En enero el Instituto Americano del Petroleo convocó en Washington una cumbre de la industria. Uno de sus consultores, que fue asesor de Bush en política energética, Bob McNally, se mostró entusiasmado por el éxito cosechado en Venezuela.
Pero el pais caribeño, dijo McNally, era una inversión de alto riesgo y bajo rendimiento, incluso después de que Estados Unidos se apoderara de sus recursos. “No vas a Venezuela, abres un grifo y fluyen tres millones de barriles diarios”, comentó.
La industria petrolera rechazaba las demandas de Trump de invertir en Venezuela: “La proporción de Venezuela pasará de menos de un millón de barriles por día a entre tres y cuatro millones de barriles por día, y eso en muchos años y muchas décadas. Y esa es la verdad. Y la industria explica esta verdad al gobierno”, añadió.
Bob McNally puso los ojos en el siguiente paso: derrocar al gobierno iraní. Irán es el mayor bocado, aunque también el mayor riesgo, proclamó McNally. “Si pueden imaginar que nuestra industria regresa allí, obtendríamos mucho más petróleo, mucho más que en Venezuela”.
Además, un cambio de régimen en Irán sería terrible para Moscú, pero maravilloso para los iraníes, Estados Unidos, la industria petrolera y la paz en el mundo”.
Una semana antes de la cumbre, el director de ExxonMobil, Darren Woods, también declaró que no se podía invertir en Venezuela. Para la industria petrolera era demasiado arriesgado. Estaban particularmente preocupados por la posible interrupción de sus operaciones por las organizaciones guerrilleras, como las FARC y el ELN.
En enero las petroleras parecían confundidas por la prisa de Trump por atacar a Venezuela, que no estaba motivado por motivos económicos, sino por las presiones de la mafia cubana de Miami que encabeza Marco Rubio.
El actor Andy García sale a escena
Como es obvio, los monopolios petroleros tienen mucha influencia sobre Hollywood y por eso el actor Andy García, un conocido miembro de la gusanera cubana, salió al escenario en la cumbre. El pretexto era el estreno de la segunda temporada de la serie “Landman”, una producción de la Paramount… pero con el dinero de las petroleras.
Como ya explicamos, los famosos estudios cinematográficos pasaron a manos del clan Ellison, conocidos sionistas y apoyos políticos de Trump.
El presidente de la patronal petrolera, Mike Sommers, se jactó del patrocinio de una serie dramática que lava la imagen de una industria muy criticada desde varios ángulos. “La verdadera historia de cómo nos involucramos con ‘Landman’ fue que estábamos un poco preocupados por la manera en que Hollywood retrataba la gran industria a la que servimos todos los días. Entonces decidimos apadrinar la primera temporada, y luego nos dimos cuenta muy rápidamente de que ‘Landman’ iba a ser positivo para la industria estadounidense del petróleo y el gas”.
La serie vende la imagen de unos monopolios que rompen las reglas y hacen negocios retorcidos para mantener el flujo del crudo. En uno de los episodios, el protagonista se ve envuelto en una guerra con un cártel mexicano que controla un valioso terreno. Para presionar al cártel, les amenaza con denunciarles a la DEA a menos que se retiren. En última instancia, el cartel acepta coexistir con la petrolera, garantizando perforaciones seguras y ganancias sustanciales.
Es obvio que, en última instancia, no hay diferencias entre los monopolios petroleros y los cárteles de narcotraficantes.
Max Blumenthal https://thegrayzone.substack.com/p/iran-war-described-as-biggest-opportunity