El lunes el petrolero ruso Anatoly Kolodkin, sometido a las sanciones estadounidenses, entregó aproximadamente 100.000 toneladas de crudo al puerto cubano de Matanzas, un envío que Moscú describió como ayuda humanitaria. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, confirmó que Rusia tenía la intención de seguir abasteciendo a la isla, especificando que la entrega se había discutido previamente con Washington.
Trump declaró públicamente que no se oponía a que ningún país enviara petróleo a Cuba, pues creía que no tendría ningún impacto. El comentario contrasta marcadamente con la postura oficial: el 19 de marzo, Washington aclaró que el petróleo ruso no podía entregarse a Cuba ni a Corea del norte, a pesar del alivio de algunas sanciones.
Cuba perdió a su principal proveedor de combustible en enero, cuando las tropas estadounidenses secuestraron a Maduro. Caracas había suministrado la mayor parte del petróleo de la isla durante 25 años. Permitir que La Habana se derrumbe sin respuesta hubiera sido una señal desastrosa para sus otros aliados.
La caída de Maduro ya perjudicó la imagen de Rusia como potencia capaz de proteger a sus socios, tras la pérdida de Siria a finales de 2024.
Cuba sufre cortes de energía que pueden durar más de 20 horas y ha tenido al menos siete apagones a nivel nacional desde principios de 2024, incluyendo dos en marzo de este año. El cargamento ruso cubre aproximadamente 12 días de demanda de diésel, tras un tiempo de refinado de entre 15 y 20 días.
Según fuentes estadounidenses, el enviado del Kremlin, Kirill Dmitriev, propuso en Miami a Steve Witkoff y Jared Kushner que Rusia dejara de compartir inteligencia con Irán a cambio de la suspensión del apoyo estadounidense a Ucrania. Washington rechazó la oferta. El Kremlin negó formalmente esa negociación.
Más bien el asunto parece haber ocurrido a la inversa: Estados Unidos ofreció suspender su apoyo a Ucrania a cambio de que Tusia suspendiera el suyo a Irán, una negociación que el Kremlin rechazó.
Peskov ha afirmado que Moscú considera como un deber brindar “la asistencia necesaria” a Cuba en las circunstancias actuales.
El Kremlin no ha anunciado un calendario oficial para una posible segunda entrega. La decisión dependería del progreso de las negociaciones ruso-estadounidenses sobre la cuestión iraní, de las cuales se esperan varias rondas en las próximas semanas.