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Un frente activo de las FARC ejecuta a tres periodistas ecuatorianos que mantenía capturados

El guerrillero Walter Artízala ‘Guacho’
El Frente Oliver Sinisterra, un grupo de las FARC que sigue activo en Colombia y Ecuador, se ha atribuido la ejecución del periodista Javier Ortega, de 32 años, el fotógrafo Paúl Rivas, de 45, y el conductor, Efraín Segarra, de 60, capturados el 26 de marzo.

En un comunicado, el Frente acusa a los gobiernos de Ecuador y Colombia de las muertes: “No quisieron salvarle la vida a los tres retenidos y se fueron por la vía haciendo desembarcos en varios puntos donde se encontraban los retenidos lo cual produjo su muerte”.

El 26 de marzo, el equipo de periodistas se desplazó desde Quito a la provincia de Esmeraldas (noroeste) para recoger testimonios sobre la situación en la zona fronteriza, escenario de ataques contra fuerzas ecuatorianas atribuidos a grupos armados, cuando fueron secuestrados por el frente activo de las FARC que dirige “Guacho”.

El dirigente guerrillero es ecuatoriano y la inteligencia militar identifica su nombre real como Walter Artízala, de 35 años. Es un dirigente guerrillero de las FARC desde hace 15 años, tiempo durante el cual se especializó en explosivos y finanzas.

Tras apartarse del acuerdo de paz, se quedó al frente de un grupo de entre 70 y 80 hombres y se mueve entre ambos países por un área selvática.

El gobierno de Ecuador emitió un comunicado instantes después de que el Frente de las FARC declarara haber ejecutado al equipo de informadores. “Se está verificando la autenticidad de este documento y los hechos descritos”, explicaron.

Operación Cadera: Catalunya, kale borroka, comandos Y, todo es CDR…

El caso de Catalunya demuestra por enésima vez que aunque los pacifistas se empeñen en poner de manifiesto su condición a cada momento, el esfuerzo no les rinde nada. Una persona o un colectivo no es violento por autodefinición sino porque el Estado (la policía, los fiscales, los jueces, los periodistas) así lo deciden.

El violento es el hereje de la Inquisición y el terrorista de la Audiencia Nacional: alguien le pone una etiqueta colgada del pescuezo en la que él mismo no se reconoce. En tales casos el violento patalea y protesta para defender su propia identidad, mientras el juez exhibe un sonrisa burlona porque cree que a él no le puede engañar nadie. ¿Acaso los pacifistas se creen que el juez es tonto o qué?

Las cosas no son, pues, como uno mismo dice o como uno mismo cree sino como otros “demuestran” con papeles en los juicios por medio de una nube de informes, registros, escuchas, peritos… “Dos forman la unidad”, decía Mao para explicar la dialéctica, algo que la fiscalía de la Audiencia Nacional califica como “doctrina del desdoblamiento”.

El diario Egunkaria nunca fue otra cosa que eso, el periódico de ETA en euskara, lo mismo que las “herriko tabernas”, las ikastolas y las peñas de San Fermín. “Las ‘embajadas’ de ETA”, titulaba El País un artículo hace diez años para referirse a una redada contra miembros de Askapena.

El PCE(r) no es tal sino una parte de un iceberg mucho más grande que los incautos no ven, pero la Audiencia Nacional sí: es “el brazo político” de los GRAPO (o el revés, que tanto da) porque las sentencias han demostrado que hay una gran superestructura denominada PCE(r)-GRAPO en la que cabe de todo, es decir, además de los militantes, los familiares, los amigos, los abogados, los periodistas…

Ahora la Audiencia Nacional va a crear otro tinglado para uso y consumo de Catalunya, los CDR, una organización única, férreamente dirigida en la que poco a poco tendrán cabida todos… Absolutamente todos. Lo vamos a ver muy pronto. ¿Acaso alguien creyó por un momento que todo se reducía a Puigdemont, Junqueras, los Jordis, Marta Rovira y unos pocos más? Se equivocan.

Ya ha empezado la típica operación de la Guardia Civil, denominada “Cadera” con la detención ayer de una mujer y esos famosos registros en los que no hay nada de nada, aunque se oculta con la coletilla gacetillera de la “abundante documentación”, a saber, ordenadores, móviles, memorias USB, papeles, carteles…

Si alguien mira ahora a su habitación verá eso mismo que aparece en los registros que se han hecho en Catalunya: móviles, ordenadores, memorias…

Aunque no hay armas, ni explosivos, la acusación es siempre la misma: “rebelión” y “terrorismo”. Hemos regresado a 1939 cuando los franquistas condenaron a los republicanos por rebelarse contra la República y luego por “terrorismo”.

Para crear este tipo de montajes hay que recurrir a la jurisprudencia del III Reich, a la responsabilidad colectiva. Por eso ya no hay detenciones sino redadas que no se acaban nunca: “la operación sigue abierta”, “no se descartan nuevas detenciones”…

Como su propio nombre indica, las redadas se justifican por la existencia de redes y organizaciones más o menos ocultas, clandestinas, en las que no es posible identificar el principio ni el final. Depende de lo que a la Audiencia Nacional le interese “demostrar”.

A su vez, las redadas configuran “macrosumarios” y “macrojuicios” en los que ni siquiera los propios acusados se enteran de nada. Para Catalunya ya tienen preparado un montaje contra nada menos que 390 CDR cuyo criminal objetivo es “imponer la independencia mediante el uso de la fuerza”, dicen los periódicos fascistas.

Esto funciona así: aquí cualquier lucha dirigida contra el fascismo la consideran como violencia, rebelión y terrorismo.

Regresó a Brasil el papel tutelar de los militares

Ernesto López
La destitución del Dilma Rousseff se consumó el 30 de agosto de 2016.
Poco apegado a derecho, polémico y contumaz, el Senado concluyó un
proceso que había comenzado nueve meses antes. No existía prueba
suficiente sobre la implicación de la presidenta en el delito por el que
se la acusaba, que pudiera justificar su impeachment. Sin
embargo ocurrió. Un anticipo de lo que terminaría resultando pudo verse
en la sesión de la Cámara de Diputados que trató el asunto. Una mezcla
de insustancialidad y malicia, en ambos casos políticamente orientada
–aunque casi payasesca— fundamentó los votos. “Por mi esposa Paula”,
argumentó uno; “por mi nieto Gabriel”, explicó otro; “por la tía que me
cuidó de pequeño”, arguyó un cuarto; “por los militares del ’64” indicó
un quinto, y así de seguido. El capitán retirado y también diputado Jair
Bolsonaro, actual candidato a presidente, dedicó el suyo al coronel
Brilhante Ustra, un destacado torturador de la última dictadura militar
brasileña.
En este primer momento hubo algo así como una aquiescencia silenciosa
de los uniformados que hicieron llegar por vías no públicas sus
opiniones (o presiones) a diputados y senadores. Boaventura de Sousa
Santos calificó como neogolpe a lo sucedido e indicó: “Hay una
presencia no muy obvia, discreta pero evidente de los militares”, en
declaraciones que ofreció en medio del proceso a BBC Mundo (13/05/17).
Algunos analistas prefirieron hablar de golpe palaciego o legislativo y
otros –entre los que me cuento— de golpe blando. Es que la ausencia de
una participación activa de los uniformados que impusiera por la fuerza
una alteración del orden político vigente descartaba la figura clásica
del golpe militar.
La ofensiva contra Luis Ignacio Lula Da Silva, segunda fase
del ya consumado golpe blando (o como se prefiera llamarlo), no se
desenvolvió en el plano parlamentario sino en el judicial. Y en esta
oportunidad los militares han tenido un papel más perceptible.
Con el proceso contra el ex presidente ya iniciado, pasaron a operar
más abiertamente. El 17 de septiembre de 2017 el general Antonio
Hamilton Mourão, entonces a cargo de la Secretaría de Economía y
Finanzas del Ejército, desarrolló una conferencia realizada en Brasilia
ante una asociación masónica.
Mencionó en ella tres veces la palabra intervención con
referencia a los uniformados. En su parte más saliente afirmó: “O las
instituciones solucionan el problema político por la acción del Poder
Judicial retirando de la vida pública a esos elementos envueltos en
todos los ilícitos o entonces nosotros tendremos que imponer eso
[eufemismo que reemplaza a intervenir (E.L.)]. Entonces si tuviera que
haber, habrá [intervención]. Pero hoy consideramos que las
aproximaciones sucesivas tendrán que ser hechas”. Un tanto elíptico en
aquel entonces, este aviso –transmitido mediante una exposición oral, no
en forma escrita— se hace completamente claro hoy en día y revela una
elaborada maquinación. Ante tamaña expresión de un subordinado, el
general Eduardo Vilas Boas, comandante del Ejército, se mantuvo
impasible en aquel momento. Consultado por los medios se limitó a
elogiarlo en el plano profesional: “Es un buen soldado”, dijo. Mourão,
por su parte, no se detuvo. En diciembre de 2017 volvió a hacer una
defensa de la intervención militar como solución a la crisis política de
Brasil. Entre otras cosas aclaró que el Ejército podría desarrollar un
papel “moderador y pacificador”.
Lo ocurrido en estos días –la negativa del Supremo Tribunal Federal a conceder el hábeas corpus
al ex presidente y la casi inmediata decisión del juez Moro de disponer
su encarcelamiento— pone en evidencia que Mourão no era un antojadizo
opinador castrense sino el expositor de un plan preconcebido que se
había puesto en marcha. En su tramo final vinieron a corroborarlo las
palabras de Vilas Boas, dadas a conocer por Twitter el día previo a la
reunión (y a la decisión) del antedicho Tribunal: “Aseguro a la Nación
que el Ejército Brasileño busca compartir el anhelo de todos los
ciudadanos de bien, de repudiar la impunidad y de respetar la
Constitución, la paz social y la democracia, y el ejército se mantiene
atento a sus misiones institucionales”. Por la misma vía le respondieron
inmediatamente tres generales en actividad: “Tengo la espada al lado,
la silla equipada, el caballo listo y aguardo sus órdenes” (general
Chagas); “Comandante, estamos juntos en la misma trinchera” (general
Miotto); “Estamos juntos comandante” (general Freitas). Otros lo harían
un poco más tarde.
El mensaje estaba mandado. El momento crucial de la acción anunciado
por Mourão había llegado: el Poder Judicial en su más alta instancia
debía retirar de la vida pública a Lula. Sutil –malgré la
grosería de sus tres adláteres, que hacían público lo que el jefe del
Ejército camuflaba—, Vilas Boas, como al acaso, apretó el acelerador.
Anunció que el ejército estaba preparado para intervenir en caso de ser
necesario. La advertencia estaba a flor de agua: o las instancias
judiciales limpiaban el camino para que las instituciones políticas
aceptables retomaran el rumbo o el ejército intervenía. El círculo se
había cerrado y la presión sobre los altos magistrados se hizo muy
intensa. Finalmente fue conseguida la mayoría que se necesitaba para
denegar el hábeas corpus solicitado por la defensa de Lula:
seis a cinco a favor de esto último. (Queda para discernir con
prolijidad y un poco más de tiempo la coherencia del comportamiento de
esos once magistrados; da la impresión prima facie que uno de ellos/as cambió su voto respecto de desempeños anteriores.)
No es del todo sorprendente la actitud del ejército brasileño. El
politólogo norteamericano Alfred Stepan –fallecido en septiembre del año
pasado— dedicó dos de los cuatro capítulos de su acreditado libro Brasil: los militares y la política al
examen de lo que llamó la “pauta moderadora”, esa facultad tutelar,
arbitral e intervencionista de ser necesario que tuvieron los
uniformados entre 1945 y 1964 (años de la caída de Getulio Vargas y del
golpe militar respectivamente). Stepan invoca como antecedentes el
“poder moderador” reservado al emperador en el siglo XIX y algunas
disposiciones de la constitución de 1937 sancionada en tiempos de
Vargas. Dicha pauta caducó durante la larga dictadura militar por la
obvia razón de que los uniformados eran gobierno. Con el desarrollo de
la democracia, la propensión moderadora (o tutelar) menguó pero no
desapareció e hizo una progresiva rentrée ya en tiempos de los gobiernos del PT.
Da la impresión de que llegó para quedarse junto a otros giros
efectuados por los uniformados, como aceptar la realización de
ejercicios antinarcóticos combinados en la Triple Frontera amazónica con
Perú, Colombia y los Estados Unidos, asumir una participación sostenida
en el plano de la seguridad interior y aceptar sin objeciones una vía
de desenvolvimiento neoliberal abierta, por ejemplo, a la explotación
privada del petróleo off shore y de los minerales amazónicos. Son todas decisiones castrenses que se entrelazan con la re-asunción plena del papel tutelar.
Habrá que ver cómo termina de desovillarse el hilo de los
acontecimientos en curso. Aun en el peor de los escenarios habrá
elecciones generales en octubre próximo y en este terreno no está dicha
aun la última palabra.

Lumpenburguesía arrabalera y esperpéntica

Bianchi
A la debilidad del Régimen actual con su carácter mafioso, rufianesco y corrupto que afecta a todos sus sostenedores, podría añadirse su instinto depredador y, si se nos permite decir, hasta autodestructivo. El «caso Cifuentes» sería sintomático de esto último.

Se ha demostrado por activa, por pasiva y por perifrástica que esta señora, la delegada del gobierno en Madrid, miente a cuenta de su máster -que más que «destapado» por la prensa, como se ha dicho, responde más bien, pensamos, a navajazos internos entre ellos que pasan los dossieres a las redacciones que nunca revelarán sus fuentes, o las negarán si se citan- arrastrando a todo su partido (podrido) que, antes de despacharla, hace piña con ella, esto es, arropar «a los suyos», como recomendara la Cospedal en Sevilla: «hay que proteger lo nuestro y a los nuestros», o sea, por encima de que se mienta o se robe.

Y no es ya la terquedad y empecinamiento en mantener posiciones numantinas, sino que enlodan el supuesto prestigio de las universidades (tampoco hacía mucho esfuerzo para hacerlo con la URJC) con tal de salvarse, algo típico del lumpen: primero, arroparse; después, embarrar el campo y sacar el ventilador.

Lo mismo ocurre, en otro nivel, con la sentencia de un länder alemán que absuelve a Puigdemont de un delito de «rebelión», algo delirante y pensado para tiempos bélicos, pero esta gente no tiene sentido del ridículo, algo que sus ancestros franco-fascistas sí tenían, al igual que lo tiene la judicatura y gobierno alemán harto de las arbitrarias euroórdenes del gobierno español que les comprometen a ellos mismos.

Pero a esta gente, a estos fascistas, les da igual, y contaminan todo lo que tocan con su fascismo rampante hasta que topan con el buque-insignia alemán (un país «serio», decían cuando encarcelaron a Puigdemont afrentando a Bélgica) y su Estado de derecho donde, al menos, guardan las formas -por lo menos hubo un Nüremberg, aquí lo que hay es el Valle de los Caídos- y no son lumpenburguesía.

Es el medieval «sostenella y no enmendalla» hasta que se pueda; es la molicie de un sistema que se cae en pedazos y se mantiene comiéndose sus propios gusanos. Habrá que ayudarles dándoles un empujoncito y echándoles una mano… al cuello. Porque estos la eutanasia no piden.

Buenas tardes.

De los Juegos Olímpicos hitlerianos de 1936 a la Copa del Mundo de Fútbol 2018

Afortunadamente, los diplomáticos británicos, viejos zorros del imperialismo, ya no son lo que eran. Su mejor ejemplo es el mentecato de Boris Johnson, cabecilla actual del Foreign Office que hace unos días comparó a Putin con Hitler y ha reincidido en otra comparación del mismo nivel: la Copa del Mundo de Fútbol de este año en Moscú con los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936.

El 14 de marzo la Primera Ministra británica Theresa May dijo que ningún alto funcionario o miembro de la familia real británica viajaría a Rusia este verano para la Copa del Mundo de 2018.

El intelecto de los miembros del gobierno de Londres no da para más. Cuando la semana pasada se lo contaron a Maria Sajarova, la portavoz de la cancillería rusa, volvió a responder de una manera ingeniosa, dando la vuelta al asunto. No hay tal equiparación: los diplomáticos británicos estuvieron presentes en los Juegos Olímpicos del III Reich pero no irán a la Copa del Mundo de Moscú.

Además de los representantes diplomáticos que en 1936 estuvieron presentes como parte de sus obligaciones, varios políticos y funcionarios británicos fueron allá por su propia voluntad, dijo Sajarova. “Conseguimos encontrar un folleto titulado ‘Los invitados de honor de los XI Juegos Olímpicos’. Lo tengo en mis manos. ¿Quién representó al Reino Unido en los Juegos Olímpicos de 1936?”, añadió la portavoz rusa, que leyó una lista de ocho asistentes.

“¿Qué hacían esos señores en casa de Hitler”, volvió a preguntar Sajarova. Era retórica: los británicos fueron a Berlín a mantener contactos con los dirigentes nazis.

“Las personas mencionadas participaron en eventos oficiales relacionados con los Juegos Olímpicos. Estaban en el estadio, estaban presentes en la ceremonia de inauguración. Habían mantenido contactos activos con funcionarios alemanes en Berlín”, resumió Sajarova.

A diferencia de los representantes del cuerpo diplomático acreditados en aquel momento en Alemania y presentes en los eventos deportivos como parte de sus funciones, “los miembros de la clase dirigente británica habían venido a Alemania por su propia voluntad”.

“Quiero destacar: en Berlín, en Hitler, en 1936, vinieron como representantes de la clase dirigente británica, como miembros de la Cámara de los Lores, como aristócratas. Quiero recordar que en 1936 Alemania todavía estaba envenenada por la ideología que conocemos”, dijo la portavoz, antes de recordar que el sistema de campos de concentración ya existía y que las leyes raciales de Nuremberg se aplicaban a quienes se oponían al régimen nazi, a los elementos que éste consideraba antisociales, etc.

Por razones políticas e ideológicas, la URSS no participó en los Juegos Olímpicos hasta 1952. Una de ellas fue la negativa del Comité Olímpico Internacional a tener contacto directo con la Unión Soviética, el mismo Comité Olímpico Internacional que había “apreciado mucho el nivel de organización de los Juegos Olímpicos de Berlín”, explicó Sajarova.

“Sr. Boris Johnson, ¿no le parece vergonzosa o nauseabunda la participación de tantos funcionarios británicos en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de 1936? Todas esas honorables personalidades británicas, esos señores, ¿qué hacían en la casa de Hitler? Explícaselo a tus ciudadanos”, concluyó Sajarova.

Las huelgas paralizan el transporte aéreo en Europa

Hoy la aerolínea alemana Lufthansa ha cancelado la mitad de los vuelos, unos 800, debido a la huelga del personal de tierra que está negociando un nuevo convenio colectivo.

La huelga forma parte de una serie de paros en el sector público y de servicios que viene afectando a la administración, hospitales y jardines de infancia, entre otros. El sindicato de funcionarios públicos y de servicios Verdi exige un seis por ciento de aumento salarial para unos 2,3 millones de trabajadores.

La huelga de Lufthansa ha afectado a cuatro aeropuertos alemanes, entre ellos el de Frankfort, que es el mayor del país, y a unos 90.000 pasajeros. La cancelación ha alcanzado a 58 vuelos intercontinentales.

En Francia, la huelga de los trabajadores de Air France el sábado obligó a la aerolínea a cancelar un 30 por ciento de sus vuelos. Los sindicatos del grupo exigen una subida del 6 por ciento de los salarios, coincidiendo con una mejora de los resultados de la empresa.

El sábado por la mañana, el programa de vuelos seguía conforme a las previsiones, con la anulación del 25 por ciento de los de largo recorrido, el 35 por ciento de los de media distancia desde y hacia el aeropuerto parisino de Roissy-Charles de Gaulle y del 30 por ciento de los de corto recorrido en el de Paris-Orly y en el resto del país.

Se trata de la tasa de anulación más elevada desde el inicio de la movilización de febrero en defensa de los salarios.

La empresa estima que la quinta jornada de huelga fue seguida por el 34 por ciento de los pilotos, el 26,2 por ciento de los asistentes de vuelo y el 18,7 por ciento del personal de tierra.

Por ahora están previstas otras seis jornadas de huelga, las próximas este martes y mañana miércoles.

Tsipras y Syriza son responsables del aumento de los crímenes racistas en Grecia

En Grecia se cometieron 102 asaltos racistas el año pasado, según un informe de la Red de Registro de la Violencia Racista (RVRN) que publica TRT (1).

Un total de 120 personas fueron víctimas de las agresiones y 36 de ellas resultaron heridas.

34 de los ataques fueron dirigidos directamente contra los inmigrantes y refugiados. Dos de ellos fueron cometidos contra los ciudadanos griegos por su creencia religiosa.

Según el informe del año pasado de la misma organización, el número de agresiones ha crecido. Entonces se produjeron un total de 95 asaltos racistas que afectaron a 130 personas.

Los ataques contra los inmigrantes han aumentado en las islas griegas por donde transitan los refugiados.

La semana pasada, el Centro de Comunidad Afgana en Atenas fue saboteado por un grupo racista y la oficina resultó gravemente dañada.

Los miembros del grupo “Kripteia”, que perpetran ataques particularmente contra la minoría musulmana, asumieron la autoría del ataque.

La Red contra el racismo destapa la responsabilidad del gobierno de Syriza al poner de manifesto que los ataques los perpetran funcionarios públicos y policías.

En 2012 The Guardian denunció la complicidad entre los nazis de Amanecer Dorado y la policía (2) y el ministro del Orden Público, Nikos Dendias, amenazó con acciones legales contra el diario británico.

Pero al año siguiente fue el comisario del Consejo de Europa para los Derechos Humanos, Nils Muiznieks, quien volvió a hablar de la complicidad entre la policía y el partido neonazi. “La cuestión más importante es la impunidad de quienes han sido acusados de ataques racistas”, dijo entonces Muiznieks. “Hay múltiples denuncias de abusos de poder y abusos de violencia por parte de agentes y alegaciones de colaboración con miembros de Amanecer Dorado”, ha afirmado.

Ante la pasividad del gobierno de  Syriza, los nazis de Amanecer Dorado alardean del apoyo que tienen en la policía. “Es claramente un partido nazi”, dijo el comisario europeo.

En 2013 un joven paquistaní de 27 años fue apuñalado a muerte en Atenas y en la casa de uno de los dos detenidos encontraron propaganda de Amanecer Dorado.

Aquel mismo año la ONU denunció las detenciones ilegales y la situación en los centros de internamiento de inmigrantes y cárceles griegas. El gobierno de Tsipras detiene durante meses  arbitrariamente a inmigrantes y demandantes de asilo en cárceles superpobladas y muy por debajo de los estándares internacionales de reclusión.

(1) http://www.trt.net.tr/espanol/mundo/2018/03/29/se-acrecientan-los-asaltos-racistas-y-delitos-de-odio-en-grecia-939968
(2) http://www.guardian.co.uk/world/2012/oct/09/greek-antifascist-protesters-torture-police

 

La grabación del asesinato a bocajarro de un palestino indefenso conmueve al mundo

Un video en el que se escucha a dos soldados israelíes bromeando mientras le disparan indiscriminadamente a un palestino ha conmovido al mundo entero. En la grabación se escucha cómo los soldados se ríen mientras apuntan a un hombre, que cae derribado por el disparo.

La grabación se habría hecho durante la última serie de protestas palestinas en la franja de Gaza denominada “La Marcha del Retorno”, que reunió el pasado viernes a 17.000 manifestantes en la frontera del enclave palestino con Israel y que dejó un saldo de 17 heridos y más de 1.400 heridos después de que el ejército israelí abriera fuego contra los manifestantes.

El video, que ha abierto los titulares de los noticieros en los países árabes y se ha compartido de manera masiva a través de Whatsapp y Twitter, parece haber sido realizado a través de la mira de un fusil o de unos binoculares. En ella, se oye a hombres, probablemente soldados, conversando en hebreo antes del disparo, mientras el tirador apunta al palestino, quien aparece de pie junto a otro acuclillado a unos metros de distancia de la valla fronteriza, frente a una cerca de alambre.

Una voz, probablemente la del comandante, dice: «Cuando salga, disparas. ¿Tienes una bala? ¿Le estás apuntando? Dispara».

Pero el tirador contesta que no puede disparar porque la cerca de alambre le tapa la visibilidad.

Después se oye la voz del primero que dice: «No dispares, hay un niño pequeño».

Otra voz, aparentemente de quien está filmando, llama a un amigo antes de que el tirador actúe, se oye un único disparo y se ve al palestino cayendo al suelo.

«¡Wow, qué vídeo! ¡Sí! Hijo de puta. ¡Qué vídeo! Mira, corren a evacuarlo», afirma el que graba el vídeo.
«Claro que lo he filmado», asegura, en respuesta a alguna pregunta que no es audible.

Otra voz diferente dice: «Le ha dado en la cabeza».

Se ve por el visor a un grupo de palestinos que se llevan al herido.

«Qué vídeo tan legendario», se vanagloria el que lo filma.

Tras la divulgación del vídeo, el Ejército israelí envió un comunicado en el que indica que «el evento del vídeo en circulación aparentemente sucedió hace meses. El incidente está siendo investigado en profundidad».

El pasado viernes en la Franja de Gaza se presentó una de las protestas más grandes y sangrientas de los últimos años. Durante la denominada “Marcha del Retorno”, más de 17.000 palestinos salieron a las calles a reclamar su derecho de “regresar a sus hogares”, una petición que Israel ha considerado como una provocación.

Las protestas iniciaron el pasado viernes y se han prolongado por más de tres días, convirtiéndola en una de las manifestaciones más grandes de los palestinos en contra de Israel. De acuerdo con los palestinos, “La Marcha” se prolongará por más de seis semanas, por lo que se esperan nuevas confrontaciones.

El desmantelamiento de la izquierda abertzale

Itziar Retolaza

Somos militantes y ex-militantes de la izquierda abertzale muy indignadas con la situación que vivimos. Poco a poco, en estos últimos años, se han desactivado casi todos los movimientos populares de la izquierda abertzale, y ha sido la izquierda abertzale oficial quien optó por hacerlo.

Incluso antes de desactivarlos, hemos sido testigos de cómo nos censuraban lemas de pancartas y manifestaciones, cómo se suspendían actos políticos que se habían organizado durante décadas (manifestaciones pro-amnistía, concentraciones a favor de la ikurriña, concentraciones en contra de las fuerzas armadas de los Estados, etcétera).

De esa manera, se desmovilizó a la gente, se suspendieron actos de protesta (e incluso se generó y difundió una mala imagen de la protesta), y se centralizaron todas las movilizaciones que se pusieron a cargo de movimientos políticamente correctos (en el sentido más preocupante de lo que es ser políticamente correcto).

Se promueven únicamente convocatorias masivas bien dirigidas y controladas, y se desprecian las convocatorias populares que no siguen esa lógica. La izquierda abertzale oficial está ciñéndose al lema hay que sacar el conflicto de las calles y llevarlo a los despachos. Y todo esto, asegurándonos que éste era el buen camino, que con esta nueva vía iba a mejorar la situación de las y los presos políticos, y se iba a acelerar su excarcelación, y que mejorarían las condiciones para materializar el proyecto independentista.

En ese contexto, se ha renunciado al euskara y la cultura como principal seña de identidad, a la amnistía, a las luchas sociales, a la territorialidad, etcétera. Parece que el único y último objetivo es atraer al PNV a un movimiento nacional e independentista, aun a sabiendas de que el PNV está muy cómodo en el marco autonómico y en la actual estructura social, económica y cultural. En ese afán de acercarse al PNV, y en ese afán de controlar todo movimiento, la izquierda abertzale oficial ha creado desprecio hacia militantes y ex-militantes que opinamos diferente, y ha difundido falsos rumores sobre nosotras.

Por otro lado, el PNV y el estado español no cesan de exigir a la izquierda abertzale que reniegue de su pasado y pida perdón. Pero nadie exige responsabilidades al estado español y al PNV (la criminalización de la kale borroka promovida por Juan Maria Atutxa con la teorización de los denominados grupos Y; las torturas y la violencia policial de la Ertzaintza; la complicidad con los estados en los procesos de ilegalización de partidos políticos y movimientos sociales, y en la detención y encarcelamiento de militantes políticos; la pasividad ante el cierre de Egin irratia, del periódico Egin, la revista Ardi Beltza…). Cómo colaborar con aquellos que no te consideran un interlocutor necesario, ni respetado. Cómo colaborar con quien te ignora porque no te necesita. No nos engañemos, la historia así lo refrenda, los objetivos del PNV son otros.

Itziar Retolaza, en nombre de un grupo de militantes y ex-militantes de la izquierda abertzale

Los países capitalistas necesitan inmigrantes para completar el ejército industrial de reserva

Los países capitalistás más desarrollados deberían abrirse a la mano de obra inmigrante para contener la constante reducción de su población activa y una eventual desaceleración económica por el envejecimiento de la población, sugirió ayer el FMI.

“Aunque recibir inmigrantes pueda plantear problemas y potencialmente suscitar dificultades políticas, podría ser también algo benéfico para los países receptores”, apuntó el Fondo en uno de los documentos previos a su asamblea de primavera con el Banco Mundial.

Para los expertos del Fondo, aún con políticas en marcha para integrar aún más a sectores marginados en el mercado de trabajo, como mujeres y personas mayores, las economías avanzadas no podrán combatir la contracción económica activa a raíz del envejecimiento de la fuerza de trabajo.

El documento se divulga en momentos en que diversos países capitalistas son sacudidos por un fuerte movimiento fascista contra los trabajadores inmigrantes.

Esta realidad permitió el triunfo de una alianza fascista en Italia y una nueva victoria del nacionalismo en Hungría, al tiempo que en Estados Unidos el presidente Trump ha enviado al ejército a patrullar la frontera de Río Grande.

La semana pasada, Trump anunció la movilización de tropas de la Guardia Nacional a la frontera con México para reforzar la vigilancia contra la llegada de inmigrantes.

La ONU ya alertó que la población de los países capitalistas desarrollados se reducirá a casi la mitad a mediados del presente siglo.

De acuerdo con el documento del FMI divulgado ayer, las personas que integran actualmente la fuerza de trabajo tendrán que sostener “en pocos decenios” casi el doble de las personas de edad avanzada que sostiene actualmente.

“Si no hay más personas que participen en el mercado laboral, el envejecimiento de la población podría frenar el crecimiento de las economías avanzadas, y en muchos casos poner en peligro la sostenibilidad de sus sistemas de seguridad social”, apunta el FMI.

Para los técnicos del Fondo, la inmigración “puede contribuir a obtener beneficios de largo plazo, como el crecimiento o la productividad”. Por ello, formula un llamamiento a “replantear las políticas migratorias para dinamizar la mano de obra en las economías avanzadas”.

“Políticas migratorias más restrictivas exacerban de manera significativa el efecto negativo que el envejecimiento de la población tiene sobre la participación del mercado de trabajo”, concluye.

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