La decisión de Estados Unidos de retirar el avión de reabastecimiento de combustible Boeing KC-135 Stratotanker de la Base Aérea Prince Sultan en Arabia Saudí es una repliegue de la presencia militar estadounidense en el Golfo Pérsico, después de que repetidos ataques con misiles y drones iraníes resaltaran la vulnerabilidad de la red de defensa antiaérea de múltiples capas de la región.
La retirada de aviones de carga y reabastecimiento de combustible estadounidenses coincide con el uso cada vez más frecuente por parte de aviones de combate israelíes de municiones como el Rampage, que puede lanzarse desde fuera del espacio aéreo iraní. El Rampage es un misil balístico aire-tierra con un alcance operativo de 150 a 250 kilómetros.
La estrategia iraní consiste en ejercer una presión asimétrica sostenida sobre los medios logísticos en lugar de centrarse únicamente en aviones de combate o bases de primera línea, reflejando así la comprensión por parte del mando de que la infraestructura de reabastecimiento de combustible en vuelo constituye una centro estratégico de gravedad en las operaciones aéreas estadounidenses.
Es la primera vez que Estados Unidos evacua urgentemente sus aviones de reabastecimiento aéreo del perímetro regional de un teatro de operaciones.
Irán ha dejado claro a los países lacayos del Golfo que ya no está interesado en ninguna forma de negociación o cese de hostilidades. Los indicios convergentes sugieren que el gobierno iraní ha levantado todas las restricciones a la adquisición de armas no convencionales, mientras el país enfrenta una guerra total por parte del imperialismo.