El bulo es bastante conocido: durante el asedio de Sarajevo, en 1993 y 1994, las fuerzas serbia s que sitiaban la ciudad permitieron a extranjeros ricos, en busca de sensaciones fuertes, utilizar rifles de francotirador para disparar contra civiles desde una colina cercana, cobrando honorarios de hasta 100.000 euros.
Se lo llamó “el safari de Sarajevo”. Un camionero italiano no identificado de 80 años “se jactaba de haber cazado hombres en Sarajevo” y, con gran fanfarria en los medios, el pasado mes de noviembre la Fiscalía de Milán inició una “investigación” sobre el safari. Después de seis meses de “investigación”, no ha aparecido nada de nada.
A pesar de ello, ell bulo sigue vivo en los medios. La ilustración más reciente es un extenso artículo exitoso sobre el “safari” en Der Spiegel, titulado “Los europeos ricos que viajaron a Sarajevo para cazar gente” (1).
No es casualidad que Der Spiegel resucite el bulo: los medios alemanes necesitan blanquear el siniestro papel de su gobierno en la destrucción de Yugoeslavia en los años noventa, una tarea que fue cumplimentó la OTAN.
El director de cine esloveno Miran Zupanic se ha inventado una película con ese título, “El safari de Sarajevo”, a la que califica como si fuera un documental, una reconstrucción fidedigna de los hechos (2).
La Guerra de los Balcanes se ha convertido en otra leyenda del mundo moderno, fabricada por los medios más “prestigiosos” del mundo. Hay mucha narrativa y muy pocos hechos reales.
Lo que caracteriza a la leyenda del safari es que no surgió en el momento sino 30 años después. Hasta ese momento nadie se había dado cuenta de la cacería humana.
Inmediatamente después de la Guerra de los Balcanes, el Tribunal de La Haya escuchó varios testimonios sobre el asedio de Sarajevo y los crímenes que -supuestamente- se cometieron.
Sin embargo, nadie aludió a los que llegaron de fuera y pagaban grandes cantidades de dinero a los serbios para disparar contra los civiles atrapados en la ciudad.
La presencia entre los serbio de francotiradores extranjeros habría sido imposible ocultar. No podría haber pasado desapercibido para las centrales de inteligencia que se encontraban en Sarajevo y que, por decirlo suavemente, no se inclinaban favorablemente hacia el lado serbio.
Sin duda habrían alertado a sus gobiernos de lo que estaba pasando y habrían dejado un registro documentado de sus observaciones. El fiscal de Milán podría haber citado esos informes, confirmando la acusación e identificando a los responsables.
También es inconcebible que los fiscales del Tribunal de La Haya hayan pasado por alto un crimen tan abyecto, si hubiera ocurrido. Habría cumplido perfectamente el propósito de demonizar a los serbios.
(1) https://www.spiegel.de/ausland/bosnien-staatsanwaltschaft-untersucht-menschenjagd-vorwuerfe-gegen-hobbyjaeger-a-42420dba-a8c6-4aca-80e8-73497fecbce5
(2) https://en.ilsole24ore.com/art/the-human-safari-sarajevo-if-these-are-men-AId6wmBC