Pocas semanas después de que Estados Unidos e Israel comenzaran su ataque contra Irán a finales de febrero, la directora de la diplomacia europea, Kaja Kallas, declaró que “no es la guerra de Europa”.
La guerra ha provocado que los precios del combustible aumenten y ha recibido críticas por sus ataques contra civiles iraníes. Pocos dirigentes europeos la han apoyado abiertamente, a pesar de las presiones para colaborar con Estados Unidos: Trump amenazó con aumentar los aranceles y abandonar la OTAN.
Mark Rutte, secretario general de la OTAN, ha intentado disipar la idea de que Europa no ha ayudado a Washington, revelando en junio que los países europeos habían permitido que “entre 4.000 y 5.000” aviones de guerra estadounidenses involucrados en Irán despegaran de las docenas de bases militares estadounidenses dispersas por el territorio europeo.
Mientras tanto, países como Reino Unido y Francia han visto que sus bases en Oriente Medio estaban en el punto de mira de los ataques iraníes, arrastrándolos cerca del choque. No obstante, lo más significativo es la falta de unanimidad de los dirigentes europeos. También es destacable que las declaraciones públicas tienen poco que ver con las prácticas reales.
Reino Unido
Reino Unido, que durante mucho tiempo ha promocionado su “relación especial” con Washington, ha ofrecido un apoyo a la guerra más significativo que cualquier otro país de Europa.
En los días previos al estallido de la guerra, se negó a permitir que Estados Unidos usara sus bases en suelo británico para bombardear Irán, lo que provocó una ruptura entre el entonces primer ministro, Keir Starmer, y Trump.
Pero el 1 de marzo Starmer cambió de postura, autorizando a Estados Unidos a utilizar esas instalaciones para atacar sitios de misiles iraníes, a los que llamó un “propósito defensivo específico y limitado”.
Eso supuso permitir que los bombarderos estadounidenses despegaran de Diego García, la base conjunta de Estados Unidos y Reino Unido en las Islas Chagos, en el Océano Índico, y de la base que la RAF tiene en Fairford, en Reino Unido, que es la única base europea arrendada a la Fuerza Aérea de Estados Unidos con una pista adecuada para los bombarderos pesados utilizados contra Irán.
Otras bases de Reino Unido arrendadas a Estados Unidos, como las de Mildenhall y Lakenheath en Suffolk, también han apoyado el esfuerzo de guerra, el servicio de los aviones F-35 y el repostaje de aviones utilizados en la guerra.
Reino Unido también ha utilizado sus bases y otras instalaciones militares de Oriente Medio para llevar a cabo sus propios ataques contra drones iraníes, reposicionando una serie de buques de guerra, aviones y sistemas de defensa aérea en la región. Justificó sus ataques como “autodefensa colectiva” de los aliados militares de Reino Unido en el Golfo, como Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí.
El nuevo primer ministro de Reino Unido, Andy Burnham, ha mantenido hasta ahora la misma estrategia. Cuando asumió el cargo en julio, dio luz verde a nuevos ataques estadounidenses desde bases británicas.
En respuesta, Irán ha calificado a las bases británicas utilizadas por Estados Unidos como “objetivos legítimos”. Ha atacado las bases que albergan tropas británicas en Irak, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, y en marzo disparó dos misiles contra Diego García.
La base de la RAF de Akrotiri, en Chipre también fue alcanzada por un dron, aunque los dirigentes británicos han afirmado que no había evidencias de que el ataque hubiera llegado de Irán.
Francia
A lo largo de la guerra, Macron ha insistido en que cualquier participación militar francesa era estrictamente defensiva. El 3 de marzo criticó la primera ola de ataques de Estados Unidos e Israel como “ajena al derecho internacional”, y dijo que París “no puede aprobarlos”.
Sin embargo, permitió que aviones de apoyo militar estadounidenses desembarcaran en sus bases de Istres y Avord. Los generales franceses han insistido en que han recibido “garantías completas” de que el avión no estaba involucrado en ataques contra Irán.
Francia también se ha visto arrastrada al despliegue de aviones de combate en Emiratos Árabes Unidos después de que en marzo su base militar en Abu Dhabi, llamada Campamento de la Paz, fuera golpeada por un ataque de drones iraníes. Francia cuenta con más de 750 tropas en la base.
Pero Israel y Estados Unidos han alegado que Francia ha impedido que los vuelos que transportan municiones a Israel transiten por su espacio aéreo, y el 31 de marzo Trump calificó a Francia de “muy poco útil”.
Israel anunció que boicotearía la industria armamentística de Francia en represalia.
Al principio de la guerra, Macron encabezó las conversaciones sobre una posible “misión de apoyo” utilizando buques europeos para escoltar portacontenedores a través del Estrecho de Ormuz. La misión no se materializó, aunque Francia trasladó algunos de sus buques a la región.
Más tarde, Francia se ofreció a ayudar a Irán a limpiar las minas en el Estrecho. Irán rechazó la propuesta diciendo que contraviene el Memorando de Entendimiento de Islamabad.
España
De puertas afuera, España ha adoptado la postura más firme contra la guerra entre Estados Unidos e Israel de cualquier Estado europeo. “La posición del gobierno de España se puede resumir en cuatro palabras: no a la guerra”, dijo Pedro Sánchez el 4 de marzo en un discurso televisado, pocos días después de inicio de la agresión.
“No se puede responder a una ilegalidad con otra porque así es como comienzan los grandes desastres de la humanidad”, agregó. Desde el principio, Sánchez insistió en que no otorgaba permiso a Estados Unidos para utilizar las bases militares estadounidenses en su suelo y concretamente, la base naval de Rota y la base aérea de Moron, para ninguna operación relacionada con la guerra.
Aparentemente el 30 de marzo España cerró su espacio aéreo a aviones militares estadounidenses, incluidos aviones de repostaje, aunque en realidad no controla el tráfico de los aviones y los buques que transitan por las bases militares. No sabe los motivos de sus movimientos ni el contenido de las cargas que transportan.
Anteriormente, Trump pidió que España, que también ha criticado públicamente el genocidio de Israel en Gaza, sea expulsada de la OTAN por su escaso gasto militar.
La postura de España provocó una reacción feroz de Trump, que calificó al gobierno de Madrid de “terrible” y “hostil”. En junio el presidente de Estados Unidos golpeó a España con nuevos aranceles, en julio amenazó con cortar el comercio estadounidense por completo, desató el caso Zapatero contra el anterior dirigente del PSOE y, finalmente, apoyó la avalancha de africanos que llegaron a Ceuta.
Alemania
Alemania alberga el mayor número de personal militar estadounidense de cualquier país fuera de Estados Unidos, con más de 36.000 tropas activas repartidas en docenas de bases militares que se remontan al final de la Segunda Guerra Mundial.
La más importante es la base aérea Ramstein, la base más grande de la Fuerza Aérea de Estados Unidos fuera de Estados Unidos y su sede en Europa. El papel exacto de la base durante la guerra contra Irán se ha mantenido en su mayoría confidencial. En guerras anteriores, Estados Unidos ha utilizado la instalación para coordinar ataques con drones y misiones de bombardeo.
El canciller Merz ha sido críticado por no condenar la agresión contra Irán o el asesinato del ayatolá Ali Jamenei. En una declaración oficial dijo el 1 de marzo: “Junto con Estados Unidos e Israel, compartimos el objetivo de poner fin al terror de estos regímenes”.
Pero más tarde cambió de tono, provocando la furia en Washington cuando dijo el 27 de abril que Estados Unidos estaba siendo “humillado por la dirección iraní” en las negociaciones para poner fin a la guerra.
Trump respondió diciendo que Merz estaba haciendo un trabajo “terrible” como canciller y, como acostumbra, tomó represalias: el 1 de mayo anunció que retiraba 5.000 soldados estadounidenses de Alemania.
Italia
Italia, que alberga a más de 12.000 militares estadounidenses en docenas de bases repartidas por su territorio, también ha caminado por el alambre en medio de la oposición doméstica generalizada a la guerra de agresión.
En marzo Meloni inició las críticas a la guerra de agresión después de que el ejército estadounidense publicara vídeos de sus helicópteros realizando simulacros de entrenamiento sobre Sicilia. Más tarde, Italia negó temporalmente el permiso de Estados Unidos para aterrizar en la base aérea Sicilia de Sigonella por una disputa procesal.
En julio Meloni rechazó las declaraciones de Rutte de que Italia había permitido que alrededor de 500 aviones estadounidenses usaran sus bases militares durante la guerra, insistiendo en que los aviones no se usaron en combate. “No participaremos en los ataques contra Irán”, dijo Meloni en la cumbre de la OTAN en Ankara el 8 de julio. “Hemos tenido una línea muy clara desde el principio de la guerra”.
Meloni, que previamente había mantenido estrechos lazos con Trump, acabó con las buenas relaciones. “Italia no ha sido de ninguna ayuda para nosotros”, dijo Trump el 1 de mayo, después de amenazar con retirar las tropas estadounidenses del país.
El gobierno de Meloni, un firme partidario de Israel durante el genocidio de Gaza, también anunció en abril que no renovaría su pacto de defensa con Israel, firmado por primera vez en 2003. La medida se produjo días después de que Italia acusara a Israel de disparar contra miembros italianos de un convoy de mantenimiento de la paz de la ONU en Líbano.
Grecia
Desde febrero, Grecia ha dicho que no participa en la guerra contra Irán, aunque es falso. Una contribución se produjo cuando permitió a Estados Unidos atracar su mayor portaaviones, el Gerald R Ford, en su base naval de Souda para reparaciones en marzo.
La base, situada en la isla de Creta, es el único puerto de aguas profundas en el Mediterráneo lo suficientemente grande como para dar servicio al portaviones, que es un buque que desempeñó un papel clave en los primeros días de la agresión a Irán.
En marzo el personal militar griego estacionado en Arabia Saudí también derribó drones iraníes. Grecia, que importa gran parte de su suministro de energía de Arabia Saudí, ha posicionado escuadrones de defensa aérea allí desde 2021.
Bulgaria
Bulgaria, que está geográficamente separada de Irán solo por Turquía, concedió a Estados Unidos permiso para utilizar bases militares en su suelo durante toda la guerra.
Pero, al igual que otros dirigentes europeos, el primer ministro búlgaro, Rumen Radev, ha sostenido que las bases no se utilizarán para las operaciones militares estadounidenses, alegando que las actividades estadounidenses se centran en el radar y el repostaje.
La medida ha provocado advertencias de Irán, y el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmaeil Baghaei, dijo el 27 de julio que Bulgaria “soportará una decisión peligrosa”.
Por su parte, Trump ha elogiado a Bulgaria durante toda la guerra. “¡Gracias, Primer Ministro Radev! Bulgaria está con Trump y apoya el despliegue de una base de la Fuerza Aérea de Estados Unidos a pesar de las amenazas de Irán”, escribió el 27 de julio.
Rumanía
Rumanía, un miembro de la OTAN que alberga alrededor de 1.000 soldados estadounidenses, dio luz verde a Estados Unidos en marzo para utilizar sus bases del Mar Negro para las misiones de ataque Irán.
El presidente rumano, Nicusor Dan, ha sostenido, sin embargo, que las actividades de Estados Unidos en Rumanía se limitan a un “papel defensivo estricto”.
La medida siguió a una decisión de Estados Unidos en octubre de reducir su número de tropas en Rumanía, lo que ha provocado dudas en torno a la fiabilidad del apoyo de Estados Unidos a Rumanía en caso de un ataque exterior.
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