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La burguesía ‘feminista’ descubre sus cartas en la ‘huelga’ del 8 de marzo

“Nosotras llamamos a la huelga a todas las mujeres desde la interseccionalidad, es decir, a mujeres, bolleras y trans, no a más gente. ¿Cuál es el papel de los hombres? Cubrir los servicios mínimos. Van a tener que ir al trabajo igualmente. Porque nosotras no vamos a valorar el éxito de la huelga si se paralizan tantas fábricas, porque la mayoría de nosotras no estamos en las fábricas. Estamos en otro montón de sitios, en el sector de los servicios, en los cuidados”.

Esas fueron las palabras de Carlota Álvarez Maylín, miembro de la Comisión 8 de Marzo durante un debate celebrado el día 3 de este mes titulado “¿Qué es una huelga feminista?” (*) para dejar muy claras dos cosas: que quien convoca tal acto es la burguesía y que dicha clase social secuestra las palabras del proletariado porque una “huelga feminista” no es una huelga sino todo lo contrario: “apartheid”.

Hace ya décadas que la burguesía, especialmente desde las universidades de Estados Unidos, viene presionando para reconvertir el movimiento feminista en una parte de su rompecabezas característico, creando un archipiélago de algaradas aisladas entre sí e inofensivas cada una de ellas, por más que adopten los ademanes de un radicalismo infantil.

Naturalmente, el “feminismo” burgués nunca tuvo nada que ver con el proletario, que originariamente fue el primero y el que fundó el 8 de marzo como Día de la Mujer Trabajadora, que es un día de toda la clase obrera, lo mismo que el Primero de Mayo, y no sólo de una parte de ella.

Sin embargo, como es natural, cuando el “feminismo” burgués habla de “la mujer” se refiere a su propia clase social, y eso es lo que pone en evidencia la Comisión 8 de marzo desde que hizo su primer llamamiento a la huelga. Por lo tanto, nadie ha convocado a una clase social y los hombres y mujeres de la clase obrera nada tienen que ver con la huelga del 8 de marzo.

A las convocantes no se les puede reprochar la falta de claridad de su planteamiento, porque repiten por activa y por pasiva que, cualquiera que sea su clase social, los hombres no sólo no pueden solidarizarse con esa “huelga” sino que están condenados a ejercer de esquiroles, es decir, a sabotearla. Aunque estén a favor deben actuar en contra de las “huelguistas”.

La burguesía “feminista” hace un ridículo espantoso y tira piedras contra su propio tejado porque los sindicatos no podían dejar de sumarse, como estaba previsto, a tamaña farsa, si bien reconvirtiéndola en una huelga “general”, lo cual impide comprobar (“visibilizar”) lo que la burguesía pretende: que sin la actividad de las mujeres el mundo se para.

“Lo que queremos es visibilizar que si paramos nosotras se para el mundo. Si quisiéramos otra cosa llamaríamos a una huelga general de todo el mundo”, dijo Justa Montero en el debate al que nos referimos. Es otro de los rasgos de clase típicos de la burguesía, que no puede luchar contra sí misma, contra el capitalismo, sino contra “el mundo” que, por lo demás, lo definen también a la manera de la burguesía: es el mundo privado, el hogar, la familia, la pareja… Eso es lo que hay que cambiar, no el modo de producción, la dominación de clase o el Estado.

La burguesía aún no ha aprendido que tanto “el mundo” privado como el público sólo lo puede parar una clase social, el proletariado, y en las huelgas y paros de la clase obrera no se admiten ninguna clase de esquiroles, ni tampoco de servicios mínimos (ni de hombres, ni de mujeres).

Tampoco admite ningún tipo de “apartheid”.

(*) https://www.elsaltodiario.com/huelga-feminista/que-deben-hacer-los-hombres-papel-huelga-feminista-cuidados-8-marzo-trabajo

Más información:

— ¿Qué clase de huelga para el Día de la Mujer Trabajadora?

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