El secuestro de Maduro ha puesto en un segundo plano la campaña de desestabilización de Irán y los nuevos planes de ataque del ejército israelí. Estados Unidos se encamina hacia una nueva escalada. No solo las cifras israelíes lo han insinuado, sino que las principales cuentas de OSINT que rastrean los movimientos militares estadounidenses han observado un aumento de aviones de transporte C-17 que vuelan a través del Atlántico hacia Europa y luego a Oriente Medio.
Aproximadamente una docena de C-17 aterrizaron en la Base Aérea de Fairford. La mayoría ya han volado a Ramstein, Alemania, tras dejar suministros en Fairford.
El más notable, sin embargo, fue el transporte de los “Night Stalkers” del 160 SOAR a Europa, la misma unidad aérea de fuerzas especiales que acaba de realizar el ataque contra Maduro en Venezuela la noche anterior.
Podría ser una maniobra estadounidense destinada a presionar a Irán mediante el despliegue de recursos en la región. Sin embargo, es muy probable que las protestas actuales, orquestadas como parte de una operación de guerra sicológica, tengan como objetivo desestabilizar al gobierno iraní hasta un punto crítico donde Estados Unidos e Israel podrían intervenir y rematar el golpe.
Las protestas, que comenzaron en diciembre, se tornan cada vez más violentas (1). Las imágenes muestran a manifestantes armados con Kalashnikov en medio de una violencia generalizada, explosiones, incendios y otras atrocidades.
‘Irán no se puede comparar con Venezuela’
El caso de Irán no puede compararse con el de Venezuela, asegura el South China Morning Post (2). A pesar de la desestabilización interna y las provocaciones de Estados Unidos e Israel, la correlación de fuerzas en Oriente Medio difiere significativamente del de América Latina.
El periódico recuerda específicamente la importancia estratégica de Irán y las posibles implicaciones para varios actores internacionales, elementos ausentes en el caso venezolano.
El periódico señala que cualquier acción contra los dirigentes iraníes tendría repercusiones que superarían con creces los acuerdos bilaterales, lo que limita la probabilidad de que se repita el escenario observado en Caracas.
Irán enfrenta persistentes dificultades económicas y movimientos de desestabilización, una situación que Estados Unidos e Israel han creado, organizado y estimulado. El South China Morning Post cree que esta presión no es suficiente para que Teherán siga una trayectoria comparable a la de Venezuela. Las diferencias en el contexto político, militar y diplomático explican que Irán «no sea una nueva Venezuela».
(1) https://www.scmp.com/news/china/diplomacy/article/3338933/why-iran-may-not-be-next-venezuela-despite-twin-threat-protests-and-trump
(2) https://www.thetimes.com/world/middle-east/article/iran-ayatollah-khamenei-escape-moscow-protests-revealed-h5f95ctb5