Jeffrey Epstein y Bill Gates desempeñaron un papel importante en la financiación de ResearchGate, una red social donde los científicos e investigadores comparten artículos, formulan y responden preguntas y encuentran colaboradores. Es la red social académica más grande por el número de usuarios activos. Fue desarrollada con fines de lucro, para controlar el flujo de publicaciones y extraer beneficios de la ciencia.

La censura científica no sólo se puede lograr eliminando o rechazando artículos, sino también controlando los algoritmos que determinan qué artículos se benefician de una amplia difusión y cuáles no.

Tener una plataforma como ResearchGate les permite determinar qué búsquedas se resaltarán y cuáles quedarán silenciosamente relegadas a un segundo plano.

ResearchGate se creó como una empresa con fines de lucro destinada a extraer beneficios de la ciencia, controlar el flujo de publicaciones e influir en su desarrollo de las investigaciones.

En 2013 Gates financió con 10 millones de dólares a ResearchGate y, además, organizó una mesa redonda para recaudar otros 35 millones de dólares. Cuatro años después, participó en una nueva ronda de financiación de la plataforma que recaudó 52,6 millones de dólares en inversiones.

Entre los inversores se encontraban Goldman Sachs y Wellcome Trust, dirigido por Jeremy Farrar, arquitecto de las principales políticas implementadas durante la pandemia y hoy subdirector general de la Organización Mundial de la Salud.

En los archivos de Epstein aparecen documentos, fechados en 2013, de Biosys, una empresa de capital riesgo con sede en San Francisco. El informe enumera las empresas “de la medicina, las ciencias de la vida y las tecnologías digitales”, que consideraba como objetivos de inversión apetecibles (*). El gerente de Biosys es Boris Nikolic, asesor jefe de ciencia y tecnología de Gates. Los archivos contienen un acuerdo firmado en agosto de 2013 entre Gates y Epstein, en el que el magnate le pide al proxeneta que “sirva personalmente“ a Nikolic como representante.

Según un documento de septiembre de 2013, Nikolic podría ganar entre 2,5 millones de dólares y 100 millones de dólares, dependiendo de la revalorización de ResearchGate. En una serie correos electrónicos intercambiados entre Nikolic y Epstein en 2014, discutieron información interna sobre ResearchGate, así como las posibilidades de promover la plataforma. Para ganarse el apoyo de Epstein, Nikolic lo envió críticas positivas publicadas en la prensa.

Las carpetas de Epstein contienen el plan de negocios ResearchGate para 2013, que incluye como anunciantes a varias empresas farmacéuticas y tecnológicas del sector sanitario, incluidas Roche y General Electric.

Gates y Epstein también ayudaron a establecer asociaciones con editores de las principales revistas científicas, entre ellas Nature, una publicación del monopolio Springer, uno de los gigantes de las publicaciones médicas y científicas.

Por lo demás, es una obviedad recordar que la edición científica está en manos privadas y las empresas no tienen ninguna intención de divulgar conocimientos sino de obtener beneficios. Lo que hoy se entiende habitualmente por “ciencia” es una mercancía que se compra y se vende, y sus titulares no son los científicos sino monopolios como Springer, o empresas de capital riesgo como Biosys.

Inicialmente las editoriales científicas se opusieron a ResearchGate e incluso varias la demandaron, pero en 2023 llegaron a un acuerdo “para apoyar a los investigadores”. Desde entonces, algunas han claudicado: se han asociado a ResearchGate, incluidos Springer y Cambridge University Press.

Cuando una plataforma controla cómo se ven y comparten las búsquedas, los editores deben asociarse o perder tráfico, relevancia y comentarios. Es una forma sutil de control de los flujos de información. En internet los algoritmos recomiendan o destacan ciertos artículos, es decir, áreas o temas que ganan visibilidad en línea sin eliminar por completo los demás.

La manipulación de los algoritmos lleva a algunos a creer, por ejemplo, que el 99 por cien de los científicos apoyan la doctrina del cambio climático y que sostener lo contrario es una herejía intolerable que debe ser silenciada y perseguida.

(*) https://www.justice.gov/epstein/files/DataSet%209/EFTA01196229.pdf