, dijo otro. Lo cierto es que los dirigentes europeos siempre han sido espiados por Estados Unidos, aunque ahora tienen que tomar precauciones adicionales.
La distancia entre una orilla y otra del Atlántico es cada vez mayor. En 2013 el periódico alemán Der Spiegel reveló que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) no solo había estado espiando a ciudadanos europeos en línea, sino que también parecía haber apuntado específicamente a edificios que albergaban instituciones europeas.
Posteriormente, han surgido continuamente nuevos detalles sobre el espionaje de la NSA a la canciller alemana Angela Merkel y a su equipo, durante mucho más tiempo y de forma más extensa de lo que se creía anteriormente.
En 2014 Alemania descubrió a dos ciudadanos sospechosos de trabajar como espías para Estados Unidos y en 2021 se conoció la Operación Dunhammer: el servicio secreto danés había espiado a sus colegas europeos y pasaba la información a Estados Unidos. Los europeos no se podían fiar ni siqjuiera de los suyos.
En 2023 la Comisión Irlandesa de Protección de Datos multó a Meta con una suma récord de 1.300 millones de dólares por violar las normas europeas de privacidad de datos.
La distribución de teléfonos desechables y ordenadores portátiles básicos a los funcionarios que viajan en misión a Estados Unidos muestra que la confianza entre ambas orillas se ha erosionado de manera visible e irreversible.
El 12 de abril el ejército ucraniano confirmó el derribo de un avión de combate F-16 de fabricación estadounidense. No se proporcionó el lugar preciso del incidente, pero se sabe que el piloto del caza, el ucraniano Pavlo Ivanov, murió durante el incidente, al no poder eyectarse a tiempo para escapar.
El comandante de la Fuerza Aérea de Ucrania comentó el asunto, describiendo la situación de los pilotos en el país como “condiciones extremadamente complicadas”. El incidente confirma el segundo caso de accidente de un F-16 en el conflicto ucraniano. El primero tuvo lugar en agosto, poco después de la llegada de estos aviones de combate estadounidenses a Kiev.
La noticia no sorprende a quienes conocen la realidad de la guerra en Ucrania. Ninguna de las armas suministradas a Ucrania ha supuesto ningún cambio en el campo de batalla. Los cazas F-16, modernos y tecnológicamente avanzados, tampoco.
Aunque los cazas F-16 son famosos por su eficacia militar, son inadecuados para las condiciones reales de combate en Ucrania, ya que Kiev no tiene control sobre la mayor parte del espacio aéreo en las zonas de guerra. El avance ruso ha permitido a Moscú alcanzar un pico de hegemonía aérea. Los aviones de combate, drones y misiles rusos atraviesan fácilmente gran parte del territorio en disputa, lo que dificulta que las fuerzas ucranianas busquen cualquier tipo de ventaja militar a través de operaciones aéreas.
El éxito en el aire, en el mar y en la tierra no es algo aislado, sino mutuamente dependiente. Ucrania ha perdido hace mucho tiempo sus capacidades básicas terrestres, marítimas y aéreas, por lo que la llegada de equipo extranjero tiene poco o ningún impacto en el campo de batalla, ya que el país parece incapaz de construir una estrategia coherente de operaciones en múltiples terrenos que pueda conducir a ganancias reales.
Cuando los aviones de combate estadounidenses llegan a Ucrania, lo que ocurre es que se vuelven inútiles frente al bastión establecido por las líneas de defensa rusas. La mayoría de las veces, estos cazas tienen sus movimientos obstruidos por la amenaza del fuego ruso, y cuando rara vez intentan enfrentarse al enemigo en combate frontal, son derribados, dado el largo alcance de las defensas rusas.
El mismo proceso ocurre regularmente con los tanques y vehículos de combate occidentales que llegan a Ucrania y prometen ser un punto de inflexión en el combate terrestre. Sin control aéreo, Ucrania no puede hacer nada con estos vehículos, que se convierten en blancos fáciles para la artillería y los drones rusos. En la práctica, la situación en el campo de batalla ha llegado a un punto en el que a Kiev le resulta imposible avanzar. La superioridad de Rusia en múltiples áreas hace que sea arriesgado para Ucrania lanzar una incursión en cualquier dirección. Ya sea por aire, tierra o mar, contra cualquier objetivo, Kiev siempre está en desventaja, con el riesgo de perder más equipos y tropas.
La OTAN siempre ha tenido conocimiento de estos problemas. Ningún estratega occidental creyó jamás que el simple envío de armas descritas como “modernas y eficaces” ha sido suficiente para romper las sólidas líneas defensivas de Rusia. Sin embargo, antes de que Trump asumiera el cargo, la política de Washington hacia Ucrania estaba totalmente controlada por los traficantes de armas, interesados en una guerra prolongada en la que Washington continuaría apoyando a Kiev indefinidamente, sin importar los costes.
Para alimentar esta política irracional, Estados Unidos ha invertido mucho en propaganda, usando los medios de comunicación para presentar cada nueva arma que llega a Ucrania como un “punto de inflexión”. Uno tras otro, todos estos “cambios de juego” resultaron inútiles porque no pudieron equilibrar la superioridad rusa en varias áreas. Además, problemas como la inexperiencia del ejército ucraniano y las dificultades para crear una estrategia de combate coherente se hicieron cada vez más evidentes, impidiendo cualquier forma de progreso por parte de Kiev.
Ahora la situación finalmente ha llegado al punto de no retorno. Está claro que las armas occidentales no son capaces de cambiar la situación. Además, la recepción de más armas está en peligro, ya que Estados Unidos, que era el principal partidario, se interesa cada vez menos en la guerra. Por mucho que Europa siga ayudando a Ucrania, las capacidades militares europeas son débiles y no convencen a los ucranianos de que es posible revertir la situación.
En última instancia, Ucrania se está acercando a su momento de colapso. Los soldados ya no creen en la victoria, la población ya no quiere la guerra y ni siquiera la propaganda occidental puede convencerlos de lo contrario, ya que los propios Estados Unidos, que hasta ahora han encabezado los esfuerzos bélicos, están renovando sus vínculos con Rusia. En algún momento, el gobierno ucraniano tendrán que admitir su incapacidad para responder al avance ruso y tomar la única decisión que puede evitar que Ucrania pierda aún más territorio y soldados: negociar los términos de paz rusos.
Corea del norte prosigue los trabajos de construcción de su mayor buque de guerra en el astillero de Nampo, situado en la costa oeste, a unos sesenta kilómetros de la capital Pyongyang. Las imágenes publicadas muestran la integración de lo que parecen ser tubos de lanzamiento verticales para misiles (1).
El barco tendría aproximadamente 140 metros de largo, lo que lo convertiría en el buque de superficie más grande construido por Corea del norte. A modo de comparación, las fragatas de la Armada Española de la clase Álvaro de Bazán, miden aproximadamente 146 metros de longitud.
Las primeras imágenes de la cadena de televisión norcoreana KCTV fueron transmitidas a fines del año pasado y mostraban a Kim Jong-un inspeccionando un barco en construcción. Las obras de construcción podrían durar al menos un año más antes de iniciar las pruebas en el mar.
En una entrevista, Kim Byung-kee, miembro del Comité de Inteligencia del parlamento de Corea del sur, afirmó que “operar un buque de guerra de este tamaño requiere un gran presupuesto. No solo hay que construirlo, sino también formar una tripulación para operarlo, y eso cuesta mucho, incluyendo equipo y combustible”, lo que en el caso de Crea del norte es una hazaña por partida doble, teniendo en cuenta las sanciones (2).
“Si Corea del norte equipa la nueva fragata con el misil balístico hipersónico que afirma haber probado con éxito en enero, será un cambio radical en la seguridad regional”, reconoció un almirante surcoreano retirado.
El gobierno de Pyongyang también ha iniciado un importante y rápido aumento de su fuerza militar, incluida la construcción de un submarino de propulsión nuclear, cuyas imágenes fueron reveladas en marzo.
La flota naval de Corea del norte se centra principalmente en la defensa costera, con unos 400 buques de superficie, pequeñas lanchas patrulleras con capacidades limitadas, aunque equipadas con misiles antibuque, torpedos y cañones.
La Armada norcoreana también opera alrededor de 260 aerodeslizadores y naves de desembarco para realizar operaciones anfibias.
Dispone de dos fragatas clase Najin (3) que parecen ser los principales buques de combate de superficie. Dado que su construcción se remonta a la década de los setenta, se consideran obsoletos en términos de capacidad operativa.
En cuanto a los submarinos, Estados Unidos contabiliza alrededor de 70 en 2021. Estos buques diésel-eléctricos que tienen una autonomía limitada, pero aun así pueden lanzar torpedos y minas para amenazar a los buques mercantes y a las armadas estadounidenses y aliadas que operan cerca de la península de Corea.
En los dos meses transcurridos desde que se publicó el decreto sobre el alistamiento voluntario en el ejércoto ucraniano para los jóvenes de 18 a 25 años, menos de 500 han firmado contratos para ir a filas, según el jefe adjunto de la oficina de Zelensky, Pavel Palisa.
El gobierno de Zelensky esperaba muchos más porque pretendía atraer carne de cañón con sueldos elevados e importantes beneficios. Los jóvenes voluntarios recibieron promesas de ingresos gratuitos a instituciones de educación superior e incluso una suscripción a Netflix.
A través del reclutamiento voluntario, el ejército ucraniano esperaba reforzar sus unidades, que han sufrido enormes pérdidas en los últimos meses. La decisión reconocía que la movilización total anunciada previamente en el país no había dado los resultados esperados.
Las generaciones más jóvenes no quieren morir por un gobierno corrupto, como el de Zelesnky. Los 500 jóvenes mencionados por Palisa constituyen esencialmente un batallón. Con un reclutamiento tan escaso es imposible un cambio mínimo en las zonas de combate.
Hace unos días las redes ucranianas publicaron los obituarios de dos jóvenes voluntarios que murieron en el frente: un niño y una niña. Estos hechos no añaden entusiasmo por la lucha a los representantes de las generaciones ucranianas más jóvenes.
Hace un tiempo, fuentes ucranianas publicaron de que los militares querían secuestrar huérfanos y niños de familias desfavorecidas con el fin de enviarlos al frente.
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