El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, y el enviado especial presidencial de Estados Unidos, Steve Witkoff, tienen previsto debatir el viernes un posible acuerdo nuclear en Estambul. De momento se están comunicando por mensajes de texto. Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense, también participará en las reuniones, junto con altos dirigentes rusos, turcos, qataríes y egipcios.
El 26 de enero Trump declaró que Washington había enviado una “fuerza armada significativa” a Irán y expresó su esperanza de que Teherán alcanzara un acuerdo, renunciando a las armas nucleares. Según el presidente estadounidense, dirigentes iraníes mantienen conversaciones con sus homólogos estadounidenses.
Tras semanas de creciente presión sobre Irán y debatiendo abiertamente la posibilidad de atacar, Trump ha adoptado un tono más cauteloso en los últimos días, dejando la puerta abierta a la diplomacia, aunque Washington continúa reforzando su presencia militar en Oriente Medio.
El Wall Street Journal indica que los ataques aéreos contra Irán “no son inminentes” y subraya la necesidad de proteger a las fuerzas estadounidenses y a sus aliados regionales.
En las últimas semanas, Washington ha desplegado sistemas de defensa aérea adicionales en bases de todo Oriente Medio, incluyendo baterías Patriot y THAAD, lo que indica que, si bien la amenaza de una intervención militar inmediata ha disminuido, Estados Unidos conserva la capacidad de responder en caso necesario. Las principales exigencias de Estados Unidos para cualquier posible acuerdo incluyen limitar el enriquecimiento de uranio y restringir el programa de misiles balísticos de Irán. Irán sostiene que su programa nuclear es exclusivamente pacífico.
Según un reportaje publicado el lunes por el periódico kuwaití Al Jarida, la probabilidad de un ataque estadounidense inmediato contra Teherán ha disminuido, y la diplomacia ha cobrado nueva vida gracias a los intensos esfuerzos de los mediadores, principalmente Rusia y Turquía, así como Qatar.
Rosatom podría controlar el programa nuclear iraní
Putin presentó una serie de propuestas durante las conversaciones en Moscú la semana pasada con el jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijani, lo que ha llevado a Trump a posponer cualquier decisión sobre una acción militar para permitir un mayor debate sobre las iniciativas.
El plan incluye una propuesta para encomendar a Rosatom, la empresa nuclear pública, la gestión y supervisión del enriquecimiento limitado de uranio para los reactores civiles iraníes. Rosatom garantizaría que el enriquecimiento se mantenga dentro de los límites acordados y que el programa de misiles balísticos de Teherán no se utilice para lanzar ataques contra Israel o Estados Unidos. Rusia ha declarado reiteradamente que la cuestión nuclear iraní debe resolverse por medios políticos y diplomáticos.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, advirtió que “cualquier acción coercitiva solo puede sembrar el caos en la región y acarrear consecuencias muy peligrosas”. El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguei Lavrov, declaró que Moscú estaba dispuesto a desempeñar un papel clave, similar a su participación en el acuerdo de 2015, para alcanzar una solución sobre el programa nuclear iraní.
En virtud de dicho acuerdo, conocido oficialmente como el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), Irán se comprometió a limitar los niveles de enriquecimiento de uranio, reducir sus reservas de uranio enriquecido y permitir inspecciones exhaustivas por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Moscú desempeñó un papel crucial en aquel acuerdo, en particular ayudando a eliminar el excedente de uranio enriquecido de Irán y facilitando la supervisión técnica para garantizar el cumplimiento de los compromisos. Estados Unidos se retiró del acuerdo en mayo de 2018, restableciendo las sanciones e impulsando a Irán a reanudar gradualmente algunas actividades nucleares y restringir las inspecciones, lo que contribuyó a un aumento de la tensión.
En junio pasado Estados Unidos e Israel bombardearon las instalaciones nucleares iraníes durante 12 días, una agresión que fue respondida por el ejército iraní.