Hezbollah paraliza los yacimientos israelíes de gas en el Mediterráneo oriental

Desde el comienzo de la guerra contra Irán los yacimientos de gas israelíes en el Mediterráneo oriental, Leviatán y Karish, han sido cerrados a causa de los ataques de Hezbollah. Israel teme que el movimiento libanés dispare misiles Yakhont de origen ruso o C-802 de fabricación china contra las plataformas de gas.

Los yacimientos son objetivos primordiales en la medida en que constituyen la infraestructura más valiosa de Israel. Consumen más de 1.500 millones de dólares en inversiones, por lo que Israel quiere limitar a toda costa los posibles daños.

Un ataque a una plataforma activa es mucho más destructivo que si ocurre cuando está fuera de servicio. Como consecuencia del cierre, Israel, que utiliza gas para producir el 70 por cien de su electricidad, ha tenido que recurrir al carbón y el fueloil.

En el ámbito presupuestario, el cese de la producción de gas pesa mucho. Las tasas generan entre 1.500 y 2.000 millones de dólares en ingresos anuales para el presupuesto. El déficit de las finanzas públicas desde el inicio de la guerra ya ha alcanzado los 200 millones de dólares.

Para proteger esta fuente de ingresos, Israel ha desplegado que cuatro corbetas tipo Saar 6, construidas por la empresa alemana ThyssenKrupp por un importe de casi 700 millones de dólares. Estos buques, especialmente diseñados para proteger los yacimientos israelíes, hacen guardia constantemente en las aguas.

Sirven como centro de mando y han sido equipados con la última tecnología en radares, para identificar ataques de largo alcance y permitir la interceptación de misiles y drones utilizando dos sistemas de defensa antiaérea: el Barak MX producido por Israel Aerospace Industries, un grupo público, y la versión marítima de Cúpula de Hierro, una defensa antiaérea que está fracasando totalmente en esta guerra.

Las plataformas de gas han permitido a Israel convertirse en una potencia energética regional. A finales del año pasado, Egipto firmó un mega contrato de suministro de gas por valor de 35.000 millones de dólares, que abarca más de una década. Jordania también es un país cliente.

Las plataformas involucran a Estados Unidos en la medida en que Chevron es el segundo mayor accionista (con el 39 por cien del capital) de Leviatán, siendo al mismo tiempo el operador del yacimiento.

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